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Full text of "Diccionario de Chilenismos y de otras voces y locuciones viciosas"

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DICCIONARIO 

DE CHILENISMOS 






DICCIONARIO 



DE CHILENISMOS 



Y DE OTRAS VOCES Y LOCUCIONES VICIOSAS, 



POR 



MANUEL ANTONIO ROMÁN, 



Oigaidad de < hanlrr .1. In Metropolitana de Nnnliago de (hile 
j Vicario (■ni'nil del A rzobinpndo, 
I mi i » ¡d no l'orrfipondiontr de la K. Academia I -pniloln 
r d]e la Arcadia de Roma. 



17^9 



TOMO III: 

« H I J K L Ll M 

Y SUPLEMENTO A ESTAS OCHO LETRAS 



SANTIAGO DE CHILE 
EMPRENTA DfeSAN JOSÉ 

Avor.ida GWMI '■<■•■ 

1913. 



PRÓLOGO 



Y, si es, señor, ()iie me habéis 
de andar zaheriando a cada paso 
los vocablos, no acabaremos en un 
afio. (Quijote, p. I, c. XII.) 

Poco era el tiempo que señalaba el escudero de Don Quijote para 
que le zahirieran todos los vocablos que estroj>caba o corrompía; nos- 
otros llevamos en esta tarea algo más de un año, y todavía no acaba- 
mos con la mala parla de los Sanchos chilenos, y eso que muchas voces 
y nos han quedado por ahí sueltas y desperdigadas. 

Por dicha, con este tercer tomo doblamos ya la cima de la montaña 
v empezamos el descenso; lo que por sí solo es más rápido y agradable. 
Alentados constantemente por nuestros amigos y lectores, no hemos 
"■mido fatiga ni cansancio, sino, al contrario, estímulo y placer. Por 
lo único que deploramos es no poder andar con más ligereza ; pero 
la culpa no es nuestra, sino del tiempo de que disponemos, que es bien 
i acaso, y de la materia misma, que es harto abundante. Pero, así y 
lodo, seguimos con la paciencia del lavador de arenas auríferas, que, 
llenando su batea o abaco, y en chileno challa, de unos cuantos puña- 
dos de polvo o de arena. Be encuentra, después di- ligero trabajo, con 
los hermosos granos, y aun con valiosas pepitas y pellas, del codiciado 
metal. Más importancia de lo que tendría para la riqueza pública un 
■¡blindante lavadero de oro, estimamos que tiene para la república de 
las letras, y para Chile en particular, la obra do depuración lingüís 
tica en que estamos empeñados. Y lo decimos .¡ M jactancia; lo deci- 



— VI — 

jiios con sinceridad y con verdadero patriotismo, porque deseamos que 
Chile sobresalga en el amor a la hermosa lengua castellana, en su 
cultivo y buen uso. 

¡Qué vergüenza sufrimos cuando aun en nuestros cuerpos legislan- 
te babla, por ejemplo, de eximición, de irrigación de nuestros 
campos, de la inestabilidad de los ministerios! ¡Y que ninguna voz so 
levante para enseñar a los señores legisladores que, en lugar <U 
eximición, deben decir exención, en vez de irrigación, riego, y por 
inestabilidad, instabilidad! Dicen que en ambas Cámaras hay una 
comisión llamada de estilo, que tiene por oficio enmendar toda esta 
piase de gazapatones; pero no nos consta si en realidad existe, ni si 
cumple como debiera su oficio. 

Y. si esto pasa en las Cámaras, ¿qué pasará en los diarios y en las 
demás publicaciones? Mejor es no meneallo. 

Es achaque común a casi todos los escritores noveles, a oradores y 
poetas incipientes, el creer que no necesitan estudiar el castellano por 
ser su lengua nativa. Atareados con el afán de producir y enajenados 
con los primeros goces de la paternidad literaria, no se acuerdar 
repasar la gramática, >¡ es que alguna vez la estudiaron bien, ni de re- 
gistrar el diccionario, ni de leer obras de lenguaje puro y castizo, ni 
menos de estudiar los tratadistas especiales de galicismos, barbaríamos 
y provincialismos. ; Y cómo, sí de alpina manera no se estudia, -i 1 pue- 
de aprender una lengua tan rica y difícil como la española? A no B6T 
que la pidan a Dios por ciencia infusa; pero I * i < — no acostumbra con- 
ceder por milagro los bienes naturales que QO se enderezan a BU gloria 

o a la salvación de las almas, ni inenoa acostumbra favorecer la pereza. 

'"La literatura espontánea, digamos i un autor español, e« un mito, 

y el literato de aluvión, una calamidad" i l i. 

^1 , sin otra COS8 que comunicar por ahora a nuestros lectores, les 

entregamos este tercer t , pidiéndoles indulgencia para todos los 

vacíos, errores o deficiencias que noten, y prometiéndoles que en dos 
volúmenes mis procuraremos encerrar todo el material que nos queda. 

Santiago, 30 de Noviembre de 1913. 



1 1 i l ranquolo, h'mtrt impropias, art, diptongo. 



ABREVIATURAS 



Kn general, son las mismas que usa el Diccionario de la Real Academia 
Española, excepto u ía que otra que ha sido necesario agregar. 



a. 


activo (verbo). 


lat. 




latino, na. 




acep. 


acepción. 


loe. 




locución. 




adj. 


adjetivo. 


m. 




masculino. 




adv. 


adverbio, adverbial, 


n. 




neutro (verbo). 




amb. 


ambiguo. 


n. pr. 




nombre propio. 




ant. 


anticuado. 


part. 




participio. 




apell. 


apellido. 


pl. 




plural. 




art 


artículo. 


prep. 




preposición. 




cora. 


común de dos. 


r. 




reflexivo (verbo). 




conj. 


conjunción. 


s. 




sustantivo. 




Dice. 


Diccionario de la 


8ing. 




singular. 






Academia. 


Ú. o ú. 




1 sase. 




dina. 


diminutivo. 










expr. 


expresión. 


r. ni. c 


. s. 


« más como sustantivo. 


ext. 


extensión. 


Ú. t. c. 


adj 


« también « 


adjetivo. 


f. 


femenino. 


r. t. c. 


n. 


« .i .( 


neutro. 


fam. 


familiar. 


r. t. c. 


r. 


n « ii 


reflexivo. 


fig- 


figurado. 


Ú. t. c. 


s. 


« .. ., 


sustantivo. 


fr. 


frase. 


v. 




verbo. 




interj. 


interjección. 















Las palabras impresas con letra versalita y con cursiva, son corectas; las 
impresas con negrita son viciosas. 



G 



G 



<r. Más de algo tenemos fjue decir 
sobre el uso de esta letra en Chile. 1." 
La suprime el pueblo antes de n y ni: 
Inacio, inorar, inorancia, per- 
sinar, pimeo,indino, repunar, 
como lo hacían también los antiguos 
castellanos y como lo hace todavía el 
vulgo en todos los pueblos de habla 
española. Ya en su tiempo decía el 
Marqués de Villena: <ic aquellas letras 
ipie se ponen e no se pronuncian, según 
es común uso. . .aquí puede entrar mag- 
nífico, sanrto, doctrina, si^no». Y más 
tarde Fray Francisco de Bojas agrega- 
ba: •(< >tras v. iv- ■..•muimos la orlo/rafia 
griega y latina, como en pbilóaopho, 
thálamo, signo, magnifico.. .y prono n- 
oiamoa 3ino, maníflco, sin g». En 
uno que otro nombre aparece esta// 
vocalizada en ¡<: Cairo Mauno, 

Di - '!. (-'luí., t. III. 



díuno, Beniuno, hasta con cambio 
de acento, porque Bení uno sería 
muy duro. En Umisindo, da, (por 
Gumersindo, da), aparece enteramen- 
te suprimida. — 2.° La suprime también 
en medio de dicción, unas veces por 
abreviar, como en Austín, aujero, 

auzar, auzado, juar, y con cam- 
bio de acento en auja, launa; otras 
veces, porque es más suave no pronun- 
ciarla, como en ilesia, muriento» 
Madalena, Maalena y Malena, 
ufanda, vejía. Así lo hizo también 
el castellano en innumerables voces: 
reina, ruina, saeta, León, correa, sai- 
nar, humear, remar, fttmiar, sellar 
sello, maestro, pereza, entero, pimiento, 
aumentar, dedo, real, ruido, leer,Jretr, 
frío, tutu tsmii, veinte, treinta, etc., 
t/viiiiniliis, de las respectivas latinas: 

i 



G 



G 



regina, vagina, sagilia, Ltgwmm, eo- 
rrigia, saginare, fumigare, remigare, 
rumigare, sigillare, sigittum, magi&ter, 
pigritia, integer, pigmentum, augmen- 
tare, t/it/ilus, regalis, rvgüus, legere, 
frigere, frigus, quadragésima, vigmti, 
triginla, quingenti; flema y ras deriva- 
dos, del griego pXsvua; etc., etc. — :i.° 
Convierte la b y /• en g ó gü: gua- 
rapalo, ¡<uah!, güeno, giielta, 
g"*Y, güitre, güitrear, Gus- 
tamante, agüelo, gabuclia, 

gómito, gomitar; lo cual también 
es propio del lenguaje vulgar «n Es- 
lían;!; asi como iii el literario tenemos 
todavía gorullo y bonillo, gurullo y 
burujo, agur y abur, y en el anticuado, 
gulpeja,del latín vulpécula. — L* 
Convierte los sonidos hua,hue, en </e", 
güe: guaca, giievo, güeso, güer- 
tO. Asi el Dice, admite todavía corre- 
huela y corregüela. — Por ser frecuentes 
en araucano y en quichua los sonidos 
bwi, hue, ha convertido en ellos más 
de una g inicial: gualpón, guar- 
giiero, como el castellano, que decía 
antea gualardón, guastar,y toda- 
vía guarniel 6 garniel. — t>." Los grupea 
sg y zg se han convertido en y: riesgo, 
sesgo, nesga, fisga, rasgar, amusgar, 
musgo, compadrazgo, hallazgo, juzgar, 
son pare el chileno riejo, sejo, ne- 
ja, fija, rajar, amujar, mujo, 
compadrajo, hallajo, j ujar. 
— 7." El grupo dr es en algunas partea 
'/• . pagre, magre. La h de moho y 
mohoso lia pasado i ser g (mog'O, 
mogOSO), más cercano á su origen 
mucor, ooino el ant, agora se acerca 
ni. i- al primitivo buc hora. La / de 
jareta es g (gareta). — 8 o . Be muy in- 
teresante la g paráeita pare esforzar el 
vocablo, cu garuga, Malloga, 
Requingua ( Reguinoa), Fieroga 



(^7</»>7.<«/;,encirgiielo,cirgüela, 
perguano, pergüétano, como el 
castellano amargo, del latín amaros, y 
la gu inicia] de gualeta por aleta. — 
9.° Es nuestro deseo levantar bien alto 
la voz pata pedir ¡i todos nuestros 
compatriotas que, dejando á un lado 
novedades, vuelvan á la ortografía cas- 
tellana que manda escribir gj nó/en 
ciertas palabras en que entran las sí- 
labas ge, </i. Muy laudable sera el pro- 
yecto de los que quieren igualar en la 
escritura, como ya lo están en la pro- 
nunciación, estos sonidos con los res- 
pectivos de la /'. je, ¡i, ya que con ello 
se facilita á todos la practica di' la 
ortografía; pero la verdad es que eso 
es alejar la lengua de sus orígenes y 
tenegar de una tradición tantas veces 
secular. Esquitarle al castellano una 
de sus mejores glorias, cual es la pro- 
cedencia de las lenguas sabias, el latín 
y el griego, y entregarlo al fonetismo 
moderno, que, como todo innovador, 
tiene mucho de peligroso. ¡Líbrenos 
Dios de caer en manos de los fonetistas! 
Son muy capaces de probar, por ejem- 
plo, que la mayoría de los chilenos, lo 
mismo que los andaluces, no pronun- 
cian // sino//,- y, por consiguiente, lu- 
dirían ellos que se escribiera cabayo, 

gayo, oya. Después nos dirían que 
en América, como en varias provincias 

de España, no Be pronuncian la z ni. 
las atiabas ce, ei¡ y que, por tanto, no 
perdamos el t iempo en aprender l« que 

enseña acerca de ellas la ortografía 
sino que. sencillamente, las suprima 
moa |K>r inútiles, -;A donde ¡riamos i 
parar con esta teoría? Xo: las lenguas 

han de ser mas respetadas y no pode- 
mos entregarlas al hacha de los deino- 
ledores ni a la peresa de los que todo 

quieren conseguirlo sin trabajar. ¡Itiir- 



GAB 



GAL 



no fuera qnc el francés y el inglés re- 
formaniD toda su ortografía, porqne 
cuesta tanto aprender la lectura de 
ambos idiomas! Con ese arbitrio deja- 
rían de ser lo que son y nadie los cono- 
cería. Eo mejor es que no seamos 
noveleros y que escribamos el castella- 
no tal como es y como lo han escrito 
sus mejores maestros. El sonido y. .</' 
es antiquísimo en él, como que lo reci- 
bió del latín y del griego. Es cierto que 
en estas lenguas era sonido suave, gue, 
i/ni; pero el castellano, por su propia 
fonética, lo hizo fuerte ó aspirado, asi 
como el francés y el italiano lo acomo- 
daron también á la suya I 'dch i, distin- 
to, por supuesto, de ya. go, gu. Sin 
embargo, nadie, que sepamos, ha pre- 
tendido escribir el ge, </i de estas len- 
guas con otra letra. El solo pretenderlo 
sería injuriarlas. Y ¿por qué hemos de 
hacerlo nosotros con el castellano!' — 
10.° El nombre de esta letra es >/r y nó 
gue, como dijeron los discípulos de 
Don Domingo V. Sarmiento, de in- 
fausta memoria para el castellano. 

GabaCHADA, f. Dicho ó acción pro- 
pia de '.'abachos ó franceses. Voz digna 
de admitirse como ya lo están chiqui- 
llada, payasada, pillada, andaluzada, 
gallegada, etc. 

Gabinetero, m. < inania de nn ga- 
binete. Así se llama en muchos colegios 
el que cuida del gabinete de historia 
natural, del de Física, del de química. 
Bien puede admitirse el vocablo. 

Gabucha, f. Llamamos asi al za- 
pato rustico, ile una sola pieza y atado 
por delante', de punta angosta y levan- 
. que osan los pobres. Es corrnp- 
í-iiin de hiibiirliii, especie de chinela 
morisca, y, según su etimología, cubre- 
pie. En castellano se designa nuestra 
gabucha con los nombres de aba» ea, 



coriza 6 pihua. En algunas partes co- 
rrompen mas la voz suprimiendo la /> 
y variando el acento: gaucha. Cf. 

launa, auja, laucha, y en caste- 
llano reina, vaina, veinte, treinta, etc. 
Galantía, f. Corrupción vulgar de 

garantía. Esta es: «acción ó efecto de 
afianzar lo estipulados; y nada más; 
mientras que galantía significa aquí 
para el vulgo: ventaja ó utilidad pre- 
cioestimable, en negocios y contratos, 
fuera del salario. El inquilino, ames 
de cerrar trato con el patrón, pregunta 
que galantías va á tener: y asi piden 
también galantías el mozo y la moza 
de servicio, los empleados inferiores, 
etc. 

Galantina, f. Del Francés galan- 
Une. En castellano se llama jaletina ó 
gelatina seca. 

Galapo, ni. Descanso de metal y 
en forma de teja que se pone en las 
puntas del eje de las carretas para que 
éste no se gaste. El nombre es corrup- 
ción de galápago: «molde en que se 
hace la teja». — De la otra acep. de 
galápago: «silla de montar, ligera y 
sin ningún resalle: a la inglesa», se 
llama también galapo una silla de 
mujer, ]x>co más ó menos como la des- 
crita, porque presenta el aspecto del 
molde de la teja. 

Galeno, na. El nombre del celebre 
médico Claudio (¡aleño, del siglo II de 
lacra cristiana, y cuyas obras fueron 
como el oráculo de la medicina hasta 
el siglo XVI, ha pasado á ser un s. 
común o apelativo para designar á 
cualquier medico, y ya es tiempo de que 
lo admita el Dice. VéanBe algunas au- 
toridades: «El oollapsus ó colapso de 
nuestros Galenos*. (Cejador, El Len- 
guaje, t. VII, n." :Sf>). "En poder de' 
Galeno de aquí la suya». (Cortejón, 



GAL 



GAL 



Arte de com¡toner, c. VII, n. XI). cÁ 

haberlo sido [licenciado] en Medicina, 
hubiera tomado el [título] de Doctor, 
con que hasta vulgarmente se desig- 
naban los profesores de esta ciencia; y 
lo confirma asimismo el ridiculizarlos 
una y otra vez, siguiendo la costumbre 
de zaherir á los que todos los escritores 
satíricos llamaban Galenos en aquella 
época». (Cayetano Rosell, Entremeses 
<lr L. Quiñones dt Benavenle, advert.) 
Y el mismo entremesista, en El Ta- 
lego, dijo: 

Y las imijercitas somos sus GaUnot. 

En Tirso de Molina lo hemos hallado 
dos veces, pero no aplicado al medico 
sino á las obras de Galeno; sin embar- 
go, por la cita de Rosell se ve que este 
uso era corriente entre los escritores 
satíricos, y ahora lo es también entre 
los modernos, satíricos y no satíricos. 
Xo queremos abrumar á los lectores con 
pasajes de Tamayo, Samaniego, Sharbi, 
Duque de Rivas, etc., pero sí adverti- 
remos que admiten esta acep. de Quiete 
los Dices. Buriel. Hispano-Atnericano 
y de Zerolo y el Vocabulario de Marty 
Caballero. 

Galería, f. Galería de hombres cé- 
lebre», gah i ■■ ttpritores, de pintores, 
suelen decir algunos. No parece q'xe 
esté mal osada la voz galería, aunque 
el Dice, no le reconozca expresamente 
esta acep. (Colección de pinturas», es 
la que más se le acerca; pero ¿quién no 
ve que es también una pintura Bg. la 
historia, vida ó retinto literario de ana 
penona? 

Galiparla, f. Asi como Qnevedo 
inventó el vocablo latiniparla, que in- 
mortalnsé asándolo como titulo de uno 
de hiis opúsculos satíricos, asi w ha in- 
ventado ahora el fe galiparla para sig- 



nificar: el castellano escrito ó hablado 
con muchos galicismos; conjunto de 
los galiparlistas ó galicistas. La voz 
debe admitirse, como ya lo está gali- 
parlista. Y aun conviene acoger tam- 
bién el v. galiparlar y el adj. y s. gali- 
parlero, ra. En sentido parecido usó 
Juan Montalvo galomaniaco, ca. — El 
ultimo Dice, nos dio la nueva voz 
galicado, da, adj.: «dícese del estilo, 
frase o palabra en que se advierto la 
influencia de la lengua francesa». 

Galiquiento, ta, adj. y ú. t. c s. 
Dígase galicoso, su: «que padece de 
gálico». El seudónimo (pie por burla 
y donaire suele darse aquí al galicoso 
es: Don (¡alindo Matnrana; Qalmdo 
por el gálico, y Maturana por lo ma- 
duro de la enfermedad. 
Galonear, a. Calar las eubus: «me- 
dirla* con una vara ó regla, para Baber 
la cantidad que tienen y pagar los 
derechos». 

Galonera, f. Vara de hierro para 
medir la capacidad de los toneles. Es 
derivado de galón: « medida inglesa de 
capacidad, para los líquidos, que se usa 
en el comercio». 

Galopa, f. Dígase galop, m.; «dan- 
za húngara, usada también en otros 
pueblos; música de este baile». 

Galopa, f. Corrupción de garlopa, 
cepillo grande y con puño. La garlopa 
grande se llama galera. 

Galopada, f. fam., mejor que ga- 
lopeada. Can-era del caballo que 
;i galope. Bien pnede admitirlo el Dice. 
Galopeo esta anticuado. 

Galopante, adj. fig. Aplícase á la 
tisis que avanza con gran rapidez. 
I lace falta en el Dice.: á no ser que 
los módicos españoles tengan un tér- 
mino mas propio, (pie nosotros no 
conocemos. 

Galope (Al). Tanto en al leal ¡do 



GAL 



GAL 



recto como en el fig. está mal dicho, y 
corríjase á galope ó de galope. 

Galopeados, ó balopador, ka, 

adj. Aplícase al caballo que galopa 
mucho. -Aplícase al jinete ¡i quien le 
gasta galopar ó es diestro en hacerlo. 
Hace falu en el Dice. 

I rALOPEAB Ó GALOPAR, 1). 

Galopín, va. Corrupción de gar- 
lopín, cepillo más pequeño qae la gar- 
lopa, y que debiera aparecer en el Dice. 
— Bl galopín español significa: «cual- 
quiera muchacho mal vestido, sucio y 
desharrapado, por abandono. || Picaro, 
bribón, sin crianza ni vergüenza. || fig. 
y fam. Hombre taimado, de talento y 
de mundo. || En Marina, lo mismo que 
galopo ó paje de escoba. || Galopín de 
cocina, el que sirve en ella para los 
oficios más humildes de la misma, ó 
galopillo. 

Galpón, m. «Departamento desti- 
nado á los esclavos en las haciendas de 
América», dice en su Apéndice el úl- 
timo Dice. Mejor lo definió Luis Marty 
• Caballero en su I 'ombtüario-suplemen- 
/o: «cobertizo extenso, formado general- 
mente de tablas de pino, tejado ó paja, 
sobre pilares de madera fuerte, para 
preservar de la intemperie los objetos 
a <|iie es destinado. Algunos son cerra- 
dos con pared ó tabla por uno de los 
dos lados». Más amplio es aún el con- 
cepto de galpón, porque en él se com- 
prende el significado de todas estas 
viie'-s i-astiza^: btirifiri (caseta ó alber- 
gue construido toscamente y con ma- 
teriales ligeros), cobertizo (sitio cubierto 
libera ó rústicamente para guardar de 
la intemperie hombres, animales ó efec- 
tos), corrido (tinado ó cobertizo hecho 
á lo largo de las paredes de los corra- 
les), porche (soportal, cobertizo), sote- 
chado (lugar cubierto con techo), tina- 



do ó tinada (cobertizo para tener 
recogidos los ganados, y particular- 
mente el destinado á los bueyes), tin- 
glado (igual á cobertizo). Todas estas 
son especies de nuestro (/nipón, y de 
ellas puede escoger el lector la que co- 
rresponda según los casos. Como la voz 
está ya admitida en el Dice, no la 
esl lidiarnos más y nos limitamos á pedir 
que se reforme su definición haciéndola 
mucho más genérica. — El pueblo pro- 
nuncia en Chile gualpón. 

Gallada, f. Acción ó efecto de 
gallear en las aeeps. de «alzar la voz 
con amenazas y gritería; sobresalir 
entre otros». «Las galladas de «El 
Porvenir» y su insistencia en poner 
los puntos á las íes han traído una 
situación verdaderamente escabrosa», 
escribió un diario de Santiago. Bas- 
taba haber dicho bravata ó baladro- 
nada. Véase Engallada, con el 
cual no debe confundirse. 

Gallería, f. Lo mismo que el 
anterior. 

GALLERO, ni. Individuo que tiene 
gallos para hacerlos reñir en el reñi- 
dero.— Aficionado á las riñas de gallos. 
En esta acep. ú. t. c. adj. Así también 
en Cuba, Costa-Rica y Venezuela. 
Lien puede admitirse en el Dice. 

GALLETA, f. «Pan sin levadura y 
dos veces cocido, que por su duración 
Be emplea para abastecer los ejércitos 
y los buques y para otros usos». Di 1 
este uso dado á la verdadera galleta 
pasamos nosotros á confundirla con la 
hogaza: «pan de salvado ó harina mal 
cernida, que se hace para la gente del 
campo». En Andalucía se llama telera 
y en Asturias panchón, se^ún el Dice. 
En seguida pasamos de un extremo al 
otro, como acontece en todo orden de 
cosas. Después de llamar galleta al pan 



GAL 



GA.L 



más ordinario que se amasa, vinimos á 
dar el misino nombre (quizás por iro- 
nía al principio) al más fino que se 
fabrica, y denominamos así al bizcocho 
español: «masa compuesta de la flor de 
la harina, huevos y azúcar, que se cuece 
en hornos pequeños, y se hace de dife- 
rentes especies y figuras». Sin embargo, 
el nombre de galillo en esta acep. está 
muy extendido, aun en España, y pa- 
rece que la Academia tendrá que acep- 
tarlo. 'Cene bien; no con té ni con 
galleta* de Cracknel, sino con buen 
jamón extremeño». (M. Silvela, Un 
viaje por regiones desconocidas). Con- 
viene que se conozcan también los en- 
futes (ltollitos ii otros bocados ligeros 
que exciten la gana de beber) y la cre- 
ma (natillas claras y tostadas por en- 
cima con plancha de hierro anídente. 
Suele echárseles vainilla, café, etc., y 
i reces no se tuesta). 

Galletería, f. Tienda en que se 
venden galletas (últ. acep.) — Fábrica 
en que se hacen. Falta esta voz en el 
Dice. 

GALLETERO, m. Plato ó utensilio en 
que se sirven las galletas en la mesa. 
Debe entrar en el Dice 

Gallina. Tengase presente que en 
la acep. tig. y l'am. de «persona cobar- 
de, pusilánime y tímida", es com. 
«Esteban es un gallina; la Juana es 
unagaUúun. — Gallina ciega, plasta, 
plastilla, bocón i) golondrina orspuscu- 
lor. BOD los nombres de un ave chilena, 
perteneciente a las chotacabras. Capri- 
mulgus bifitsciatus es su nombre téc- 
nico y Gay la describe minuciosamente 
en su Zoología, i. I. p, 261. Parece 
igual al guácharo: (Pájaro de la 
América Central, parecido al chota- 
cabras [en su lugar lo hace f. el 

Dice], de nnos cinco decímetros de 



largo desde la cabeza á la extremidad 
de la cola, de plumaje rojizo, con 
manchas verdosas y blanquecinas or- 
ladas de negro, y pies de dedos y uñas 
muy prolongados. Es nocturno y se 
oculta de día en las cavernas". — Ga- 
¡lina de la Pasión.— VéaoB (Jallo. 

Gallinaza, f.. ó gallinazo, m. 
El Dice, los equipara entre sí y al 
mismo tiempo con aura, zopilote y 
zamuro. (En esta última voz remite á 
Gallinaza, -." acep., debiendo ser 
1. a ) Es necesario que un académico 
naturalista estudie este asunto, que 
está Imstante embrollado. Según algu- 
nos naturalistas, nuestro gallinazo es 
el que en otras partes de América se 
llama urubú, en Méjico zopilote, en 
Venezuela zamuro, en el Peni gallina- 
zo, en Veracniz ñopo, en el Paraguay 
iribtts; pero, á más de éste, tenemos 
otra especie mucho más abundante, el 
jote (cathartss aura), que no aparece 
en el Dice, y que debiera figurar con 
un buen articulo. — Gastar pólvora rn 
gallinazos, ó en ¡otes, es en castellano 
Gastar la pólvora en salvas: poner 
medios inútiles y fuera de tiempo 
para un fin. Bien puede aceptarse 
también nuestra fr., porque esta muy 
bien formada: al gallinazo y el jote son 
aves tan inútiles y perdidas para un 
cazador, que no valen ni la pólvora 
que en ellas se gasta. 

<; illo, ni. Es castizo en la acep. 
de «nota falsa que inadvertidamente 
emite nn cantante»; lo que se llama 
también gallipavo.— Lo que se llama 

aquí gallo o gallito es galillo, 
gallillo o iivuUi: eparte media del velo 
palatino.. .1 — En el juego de naipes 
que se llama aquí de la pn.ndorg"a, 

cualquiera de los cuatro reyes. Sola, 
caballo y frailo.— También llamamos 



GAL 



GAM 



gallo el vehículo que acompaña á 

las bombas de incendio y sirve para 
transportar sus principales utensilios: 
escalas, mangas, etc. — (rallo de la Fu- 
sión: uno de cuerpo muy pequeño, tan- 
to el macho como la hembra. No dar 
un (/rano de trigo ni al gallo di la Pa- 
noli: fr. fig. y fam. con qae se ponde- 
ra lo sumo de la mezquindad. — Gallo- 
gallina, es un gallo que tiene plumas 
y figura de gallina. También se cono- 
ce en Cuba, según Picbardo. — El cuen- 
to del gallo pelado... pótate á este otro 
latió. Uno de los cuentos de nunca 
acabar con que se castiga la curiosi- 
dad de los niños que desean oír cuentos, 
porque nunca acaban de pasar al otro 
lado. — (lastar. matar o perderlo todo, 
¡hasta el gallo! Expr.. esta última, que 
se dice como refrán cuando una pego- 
na ó familia lo gasla ó pierde todo. 
Trae su origen de un avariento que, 
estando expirando, no decía otra cosa 
sino: ¡hasta el gallo! para indica que 
su mujer durante la enfermedad lo 
había gastado todo y que se había 
comido todas las aves has/a el gallo. — 
Pie de gallo, Dígase jabalcón: 
«madero ensamblado en uno vertical 
[«ira apear otro horizontal ó inclina- 
do». No se confunda con pata de galla: 
«.arroga con tres surcos divergentes, 
como los dedos de la pata del gallo, 
que con los años se forma en el ángu- 
lo externo de cada ojo [humano]». 
I'ie de gallo significa en castellano uno 
de lo» lances finales en el juego de las 

.lamas.— Tirar al gallo, ó tiro 

al gallo: juego de campesinos, que 
consiste en tirar en sentido opuesto 
dos jinetes de una correa corta, ha- 
ciendo la fuerza con el brazo derecho 
y hasta rendirse ó salir de la silla uno 
de \<» dos. Para esto se colocan lo* 



caballos de vuelta encontrada (á la 

tripa pollo). 

(¡ai. 1,0. i.i. a, adj. fam. Aplícase á 
la persona que trata de sobresalir en- 
tre otros. De uso corriente en Chile. 
Está bien formado de todas estas voces 
y frases castellanas: gallo, fig. (el que 
en una casa, pueblo ó comunidad todo 
lo manda ó lo quiere mandar y disponer 
á su voluntad), gallito, fig. (el qne 
sobresale y hace papelea alguna par- 
te), gallear, fig. y fam. (sobresalir 
entre otros), alzar ó levantar uno el 
gallo (manifestar soberbia o arrogan- 
cia en la conversación ó en el trato), 
hacerse uno el gallo o ser ano el gallo 
(ser el primero en autoridad, aprecio 
ó saber en una comunidad ó junta), 
tener uno mucho gallo (tener soberbia, 
altanería ó vanidad, y afectar superio- 
ridad ó dominio), engallado, da, (er- 
guido, derecho), quiquiriquí, fig. y 
fam. (persona que quiere sobresalir y 
gallear). Con estos antecedentes bien 
se explica nuestro chilenismo y bien 
merece ser aceptado. 

Gallota, adj. fam. Aplícase á la 
mujer descocada y desenvuelta; y por 
eufemismo, á la vivaracha y traviesa. 

fíAMKLA, f. Gamella ó camella trac 
solamente el Dice: «vasija grande, por 
lo común de madera, que sirve pata 
dar de comer y beber á los animales, 
para fregar, lavar y otros usos». En 
Chile se ha dicho siempre gamela, y 
así lo hallamos en Tirso de Molina: 
» Litierio con una guinda de bellotas»; 
y consta de los versos anteriores que 
es para cerdos. 'Tanto es lo de más 
como lo de menos, III, 6. a ) La 12." 
edición del Dice, traía á gamela con 
la definición de «especie de cesto ó 
canasto»; pero la 13. a la ha suprimido. 
Xo condenemos todavía nuestra ga- 



GAN 



GAN 



nula y esperemos hasta tener más 

datos. 

i ¡añado, m. En algunas provincias 
del Sur se restringe exclusivamente al 
ganado ovejuno. I 'uní' > de ganado, 
caldo de granado, es allá de carnero 
cordero ú oveja. — ¿Vo hay que apurar 
al ganado flaco, fr. fig. y sentenciosa 
qne aconseja no ser rígido ó" imperioso 
con el prójimo. Solo la hemos oído en 
Chile y es irreprochable en la forma y 
en el fondo. 

Ganapierde. (Manera especial de 
jugar á las llamas, en que gana el que 
logra perder todas las piezas». Asi el 
Hice, en art. aparte y dándole como 
Tínico género el m. Sin embargo, en el 
art. I>ama dice " la gana goma y á la 
gana pierde, y en el art. Han ai:, <¡ la 
ó al ganapierde. Esto ultimo es lo 

jor, es decir, la libertad para decir 

á la o al ganapierde; porque, aunque los 
modernos se inclinan al m., los anii- 
iíiios estahan por el f. Asi lo declara 
Salva y asi lo hemos visto nosotros en 
el Beato Avila; «Se qne juego hay, 
qne se llama la ganapierde* (Trat. 
VII), en Fr. Alonso de Cabrera 
( .Mu re. después del Domingo de Ra- 
mos): El juego, la ganapierde. Pierde 

Cristo la villa y ir¡m¡i las almas», y en 
Fray Luis de < ¡ranada: «Asi como los 
qne juegan á la ganapierde, perdiendo 
¡n. y ganando pierden ... {líuia. 
I. III, c. XVII, § III). Pero no sólo 

el 1)1. adv., sillO tamhiell el s. i/ii/ln- 

pierdt debe usarse en los dos géneros; 
por consiguiente, dígase de este qne 
es ■uní'.- Y gana gana ¿no merecerá 
también el honor de vivir en el Dice, 
con lugar propio:- Asi nos parece; y 

ojala se le coloque coi adv. y 

como g., y también con los dos gé- 
neros. 



Ganar, a. Una de sus aceps. casti- 
zas es: «llegar al sitio ó logar que se 
pretende. Ganar la orilla, la cumbre, 

lu lian uní ». I >e esta acep., clásica como 
pocas, se ha formado en- Chile una 
reflexiva, que no podemos menos de 

condenar. Gánese Ud. para acá; 
Me g-ané á la cama— Ganársela 
ii uno, decimos en sentido recto y fig. 
por vencerlo, ganar el pleito, la dispu- 
ta, el combate 6 riña, ganar la victoria. 
Parece conforme con la índole del 

castellano. — Ganarle á uno el 
quién vive. Fr. fig. y fam.,muy ex- 
presiva y de mucho uso en Chile en el 

Sentido de adelantársele a otro en de- 
cir, pedir ú objetar, y aun •• i hacer, lo 
que él también deseaba. Esta tomada 
>in duda, de la pregunta qne ' acc al 
que llega al cuartel el soldado qne está 
de centinela: ,■ Quién riir.' Es claro que 
hacerle primero á él la pregunta, co- 
cerle con mano férrea y despacharlo ;i 
mejor vida, como seguramente suce- 
dería en tantas revoluciones que he- 
mos tenido, era ganarle el quién vive, 
y más cuando el muerto era el pobre 
centinela. Entonces podía decir el 
asaltante: ¿No preguntabas tu quién 
viver Responderte he ahora: tú vives 
en la otra vida y yo vivo en esta. I, as 
frases castellanas que expresan lo (pie 
la nuestra, son: Qanar ii uno por la 
mano (anticipársele en hacer ó lograr 
una cosa), Jugar de antuvión (adclan- 
barse ó ganar por la mano al qne quiere 
hacer algún daño ó agravio), Alcanzar 
ih i venta (o de razones) ¡i unn (con- 
cluirle en la disputa, dejarle sin tener 
qué responder o replicar). En el /-.'/)- 
tremés dé />"i¡n Justina <i < ulahorra, 
atribuido á Cervantes, se lee: 

Pan qne el i efi ín m valga, 

Anitt i/ur Ir ilit/nn rlifOt. 






GAN 



GAN 



Con él se puede expresar también 
nuestra fr. Otras veces puede equiva- 
ler a ( 'tararse uno en salud, qne, ade- 
más ile la aeep. de «precaverse de un 
daño i|Lic prevé le puede acontecer», 
tiene la de «dar satisfacción de una 
cosa antes <|ue le hagan cargo de ella». 
Y otras á Jugársela uno ¿fe codülo á 
obro: misar de alguna astucia ó engaño, 
¡i fin de lograr para si lo que otro 
solicitaba». 

Gancho, m. Asi llamamos aquí 
lo que en castellano se denomina bra- 
zo: ten las arañas y cornucopias, can- 
dilero qne sale del cuerpo y sirve para 
sostener las velas». Ojalá se amplíe 
esta definición para que comprenda 
también los bruzas para gas y luz eléc- 
trica que no son parte de una araña, 
sino piezas completas que se fijan 
en las paredes ó en otras partes. — Tra- 
tándole de arbolea, el (/ancho es: «pe- 
dazo que queda en el árbol cuando se 
rompe una rama»; mientras que en 
Chile lo confundimos con rama, ramo 
y garrancho. — En la coa chilena, 
ladrón que sirve de instrumento para 
atraer ó tomar los objetos; por cuan- 
to hace el oficio del gancho ó garabato. 
Kl Dice, reconoce esta acep., pero en 
términos mas generales: «el que con 
maña ó arte solicita á otro para algún 
fin». Don Julio Vicuña Cifuentes, que 
escribió la coa chilena, copia la cartilla 
del Guardián de policía, que dice asi: 
«el que con sus trazas y fullería atrae 
á la víctima al lugar en que será des- 
pojada violentamente ó con engaño». 
Lo mismo Salillas: «el que ai rae al 
primo en el timo». — Otros ganchos 
chilenos son la escarpia (clavo con 
cabeza acodillada que sirve para suje- 
tar bien lo qne se cuelga) y el alzapaño 
(cada una de las piezas de hierro. 
Dice. .1.- Chil.. t. III. 



bronce ú otra materia, que, clavadas 
en la pared, sirven para tener recogida 
la cortina hacia los lados del balcón ó 
la puerta).— Alfiler de gancho. 

en castellano imperdible, m.: «alfiler 
unido á un alambre, á manera de bro- 
che, para que no pueda salirse del sitio 
donde se clave». 

Ganchudo, da, adj. Sólo ganchoso, 
sa, aparece registrado en el Dice: 
«que tiene gancho ó se asemeja á él». 
Sin embargo, ganchudo, que es el que 
usamos en Chile, aparece en la defini- 
ción de Ciempiés: «mandibulillas cór- 
neas y ganchudas...» y en Pájaro 
diablo. 

Ganga, f. Es castizo en la acep. 
de «cosa apreciable que se adquiere á 
poca costa ó con poco trabajo»; mas 
nó en la de gangueo: «accionó e r ecto 
de ganguear. Véase Gangosear. 

Gangocho, m. Tejido grueso y 
ordinario que se emplea para sacos de 
transporte, forros y embalaje de far- 
dos y otros objetos. En Chile tiene 
significado genérico, pues se llama 
gangocho la arpillera ó harpillera 
(tejido, por lo común, de estopa muy 
basta, con que se cubren varias cosas 
para defenderlas del polvo y del agua), 
la estopa (tela gruesa que se fabrica 
con la hilaza déla estopa), y aun la brea 
(especie de lienzo muy basto con que 
suelen cubrir y forrar los fardos de 
ropa y cajones para su resguardo en 
los transportes). Es de uso general en 
Chile. En Costa-Rica, según Gagini, 
se llama gangoche y se da ese 
nombre «en las haciendas de café al 
saco ó tela basta de cáñamo que se 
emplea para resguardar de la lluvia el 
café puesto á secar». En Honduras, 
"guangocho: costal ¡saco grande 'h- 

tela ordinaria en que se I rans]>ortan 

2 



10 



GAN 



GAR 



los granos, semillas ti otras cosas. = 
l'na especie de estopa al parecer de 
o con que cobren los tercios de 
tabaco en rama». (Membreño). En 
Méjico, guangochi: tela grosera de 
pita, codo de an i vara encuadro, con 
os hilos separados á más de una linca, 
y que sirve para transportar á peque- 
ñas distancias objetos de poco peso. 
Etimología desconocida». (Róbelo, 
Dice, de Azlequismos). En Quicheismds, 
de Barberena, hallamos estas noticias: 
a En Sinaloa, según el señor Buelna, se 
llama guangoche á una manta he- 
día de la pita mas ordinaria, especie de 
jarcia. En esta República (Salvador) 

se denominan guangoches los bra- 
mantes en que vienen envueltos los 
liultos de géneros procedentes del ex- 
tranjero; estos bramantes son de la 
misma (ó de parecida) tela de que se 
hacen los sacos para cafe. Dice el se- 
ñor Buelna que la palabra guango- 
che se deriva del del vocablo tarasco 
vangoche, red en que se lleva carga. 
Para mi es una voz de significación 
despectiva, equivalente á trapo viejo y 
arrugado. Se compone de tres raices 
quichés: va (jua), este, que hace las 
reces de articulo: am, viejo; goch, 
arrugados. 
Gangosear, n. Diga» 

"hablar con cierto extraño sonido a 
causa de estar obstruidos los conduc- 
tos nasales ó de ser estos defectuosos, 
o por \ ¡ció de pronunciación». 

• íammk.dks, ii. pr. m. Según la Mi- 
tología, fue mi niño muy hermoso, 
hijo de Tros, rej de Frigia. Amado de 
Júpiter, fué arrebatado de la t ¡erra al 
cielo por el ave d< 1 dios, el águila, para 
que alia le sirviera de escanciador 6 
copero. Puede admitirse en el Dice, en 
unificado fig. y general de joven 



ó niño hernioso que sirve á un hom- 
bre; como lo uso Cervantes en el 
Persües (1. [II, c. I): «No ha de ena- 
arel amante con las gracias de otro: 
suyas lian de ser las que mostrare a su 
dama: m no canta bien, no le tra 
quien la cuite: si lio es demasiado 
gentilhombre, no se acompañe con Oa- 
nimecL s ». 

Gano, m. Todavía lo usa aquf el 
pueblo por-ganancia, y á veces por sa- 
lario o jornal. En el Dice, esta anti- 
cuado. 

Ganoso, sa, adj. cDeseoao y que 
tiene gana de una cusa», lo define el 
Dice. A'jiií se aplica también al caba- 
llo ágil, brioso y ligero; lo que no - 
propio. 

Canso, ni. Carne que llene la res 
vacuna en la parte Buperior de la pier- 
na hacia fuera. No se nos alcanza por 
que Be le ha dado el nombre de ganSO. 
¿Tendrá algún parecido con el higado 
de ganso, el foie gras de los franceses? 
( 'ontratapa la llama la Enciclopedia de 
Seguí. - Pasar los gansos, fr. fig. y fam. 
lomada de uno de los cuentos de nunca 
acabar, en que un individuo debe pasar 
por un río una manada de gansos, sin 

poder llevar sino de a uno. Se usa la 
fr. para explicar los momentos de si- 
lencio que suele haber en la conver- 
sación: Van pasando 6 están />ttsiiit<ln 
tos gansos. — Site alcanzo, le hago un 
ganso; si te pillo, te hago un />ill<>: re- 
frán que Mielen decir los niños cuando 
corre uno tras de otro. 
Ganzi \, f. Quítesele el a. llave, que 

umbralóos anteponerle, porque 

por si solo significa ya lo 'pie es. — tío Be 
confunda con llave maestra: »la que es- 
tá hecha en tal disposioíón, que abre y 
cierra I odas las cerrad liras 'le una casa i.. 

Garance, adj. Es voí enteramen- 



GAR 



GA.R 



11 



te francesa, de la cual se lia form id > 

astellano el adj. jraneé: (dicese del 

color rojo qae resulta de teñir los pa- 

5oe con la raíz de la rubia ó granza». 

tíAlíAxriH, a. No se olvide ¡ 

;i las personas que llevan 
i',- las demás Be suplen ''1111 garantizar. 

Garantizador, ha. adj. y ú. t. c. s. 
Que garantiza. Aunque tengamos ga- 
rante, fiador y fianza, debe admitirse 
este legitimo derivado de garantí 
Hasta 1111 banco hay en Chile con el 
nombre de «Banco Qarantizador de 
valor 

Garañón, m., Bg. y Fam. Del sig- 
nificado propio que tiene en castellano 
y que aquí también se usa, se ha tras- 
ladado al mujeriego} yes térmiuo bas- 
tante fuerte. 

Garbanza, f. Una especie de gar- 
banzo más grande que el común. 

Gareta, f. Corrupción de jareta y 
quizás introducida por alguna modista 
francesa que, no pudiendo pronunciar 
la y, la convirtió en g. 

Gargajo (Escrúpulos del Pa- 
dre). Véase Escrúpulos. Escrúpulos 
de Fruí/ Gargajo, dice dos veces el P. 
Isla en su Fray Gerundio. 

Gargal, m. Del araucano ghalghod 
ó i-iili/hal, tunos non tros que nacen <n 
los robles». Asi Pebres, y Astraldi le 
_o: .como manitas». Son comes- 
tibles en ensalada y de otras maneras. 
' - Dihueñe. En el dialecto vul- 
gar leones se llaman estas dos excro- 
cias, respectivamente, buyaca y 
joyo; en castellano tienen las dos el 
nombre de agalla. — Gaj aplica tam- 
bién el nombre de galgal á las me- 
dusas del mar: pero nosotros no lo 
hemos oído. 

1 . Í.ROABA, í. i Acción de mantener 
un líquido en la garganta, con la b 



hacia arriba, sin tragarlo y arrojando 
el aliento, lo cual produce un ruido 
semejante al del agua en ebullición. 
I', m. en pl.» tío se confunda esta voz.. 
como suele hacerse, con gargarismo, 
que significa lo mismo y ademas: •< licor 
que sirve para hacer gárgaras». 

Garg*arear, n. Gargarizar, n. 
Hacer gárgaras. 

Gargarita (Hacer una), fr. 
fig. y fam. Beber aguardiente en ayu- 
nas, hacer la mañana, que por lo 
general es también con aguardiente. 

Garipanche, m. Juego de nai- 
pes, en general y considerado como 
vicio. No es de mucho uso; ni tampoco 

el derivado garipanchero, ra, 
tahúr, ra, jugador, ra. En la etimolo- 
gía parece que hubiera alguna relación 
con garito. 

Garipota, f. Regalo, obsequio. — 
Leña que lleva el carretero sobre la 
carga y por cuenta propia, por lo cual 
la vende más barata. — Reprensión fuer- 
te. Así nos han asegurado que se usa 
en algunas partes de Chile; pero no nos 
consta personalmente, ni hemos ati- 
nado con su etimología. Alguna parte 
I mi'ece que tienen en ella las voces arau- 
canas vuri, detrás, yrla tan conocida p. 

Garita, f. Además de la acep. de 
todos conocida, tiene aquí la de coima 
(derecho que se paga al garitero, por 
el cuidado de prevenir lo necesario para 
las mesas de juego). Sin duda se ha 
confundido con esta acep. que tiene 
garito: '(ganancia que se saca de la casa 
del juego». 

GARRA, f. «Mano ó pie del animal, 
cuando están armados de uñas corvas, 
fuertes y agudas». Entre nosotros se 
usa también, sin duda ]>or cierta seme- 
janza, por-pedazo de cuero ó de carne 
duro y seco: Una garra de pellejo. Uo 



12 



GAR 



GAS 



mismo en Colombia, según Cuervo, 
que lo aprueba. 

Garrapata, f. En sentido fig. y 
jx>r desprecio se llama así en Chile á 
la persona pequeña de cuerpo y de 
mala figura, la que en España se llama 
escarabajo. Lo que allá se llama garra- 
pato, fuera del arácnido de todos co- 
nocido, es el caballo inútil, en los 
regimientos de caballería. — El «rasgo 
caprichoso é irregular hecho con la 
pluma», no se llama garrapata, sino 
garrapato, ó ¡/arábalo. Las «letras y 
rasgos mal formados, torcidos y con- 
fusos, parecidos en algún modo á los 
pies de un : escarabajo», se llaman tam- 
bién {¡arrápalos, garabatos ó escara- 
bajos, ni. pl. 

Garrapiñar, a. Corrupción de 
garrafiñar, a. fam. Quitar una cosa 
agarrándola. — No se confundan con 
garapiñar, a.: «poner un líquido en 
estado de garapiña; bañar golosinasen 
el almíbar que forma grumos. Almen- 
dras garapiñadas, piñones garapiña- 
dos». 

Garreo, m. Residuos ó restos pe- 
queños y sueltos, de carne ó cosa pare- 
cida. Derivado de garra. 

Garrocha, f. .Significa: «vara que 
en la extremidad tiene un hierro pe- 
queño con un arponcillo, para que 
abarre y no Be desprenda>; también, 
«vara larga para picar toros». — Pol- 
la 1." acep. lo confunden aqni con 
rehílele: «flechilla con púa 60 un e\- 
tremo j pa|iel ó plumas en el otro, 
que se lanza jkit diversión pan: clavar- 
la en nn blanco». De este rehilóte, que, 
según el Dice, de Autoridades, 

aplicaba al que anda muy aprisa y es 

muy vivo, ge ha formado nuestro 

ringlete, qne puede roñe en su lu- 
gar. oíros no llaman garrocha 



sino vinchuca al verdadero rehílele. 
porque vuela y clava como estos insec- 
tos y porque vuela á refugiarse en los 
techos de las casas, á donde suelen 
tirarse también los rehiletes. Vea-! 
VlHCHÜCA. 

(¡akrotazo, ni. «Golpe dado con el 
ganóte». No debe confundirse con 
garrotilh: «difteria en la laringe, y á 
veces en la tráquea y otros puntos del 
aparato respiratorio, que suele ocasio- 
nar h muerte por sofocación. Ataca 
de ordinario en la primera infancia». 

Garrotear, a. Ant.. apalear. 

Aquí se usa todavía entre el pueblo. 
Agarrotar y engarrotar significan, 
entre otras cosas, «dar uno ó más 

garrotes». 

Garrotero, m. Muy usado en 
Chile, aun por los buenos escritores, 
en el significado do-apaleador. Merece 
admitirse en el Dice. 

Garruchear, a, fam. Robar, 
hurtar cosas manuales. Es de poco uso 
y se deriva de garrucha, con alusión 
maliciosa a garra. 

i; a i; rudo, da, adj. «Que tiene 
Hincha garra». — Por antonomasia, en 
algunas paites de Chile, el garrudo es 
el diablo. 

Garuga, i'., garugar, n. Garúa 

y i/'"'"'"', acepta el Dice, como pro- 
vincialismos de America y los traduce 

llovizna y lloviznar, sin dar etimolo- 
gía. En esta forma aeusanenCuba 
en el Perú y quizás en otras partes. 
En chile les agrega el pueblo una g 
despuéa de la ".sinónimos deponía 
son, además de llovizna, cernidillo, 
mollizna, matapolvo, culi/buhos; t de 
garuar, molliznar » molisnear, rociar. 

Garza, f. fig. Persona de peecueso 
muy largo. 

Gas (Á). Aunque ya tratemos 



GAS 



GAT 



13 



de este régimen en los artículos A, 
Candidato y Domicilio, sin em- 
bargo, hay que insistir, porque el 
vicio está muy arraigado y tiende á 
generalizarse. Los industriales no se 
avergüenzan de anunciar en los dia- 
rios: motor, calentador, estufa á gas, 
á parafina. y como en éstos no 
hay quien mire por la pobre lengua, 
salen los gazapatones tal como los 
envían y en letras bien gordas y visi- 
BÍbles, -;Qué dirían estos anunciadores 
-tos periodistas, si, remedándoles 
el lenguaje, les habláramos nosotros 

de buques á vela, botes á remo, 
lámparas á aceite, baños áagua. 
ferrocarril á electricidad? Fuera 
de los casos contados en que se admite 
el m. adverbial con á (dibujo á plu- 

. ¡i/' ira d muerte, martirio á fuego 
lento) unido á un s., lo propio en cas- 
tellano es reemplazarlo por uu com- 
plemento con de: buque de vela, boU 
>!■ remo, motor de gas, bináis de agua, 
— ' ueros al pelo, tejidos al telar, 
huevos al plato, ala copa, du- 
raznos al jugo, son también otros 
gazapatones de marca, porque ese al 
ó á la no son admisibles en castella- 
no, puesto que no pueden ir regidos 
del >. ni son modismos especiales. I)í- 
pues ( ueros sin ¡tettir ó peludos, 
tejidos en ó de telar, huevos en plato, 
en copa, duraznos enjugo. 

Gasfiter, m. l>e las voces inglesas 
gas y liitir, el instalador ó aparejador 
de gas. En inglés se pronuncian gees 
y futir; pero en Chile dicen gasfi- 
ter los ilustrados, gasfiter los seini- 
cultos. y gaflte el Boberano pueblo. 
En castellano hay, para expresar esta 

,. plomero (el que trabaja o fabri- 
ca cosas de plomo) y emplomador (VI 
que emploma; es decir, el que cubre, 



asegura ó suelda una cosa con plomo). 

Gasfitería, f. Taller ú oficina 
del gasfiter. Puede decirse plomería; 
pero convendría ampliar su definición. 

Gasino 6 gasista, m. Emplea- 
do ó trabajador de la Compañía de gas. 
Asi los llama el pueblo de Santiago. 

Gasnachear, a. Llevar ventaja 
en trinos o negocios, con arte y habi- 
lidad; y por extensión, en cualquier 
otro asunto, como adelantarse á los 
demás trabajadores para tomar los 
mejores animales ó herramientas. 

Gasnachero, ra, adj. Persona 
que gasnachea. Ambos vocablos 
parecen corrupción plebeya de garna- 
cha, el togado ó persona que viste la 
garnacha. Como el pueblo es víctima 
muchas veces, y otras se imagina serlo. 
de la astucia y mala fe de los que 
mu!'- vestían toga, es natural que ha- 
ya inventado estas voces para aplicar- 
las a ellos primero, y después á todos 
los que imitan sus procederes. 

Gata, f. Corríjase por gato en esta 
acep.: (máquina compuesta de un 
granaje de pifión y cremallera, con un 
trinquete de seguridad, encerrado todo 
cu una caja fuerte de madera, que 
BÍrve para levantar grandes pesos ■< 
]i ¡ra altura. También se hace con una 
tuerca y un husillo». — Y por cigüeña 
en esta otra: acodo que tienen los 
tornos y otros instrumentos y maqui- 
nasen la prolongación del eje, por cuyo 
medio se les da con la mano movi- 
miento rotatorio». También se llama 
rabü (cigüeña ó manubrio), pero co- 
mo provincialismo de Asturias. — Ga- 
ta de casa, ti";, y Fam. y muy usado 
en Chile: persona inútil, que, aunque 
le digan o le encarguen algo, no lo 
hace. Recuérdese el refrán español 
«que se aplica á las personas que son 



11 



GAT 



GAV 



inútiles para todo: Este nuestro hijo 
don Lope, no es miel ni hiél, ni 
gre niam 

Gatear, n. Además de las aceps. 
castizas, tiene aquí la fam. de-andar 
á tratas, pero en malos pasos y con 
intentos deshonestos. — r. Germinar el 
trigo y no poder crecer por falta de 
humedad ó por dureza de la costra ó 
tierra que lo cubra; por lo cual parece 
que gatea o se gatea debajo de la 
tierra, yéndose en raíces y tallos ras- 
treros. Asi se usa en el Centro y en 
el Sur de Chile; en el Norte llaman 
esto mismo acocarse, que no esta tan 
mal aplicado. 

< ■ a t 1 1. 1. o, ni. « Parte superior del 
pescuezo de algunos animales cuadrú- 
pedos, que se extiende desde cerca de 
la cruz hasta cerca de la nuca. || Pe- 
dazo de carne que se tuerce en la 
parte superior del pescuezo de algunos 
animales cuadrúpedos, cayendo hacia 
uno de los lados de c]„. I), 
acepciones que da a esta voz el Dice, 
hemos tomado pie nosotros para agre- 
garle la de-crin ó cerdas largas que 
se dejan a las caballerías en la cruz y 
de las cuales se asen los jinetes para 
montar. Bien puede aceptarse, por lo 
menos como chilenismo. 

Gato, m. Gato ó gatito llaman 
aquí algunas personas una vasija pe- 
queña forrada en piel y que se llena 
con agua caliente, para calentarse l"s 
pies las personas que están en cama. 

En castellano no conocemos bu 1 

maridillo, rejilla 6 rejuela: ibraserito 
en forma de arquilla y con enrejado 
en la tapa, para calentarse los pies*. 
— Un el juego del tenderete, el a-: 
porque se come al rey, que Be llama 
ratón, y éste al caballo, que es la 
laucha, domo el tenderete que Be 



juega aquí difiere algo del que describe 

el 1 ►ice, no sabemos si la carta mayor. 

el gato, será la mala ó ¡na lar rain 

española. El significado etimológico 

-te ultimo parece indicarlo. — ( 

uno di pies (o parado) como los /ja- 
tos es la fr. fig. Caer de pies ano: 
«tener felicidad en aquellas cosas en 
que otros tienen desgracia». Le agre- 
damos como los [lutos, porque e-tos 

npre caen de pies, cualquiera que 
sea la altura de donde caigan. — Como 
gato á bofe, fr. fig. que expresa la 
prontitud con que uno se echa sobre 
una cosa o acomete á otro, á semejan- 
za del gato cuando se le tira un bofe 
para que lo coma. Merece registrarse 
en el Dice. 

Gaucha, f. Véase Gabucha. 

Gauchada, f. Acción o dicho 
propios de gauchos ó campesinos de la 
República Argentina. 

Gauchaje, m. Conjunto u reu- 
nión de gauchos. Xo es de mucho uso 
en Chile. 

Gaucho (Tiro). En el juego 

de la pelota en frontón, el tiro más 
bajo, que apenas sul>c de la raya y 
que es muy difícil volver. Parece 
corrupción de gacho (agachado I, con- 
vertido en gaucho, por donaire o 
por decir un equivoco. 

GAVILÁN, ni. " Encaje profundo de 
launa en la carne del dedo, principal- 
mente del grueso en los pies, por cual- 
quiera ile sus orillas laterales». Asi 
Pichardo para Cuba: en ('hile tam- 
bién se conoce esta acep. üo es general 

en España, pelo -i ,ii Andalucía. 

" Puede -er que lo hayan equivocado 
con el dedo de un pie, que, por pereza 

mía en curarlo, no acaba de sanar de 

un gavilán que me aacaron los ciruja- 
nos en Lacena a la perfección, y no 



GAV 



GEN 



15 



sé si la aña ú otro gavüán se ha in- 
trodncido en la carne, por cuya causa 
sigue malo». (B. Cádiz, Carta de 1.° 
Enero 1799). En nota agregó mi co- 
mentador, el 1'. Val encina: '«Gabi- 
lán ó gavilán. Esta palabra no se 
encuentra en el Dice, de la K. Acade- 
mia ni otros que he compulsado. En 
Andalucía se entiende por gavilán, á 
más del ave de rapiña de que nos 
hablan todos los Dices., las extremi- 
dades de las uñas, especialmente de 
los pies, cuando se introducen en la 
carne ó quedan clavadas en ella por 
algún accidente. Es lo que llaman los 
médicos vfia encarnada». Uñero es la 
«herida que produce la uña cuando, 
al crecer viciosamente, se introduce 
en la carne». Buenos datos tiene pues 
el Dice, para admitir esta nueva acep. 
— De la 4. a que en él se registra: «ca- 
da uno de los dos hierros que salen de 
la guarnición de la espada, forman la 
cruz y sirven para defender la mano 
y la cabeza de los golpes del culina- 
rio», se ha derivado en Chile la de- 
tope del mango de cuchillos, puñal'-. 
etc. — fig. Hombre enamorado que 
persigue á una mujer. Parece que la 
metáfora se ha tomado del ave de 
rapiña y al misino tiempo se ha que- 
rido jugar del vocablo con gavilán y 
galán. Sea como fuere, la acep. do 
sólo es chilena, sino castiza, como qui- 
se halla en el Quijote di Avellaneda 
(p. VII, c. XXXI): iPor mi 
que no es mala la moza; rolliza la ha 
escogido, señal de buen gusto; pero 
guárdela de los gavilanes de esta 
corte». 

Gavillero, m. Peón ó jornalero 
qne con el bieldo (nuestra horque- 
ta) echa las gavillas á la carreta. 
Bien puede admitirse, |xji'i|uc está bien 



formado y es corriente en Chile. No 
se confunda con el atador castellano: 
«entre segadores, el que ata los hai es 
(> gavillas». 

Gavino, a. pr. m. Catino en- 
seña la Academia con Contó é Isaza. 

Gazafatón ó gazapatón, m. íam. 
Disparate grande. — Gazapa, f. fam. 
Mentira, embuste, y lo mismo gasa- 
pe, ni., en su acep. fig. y fam. 

GaZUZO, Za, adj. Hambriento, y 
por consecuencia de esto, ávido, ape- 
tente, y también flaco. Formado de 
gazuza, f. fam., hambre. El adj. es de 
uso corriente en Chile. 

G BMEBTJNDO, DA, adj. Voz usada 
por poetas y prosistas, bien formada 
del latín 6 imposible de ser reempla- 
zada por otra. Significa: que gime 
larga ó profundamente y se aplica á 
cosa. Falta en el Dice. 

Gemiquear, n. fam. Gimotear: 
(gemir con frecuencia». Parece sín- 
copa de jeremiquear. Véase en su 
lugar. Giguear dicen en el Ecuador 
y g-imoquear en Costa-Rica. 

Gemiqueo, m. Gimoteo: «acción 
ó efecto de gimotear». Véase Jere- 
miqueo. 

Genaro, ra, n. pr. m. y f. Jena- 
ro, i/'. Así con /, porque proviene de 
Januario. Así la Academia, Contó é 
Isaza y todos los entendidos. 

GENERAL, m. Copiamos de Don D. 
Amunátegui Solar: << En el testamento 
de su madre se le designa como gene- 
ral, nombre con que se llamaba, en la 
colonia, á los ex corregidores; pero 
que en los primeros tiempos era una 
abreviación del título de maestro de 
campo general». {Mayorazgos y Mu- 
los de Castilla, c. III). 

Generala, f. .Mujer del general; y 
en Milicia, toque de caja, corneta o 



16 



GEN 



GEN 



clarín para que las fuerzas de ana 
guarnición ó campo se pongan sobre 
las armas. Solo estas dos aceps. tiene 
en castellano. — Nos parece que con- 
forme ¡i lógica y al uso, debe admi- 
tirse, á lo menos c fam., la de-prelada 
superior de una ordeu ó congrega- 
ción religiosa. " La Generala de esta 
Congregación; La Madre Generala*. 

Generalizados, ba, adj. Que ge- 
neraliza. Palta en el Dice. 

Genebab, a. Anticuado lo declara 
el Dice: sin embargo, úsanlo Castelar, 
la Pardo Baz&n y '-asi todos los mo- 
dernos. Es digno de resucitar a nue- 
va vida. 

Género, m. «No mostraba el ga- 
llardo mozo en su semblante género 
de aplicación alguna", escribió Cer- 
vantesenel PersilesQ. [,c. I); y en el 
Quijote: íQae en el pecho de su tan 
firme amigo pudiese caber </< ¡teio de 
pensamiento que... (p. I.c XXXIV). 
Con tal autoridad no es p isihle dudar 
de lo castizo de esta acep., que falta 

en el Dice, y que es tan usada para 

ponderar la universalidad de algo. 
\-i. uno que está en ayunas puede 
decir: No he probado género de cosa: 
\'o tengo género de nada, se respo 
á un majadero qne pide con insis- 
tencia. 

Genebíaco, ca, ailj. Perteneciente 

al libro del Génesis ó á algo de lo que 

I se contiene. Días . Es 

acep. qne vale macho más que la que 
ahora tiene: a perteneciente ó relal ivo 
á la génesis». 
Génesis. Se le dio género f. para 

estas dos aceps. nuevas: 'igen ó 

principio de una cosa; por extensión, 

conjunto de I"- leí íenos qne dan 

por resultad hecho». No a lias 

del agrado del P. M ir. pero las osan 



todos los modernos y están bien de- 
rivadas del griego ysvsgi?. 

Genéve. Hay que repetir una 
y mil veces á los incipientes é ¡nsipien- 
; i-aductores del francés, qne Gene- 
ve significa Ginebra y no Genova. 
Genova se dice en francés (Unes. 

Geniada, f. Acción ó dicho 
propios ile un geniazo (genio fuerte). 
Xo se confunda con genialidad: «sin- 
gularidad propia del carácter de una 
persona". 

Genioso, sa, (Mal). Cuervo 
trae como propio de Colombia bien ó 
mal g-eniado; aquí solo hemos oído 
mal genioso. Dígase colérico, 
iracundo, rabioso, de mal genio. 

Gente, f. El P. ííir, Ortusary el 
argentino Monner Sana condenan, sin 
dar razón ninguna, la fr. Ser genie,qae 
significa «ser caballero ó persona edu- 
cada y decente». Francamente, no 
participamos nosotros de tal opinión, 
y no sólo aceptamos la fr. sino que 
creemos que esc significado es propio 
del s. gente: por lo cual no hay nece- 
sidad de casarlo con el v. ser, sino 
que debe dejársele en libertad para 
unirse con muchos otros, oomoparectr, 
hacer, creer, pasarla /»»/■, tomar 
etc.. o para usarlo solo como simple 
s.: .1 los palcos de primera sólo va l<i 
gente; ó como s. adjetivado: '/'< ha» 
portado poco gente. I .as razones en que 

nos apoyamos son: i.' el Dice de 

Autoridades, que admite la fr. S 

i/e/ili o gentes: Frase con que se da ¡i 
entender que se debe hacer estimación 
de alguna persona, que es de prendas, 
de valor y provecho»; y 2." el uso 
corriente en España y America. El 
mismo Monner Sana cita a Peres Gal- 
dós, que en Fortunata y Jacinta dice: 
M. vestí de ¡/míe- . esto es, Begún su 



GEN 



GEN 



17 



propia interpretación, de persona de- 
cente. — Véase Pro. — « Familia ó pa- 
rentela. ¿Cómo tiene usted su gente.'». 
Asi el Dice, como acep. fam., y asi 
leemos en Fernán Caballero: «.Toda 
mi gente está fuera: mis dos sobrinas 
niños y marido con Aurora en el 
Cerrillo». (Cartas Ínclitas). Rodrí- 
guez -Marín, en nota á nn cantar po- 
pular: « Tu gente, por tu familia. 
liara vez Be diee de otro modo por laa 
clases populares de Andalucía», (t 'an- 
tos pop. esp., III, 237). El mismo uso 
tenemos en Chile. Lo malo sería em- 
plear para esto el pl. gentes, como 
lo hacen los franceses. — Y en cuanto 
al pl. de gente, en general, oigamos al 
I'. Mir: «Es de ponderar que el pl. 
gentes representa en castellano mu- 
chedumbre de personas nacidas en 
diversas regiones, de diferente lengua 

siembres. A reces se aplica el pl. 
gentes á los soldados de un ejército, 
mas eso se ha de entender cuando le 
forman hombres de diversa región y 
patria; entonces, como cada cuerpo 
distinto recibe nombre de gente, todos 
los cuerpos se podrán llamar gentes, 
según lo estilaban los clásicos; lo cual 
no quita que se de nombre de gente á 
toda la tropa junta. En esta parte 
anduvo Baralt menos remirado, esca- 
timando el pL gentes y reservándole 
para solo San Pablo, a quien por anto- 
nomasia llamamos Apóstol de las gen- 
tes, esto es, de los gentiles, que se decían 

lea en contraposición á hebreos. Pe- 
ro ningún reparo se lia deponer en las 
frases juntar gentes, salvar las gentes. 
hacer gentes, revolución de gentes, 
gracia dé gentes, allegar gentes, ruido 
. y otras parecidas, cuando 
en ellas el pl. gentes á las claras 
manifiesta hombres de naciones dis- 
DJcc.dc Chil., t. 1 1 F. 



tintas, ó turbas cualesquiera en gran 
copia y diversidad. Mas, si gentes li- 
mita su sentido a una parte corta de 
hombres, no se puede usaren pl.; que 
para eso decimos gente baja, gente vul- 

. i/ente común, gente principal, gen- 
te de trato, gente de plaza, gente dt 

i, gente de traza, gente de bien, gente 
de ai mas. genti de mar. gente de la 
hampa, gente del gordillo, gente raía. 
gente ¡loe la. gen 1 1 1 leí rada, gen te 
militar, geni*' moza, gente vieja, gente 
seglar, etc., notando en la variedad 
de adjs. la diversa multitud de esta- 
dos, edades, oficios, condiciones, en 
que se divide la gente de una Repú- 
blica ó nación. Por esta causa parí - 

nos seria hablar á la francesa el decir 

gentes de bien, gentes fri- 
volas, gentes honradas, gen- 
tes letradas, gentes bajas; 

expresiones de fácil corrección en las 
palabras hombres, personas, o en 
el Bing. gente», — Haber yente alojada 
l'r. lig. y. fam. con que se advierte á 
un murmurador que no prosiga en su 
mala acción. Es como si le dijeran: 
¡Cuidado! no sigas hablando así, por- 
que hay gente alojada que te puede 
oír, ó algún pariente ó amigo de la 
víctima, que puede volver por ella. 
Es parecida a la española Haber mo- 
ros en la costa, con que se recomienda 
la precaución y cautela. Bien puede ad- 
mitirse también la nuestra, que es 
ingeniosa y significativa. 

Gentuza ó Gentualla, y ant, 
gentalla. Senté la más despreciable 
de la plebe. 

Genuidad ó genuinidad, f. 
Calidad de genuino. Dígase, según los 
casos, /n/rrza, ligilimidad, autenticidad, 

lo genuino. Jovellanoa usa genui- 
dad, pero no ha tenido imitadores. 



18 



GER 



GER 



Geomahcía. V.a-r Cartoman- 
cia. 

Gbbmania. Nombre latino de Ale- 
mania. No se confmi'l;! con germania, 
jergaó manera de hablar de los gitanos. 

Germanizar, a. Dar forma germá- 
nica u alemana á un idioma ó cosa, 
o tomar las costumbres propias de los 
alemanes. V. bien formado, necesario y 
i|iie. usado ya por los académicos Álca- 
li Galiano, Canalejas, Pascual, Gaste- 
lar, Barrantes y Cañete, debería figu- 
rar en el Dice. Aqui á lo menos nos es 
indispensable, porque los alemanes 
nos van germanizando a paso rápido. 
Véase Izab (Verbos en). — Asimis- 
mo debe admitirse el s. germanizadón, 
y aun el adj. y s. germanizador, ra. 

Gerónimo, n. pr. m. Jerónimo, 
porque procede del latín Hieronymus. 

Gbeundj ano, na, adj. Cn 
qne debe quitársele la nota de fam. 
que le pone el Dice. Ademas, debe 
ampliarse la definición, «pie restringe 
la voz al estilo solamente, cuando se 
aplica también á sermones, discursos, 
libros, etc. — Antepóngase la acep. 
aplicable á persona, que nace falta y 
es muy usada, c Haciendo el P. Isla 
el retrato de un predicador gerundia- 
no (Cortejen, Arfa de componer, c. 

IX, n. VIII). No basta el ¡.gerundio, 
6g. y fam., que admite el l>icc. A 
debe añadírsele también la nota 
de: n. t. c adj. con terminación ra., 
como lo uso el misino inventor cuan- 
do dijo: " M uclios predicadores Ot i m- 
dios*. (I'rol.. n." 30). 

•lKl;i MU vi:, a. y n. fam. Prodig&l 

los gerundios. En su poema La Des- 
vergüenza ( prol., oct. XXI) escribió 
Bretón contra los poetas pobres: 

1 1 a¡ un ..ilto 

1 '■■M -■ .llalli! III ■ 



Cuando un poeta flojo y sin enjundia 
Ora cn enrió, ora en mulo me gerundia 

Hl 1', .Mir escribió también, bablando 
del gerundio: "A veces los gerundios 

tienen poco enlace con la oración an- 
tecedente; mas eso no es parte a este 
escritor para dejar de gerxmdiar con 
frecuencia», i Pront. de Hisp. y 
. Bien puede admitirse este v. 
para el estilo fam. y satírico. — Don 
.Modesto Lafuente, cu los Viajes que 
publicó con la tirina de Fray Gerundio, 
seudónimo que usó él por mucho tiem- 
po, empleó este v. en el sentido par- 
ticular de-criticar á lo Fray Gerundio, 

como se re en estas dos coplas: 

A yal is y español 
Mi- canilladas tucán: 
\ hispanos j franceses 
adiaré yo aho 

Pn. - ; f G .li.i 

Y,, mi sc*lo 'luí- me da, 
Qne aunque vaya 'i'- i 
v. .1. jodi ■. ndiar. 

Una acep. tan personal no podría 
admitirse en un Dice, general,— Don 
Ricardo Palma lo uso en el Benl ido de 

molestar de palabra: - I »csde ese mo- 
mento el cuñado no volvió :i g'erilll- 

diar a San Martín ". | Trad. pertian., 

8." selie. PieO . No sallemos 

en ipn- Be fundaría el autor para darle 
'-¡e significado. ;No lo confundiría 
con > > con forob 

<i Klt 1 NIMH. De desear seria «¡lie, 

recordando los tiempos del I'. Isla, se 
levantara ahora uu Fray Gerundio 
de otra clase, mío que, haciendo ver- 
dadero su nombre, se las hubiera caí 
iodos los conculcadores y profanadores 

del gerundio castellano, asi como c| 

hijo de Antón /oles y de la Caíanla 

huí' i .mi los qne profanaban el 



GER 



GER 



19 



pulpito español, basta qae los venció 
y extirpó para siempre. Esto es lo 
qae se necesita, digamos parodiando á 
Bretón, para 

Tanto prosista H..jn y sin enjundia, 
Q le <Ta en ando, on - [india. 

Bromas aparte, y entremos seriamente 
en materia. El gerundio castellano 
nació del latino con el mismo signi- 
ficado de modo o manera que este 
tenía, i Movit Ainphion lapides canen- 
i/": 'tallando movió Anfión las piedras: 
Andando se va lejos". Pero, como en 
este caso el gerundio se refiere al suje- 
to de la proposición y expresa modo o 
manera de obrar, equivale exactatnen- 
n latín al participio de presente 
ó activo. Asi, en el ejemplo propuesto, 
pudo baberse diebo: Ganen» Amphion 
lapides movit; y a.si, indistintamente, 
isa en latín, Ésta fué la razón por 
qne el participio de presente latino, 
que es muy escaso en castellano, pasó 
a nuestra lengua convertido en gerun- 
dio. ■•Video | >'■ », es en 
castellano «Veo unios leyendo*, 1 } nó 
leyentes: al revés de lo que pasa 
en francés, donde este participio es, 
como dice el P. Mir, «el gallo del 
lugar, que da viveza, energía, propie- 
dad y elegancia á todos los términos 
di- la elocución. Por eso es tan común 
'■n francés el participio activo, c >mo 
rica propiedad de la lengua. El 
tellano prefiere Berviree de adjs. en 
lugar de los participios de presente. 
A-i decimos: torozón tembloroso por 
corazón temblante,//""" activo 
por genio agente, libro divertido por 
libro di vertiente, yugo pesado 
por ¡jugo pesante, planta trepadora 
por planta trepante, etc." Fíjese 
mucho la atención en esta advertencia, 



que es la clave para explicar el mal 
uso que suele hacerse del gerundio. 
Y" con esto estamos en el punto prin- 
cipal y más difícil del asunto. ¿Por 
qué se puede decir: Veo niños leyendo, 
y no se puede decir: Envié cuatro 
cajones conteniendo libros? Por- 
que en este caso el gerundio no hace 
propiamente el oficio de tal, sino el 
de participio activo, tal como se ve 
en latiaipueros leyentes, capsas conti- 
nentes. Ahora bien, siendo participio 
por el significado, es decir, partici- 
pante de la naturaleza del v., y á la 
vez gerundio por la forma, no puede 
admitir complemento directo, que es 
el que completa su acción, sino con 
cierta restricción; y ésta es, que sea 
con subordinación al v. de que depen- 
de. Si el complemento directo va tam- 
bién subordinado al v., puede usarse 
este gerundio-participio; si no tiene 
ninguna subordinación á él, no puede 
usarse. Veo niños leyendo libros: leyen- 
d<i es gerundio-participio: gerundio, 
porque expresa el modo como veo á 
los niños: y participio, porque parti- 
cipa de la naturaleza del v. en el 
complemento directo que lleva (li- 
bros), y este complemento está subor- 
dinado también al v. como parte de 
lo que veo. En Envié cuatro cajones 
conteniendo libros no sucede 
lo mismo, porque gramaticalmente el 
complemento libros no tiene ninguna 
relación con el v. enviar, ni el gerun- 
dio significa modo. Luego no debe 
usarse bal gerundio, sino Bolamente 
un adj, ó .simple participio que exprese 
la idea de contener, como sería con- 
teniente, y aun contenedor, si fue- 
ra voz castiza. Por eso concluyen de 
aquí los gramáticos que los vi rbosque 
pueden llevar este gerundio participio 



20 



GER 



GER 



son los qne indican artos de ]>ercep- 
rioii ii comprensión, como sen/ir. ver, 
bservar, distinguir, hallar-, ó de 
representación, como pintar, grabar, 
ícribir. Con estos se ar- 
monizan las condiciones de gernndio 
y de participio, y con los demás nó. 
Otra circunstancia qne debe tomarse 
iniiy en cnenta es, que el gerundio- 
participio modifique al complemento 
directo de) \ ., para que asi pueda con- 
servar enlace ó relación directa con él; 
porque, -i modifica á un genitivo, 
dativo ó ablativo, se destruye esa re- 

111 y, por consiguiente, no puede 
asarse tal gerundio. Ésta es la razón 
por qne no puede decirse: Tengo noti- 
cia de libros explicando (que 
erplu ' doctrina; Oirá la voz 

del héroe admirándonos-"/' su 
fortaleza, del sabio predicando la 
i la del siervo de Dios acu- 
sando nuestra tibieza. En ambos 

apios los gerundios modifican & un 
complemento de genitivo y nó al acu- 
sativo. La única excepción a todo esto 
es cuando el gerundio es, p ir su sig- 
nificado, un mero adj. Asirse de un 
clavi do; Una tina de ■• 

hirviendo; Dn nwatna <!<■ tizones hu- 

mdo; •< Estaba tan fresca y tan co- 
rriendo sangre la memoria del pecados 
1 1-' r. L. de Granada); 

Su- pie Iras son gafiroa relumbran 

(Vr. Lui ■'■ I.' "n, Job c XXVIII). 

Mai tro ¡ ndi i ¡i 

ttigado 
Y de polvo tan cansado? 

Pablo 
RolUDOt, e III 

.Mas, no parre . urrecto cst< otro uso: 

« Verdadera m el el 

de la Sangre de Cristo pidiendo 
ordia t | \'. Avila, Audi tilia. 



c. 84); «Una nueva corriendo san- 
gre se me ofrece ahora que escribo á 
V. s.i. (|)r. Laguna, ('arla de 7 
•luí. L554); «No hay asco qlle se 
[nieda comparar con un cuerpo ma- 
nando gusanos» (Nieremberg, Apre- 
cio >/ estima, 1. I. c. IX. § I): (Eso, 
señor, doctrina es del predicador de 
las gentes San Pablo, mostrando 
con evidencia la entera sabiduría de 
Dios* (Alcalá. El Donado, c. ult.) Ni 
tampoco este otro de Cervantes, con 
ser quien es. y que prueba que nadie 
está libre de dar alguna vez un cabe- 
ceo: (Quiso Li fortuna que hallase un 
día un billete suyo pidiéndome 
[cu <jar me pedia'] que la pidiese á su 
padre por esposa» (Quijote, p. I. c- 
XXIV). Hasta el v. pedir, repetido a 
tan corta distancia, es otro cabeceo. — 
Estudiemos ahora el gerundio— partici- 
pio cuando se emplea en nominativo. 
Dan ganas de enviar a la escuela a 
desasnarse en Gramática a todas la* 
personas grandes y barbadas que escri- 
ben: Ley ordenando tal cosa; 
Decreto prohibiendo tal otra; Car- 
ta felicitando " un amigo; Discurso 
celebrando la distribución dé pre- 
mios. Si esto lo escribiera />"n Pe- 
reciendo, que nunca pasó de gerundio 
ni tuvo apellido, ó I" escribiera Fray 
Modesto, que jamás llegó a prior, 
pudiera tolerarse; pero que lo escri- 
ban personas que jwr oficio y por 
educación están obligadas á cono- 
cer bien su lengua, es intolerable. 

Para enseñarles, babría que re] 

todo lo anterior, porque el Cae 

mas n menos ¡goal. Tara evitar 
repetición, podría darse la regla bí- 
irtiicnie; Si el gerundio esta usado 

c mero adj., ex correcto; si cata 

usado como puro participio, sol 



GER 



GER 



2J 



correcto cuando va subentendido un 
v. de percepción ó do representación. 
Ejemplo de lo primero: (Más vale pá- 
jaro en mano qae buitre volando; An- 
dar «on la so¡ . mdo; N'o es 
otra cosa, | que flor rolando, | la ma- 
riposa, [ qne va vagando; Eres la pe- 
reza andando ••. Ejemplo de lo segundo: 
«Las lana- pidiendo rey; Napoleón 
indo los Alpes: Número crecido 
de ¡uutas (Dice., art. 
Bandada). En este segundo caso 
cicito uno de los verbos indica- 
dos, - dijera: Pinta el fabu- 
lista a las rao (o rey : Pinta 
ira el piutorá Nap ileóu pasan I" 
los Alpes; Tm <s un numero 
do de aves rolando juntas. Los 
gernudios participios que no sean 
ptibles de este análisis, ipso fació 
u mal usados; porque (lo repetire- 
- ;. como que hacen el oficio de 
participios, deben subordinarse al v., 
ilustrándolo y completando su sentido. 
Hagamos la prueba contraria, susti- 
tuyendo otros verbos á los suplidos: 
Traduje las ranas pidiendo 
rey, Compré a Napoleón pa- 
sando los Alpes. Sólo los qne 
conocen los antecedentes entenderían 
lenguaje, harto y basta no más 
disonante, p u - Baben que se trata de 
una fábula y de un cuadro qne tienen 
• - títulos; pero los demás se queda- 
rían en ayunas. Sólo agregando el 
c implemento «la fábulas en ni pri- 
mero y el articulo - un > en el segundo, 
10. Tan necesaria es 
relación entre el gerundio y el v., 
que, | P ir no observarla, suelen decirs 
los . absurdos. Poi 

entinar la i atención. 

Bscí ib al prior d 

vento una carta, ign ifieando el 



sentimiento que tema desta muerte. 
y mandando se recibiese el cuerpo 
(Sigüenza, Crónica, p. III, I. III, c. 
XI). Alguien pudiera creer, a primera 
vista, que estos gerundios s in iguales 
á ley ordenando y decreto 
prohibiendo; pues nó, estos «re- 
fundios se refieren al sujeto el rey y 
no ;il complemento una carta, y por 
eso están bien empleados. Lo mismo 
que San Jerónimo dijo en latín: 
ttScripsit...[epÍ8tolam] propriam al 
Polycarpum commendans illi Antio- 
chensem Bcclesiam». (De script. 
. /,• loque puede traducirse literal- 
mente al castellano: «Escribió una 
carta personal á Policarpo, recomen- 
dándole la Iglesia de Antioquia». El 
gerundio concuerda aquí con el sujeto 
y nó con el complemento carta. Este 
giro explica claramente el abuso mo- 
derno. De tanto decir, por ejemplo, 
El Senado dio una ley, prohibiendo..,, 
El Presidente dictó un decreto, orde- 
nando..., El Obispo publicó un edicto, 
mandando..., vino á juntarse después 
el s. con el gerundio, como si formaran 
concordancia de s. con adj. y haciendo 
caso omiso del v., qne es el único que 
explica esa presencia del gerundio. 
Por eso, véase cómo repugna al buen 
gusto y cómo se rebela contra ¡a gra- 
mática este titulo: "Canción escri- 
biendo y aconsejando á un ami- 
go, por Bartolomé Juan Leonardo [de 
Argensola]». Así dicen que está en el 
manuscrito original. Todo se habría 
remediado diciendo: ■• < 'andón que 
compuso N. tí., escribiendo y aconse- 
jando á un amigo... Así pudo decir ) 
dijo bien Puigblanch: o Expidió Fi 
naudo un decreto mandando Imbieec 
iii España i emi nterios... » » Dio un 
decreto mandando que los bienes pú- 



22 



GER 



GER 



bucos se denominase» del Imperi 
donde el gerundio mandando no se 
refiere al complemento decreto sino 
al sujeto. — Otro defecto que debe evi- 
tarse es, que la acción significada 
por el gerundio sea posterior á la 
del v. principal; lo qne es. al decir 
de Bello, «una de las degradacio- 
nes que deslucen el castellano mo- 
derno». '(Las tropas se hicieron fuer- 
tes en un convento, teniendo 
pronto que rendirse", es el ejemplo 
presentado por el mismo. El tiempo 
del gerundio es siempre coexistente 
con el v. principal ó inmediatamente 
anterior, nunca posterior. Por eso, el 
orden lógico y natural, en el ejemplo ci- 
tado, debió ser este: haciéndose fuertes 
en un convento, tuvieron pronto que ren- 
dirse. «Se empezará la misa mayor á 
las diez, predicando don fulano y 
reservándose en seguida su Divi- 
na Majestad]». Este par de gerundios, 
■ [Me es muy conocido y amigo de los 
modernos galicistas, por coyos escri- 
tos se pasea como en casa propia, vale 
un tesoro. Su significado natural es: 
■ mpezará la misa al tiempo que 
predique don f alano y cuando se re- 
serve el Sacramento; cosa muy distin- 
ta de lo que quiso decir el que escribió 
esc anuncio. Véase pues á donde con- 
duce la falta de reflexión y de estudio. 
— Defecto es también, que debe evi- 
. la falta de enlace lógico entre 
el gerundio y el v., porque ea coima 
la nal maleza inania del gerundio, 
que, no pudiendo campar solo, i 

que permanecer subordinado al w, 

ota cuyo paso anda cual escolla, en 

cuyo desenvoh imiento se emplea, de 

■ claridad i ala como encargado, 

por cuyo vivo resplandor despide lu- 

I i su pro- 



pia vida», como elegantisimamente lo 

expreso el P. Mir. Véase, como ejem- 
plo de este defeetc, esta definición del 
Dice. :« Correr ¡/(tilos : fr. con qui - 
designa un entretenimiento de carna- 
val, que consiste en enterrar un gallo, 
dejándole fuera el pescuezo y cabeza 
■ ••.consistiendo el lance en herirle 

cortarle la cabeza con la espada»' 
P ca '1 gerundio consistiendo 
contra esta regla, pues no guarda en- 
lace con el v. principal; y pecó tam- 
bién contra la precedente, porque no 
es coexistente su acción con la del v.. 
ni inmediatamente anterior, sino | 
terior. Por eso, como bien nota el 1'. 
Mir, mucho mejor escribió el Dice 
de Autoridades: «y el lance consiste», 
en vez de consistiendo el lance. 
Otro ejemplo, tomado déla Historia 
del Conde deToreno, para que mejor 
se grabe esta doctrina: » El primero 
se bailaba ya casi agotado, y el ultimo 
era de poco ó ningún valor: no osan- 
do nadie, a menos de ser anciano ó 
de estar impedido, osarde carruaje m 

medio de las calamidades del día». 
Mas despi 'jado y SUeltO 11" puede estar 

el gerundio osando. — Han criticado 
algunos el giro ando trayendo en sig- 
nificación de llevo conmigo, teugo. 

1 listingamos: si lo dice uno que va 

de camino, que realmente anda, 
bien dicho; si lo dice tillo (pie esta 

detenido, es impropio. Con cierto 
verbos auxiliares, como andar, venir, 
ir, estar, ¡tallarse, quedar, seguir, tan 
forma, dice Cejador. otro sistema de 
tiempos compuestos, en que al auxi- 
liar solo ipieda una significación gené- 
rica, asumiendo la principal el gerun- 
dio, : que hace entonces las veo - de 
participio ]. resultando una acep. du- 
rativíi y enfática di gran primor y 



GIR 



GIR 



23 



vehemenci • _ ;n esto, anda tra- 
yendo significa, ii<> la simple arción de 
de llevar ó tener conmigo, sin., el 
■echo de que, A donde quiera que 
raja y sin ninguna interrupción, llevo 
conmigo. Giro es éste muy propio del 
castellano y de él carecen muchas 
lenguas. Véanse algunos ejemplos, sa- 
cados del Quijoh : Estaba diciendo, 
yte dicien llegando, Va 

ido, iban escuchando, Iba aho- 
ídendo, Se venían 
corriendo, Andaban buscándole, Andu- 
ve mirando, No an y vinien- 
do, .I/- voy muriendo, Iban coligiendo. 
Gesticulador, ra, adj. y ú. t. 
c. -. Hasta con el adj. (/estero, ra: 
«que tiene el habito ó vicio de hacer 
gestos»; que no otra cosa <|ue hacer 
alar. 

• I IONABLE, adj. Que puede ■_'•>- 

lionai—. Bien pued a ogerlo el Dice. 

Gestionador, ra, m. y f. Basta 
con gestor, ra, adj. y ú. ¡. e. >.: que 
iona, y con agente en general y 
itiie.il' ./. ne roí 

Gethsemaní. n. pr. Getsemani. 
Hace tiempo que se desterró del cas- 
tellano la th. 

Getrudis, n. pr. f. Gertrudis. 
Véase EL .\>i. con omisión de la r, 
aparece aun en obras clásicas, como 
del I'. Nieremberg. 

(ÍINEOÓLOGO, m., y OIITBCOI.OGIS- 

ta, euin. Entendido en ginecología. — 
Escritor ó tratadista de esta ciencia. 
Ambos deben entrar en el l>icc. 

Giorno (Á), m. adv. Ilumina- 
ó iluminar á piorno, dicen 
continuamente y á la italiana loe 

lli ros; traduzca de dia, 

romo en dia claro, ó désele 6 la fr. 
cualquier otro giro castizo. 

Gira, f. líos errores garrafales se 



cometen con este vocablo: 1.° escribirlo 
con g, como si fuera formado de girar; 
y -." confundirlo en el significado con 
giro ó anticuados girada y gira- 
miento. Jira BÍgnifica: (banquete 
campestre que se hace entre amigos, 
cou regocijo y bulla»; y es derivado 
del italiano schiera, partida de gente. 
En los clásicos y en los buenos auto- 
res no lo hemos visto usado sino en la 
acep. de «banquete campestres. Vean 
pues el disparate que dicen los que 
hablan de giras políticas en el 
sentido de pasco*, viajes, salidas, visi- 
tas, excursiones, vueltas, rodeos, y di- 
gan mejor cou el Padre Isla giros: «Tu 
tío el P. Osoric.no sólo promete las 
[fuerzas] sobradas para el segundo 
viaje de Roma,... sino para dar tres 
//iros enteros al rededor de todo el 
inundo*. (Carta XC'VI). En efecto, 
giro significa: acción ó efecto de girar. 
En la carta CC, hablando de todo lo 
que tuvo que andar desde España has- 
ta Bolonia, dice: «En todos estos giros 
y regiros se han padecido los trabajos 
que se dejan considerar». 

Guiado, da, part. de girar. La 2." 
acep. del v. es la que se usa en el co- 
mercio: «expedir libranzas, talones ú 
otras órdenes de pago. I*, t. c. a. Gi- 
rar a na letra*. Según esto, es bien 
dicho: letra girada, dinero gi ido¡ 
pero jamás, mientras haya sentido co- 
mún, persona girada, indivi- 
duo girado, aunque en favor de 
ellos se hayan expedido mil giros. Y, 
sin embargo, así lo han dicho algunos 
i mpleados fiscales; lo mismo que alum- 
no becado, doctor diplomado. 
dinero presupuestado, etc. 

i . [RADOB, ka, m. y f. El que gira 
o expide libranzas ú oirás órdenes de 
pago. Hace falta en el Dice. 



■1\ 



GIR 



GLO 



Girafa, f. Escríbase /¿ra/i?, porque 
- • deriva fiel árabe y aada tiene que 
( er con giro ni con girar. 

Gibo, RA, adj. Aplícase al gallo ó 
gallina que tiene plumas oscuras y 
blancas en la parte superior, de modo 
que las Maneas forman como listas 
cortas de adorno. Bs de uso corriente 
en Chile. Don Z. Rodríguez dice que 
giro se aplica á gallos y gallinas, pero 
no á los pintados de blanco y negro, 
sino a los matizados de colorado y 
amarillo. Así, realmente, lo usan al- 
gunos, pero también como lo hemos 
definido nosotros. De lo cual se deduce 
que el giro no es un color uniforme, 
sino uno que, siendo general par,' el 
cuerpo, está matizado hermosamente 
con otro, especialmente el negro con 
blanco y el colorado con amarillo. 
Éste ultimo ea el que se llama así en 
otras naciones. En Cuba es giro cel 
gallo que tiene la golilla y plumas de 
las alas amarillas con los troncos y 
pechuga negros» (Pichardo); en Hon- 
duras el gallo cuyas plumas tienen 
color de paja (Membreño); en Méjico, 
«gallo de pechuga negra y plumas 
amarillas» (Róbelo); en Costa-Rica, 
lo mismo (pie Rodríguez, á quien co- 
pia Gagini; en < lolombia, tdicho de 
ciertos gallos» (Cuervo); en Venezuela, 
lo nombra Gaicano, pero tampoco lo 
define y parece hacerlo sinónimo de 
pinto, ant. juntado. Ciro Bayo, en 

bus Provincialismos argentino» y boli- 
vianos, lo define; «Gallo giro.Castñ 
de color amarillo con alas grises, in- 
dicio de valor y fortaleza á juicio de 
los aficionados a la gallomaquia». — 
i Hnco al giro y tinco al colorado (otroe 
dicen cuatro I; fr. lig. y fam.. tomada 
de le- apuestas de las riñas de gallos, 
ijne significa en < Ihile asentir & i\rn 



opiniones distintas ú opuestas, como 
quien dice blanco y negro á la vez. — 
Escapa, giro: fr. tig., tomada también 
de las riñas de gallos y que se dice a 
la persona que por algún motivo huye 
de una parte, <> que debe huir, por- 
que le amenaza alguna desgracia. — 
Es posible que la etimología de giro 
sea el ant. adj. castellano giro, ra, 
que significaba: "hermoso, galán». 
En realidad, un /jallo giro es hermoso 
por su color. 

Girón, m. Debe escribirse jirón, 
porque se deriva de jira.- «pedazo algo 
grande y largo que se corta ó rasga 
de una tela». 

GLOBO, m. Por la semejanza que 
tiene con un globo terrestre, llamamos 
globo, como llaman también en 
Méjico, lo que en buen castellano i - 
bomba: epieza hueca de cristal, abierta 
por la parte superior y la inferior y 
generalmente esférica, que se pone en 
las lamparas y otros utensilios seme- 
jantes, con el ti 11 de que alumbren 
mejor y la luz no ofenda la vista». Si- 
nónimo de bomba son: fanal (campana 
de cristal, agujereada por arriba, que 
sirve para que el aire no apague la vela 
que se pone dentro de ella en el can- 
delera), guardabrisa (fanal de cristal 
abierto por arriba y por abajo, dentro 
del cual se colocan las velas para que 
no se corran ó apaguen con el aire) y 
brisrra (especie de guardabrisa, li- 
en America). — Los globos chitti 
deben llamarse faroles chinescos, que 
eso son y ni) globos. 

Gloriado, m. Bebida que se hace 
de agua caliente mezclada con aguar- 
diente y azúcar. — Y. t. c adj. apli- 
cólo a loa Padrenuestros y Avemarias 
o Padrenuestros solos, que se p 
con un < lloriapntri al fin de cada uno; 



GLO 



GNA 



25 



;i-¡mi.smo al rosario cuando se reza sin 
anunciar los misterios. «Para la Santa 
Magdalena tiene 120 días de indul- 
gencias por un Padrenuestro y Ave- 
maria gloriado (B. Cádiz, Carta de 
15 Oct. 1799). Bien pnede admi- 
tirse en esta acep. Véase Gloriar. 
Membrefio trae el s." gloriado: «el 
gloriado, por otro nombre tibio, 
es una decocción de aguardiente y 
azúcar prieta 6 rapadura ■; Gagi- 
n¡: (bebida que se hace mezclando 
aguardiente am agua y jarabe ó azú- 
car»; y Palma: (ponche matinal, que, 
después de una noche en vela, toman 
machos. Se compone de agua caliente, 
ron, azúcar, canela y una rajita de 
limón ». 

Gloria Patri, m. «Versículo 
latino que se dice después del Padre- 
nuestro y Ave María y al fin de los 
salmos é himnos de la Iglesia». Asi 
el Dice. Lo que se dice al ríndelos 
himnos es la doxologia, como lo nota- 
mos al tratar de esta voz, y sólo en 
sentido muy lato puede llamarse Glo- 
ria Patri. Al tin de algunos cánticos, 
como el Benedictu», Magníficat, Nunc 
iliiiiitiis, sí que se dice el Gloria Patri 
como al fin de los salmos. — Fig. y 
fam.. de mala muerte, de tres al cuar- 
to, de poco más ó menos. / r na lien/la 
de gloria patri; Trabaja en casa 
de vaos gloria patri; La Juana y 
tu hermana son unas gloria patri, 
y quieren pasar />r>r gente. — Debe 
autorizar el Dice, la escritura Glo- 
riapatri, como ya lo ha hecho con 
Paternóster, Avemaria, viceversa, 
turbamulta, etc. Por lo menos así 
debe escribirse siempre que se le dé 
|'l., que á juicio de muchos debe te- 
nerlo | gloriapab i»), aunque para la 
forma latina sea tan disonante como 
Ui.c. de Chil., t. III. 



los credos, las salves, las avt morías, etc. 

Gloriar, a. y ú. t. c. n. Gaiar el 
rezo del rosario; por cuanto el que 
hace esto es el que reza el Gloría Pa- 
tri. Kl pueblo lo conjuga gloreo, 
glorea, como casi iodos los verbos 
en iar. — Pichardo trae un gloriar, 
n. fam. (echar un poco de aguardien- 
te ú otro licor en el café, refrescos, 
etc.); acep. que en Chile nunca hemos 
oído sino únicamente en el s. glo- 
riado. — E! castizo gloriarse se con- 
juga me glorio, le glorias, etc. 

Glosista, com. Dígase glosador, 
ra, adj. y ú. t. c. s.: que glosa. 

Gnao, m. Nombre vulgar de una 
planta de la familia de las liliáceas, 
que llama Gay conanthera bifolia, co- 
mún en los campos de Santiago al 
Sur. El bulbo es nutritivo y se come 
crudo ó cocido. He aquí la descrip- 
ción que da el mismo autor: '(Planta 
perenne, glabra, con bulbo articulado- 
sólido, oval alargado, cargado de mu- 
chas raicillas capilares, dispuestas en 
círculo en la margen. Bohordo de seis 
á ocho pulgadas de largo, recto, rolli- 
zo. Dos hojas radicales, lineares ensi- 
formes, adelgazadas en ambas punías. 
Flores cabizbajas y dispuestas en un 
cono racimo, compuesto de cuatro a 
cinco pedúnculos biflores, acompaña- 
dos de brácteas ovadas, agudas, serni- 
amplexicaules, membranosas, persis- 
tentes. Sépalos de un azul violáceo, 
con algunas manchas á la base. Cap- 
sula del grueso de un garbanzo». El 
nombre vulgar es el que hemos escrito 
gnao y que iFebrés escribió gadu 
(unas raices que se comen); pero véase 
como explica él el sonido de esta g. " La 
g, dice, tiene una pronunciación muy 
singular, y tan frecuente, que casi 
parece característica di' esta lengua: 

i 



26 



GOB 



GOD 



se pronuncia en lo más adentro de la 
boca, abriéndola un poco y tocando 
la punía de la lengua en las encías '1" 
los dientes de abajo; v. g.: pige, di tú, 
. el león. Esta pronunciación i s 
gutural, ¡il modo de la de los gango- 
sos, y algo semejante á esta latina 
sanctus en la n, como también á esta 
otra catalana iinch, sanck, en el soni- 
do de la n, pues suena casi como i 
palabras índicas: eúehig, polilla, li¡ 
hombro. Pero no hay regla ni expli- 
cad i'.ie enseñe mejor á pronunciar 

esta //•••. como el oírla pronunciar, y 
practícanlo frecuentemente», En esta 
voz se conserva todavía, de Chillan 
al Sur, la verdadera pronunciación 
araucana en las personas del campo, 
y nosotros mismos la hemos oído tal 
como la describe Pebres y nos hizo el 
efecto de una f¡ sorda y gangosa, muy 
interna, tal como ni oíos para pro- 
nuncia! la ngáe ganga, por ejemplo. 
Por ser aquí sonido inicial, hemos 
preferido escribirlo gn, y nó ng, que 
habría sido mas lógico, porque es- 
cribimos para chilenos y españoles, 
para quien $ <■< o mocido este grupo ó 
combinación de letras. En castellano 
tenemos gnomo, gnomon, gnóstico, 
'irisiwi y o! ros, como hay en latín 
us, gn wus, Onidus ó Qnidos, tan 
conocido de los poetas por Ber lugar 
predilecto de la diosa Venus, y el 
nombre Cnaeus ó Qnaeus. ¡No se 
pronunciarían estas voces, en griego 
y en latín, como la primera sílab i de 
nuestro gnao? 

Gobelino, m. Tapiz: «paño 
grande, tejido de lana 6 Beda, y algu- 
nas veces de oro y plata, en qn 
copian cuadros de historia, países ú 
otras cosas, y Birve para abrigo y 
adorno, cubriendo l¡is paredes.. Este 



es el nombre castizo; el de grjbeli- 
no, usado por algunos, proviene de 
la célebre familia 6 cuyo jefe, 

.luán Gobelin, fundó una gran tinto- 
rería en 1450 en París a orillas del 
riachuelo de Biévre, barrio de San 
Marcelo. En tiempo de Luis XIV. bu 
ministro Colbert compro para la co- 
rona toda la industria y los edificios 
y fundó una gran manufactura de 
tapices, que se llamó de los Gobelioos, 
por -a- primeros dueños, y flue duró 

hasta principios del siglo A' IX. 

GOBERNAOIÓN, f. Asi como en 
España significa, entre 
..ministerio de la Gobernación», asi 
■uilc significa: casa ú oficina del 
mador; lo que es enteramente 
lógico, más que llamarlas 
como las llama <1 I Mee. — El goberna- 
dor en España, y quizás en otras par- 
tes, lo es di' una pro\ ¡neia; cu Chile 
lo es de un departamento. Por eso 
convendría hacer mas general la defi- 
nición. 

Gobiernista, adj. Partidario de 
las personas que forman el gobierno 
de una nación. Mas conforme con las 
reglas de derivación habría sido guber- 
nista 6 \ta. U. t. c. s. cora. 

GOBI i: K no, m. (Conjunto de los 

stros superiores de un estado», 

El pu :blo e;i,i aquí muy creído que 

el Gobierno o el Supremo Gobierno 

Presidente mismo de la Repúbli ■ 
ca. Los uiños de las escui la- públicas 
dicen que estudian Geografía (escrita) 

por el Gobierno; y cuando murió 
el Presidí me Balmaoeda, un hijo del 
pueblo exclamo: ¡Se ni. no el Gobier- 
no! 

GODO, DA, adj. y ú. I. c. 9. cuando 

Be aplica á persona. Mu Ohile Be ha 
usado siempre esta voz, y Be usa 



GOD 



GOL 



27 



todavía, como apodo pura todo espa- 
ñol y para las c isas >1 1 España. Pro- 
bablemente los prirc • ñoles que 
vinieron á Chile se llamarían á si 
para blasonar de nohle- 
zi. que eso es lo qne significa la voz 
en castellano (rio y poderoso, qne 
forma parte de la nobleza), como tam- 
bién en gemianía y en las fras s Ha- 
to de los godos j • .Por eso 
Gonzalo Correas explica asi la fr. Es 
('liando uno présame 
de muy honrado linaje, porque los 
- "ii común se precian de venir 
de loe . El entremesista Quinó- 
le Benavcnte dijo también, en el 
entremés de Las Civilidades, por boca 
de uu doctor qne quiere burlarse de 
quienes lo desprecian: 

I». J. Velez de L ;c ibió también: 

Por pedregales y derrumba leros 

I. • 
Abochornad) - de loa resisteros, 
Pues tambie'n radan toa miniskros 

Lope de Vega, en bu tragicomedia 
i. I), dice de Don 
García Hurtado de Mendoza: 

Hí- | : generoso ■/ 

(Tmbra] ¡«ir donde I »i 

En tiempo de Puigblancb pan i e que 
ombre oliscaba ya á sobrenombre, 
porque i ir alcanzó á decir: 

lavía viene peor que nos apoden 
de hijos de godos, de moros y de 
judíos». Lo qi on lo que 

había dicho Mayan-, aunque 
á tiempos muy anteriores: « A 
parece que pudiera añadirse lo «pie 
leyó Gil González de Avila..., qui 



españoles no 'pusieron ser tenidos por 
ia desde que se perdió España». — 
Falta en el Dice, la acep. de godo 
relativa á cosa: S • goda, como se 
lee en el Quijote; nombres godos, vo ti- 
bios godos, como dijo Mayáus en sus 
Orígenes de la lengua española, n." 99, 
de donde ea también la cita anterior. 
«Del tetro godo y del laurel romano», 
dijo en sonoro endecasílabo don .luán 
X. Gallego. — Y aun el m. gálico, por- 
lengua de los antiguos godos, qne usa 
el Dice, en machas etimologías, tam- 
i aparece en su lugar con esta acep. 

Gólg'Otha, n. pr. m. Escríbase ¡i 
la castellana, Oólgota. Por haberse 
impreso con /// en un texto de lectura, 
leyó una vez en una escuela pública 
un alumno de ella: «Jesiis crucificado 
en Golg-ocha • . ■ > 

Golilla, f. Es la estornija caste- 
llana: canillo de hierro que se pone 
eu el pezón del eje de los carruajes 
entre la rueda y el clavo ó clavija 
«pie la detiene para que no se salga». 
Otro nombre (pie le dan también en 
Chile es platillo, el cual se confor- 
ma más con volandera ó arandela, 
que se diferencian algo de la estornija, 
pues son: «chapa circular de hierro 
ú otro metal, con un agujero en el 
centro, que se coloca en los ejes de los 
carruajes, en los machos de los torni- 
llos y en piezas semejantes de las 
máquinas, para evitar el roce de las 
superficies i otre lis cuales se inter- 
pone». — Prenda de adorno que usan 
las mujeres en el ruello; algunas veces 
alcaliza á caer un poco más abajo. Sin 
duda se llamó así por semejanza con 
la antigua golilla de 1"- togados. — 

En algunas aves, collar: "faja de plu- 
mas qae tienen alrededor del cuello, 
y que se distingue por su color». 



GOL 



GOL 



Golondrina, f. Carro de mu- 
danza, plano y de resortes, de andar 
suave, para que no se deterioren los 
muebles y objetos que transporta. 
I Vendrá esta voz de la 3. a acepción 
que da el Dice. á GOLONDRINO: «tiir. 
El que se anda de una parte á otra, 
mudando estaciones como la golon- 
drina?" ¿Ó será de origen francés? 
Léase este trozo de Don Modesto 
Lafuente: «Tomaremos, le dije á Ti- 
rabeque, nna Dama blanca. ¡Cómo, 
mi amo! exclamó: [ana Dama blanca 
para ir al cementerio!... El simple, ó 
no se acordaba ó no Babia que las 
Damas blancas, y las Escocesas, y las 
Parisiennes, y las Favoritas, lo mismo 
que las Orleanesas, las Bearnesas, las 
Golondrinas, las Diligentes, 
las Batiñolesas, las Damas reunidas, 
las Tricyclas, las Constantiuas, las 
(¡necias y olías muchas son otras 
tantas beriiuas, ó por mejor decir, 
noiubivs de otras tantas empresas de 
carruajes», i Viajes de Fr. Gerundio, 
t. I, El cement. del P. Lachaissi ). 
Nuestras golondrinas, que forman 
también empresa, nada tienen de ber- 
linas, es cierto, pero entran en el con- 
cepto general de carruaje. Sea por 
esto y porque, cuno la golondrina, 
andan con mas velocidad que las 
carretas y carretones, <-^ que auto • -< 
hacían las mudanzas, Bea porque imi- 
tan al golondrino, la verdad es que el 
nomine ha caído en gracia y es gene- 
ral en Ohile. — Mas vaU una de buey 
que cíenlo de golondrina, fr, IL'. y 
fam., que significa en chile: Vale 
una picardía 6 crinriA grandes, 

una que -e:i BOnada, ■ | ll«* cien ]»•- 

quenas. 

Golondrinero, m. El qu 
bierna loe caballos que t ¡ran de una 
golondrina. 



(ÍOIAÍSEVR, GOLOSINAR o QOL08I- 

m :.u:. n. <Andar comiendo ó buscan- 
do golosinas». ¿No se usarán también 
como activos? Asi uso Moratin ¡t 
gulusmear (Todo lo gulusmea), que, 
lo mismo que golosmear, aparece tam- 
bién c. n.: «golosinear, andar oliendo 
lo que se guisa». 

GolOSO, m. Por antonomasia, el 
perro casero. — Nombre que se le da 
como por injuria ú desprecio. 

Golpe, m. Están admitidos: golpe 
de estado, de fortuna, de gracia, de 
mar, de pecho/:, en hola, en raijo-, y, en 
general, todas las locuciones en que 
cutre la acep. fig. de golpe: (multi- 
tud, copia ó abundancia de una cosa. 
. de gente, de música». — 
No están admitidos, ni pueden estarlo, 
los golpes á la francesa fcoup de...) 
j que en castellano tienen nombre 
especial; cuno golpe de martillo 
(martillazo), de puño (puñetazo, 
puñada), de pie (puntapié), de 
bastón (bastonazo, garrotazo), de 
azote (azote, azotazo, latigazo, zu- 
. de piedra (pedrada), 
de escoba (escobazo), de espada 
ocada), de bala (balazo), de 
bayoneta (bayonetazo), de cabe- 
za (chichón), etc., etc. Mientras l^s 
franceses anteponen el COUp, nosotros 
posponemos la terminación 028 ó ada, 
ó formamos un nombre aparte. — Si- 
gamos con oti-os golpes: golpe do 
azar (desgracia; chiripa), de au- 
toridad (alcaldada, hablando del 
alcalde ó de cualquiera autoridad), de 
teatro ( lance de comedia i, de en- 
sa3 r o (p¡ de sombra 

( toi/iie de oscuro). — Oolpe de luz es 

bien dicho, tratándose de la luz solar 

o artificial; en Pintura debe decine 
loque de la-.. Golpe de mano: en 

sentido literal, palmada; laminen 



GOL 



GOL 



29 



asalto ti mano armada; fig., juego de 

mama (acción ruin por la cual se 
hace desaparecer en poco tiempo una 
cosa que se tenia á la vista). — Golpe 
de vista: «El golpe de su vista me 
rasgó el corazón». (<!. de Céspedes y 
Meneses, Disc. trág.,disc. I). Despo a 
de esta cita agrega el P. Mir: »En 
enanco á golpe d? vista, en castellano, 
como de ' léspedes consta, qo se llama 
asi el espectáculo qne ofrece una vega 
contemplada, por ejemplo, desde la 
cumbre de una colina, sino la propia 
mirada del espectador qne con sus 
ojos hiere y penetra las cosas puestas 
á la vista». Dígase pues para la pri- 
mera acep., que es la francesa que 
tainos usan (coup cTceü), ojeada, mi- 
rada, vista, perspectiva, y en sentido 
ñg., penetrado acia, buen ojo. 

— iDar golpe una vosa, ir. fig.: causar 
sorpresa y admiración». A>i el Dice.; 
sin embargo, Baralt, que fué qnien 
propuso la fr., la extendió también á 
persona: (Esta mujer arrebata, sus- 
pende, embelesa, da golpe». (Art. 
Sensación). Mas el I'. Mir, fundado 
en buenas razones, no la acepta. 
(Nueva por entero (son sus palabras) 
y nunca oída entre clásicos parece esa 
acep. mei ifóri a de d tr golp¡ . Por 
ningún buen término procede de la 
propia y literal, comoquiera que ni 
herir, ni caer, ni acometer son verbos 
a propósito para causar admiración, 
embeleso ó estrañeza; y, si tales efec- 
tos producen alguna vez, no loa pro- 
ducen de suyo sino por la disposición 
del que el golpe recibe, claro está que 
podíamos decir: Dará la justicia de 
l)ios tan fiero golpe Á\<n malo-, qne 
lea hag i mediodía; mas 

el espanto, asombro, estrañeza aquí 
representada no viene del sentido fig. 



de dar golpe, sino del efecto causado 
en los enemigos de Dios; porque, si 
sólo dijéramos: Dará golpe la justicia 
divina, ningún concepto determinado 
significaría la fr.; especialmente, que 
la loe. más bien representa sentido 
propio que fig. ..En conclusión, la fr. 
Dar golpe, frecuentada por los moder- 
nos, no puede recibir el sentido li'_ r . 
que ellos le dan; por esta causa no 
son castizas las locuciones antes pro- 
puestas, ni las interpretaciones del 
crítico Baralt. El Maestro Correas 
trae las locuciones dar estampido, dar 
estallido, que su aplican, dice el autor, 
«cuando sucede un caso señalado de 
que todos se admiran»; pero «</?/• 
golpe, dicese por comer ó probar algo- 
como dar golpe al jarro, á la empana, 
da ti otra cosa». ¡No va poca diferen- 
cia del dar golpe clásico y castizo al dar 
gol] t de los modernos!» — Al golpe, 
m. adv. fig. Dígase de golpe (pronta- 
mente, con brevedad), de un golpe (de 
una sola vez ó en una sola acción). 
Al golpe se usa también en Cuba, 
y Pichardo lo define: «al instante, 
inmediatamente, luego, al punto». 
Golpeador, ra, adj. y ú. t. c. s. 

(¿ue golpea. — El instrumento de puer- 
tas que aquí se llama golpeador es 
el castellano aldaba ó aldabón; y el 
golpe que se da con él, aldabada ó 
aldabonazo, y si es recio, aldabazo y 
también aldabonazo. — El golpeo vivo 
y continuado se llama golpeteo. 

<i OLPEJ it, a. y ú. t. c. n. En el 
centro y en el Norte de Chile se con- 
vierte la ,■ en i (golpiar, golpié) 
como en los demás verbos en ear; en 
el Sur se suprime la e y se conjuga 

todo el v. a i si fuera guipar. — 

Hablar golpeado: hablar fuerte 

ó recio (hablar con entereza ó superio- 



30 



GON 



GOR 



ridad) ó hablar gordo (echar bravatas, 
amenazando á uno y tratándole con 
imperio), alzar ó lev 
(manifestar soberbia ó arrogancia en 
la conversación ó en el trato). 

Gomero, m. En el Norte de Chile, 
eucalipto. — Árbol que destila goma y 
qne es una de las grandes riquezas de 
Bolivia. No Babemos si será el gomero 
azul que nombra Philippi. Conviene 
definirlo bien y registrarlo en el Dice. 
— Fraseo en i|iie se guarda la goma 
para pegar. Corriente en Chile y dig- 
no de aceptarse. Probablemente se 
osará también en otras partes, pnes lo 
trae el Dice, de Zerolo. 

Gómez, apell. Xo hablamos aqui 
del cómico personaje Lucas Gómez ni 
de su celebérrima y mas que cómica 
firma: hablamos de otro Gómez, que 
entra en el refrán: .In.in Gómez, tú te 
tú Ira?* y lii ir lo comes, que en ca 
llano es: -/n-ni Palomo: yo me I" guiso 
y yo me tu como; 6 los refranes que 
trae Gonzalo Correas: Mi reci no tiene 
viña, él se la cava y él se la v <- 
dimia; Pt z, tú te lo guisas, tü 

te lo comes; Pericón, Pencóle, id., id.; 
Hija Gómez, si bien lo guisas, bien lo 
comes; lina Gómez, si bien telogw 
bien le tu comes; Hijo Gómez, tii le lo 
guisas y tú te i" comes. 

Gomoso, m. Xo ea usada esta 
voz entre nosotros; pero lo es. y mu- 
cho, entre los españoles, en el signifi- 
cado de lechuguino, pisaverde, ó más 
literalmente, i n tomado ó almidón 

co ¡1 francés gommi m. El Di< 

no acepte Bino el adj. gomoso, sa: 
tque parece á ella; 

que pad< ■ »; y en es a ac p. 

li. t. < . 3. 

Gonce ó gozne, 

• ¡ÓKD01 a. f. ■ r e ' 



toldo, al modo de la chalupa. || Cierto 
carruaje en que pueden viajar juntas 
muchas persona*». Por lo que se reí 
uo le cuadra mucho esta 2." acep. á 
la que aquí llamamos góndola en 
los tranvías. Parece que ni ijor le cua- 
dra la 5. a acep. de jardinera, que es: 
«coche abierto qne se usa en verano 

en los traír 

Gongób ico, ca, adj. Tan usado 
como gongorino, na, en su L.* acep. 
(que adolece de los vicios del gongo- 
rismo), hace falta cu el Dice. 

Gobdi uro (Nudo). Esta -ola expr. 
admite el Dice, con el adj. gordiano. 
Cervantes dijo también enredo gordia- 
no, en El gallardo español, j. I: 

¿Lli . né, tí i . ^ mi i ii Jo? 
¿Cortare en segura prueba 



Gordiflón ó gordinflón, 
xa. adj. fani. 

G oh mi. da, adj. Significa: «Que 
tiene muchas carnes; muy abultado y 
' mto; pingüe, craso y manteco- 
so». Sin embargo, tratándose de ani- 
males que s ■ ceban o engordan para 
matarlos, es mas propio decir, a 
na, adj. y u. I. e. -. 

Gordo (.1 tan el), m. Juego de 
muchachos qne consiste en perseguir 

uno á los demás corriendo con cier- 
to paso especial, y azotándolos con 

un paño o pañuelo arrollado, cuandi 
pierden ,i mu luí el paso. Se su ;■ 

que Juan e] Gordo sale a bascar, pri- 
mero á su mujer, y después a 
) i i j - > - . que se le han perdido. Algunos 
dicen Juan Eng-orda. 

Gorgorearse, r. Qorgojm 
agorgoj 

Gorgorear, n, Gorgoriti 

li. fani.: leiei r quiebros I 0D la 



GOR 



GOT 



:;i 



en la garganta, especialmente en el 
canto; ó garganteír, n. ¡«cantar ha- 
ciendo quiebros con la garganl 

tmpañando la vihuela con gallar- 

disii voz 1/ garganta . . 

lenzó el tip ñm ts 

l garganta'», escribió Espin 1 

en sn Mareos de Obregón. — También 

nsamofl malamente á gorgorear 

(i[ue no existo en el Dice.) por bur- 

ir, n.: hacer burbujas el agua. 

Gorgoreo, m. Gorgorito, m. 
fam.: quiebro que se hace con la voz 
ea la garganta, especialmente en el 
canto. U. ni. en pl. 

tGOBITO, ni. Quiebro de !;i voz 
en la garganta, tío se confunda con 
gorgorita, f., burbuja pequeña, ópom- 

. i'.: (ampolla que forma el agua 
por el aire « jtte se le introduo •■. Bur- 
buja es campolla ó glóbnlo lleno de 
aire, qne sube á la superficie de los 
líquidos 'Mi ebullición o ferm 'litación ». 

Gornear, a., gorneo, m. Co- 
rrupciones migares de bornear y //or- 
neo. Véase <;. 

i, :. Es sinónimo de gorro en 

i acep.: «prenda qne se pone A los 
niños en la infancia para cubrirles la 
cabeza y que se les asegura con hila- 
dillos debajo '!>■ la barba». Mas no 
debe confundirse con el capillo: «cu- 
bierta ile- lienzo ajustada a la cabeza, 
<|ii" para abrigo de 'lia ponen á los 
niños ilesJe <|iie nacen ». 

Gorrear, a. Vulgarismo chileno. 
Ponerle los cuernos a uno. Véase 
Gorro. 

Gorrera, adj. y u. t. c. b. í. La 
qne pon.' el gorro ó los cnernos. 

Gorro, m. Gorro frigio es en 
llano gorro catalán: «gorro de lana, 

'l osa en Cataluña, en forma de 

manga cerrada por un extremo*. Lo 



cual se explica mejor con oías pala- 
bras del académico D. Manuel Silvela: 
Se puso un gorro i . llamado 

frigio por los franceses y calillan pol- 
los españoles». {Cuatro capítulos, c. 
I). Como la expr. Gorro catalán está 
restringida por el Dice, á la prenda 
de vestir asada en Cataluña, mientras 
que el gorro frigio es el símbolo de la 
república en todas [aro'-, asi como la 
corona lo es de los reyes, parécenos 
qne debe admitirse la expr. Gorro fri- 
gio en esta última acep. Quevedo, en 
su Vida de Marco I ¡rula, escribió: 
«El n Halo de Marco Bruto le saqué 
de una medalla de su mismo tiempo, 
original..., en (pie se ve entre los dos 
[Híñales el ¡aln> ó birrete, insignia de 
la libertad». De pil¿o dice el Dice.: 
«especie de sombrero ó gorra que entre 
los romanos traían los hombres libres 
y ponían á los esclavos cuando les 
daban libertad». Sin embargo, clgorro 
frigio es algo distinto, y por eso con- 
viene admitirlo. — Ponerle el go- 
rro á uno, es fr. fig. y fam, que en 
Chile significa encornudarle ó hacerle 
cornudo. 

Goteras, f. pl. fig. Muy usado en 
Chile en el significado de-cercanías, 
inmediaciones, contornos, las afueras, 
los alrededores, suburbio, extramuros 
(adv.), á dos pasos, & pocos paso-,. 
o Los arrabales o afueras de la po- 
blación», según Ciro Hayo. Muchos 
equivalentes, como se ve, hay en cas- 

tellano; pero ninguno t iene la gracia 
de nuesl ro chilenismo, como que la 
recibe de su sentido fig. o Es dueño de 
un valioso molino situado en las goie- 
del pueblo. ,;( lomo no ha de valer 

mi qninta, cuando está en las goteras 
mismas d • Sam lago?» Bien pudiera 

el I (ice, hacer la galantería de aduii- 



32 



GOZ 



GRA 



t irnos este vocablo, que Be usa tam- 
bién en el Peni, según se ve en las 
Tradiciones peruanas de Palma. 

Goterear, n. Caer la lluvia rala 
y á goterones: á veces por extensión, 
garuar, lloviznar. En la 1." acep. se 
asa también en Colombia. (Cuervo). 

Gotero, m. Tubito ó cañoncito 
para hacer caer por gotas un líquido. 
Si no tiene otro nombre, ]>odria acep- 
tarse éste que aquí le damos, toma- 
do del francés gouttiere. En El País, 
diario de Méjico, hemos visto men- 
tías, ijue tampoco aparece en el 
Dice. Gotario, que asan algunos, 
es menos aceptable. 

<'.<!, o, va; (íoyito, vita, m. y f. 
Nombres familiares y diminutivos de 
Gregorio y Gregoria. Goria, dice Pere- 
da en Tipos y paisajes; y Covarrubias 
en su Tesoro: tGregorico, el niño 
dicho Gregorio*. Pichardo, en nombre 
de Cuba, trae Gollo, lia, y Golli- 
to, ta; Baráibar en Álava. Goyo y 
lia, como nosotros; y Goija diee 
también Valbuena {Parábolas, Panfi- 
lia).— Goyo y dongoyo llama el 
pueblo al aguardiente, fuera de los 
demás nombres 'pie !<■ i iene puestos. 

Gozar. «Tener y poseer alguna co- 
sa-, como dignidad, mayorazgo o reu- 
ní", lisia es la primera acep. que le 
da el Dice, y c. a. solamente; Bin em- 
bargo, siempre se lia Usado Y Se USB 

también c. n.; Gozar <ir una capellanía, 
de luí' mi renta, Gozar de Dios. — Falta 
la acep. que se deduce de estos textos 
de Cervantes en el Quijote: « // 
gozado & la labradora »; o Donde '-I trai- 
dor y atrevido E¡m la hermo- 
- 1 v pi ai losa 1 1 ¡lio". A -i también iodos 
los clásicos.- Gozarse á uno, ir. 
iíl'. y fam.; burlarse de uno con burlas 
tinas y graciosas 'pie hagan reír a los 



demás y la víctima poco las advierta. 
Es un significado mas delicado que el 
de Fumarse « uno. Véaseen su lugar. 

• i habar, a. Esculpir; y fig., lijar 
profundamente eniel ánimo, lisie y sus 
derivados se escriben con b. del grie- 
go Ypá<pw. — Gravar, a.: cargar, im- 
poner gravamen, se escr¡l>e con v, lo 
mismo ipie todos los derivados del 
adj. grave, del cual esta formado. 

Grabiel, la, n. pr. m.y f. Asi 
pronuncia todavía el pueblo como en 
tiempos de Juan de la Encina y Santa 
Teresa, en vez de Gabriel, la. 

Gracia, f. Así traducen algunos 
el tratamiento de Graté (pronúnc - 
gres) que se da en Inglaterra ;i los 

duques y arzobispos: lo cual no puede 
ni debe pasar en castellano, donde 
tenemos Alteza, Excelencia*, Vuecelen- 
cia, Vuecencia, ílustrisima, etc. — l>«r 
graciosa Dios. Ademas del significado 
general, se le da en Chile el particular 
y fig. de-comer por primera vez en el 
año una fruta nueva. Déjame dar gra- 
cias á Dios: déjame comerme por pri- 
mera vez esta fruta de este año. Cos- 
tumbre cristianísima que ojalá nunca 
Be pierda. o Hacerse nuevo: es probar 
la primera vez la fruta, ó saber algo», 

dijo ( lonzalo Correas. — Hacer gra- 
cias; Ir. muy común en todos los 
clasicos en el significado de ..dar gra- 
cias!, pero hoy ani icuada; sin embar- 
go, deberla constar en el hice, y con 

esla ñola. 

Qn mías. i. pl. (Conjunto de esca- 
lones que suelen tener los edificios 
grandes, majestuosos, di lante de su 

pórtico o fachada", lisias son las ijra- 

dat en castellano y no el espacio ó 

andón que hay entre las gradas mis- 

y el edificio, como se dice oqul 

hablando de algunos templos; esto en 



GRA 



GRA 



33 



buen lenguaje se llama atrio. Sólo 
se tome una p 
. - Iría llamar gradas 
el atrio, como lo hizo el que escribió 
lo siguiente: t Dejando á un lado las 
gradas á\ s . tan animadas 

en tiempo de Quevedo y tan silencio- 

'.'■ ■■• " 

Gradiente, f. Dígase 'pendiente, 
subida, rep< , según - • ros. 
también presente el f. rasan- 
fe; «linca de ana calle ó camino con- 
siderada en su inclinación ó paralelis- 
mo del [llano horizontal». 

Gradiolo, m. Asi lo acepta el 
Dice, y remite á Gladiolo. Si la 
etimología - - latino (espa- 

dita), no hay por qué condescender con 
el vulgo, eterno estropeador de voca- 
blos. En ('hile la generalidad de las 
gladiola y gradio- 
la, f. 

Grafía, f. Voz muy usada en Lin- 
güísl ya muchos años, y que 

se echa menos en el Dice. Significa 
escritura de una palabra con respecto 
á las letras que entran en ella. Así 
como ortografía es la recta escritura, 
de óp&o?, ]• cto, asi la simple grafía < - 
scritura á si cas, i <>ino suena. 

Grafomanía, f. Manía de escribir, 
haciéndolo <le prisa, desaliñadamente 
o con poca meditación. Es la pasió 
borront u . de borrajeai ¡ onar; 

i propia del escribidor, nó del 
escritor y menos aún del 
Empleó esta voz Don -luán Valera 
en El superhombre (art. •• Del progreso 
en el arte de la palabra», [II): « Ha- 
bía yo pensado do molestar '1" nuevo 
á los lectores de El liberal discurrien- 
do y meditando sobre cues! iom ? i -íc- 
ticas con relación á las novedades; 
pero, como padezco de cierta dolencia 
D o» hl.. t. III. 



que anti - llamaban seribendi cacohetes 

y hoy üiiii ni . había ya 

re laclado mi tercer artículo», Ki 

ce admitirse en el 
i i ce. 

Grafómano, xa. adj. y ú. t. c. s. 
Que pa leí fomanía. Usado p r 

los modernos y tan bien formado co- 
mo el ante' 

Gbamatiqüear, n. Tratar de gra- 
mática ó examinar gramaticalmente 
una cosa. «Pero veo que sin sentirlo 
me dejaba llevar de mi costumbre de 
rudigUi '/». " Vea V. aquí, Sr. Aca- 
démico, loque es no estar un hombre 
hecho í¡ 'ra k i , \iem t ti Ibjétam ■ en 
cnanto al lenguaje y gramática nues- 
tro Acá lémico de la Española, siendo 
ésta verosímilmente la segunda vez 
que ha gramatiqueado en toda su vi- 
da». Las tr citas un de lo ", i - 
los de Puigblanch. El v. está bien 
formado \ men ce ser admitido, por 
lo menos como fam. y para maridarlo 
con gramatiquería, cuya definición se 
entendería así mejor, porque la que 
tiene en el Dice., por decir demasia- 
do, no dice nada. «Comí que perte- 
nece á la gramática», es lo que reza; 
cuando, en realidad, gramatiquei ía es: 
menudencias y sutilezas propias de 
gramáticos rigoristas; y despectiva- 
mente, charlas graraal ¡cale-. aTORRES. 
Porque nunca fui amigo desas^rama- 
tiquerias. Makcio. Y aun por i so es 
regla cierta que tanto aprueba uno 
cuanto alcanza a entender. Vos no sois 
amigo de gramatiquerias, porque no 
sabéis nada dellas; y, si aupii 
go, ' «r mucho: y asi por 

i íadi sam 'orres. 

Po de ser que sería así; no lo o 
d i; dec d vos v íestras reglas; qu 
subillas, aprobaré la gr i nal ¡en ». (J. de 



u 



GRA 



GR A. 



Valdés, Dial, de las lenguas ). Nótese 
la contraposición final entre gramati- 
querin y gramática. Bien decía el be- 
llaco de Sancho: «Coa la grama bien 
me aveudría yo, pero con la tica, ni 
me tiro ni me pago, porque no la en- 
tiendo». {Quijote, p. II. c. III). Asi 
ha pasado con la gramatigueria: la 
gramati, todos la entendemos; pero la 
quería se lia hurlado de nuestra pe- 
netración. 

Gramófono, m. Significa lo 
mismo que fonógrafo, que es instru- 
mento que recibe las vibraciones de 
la voz humana y las reproduce. Gra- 
mófono, está formado de las voces grie- 
gas Yp«{tjjux, escrito, y tpwvq, voz,- por 
consiguiente, etimológicamente rale 
tanto como fonógrafo, y merece ad- 
mitirse, porque se está usando tanto 
co ate ultimo. 

Grampa, f. y ú. m. en pl. Corrup- 
ción de grapa: « pieza de hierro ú otro 
metal, cuyos dos extremos, doblados 
y aguzados, se clavan para unir ó su- 
jetar dos tablas ii otras cosas». Pare- 
cidos á la grapa son la cárcel (listón 
de madera con dos tacos salientes, en- 
tre los cuales se colocan y oprimen 
con un tornillo dos piezas de madera 
encoladas, para que se peguen. Á ve- 
ces se reduce á un tablón con una 
muesca, en la cual se oprimen las cosas 
por medio de cofias) y el mandril 
(pieza de madera ó metal, de forma 
cilindrica, en que se asegura lo que 
Be ha de tornear). Batas tres piezas 
suelen designar nnesl ros artesanos con 
el nombre de sargento, del fra 
sergent. 

Grana, f. Color grana, vestido 

grana, interpóngase la prep. de y 

• <\\i k. En el I.* ejemplo esl i 

tomado grana por el color, y en el 2°.', 



por el paño de este mismo color, que 
i ¡eps. distintas. Por eso ambos 
quedan bien con la prep. 

Granadina, f. Género de seda, la- 
na o algodón, calado y trasparente. 
¿Será procedente de Granada? Bien 
puede admitirá . 

Granate, m. Solo es s.; p r consi- 
nte, no debe decirse: vestido gra- 
nate, sombrero granate, sino de 
color de granate, entendiendo por tal 
color el del granate de Bohemia ó rojo 
vinoso. 

Granee, adj. Véase Garance. 

Grande, adj. En el Diec. ó en la 
Gramát. debe enseñársela diferencia 
de significado cuando este adj. ai 
cede ó sigue al s., porque no es lo 
mismo decir grande ó gran hombre 
•/■<■ grande; no es lo mismo 
gran mujer que mujer grande. Ante- 
puesto Bignifica excelencia moral, y 
pospuesto grandeza material ó tamaño. 
Cierto, algunas veces no se distinguirá 
este significado por tratarse de sustan- 
tivos abstractos, ei¡ que tampoco se 
distinguen las dos grandezas, como 
gran verdad y verdad grande; pero, 
con sustantivos coucretos, hay, gene- 
ralmente, tendencia a distinguirlas: 
gran cabeza no es cabeza grande; un 
gran libro puede no ser un libro gran- 
de. — Deben también distinguirse 
dos grandezas en la única definición 
que se da de gran lt ¡ «que excede & 
lo común y regular», definición 'pie 

debí' partirse en dos aeeps. — ¿Cuán- 

do puedes] oparse granch en gran? 

Contesta el hice, que SÓloen -insular, 

antepuesto al b.: gran em¡ ■ ño, gran 
sermán. Salva y lidio enseñaron que 

- de vocal se dic mnnm 

gran ■- de consonante at 

grande edificio, gran templo. Sin em- 



GR A 



GRA 



.-,.-, 



bargo, no lo remos asado asi en los 
clásicos, sino que, :il contrario. - 

; variedad: qra • jran mal, 

gra gran he- 

chizo y gran It h» : . !'. i esl > hay 
macho dé gasto y de oído pera mal y 
déla sonoridad y rotundidad que se 
quiera dar á la frase. I' uien- 

te, no es necesai io, para asar gran, 
qnc signifiqu acia», como 1 > 

dijo el P. Enrique Torres Gratn. 
Hit .. n. " 575). Para el 

dos parece mejor la re- 
gla de Bello: (Acaso sena mas exacto 
decir que grana de coasonante 

es enfático, en cualquier sentido que 
s- tomi : una grande casa, una g¡ 
función, un 1/ ni a i- io. Parece 

un efecto natural de la énfasis dar á 
las palabras toda la extensión que 
aportan, por lo mismo que refuerza 
los sonidos y el acento pura fijar la 
atención en ellas». G '< - escribió 
antes grant y granel—// 

. en el juego del bacc.l- 
rat, hacer el número mas alto, que 
. En general, h 
. 1 9 hacer una picardía ó dia- 
blura ó c • a ¡ter un crimen que - 
de lo común. Véase Ohiea (Hacer 
uno la). 
Grandeza, f. Tratamiento que 
los Arzobispos fra 
del fran • is /- an ii w . Ba : 
ten i a i. Véa- 

- Gracia. 

• imsiivaií, ii. Sonar c m gran 
fuerza. Bermo o v. p él co, p rfi 
mente formado, que mi rece figurar en 
el Dice. Úsalo llenen li z Peí ivo en 

adacción del /'■ 
de Esquilo: 

Pero cayd Hibre el el vigilante 

iniij.i. 



Difícil esquela lengua castellana for- 
me un verso mas lleno y numeroso 
que este último. 

Grandulón, na. Dígase grandu- 
llón ó grandillón, na, adj. f:im. aum. 
d'' <!ftiii. Ir. || Que excede del tamaño 
regular con desproporción. — Grando- 
/', otro aum. degrande, es despectivo 
é injurioso en el significado. 

Granjeador, ra, adj. y ú. t. c. s. 
Que granjea, en el significado chileno 
de granjear. En castellano sólo hay 
granjero, ra, m. y f. : (persona que 
cuidad'- una granja; persona que se 
emplea en granjerias». 

Granjear, a. Significa: (aumentar 
el caudal traficando con ganados ú 
oíros objetos de comercio. || fig. y mas 
usado c. r., captar». Como se ve, su 
significado es bien inocente; sin em- 
bargo, en Chile se toma este v. en 
mala parte, como si significara aumen- 
tar el caudal con malas artes, estafand > 
ó robando con más ó menos habilidad; 
de suerte que para el común de los 
chilenos granjear es simple eufemismo 
de robar. — Y lo mismo que del v., de- 
cimos de los sustantivos granjeo y 
granjeria. — -Ahora, ¿cómo hemos po- 
dido torcerle al v.su significado? Muy 
sencillamente. Como el (traficar con 
los a otros objetos de comercio» 
tiene que ser obra de habilidad para 
deje utilidad segura, y como en 
es i- habilidades se mezcl tu con fre- 
cuencia los fraudes y otros médio3 
«•dados, de alii es que el granjear es 
sinónimo de esto último. Después de 
léanse estos pasajes y dígasenos 
si tenemos ó nó razón: (Tres ra 
hacía que estaba en servicio del tenien- 
te [mezquino, miserable] mi amo, y 
todo este i ¡empo no me había dado 
siquier i un par de zapatos; de m ido 
que le consideraba de que ¡unas \<\- 






GRA 



GRE 



dría sacar de él un real, procurando 
■ buen cobrador qoc se Fuese comi- 
do por - r. ¡do: orden que Buele guar- 
darse ahora en algunas casas, no dando 
salario á los criados, sino aprovechán- 
dolos en los negocios que se ofrecen, 
y que de allí saquen ell >s lo que su 
do pueda ir mjear, asi 
de la una parte corno de la otra, hacién- 
danos como buen oficial». 
(Ale d i, El Don tdo, p. I, c. V). ■• No 

omiten el robo ratero, porqi asi lo 

creen habilidad, ni i esto lo llaman 

hurtar, sino tomar, y, si son ganados, 

ir.» (Azara, Descripc. del Pa- 

i. ni. Grano de arena, loe. fig. 

falta en el Dice, y que podría 

definirse: ayuda, auxilio ó contingente, 

al parecer ó en el decir pequeño, (jue 

la para un fin. — //• uno al gi 

Ir. 6g. y fam. Mejor sería dar á la 

Bimple vozgra w la acep. fig. de-subs- 

cia de un asunto. No hay por qué 

restringir la fr. al v. ir, cuando se 

de usar con tantos otros: Has 
dado ó dejado w, ;< 'nal es el 

unto? Volvamos ni 
! i //•'/ me habla apartado; etc. 
< . i: \\/.a, f. Plañía vivaz de la fami- 
lia d>- la is. — Gramas, f. pl.: 
iduosde paja larga y gruesa, <•<[>;- 
ga, grano sin , [llar, etc.. que 

qued ni di liada y oll'as semi- 

cuando se avientan y criban. || 

Desi corias que Balen del yeso 

me. || Superfluidades de 

cualquier metalo. Sinónimos: rabera: 

a apurar despm 

Miado v acribado el i rijo y otras 

nillas»; y granzones: «nudos de l , 

paja que i luando se acriba, y 

ordinariamente d( ja el gana lo en los 

pesi bn s. por ser lo más duro de ella». 



(i casa ó i.iiAsn.i.A, f. Enfermedad 
que ataca la planta de sandia cuando 
i 1 1 en eu completo desarrollo; hace 
aparecer grasienta toda la mata, tallos 
y hojas, é impide el crecimiento y 
madurez del fruto, l'n sandiar al cual 
' mi i icne remedio y es 

preferible arrancarlo y perderlo todo. 
Ai acá también á las matas de porotos 
y de papas y a algunas plantas de 
jardín. El origen de la enfermedad es 
un insecto pequeñísimo. Bien puede 
admitirse esta voz en el Dice. 

Grasoso, sa. adj. Grasienlo, ta; 
"Untado y lleno de grasa». 

Gratis, adv. Háoelo el pueblo m. 
y sinónimo de<//''//" aje, emo- 

lumento, propina, adehala, y lo pro- 
nuncia grate. — Pan gratis, pasaje i'< 
asiento gratis. Véase Acostada. 

Gratuidad, gratuitidad, f. 

Calidad de gratuito. Xllliea los ha 

admitido el Dice, ni los usan los bue- 
nos autores. 

Grave, adj. a El enfermo estÁ grave-, 
S i rrai'óel enfermo; /. i del 

enfermo ha aumentado». ¿Está bien 
usado eu estosejemploscl adj.^rarecon 
sus derivados? Según el Dice, nó, por- 
que la acep. correspondiente dice así: 
otgrande, de mucha entidad. Negocio, 
enfermedad, grave*. Lo que quiere 

decir que en esta acep. el adj. Be aplica 

solamente i cosa j n i á persona, sin 
i nbargo, sí el lenguaje fig. odi 
que se diga de un individuo que es 
ñero 6 dur \ y de otro que es su ivt , 
aplicando asi a personas voces que son 
propias de las cosas, ¿porqué no hemos 
de decir también de un enfermo, que 
jrave ó que se ha agravado, sien- 
do que el e-*a parí icipando de la nueva 
o didad de la enfermedad! 

GREDOÍ 0, sa. adj. « l'cl leneeienle a 



GRI 



GRI 



87 



la greda ó que tiene sus cualidades*. 
Confúndese en Chile con greáal, adj.: 
«aplícase ¡i la tierra < [iie tiene greda». 
Griego, ga, adj. Tratándose de 
dones, presentes, regal <s 6 dadivas, 

- del qne encierra algún peligro 
ó daño grave para el agraciado; por 
alasión al caballo de madera que en 
el sitio de Troya fabricaron los grieg< a 
é hicieron que fuera aceptado de los 

como un regalo. De donde 
han quedado como máxima las pala- 
bras de Virgilio: Titneo Dáñaos, ct 

■gos, aun 

ruando ofrecen dones. Hace falta en- 

.■! Dice. ■ ■ , Pn rile griego; Es 

una dádiva griega. — Palta también la 

Bg. de-co3a muy difícil de en- 

¡r ó de aprender, qne se aplica a 

; i c. s. m. Este para mi. 

N'o bastan las frases Hablar a i 

jo ó en gringo, únicas que apa- 
recen. 

Grillo, ni. fig. Los hijos, cuando 
son muchos y dan trabajo y molestan 
a sus padres. Es término que se oye 
entre el pueblo: Me reo amarra 

i lauto grillo, dice una ma- 
dre de familia. El castellano gri 

• se usa en pL, y figuradamente 
gignifica también: «cualquiera cosa 
embaraza y detiene el inovi- 
niieni 

Grima, f. C intidad ó porción muy 
pe [uefi i de cualquiera c isa, ¿Cuál sera 
i-l origen ■ - sismo? No pode- 

- por nuestra parte señalarlo de 
una manera cierta; pero allá van tres 
hipótesis en busca de la verdad: l.' 
Puede ser simplemente nnaacep. con- 

<. de la voz castellana grima, que 
m, disgusto, horror 
ipi • cansa una cosa», ó mejor de la 
fr. dar grima, más conocida y n 



Es muy común que el pueblo, sin co- 
nocer el significado preciso de las poces 
y tomando el rábano por las hojas, 
concrete ó materialice en una sola 
palabra el significado de toda una 
frase. Así, en este caso, oyó probablc- 
• á una persona que, al recibir 
una cantidad ó porción muy pequeña, 
cuando la esperaba mayor, exclamó: 
■i ¡Esto da grima! ¡Esto es una grima! ■■ 
y entonces se diría para sí: Toda can- 
tidad ó porción pequeña se llama 
grima. Tal suele ser á veces la lógi- 
ca popular. 2." Hipótesis: aféresis de 
lágrima, que figuradamente significa: 
«porción muy corta de cualquier li- 
cor». El pueblo, por gracejo y por 
din" -altad de pronunciación, huye il- 
las voces esdrúj ulas y las estropea á 
su antojo: por gracejo parece que 
convirtió á tuétano en tutano, y por 
dificultad de pronunciación dice em- 
préstito, Amunatégui, Irrazo 
i Errásuriz). Por gracia diría también 
al principio lagrima por una canti- 
dad muy pequeña de cualquier liquido, 
y después le suprimió al vocablo la 
primera silaba y le extendió el sigui- 
c i lo a las cosas sólidas; 3. a Hipótesis: 
corrupción de brizna: «filamento ó 
partccilla delgada de una cosa». Mas 
difícil y larga es eu este caso la tran- 
sición de un vocablo á otro, pero no 
imposible. Dada la dificultad que 
tiene el araucano para pronunciarla 
b, v, z y 8, es posible que fuera asi- 
milándose á brizna poro á poco de 
esta manera: guirizna > grizna 
> grima. Queda el lector facultado 
para escoger la hipótesis que más le 
agrade, y aun para meter su cuchara- 
da, exponiendo él la suya, si ninguna 
de éstas le placo. En todo caso, ya se 
sabe que el chilenismo debe traducirse 



38 



GRI 



GRI 



por lágrima, si se trata de líquidos, y 
por brizna, si de sólidos. En Honduras 
dicen grisma (parte pequeñísima de 
una cosa) y Membreño lo deriva tam- 
bién de brisna. En Chile pronuncian 
también algunos grizma. 

Grimillón, m. Chilenismo co- 
rriente, qne significa multitud, muche- 
dumbre, montón revuelto ó confuso, 
hervidero. Dícese de personas, de ani- 
males y de cosas inanimadas. (Quiebra 
el alma el ver ese grimillón de 
patriotas beneméritos, oprimido.- y 
afligidos!. (Cita de carta que trac 1). 
'/.. Rodríguez. Aquí equivale al castizo 
■pelotón-, (conjunto de personas sin 
orden y como en tropel"-, ú ■■< u idla y 
garullada: «conjunto desordenado de 
gmte>'). De bu etimología no tenemos 
nada cierto; sin embargo, vamos á 
mer tres hipótesis: 1. a Diminutivo 
aumentativo de grima: grimillaó 
grimillo> grimillón. Esto dos 
pirccelo más probable, así como tene- 
mos en castellano millón, de mil; gran- 
dillón ó grandullón, de grande: fara- 
llón, farellón ó/arülóh, de faro: y en 
chileno, chiquillón, de chiquillo. _." 
i imposición de gran y millón, co- 
rrompida y convertida en grimi- 
llón. No es inverosímil cinc la a de 
gran, por atracción y asimilación de 
la i siguii ni", se haya convertido «ai /, 
c uno de jileco salió chaleco; de I i 
/ ■•. ; de Miriam, María; de lanU 
linterna; de pámpinus, pámpano; de 
avilla; de Vallisolelum, 
Vaüadolid; de pimpinela, pamplina. 
El moderno aña fir fué antiguamente 
anldir y añidir,y todavía nuestro 

pneblo dice añedir ó aneir, no 

convierte laexpr, Orada» á Dios en 

gracis d Dios, Buprimiend iq a¡ 

procedimiento qne emplearon tambiéu 



los españoles en G arrila so y 6 - 
ciordóftez, Garcifernández, Maricasta- 
r¡ i. Marírramos. '■'<."■ Corrupción de 
gurullada (cuadrilla de gente baladí 
que anda junta): aunque no Be ve Fá- 
cilmente la transición para llegar á 
grimillón. Mejor que éste sería 
aún el vocal. lo de germania gargami- 
llón, que significa el cuerp > del anim i!. 
/ que de esta ucep. pudo pasar 
á la otra de — conjunto ó reunión de 
personas, que también es nn tcuerp i». 

G-rcngada, f. fam. Accióuó dicho 
propios de un gringo. Bien puede 
admitirse. 

G RINGO, i;a, m. y f. El natural del 
Imperio Británico. — ■ En general, el 

que habla inirlés; y por eSO suele lla- 
marse también asi el idioma inglés. — 
El pueblo, qne por lo general no distin- 
gue las lenguas extranjeras, llama tam- 
bién gringOS á los demás extranje- 
ro-, principalmente a los alemanes. — 
U. t. c. adj: Familia gringa, idio 
grin ;». Este es el uso más ó menos 
general, en toda la America Latina: 
por eso pedimos que se admita en el 
Dice, por lo menos en la acep. de 
«inglés». La etimología no es ningu- 
na loe. inglesa, como se lo imaginó 
Vicuña Mackenna, sino la voz grin- 
go, asada desde anl iguo en castellano 
..ano sinónimo de griego en la fr. 
Hablar en gringo: (hacerlo en un 
lenguaje ininteligibles. Por eso en 
catalán, jí i i ;. significa también: 
dlentguage que no s' entén»; y en 
valenciano, gring ese aplica i i aalquicr 
idioma incomprensible ó difícil de en- 
tender*, liu España Be llama también 
i al inglés: < Van también dos 
extranjeros que parecen gi ingos y nn 
franchute». (Peres Galdós Los duen- 
des déla camarilla, XVIII). A-mus- 



GRI 



GRU 



39 



mo Estébanez Calderón en varios 
pasajes de sus Estenos andaluzas. «Pa- 
ra el vulgo ¡letrado es latín ó ¿tí 
toda habla ó canto que do entiem 

Iríguez Mario, Cantos ■ 
t. I, ] 

Gripe, f. (Enfermedad epidémica 
con manifestaciones catarrales». Así 
lia españolizado el Dice, la voz fran- 
cesa grippe, que, pronunciada grip, 
muchos escribían también de ota 
última manera. Digamos [ñus en ade- 
lante l<i gripe. 

Grisáceo, a, y grisiento, ta, 
adj. Dígale gríseo, . ■■■ ■ ■ isado, da: 
«de color que tira á gris». 

Grisú, m. «Gas hidrógeno proto- 
carbonado y mezclado con un poco de 
nitrógeno y de acido carbónico, que 

desprende algnnas veces de las 
minas de hulla y hace explosión al 
contacto con la llama. El grisú se 
prod forma de nubes grisá- 

ceas. Cuando arde. Be llama En 

. -. Así el hice, de Zerolo. El vo- 

. se deriva del francés grisou, es 
nsado en Chile y quizá en todas par- 
tes donde hay mina- de hulla. Debí 
pues prohijarlo ya el Dice. 

Gritadera, f. Vulgarismo chileno 
que vale grifería ó grita, vocería ó vo- 

: (confusión di- voces altas y des- 
entonadas». En castellano antiguo 

ficaba gritadora, (., y asi está en 
el l)icc. y lo osó el Mal-. jii'-s de Santi- 
I lana en sus refranes: (Fallado ave- 
des la griladei as lo 
oza: i Hallado habéis la gritadera », 
y lo interpreta: < Dase a entender que 
las mujeres para lo que quieren 

□tas en trazas, y todas para SUS 
. introito de la "Come- 
dia Jacinta» de Torres Naharro ha- 
llamos una gritadera que parece ser 
¡goal á la chilena: 



Mas ya no tengo mollera 
Como la tuve aquel día, 
Que andaba la gritadera 
Por gomo la cherobía. 

Griterío, m. (i/i/n-iu 6 grita, vo- 
cería o vocerío. 

(innVoí, ni. Individuo que se nom- 
bra para dar el grito o voz de partida 
en las carreras de á caballo ¡i la chile- 
na. Véase ¡Ciiar! Bien puede admi- 
tirse, á lo menos como prov. de Chile. 
También se dice nhiinh'ui. que tampoco 
tiene esta acep. en castellano. 

Groelandés ó groenlandés, sa, 
adj. Natural de Groenlandia. U. t. c. s. 
|| Perteneciente á esta región de la 
América Septentrional. — Para ella 
acepta el Dice, únicamente la forma 
Groenlandia. 

Gros. ni. (La tela de seda sin brillo 
y de más cuerpo que el tafetán», se 
llama ///-o, que es como se pronuncia 
el francés gros, de donde se deriva. La 
forma gros la reserva el Dice, para 
ciertas monedas antiguas de cobre. 

Grosella, f. (Fruto del grosellero, 
que es una nvita ó baya globosa, de 
color rojo muy hermoso, jugoso y 
de sabor agridulce muy grato. Su jugo 
es medicinal, y suele usarse cu hebillas 
y en jalea». La confunden aquí con la 
frambuesa: fruto del frambueso, seme- 
jante á la zarzamora, algo velloso, de 
color rojo, olor fragante y suave, y 
sabor agridulce muy agradable». — En 
vez &e grosellero (arbusto) dígase// íí»/- 

bueSO (planta). 

Gruesísimo, ka, adj. superl. de 
grueso. A.sl lo emplea < lervantes; •< l'ar- 
tióse el principe Maximino en dos 
gruesisimas naves», f Persiles, I. IV, c. 
XII). El Dice, admite solamente la 
forma grosísimo, que es m is conforme 
con la ind ile de la lengua. 

Gri i;- o, sa, adj. Mar gruesa es 



40 



GUA 



GUA 



mu hinchada; TÍO grueso,''/" 
cido; tiempo grueso, tiempo tem- 
pestuoso; palabras gruesas, pala- 
i -es; h iblar grites i es tablar 
(■nú voz bronca, pero no en sentido 
fig. hablar con soberbia ó arrogancia; 
ganar ó jugar grueso, no lo aceptan 
Baralt ni el P. Mir, en el sentido de 
«muchos ó de «gran suma de dineros; 
pero el Dice, admite ya la fr. Jugar 

té 6 grueso: «aventurar al juego 
grandes cantidades.» 

Grupa, f. Significa «parte posterior 
de las caballerías», por otro nombre 

>. y no las espaldas de una perso- 
na. Por consiguiente, á la grupa es 
á los ancas, á ancas, y nó á cuestas. 
Véanse Anca y Apa. 

(,i loa, f. «Sepulcro de los antiguos 
indios del Perú y de otros pueblos de 
América». Así lo define el Dice.— En 
Chile es muy asa la esta acep., pero 
tainbicn la lií^. de-tesoro enterrado. 

(Véase Entierro). Como los indios 

solían enterrarse con sus riquezas y 

con mi- mejores objetos, el hallazgo 

de una guaca es muchas veces el de 

un tesoro, \ por eso se lian formado 

las frases Hacer n w su guaca | hacer 

agosto), Sallar una guaca (un te- 

Boro o mina i, '/'■ ni r l tener 

i riqueza (pie no pueda agotarse). 

Recuérdese lo que dijo el P. < 'valle: 

1 1, n que dejamos dicho de la riqueza 

de las minas de Chile y de los tesoros 

del tuga. ..y de los que llaman i/ii 
donde el día de hoy tienen ese, ,iii 1 idas 

tantas riquezas». | Hislór. relac, 1. 

1 V, c III ). A -i mis el [limo. Fr. 

Reginaldo de Lizárrnga, Obispo -le 
1 , i Imperial, que escribió i n 1 60 i ¡ 

llallalise i n eStOS reinos [,1,1 1' 

\ parí icularmente en los llanos, unos 
enterramientos, comunmente llamados 



guacas, (pie son unos como cerros de 
tierra amontonada á manos, debajo de 
la cual los señores destos llanos se 
raliau. y con ellos, según es fama. 
y aun experiencia, ponían gran suma 
de tesoros de oro ó plata, y la mayor 
cantidad de plata, tinajas grandes, y 
otras vasijas y tazas para beber, (pie 
llaman) a . ripción bi 

de toda la tierra </<■! Perú, Tucumán, 
Rio di la Piala y Chüe,\. I, c, XVIII). 
En el c I.IX dijo también: «Los in- 
dios, particularmente los señores, eran 
riquísimos de oro, y los que agora son 
señores creo que lo son: tiénenlo en- 
terrado, y hay en este valle muchas 
guacas, en algunas de las cuales espa- 
ñoles han cavado, mas han sacado 
dellas tierra y plata de la bolsa». Me- 
jor aún las describe Paz Soldán en su 
Geografía del Perú: «Los indios del 
Peni tenían la costumbre de formar 
sobre el sudo unos montecillos de figu- 
ra cónica, cubiertos con una capa de 
barro endurecido: pero con tal arte 
ipie parecen unos promontorios casua- 
les del terreno. En la parte cóncava 
si llalla una tumba, construida, por lo 

regular, de cañas y líalos, en cuyo 

Beño colocaban los cadáveres, con l<s 
trajes, metales de ora, plata, cobre y 
muchos utensilios curiosos de bai ro, 
n menos abundantes o exquisitos 
según la mayor 6 menor pobreza del 
muerto. Estos montecillos o peqm 

rOS se llaman huirás. Las ha\ 

también naturales, qu 

challan de ella- los indios ciando 
las ene mi rahan ". Como también se 

dalia el nombre de gu los 

antiguos peruanos, al templo u ora- 
torio del ídolo y a las distinta- ofren- 
das que se hacían a éste y que 

BÍ8l lan -i ni -raímenlo en obji I"- d( 



GUA 



GUA 



41 



oro ó plata, es claro que una guaca 

de esta clase era también, en sentido 
fig., una mina ó un tesoro. — Pepa o 
ífl guaca: la de sandía, cuando 
es blanca. (En otras partes la llaman 
pepa pancha). — Hasta aquí las 
aceps. chilena- . Lenz agregó: 

«Entre colegiales hacer una hua- 
ca, á menudo se dice* hi ti r una 
-reunir dinero entre varios colegiales 
para comprar algo». Tantos errores 
como palabras: Hacer una vaca os fr. 
tan castiza, que ni siquiera aparece 
como fr. en el Dice, porque el simple 
vocablo vaca significa en su 3. a acep.: 
«dinero que juegan en común dos ó 
más personas». Por consiguiente, ni 
• .elusiva de colegiales, ni particular 
de Santiago (como lo quiso indicar 
con el asterisco), ni es solamente para 
comprar alvo: y, lo que es peor, no se 
deriva de guaca, sino que es la vaca 
castellana. Por eso nunca decimos los 
chilenos hacer una huaca, sino una 
no en español.— La etimolo- 
gía de guaca es la voz quichua huakca, 
que Torres Rubio interpreta: aidolo, 
(ordinaria fuera del común)'. 
Pi ro oigamos mejor al Inca Garcilaso, 
que en esta materia es autoridad su- 
prema y única: «Nació este engaño 
[de tener por politeístas á los indios] 
de no saber los españoles las muchas 
y diversas significaciones que tiene 
este nombre huaca- el cual, pronun- 
ciada la última sílaba en lo alto del 
paladar, quiere decir ídolo, como Jú- 
piter, Marte, Venus, y es nombre que 
no permite qne del -■ dednzga verbo 
para decir idolatrar. Demás desto pri- 
mera y principal significación, tiene 
otras muchas, cuyos ejemplos iremos 
poniendo para qne entiendan mejor. 
1 1 i re decir cosa consagrada, como 

D I bit. ! III. 



eran todas aquellas en que el demonio 

les habíala: e.-lo es. los ídolos, las 

peñas, piedras grandes ó árboles, en 
que el enemigo entraba para hacerles 
creer que era Dios. Asimismo llaman 
huaca á las cosas que habían ofrecido 
al sol, como figuras de hombres, aves 
y animales, hechos de oro, ó de plata, ó 
de palo, y cualesquiera otras ofrendas, 
las cuales tenían por sagradas, porque 
las había recibido el sol en ofrenda- y 
eran suyas; y, porque lo eran, las tenían 
en gran veneración. También llaman 
huaca á cualquier templo grande ó 
chico, y á los sepulcros que tenían en 
los campos, y á los rincones de las 
casas de donde el demonio hablaba á 
los sacerdotes y á otros particulares 
que trataban con él familiarmente; 
los cuales rincones tenían por lugares 
santos, y así los respetaban como á 
un oratorio ó santuario. También dan 
el mismo nombre á todas aquellas co- 
iite en hermosura ó excelencia se 
aventajan de las otras de su especie, 
como una rosa, manzana ó camuesa, 
ó cualquiera otra fruta que sea mayor 
y más herniosa que todas las de su ár- 
bol; y á los árboles que hacen la misma 
ventaja á los de su especie, les dan el 
mismo nombre. Por el contrario, lla- 
man huaca á lase osas muy feas y mons- 
truosas, que causan horror y asombro: 
y asi daban este nombre á las culebras 
grandes de los Antis, que son de á 25 y 
de a :;n pies de largo. También llaman 
huaca á las cosas que salen de su curso 

natural, como á la mujer que pare dos 
de un vientre; á la madre y a los me- 
llizos daban este nombre por laexlra- 
ñeza del parto y nacimiento; á la 
parida sacaban por las calles con gran 

tiesta y regoci ¡o j le | ¡an guirnaldas 

de llores, con grandee bailes j cantares 

6 



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GUA 



por su mucha fecundidad. Otras nacio- 
nes I" tomaban en contraríe, que llo- 
raban, teniendo por nial agüero los 
tales partos. El mismo nombre dan á 
las ovejas que paren dos de un vien- 
tre; digo, al ganado de aquella tierra, 
que, por ser grande, su ordinario pani- 
no es más de uno, como vacas ó ye- 
guas; y en sus sacrificios ofrecían más 
aína de sus corderos mellizos, si los 
había, que de los otros, porque los te- 
nían por de mayor deidad; por lo 
cual les llaman huaca; y por el se- 
mejante llaman /cuaca al huevo de 
dos yemas; y el mismo nombre dan á 
los niños que nacen de pies, ó doblados 
ó con seis dedos en pies ó manos, ó nace 
corcovado ó con cualquiera defecto 
mayor ó menor en el cuerpo ó en el 
rostro, como sacar partido alguno de 
los labios, que destos había muchos, ó 
bisojo, que llaman señalado de natu- 
raleza. Asimismo dan este nombre á 
las tilintes muy caudalosas, que salen 
ludias ríos, porque se aventajan de 
las comunes; y á las piedrecitas y 
guijarros que hallan en los ríos ó arro- 
yos con extraños labores ó de di- 
versas colores, que se diferencian de 
las ordinarias. Llamaron /niara á la 
gran cordillera de la sierra nevada, 
que corre por todo el Perú ala larga 
hasta el estrecho de Magallanes, por 
su largura y eminencia, que, cierto, es 
admirabilísima a quien la mira con 
atención. Dan el mismo nombre a los 
reíros muy altos, que se aventajan de 
los otros corros, enino las torres ile las 
casas comunes; y á las cueatas'grandes 
que se hallan pin- lns caminos, que las 

hay ile ti. . einen y seis leguas 

.i.- alto, casi tan derechas como una 

pared \ todas estas cosas y otras 

tejantes llamaron huaca, nó por 



tenerlas por dioses ni adorarlas, sino 
por la particular ventaja que hacían 
á las comunes». (Contení, reales, 1. 
If, c. IV). Con este mar de significa- 
dos ha podido el vocablo huaca enri- 
quecer á todas las naciones americanas 
y reservarse siempre algunos. En casi 
todas subsisten los dos primeros que 
indicamos; por eso sólo mencionare- 
mos los más particulares: en Colombia. 
hucha: «Fulano tiene guaca, está ha- 
ciendo guaca* (Cuervo); en el Ecua- 
dor, labihendido, nuestro cheuto 
(Tobar); en Cuba, choyo subterráneo 
donde se depositan plátanos ti otros 
frutos para que se maduren más pron- 
to» (Pichardo); en Méjico (Tabasco), 
mellizo, gemelo (Ramos Duarte). Fue- 
ra de estas pocas aceps. particulares, 
han prevalecido las dos generales de- 
sepulcro de indios y de tesoro enterra- 
do, y así parece ser en el idioma origi- 
nal, pues, como nota Garcilaso, no se 
formó de este nombre ningún v. que 
signifique idolatrar; sólo hallamos en 
el Vocab. ile Torres Rubio huaccani, 
llorar, gemir, y huaccaychani, guardar; 
más adelante, kuayacca, talega, lin el 
Vocab. annará de Bertonio hallamos: 
huaka, ululo en forma de hombre, 
carnero, etc., y los cerros que adora- 
ban en su gentilidad; hu taca, tal 
y huakha, cosas asadas con terrones ó 
piedras, que queman, como papas, cor- 
deros, vicuñas, etc.. (nuestro CUrail- 

to). Ra grafía huaca adoptada por 
el Dice, no nos parece aceptable en 

■ llano. Por analogía con las demás 
voces tic la lengua y por uniformidad 
con las americanas admitidas ya en 
(•I 1 1; . guano, </im- 

•"/"), V apoyados también cu la 

práctica de los clásicos y 'le Cuervo, 
preferimos escribir guaca. — Vi • 



GUA 



GUA 



4:5 



ahora cómo fué usada por los clási- 
cos españoles esta voz. Tirso, en Ama- 
zonas en ¡a india, I, :'..*, hablando de 
los indios americanos, dijo: 

Buscan de aoohe l&aguacas, 
Y entre loa riscoi y eneras 
Idólatras sacrifican 
A 1"3 brntoa y a las piedras. 

Fr. Alonso de Cabrera, en su sermón 
>-n las honras de Felipe II, fui' 1 toda- 
vía mas general y uso la voz como 
castiza: •• Sabía dos maneras de excel- 
sos: unos, como Gabaón, donde se 
sacrificaba al verdadero Dios, pero 
contra la ley que prohibía sacrificar 
fuera del templo de Jerosalén; otros, 
reedificados por Salomón junto á Je- 
rnsaléo, en gracia de sus mujeres 
aras, y otras guacas y adoratorios 
qne los infieles erigían en las cumbres 
de los montes donde hacían sus abo- 
minables sacrificios». El P. valle y 
el Illino. Sr. Lizárraga escribieron 
también guaca, como ya vimos. 

Guaca. Dim. fam. de Guarnida. 
lite último nombre dio Brcillaá la 
mujer de Lautaro, en su poema La 
Araucana. 111 vocablo no está distan- 
te de la fonética araucana, pero sí el 
carácter y costumbres que se atribu- 
yen al personaje. 

Guacarnaco, ca. m. y í. «Se 
dice burlescamente de las personas 
muy altas, de largos zancajos, espi - 
cialmentesi son flacas y bobalicón 
(Z. Rodríguez). Picbardo lo define: 
persona agreste, ni' ntecata, san- 
dia». En castellano: hastial, na. fig.: 
fhombrón rústico y grosero. Suele as- 
pirai ; tagarote, m. fam.: 

ehombre alto y desgarbado»; gansa- 
. ni. fig.: ehombre alto, flaco y 
di svaidí yo, m. fam.: «hom- 



bre alio, desvaido, ocioso, y que se 
hace el simple»; galavardO, ant.: 
(hombre alto, desgarbado y dejado 
para el trabajo»; zanquivano, na, adj. 
y li. t. c. s.: «que tiene las zancas ó 
piernas largas»; zanquilargo , ga, adj. y 
ú. t. c. s. : «rque tiene las piernas largas 
y easi sin pantorrillas;» langaruto, ta, 
o larguirucho, cha, adj. fam.: «aplíca- 
se á las personas y cosas despropor- 
cionad;! mente largas respecto de su 
ancho ó de su grueso»; varal, m. y 
fam.: «persona muy alta». Si sólo se 
atiende a la falta de educación, tene- 
mos: ganso, m. fig.: «persona rústica, 
mal criada, terpe, incapaz»; zamacuco, 
ni.: «hombre tonto, torpe y abrutado»; 
zamarro, ni. fam.: «hombre tosco, ler- 
do, rustico, pesado y sin aseo»; zam- 
bombo, m. fig. y fam.: «hombre tosco, 
groseroy rudo de ingenio» \zampabodi- 
;/08, zampabollos, zampapalos, zampa- 
tortas, com. fam.: «persona que en su 
traza, palabras y acciones da muestra 
de incapacidad, torpeza y falta de 
crianza»; etc., etc. No es muy usado 
este chilenismo y va cediendo su lugar 
á guanaco (véase su últ. acep.), que es 
más conocido y más fácil de pronun- 
ciar. Su etimología son las voces qui- 
chuas huaccar, garza blanca, ;y na/;<;/- 
iii, degollar ó abrir res, ó el s. nakcac, 
el verdugo que degüella: garza dego- 
llada ó muerta; ambas ideas caben en 

el concepto de guacarnaco. 

(Jt'ACO, ni. « ídolo, generalmente de 
barro, que suele hallarse en las gua- 
cas». Asi el Dice.', en la forma hua- 
co. Debe ampliarse esta definición, 
agregando que también entran en el 
concepto de guaco los demás cacharros 
de cerámica, como vasos, ollas, etc., 
que si' hallan en las guacas, porque, 
como dijo Garcilaso, eran ofrendas 



44 



GUA 



GUA 



Las al sol y, por tanto, tenidas por 
sagradas. También conviene agregar 
que loa guacos se fabrican ahora ;i 
imitación de los antiguos y como cual- 
quier objeto de comercio; para lo cual 
hay en el Perú más de una fábri- 
ca. La voz c> el m. castellanizado de 
guaca, y por la razón que dimos en 
esta última preferimos escribirlo como 
lo hemos hecho. Parece que el Sr. 
Lizárraga (véase Otaca) hubiera es- 
crito oaco, que los tipógrafos convir- 
tieron en coco, voz que nunca ha 
tenido la acep. que ahí se le atri- 
buye. 

Guachacay, m. Si guacho es 
el aguardiente de última clase (véase 
en su lugar), guachacay, que tiene 
el mismo origen, tiene también idén- 
tico significado. Aguardiente peleón, 
dijo Ensebio Blasco, aunque el Dice, 
sólo acepta vino peleón: «el muy or- 
dinario». Harapo se llama también el 
ilíquido ya sin fuerza, ó aguardiente 
de po lilísimos grados, que sale por la 
piquera del alambique mando va á 
terminar la destilación del vino». Esta 
última voz suele oírse también en 
Chile, pero convertida en guarapo. 

Guachacogote, m. En la res, 
punta del lomo que va en dirección 
al cogote. Ea carne poco estimada. 
Por eso y con alusión á ella, se oye 
entre las mujeres del pueblo: c¿Qué 
caso va á hacer de mi Fulano, cuando 
me mira como guachacogote?» 
Téngase presente para este chilenismo 

el provinciali de Aragón badal: 

icarne de la esp ilda y de las costillas. 
principalmente hacia el pescuezo, en 
tas reses qut sirven par to>. — 

La carnt í en dirección con- 

traria suele llamarse guachacola; 
pero la voz no es muy usada. — Am- 



bas se han formado por el mismo pro- 
cedimiento que guachalomo. 

Guachaje ó guacharaje, 
m. Conjunto ó hato de terneros sepa- 
rados de sus madres.— Por extensión, 
conjunto de terneros flacos; porque asi 
de ordinario se crian los que están se- 
parados de sus madres. — Fig. y fam.. 
conjunto de hijos ilegítimos. — La voz 
está formada de guacho, 2.* acep. 

Guachalomero, m. El que 

vendía guachalomos, que gene- 
ralmente lo hacía en las mismas casas 
y pregonándolos ¡¡Guachalomo 
salpreso, el guachalomero! Hoy 
ya no existe la venta en esta forma. 
por lo menos en Santiago. 

Guachalomo, m. Cada una de 
las lonjas ó tiras de carne que tiene la 
res vacuna á los lados de la espina 
dorsal y debajo del lomo. Es el solo- 
mo ó solomillo castellanos, romo lo di- 
cela etimología so lomo, bajo el lomo. 
Alcalá, en El Don «do hablador, p. 
I. e. l [, empleó la voz entrelomo, que 
no aparece en el Dice, y quizás sea 
igual á las anteriores: íMetí bien la 
cabeza por la chimenea, y vi en lo 
alto del humero colgado un entrelomo 
y algunas morcillas». — Muy alambi- 
cadas nos parecen dos etimologías que 
propone Lena para guachalomo; 
nosotros preferimos derivarlo senci- 
llamente de guacho y lomo: lomo 
que aparece como guacho o suelto, 
porque está junio, pero no adherido 
al lomo. El cambio de la o por a Be ex- 
plica por disimilación, porque tres 
oes seguidas (* guacholomo) ha- 
brían sido difíciles de pasar. 

Guachamo, m. Asi han corrom- 
pido los empleadoa ínfimos de loa 
ferrocarriles el marchamo castellano: 

al o marca que se pone en |os 



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GUA 



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fuñios <) bnltos en las aduanas en 
prueba de que están despachados ó 
reconocidos». — El v. es marchamar, 
a. (señalar ó marcar los «roneros ó 
fardos) y el s. marchamero (el que 
tiene el oficio de marchamar). — Xo 
se confunda usté v. con (Diplomar, a.: 
«poner sillos de plomo á los fardos ó 
c.i jones cuando se precintan». EmpJo- 
. ni.: 'iel que emploma». 
< ¡ rj a c ii i p b i b, a. fam. Significa : 

pear y agitar con los pies el agua 

oída», sinónimo de chapalear y 
r, n.: «golpear el agua con los 
- ó las manos de modo que salpi- 
que». — La 2. a acep., fig. y fam., de 
guachapear es: (hacer una rosa de pri- 
si y chapuceramente». — La 3. a c. 
n.é igual b chapear: «sonar una cha- 
pa de hierro por estar mal clava- 
'iiimo de chacolotear, n.: 
«hacer ruido la herradura por i • 
floja ó faltarle clavos». Véase Casca- 
beleas. — En Chile significa gua- 
chapear, fam., hurtar cosas de poco 
valor, ó de mayor, pero por broma. — 
También, retejar, aunque no es de 
E ac ¡p. es, pro- 
bablemente, derivada de la 2." castiza, 
l>or el mudo ligero y chapucero co 
se hace ordinariamente el retejo. Tara 
la 1.* acep., que es corriente en ('hile, 
no hallan 
de I Año- más tarde, en la 

ilación de Maracaibo, de 1869..., 
se ni" informé qn dores lla- 

maban guachapa el acto de s\ 
las vi is y manotear la mesa, por 
donde comprendí que' formaban el s. 
del v. guachapean. (El castellano 
Venezuela, a." 815). Según esto, de 
ir, que significa golpear y 

ir con los pies, ae form > el -. 
guachapa, que' designa una acción 



que tiene por fin robar el dinero que 
hay en la mesa de juego, y de éste 
nació un nieto con el mismo nombre 
del abuelo, pero con el significado de 
la madre: robar. — La etimología del 
castizo g\ no es onomatopé- 

yica, como apuntó el Dice, sino vas- 
congada, como corrigió Cejador: del 
euskaro uaiiz ó uatch, del agua revuel- 
ta, y apo, por lo bajo: patalear pisando. 
Ear es la terminación de los frecuen- 
tativos. (T. A E I ü, n." 131). 

Guachasea, f. Guiso de coles 
con choclo picado ó en trozos, papas 
y zapallo, ó, en general, de verduras 
solas. Dice iLenz que «evidentemente 
es un participio quichua en-sca». Sin 
embargo, confiesa 'que no puede pro- 
barlo. Más probable nos parece á 
nosotros que sea un compuesto de hua, 
maíz, y del chileno chasca: maíz 
acompañado de verduras largas que 
forman chasca, como son las coles; ó 
maíz revuelto como la chasca. Por 
usarse esta voz en las provincias del 
Sur solamente, se aleja la probabilidad 
de que sea quichua, excepto su segun- 
do componente, que, aunque proviene 
del quichua, es general en Chile. 

Guachi, ni. Del araucano kuachi: 
«trampita de lazos para coger aves». 
Es de uso popular en Chile y corres- 
ponde al esplique castellano: "armadi- 
jo para cazar pájaros, formado de una 
varita á cuyo extremo se coloca una 
hormiga [lombriz ó lo que convenga, 
según el pájaro que se quiera cazar] 
para cebo, y á los lados obras 
varetas con liga, para que sobre ellas 
pan; el pájaro»; ó también al lazo 
¡da de lulos de alambre retorcido 
con su lazada corrediza, que, asegura- 
da en el Buelo con una estaquilla, 
para coger conejo-. Sácese tara- 



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GUA 



GUA 



bien de cerda para coger perdices y 
otras aves), y en general á la trampa 
ó armadijo. — Ú. t. en sentido fig., lo 
mismo que trampa y lazo. «En el 
último vapor ha llegado á ésta el ca- 
pitán de artillería Don Lorenzo He- 
rrera, con cuatro soldados, con el 
objeto de enganchar gente para las 
tropas que se hallan en Angol. Ya 
han caído cuatro ó seis al guachi ». 
(El Chitóte, 12 Jul. 1873).— También 
se da este nombre á una red de cordel 
en forma de bolsillo. Véase Embo- 
chicar en el Apéndice. 

Guacho, cha, adj. y ú. t. c. s. 
Aceps. que tiene en Chile: Aplicase 
al ilegítimo, en general (bastardo, 
borde), y por extensión, al expósito 
(enechado, niño de la ¡titira ó de la 
inri asir, inclusero ),y también al huér- 
fauo. — Aplicase al animal que no es 
criado por su madre, y particularmente 
á los domesticados que se crian en 
casi, como corderos, zorzales. No sólo 
se les da, en general, el nombre de 
guacho, sino que para llamarlos, 
acariciarlos ó atraerlos, se les dice 
también: ¡guacho! ó ¡guachito! 
El guacho por antonomasia es el 
ternero'que sólo á ciertas horas mama 
á la vaca: Amarrar el guacho, 
soltar los guachos. Nótese la loe. 
á la mano, con que puede expresarse 
en algunos casos esta acep.: curiaron 
en un convento un carnero a la mano, 
qne andaba por la casa, y machas 
• la ensuciaba». (Fl leral, 

t. I, n." 1045, — Por semejanza, apli- 
ú aquellos objetos que, bí< ndo 
por bd naturaleza ú oficie pareados, 

6 i [uedado solos: '/. \ 

guacho, media guacha. Dí| 
desparejado, desapareado, suelto, des- 
cabal, descabalado, sin campanero. 



¡Con qué gracia dijo fam. Pereda: 
«De los cuales cántaros se sacaba el 
re fresco... y se ofrecía en un vaso, 
huérfano de toda familia, al sediento 
que lo solicitaba» l (Don Goma .111). 
— Aplícase á la planta que nace por 
sí sola sin que medie el trabajo del 
hombre; como son las que nacen en 
los rastrojos, ó en cualquier parte 
en que haya caído ó haya quedado 
olvidada alguna semilla, bulbo, etc. — 
Por semejanza, aplícase á todo objeto 
que. separado de los de su especie, 

está como perdido ó abandonado. — m. 
Aguardiente que se saca del último 

orujo mezclándole algo de agua; y por 
extensión, cualquier aguardiente ordi- 
nario por su calidad ó por las mezclas 
que contiene. También se dice gua- 
chucho. En esta acep. es posible 
que no se derive de la voz general 
guacho sino del castellano agua, 
pues muchos dicen ag'liacllUCllO. 
Pudo este despectivo haberse formado 
de agua, lo mismo que los castizos 
aguachirle, aguachar y aguaducho, j 
después haberse abreviado en gua- 

cho. Véase Guachacay.— f. pl. 

Sandías que lleva un carretero fuera 
de la carga ordinaria, para vender- 
las aparte ó para regalarlas.— Bola 
guacha. Véase Bola. — Darle i uno 

las g - uachas, es fr. fig. y fam. que 
equivale & la castiza Dar uno quince 
y falta ti otro: texcederle mucho en 

cualquier habilidad ó mérito». Asi 
Como la fr. castellana nació del juego 
de la pelota, la chilena nació del de lo 

argolla (juego de las bolas). No 

lifica lo que erradamente dijo Lenz 

(«apuntar como puntos i favor del 

Contrario las faltas propias"), sino 

apuntará favor del contrario las rayas 
qui el jugador hace de i una. ó Bea, 



GUA 



GUA 



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con valor de un punto. En este senti- 
do queda justificada la acep. fig. de 
guachas, poique, como hemos visto. 
significa también este adj. «suelto, 
único, sin compañero». Sin embargo, 
no es éste el significado más general 
de la fr., sino este otro: conceder el 

lor más diestro al menos diestro, 
que una de sus bolas ó que las dos 
funcionen como bolas guachas, 
es decir, que anden como sueltas, sin 
someterse a las reglas del juego, y, 
por consiguiente, no se le apunten 
como pérdidas los tiros que yerre con 
la guacha ó con las guachas, y 
que son: cuando salta fuera una bola, 
cuando sale fuera de la raya la bola 
con que se tira, cuando se yerra una 
carambola anunciada, cuando no se 
da á la bola á que se tira, y cuando 
Be pega a la argolla por el reverso, 
en vez de ser en la cara, donde tiene 
algunas rayas. Con esta explicación 
se entenderá mejor la fr. Como bo- 
la guacha, que se aplica á persona. 
Nótese también cómo coincide, según 
plicación, el significado de 
nuestra fr. Dar la* guachas con 
el d<_- la Ciistiza Dar quince y falla: en 
aquélla se dispensan los tiros errados 

ülas que se cometen, y en ésta se 
dan quince rayas y además esas mis- 
mas faltas. En algunos lugares se 
entienden por las guachas otras 
ventajas, como: quedarse el jugador 
que lleva este partido con sus bolas 
en la raya sin perder nada y tirar 
cuando le convenga; tirar carambo- 
las, aunque no baya cabe, es decir, 
aunque las bolas estén tan cerca una 
de otra, que no quepa entre ellas la 
pala; etc. lis evidente que en estos 
últimos casos ae ha olvidado o d 
nocido i-l significado preciso del tér- 



mino 'guachas; y se ha tomado la 
idea general "de dar una gran venta- 
ja. YeaseVstaj estrofa popular: 

I. - que son tiure i las bolas 
Ey .-iinl.-in de cancha en cancha, 
Á ver si hallan un chambón 
Para ofrecerle las guachas, 

— Veamos ahora la etimología de este 
fecundo americanismo, extendido des- 
de Méjico por todo el Pacífico hasta 
la República Argentina y parte del 
Brasil. Casi todos los autores que han 
escrito en América señalan las voces 
quichuas huaclumi, parir, huachhoc, 
adúltero, fornicario, huachay, parto; 
de donde parece que se han derivado 
el aimará huakcha, «pobre, y también 
huérfano sin padre ni madre», y el 
araucano huachu: «el guacho (sic) 
ó ilegítimo: tómase por cosa mansa 
en los animales». (Febrés). Cejador, 
después de conocer estas voces, dice 
que nuestro vocablo «es el iialchu ó 
uaitatchu, niño, en euskera, ó uatcka, 
quejarse. Varias lenguas americanas, 
concluye, tomaron éste, como tantos 
otros vocablos castellanos». (T. A E I 

U, n.° 130). Es posible que este 
mismo origen tenga la voz guacho, 
pollo de gorrión, que acepta el Dice, y 
que se parece ;i la 2." acep. de nues- 
tro guacho. 

Guachuchero, ra, adj. y ú. t. 
c. s. Que bebe mucho guacho ó 
guachucho; ebrio, borracho. Vul- 

1 trismo chileno. Véase el anterior. 

' i i - a i > a n x i ; s ó i.r.utxKs, ni. Lugar 
o sitio donde se guardan las sillas y 
guarniciones de los caballos y muías, 
y todo lo demás perteneciente á la 
caballeriza. 

Guagua, f. «Niño de teta». Asi el 
Dice, en sn apéndice; sin embargo, 



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GUA 



GUA 



lo califica de peruanismo y le da gé- 
nero común, Más exacto es llamarlo 
americanismo, porque se usa en varias 
naciones; y en cuanto al genero, con- 
vendría darle el f., agregando que en 
algunas partes ú. t. c. com. En Chile 
el vocablo es de uso general y siempre 
f. — Los equivalentes castizos, 
na (niño peqneñito), rorro (id.), infan- 
te (niño que aun no ha llegado á la 
edad de siete años), párvulo, cria- 
tura, piquiña y pegueñuelo, no se 
usan aquí sino en el lenguaje litera- 
rio. Bebé ea francés; crio (niño ó 
niña que se está criando) es de re- 
ciente admisión. — De etimología muía 
dice el Dice. Es cierto que en qui- 
chua huahua significa: criatura muy 
leña, y también hijo ó hija res- 
pecto de la madre: pero probable- 
mente provenga del vascuence i 
niño, como lo asegura Cejador. (T. 
A B 1 i) I'. n.° 181). En Cuba, en 
Vizcaya, Álava, Aragón, Honduras, 
y en otras partes se usa el ni. adv. 
de guagua: de gorra, de momio, de 
bóbilis bóbilis, de balde, >¡n costo ni 
trabajo, es decir, niña y tontam 

io por mimo de niño (Cejador, 

ilu'd.) Baráibar habla también de i ate 
oso en Álava, pero dice que ha sido 
llevado allá de Cuba. Asimismo el 
nomine de guagua, aplicado á nn in- 
sectillo, especie de cochinilla (coecus), 
del cual habla también Pichardo, que 
ademas rcgisl i . : especie de 

coche ti ómnibus. Por su estructura 
¡a im.i de las roces infantiles y 
al mismo tiempo onomatop j cas; por 
■ que aun los , aga- 

ran con ella para remedar el habla 
del niño qne empieza á balbucir. Lo- 
pe de Vega, en /-•' obediencia lau 
lia, escribió: 



¿Que nombre tienes? — Señor.... 
Cuando los muchachos lloran 
Te lo dijeran mejor... 
Si un niño llorando esta 
Señor, ¿no dice y tía g>ia' 
1 ' - yo me llamo Guarín. 

Y Tirso de Molina, en La 
yigadera, III, 17.": 

Pardiós, Líms de mi vi-la. 
Que sonaba... 
Que parías an muchacho 
Con t pertenencias; 

Pi sondaba la comadre 
Cuyo es el niño, y tú n 
Entre los ayes del parto 
i n una voz ile manteca 
Dceías: |Ayl de Gomor, 
Su nombre quiero que tenga. 
Gomor quiero que se llame, 
su alíñela: 
Y el rapaz, que te imitaba, 
La boquilla medio abierta, 
En vez de decii 
Decíalo, go... 

Guagual, m. Hombrote, jayán, 
lo define Ortúzar. fío es de mucho 
uso. A primera vista parece derivado 
de gtÁ ' ua y por tal lo da Lenz. Para 
esto habría que retroceder del aum. 
despectivo guagualón, del cual sena 
guagual una simple abreviación; 
porque, atendiendo á su terminación 
en al, es imposible que se baya for- 
mado directamente de guagua. En 
cuanto al significado, y quizás tam- 
bién en la etimología, tiene relación 
con bagual. Véase en su lugar. 

Guagualón, xa. otk, ota, m. y 
f., aum. de guagua. Muchacho que 
quiere ó á quien se quiere hacer pasar 
por nifio: en castellano, niño bife 
ó niño zangolotino, t ,— El que, 

siendo ya de edad, tiene propiedades 

y modales de niño: en castellano, 

niño dé la rollona. — Fig, Simplote. 
mentecato, con tal que la persona á 

que se aplica li ngo uno de los dos 



GUA 



GTJA 



49 



caracteres anteriores: ser niño muy 
crecido ó ser hombre aniñado. Las 
cuatro terminaciones son de uso co- 
rriente en Chile, pero mas las mascu- 
linas. Como' están legítimamente for- ' 
inadaa y -mi bastante expresivas, bien 
pueden admitirse como familiar.-. 

Guaguatear, a. Hacer con la 
ua (de donde se deriva la voz) 
lo que liare la niñera, es decir, llevar- 
la en brazos, mecerla, arrullarla. 

Guaguatero, ra. m. y f. Perso- 
na queguaguatea. Para el f. hay en 
i zaya. Víase Ama 
seca, en Ama. Para el m., que no 
es de mucho uso. y que sólo por burla 
ó donaire suele decirse, basta con ni- 
: cqne L r u-ta de niños», aunque 
sea algo genérica la definición. 

¡Guah! ¡nterj. Creyó D. Andrés 
Bello que es corrupción de ¡guay! con 
cuyo significado naila tiene que ver, 
ionio tampoco con el quichua hua! 
huay! que indica admiración y lás- 
tima, y qne todavía se osa en Bolivia 
en la primera forma. Nuestro !guah! 
es corrupción de ¡vah! interj. con que 
se denota incredulidad o desdén. U. 
t. repetida. Véase G y óigase la auto- 
torizada voz de Cuervo: «YÁ gua! de 
Venezuela y el Perú [y de chile] 
-o no es sino bah! vocalizada la 
A por laindiferenciamisma con que se 
pronuncia y que relaja el contacto 
labial». La razón, para nosotros, está 
mis bien en el quichua; porque, como 
dijo el I'. Diego González Solgnín: 
(En esta lengua no hay uso destae 
letras //, </, /, g, ni z; consonante va, 
sino //»<' |«>r va», i Vocáb. </>' la lengua 
general de iodo el Perú, llamada 
I íallardo, Biblioí). El 
!guay¡ que cita Bello y que se usa 
i para significar una sorpresa irrisoria: 

1 1 de Chll., t. III 



¡Guay la mujer: ¡Guay lo qué 
dice!» parece que debe traducirse: 
¡Yak, y la mujer: ¡vah, y lo que dice! 
Como se ve, dista mucho del 'gao 
clasico y poético. — En vista de esto. 
creemos qne el Dice, debe suprimir el 
¡Gua! que como peruanismo admitió 
en el Apéndice y corregir el ¡bah!es- 
cribiendo ¡vah! como eu latín. 

Guaina, m. y ú. t. c. adj. Joven. 
mozo, adolescente, mancebo, el cluival 
del pueblo español. Es de mucho uso 
en Chile, aun entre la gente algo 
educada. El vulgo lo aplica también 
á las mujeres como adj.: Mi limnaun 

ya está guaina. El dim. guainita 
es muy usado. I, a voz procede del 
quichua huayna, mozo, mancebo, in- 
mortalizada en el Inca Huayna Cá- 
pac, «que, según la interpretación de 
los historiadores españoles 3 según el 
sonido de la letra, quieren que diga 
mozo rico, y parece que es así, según 
el lenguaje común. Mas aquellos in- 
dios, en la imposición de los nombres 
y renombres que daban á los reyes, 
tenían otro intento, otro frasis y ele- 
gancia, diferente del común lenguaje, 
que era mirar con atención las mues- 
tras y señales que los príncipes, cuando 
mozos, daban de las virtudes reales 
que prometían para adelante. Miraban 
1 ainliién los beneficios y grandezas que 
hacían cuando hombres, para darles 
el nombre y renombre conforme a 
ellas; y, porque este príncipe mostró 
desde muy mozo las realezas y mag- 
nanimidad de su ánimo, le llamaron 
Huayna Oápac, que en los nombres 
reales quiere decir: desde mozo, rico 
de hazañas magnánimas». (Oarcilaso, 
Coment. reales, I. VIII..-. Vil 1. I:, r- 
lonio trae también: ihuayna, mozo. Y 
1l1r.se también <l- todos los anima- 



50 



GUA 



GUA 



les»; y Febles: thuayna: mocito 
que le apunta el bozo». 

Guaipe. ni. Hilachas de algodón, 
de cáñamo, lino ú otra cosa parecida, 
qae se usan para fregar máquinas, 
pisos, para conservar la grasa en las 
ruedas de los trenes, etc., etc. además 
del nombre hilachas, hay en castella- 
no filástka (hilos de que se forman 
todos loa calms y jarcias. Sacan-- las 
(Masticas de los trozos de cables viejos 
que se destuercen para atar con ellos 
lo que se ofrezca), y estopa (jarcia vie- 
ja deshilada y deshecha, que sirve pa- 
ra carenar). Véase Empaquetadu- 
ra. — La voz procede del inglés wipt 
(pronunciase uaip), limpión, limpia- 
dura. Más claro aun se ve el significado 
en el v. icipe, enjugar, secar, frotar, 
restregar. 

GUATRABO, ni. Ave nocturna, de 
las zancudas. Phiüppi la llama árdea 
norria y Gay nyclicorax naeii'us. lie 
aqui cómo la describe este último: 
«Plumaje muy variado: cabeza, dorso 
y escapularios negros, con visos bron- 
ceados; el macho adalto tiene tres 
plumas Mancas, muy estrechas, fili- 
formes y como canaliculadas inferior- 

nieiite, qne desde la nuca caen por 
bajo del cuello unas :; pulgadas y 7 

lineas a 4 pulgadas y I lincas: el 
obispillo, las alas y la cola, de color 
blanco; la frente, los helos hasla lo 
superior de la cabeza, la garganta, la 
delantera del pescui zo y iodo el resto 
del cuerpo por bajo, de un blanco 

puro; las remigiaa, del misi ¡olor 

que las reí pico negro con la 

base amarillenta; iris rojo sanguíneo. 
Longitud total: - 1 pulgadasy 6 lín 

de los pies, -'i pulgadas; del pico. 2 
pulgadas y '.I lincas». — En Bentido 
y 001 ipodo se llama puuinibo 



al hombre de piernas y de pescuezo 
largos y generalmente tonto. — El pue- 
blo pronuncia guairao y parece que 
es la misma ave que Pichardo llama 
guairiao. nombre tomado del grito 
que da en el espacio cuando vuela en 
las primeras horas de la noche y que 
repite y prosiguen los demás compa- 
ñeros. En todo caso el nombre es ono- 
matopéyico y no han lugar las cavi- 
laciones de Lenz para descubrirlo en 
el araucano. 

tii ai. a, f. Ave de las palmípedas, 
que Philippi y Gay llaman pódt 
chilensis. Este último la describe 
«Cabeza, parle posterior del pes- 
cuezo, dorso, alas y obispillo, de un 
bermejo muy oscuro; garganta, por 
bajo de las alas, los guiones de ésta 
que siguen y la quinta y sexta remi- 
2 ... d ■ un blanco mate; pecho, de un 
blanco mezclado y liso: llamo y vien- 
tre, pardo-blanqnizos y sedosos; parte 
anterior del cuello, bermeja, cuyo color 

Se debilita por delante del ¡X'CllO; dos 

pincelillos afilados de plumas blancas 
y morenas en los oídos; pico y pies nio- 
renoverdosos. Longitud total: LO á 11 
pulgadas, lis bastante común en las 

riberas de la República, donde viera' 
con frecuencia, a causa de no poder 
volar por la pequenez dr sus alas. Va 
siempre por parejas y hace su nido 

entre los cañizales; poco después 'pie 
los chúmelos salen del • ■ tacaron s. 
Buhen encima de la madre y se sumer- 
gen con ella», oírosla llaman gualón, 
para diferenciarla. l,n duda, de la 
gualüa del mar (podiceps kalipart 
■ pie •!. 3i ribe también Gay en el mis- 
mo lugar. (Zoología, i. I. pág. 164). 

('llamo a la etimología, isla cu 

s |a misma voz: lumia, unos 

palitos: mas ;no podrá derivarse di 1 



GUA 



GUA 



51 



castellano, que es ave 
parecida á la nuestra? A-i rom.) de 

■ formó el valgo chileno guale- 
ta, ¿qué raro sería que de a 
hubiera formado 

guala, ó guala primero y después su 
diin.r Por lo menos lo damos como 
hipótesis. En todo caso, como la gua- 
la chilena es especie distinta, conven- 
dría incluir bu noml.rc en el I ' 

Gualato, m. Azadón de madera, 
muy asado en las provincias del Sur. 
— Hn Chiloé el gualato es .(espe- 
cie de pico que tiene una lengua de 
hierro larga y corva por una parte, y 
por la otra una especie de hacha. 
Sirve para labrar la tierra y formar 
los camellones: ea •■! ara lo de 1<>s isle- 

. (X. X. X., Ohiloe). Fuera de 
■. tenemos en castellano: 
(herramienta con manga de 
madera y dos bocas opuestas, termina- 
da la una en punta y la otra en corte 
ango je usa ] ira excavar en 

tierra y para demoler obras de fábri- 
specie de zapapico), 
piqueta (zapapico), azadón de peto ó 

itco (id.) y pico (ínstenme 
formado por una barra de hierro ó 
acero de unos 60 centímetros de largo, 
."> de grueso, algo encorvada, aguda 
por un extremo y con un ojo en el 
otro para enastarla en un mango de 
madi ra. Be muy usado para cavar en 
tierras duras, remover piedras, etc.), 
distinto del que asa el p capedre- 
ro. — La etimología, que nadie, que 

no-, ha indicado basta a!;' 
parece Berel araucano hualla.] rede- 
dor, y nll" ". d i desmoronarse, 
remolerse o terrón, descoyuntar- 

: isado, sobado o blando. 

!',- lo que hai baj idoi o >n el 
gualato: deshace y re :le lo 



terrones, cava y ablanda la tierra, 
poc > a p ico y al íededorde su cuerpo, 
sin abarcar inmediatamente largas ex- 
tensiones, como se hace con el arado, 
por ejemplo. 
Gualcaeho, m. Gramínea que 

crece tan alta como el trigo: la caña 
es delgada como la de éste, pero en la 
forma y en las hojas es parecida á la 
del maíz; la flor es parecida á la del 
carrizo, y por eso en algunas partes 
la planta se llama corricillo. Crece 
como el carrizo, en los parajes húme- 
do-, es muy jugosa y sirve para fo- 
rraje. — Cuanto á la etimología, es 
posible que haya fusión de las voces 
araucanas htta, maíz, y cuchilla, trigo, 
ya que á ambos se parece esta planta. 
La forma aparentemente diminutiva 
y f. de cachüía se habría convertido 
en ''1 ni. cacho, por ser el gualca- 
ciio mas ordinario y vigoroso. La / 
intermedia se explicaría como simple 
esfuerzo de pronunciación. Más pro- 
bable nos pance esta hipótesis que 
la cb- Lenz, quien deriva esta voz del 
araucano hualim, nacerse las semillas, 
y el quichua ccachu, hierba, pasto del 
campo. — Xo abogamos por la admi- 
sión de gualcaeho, porque su uso 
no es general en Chile y porque es 
preferible la voz carricillo; esta sí 
convendría incluirla en el Dice. 

Gualeta, f. Aleta: icada una de 
las membranas externas, á manera de 
alas, que tienen los peces en varias 
partes del cuerpo y con las cuales se 
ayudan para nadar». — También lla- 
mamos gualeta 'á' -na pieza desuela 
ó cuero, ordinariamente en forma de 
i orazón, que cuelga de las sillas de 
i o- .i caballo para que no se gaste 
el pantalón. I . ni. en pl. Según lo 
1 >iccs. de equitación, esta pieza se lia- 



52 



GUA 



GQA 



ma faldón; lo que está conforme con 
una de las aceps. que el de la Academia 
da á esta voz: «parte inferior de algu- 
na ropa, colgadura, 'etc.» — Arado de 
gualetas ó con gualetas. Orejera 
se llama «cada una de las dos piezas 
o palos que el arado común lleva in- 
troducidos oblicuamente á uno y otro 
lado del dental y que sirven para en- 
sanchar el surco». Asi como del latín 
anser salió el castellano ganso, con g 
prostética, ahí el chileno reforzó la 
primera a de alela diciendo gualeta. 
Véase G. 

Gualhue, m. (Por disimilación 
muchos pronuncian gualbe, y así 
nos han dado escrita esta voz). Terre- 
no húmedo, vega á propósito para mai- 
zal, generalmente á orillas de ríos. Se 
usa en las provincias del Sur y se de- 
riva del araucano hua, maíz, y htte, 
lugar donde abunda una cosa. 

Gualputa, i'. «Trébol rastrero», lo 

definió .Man y Caballero, aunqui le- 

tiendo el error de hacerlo m.y de escri- 
birlo en la forma gualputra, que 
es la menos usada en Chile. Lo mismo 
repitió el Dice de Zerolo. Medicago 
macúlala, la llama Gay, y Philippi 
agrega que es especie originaria de 
la Europa Meridional. La etimología 
parece ser el araucano hualún, na- 
i erse las semillas, y putha, la barri- 
ga, panza: chipi quien dice: hierba 
que se nace cu la panza: porque los 

animales catamos qne la l irn en 

abundancia \ i a ciertos meses del 
se empastan cou ella. Véase Em- 
pastar, ult.acep En vez del primer 
componi ote puede también pensarse 
en huall, al rededor; gualputa signi- 
caría entonces alrededor de la barriga 

ó barriga i o rueda ó bola, que i 

como aparece la de loa animal. sfque 



se empastan. Lo mismo cree Lenz. 
— La voz es digna de admitirse. 

Gualtata, f. «.Senecio huallata 
Bert. Hierba perenne muy lampiña, 
que se cría en las aguas de una gran 
parte de Chile; las hojas son muy 
grandes, lineares-oblongas, dentadas; 
el tallo, poblado de pocas hojas, puede 
alcanzar á un metro y más de altura, 
y lleva un corimbo compuesto de mu- 
chísimas flores amarillas, radiadas. 
Las hojas se usan para deshacer tu- 
mores y para curar cáusticos y como 
un ventajoso emoliente en cataplas- 
ma». (Philippi). Lampazo la llama en 
español este naturalista, y Febrés tra- 
duce el nombre indígena huallata, cía 
hierba lengua de buey». Gay, que 
escribió antes de Philippi, habla tam- 
bién de una especie de romaza, á la 
cual da el mismo nombre de gual- 
tata. Habrá que esperar i que un 
naturalista español uniforme tan va- 
riados pareceres. 

GUALLE, m. Del araucano /mulle, 

roblecito pequeño. Fagut obligua, lo 

llama Philippi, y en araucano coyam 
y hÚalU: (árbol que puede alcanzar a 
en metros de altura, de hojas caedizas, 
aovadas oblongas, oblicuas, doblemen- 
te aserradas, de dos y medio i cuatro 
centímetros de largo: involucro poco 

erizado. Su madera es niny pesada, 
ilnra. preciosa para construcciones». 

Bien puede admitirse esta voz en >1 

Dice. 

Guallento, m. sitio icnbierto de 
guálles nuevos; especie de almaciga 

natural, vivero ó viveral de esta i 

de robles. Bu castellano hay robU 
robredo (sitio poblado do robles) y 
robledal ó robredal (robledo de gran 
extensión). Como se ve, do son exac- 
tamente ¡guales. El chilenismo esta 



GUA 



GUA 



formado con la terminación araucana 
. que indica colectividad. — En al- 
gunas pai guallería. 

Guallipén, adj. (Nunca hemos 
oído la terminación f. guallipena). 
Aplicase al individuo y al animal que 
tiene las piernas torcidas hacia aden- 
tro; y, por extensión, al que tiene al- 
gún otro defecto de conformación en 
las piernas: en castellano, pernituerto, 
ta, perniquebró ibiarto,ta, 

tn los casos. Téngase también pre- 
sente el adj. y 8. escaro, ra (del latín 
scarvs ó seaurus): idicese de la perso- 
na que tiene los pies y tobillos torcidos 
y pisa mal». — fig. Tonto, simplón. — 
Algunos usan la forma guallepéll. 
Proviene esta voz del araucano kuai- 
Uepeft, que no aparece en los diccio- 
narios antiguos, pero que así escriben 
los arancanistas modernos. Pues bien, 
el huaillepeft es un animal fabuloso y 
de mal agüero, de la mitología arauca- 
na. Según Guevara, tiene su morada en 
el agua y es de figura deforme: cabeza 
de ternero, cuerpo de oveja, piernas 
torcidas y sin movimiento las poste- 
riores; cansa espanto á la gente y 
graves males á las mujeres encintas, 
las cuales dan á luz hijos contrahechos, 
Bpecialmente di rnas. La 

misma creencia, c <a ligí ras variantes, 
iste todavía en el vulgo ignorante 
de algunos lugares de Chile, 

Gi amanüa, f. Be lli I n Chi- 

le la escull uní tallada en piedra de 
Guamanga, asi 

llam ro, barro, 

etc., ciertas obras be ¡ha 1 ma- 

teria, t Tengo una aiti He 

c imprado Qm 

proviene del quichua huamátu 
. de baleo otros, de 

Icón; fué anti- 



guamente intendencia y obispado del 
Terú, pero ahora ha mudado su nom- 
bre en el de Ayacueho (rincón de 
muertos), en recuerdo de la famosa 
batalla de este nombre, que selló la 
emancipación política del Perú. La 
piedra de (¡uamanga es una especie 
<\<- mármol parecido á la traquita 
(alabastro ágata, dice Juan «le Arona), 
y las esculturas, generalmente peque- 
ñas y de relieve, son labradas pol- 
los mismos hijos de Ayacueho. Como 
■-las son muy estimadas de artistas, 
anticuarios y aficionados, de manera 
que el nomine está bastante generali- 
zado, bien puede admitirse en el Dice. 
A pesar de la etimología quichua, 
preferimos escribir á la castellana gua- 
manga. 

Guampada, f. Lo que contiene 
de una sola vez el guámparo, del 
cual se deriva. Xo es de mucho uso. 

Guámparo, m. La cuerna ó 
a castellana: «vaso rústico hecho 
con nn cuerno de res vacuna, quitada 
la parte maciza y tapado en el fondo 
con un taco de madera». (Véanse 
Cacho y Chambao). Según el 
gusto y el lujo del dueño, el guám- 
paro es más ó menos adornado con 
borde y chapas de plata y variados 
dibujos en la parte ósea. Antes era 
utensilio indispensable para el hombre 
de campo cuando salía de viaje, de 
tal manera que dio origen á la loe. 
fig. De guámparo y lazo, con 
que se calificaba á una persona rus- 
tica y tosca; mas ahora se usa cada 
día menos, por los progresos de la in- 
dustria y por las mayores comodidades 
que hay para los viajes. — La etimolo- 
ea el quichua huampuru, calabaza 
grande. En la Argentina, Bcgún (¡ra- 
nada, dicen guampa. También trae 



:<i 



GUA 



GUA 



el vocablo en esta forma Ciro Bayo 
en sus Provincialismos argentinos y 
bolivia 

Guanaco, m. Tiene lugar propio 
en el Dice.; pero faltan el nombre de 
la hembra i ///- las aceps. tigs. 

de-individuo que escune á otro por 
injuria, como lo hace el guanaco con 
los que se le acercan; y de-individuo 
alto de cuerpo, huesudo y desmañado. 
Véase Guacarnaco. — "Hoy se da 
al vocablo i/""'""', diré Barberena, 
salvadoreño, la acep. de-tonto, sim- 
plón», porque este cuadrúpedo se dis- 
bingne por una «savangerie craintive, 
dont il ne se départit que sous le 
conp d' une besoin ou d' un effroi 
excessifs», como lo dijo un autor fran- 
cés que él mismo cita. 

Guanaquear, n. Cazar guanacos. 
De uso general en chile, lo mismo 
que zorrear, cazar zorros (ó zorras, 
como diría un español). Guanaquear 
aparece como castizo en el Dice, de 
Febic- (1765) en la voz Luantun y 
convendría que lo admitiera también 
el léxico oficial, á lo menos como chi- 
lenismo. 

Guanaquero, m. Cazador de gua- 
nacos. Bien puede admitirse. 

Guanay, m. Bogador ó remero, 
lanchero; y, por extensión, jornalero 
que trabaja en los puertos en la carga 
v descargue de los buques, acarreo de 
mercancías, etc. — íig. Sombre corpu- 
lento y de mucha fuerza, como Buelen 
-■ i'i"s guanayes. El vocabloera muy 
lo en el pu irto de I institución, en 
Ion - y en algunas otr is par- 
cuando habían] i ioj movi- 

miento di d el río Maule; pero 

ahora, con la llegada del ferrocarril y 
el mayor des irrollo del comercio marí- 

II) ta un 



vapor hubo que llevo el nombre de 
Guanay, que viajaba entre Consti- 
tución y Valparaíso. — La etimolc 
parece ser el nombre huenahue, con 
que se designaba una tribu de los 
aborígenes, vecina de los huüliches. 
Probablemente serían hmnahues los 
primeros que practicaron' la navega- 
ción fluvial del .Maule. La verdad es 
que el vocablo tiene todavía algo de 
despectivo, como todos los que se 
aplican á los indios y sus descendientes» 

Guando, m. Es la 
llana: «mueble compuesto de dos varas 
gruesas, como las de la silla de manos, 
mas cortas, con unas tablas atra- 
ías en medio en forma de mesa 
ó cajón, en el cual colocan el peso ó 
carga para llevarla entre dos. Y. t. en 
pl.x Y mejor aún la 2." acep.: (mueble 
semejante en su forma al anterior, que 
para trasladar de una parte i 
otra heridos ó enfermos. I . t. en pl.» 
Sinónimos son 

quin. El nombre se usa i u Colombia, 
Ecuador, Perú y Chile. — La etimolo- 
gía es el quichua httantu, andas. Y el 
mismo httantu ¿no estará formado del 
castellano andas ' Pan ce muy proba- 
ble; porque, según dice Garcilaso ( Co- 

., p. II. 1. I. C XXVIII), el 

aparato que usaban los Incas para 

transportarse de una parte á oti 
llamaba í . nombre del lengua- 

1 los indios de las islas de Barlo- 
vento», y en hamacas hicieron trans- 
portar también a algunos español b; 

y después agrega: '(Llamaban hlkVltu 
;i aquel instrumento, que quiere decir 
andas; y por otro nombre le llamaban 
riin panoli - 1> a dicen hamaca 

por ■ de las camas». Re- 

cordando que el quichua no tiem 
que abunda en los sonidos //»■' y hue, 



GUA 



GUA 



55 



bien puede haber convertido andas en 
hua . - uno el otro nombre i 

parece también transformación de 
Tanda, como de Rimac se formó 
Lima. Por sn forma y por su signifi- 
cado parece que tuviera relación con 
guando la voz gualdera: icada ano 
de los dos tablones ó chapas laterales 
en 'i ¡jura un armazón, como 

carena, escalera, caja, etc.» 

Guaneav, a. Annqae está admi- 
) el s. . i así el v., porque 

no es necesario y debe reemplazarse 
con abon colar. Véase Em- 

bonar. — En la acep. de aechar de si 
la bestia el excremento ó estiércol» 
(estercolar, n.), es puro usado. Véase 
Bosteab. En esta acep. lo traen La- 
fone Quevedo y Ciro Bayo. 

Gcanbba, f. Sitio ó paraje donde 
se encuentra el -nano. Asi lo admitió 
el último Dice.; pero falta todavía el 
BÍgniente. 

LNEEO, Ii.\, adj. Relativo al 
guano ó á la industria que lo explota. 
— ni. El que trabaja en esta industria, 
ya como simple jornalero, extrayendo 
ó transportando el guano, ya romo 
director ó dueño de a'guna guanera ó 
como socio de algnna compañía que 
. esto mismo. 

Guanqui, m. Planta de la fami- 
iscóreas, que se críai en 
Chile como silvestre y cuyos tubércu- 
los bou comestibles — Bulbo ó tu- 

¡do de la misma planta. Par» 
que es exactamente la misma '|tie el 
1 1 ce. lian . Philippi, hablando 

de la nuestra, dice: lEn La zona tro- 
pical Be cultivan bajo el nombre de 
varias especies; v. gr.: 
ttivi I... D. bulbifera I... 
y en los últimos años se ha recomen- 
dado como mu}' útil ;i la agricultura 



de los países templados la l>. /!,■■ 
I > . de la China». El nombre chileno 
procede del araucano huanque: «aves- 
truz; ítem, una fruta como avella 
ó pepitas debajo de tierra». (Febrés). 
Guante, m. Muy usado es en 
chile en vez de disciplina: «instru- 
mento, hecho ordinariamente de cá- 
ñamo, con varios ramales, cuyos extre- 
mos ó canelones son más gruesos, y 
sirve para azotar. U. m. en pl.s Como 
este instrumento se usó mucho en los 
colegios, hasta hace poco, desterrando 
casi á \& pálmela ó palmatoria, y como 
es vergonzoso para un estudiante 
nombrar el instrumento con que lo 
castigan, por aquello de que no debe 
nombrarse la soga en casa del ahorca- 
do, acudióse entonces al lenguaje fig., 
rico en términos y aceps. nuevas. En 
vez de hablar de disciplina y discipli- 
nazos, se habló con más pulcritud y 
elegancia de g'uantes, dar ó recibir 
guantes, porque así se daba á en- 
tender al oyente que sólo se trataba 
de calzarse las manos con los verdade- 
ros guantes. Y, realmente, es manera 
bien ingeniosa y exacta llamar así el 
acto de dar ó recibir disciplinazos en 
las manos. De aquí nacieron pues dos 
aceps. de guante: el instrumento 
mismo, ó disciplina; y el golpe dado 
con él en la mano, ó disciplinazo: Te 
doy una docena de guantes. Ambas 
sóndelo más común y corriente en. 
Chile. — .1/ i/í'i Ir venga el guante, que 
se lo chante, refrán chileno, igual al 
castellano .1/ que le venga elsayo, qu<- 
se lo /mi/,/,/, que debiera registrarse en 
el Dice. -Echai'le el guante á 
uno, 'l ciui i aqui en vez de Echar 
1 1 gandío (prenderle, atraparle, atraer- 
le con maña) ó Echarle la garra 
(prenderle, cogerle). La fr. castiza 



GUA 



GUA 



Echar el guante significa arrojarle á 
uno el guante ó desafiarle, y también 
alargar la mano pura agarrar una i 
y Echarle un guante es: «recoger tu- 
nero entre varias personas para un 
fin, regularmente de beneficencia». — 
El guante de punto, que sólo cubre 
desdo la muñeca inclusive hasta la 
mitad del pulgar y el nacimiento de 
los demás dedos, se llama en castella- 
no confortante ó mitón. 

Guantear, a. Dar de guantadas 
ó guantazos; pegar ó castigar con el 
guante ó disciplina, es decir, disci- 
plinar. Eu amlias aceps. es poco usado 
en Chile y no merece que tomemos su 
defensa. 

Guantón, m. Dígase ijHiiiikuh ó 
guantazo: golpe que se da con la mano 
abierta. Véase Bofetada. 

Guañaca, f. Puches ó gachas he- 
chas con caldo de cerdo, ó sea. catete. 
Véase en su lugar. — Hacer guaña- 
ca, fr. fig.: hacer añicos; y también, 
moler en el plato con la cuchara los 
porotos ú otras cosas parecidas. Vé 
Ñaco, que es corrupción de añusco. — 
La etimología de guañaca que pro- 
pone Lenz no pnede satisfacer a na- 
dir; nosotros proponemos el araucano 

hua, maíz, y el aimará nal i, jado; 

inte, la guañaca: 

harina de maíz (mas usada entre los 
pobres delcampoqne la de trigo) mo- 
jada en caldo de puerco. Para la fr. 
Hacer guañaca se tomó el otro 
Bignificado, que también en aimará 
i Lene la voz flák i: bien molido, sin to- 
londrones. Aunque también puede ex- 
plicarse de l.i primera manera por la 
semejanza que hay chut la harina re- 
mojada y los porotos o ol ros granos 

'le he- líos en e| plato. 

Guañanga, f. Pena, tristeza, es- 



pecialmente por verse uno ausente de 
los suyos: parecido a nostalgia y afio- 
■. U. en las provincias del Sur. 
pero como voz tomada del araucano. 
En los diccionarios no aparece y qui- 
zás sea formada de ga, "partícula de 
adorno y muy usada", y de fíagh, aha- 
jo, bajada, hacia abajo; porque el (pie 
está poseído de la tristeza baja natu- 
ralmente la cabeza ó la vista. — Tam- 
bién lo hemos oído, pero rara vez, en 
las provincias del Centro, por — hara- 
po, andrajo. Si pudiera comprobarse 
esta acep. como primitiva, con ella 
quedaría explicado d chilenismo des- 
guañangado, que es de uso gene- 
ral; pero mas parece ser lo contrario. 

es decir, que esta acep. de guañanga 
se baya formado á posterior] de des- 
guañangado. Si no se admite que 
de desguay, como en su 
lugar lo insinuamos, puede también 
pensarse en la i." acep. de guañan- 
ga, discurriendo asi: el que ota do- 
minado de la pena ó tristeza, por lo 
general no cuida de su vestido; por 
lo cual no es raro que éste se vea mal 
ceñido, roto o andrajoso, en una pala- 
bra, desguañangado. 

Guañaño, ña. adj. Tonto, necio, 
bobo. Vulgarismo de poco use. Parece 

formado de la interj. ¡guah! ¡vah! 
y del s. ñaña; como quien dice; ¡Qu¿ 
valiente el hombre, y parece una ña- 
ña! 

>■ i \ñii.. m. Planta perteneciente a 
la familia de las compuestas, \ ■ us/i,i 

pungens. Ea arbusto derecho y singu- 
lar y los ramos de la panoja de flop 
vuelven espinosos. Tiei rasa- 

ovadas lanceoladas, lampiños, \ se re- 
comienda "ii infusión en baños para 

el reumatismo. Se cria en las provin- 

1 o y del Norte. Estos son 



GUA 



GUA 



57 



los iluto* que trae Philippi en su Bo- 
tánica. El nombre lo escribe liuañil 
y evidentemente es araucano, aunque 
no aparezca en los diccionarios. Nos- 
otros, por la razón tantas reces indica- 
da, preferimos escribir guafiü y ojalá 
dimitido eu el léxico de la len- 
gua. 

1 1 APKAB, n. faro. «Ostentar animo 
y bizarría en los peligros. || Hacer alar- 
de de L r n«tu exquisito cu los vestidos j 
cabos». Esto significa en castellano. 
En Chile se usa jxu- bravear, u. (echar 
rieroso bravatas), baladronear, n. ^ha- 
cer ó decir baladronadas), fanfarrear o 
arronear, u. (hablar con arrogan- 
cia, echando fanfarronadas). Véase 
Guapo. 

Gl ai'k/.a, f. fam. (Bizarría, animo 
y resolución en los peligros. || Osten- 
tación en los vestidos*.. En Chile, bra- 
veza ó bravura; austeridad, rigidez, 
ridad, y asi también en Andalu- 
cía, como se ve en Fernán Caballero 

i En cuanto & guap 
lo ijue til has hecho, no lo hacen sino 
los hombres de pelo en pecho». V 
Guapo. 

Guapi, in. Del araucano huapi: 

«isla en '■! mar o río: ítem, isleta ó re- 

i limpio en monte». Am Pebres, j 
asi, '-ii las dos aceps., se usa todavía en 
odo Chile. La l." Be aplica gene- 
ralmente ai terreno a proposito para 

ibras que queda á millas de un río 
o riachuelo, y aun, si es de alguna ex- 
tensión, se le da este como nombre 
propio: Fumín, hacienda 6 chacra del 
Quapi, lit laguna de Nahuelgu </" (is- 
la del tigre). Céng ia pre inte el solo 

llano: «sitio que en las riberas ó 
vegas está poblado de árboles y arlms- 
tos». Vega i almarjal designan tam- 
bién terrenos húmedos y aguaito 

Dii ■ I mi., t. III. 



pero no encierran la idea particular 
de estar a orillas de río. 

GUAPO, pa, adj. fam. y ú. t. c. s. 
■i Animoso, bizarro y resuelto; que des- 
precia los peligros y los acometen. De 
estas aceps. castellanas se han derivado 
otras dos que le damos en Chile: bra- 
vo, valiente o valentón; y severo, rí- 
gido, que continuamente riñe ó casti- 
ga : ' ¡Qué maestro tan guapo con sus 
discípulos! ¡Qué madre tan guapa 
con sus hijos !» — Pelar a lo guapo 
a tmn. Ir. fig, y fam. Pelarle ó cortar- 
le el pelo al rape: a la orilla ó casi a 
raíz; trasquilimocho, cha, adj. fam., 
trasquilado a raíz. Se dice á lo gua- 
pO,jporqne así suelen cortarse el pelo 
los guapos para no dar la greña al 
adversario. 

GuaquCl'O, m. El que busca gua- 
cas, principalmente -por las riquezas y 
objetos valiosos que contienen. 

Guara, f. Es el quichua kuara, 
pañetes bajos, especie de taparrabo. 
Véase lo que dejó escrito (íarcilaso: 
«Hecha esta ceremonia [la de mudarle 
las ojotas al que armaban caballero], 
eiaraba el novel en un cercado de pa- 
ramentos, donde otros Incas ancianos 
le ponían los pañetes, insignia de va- 
rón, que hasta entonces les era prohi- 
bido el traerlos. Los pañetes eran 
hechos á manera de un paño de cabe- 
za, de tres puntas, las dos del las iban 
a la larga, cosidas a un cordón grueso 
como el dedo, (pie ceñían al cuerpo, 
y lo ataban atrás en derecho de los 
ríñones, y quedaba el paño delante de 

las vergüenzas. Ea otra punta del paño 
ataban atrás al mismo oord iil, pasán- 
dola p ir entre los muslos; de manera 
que, aunque se quitasen los vestidos. 
quedaban bastante y honestamente cu- 
biertos... Este nombre huaracu, que 

8 



;„s 



GUA 



GUA 



eu sí significa y contiene todo lo que 
desta solemne tiesta hemos dicho, se 
deduce deste nombre huaro, qm 
pañete: porque al varón que merecía 
ponérselo le pertenecían tulas las de- 
más insignias, honras y dignidades 
que entonces y después, en paz y en 
guerra, se le podían dar». (Goment. 
reales, p. I, 1. VI. c. XXVI I). ('mi 
esta explicación se entenderán bien 
ahora las aceps. chilenas de guara: 
1.» Adorno eu los vestidos, y mas ge- 
neralmenteel depocagracia; l'. ;i á.dor- 
110. dibujo ó labor en tejidos, borda':"-. 
pinturas, letras, etc.: S.'fig.Movimien- 
to gracioso del cuerpo, de las piernas, 
de las manos o del pañuelo fuera de lo 
prescrito o acostumbrado, en bailes, 
juegos y demás acciones domésticas; 
1. a 6g, pl. Superfluidades o demasía 
de palabras en el trato ordinario. Xo 
me venga üd. ron guaras: con en- 
redos, con embrollos ó confusiones, 
hablemos claro. En las tres primeras 
aceps. se usa t. más comunmente cu 
pl. Véanse algunos equivalentes casti- 
zos: perifollos, pl. Gg. fam. (adorno 
de mujeres en sus trajes y peinado, y 
esp cialment" Loe que bou excesivos ó 
de mal gusto), perendengue (por ex- 
tensión, cualquier adorno mujeril de 
I o valoi I, irrequives, pl. fam. (ador- 
nos o atavíos), ringorrango, m. fam. y 
ii. m. en pl. (rasgo de pluma exagerado 

ii ¡1; cualquier adorno superfino j 
extravagante), garambaina (sdorno de 
mal gusto y Buperfluo en los vestidos 
ti otras cosas; pl. fam., visajes o ade- 
manes afectados ó ridiculos; rasgos o 
letras mal formados y que no se pue- 
den leei ), pelitrique (por lo común, 

uo inútil del vestido, tocado, 
- - En el Vocab. aiinará de i;, i 
tonio hallamos le siguiente, que i ¡ene 



alguna relación con lo que hemos ex- 
plicado: tffuara huara ccahuani: uno 
que tiene la camiseta con Huecos. — 
II uní iia: andrajoso, roto; flueco de 
los frontales de las camisetas». 

Guaraca, f. Se usa en Chile por 
zurriaga, definida asi por Covari ubias 
en su Tesoro: «el azote con que el 
muchacho suele hacer andar el trom- 
. qm es de una correa blanda, 
que se le rodea primero, y, tirando 
recio della. queda el trompico andan- 
do, y susténtale á zurriagazos y a 
azotes». Llámase también zurriago, 

ni. Zumbel es la cuerda que se arrolla 
al peón o trompo para hacerlo bailar. 
— En general, todo azote que se lisa 
en juegos j entretenimientos, esjK-cial- 
meute el que es de correa ó de tela, 
eu tira ó arrollada, para que chasquee 
reciamente. Por eso se llama guara- 
ca el pañuelo arrollado que se usa en 
el juego de Juan el (¡ordo, y aun el 
guante (disciplina) de los colegios. 
— Madero ó listón consistente que usan 
los carpinteros cuando entablan, para 
el jicrfceto ajuste de las tablas machi- 
hembradas y para apretarlas por me- 
dio de él sin que reciban lesión por 
los golpes.— La etimología eB el qui- 
chua huarakca, honda. 

Guaracazo, m. A /.ote dado con 
la guaraca, osea, ¡ruma^azo; ¡chas- 
quido que se da con ella. 

Guaragua, f. Guara, 8.» y i' 
aceps., con la diferencia que la guara 

es mas intencionada, y. por tanto, 

mas elegante y salerosa, mientras que 
la guaragua ea indiferente y róIo 
por jugar ó entretener el tiempo. Por 
eso puede confundirse con la musara- 

n muches CBBOB, y en oíros con la 
/'//'//«/(/.—-Adornos o dibujos que Be 
hacen con las manes, como los que m 



GUA 



GUA 



59 



ejecutan á ploma ó lápiz. Es parecida 
á la 2. a aoep. do guara.— En particu- 
lar, especie de despatarrada qae se hace 
en el juego de la reina moni ó infer- 
náculo (nuestro luche) al llegar ú 
la parte del trazado eu que se cruzan 
diagonalmente dos rayas. Véase en qué 
seiiti<lc> usó esta voz el pernauo Don 
Ricardo Palmn: (Hasta ayer crei 
firmemente que el s. guaragua, en 
la acep. de contoneo en el andar ó de 
perfiles y rodeos ociosos eu las acciones 
y en la conversación, era limeñismo 
pino, nacido en este BÍglo. Tero mu 
lia hecho caer de rai asno la lectura 
de un pasquín qae allá por los fines 
de 16^8 apareció en la puerta de los 
palacios arzobispal y de gobierno. 
Dice asi: 

[Vítor el rey español 
Que no entiende <le guaraguas! 
Ni para aguas paraguas, 
Ni para sol parasol. 
;Vitnr el rey español 1 

i Tradiciones peruanas, 8. a serie, El 
quittt&ol del Arzobispo). En la tradi- 
ción /;'/ sombrero del Padre Abregú 
(5. a serie), escribió: «El jipijapa es 
mucha guaragua para un sacerdo- 
te hundid'-». En Chile habríamos di- 
cho: Es mucha guara, gala ó lujo. 
— La etimología es el quichua /nutra 
y la partícula pospositiva hilan, 
indicativa de cansa instrumental y 
que se traduce ron. Ifunrahwni seria 
pues «con pañetes», es decir, con to- 
das las ceremonias, fiestas y agasajos 
que pueden hacerse á una persona, 
con las gracias, bailes y movimien- 
tos qne Be acostumbraban en la fiesta 

del hwirnru, que vimos ya descrita 

por Garcilaso. A la misma conclu- 
sión arriba Lenz. 
Guaragüero, ra, adj. Aplícase 



al que hace guaraguas. Es poco 
usado en Chile. 

Guarango, m. Individuo tosco, 
grosero, zafio. «Todo grosero es gua- 
rango», escribió una revista jocosa. 
No .s igual á guacarnaco, gua- 
gualón, guasamaco, como 
han creído algunos; eu éstos domina 
más el concepto de corpulencia, y en 
aquél el de tosquedad, grosería y falta 
de educación. — La etimología la dio 

Arona, diciendo que es el quichua 
ítii iraneu, algarrobo, árbol espinoso y 
de ramas irregulares y tortuosas; lo 
que, figuradamente, conviene con toda 
exactitud al individuo rústico ó zafio. 
También traduce la voz quichua por 
aromo, pero de una «especie silvestre, 
menos fino, menos elegante en todo, 
más rustico, y en la costa del norte 
hasta corpulento». Por eso Alcedo 
dice qne el guarango es «madera fuer- 
te de la provincia de Guayaquil, usa- 
da en aquel astillero para la cons- 
trucción de embarcaciones». «Si esta 
derivación sale acertada, agrega Lafo- 
ne Quevedo, tendríamos algo como 
el apodo (castellano alconw</w>». Asi 
nos parece también á nosotros, y tan 
evidente, que no admite vuelta de 
hoja. Ciro Bayo propuso el quichua 
guaranae, de huara y la prep. nac, sin: 
sin calzones, descamisado, zaparras- 
troso; y Monner iSans, el castellano 
guaran, sinónimo ie garañón, 6 tea, 
«asno grande, animal, que es en el 
fondo lo que significa la palabra que 
nos ocupa». Con perdón de ambos, les 
diremos qne no hay para qué cavilar 
y divagar por otras partes, cuando en 
casa tenemos tan claro y evidente lo 
que buscamos. Zerolo admite á gua- 
rango en dos acepe. de Botánica y 
como provincialismo del Perú. 
Guarapalo, m. Corrupción de 



60 



GUA 



GÜA 



riirapitlo. Véase <L — La aeep. fig. de 
-individuo muy alto, que suele dár- 
sele, debe traducirse por hastial ó 
varal. Véase Guacarnaco. 

Guarapón, m. Sombrero de copa 
redonda y de grandes alas horizonta- 
les, que se asa en los campos pañi 
defenderse del sol. Tal es también la 
idea encerrada en el castellano som- 
brero, sombreado)- ó que hace sombra, 
á diferencia del pUeus latino, para 
proteger el pelo, y del pétasus, del 
griego -jtzto;, extendido, y que equi- 
vale a nuestro guarapón. Tan 
asada es esta voz en (.'hile, <¡u< Bello 
no se desdeñó de emplearla mas de 
una ve/, en sus poesías. Lo mismo en 
el I'eni y en la Argentina. La voz 
castellana que más si' le parece es 
jarano: '(sombrero de copa redonda y 
baja, ala muy ancha y derocha, y 
todo él b'anco ó ceniciento claro, al 
modo del que usan los picadores de 
toros», y sombrero jarano: nel de fiel- 
tro, usado en América, muy duro, de 
color blanco, laida ancha' y tendida ho- 
rizontalmente, y bajo de copa, la cual 
suele llevar un cordón que le ro- 
dea por la base y cuyos dos extre- 
mos caen por detrás y rematan con 

borla-- El guarapón auieiieano no 

es de color ni material lijos, y lo único 
que lo distingue es el ser de alas 
grandes.— Ú. t. c. adj. de una termi- 
nación: Sombrero guarapón.— I>e 
la etimología no hay nada cierto. La 

voz que se presenta c primitiva 

ee guarapo, que se usa en casi toda la 
América Lal ¡na ]«>r lo menos desde 

1 604, comí asta del Sínodo li n- 

se de ese año: * [tem reservamos vobia 
abaolationem H¡spanornm...,qui ven- 
diderinl Indis Guarapo, vea potara 

ex aquí el melle e\|.T-ionis priiui 



vasis, vcl mustum. ut id bibant». Kl 
Dice, también la admite con esta de- 
finición: (Jugo de la caña dulce 
exprimida, que por- vaporización pro- 
duce el azúcar. || Bebida fermentada 
hecha con este jugo». Según un Sr. 
Hojas, a quiuu citan Arona y Batres, 
apo se deriva del cumaoagoto 
huarapu, que quiere decir «tasa». 
¿No será taza, es decir, la paila ó 
tiesto grande en (píese destila el jugo 
de la caña? Si es asi, como pal 
verosímil, tomando el contenido por 
el continente, estaríamos triunfal, 
porque de ln taza ó paila al sombrero 
aludo, (pie por eso se le da también 
forma aumentativa en on, no hay 
distancia. Atregüese ¡i esto el dim. 
g-uarapillo, que en Cuba es el 
botón Ú hormilla, negra ó blanca, de 
palo ó de hueso, tamaño de una pese- 
ta. (Pichardo). Si guarapillo es 
un botón ú hormilla, ¿por qué un 
objeto parecido, pero mucho mas 
grande, cual es el sombrero de gran- 
des alas, no ha de ser un guara- 
pón? Fuera de esta etimología, que 
nos parece- la mas probable, podría 
pensarse en el castellano harapo, en 
el significado de i a nd rajo ». Des- 
pectivamente V con terminación de 
aura., bien puede llamarse hampón 
(=guarapon) el referido sombre- 
ro, máxime bí al principio Be uso i la 
chamberga, con un ala levantada y 
adi 'ruado con plomas y cintas, como 
debió de suceder en aquella época. 
Por lo demás, harapo tiene otra aoep. 
u Guachacay), cu la 
cual parece haberse contaminado con 
■/■". 
Guanaquear, a. Azotar con la 
guaraca. En castellano, zurriagar, 
azotar, disciplinar, según loa casos. 



GUA 



GUA 



(51 



Guarda, f. No debe confundirse 
can guarnición: (adorno que se pone 
en los vestidos, ropas, colgaduras y 
otras cosas semejantes, para herino- 

i- v enriquecerlas»: ni con guar- 
dilla: «centre costureras, cierta labor 
que sirve para adornar y asegurar la 
costura»; ni con orla: «orilla de 
paños, telas vestidos ú otras cosas, con 
algún adorno qne la distingues; ni 
con fimbria: ccanto más bajo de la 
vestidura tala»; ni con franja: 
(guarnición tejida de hilo de oro, 
plata, seda, lino ó lana. 1)110 sirve para 
adornar ó guarnecer los vestidos ú 
otras cosas». — Menos debe confun- 
dirse con friso: (faja mas o menos 
ancha < jue sude pintarse en la parte 
inferior de las paredes, de diverso 
color que estas. También suele ser de 
seda, estera de junco, papel pintado y 
otros géneros i'. La guarda castellana 
no tiene ninguna acep. qne se parezca 
ni se tcerqne á éstas. — En la de 
«persona que tiene á su cargo y cui- 
dado la conservación de una cosa», es 
com. (el guarda ó la guarda). — 
Ángel de la guarda ó custodio: (el que 
I »ios tiene señalado á cada ¡jersona 
para su guarda ó custodia». Asi el 
Dice. Falta la acep. fig. de-persona 
que respecto de otra hace como de 
ángel custodio; y falta también adver- 
tir que puede suprimirse el art. / ..•, 
diciendo solamente ángel de guarda 
en ambas aceps. d Ion tener cada una 
bu docena de Angeles de guarda, 
pasan por moneda corriente y honra- 
da». (V. Espinel, Marcos de Obregón, 
p. I. d. XXII). También se dice, 
le mi, de lu. dt 
su, de nuestra, de vuestra, guarda. 
¡Guad ha a e.A .1 ol !>•• la interj. 
/. con qne ge adi ii rte j 



avisa á uno que se aparte del peligro 
le amenaza». Como la usan con 
frecuencia los que están en tina altura 
para avisar el peligro á los de abajo, 
han llegado algunos á hacer de esta 
loe. las frases: Hacor un guarda 

abajo: echar á rodar piedras ú otras 
cosas desde una altura para herir ó 
molestará los que están abajo; y Caer 
6 venirse guarda abajo: caer de 
una altura rodando. 

GrjARDAALMACÉN o QTTARDALXA- 

ei;\. El Dice, lo hace m., cuando lo 
natural y lógico es qne sea com., por- 
que es oficio que desempeñan también 
las mujeres. Lo mismo decimos de 
guardamuebles y guardarropa; dígase 
que son de género com., como lo es, 
por ej., guardacabras. 

GuARDAPKLO, m. «Joya en forma 
de caja pequeña y chata, donde gene- 
ralmente se colocan retratos, pinturas, 
rizos ti otros objetos de recuerdo». 
Cualquiera creería que ésta es la defi- 
nición de guardapelo, ya que tan bien 
1 cuadra y que la voz c.-tá bien for- 
mada y se usa no solo cu Chile y otras 
repúblicas, sino también en casi toda 
Bspaña. Mas no es así: la definición 
es la de medallón (•">." acep.), que es el 
nombre castizo de esta alhajuola Sin 
embargo, pedimos también la inclu- 
sión de guardapelo, por ser más usado 
y conocido. La voz dije («cada una de 
las joyas, relicarios y otras alhajas pe- 
queñas, qne suelen llevar por adorno 
las mujeres y aún los hombres») es 
muy genérica. 

Guardapiés, m. Así llaman al- 
gunos al folgo: «bolsa forrada de pie- 
les, para cubrir y abrigar los pies y las 
piernas cuando ano está sentado, le- 
yen lo, escribiendo, etc.» — El guarda- 
pies castellano es: «prenda exterior 



62 



GUA 



GUA 



del traje de las mujeres, especie de 
falda suelta». 

Guardarriel, ui. Barra de hierro 
con borde saliente, ó riel exterior, que 
se coloca en las vías férreas al lado de 
los rieles, para darles más firmeza y 
para evitar los descarrilamientos. Por 
eso suele colocarse en los puentes y 
en otras partes peligrosas. — Borde sa- 
liente que tienen hacia dentro de la vía 
los rieles modernos. La voz está bien 
formada y es de uso corriente en Chi- 
le. Bien puede admitirse, si no hay 
otra más castiza. 

Guardasillas, m. Madero ó lis- 
tón colocado en las paredes interiores 
de las habitaciones, á la altura de loa 
respaldos de las sillas, para proteger 
aquéllas del roce de éstas. Por donde 
se ve que lo que guarda no son las si- 
llas sino las paredes. Estando pues 
tan mal formada esta voz y no siendo 
tampoco de uso general, no merece 
admitirse. 

Guardavacas, f. Zanja defendi- 
da con estacas para que les animales 
no se acerquen á la vía férrea. Equi- 
vale, con poca diferencia, á ]aíbarrera, 
valla ó palenque castellanos. 

Guardaviñas, m. Viñadero 6 vi- 
ñador: (hombre que Be emplea en 
guardar una viña para que no Be oo- 

n <> se lleven las uvas cuando están 

ya maduras». 

Guardia. Es f. cuando significa: 
conjuuto de soldados 6 gente armada 
que asegura ó defiende una persona ó 
un puesto; algún cuerpo de tropa que 
lleve el nombre de guardia. Mas 
es un individuo de aquel conjunto ó 
de este cuerpo, es m.; asimismo, si es 
un individuo de mi cuerpo de policía, 
urbana 6 rural: ti guardia civil j el 
guardia municipal, que dicen en Es- 



paña, En sentido abstracto de defen- 
sa, custodia, es siempre f. — Guardia 
de honor. Sólo está admitido como 
término de Milicia; mas, se usa ya 
en todo el mundo católico por cierta 
asociación que tiene por fin adorar al 
Santísimo Sacramento en conformi- 
dad con cierto reglamento. Y, como 
en esta asociación entran hombres y 
mujeres, es claro que, aplicado á los 
individuos, t/uardia de honor tiene 
que ser com. — Guardia marina: «el 
que se educa para ser oficial en la 
carrera militar y facultativa de la 
armada». Es ni. y se escribe así, en 
dos palabras, como que es un s. con 
su adj., lo mismo que guardia dril y 
guardia municipal. Por consiguiente, 
hacen mal los que lo escriben guar- 
diamarina y en pl. guardiama- 
rinas. Lo primero pudiera tolerarse: 
pero lo segundo, en ningún caso. 

Guardián, m. Tiene el significa- 
do general de (persona que guarda 
una cosa y cuida de ella»; pero no el 

particular que se le da en ('hile, de 
— gendarme, ti guardia civil, ti guar- 
dia municipal. Véase Policial. 

GtTARDIANATO, m. El Dice. 

trae solamente guardiania: (prelacia 
ó empleo de guardián en la Orden de 

Sau francisco: tiempo que dura». 
Sin embargo, Fr. Reginaldo de Eizá- 
rraga, que escribió antes de 1600, 
dijo: (Doctrínanloe [á los indios ,VI 
pueblo Tocona] ¡Padree de San Fran- 
cisco y es f/iiiirdiVinalo». i Breve dee- 
■a. I. [, c. XOIII). 
Guarén ó guareno, na, adj. y 
íi. t. o. -. /.'i/e/; guareno, ó sim- 
plemente el guarén ó guareno, 
una'guarena. Es la rata de agua 
de los fram ü oVeau . que vive 

a orillas de las aguas y tiene los dedos 



UGA 



GUA 



63 



palmeados; por lo cual nada y se 
zabulle y suele buscar su alimento en 
las aguas cazando ranas, sapos y peces. 
No es muy antigua en Chile esta 
especie y consta que llegó con un 
buque francés. Antes no se conocían 
aquí sino el pericote, que es de 
origen español (véase en su lugar); el 
cururo, ratai negra y negruzca de 
los campos; el ratón de las tapias, 
menor que los anteriores, que tiene la 
cola en forma de plumero y que huye 
del agua: en araucano deuit y, según 
otros, degu; y. por último, el ratonci- 
11o ó laucha, laucha ó lagucha, 
del quichua ucucha con el articulo la 
(la ucucha). Muchos no distinguen 
el pericote del guareno y usan 
sus nombres indistintamente ó dan el 
primero á los más grandes, siendo que 
el guareno crece mucho más. — La 
etimología de esta voz parece ser el 
francés garenne, conejar, del latín 
b&jo ffttarenna, vivar ó vivero. (Véan- 
se G O a it e H N A y W a B E N x a en el 
Glosario de Du Cange). Como la le- 
chigada de estos animales es tan nu- 
merosa, que, según dice un autor, 
llegó Aristóteles á contar una vez 
hasta ciento veinte, y como el origen 
de esta rata en Chile es francés, nada 
tiene de raro que sus primeros hijos 
se llamaran colectivamente gareum y 
que de ahí formara el pueblo el nom- 
bre guarén ó guareno. I -as voces 
castellanas guarida, guarecer y guarin 
no parece que tengan relación con él. 
Lenz dice que este nombre «debe ser 
mapuche». Ya estaba compNtam ate 
formada la lengua araucana cuando 
el guareno llegó ¡i Chile, para qne 
Be le quiera imponer a éste la obliga- 
ción («débese») de ser mapuche En 
tal caso y hablando di- luirlas, mejor 



sería derivarlo del castellano agua, 
como que en francés es también rat 
(Veau, diciendo, por ejemplo, agua- 
reno, y después, por aféresis, gua- 
reno. 

Guargüero, m. Así lo pronun- 
cia el pueblo, como en tiempo de los 
conquistadores, en que se escribía 
guargüero y se pronunciaba 
guargüero, porque poco ó nada se 
usaba entonces la crema ó diéresis. 
Así estamos cansados de verlo en los 
libros antiguos, y baste por todos este 
verso de El Pelayo del Pinciano 
(I. VII). obra publicada en 1605: 

Preso y asido en el voraz guargüero. 

En el castellano moderno se dice 
gargüero ó garguero. Sinónimos: gar- 
ganta, garganchón, gargavero, gañón, 
gañote, gaznate y pasapán, fam. En 
vista de esto debe el Dice, aceptar á 
guargüero como ant. 

Guargüerada, f. Acción de 
estirar y recoger el gargüero, como 
haciendo esfuerzo para tragar. — Dar 
i,i última guargüerada: morir. 

Guari, ni. fam. Forma apocopada 
de guargüero. Véase esta voz. 

Guaricarse, r. Agraviarse, 
sentirse, mosquearse. Se usa en las 
piovincias del Sur y viene del arau- 
cano huerican << huerilcan, desabrirse, 
disgustarse, quedar como ofendido. 

Guarisapo, m. Parece metátesis 
de gusarapo (cualquiera de los diferen- 
tes aninialejos de forma de gusanos, 
que se crían en los líquidos y princi- 
palmente en el vinagre); sin embargo, 
el significado que le damos no es el 
de esta voz, sino el de girino, rana- 
cuajo o renacuajo, (cría de la rana, 
mientras tiene cola y respira por bran- 
quias). Véase Coltrao. — fig. Hom- 



64 



GUA 



GUA 



brecillo pequeño y despreciable. Esta 

acep. que tiene el renacuajo español, 
la tiene también nuestro guarisapo, 
pero agregando á «pequeño y despre- 
ciables de la definición el adj./iw. En 
Méjico, según Fiarnos Duarte, dicen 
guarasapo. 

Guarisnaqui, ó guarinaqui, 
m. Agnardieute ordinario. — tii:. Pobre 
diablo, pobre hombre, hombre de poco 
ó ningún valer. Veise PichirucM. 
— No sabemos de dónde habrá sacado 
Lenz la acep. de «látigo largo y delga- 
do», (pie también le da. El (étimo 
aceptable», que él uo pudo hallar, 
parece ser el chileno guari y el arau- 
cano naijhn, bajar, descender: lo que 
baja o desciende por el (gargüero, el 
agnardieute; y de ahí la acep. fig. de- 
hombre despreciable, porque lo es, y 
mucho, el (pie por costumbre bebe esc 
licor. La 8 intermedia de la forma 
guarisnaque, que es la más usada, 
se explica por el esfuerzo natural de 
la voz en esa combinación. 

Guaroso, sa, adj. Que tiene 
guaras 6 que usa de ellas. Véase 
Guara en sus tres aceps. primeras. 
El adj. Be aplica á cosa y á persona: 
Vestido guaroso (el que tiene mu- 
chos adornos), hombre guaroso (el 
que hace movimientos donairosos en 
el baile, en lo ios corporales, 

etc.) Se deriva de guara y no parece 
tener relaciói < ou el castellano guara- 
cha; 'i baile español semejante al za- 
do». 

Guasada, f. Véase Guasería. 

Guasamaco, ca, m. y f. Gu 
corpulento y de modales toscos y pe- 
sados y generalmente de escasa inteli- 
gencia. — Parece voü formada de g\ 
v del araucano macuñ, la manta o 
poncho 'le ellos, oo traduce Pebres; 



es decir, guaso que siempre anda con 
manta ó poncho, que ea su traje ca- 
racterístico. 

Guasca, f. Admitido en el Apén- 
dice del ultimo Dice., pero como pe- 
ruanismo Bolamente y escrito con h 
(huasca): «látigo, fusta». Aunque 
se deriva del quichua huasca, BOga, 
cordel, creemos que debe escribirse 
con g por la razón que dimos en (¡ta- 
ca, tí ¡en está que se conserve la // 
(aunque no es propia del quichua, sino 
de la ortografía española que se usaba 
en el tiempo de la conquista), en el 
n. pr. Huáscar, que re deriva di- esta 
misma voz. ya que asi se ha escrito 
siempre y ya que los mismos Incas 
quisieron diferenciarlo del primitivo 
huasca. Asi lo refiere Garcilaso al 
hablar de la gran maroma ó soga de 
oro (huasca) que hizo fabricar el 
padre de Huáscar: cComo aquella jo- 
ya tan grande, rica y soberbia, 
estrenase al trasquilar y poner nom- 
bre al niño principe, heredero del 
imperio, demás del nombre propio que 
le pusieron, que fué Inti Cnsi Huall- 
pa, le añadieron por renombra el 
nombre Uuáscur, por dar mas ser y 
calidad á la joya. Huasca quiere decir 
soga, y porque los indios del Peni no 
supieron decir cadena, la llamaban 
soga, añadiendo el nombre del metal 
de que era la so<ja.' eoino acá decimos 

cadena de oro, o de plata o de hierro; 
y, porque en el Príncipe no sonase 
mal el nomine huasca por su signifi- 
cación, para quitársela, le disfrazaron 

■ on ;■ añadida en la ultima silaba, 

porque con illa no aignifica nada; y 
quisieron que reí a\ iese la denomina- 
ción de huasca, pero no la significación 
ile sogas. (Comen t. calis, I. |\. e. 
I). — Algunos lo confunden con gua- 



GUA 



GUA 



65 



raca en todas sus aceps. V ia en su 
lugar. La (trencilla de cordel ó de 
seda que se poncal extremo del látigo 
para qne restalle», Be llama en caste- 
llano tralla. — Alvarez de Toledo, en 
el Purén indómito (c. XXII), le con- 
servó el significado etimológico de 
ordel, qne no ba prevalecido: 

T'-iuan i los anialadoB 

guaseas fuertemente, 
Látigos i los cuellos enlazados, 

Asidos delloS t"<ia la mas ^'clil<-. 

—Dar guasca, fr. fig. y fam., que 
se osa entre nosotros para animar 
ii esforzar de palabra á los qne ri- 
ñen, á los que bailan, y, en general, 
á los que ejecutan cualquiera acción 
qne requiere esfuerzo. ¡Dar guasca, 
hijitos! En castellano: bregar, jalt ir, 
¡van \do! ;ea! ¡ea! 

Guascazo, m. Azote dado con la 
guasca, ó sea, latigazo. — Admitido 
coni' tsea, debe admitirse tam- 

bién este legítimo derivado; pero sólo 
en esta acep. y nó en la general de- azo- 
ni tampoco en la particular de- 
zurriagazo, porque la guasca no es 
azote ni zurriago. 

Guasería, í. nicho ó acción 
propio- de] /naso; por consiguiente, 
-•■ría. rustiquez ó rusticidad, tor- 
peza, ignorancia de lo que enseñan la 
buena educación y la cultura; y tam- 
bién, cortedad, encogimiento, poque- 
dad de animo. Pero el mejor equiva- 
lente ee o guasa, f. fam.: 
«falta de gracia y viveza; S09 
pesadez: conjunto de cualidades que 
hacen desagradable o empalagosa á 
una persona». Cejador admite: «gua- 
sería: sosería, torpeza», Bin nota 
alguna de provincialismo. (T. A E I 
o !'. n.° 131). Véase cómo lo osó 
i ni., t. ni. 



nuestro Jotabeche: «Se muy bien lo 
que hay que contestar, por medio del 
intendente respectivo, á un cabildo de 
provincia que incurre en la hua- 
sería de tocar las puertas de un 
ministerio para pedir fondos». (Cos- 
tumbres chilenas, El provinciano). 

Guaso, ba, in.y f. Hombre y mujer 
del campo, el rustico castellano, del 
latín rus, n's, campo. — fig. Dícese del 
que imita ó se parece al rústico en sus 
acciones, lenguaje, vestido, etc., y ú. 
t. c. adj. ¡Qué hombre tan guaso! Esta 
mujer es muy guasa. Aplicado ¡l cosa, 
rara vez se usa, por más que un pro- 
fesor alemán baya pretendido enseñar- 
nos lo que él dio en llamar la lengua 
guasa. — En todas las naciones, y aun 
en muchas provincias, se da nombre 
especial r1 individuo del campo para 
diferenciarlo del de la ciudad, que, 
generalmente, viste y habla mejor y 

tiene modales más cultos. Así como 

en España tienen payo, ya, (aldeano, 
campesino), payés, su, (campesino ó 
campesina de Cataluña y de las Islas 
Haleares), charro, rra, (aldeano de 
Salamanca), baturro, rra (id. de Ara- 
gón), etc., así también en Chile tene- 
mos guaso, sa, que es de lo más usado 
que puede darse y que debe entrar en 
el Dice, como ya entraron gaucho, 
cholo y otros parecidos americanismos. 
— Los uii ¡huios del guaso, caballo, 
puñal 'i laso, dicho vulgar, en (pie se 
indican las tres cosas que generalmen- 
te lleva consigo el guaso. — Mucho se 
ha escrito sobre la etimología de este 
iblo, desde Vicuña Mackenna, que 
pretendió derivarlo del quichua hitas- 
sa, espalda, por cuanto el guaso se ve 
con frecuencia sobre la espalda del 
caballo, hasta ( iejador, que lo consi- 
dera simple «variante de guacho, el 



66 



GUA 



GUA 



guarro, la persona sucia, mal educada, 
el rústico, soso, agreste. Todo del 
uatcha, del revolver el agua, del agua 
revuelto». (T. A E I U, n.° 131). 
Con perdón de éstos y demás lexicó- 
grafos, creemos nosotro- que '/viso se 
deriva del castizo guasa que vimos en 
Guasería y que dio en castellano 
■ ■I s. y adj. faiu. guasón, na: «que 
tiene guasa; burlón, chancero». Pues, 
si en la lengua traída á Chile existían 
ya i-stos dos vocablos, con sigoiricados 
tan apropiados al mestizo chileno de 
nuestros campos, que se distingue por 
su rusticidad y su carácter burlón y 
chancero, ¿para qué buscar etimolo- 
gías en otras lenguas, cuando podemos 
hallarlas sin dificultad en la propia? 
Cualquiera que vea el uso que hasta 
hoy hacen los españoles de guasa y 
guasón, que es el mismísimo definido 
en el Dice, no podrá menos de recono- 
cer que éstos son los verdaderos padres 
de nuestro guaso. El guacho, que 
dice Cejador, extendió la larga serie 
de sus aceps., en otro sentido, que nada 
tiene qne ver con el significado de 
guaso, mucho menos habiendo muido 
al mismo tiempo que éste, como parece 
por la corta historia del castellano en 
Chile. Para que un vocablo bifurque 
bu forma con su significado se necesita 
más tiempo ó un acontecimiento muy 
i rascendental, como fué, por ejemplo. 
el renacimiento en Europa. — Por 
creerlo derivado de guasa y por ana- 
logía con las demás vocea castellanas 
qne principian con la sílaba gua, pre- 
ferimos escribirlo también así ( guaso ), 
y asi misino .mis derivados. 

Güasqukab, a. Azotar con la guas- 
ca, También puede admitirse, porque 
está bien formado. Kl castizo lati- 
guear, n., no puede reemplazarlo, por- 



que solo siguitica: «dar chasquidos 

ron el látigo». 

Guata, f. Del araucano huatha, la 
panza. F.s uno de los chilenismos más 
populares}' tiene las siguientes aceps.: 
L." La etimológica y fundamental 
de-panza, barriga ó vientre, bandu- 
llo, pancho. — 2. m Alabeo ó pandeo, 
tratándose de paredes, maderas, etc. 
(Véase Achiguar). También puede 
expresarse esta idea con barriga i com- 
ba que hace una pared), con el adj. 
preñado, da, (dicese de la pared que 
está desplomada y forma como una 
barriga, por lo cual amenaza ruina) 
y con la fr. Hacer cirio, que no apa- 
rece en el Dice, pero sí en los clasicos 
(Cfr. Cejador, t. A B [ O U, n.°128). 
— 3." pl. y más usada en el dim, 
guatitas, los intestinos y panza de 
las reses; en castellano, mondongo (id.), 
tripería (conjunto ó agregado de 
tripas), callos ó tripicallos (]x-dazos 
pequeños del estómago de la vaca, 
ternera ó carnero, que se comen gui. 
sados), cuajar (última de las cuatro 
concavidades en que se divide el estó- 
mago de los rumiantes), menudo, m. 
(vientre, manos y sangre de la- 

que se matan). Véase Chunchules. 
Kl pregón de los vendedores ambulan- 
tes es: ¡Patitas yguatitas! ó 

¡Guatitas y patitas! porque, ge- 
neralmente, las venden juntas. Las pa- 
titas se llaman en castellano nm 
ten las reses de carnicería, cualquiera 
de los cuatro pies ó extremos después 
ile cortados». En el entremés de Qui- 
ñones de Benavente Las nonios y 
cuajares, el gracioso Bernardo sale 
ile esportillero, con una espuerta A los 

hombros, voceando: 

Dejo l.i i li/ ufiora 

Poi • 1 cu ñero oficial, 



GUA 



GUA 



67 



Y vendo á millares 

- y cuajare*. 
; Ka. pobreto ! 
Cuitado* galano 
Bospitalea de buen talle. 
Candelitoa de la 
Llevad, comprad, 
Hantos y lí millares, 

■ y cuajara! 

—Cara de guata, el lampiño.— 
Como guata, loe. fam. que se dice 
de una cosa qoe, llamada á tener pelos, 

no los tiene; por consiguiente, pelada, 
suave.— Echar guata ó guatita, 

fr. ti'_'. y fam.: llevar una vida holga- 
da y regalona; equivalente á la castiza 
Tener /mira uno.- ser dichoso. — Salir 
uno de Guatamala (ó Guatemala) 
virar m Guatapeor, fr. Hg. 
y fam., en que, jugando del vocablo 
guata, se indica que se pasa de un 
lugar ó lance malo á otro peor. Equi- 
vale á los refranes castellanos Salir de 
Uu llamas.// caer en las brat 
lar de la sartén, y dar en las brasas: 
■•dar en un grave mal ó estrago por 
querer huir de otro mas leve perjuicio». 

Guatacazo, m. Corrupción de 
batacazo. Véanse G y Costalada. 

Guatana, f. Cinta que se tejía 
en los telares chilenos con muchas y 
resaltantes labores y que Be usaba 
como liga ó cenojil para afianzar las 
largas medias blancas que vestían 
nuestros mayores cuando llevaban, á 
la usanza europea, pantalones cortos 
ó calzones. Alguna- de estas guata- 
nas imitaban tan bien los colores del 
papagayo, que por esto se llamaban 
de 'ila de loro. — Cinta que servía para 
sujetar las botas llamadas de agua 
I dt montai 1 ó las grandes polainas de 
género ú de bayeta de los que monta- 
ban i caballo. Mae tardi I ayo 
ésta con correas de becerro adornadas 



con hebillas y pasadores de piala. Una 
adivinanza popular, cuyo significado 
es la cuncuna, que, como se sabe. 
está adornada de varios colores, decía 
3U •_'. ' esl rufa: 

También yo broto en el árbol 
Como brota la manzana; 
Tengo cerdas como chancho 
Y laltor como guatana. 

Este vocablo puede darse ya por anti- 
cuado en ('hile. Se deriva del quichua 
huatana: liga ó cinta conque se ata. 
Guatapique, m. Especie de tri- 
quitraqui que, arrojado con fuerza 
al suelo ó á otra parle sólida, revienta 
y produce detonación. Estallete lo 
llama Don Modesto Lafuente en una 
de sus obras; pero esta voz no apare- 
ce en el Dice, ni hemos hallado tam- 
poco otra más propia. — fig. Niño 
panzón. — La etimología es el chileno 
guata y el quichua piqui. nigua, 
admitido ya en el Dice, en la forma 
■pique. El primer nombre esta bien 
puesto, porque la figura de esta piece- 
cilla es la de un grano redondo y 
grueso con un piquillo encima. Esta 
voz pico ó piquillo parece haberse con- 
taminado con el pique procedente del 
quichua, máxime cuando en el Perú 
llaman buscapique el buscapiés y 
la trabuca castellanos (la vieja 

nuestra). En Colombia se llama bus- 
caniguas. Nótese también la exac- 
titud de la acep. fig, con la etimolo- 
gía.— El guatapique se hace en 
Chile con clorato de potasa y azufre. 
Algunos le agregan vidrio molido. Se 
pone i'sia romposii'ióu en un papelillo 
cuadrado, incluyendo un garbanzo o 
poroto, se dobla todo en forma redon- 
da y sp retuercen, dejándolas salientes, 
las puntas del papel. 



68 



GUA 



GUA 



Guatazo, m. (¡olpe que se da el 
que cae de bruces. Es derivado de 
guata y menos usado que guata- 
cazo, 

Guatero, ra, m. y f. Mondon- 
guera, ra, (persona (pie vende mon- 
dongos), fri/iero, ra, (persona que 
rende tripas ú mondongo), tripicallero, 
ra, (persona (pie vende tripicallos. 
Véase Guata, 3. a acep.)— m. vulgar. 
Faja ó apretador de la barriga. Véase 
Braguero. 

Guatón, na, adj. y u. t. c. -. Es 
aum de guata y equivale á los cas- 
tizos panzán, na, ó panzudo, da, (que 
tiene mucha panza), barrigón, na, ó 
barrigudo, da, (que tiene gran barri- 
ga), ventroso, sa, ó ventrudo, da, (que 
tiene mucho vientre), cuba, fig. y 
fam. (persona que tiene mucho vien- 
tre). Panza apellidó Cervantes al 
escudero de su héroe, porque así real- 
mente lo creó, como una panza, y por 
consiguiente, cgolosazo y comilón», 
romo se lo gritó la sobrina de Don 
Quijote. Cejador cita este pasaje del 
libro de Li&andro y Roselia, que da 
plena luz sobre el nomine de Sancho 
Panza: iPamaesnn sánelo que <■>■- 
lebran los estudiantes en la tiesta de 
Santantrugo, que le llaman sancto de 
hartura». (Santantrugo es voz capri- 
chosa formada de SanC y antrúido ó 
antruejo, carnestolendas ó carnaval), 
—Guatón, guatita de chercán, >i<> 
ii mofes, porque es refrán: zumba ó 
cantaleta que Mielen dar los niños á 
cualquier panzón. 

Guaui no. ni. Arbusto de las costa* 
de Chile, de hoja menuda y grueso, j 
que, |Hir ser resinoso, arde aun estando 
verde, y por eso lo emplean como 
leña los campesinos. Bacchar'u <<nv,i- 
va lo llama Gay y lo describe minu- 



ciosamente en el t. IV, pág. 96, de 
su Botánica, aunque escribe mal el 
nombre vulgar, diciendo guanchu, 
y por otro nombre ¡/aultro, que nunca 
hemos oido, á no ser en el nombre 
del pueblo y estación de Gul/ro, que 
quizás se derive de ahí. En los diccio- 
narios sólo hallamos ""/'. valle, (Padre 
Augusta), y chod, amarillo. ¿Será 
porque en el otoño se ven amarillentos 
los valles en que abunda el guaucho? 

Guauro, ra, adj. Aplícase al 
gallo, pollo ó gallina de patas muy 
altas. Bn cuanto á la etimología, Bolo 
apuntamos como dato, que en el 
Peni hay una villa marítima con el 
nombre de ffuaura, notable por sus 
altos farellones cortados á pico. ¿Ven- 
drá ile allá esta clase de gallinas, ó se 
llamaran asi por las altas rocas de 
lluaura. que son de admiración á 
todos los navegantes? Puede también 
provenir de guairabo, que es avi 
patas largas, y que Cay escribió 
guara ba. 

Guayaca, f. Del quichua hua- 
yaeca, talega, y aunará huaaea, tam- 
bién talega. I'.olsa ele punto, larga y 
angosta y con un anillo corredizo 
al medio, (pie usaban nuestros ma ] 
para llevar á mano en los bolsillos 
monedas de plata y de oro. Las había 
de seda, de hilo y de lana, según el 

lujo del dueño. — Ebj te de cartela ó 

bolsa cuadrángula!, «le enero ó di 
género, con tapa ó punta de lo mismo. 
para guardar el tabaco que se con- 
Bume diariamente, IV la tapa ó punta 
cuelga una cinta, la cual, arrollándola, 
sirve para cerrar la bolsa, Cnando 
esta bolsa ' iene la forma de la cometa 
llamada chonchón y con tapa que 
queda como atravesada, recibe el nom- 
bre de pitihue, por la semejanza 



GUE 



GUI 



69 



con esta ave cuando vuela. En la l. 1 
acep. parece que ya no re usa: en la 
2.*, solamente en el pueblo; pero el 
vocablo es conocido en todo Chile. En 
castellano tenemos: guarnid (bolsa de 
enero que traen los arrieros sujeta al 
cinto, con separaciones, para llevar 
papel, dinero, etc.), que poco se dife- 
rencia de garniel (cinto de los arrieros, 
al que llevan cosidas anas lwlsitas 
para guardar el dinero), taquen ó 
itero (bolsa de cuero que suele 
traerse asida al cinto, y sirve comun- 
mente pata llevar la yesca y el peder- 
nal, el dinero ú otras rosas), eseari 
(especie de bolsa que se llevaba pen- 
diente de la cintura), talega y bolsa, 
y para las mujeres, ridículo, del latín 
retícuha. Faldriquera ó faltriquera es 
el bolsillo de las prendas de vestir. 

GüAYAQÜlTjEfíO, Ña, adj. <¡iuii/ti- 

i/uil, dice el Dice; pero no debemos 
seguirlo. Fuera de todos los ameri- 
canos, líenéndez y Pelayo en su Anto- 
logía '/• poetas hispano americanos, 
emplea la voz Ouayaquüeño. 

Gubernata, í. fam. Acción ó 
efecto de gobernar, guiar ó dirigir; 
gobierno, gobernación, manejo, admi- 
nistración. Generalmente con «I adj. 
'. t Pedro lia quebrado por la mala 
gubernata de sus negocios». En 
anton - >^pañoles populares liemos 
leído gobernama, que el Dice acepta 
comoant., pero que bien podría que- 
dar con la ñola de fam. solamente. 

Gueñi, ni. Véase Hueñi.— Véan- 
imbién en la 11 las demás palabras 
que el pueblo pronuncia con la silaba 
inicial gue. 

Gueera, f. De guerra, loe. fig. 
y fam. con que re indica que uno 
viaja i una función pagada ó 

de invitación personal, sin pagar ó 



sin haber sido invitado. Al principio 
se usó, sin duda, porque asi lo harían 
los militares, introduciéndose por la 
fuerza de las armas, literalmente, de 
guerra; mas ahora se dice de los que 
se introducen á escondidas ó furtiva- 
mente. Pavo, en una de sus aceps., 
significa también el individuo que 
viaja de esta manera. Ks castiza esta 
loe. cuando significa: con ánimo de 
reñir, al revés de su contraria de paz. 
¿Vienes de paz ó de guerra? En Tirso 
de Molina (La elección por la virtud, 
I, 2. a ) hallamos la loe. de (¡amarada, 
que se parece á la nuestra en la idea 
de no pagar nada por el viaje, pero 
mi en el modo de viajar, porque el 
que viaja de guerra tiene que 
ocultarse, fingir altjiín engaño ó men- 
tira, cohechar al jefe ó conductor, 
etc., mientras que el que lo hace de 
cantarada no necesitado nada de esto. 
porque va como compañero ó cama- 
rada. 

SIXTO AdiÓB, Camila; adida, Sabina amada; 
H con Dios. 

Sahína. Aun ii" hemoa vendido 

STuesl ra ti I 
Si \i o. Iri U ■/< enmarada, 

Padre, con I"- Berranos que han venido 

Al mercado. 

Véase De bolsa en el art. Bolsa. 

(íi'ía. Es común en cnanto al géne- 
ro en estas tres aceps.: ((persona que 
imina, conduce y enseña a otra el 
camino; el que en los juegos y ejerci- 
cios de a caballo conduce una cuadri- 
lla; [icrsona que enseña y dirige a 
otra para hacer ó lograr lo que sepro- 
pone». Es ni. en la acep. de Milicia: 
«sargento ó calió que. Begún las varias 
evoluciones, se coloca en la posición 
conveniente para la mejor alineación 
de la tropas. Es I. en todas las demás; 



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por consiguiente, no se diga el, sino 
la, Guia de Santiago, por el libro que 
contiene datos y noticias sobre todo 
lo relativo á esta ciudad. — Guía se 
llama malamente en Chile el tallo 
trepador ó rastrero de algunas plan- 
tas, como la sandía, el melón, la cala- 
baza, el zapallo, el fréjol ó poroto, las 
enredaderas, etc. El error lia proveni- 
do de la semejanza con esta acep. 
castiza de guia: (sarmiento ó rara que 
se deja en las cepas <> árboles para di- 
rigirlos». Téngase también presente el 
vocablo vastago: (renuevo ó ramo 
tierno que brota del árbol ó planta-. 
Aquí se aplica generalmente al tallo 
de la papa 6 patata. 

Grüi'AR. Así debería escribirse, co- 
mo también en sus demás inflexiones 
(guiemos, guiaron), para indicar que 
la /forma sílaba aparte. Véanse Cris- 
kera y Diptongos. Fuera de 

las aceps. más conocidas, tiene ésta: 
'(dirigir el crecimiento de las plan- 
tas haciéndoles guias»; en la cual 
es a. Entre nosotros se usa c. n. en 
esta otra acep. algo parecida: princi- 
piar á crecer el tallo trepador ó ras- 
trero de algunas plantas. (Véase el 
anterior, ült. acep). (Ya está guian- 
do el sandiar-, Principian á guiar 
los zapallos». Dígase tallecer ó entalle- 

■n ': echar tallos las plantas y árboles.! 

Guido, n. pr. m. Así escribe el 
Dice, en el art. Propiedad el nombre 
del célebre nje de Aivzzo, inventor 

de las notas de la escala musical: y, 

como en el art F.\ escribe Ouido, 
hay empate de rotos; no Babemos á 
■ pie atenernos. Sbarbi, que sabe bas- 
tante de música, dice Ouido, que es 

Como decimos lodos los líeles cristia- 
nos, [riarte en bd i de La Musí. 

• ■i, pronuncia Guido, á la italiana; 



y en sus Epístolas escribe también asi 
el nombre del pintor Guido líeni; 
pero Eximeno, autoridad musical y 
literaria, escribe siempre Huido, como 
lo hacen también los Dices, modernos, 
no sólo hablando de estos dos Guidos, 
sino de todos los demás personajes 
que han llevado este nombre. 

GtjiUjABE, m. Fruto del quisco ó 
quisca. Es redondo y poco más pe- 
queño que la tuna y se come. Debe 
entrar en el Dice., como así misino el 
el nombre del cacto que lo produce. 

Guillabera, f. Vara larga que 
remata en tres puntas y sirve para 
coger los guillabes. Véase COGBDBRA, 
que es el nombre castizo de 
instrumento. 

GuilIiATún, ni. Ceremonia solem- 
ne, consistente en sacrificios de ani- 
males, plegarias, cantos, bailes, etc.. 
que hasta hoy ejecutan los araucanos 
para pedir lluvia ó buen tiempo. Como 
el acto es por demás curioso y et- 
nográficamente interesante, veamos 
cómo lo desenlie Don 'Ponías (i nevara, 
que lia estudiado a fondo en el misino 
terreno el folklore araucano: "lis la 
ceremonia más popular, que desde 
épocas lejanas hasta la actualidad ha 
venido perpetuándose con el nombre 
de nguülatún, rogar, pedir. I"n ca- 
cique acuerda un nguiUatún, Celebra 
un juego do chueca para tener opor- 
tunidad de notificar a los parientes, 

amigos y vecinos, o lo hace por medio 
ile un emisario o ir,<, /, , ,,. qrjg g| 

traslada a las habitaciones de loe 
jefes más caracterisados. El lugar 

ciégalo para la ceiv nia es un sitio 

despejado, que Biempre ha existido en 
los grupos de habitaciones. En un 
punto determinado, que domina por 
lo general los alrededores, se plañía el 



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71 



t, ó ana escalera labrada, en un 
tronco de árbol y rodeada de ramas 

de canelo, con una abertura al frente. 
El canelo es el árbol sagrado del 
araucano. De ordinario se coloca á 
inmediaciones del rewe una artesilla, 
sostenida por cuatro palos plantados 
en el suelo. En la tarde del día señala- 
do comienzan á llegar los invitados. El 
cacique invitante y su familia se tras- 
ladan al sitio de la reunión. Se verifica 
el saludo de estilo y se da principio á 
los detalles preliminares del acto. Los 
asistentes rodean el rewe, y una ó 
varias machi, curanderas y adivinas, 
al Bon de bus tambores giran al rede- 
dor de el. Aeompáñanla los ¿uiíiilka- 
/(//>, tocadores-del instrumento llama- 
do püfülka, especie de silbato. Al caer 
la tarde, termina la parte inicial de 
la rogativa. Los dueños de la ceremo- 
nia reparten comida y licor á sus 
huespedes, que alojan en ese mismo 
sitio. El dueño de la rogativa hace 
atar dos ó más corderos en las ramas 
radas, negros si la ceremonia es 
para pedir lluvia, y blancos para so- 
licitar bonanza. Al amanecer dal día 
siguiente continua la ceremonia. Cada 
familia ocupa el lugar designado. I»os 
ó más personas caracterizadas, los 
nguiilatufe, de ordinario caciques, 
cortan las orejas á los corderos y los 
degüellan; la sangre se recibe en anos 
platos de madera ó en la artesilla que 
se lia preparado cerca del rewt . >> 
arrodillan vueltos hacia el sol, mojan 
las orejas en la sangre, ejecutan una 
especie de aspersión é invocan en su 
ayuda i Ngenechm, dueño ó domina- 
dor de los hombres: repiten la in- 
vocación bacía el poniente. Todo el 
concurso se arrodilla también y sigue 
los cambios de frente de los nguiilatu- 



fe. Por último, éstos vacian la sangre 
en un hoyo pequeño, cavado de ante- 
mano al 'pie del rewe. En algunas 
reducciones la entierran en un cántaro 
de mediano tamaño. Las machi, hasta 
entonces ocupadas en echar bocanadas 
de humo de su kütra, cachimba, se 
ponen en acción: tocan los tambores 
y danzan en círculo, precedidas de los 
tocadores de püfülka, y todos con mo- 
vimientos rítmicos de la cabeza hacia 
los lados. Una fila de espectadores 
danza también dando frente al canelo. 
Cerca de este árbol otro indio acom- 
paña con la trulruhi. La machi vieja 
canta la invocación, que repiten en 
seguida las otras. El baile, las vueltas 
y el movimiento siempre igual de la 
cabeza, provocan el vértigo de la ma- 
chi, la cual abandona el tambor, sube 
con prontitud la escalera, apoya la 
espalda en las ramas y queda en 
actitud de éxtasis: es el momento en 
que se incorpora en ella el espíritu 
bienhechor ó en que se verifica una 
sugestión espontánea de personalidad. 
[Jn individuo que ha permanecido en 
el recinto de la escena sin tomar parte 
hasta entonces en ella, llamado dangu 
machi/e, el que habla á la machi, se 
acerca á la vidente y le pregunta si 
ha llegado A'//'' aechen. Responde 
aquella afirmativamente y enumera 
algunos cerros conocidos en la locali- 
dad por su altura íi otra particularidad 
excepcional. El intermediario expone 
los deseos de la familia al espíritu 
incorporado en la machi. Hace sonar 
esta unos cascabeles automáticamente 
y contesta accediendo á lo (pie se pide 
y reprochando la negligencia de los 
mapuches para celebrar estos nguüla- 
imi: entienden los indios que es el 
espíritu el que habla por boca de la 



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machi. Cae ¡i continuación como des- 
vanecida eu los brazos de los ¡nifitl- 
katufe ó en una manta i|iie tienen 
preparada. Repónese un instante, be- 
be agna ó chicha y da otra vuelta 
al son de un tambor. Repiten por 
turno las oirás machi los detalles de 
este ritual, repetición que prolonga el 
acto con frecuencia hasta más del 
mediodía. Signe la parte profana de 
la reunión, ó el consumo del licor y 
las provisiones, los cantos báquicos, 
las manifestaciones de amistad y á 
veces las riñas. El ceremonial suele 
variar en las distintas secciones, pol- 
la introducción de bailes, movimientos 
circulares de jinetes, paseos de bande- 
ras u otros detalles ocasionales. Fuera 
de la ceremonia colectiva, era frecuen- 
te enere los indios, en casos de peligro 
inminente, el nguülatún individual. 
reducido á la invocación, sahumerio 
con tabaco y la muerte de nn animal». 
(Folklore araucano, c. VI). La vo 
el v. araucano giUatun, pedir otra 
vea, pero pronunciada lu g como se ex- 
plicó en el art. Gnao. Mien puede 
admitirla el Dice, porque designa una 
acción tan solemne é importante. 

Guincha, f. Véase Huincha. 

Guinda, f. Guinda cereza. Oí- 
gase cereza solamente, porque es fruta 
distinta de la guiada. Esta proviene 

del guindo, y aquella del ceivz... Stl 

una roso una guinda, fr. 6g. y fam. 
qne significa en ('hile ser una bicoca, 
una friolera, »/i" patarata, una nona- 
da, iiiin bagatela, una fruslería, Véase 
Grima. 

Guindada, f. Bebida que se hace 
de guinda- Fresca Ea muy 

estimada de los qne viajan por mar, 
porque preserva del escorbuto. Debe 

admitirse este nomine en el Dice., 



como que está irreprochablemente 
formado y es de uso corriente en mu- 
chas partes. — Algunos nsan guindado, 
m., por el aguardiente en que se con- 
servan guindas, tío está mal emplea- 
do, porque en castellano existe el adj. 
guindado, da: (compuesto con guin- 
das*, qne para el caso se n. c. s. 

Guindo ó Guindal es el árbol; y 
guindalera, el sitio plantado de éstos. 
Ojalá asi se hubieran bautizado los 
dos lugares vecinos a Santiago y algu- 
nos fundos que se denominan Los- 
Chándos.— Guindo cerezo: ao hay 
tal. porque el guindo y el cerezo son 
arboles distintos, — Subirse uno 
al guindo, fr. lig. y Eam. Ponerse 
colorado ó rojo de ira. amostazarse, 
sulfurarse. Tomada del color de la 
guinda y del v. guindar, que en su 1." 
acep. significa: «subir a lo alto una 
cosa y colgarla de allí». 

Guiñeador, ra, adj. Aplícase 
malamente a la caballería que picotea 

(que mueve la cabeza de continuo. 
de arriba a bajo y de abajo a arriba). 

Mu castellano solo hay gtañador, ra: 

«que guiña los ojos». 

Guiñear, a. y n. Dígase guiñar, 
cuya acep. principal es: tcerrar un 
ojo y volverlo a abrir rápidamente. 
Bácese a veces con disimulo por vía 
de señal o advertencia».— En Marina 
significa: tmover la proa del navio 
apartándola hacia una y otra paite 
del rumbo que lleva cuando navt 
lo cual se hace mo\ iellilo el 1 Íiiioii I, 

Por semejanza con esta acep. se dio 
probablemente a guiñear el signifi- 
cada de picotear, a,, que vimos en 
Guiñeador. 

(¡i rSO, GUIÑADURA, o i.iin vie\. 
Significan lo mismo. — Quinada tiene 

además, este acep. de .Marina: «golpe 



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ó movimiento del buque hacia mi lado 
ú otro, obedeciendo al timón»; y en 
chileno, acción ó efecto de guiñear. 
• v, tn. Lo confundimos aquí 
por corrupción, oon ejión, término de 
Arquitectura que significa: < zoquete 
de madera, por lo común en figura de 
cuña, que i con clavos ó en- 

samblaje ¡i un par de armaduras ó a 
un alma de andamio para que sirva 
de apoyo á laa piezas horizontales del 
armazón». Lo qne el pueblo llama 
aqni guión (monosílabo), ó guion- 
CitO, es un palo corto que se [jone, 
formando ángulo, desde la punta del 
can hasta la pared, para Bosteuer el 
alero. — Kn otras partes llaman guión 
cada uno de los maderos que forman 
el par de armadura (tijeral). y 
principalmente, cada una de las eos- 
ras en las casas de una sola agua 
(media agua). — Inscribimos 
nombre con diéresis, porque do es mo- 
nosílabo sino disílabo, como que es 
derivado de guia y de gvaar, y por 
también el Dice, le pinta el acen- 
to, lo cual no haría si lo tuviera por 
monosílabo. La practica <lo los poetas 
onforme con lo que decimos: 

Mir.i '-I yurMí qne lleva un Prebendado... 
uces, ornara 
(Valdivielso, El Sagrario <le Toledo). 

e\ffuiánde] sarita sacramento 
,tl tin. el guiun sano desciende... 
(Alvares de Toledo, l'>tr>n indómito), 

V'-ase lo dicho en los arte. Chisme- 
ra y DIPTONGOS y ""ligase presente 
lo que enseña la Gramática de la 
Academia: (Convendría también usar 
la diéresis en aquellas palabras que, 
de no puntuarse con ella, se ¡ludie- 
ran pronunciar indebidamente, co 
por ejemplo, pié, pretérito del v.piar, 
DiccdeChU-, t. III. 



(pie de este modo se diferenciaría 
con toda claridad del imperativo 
y subjuntivo del mismo v. pie y del 
nombre pie». Practicando esta mis- 
ma regla, debió escribirse también 
puntuar y piar. — Cuanto al uso del 
guión como signo ortográfico, algo te- 
nemos que añadir á lo que dicen el 
Dice, y la Gramát., y es lo siguiente: 
I ." Se usa del guión en los números 
arábigos y en los romanos, como tam- 
bién en las letras del alfabeto, para 
indicar que se quiere comprender el 
tiempo ó distancia que media entre 
dos cantidades o letras unidas por 
esti signo. Por ejemplo: 1900-12 
significa (pie van comprendidos en lo 
que se dice los años corridos del 19oo 
al 1012; páginas V,> - 9, XX - IX, 
de un prólogo ó introducción, significa 
que se comprenden en lo que se dice 
o -r cita 'as paginas intermedias; 
D-M, tratándose de un alfabeto ó de 
algo escrito en orden alfabético, signi- 
fica que se comprenden también las le- 
tras (pie hay entre la I) y la M. — 
•i", algunos gramáticos y filólogos lo 
emplean antes de los sufijos y de las 
desinencias ó terminaciones de voces, 
cuando los nombran separadamente; 
por ejemplo: bronquitis se compone 
del s. bronquio y del su lijo- ¡lis. Así 
se indica claramente que esta no es 
voz completa y que le falta algo al 
principio. Convendría adoptar esta 
novedad. — :;." En los nombres com- 
puestos, tanto comunes como propios, 
reina grande anarquía; veamos cómo 
distinguirlos en algunos grupos, a) 
Los compuestos de partículas insepa- 
rables, como ante, anti, archi, tx, 
extra, ínter, ¡in-, pro, re, sobre, sola, 
sub, trans, ultra. Parece lógico que 
todas las voces que se forman con 

ii> 



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estas partículas no se escriban con 
guión, como lo hacen algunos, sino en 
una sola palabra: antediluviano, anti- 
m li rioso, internacional, sotacochero, 
ultrapirenaico. Así lo practica también 
la Academia, menos en los compuestos 
de ex i|iie significan dignidades ó car- 
gos qne ya no se tienen; parece más 
natural identificarlos á los anteriores, 
escribiéndolos como una sola palabra: 
exdirector, expresidente, como proteso- 
rero, exvoto, m. Prorrata está escrito 
de las dos maneras: mejor sería de 
esta sola, reservando la otra para la 
loe. completa pro ruin parte, h) Las 
expresiones latinas formadas de prep. 
y nombre: ad hoc, a priori, ad re- 
ferendum, in pártibus, in promptu, in 
péetore, in púribus, in illo tempere, 
per se. ex pro/eso, juez ad que'm, 
juez a quo; las que están forma- 
das de dos nombres: molu pro- 
prio, statu i/no, mutatis mulandis, 
Corpus Christi, Agnus Dei, Deo gra- 
fios, Deo vélente; las qne empiezan 
por conjunción: et sie de caéteris, ut 
infra, ut retro, ut supra. Todas estes 
expresiones creemos que deben escri- 
birse como lo liemos hecho, aparte y 
conservando cada voz su propio valor; 
a ílo deberían escribirse en una gola 
palabra cuando, por estar castellani- 
zadas en la forma y en el significado, 
constituyen como una sola concreción 
lingüistica, como un solo vocablo. Se- 
gún esto, escribimos etcétera, extramu- 
ros, intramuros, infolio, $antiamén,tur- 
bamulta, toletole, viceversa, viasa 
maremágnum. El Dice, no ha seguido 
eu esto una regia lija; así, mientras 
piula alguna- expresiones que debie- 
ran escribirse aparte (Ag'iiusdéi, 
Tedeum), aparia oiias que debie- 
ran estar juntas (mare mágrium. 



vía crucis). Cuando estas expresio- 
nes pierden la calidad de tales y pasau 
a ser verdaderos sustantivos, entonces, 
como regla general, asentamos que 
deben escribirse en una palabra: un 
Deogracias, un viceversa. Sin embar- 
go, no escribiríamos el StatuquÓ, el 
juez adquem, porque en estos c 
y para que se entiendan estas expre- 
siones no se puede prescindir de la 
forma latina. Si se escribieran á la 
castellana: eStatUCUÓ, juez ad- 
cuem, ¿quién las conocería? Tampo- 
co deben juntarse las expresiones que 
son propias de un titulo, aunque - 
usen austantivadamente: Un De pro- 
fundis, el /'ir* trae, el Stábai Máter 
de Rossini, el Tántum ergo y el Veni 
Creátor, el autor de Quo vadis. Poi 
esto creemos que debe escribirse Te 
Déum y no Tedeum ni Te-Déum. 
En Paternóster, Avemaria y Gloria- 
patri debe preferirse la unión, porque 
ya no se consideran como títulos sino 
(■orno oraciones que tienen estos nom- 
bres; aunque en otros que no son tan 
usados es preferible la separación: el 
< vnfiteor Deo; el Bendita sea tu puré- 
ene ahora 800 días de indulgí n- 
cia. Agnusdei se escribirá junto, pero 

nunca con acento, como lo liaee el 

Dice, talando significa la figura de ce- 
ra o la antigua moneda española que 
llevan este nombre; pero no cuando 
designa la parte de la misa llamada 
también así: entonces debe escril 
aparte: Llegui al Agnus l>n. Verbi- 
gracia se escribe así, y también á la 
latina: verbi ¡mitin; y en abreviatura, 
. g. y v. gr. c) Los compuestos 
de una voz invariable y de nombre. 
como son Ioe que empiezan por electro, 
mono, 
sendo, semi, vke, etc. \ inicio nuestro 



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todos éstos deben escribirse como una 
palabra: aeroplano, electrodinámi- 
. roto- 
médico, panamericano, st udociencia, si - 
o, vicerrector. [En la misma 
- ni los innumerables vo- 
cablos compuestos rj ue forma la Quími- 
. como también los múltiplos y 
submúltiplos de la Aritmética, com- 
. kilo y miña, y 
deci, cenli y müi. ch) Los numerales. 
En los cardinales, consideramos como 
buena practica escribir en una sola 
palabra desde dieciséis hasta veintinue- 
ve, j todas las centenas, desde doscien- 
tos hasta novecientos. En los ordinales, 
ino una sola voz desde 
décimoter ¡nú/tercero basta vi- 

monono ó loveno. d) Los 

compuestos de dos adjetivos; como 
Unco-dramático, tratad" chileno-ar- 
gentino, fuert ■ ñaña. En 
este caso entra de lleno el uso del 
id, porque se trata no de un solo 
nombre, sino de un agregado ó com- 
puesto, que consta de dos elementos 
distintos y en el cual cada unoconser- 
ra valor y significado. Por eso y 
para mejor unirlos se hace invariable 
el primer componente y se prefiere 
la forma mas breve ó la latina: Unión 
ibero americana, italo portuguesa, 
. guerra ruso- 
japonesa, anglo-china; pero 
. ' perú boliviana, porque perú no 
adj.: dígase peruano-boliviana, 
aunqne el compuesto resulte mas lar- 
go. Cuando los dos adJB. han refundido 
gnificado, de Buerfce que aparece 
un solo concepto, entoni ■ i íben 
como una sola voz: agridulce, anglosa- 
jón, o. e) Los demás com- 
puestos: de di i . de adj. 
-a. de v. y nombrí ó 



viceversa, etc. Todos estos deben es- 
cribirse juntos: como bocacalle, extre- 
maunción, salvoconducto, sanalotodo, 
camposanto, cortaplumas, matape- 
rros, ciempiés, milenrama, jocoserio, 
la enhorabuena. Algunos quedan que 
no han entrado todavía en la unión 
ni se han enlazado con el guión, como 
el qué dirán, un si es no es, un no sé 
qué, cuando lo lógico es que se escri- 
ban en una sola voz, como hazmerreír, 
correveidile, sepancuantos. Así como 

- últimos deben escribirse todos 
los nuevos compuestos que se formen 
según las leyes del idioma; por ej.: 
i Fulano es un come frailes; Ese guiso 
se llama comicalla (come y calla); A 
nadie le falta su peoresnada (aman- 
te de poca importancia»): y asi 
escribe el Dice, refiriéndose a la 
planta, dondiego, donjuán, dompedro, 
dondiego de día, dt noche. La maquina 
de imprenta (pie están llamando aho- 
ra linotipia, f., creemos que debe 
nombrarse lineo tipo, porque el vocablo 
es compuesto de linea y tipo, y á seme- 
janza de las voces castellanas an/iali/,,: 
y prototipo. Sus inventores la llamaron 
en inglés linotype (pronunciase líno- 
taip): pero nosotros, que á la línea 
llamamos linea, no tenemos por qué 
abreviarla en lino, como la planta 
del lino, y al to-o: griego, que en 
castellano es también Upo, no debi- 
mos convenirlo en tipia; asi los 
tipógrafos, que con tanta paciencia 
componen ó descomponen nuestras á 

■ pobres producciones, deberían 
llamarse también tipiógrafos. y 
tipiografía su arte; y eso ningu- 
no de ellos lo toleraría. Excepción á 
esta regla de los nombres compuestos 

son los que constan dedos voees.de 
Miles cada una conserva su valor 



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y significado: buque-escuela, carta- 
prólogo, carro-salón, papel-moneda. 
(Véase Café). Aquí hay la misma 
razón que en el grupo d) para usar 
el guión, f) Nombres propios de perso- 
na. Aunque consten de dos ó más 
voces, en castellano se escriben apar- 
te: Juan José, Pedro Pablo, Francis- 
co I, Carlos V, María Teresa, María 
Luisa de Orleáns, María del ('armen, 
Excelentísimo Señar Don Juan, Muy 
Reverendo Fray Antonio de Jesús, 
San Miguel de los Santos, Santa Te- 
resa de Jesús, Uní lo Juan de Arda. 
No debe usarse en ellos el guión como 
se hace en otras lenguas. Los que el 
uso ha juntado en una sola voz, son: el 
santísimo y adorable Nombre de Jb- 
BUORISTO, San lia;/" . San! Fago o 
Yago i. Sahagún i San Facundo ). San- 
tander f Sánete Hemeteri), Sanguircé 
(Sanie Quirico), Carlomagno, Mari- 
castaña, Marirranws (aunque el Dice, 
lo escribe Mari Ramos en el art. 
Gata), Marigargajo (escrito Mari- 
g'arg'ajo en el art. Esoeúpülo), 
y algunos otros á este tenor. Pe- 
rogrullo, Perojiménez, Per- 
illán, escribe el Dice. Solo el segun- 
do nos parece bien escrito, porque no 
se usa como nombre propio, sino que 
e3 una variedad de uva. Per filan, 
refiriéndose al personaje que dio ori- 
gen al adj. perillán, como asi mismo 
Pero artillo, inventor de \aa perogru- 
lladas, lidien escribirse aparte, porque 
son verdaderos nombres con su ape- 
llido correspondiente. Lo misino di- 
ríamos de Maricastaña y Marirra- 
mos,s\ estuviera Integro el nombre 

de Mana. Perico i alie- illas está 

bien, porque la ultima parte no es 
apellido. (Véase Ñauca). Los nom- 
bres antiguos Per Ansúrez, Pedí 



Arias, Alvar Fuñes. Garci Pérez, 
Oarci Ordótlez, Qarci Fernández, Ruy 
Díaz, preferimos escribirlos así, para 
que se distinga claramente el apellido. 
g) Con los apellidos observaríamos 
esta regla: Los compuestos de dos 
voces que. por lialier perdido, cual- 
quiera de ellas, una ó más letras, han 
quedado reducidos á un solo vocablo, 
deben escribirse así, en una sola pala- 
bra: Qarcüaso, Sanmarti, Santesteban 

V Sanlisli han. San/' /ices, \ahnaseda. 

Villalba, Villa/olios. Esta misma prác- 
t ica se ha seguido con algunos com- 
puestos de Sao y Sa/i/a. de Val y de 
Filia, yol ros. aunque no hayan ¡icrdido 
ninguna letra: SanguüUn, Santacruz, 
Val verde, Valderrama, Villaln rmosa, 
t 'asanui va, Sotomayor, Montesclaros, 
Torrealba. Por nuestra parte, preferi- 
mos escribir con guión los compuestos 
de San, Sanio y Sania, cuando el nom- 
bre está completo: San-Martin, Santa 
María, Sania CrUZ, Sania ('tara. 
Asi E i conserva mejor el nombre 
propio y se evita también la confusión 
con el nombre del mismo santo. Tam- 
bién separaríamos con este signo los 
apellidos dobles, como Gallo-Alcán- 
tara, ('am/to Osorio, Fsmández-G 

cea, ('mecía lloidobco, I 'usas I 'nrdero, 

con lo cual y ya que muchos no usan 
la conjunción y, se evitaría confun- 
dirlos con el apellido paterno y ma- 
terno de una persona. Al ver escrito, 
por ejemplo, Emilia Pardo Bazán, 
¿cómo puede saberse si éste es un 
apellido compuesto ó si son los dos 
apellidos, paterno y materno, de la 

ilustre escritora? La medida que in- 
dicamos y que ya muchos practican. 

lo salvarla todo. M;is no regirla esta 

regla con los que llevan una prep. íl 
otra palabra en medio de los nombre-: 



GUI 



GUI 



Montes de Oca, Flor del Espino. 
aunque no faltan quienes los escriban 
juntos (Rwadeneira). Aparte deben 
escribirse también los que empiezan 
con la prep. de: de la Peña, de la Fuen- 
te, del Campo, del Canto; pero, si Be 
suprime la prep., se acostumbra jun- 
tar el articulo con el apellido: Elegido 
(compuesto del b. ejido), hacer da, 
Lacalle, Latorre. h) Nombres geográ- 
ficos. Loe compuestos de b. y adj. ó 
rersa se hallan escritos de cuatro 
man arados, juntos, unidos 

con guión, con mayúscula ó minúscula 
el segundo nombre: Costa Rica, 
Costarrica, Costa-Rica, Costa - 
rica. iQué regla seguir en medio de 
tanta confusión? Como se trata de 
nombres propios y compuestos, nos 
parecen mas lógicas la segunda y 
tercera manera, es decir, unidos en 
una sola palabra o separados con 
guión, pero escribiendo en este caso 
con mayúscula el segundo nombre. 
Unid.- escribiríamos todos los que 
son de poca importancia y aquellos 
en que no resaltan Bnficientemí 
los dos elementos componentes y por 
lo cual se equiparan n los nombres 
comunes. Por esta razón escribimos 
Citsablanea, Peñablanea, montenegro, 
Viüanueva, Veracruz, a no ser que se 

trate de un monte que tiene el no 

de Negro ó de una villa recién funda- 
da y que Be quiera designar con el 
apellido de Nueva; y al revés escribi- 
remos siempre: Costa— Rica, Estados- 
Unida ¡Paisa Bajos, Oran Bretaña, 
Btk Rio Grande, Sierra- 

Morena, Ciudad Rodrigo, Punta Are- 
nas, Puerto Uontt; como también 
Playa-Ancha, Vida afeare, para que 
conserven todas sus letras; pues, bí se 
juntaran, deberían escribirse: Pla- 



ya ncha, Villalegre. Si se inter- 
cala cualquiera palabra, preferimos 
escribirlos separados, como dijimos 
para los apellidos de esta misma clase: 
i 'astilla la Vieja, ¡'ales de Moguer, 
Jerez de la Frontera, Santacruz de 
Triana. Si son compuestos de los 
artículos el, la, lo, los, las, ó de San, 
Santo ó Santa, creemos que conviene 
escribirlos con guión, para que asi se 
vea (pie este primer componente es 
inseparable del segundo. Con esto se 
consigue, ademas, que resalte la ma- 
yúscula del verdadero nombre propio, 
y, tratándose de santos, que nunca el 
nombre geográfico se confunda con el 
personal del santo ó santa. Es práctica 
francesa, que convendría sobremanera 
introducir en castellano. Según esto, 
escribiremos: La-Haya, La-Serena, 
El Havre, Fl -Salto, Lo-Espejo, Lo- 
Bravo, San-Fernando y San-Felipe 
(ciudades), el Santa Lacia y el San- 
i 'ristóbal (cerros). San Salvador y 
Santo- Domingo (islas). Pero los adjs. 
que puedan formarse de ellos, se escri- 
birán como una sola voz: san/ernan- 
dino, san/elipeño. Lo mismo decimos. 
paia sustantivos y adjs., de los com- 
puestos de Norte, Sud, Centro y algún 
otro parecido: Norte -América, Sud- 
América, Sud- África, Centro Améri- 
ca; norteamericano, centroamericano. 
Los compuestos de nombre y v. y los 
de varias palabras cortas, como tam- 
bién los ile dos voces repetidas, con- 
viene escribirlos como una sola voz: 
( a a la ira na, Salsipuedes, Masa/ af- 
ra, ifasatierra, Chiuchíu, Biobio, 

IJ,i i I la i/. 

Güira, f. Véase Huirá. 

< \\ [RIVIliO, m. Del araucano gurú, 
zorra mediana, y rila, culebra. Como 
la g tiene el sonido que describimos 



78 



GUI 



GDL 



en el arb. Gnao, otros pronuncian 
nirívilo, y en esta forma se conserva 
también como nombre propio de una 
villa del departamento de Constitución, 
provincia de Maule. El guirivilo ó 
nirivüo es un animal fabuloso de los 
araucanos y en cuya existencia cree 
todavía el vulgo chileno de los campos. 
Don Tomás Guevara, en su Sieol 
del pueblo araucano, lo describe así: 
.Y,/ a t a r i I a (zorro - culebra), mito 
acuático de sorprendente fuerza. Aho- 
ra la imaginación mapuche lo repre- 
senta como de cuerpo delgado y 
pequeño, cabeza de gato y cola de 
zorro extremadamente larga. Frecuen- 
ta los pasos y remansos de los ríos, y 
con la cola enreda á los hombres y los 
animales, los arrastra al fondo y les 
bebe la sangre. Por lo abundante es 
quizás el huésped más peligroso de- 
las aguas». Y en nota añade lo si- 
gaientc: ■■ 101 saino investigador Leh- 
mann-Nitsche, del museo de la Plata, 
cree que el Ngüriivüu es la Lutra 
felina Mol. <!<• la que se ha formado 
el mito araucano, existente también 
en la Argentina». Bien puede admi- 
tirse la voz en '■! Dice. 

Guirnalda ó guirlanda, i. El 
segundo puede darse ya por anticua- 
do, como lo está el v. eng"iiir- 

landaí*, que ha cedido el campo a 

enguirnaldar. 

Güiro. Véase Huiro. 

(iriso, m. «Manjar preparado por 
medio del fuego». No se confunda 
con guisado: cgniso preparado con 

salsa; guiso de pedaZOS de carne, COD 

Balsa y generalmente con patatas». 

Guitarra, f. fig. En algunas 
poblaciones de campo, niño que se 
lleva en hraz.os: por cuanto presenta 
el aspecto d>' una guitarra cuando Be 
toca.— O/rfi cosa « con guitarra, Pr. 



fig. y fam. que no aparece en el Dice . 
y que se usa tanto en America como 
en España; testigo 1). Tomás de 
triarte, que se valió de ella en su 
diálogo Donde la* dan las lomen. 
Algunos le dan aquí estas otras for- 
mas: Un io y ulrii es ron 
guitarra; Una cosa es fon guitarra y 
otra cosa es con rabel. Caballero la 
trae en la misma forma que nosotros 
y la define: «familiarmente, expresión 
cou que se reprende al que se gloria 
de hacer una cosa que se cree prndeu- 
ente no la haría si llegase lance 
y ocasión de ejecutarla». Es parecida 
a la IV. Del dicho "l hecho hay gran 
trecha. El origen parece ser la mayor 
dificultad que tiene, el que no sabe 
música, para cantar ó bailar acompa- 
ñado de guitarra. Solo, ó á secas, 
como decimos en Chile, podrá hacerlo 
medianamente: pero, con guitarra, 
ya es otra cosa; al revés del diestro 
ó perito, que al son que le tocan baila 
(ó canta). 

Guitarreo, m. Toque de guitarra 
sivo o cansado: afición desmedida 
a locarla u oiría. Es vocablo bien 
formado y útil, pero solo lo hemos vis- 
to usado por la señora Pardo Bazán 
y por Blasco Ibái 

Güitreada. í.. y buitrear, 
a. Véanse Buitreada y Buitrear 
iii el cuerpo de la obra y en el Apén- 
dice. Para la ] «a-mutación de b en y, 
• • . Si omitió en el v. la acep. 
fig, .le perder en el juego todo lo que 
se había ganado. La gruitrióo bui- 
treó toda el gananci 

Guliento, ta, adj. Vulgarismo 

chileno. I >IL r ase 1/ulOSO, Srt, ( que : 

gula o se entrega a ella). disl into de 
/ (aficionado 
a comer golosinas). 
Guluncha. f. j u. m. en pi. 



GUR 



GUS 



79 



Testículo. Parece formado del arau- 
cano ghüleho, hembra incorrupta. 
Como la sílaba ghül tiene un sonido 
muy peculiar, en algunas partes - 
pronuncia esb rocablo culuncha 
y boluncha. 

Guniecindo, da, n. pr. m. j f. 
También se us;i ; I olombia y 

en Cuba. El Maestro Valdivielso 
dijo: 

V Gumesmdo mira toledano; 

acotando al margen: «Á Gumesindo, 

rdote de Toledo». (El Sagran 
Toledo, I. XXIII). El Martirologio 
Romano escribe Gumesindus. En Es- 
paña se usan las forma- Gumesindo 
y Gumersindo. 

Gurbear, a. Labrar con la gubia. 
Gurbia, f. Gubia: «formón de 
mi dia raña, delgado, de que usan los 
carpinteros y otros artífices para la- 
brar superficies curvas. || Aguja en 
lisura de media raña, que sirve para 
reconocer los fogones de los cañones 
de artillería». 

Gurullo, llon, m. El verdadero 
nombre es gorullo (bulto pequeño y 
redondo que se forma uniéndose ó 
apretándose casualmente unas con 
otras las partes que estaban Bueltas; co- 
mo en la lana, en la masa, etc). Vean--' 
Bl Ki'.ió.v (en el cuerpo de la obra y 
en el Apéndice), Grimillón y < < . 
A todo lo dicho en esos artículos 
debemos añadir lo «itie escribió Cota- 
relo en la edición académica de Lope 
de Rueda. Comentando la voz buru- 
llada, que dos veces emplea Rueda, 
dice: '(Voz de germanía, según parece 
]K)r i o, pero do figura en el 

de Hidalgo. El de la Acad. 
¡rae garullada en significación pare- 
la, y también gurullada. Covarru- 



bias escribe grullada, de donde debe 
de venir la palabra, porque las grullas 
van y vienen en grupos amontonados 
ó muy compactos. La definición de 
Covarrubias es muy exacta y explícita: 
La junta de los que van adunados y 
con anuas, como los que acompañan 
la ronda, y otros que no huelgan de 
toparla». 

Gtjsaneeía, f. Muchedumbre ó 
copia de gusanos, hervidero de ellos. 
"Son precisas dos, y grandes [anga- 
rillas], para botar huesos y todo fetor; 
y esto será todos los días, porque, si 
nó, te apestará la gusaneria». (Pedro 
Fernández Niño, Cartilla de campo). 
La misma voz se emplea para los 
gusanos que se crían en el queso. 
Bien puede admitirla el Dice. 

Gusano, m. Así se llama en Chi- 
le la parte media de la espiga en 
instrumentos que sirven para taladrar, 
como barrenos, barrenas, taladlos, etc., 
en que las roscas son más grandes. 
La parte inferior ó punta, que va 
aterrajada como un tornillo lino, se 
llama g-usanito ó gusanillo.— 
No aparece en el Dice, la fr. hu- 
morística Miitnr el gusano, que 
significa: desayunarse, o en general, 
matar el hambre, iremediar la ga- 
zuza», como dijo Estebauillo. La 
fr. es usada en todas partes, y por 
consiguiente, debe admitirse. Caballe- 
ro la trae con el s. en forma diminu- 
tiva: Matar el gusanillo, y con el 
significado general de-comer, beber. 
Coll y Altabas, en su Colección ib 
us, ulus en La-Litera, la trae 
también en la misma forma y significa- 
do que nosotros. Pérez Caldos la usa en 
forma diminutiva por tomar el desa- 
yuno. (Duendes de la camarilla, 
XIX). Luis Besses da como fr. po- 



80 



GUS 



GUS 



pular Matar el y usa no y la tradu- 
ce: t Desayunarse con aguardiente». 
Rodríguez Marín, comentando este 
cantar: 

Venga tela, venga tela; 
Venga otro medio cuartiyo. 
Que el aguardiente es lo solo 
Pa matar er gusanillo, 

escribe: «A tomar alguna copa de 
aguardiente por la mañana (tomar 
la mañana) Be llama en Andalu- 
cía matar er gusanillo, por 
creer que asi se mueren las lombri- 
oillas parásitas de los intestinos. En 
Portugal, matar o bicho», (('nulos ¡ op. 
esp., t. IV, pag. 425). El P. Coloma 
escribió también | Boy, XXII): «Boy 
no pareció enterarse, porque en aquel 
momento preguntó á Celestín si había 
en la cesta algún poco de ron (i coñac, 
para niatnr el gusanillo, como dicen 
en aquella tierra. Saco prontamente 
Celestín un frasco de excelente ron 
y dos vasitos de plata: sirviónos á los 
dos con mucho primor, y, sin duda, 
era el gusanillo lo que amordazaba la 
lengua de Boy, porque desde aquel 
momento comenzó á charlar, y ya no 
paró hasta que llegamos, a las seis 
menos diez minutos, al Apeadero del 
Gallo*. Por el contexto se ve que esta 
bebida fué en ayunas. 
G itablb, adj. (Perteneciente ó 

relativo ul gusto. || Ant. GnstOSO». 

Tal es la defii ición del Dice. Gustoso 



significa: «Sabroso. || Que siente gusto 
o hace con gusto una cosa. || Agrada- 
ble, divertido, entretenido; que causa 
gusto ó placer». En Chile se usa 
todavía gustable en la acep. anticuada 
de «sabroso» y en la 1." del siguiente. 
Gustador, ra, adj. Aplícase a la 
persona que por su hermosura, gracia 
ó simpatía gusta á los demás. — m. 
Bebedor, borracho. Eufemismo para 
indicar que le ¡/lislu el licor. Esto 
significa en Chile, y nó (tunante», 
como interpretó Ortúzar. En esta acep. 
se dice también en algunas parte* 
gustar io y gustarioso. Y aun 

el V. gustar sude usarse en este sen- 
tido: Pedro amia gustando 
(bebiendo licor). 

Gustarse, recíproco. (Un hom- 
bre y una mujer joven se ven. se 
miran, se gustan, se hablan y 56 
casan». Asi leemos en un autor chi- 
leno, y así se oye también en la vida 
social. En castellano debió decirse: 
ijustu el aun al otro, aura, la el uno al 
otro, se agrada el uno del otro. etc. 
i ! uslar, en esia acep., es n. y no 
puede usarse como reciproco. 

Gusto, disgusto i susto. Hurla 

que se hace a los niños pasándoles la 
mano por la cabeza conforme a la 
caída natural del pelo (y se dice: 
guste); en seguida, a redropelo iy se 
dice: disgusto); finalmente, se les da 
un lirón de |M'ln o repelón (y se dic • 
susto). 





H 



H 



II. Xo son muchos los desafueros 
que se cometen en í'hile contra esta 
letra. En la pronunciación no tiene 
valor alguno como s¡¿no de aspira- 
ción, excepto en las voces eme nos 
quedan del castellano antiguo, como 
forado, foja, fecho (término for.), 
gario. Forondo, como vi- 
mos en su lugar, se conserva en el 
pueblo, pero seguramente es heredado 
de España. Jediondo, raro aun en 
<■! valgo, pues la casi totalidad dice he- 
\do, parece tener la misma expli- 
cación. El rehilete castellano, aspirado 
]Mir los españoles en reyuile/e, se pro- 
nuncia aqni ringlete. Y tan cierto 
es '|iie no se ha conocido en Chile la 
aspiración de la //, que hay voces, 
como hanega, qne se pronuncian en- 
t re el vulgo como si no llevaran esta 
letra¡ pero mejor prueba aún de la 
no aspiración son las voces que em- 
piezan por nli aegnida de vocal, como 
ahogar, "liorna-, ahorcar, ahondar, 
ahombrado, ahí, que el pneblo estro- 

D le( hil., t. III 



pea así, sin respeto ninguno á la h: 
hogar, horrar, horcar, non- 
dar, hombrado, ei. En moho y 
sus derivados la convirtió en g, como 
la conserva también en agora ant, 
— Antes de diptongo la hace conso- 
nante, como lo practicamos todos: hiél, 
hierro, hierba, huerto, huevo, huér- 
fano, ¡huiche! ¡huifa! que se pro- 
nuncian ¡jet, yerro, yerba, güerto, iji'h- 
vo, güérfano, ¡güiche! tgüifa! Véa- 
se Enhiesto. — Uno de los defectos 
principales de nuestra pronunciación 
vulgar es convertir en h la s, al prin- 
cipio, al medio y al lin de las palabras, 
Hí, heñor, nohotroh, una reh- 
ma, loh libroh. Lo mismo sucede 
con el sonido de la z y con el suave de 
la c, que aqui Be equiparan al de la s. 
Hasta el franees. y nó el vulgar sino 
el literario, dio el mal ejemplo de 
suprimir no sólo la s final, sino tam- 
bién la intermedia: les livres se pro- 
nuncia le lirr; los latinos apostolus, 
costa y muchos otros, son para el frau- 

u 



82 



HAB 



HAB 



cés apotr, coi. — En cuanto ¡i la orto- 
grafía, nó la del pueblo, poique no la 
tiene, sino la de la gente educada, se 
suprime erradamente la h en harnero, 
/tullidla (del provincialismo andaluz 
jallullo), hollín, alhelí, alhucema, ta- 
h ur, eu los nombres propios Heliodoro, 
Hemelerio, Herminia, en los apellidos 
Nuni, Hulguín, etc.; se pone indebi- 
damente en orfandad, sabiondo (error 
en que incurre también el Dice, ha- 
ciéndonos incurrir á muchos), exorbi- 
tante, exuberante, reacio, ortiga, ermi- 
ta, ermitaño, asta (cuerno), etc., y se 
trastrueca en halago, y sus derivados, 
escribiéndolos, á imitación de alhaja, 
alhago, alhagar, cuando vienen 
del ant. falagar. En hongo (cierto 
sombrero) se ha convertido en / (ton- 
go) por influencia del chilenismo 
tongo, que existía desde antes. 

Habanera, f. «Danza de sociedad, 
propia de la Habana, que se ha gene- 
ralizado. Música de esta danza», dice 
el Dice. La 2.* acep. es solamente de 
la 13." edición del Dice. En Chile, 
poco ó nada se bailan las habaneras j 
generalmente se cantan como cancio- 
nes de salón ó de sociedad. 

Haber. Varios son los abusos que 
se cometen en Chile ¡con este v.j tra- 
te s de estudiar todos los que cono- 
cemos, l." Hacerlo personal en las 
aceps.de (acaecer, ocurrir, sobrevenir», 
rificarse, efectuarse»; Hubie- 
ron carreras. Habían fiestas. 
Kl \. en este caso es impersonal y 
como tal se ha usado en todas partes 
desde que existe el castellano. Una 
buena prueba es que en el presente de 
¡ndicativ idie dice en pl., Han ca- 
rreras ó fiestas, sino hay. Pero 
lo mejor es ir al origen mismo del \ .. 
j nsi -.• \< tú mejor el error. Pro 



el castellano haber del latín habere, 
que significa atener», y en esta acep. 
casi exclusivamente se usó en los 
primeros tiempos de la lengua y se 
usa mucho todavía. Berceo, en su 
poema de los Milagros, 1 1, dijo: 

El prado que V09 digo arfe otra bonJat; 

y así todos los autores hasta muy 
entrado el período clásico. Hubo ca- 
rreras, Había fiestas, significa pues 
que las tuvo, ó las tenia la ciudad, el 
municipio ó el pueblo. Como, al mis- 
mo tiempo que recibió, esta acep. el 
v., recibió también la de-hallarse ó 
existir, la que por algunos siglos 
compartió con el v. ser, hasta que al 
fin se la apropió él solo, resultó de 
ahí (pie el pueblo confundió en una 
las dos (tener y existir), y, como la 
1. a ya no se usa sino en una que otra 
fr. antigua, y, por tanto, no la entien- 
de, ha creído que Hubo tiesta* signi- 
fica literalmente (existieron fiestas», 
y por eso lo dice con el v. en pl. 
Ponderando debidamente esta razón, 
se la hallamos á Bello cuando dice: 
<Si el impersonal haber significara 
de suyo existir, Beria la mayor de 
toil.is las anomalías poner las cosas 
existentes en acusativo).; porque de 

acusativos califica él los pronombres 

le, la, lo, los, las, en que se convierte 
el s. (le dichas proposiciones: Hubo 
fiestas, Las hubo; contra la doctrina 
de la Academia, que ni mi dramática 

los llama nominativos. Atendiendo al 
significado actual del v., es cierto que 

esos pronombres hacen el oficio de 
nominativos; pero otra cosa dicen el 
significado primitivo de aquel y la de- 
clinación de éstos. 2." Hacerlo perso- 
nal en la l .-' y 2,* persona de pl. ci 



HAB 



HAB 



88 



do también es impersonal. ¿Cuántas 
personas habíais en el banquete: 
se pregunta á uno de los asistentes; 
ste, creyendo hablar tan bien como 
Cervantes y enmendar la plana al 
valgo profano, contesta tan satisfecho: 
Habíamos veinticinco. Nó, 
señor: había veinticince con Ud., eran 
ó estaban, asistían, se hallaban, veinti- 
cinco. Oiga, s¡ nó, á Cervantes: «El 
primero que se llegó" al oído de la 
cabeza [encantada] fué el mismo 1». 
Antonio; y díjole en voz sumisa...: 
aquí? Y fuéle res- 
pondido...: Estáis tú y tu mujer». 
. p. II, c. LXII). Por más 
qne diga Hartzenbusch (en el pról. á 
las Apuntaciones de Cuervo) que 
Habíamos muchos por éramos 

tobamos muchos lo tiene oído en 
lo mejor de Castilla la Vieja, no es 

ile condescender con errores 
tan crasos y manifiestos. No se con- 
funda esta acep. con el significado 
que tiene el v. en la fr. Habérselas 
con uno (disputar ó contender con él), 
en que se conjuga en todas las perso- 
nas, porque en este caso no es im- 
personal, t Viendo á la dueña tan 
alborotada, y tan encarnizados los 

. le preguntó con quién las había. 
Aquí las he.. .con este buen hombre». 
ajote, p. II. c. XXXI). .(Mala 
A/ / . franceses, | En esa <1<- 

Roncesvalles». «¡Tan presentes á Su 
.Majestad pasan [los pecados] y tan 
desacatadamente nos habernos delante 
de Él!» (Sta. Teresa, Moradas, VII, 
1). En esta citó es la acep. r. de «por- 

, proceder bien ú mal». — 3.° 

o vicio comunísimo en Chile, di- 
ce Bello, en este nso impersonal, es el 
intercalar la prep. á antes del que: 
Habían cuatro meses á qui no h 



nía. Choca no menos este uso de la 
prep. á en construcciones de hacera 
aplicado al transcurso del tiempo: 
Hacían algunas semanas á que 
aguardaba su lidiada; donde también 
hubiera sido mejor haría*. El origen 
de este vicio es el modo que hay en 
castellano de usar pospuesto el v. ha- 
ber y en la forma lia exclusivamente 
cuando significa transcurso de tiempo: 
«¿Cnanto tiempo ha que llegaste? 
Mmlios meses ha; cuánto han. El 
vulgo, que no es capaz de analizar 
esta forma, la confundo con la prep. 
</, y aun la refunde en el vocablo 
anterior, como lo ha hecho en cuan- 
tuá (cuánto ha); y con tanta más 
razón, cuanto que la lengua admitió 
para expresar esta misma idea un v, 
distinto de haber, el impersonal hacer, 
al cual sólo en el siglo XVI y nó por 
todos los clásicos se dio esta acep. 
Era natural entonces que al decir 
Hacia algunas semanas que aguarda- 
ba, se echara menos la forma ha, que 
siempre se usaba en estos casos; por 
eso el vulgo, confundiéndola con la 
prep. á, dijo y continua diciendo: 
Hacia algunas semanas á que... Antes 
del siglo XVI, ó no tenía hacer esta 
acep. impersonal ó se usaba á la lati- 
na, con sujeto.— 4." Es también im- 
personal «'1 v. haber cuando se usa 
como auxiliar de sí mismo (lia habi- 
da grandes guerras) y cnando se usa 
como determinado por otro v., con 
prep. ó sin ella: Podrá haber como 
mil hombres; Comienza ó empie- 
za á haber grandes novedades. «Vi á 
un caballeril tendido. ..como los suele 
haber...*. (Cervantes). Por eso con 

mUCha exactitud dice Helio que «ilos 

infinitivos y gerundios de los verbos 
impersonales comunican su ¡mperso- 



si 



HAB 



HAB 



nalidad ¡i los verbos de que dependen: 
Comienza á llover; Debió de haber 

yes causas para tan severas provi- 
dencias; no podría decirse debie- 
ron». — 5.° Haber menester. Por la 
semejanza que tiene esta ultima voz 
con los infinitivos, la toman algunos 
por tal, y, asi como sucede con «tos. 
intercalan la prep. de entre el v. haber 
y ella: Dar buen consejo al que lo ha 
de menester; Veja en su lunar el bas- 
tón, porque más tarde lo he de menes- 
U r ó lo habré de menester. Iludios 
son los que han incurrido y diaria- 
mente incurren en este error; sin 
embargo, no siempre lia de achacarse 
á l< >s autores, sino á los impresores ó 
editores, que han alterado los textos 
primitivos. Así se ha comprobado en 
infinitos casos. Sépase pues que la 
fr. es Haber menester una rosa: nece- 
sitarla; por cj.: No lo ha menester ni 
puede estar sin él, proverbio enigmá- 
tico que alude al ruido de las máqui- 
nas, molinos, etc. Menester se deriva 
del latín ministerium y siempre es s. 
o s. adjetivado, como en la fr. imper- 
sonal Ser menester; por consiguiente, 
no puede imitarse lo que rara vez,. 
por donaire ó por descaído, hizo algún 

• ico: colocar el pronombre i>erso- 
nal después de él, como se hace con 
los nombn 3: 

Loco Alfonso, he menesteros... 
ea que babdia menestermo... 

(Til so de Molina). 



Sin habí 1 menesterlas, tus arqniU 

(Impercio de iigonsola • 

— (i.° Bien haya, Mal haya. Véase 
Bien. — 7." No luí lugar, fr. Forense 



con que se declara que no se accede á 
lo que se pide. Muy conocida y usada 
es la fr., pero generalmente no se sabe 
construirla. Se cree que el v. significa 
aquí existir, y por eso dicen muchos 
como Bello: No ha lugar á lo qin 
pide; cuando, en realidad, significa 
tener, y, por tanto, debe llevar sujeto 
y suprimirse la prep. á. Como el pun- 
to es bien importante, sufra el lector 
que probemos nuestra doctrina con 
buenas autoridades: «.Los otros filóso- 
fos llamados Epicnros acerca de mi 
non han lugar». (A. de Luna, Libro 
de las virtuosas é claras mujeres), 
a Esto non solamente lia logar en las 
mujeres». (Id. Y así también en las 
págs. 115. 174, 182, 187 y 859, de 
la edición de los Bibliófilos de Ma- 
drid). «Vencidos del interés o del 
deleite, non han tugar de permanecer 
en la virtud». (F. Pérez del Pulgar, 
Claras varones). ..é malicia tanta \ 
Non haya logar nin fuese cabida. 
(Pedro López de Ayala, ¡>i//ladi> 
sobre el cisma de Occidente). «Non 
aventajedes á los que non tovieron 
con vos en vnestros menesteres sobre 
los que tovieron con vos á la dicha 
sazón, porque la envidia non aya lu- 
nar». (Id., Chrónica del Rey /'"n 
Pedro de Castilla). «Vi las personas 
más altas facer las cosas por opinio- 
nes vanas >• por desordenados é te- 
merarios favores: é haber más luga) 
en ellos las malas informaciones*. 

(Bachiller Alfonso de la Torre, l.u 
Visión Deleytable, p. (I, c I). «Ni la 
contradicción de los adversarios (que 
dicen haber dado Dios á la mujer 
menor pena, por conocerla menos po- 
derosa para sufrirla) ha lugar. Pues, 
si tal flaqueza hubiese lugar, valdría 
también para hacer a la mujer m.ix 



HAB 



HAB 



s;, 



digna de excasa». (Juan de Espinosa, 

. m laude de las mujeres, p. II). 
•iSin kacerles injuria, ha lugar la com- 
paración». (Covarrubias, Tesoro, 
voz Vassallo). iMas esto parece no 
haber lugar á tal sazón ni á tal coyun- 
tura". (Orón. ms. del Gran Capitán, 
1. I, o. XIII). iE esta tal molida no 
aya lugar de inficionar é corromper 
todo el bien de la nuestra santa fe 

lica». (Carta de ciertos provincia- 
les franciscanos, inserta en la Crón. 
del P. Sigüenza, p. I, 1. III, c. 
XVII). *Si esto no hubiera lugar 
[el enterrar su cuerpo cerca de su 

■ y padre el Emperador], que le 
diesen sepultura en el monasterio de 
\. S ri . de Monserrat-. (Declaración 
de I). Juan de Austria antes de mo- 
rir. Coloma, Jeromín, 1. IV, § XXV). 
Del Arcipreste de Hita tenemos el 

iente pasaje (est. 860): 

Kn 1 'ció ha 

lugar. 

En el Cancionero de 11. del Castillo 

hallamos, entre otros, este pasaje: 

Temiendo qué diga, "•> quiero loalle, 
Por tal que to/pechas no aijan lugar. 
(D. de Burgos. Triunfo del tf arque t). 

Pero los pasajes en que el v. haber 

¡ innumerables. Báfi- 

I siguiente, que 

ad< u bre camino para estudiar 

,i su tiempo el chilenismo leso: 

iete cualquier maldad 
mujer encendid 

i'irma la mentira 

dad: 

al extremo lian 

han a 

<)ui- siempre tienen bm n 

sino 



P Torrellaa, lh maldtch •/. mugara). 

En Castillejo (Dial, de las condiciones 
de las mujeres) leemos: 

Y si aquello no ha lagar 
Por lo mucho que han llevado. 
Vienen a' pedir prestado. 

i líoinitenlo ¡i no sé quien, y dice que 
no ha lugar lo quepidt »...« No ha 
r la corrección fraterna*... "Mire 
...que de la sentencia en revista no ha 
lugar la apelación al Consejo Supre- 
mos. . .«Xó, nada deso ha lugar « . . .( Fr. 
Alonso de Cabrera, Sermones). En 
Tirso de Molina hallamos los siguien- 
tes pasajes: 

Ya r¡<> Ji'i lug ti 
. el Conde tu amor disponga. 

(El amor y el amistad, 1 1. ..') 
Queréis bien: no na lug 
Tanto rigor. 

(Privar contra tu gusto, 1 1 1. j.") 
C m todo cuanto ha htgar 
Para ser su cuyo yo. 
(La nombrt , I, 3*) 

En una sola parte (El celoso prudente, 
II. 2.") hemos hallado la fr. como 
impersonal: 

Eres padre, no lia lugar 
Á que contra ti me ofenda. 

Quizás sea errata por Xo hay lugar 

á, que es como puede decirse, si no 

quiere usarse la fr. antigua. Por eso 

todos dicen correctamente: X<> hay 

lugar á iludn : Sin que haya luga¡ 

excusa. Aquí el v. significa cris/ir. 

Prosigamos con 1"- clásicos: «¿Querrás 

-.■ castigue y un haya lugar tu 

rdia? (Malón de Chaide, I.'' 

Magdalena, ]>. III. c XIV). «A esto 

os responde que, mirada la forma de 

i capitulación, vuestra escusa, de sor 



86 



HAB 



HAB 



guardado, no puede haber lugar». 

(Juan de Valdés, Dial, de Mercurio y 
Carón). «lias, pongamos agora que 
todo lo susodicho no hubiese lugar*. 
(Fr. Luis de Granada. Guia de />., 1. 

I, p. III, c. XXV. Y así, de esta 
misma manera, emplea la fr. con dis- 
tintos tiempos del v. en más de veinte 
pasajes). « De un peligro os quiero 
avisar..., en que he visto caer á perso- 
na de oración, en especial mujeres, 
i/iie. como somos más flacas, ha más 
lugar para lo que voy á decir». (Sta. 
Teresa, Moradas. IV, c. 3). vHan 
lugar estas dudas». (//</</., VI, c. S). 
cQnizá se disgustará de que no ven- 
dieron á él primero. lo ¡¡nr no ha lugar 
con el canónigo». ( CW«CCX.\X\T). 

Tu amor. Matilde, v tufo 

Xu ha lugar. 

(Calderón, Etivad., t. III. 184). 

Ya no putdt huher lugar 
Lo que traiarot >r ' 
fllui?. 'lo Alaiciin. Lavtrdad sotpe 

II. 16.*) 

La Academia, que en todas las edi- 
ciones de su Dice, lia registrado la fr. 
sin agregarle prep., la tradujo así en la 
1. a edición: «Mínime concedí debet 
\<1 permitía», es decir, como fr. per- 
sonal, que debe llevar sujeto. Por fin, 
terminemos con la grande autoridad 
de Cervantes: cFermosa doncella, no 
ha lugar por ahora vuestra petición». 
{Quijote, p. I, o. XLIV). No citare- 
mos á los modernos, porque entre 
ellos reina la confusión. Muchos usan 
la fr. con á, inclusos Capmany y 
Cuervo; otros con « y sin ella, como 
la Novísima Recopilación; pero queda 
el consuelo que los mas atildados en 
el lenguaje, como el 1'. ■luán Mir, la 
usan como los clásicos, y asi debemos 



usarla todos, si hemos de ser consecuen- 
tes con el idioma. El que quiera usarla 
con á, no tiene más que darle forma 
moderna, para que así el v. signifique 
existir: No hay lugar á quejarse: No 
hay lugar á pleilo. — 8.* Con la misma 
lógica con que defendemos el signifi- 
cado de tener en esta fr., lo defende- 
mos también en los demás términos 
forenses: Los bienes habidos y /"■/' 
liáber; Conw más haya lugar en dere- 
cho; Para los fines que hayan lugar. 
y nó Para los fines á que haya 
lugar. Por eso escribió bien el Nota- 
rio del Cabildo de esta ciudad cuando 
en el acta de 11 de Julio de 1554 
dijo: «Se lo estorbarán de la manera 
que conforme á derecho hubiere lugar»- 
No (lucremos negar con esto qu e 
en tales casos no pueda decirse Haber 
lugar á: lo que sostenemos, como en 
la fr. anterior, es, que, si se quiere 
hablar en lenguaje forense, debe dár- 
sele al v. la construcción propia del sig- 
nificado tener. — 9.° Algunos extran- 
jeros han extrañado y criticado la 
pregunta ¿Qué hube que usamos en 
Chile cnando deseamos saber el resal- 
tado de algo que esperamos; y aun 
aparentan no entenderla, con la sina- 
lefa que se hace cu la pronunciación 
(quiubo). Tan evidente es la cosa, 
que no hay para qué detenerse a 
explicarla. Si se puede decir: ¿Qué 
hay? ¿Qué lm habido? ¿Qué habrá? 
etc., podemos también decir: ¿Qué 

hubo? V asi Creemos que se habla 
dicho en todos los periodos de la len- 
gua castellana. Por ahora baste la 
autoridad de] sainetista Don Ramón 

de la Ol'UZ (El Convite de Martínez): 

I'i:ai>,]. ii reto y oa desafío 

( '.uno a otros que ine enfadan>n 
En este sitio. 



HAB 



HAB 



87 



GARRIDO,] ,.y hHh0 , 

' NADO ) 

I'üADO. Que los espantó cantando. 

— 10.° La fr. Haber paño ó tela <pu 

cortar es en castellano Haber palto ó 
he que cortar. — En cuanto á la 
conjugación, el vulgo chileno estropea 
ates formas: hay en vez de 
he (/;<> hay comió ná), haiga y 
haigan, como en castellano antiguo, 
en vez de haya, hayan, y las segundas 
personas de pl., terminadas en < is, 
qne convierte en is: habís, habris, 
en vez de habéis, habréis (Véase CON- 
JUGACIÓN). El imperativo antiguo 
era hábe, habed, significando tener; 
pero ya no se usa la primera, y la 
inda muy poco. En vez de hale se 
dice hoy he, pero sólo con advs. y 
complementos acusativos: He aquí; 
//• ahi á Juna-. Héteme ya en el cami- 
no i/- lo por deviene. 
«Lo ni. is notable es que he tiene el 
valor de nogalar y pl.: sea que se 
hable á muchas personas ó á una. se 
dice con igual propiedad: heagui; lo 
que parece dar á esta forma el carác- 
ter de interj.» (Helio). "El h di 
aquí, he "'ni, prosigue Cuervo en sus 
notas á Bello, ninguna conexión tiene 
con haber ni en el sentido ni en la 
forma, que originariamente era fe. 
Diez consideraba esta/6 como modifi- 
cación >le /•'.. imperativo de ver; Asco- 
li. poco inclinado a admitir el cambio 
'!'■ /■ en a se apai i de I >i z, y, toman- 
do por base el afr. lan eomútl en el 

Cid, lo interpreta como juramento 
. ■ .. i |ui : i ■ ; o erl irse 

en interj. denotativa de decisión, inti- 
mación, coí > algo parecida á lo 
vemos en el latín hercle y eu el italia- 
3egún esto, 



Afeuoa todo aquesto puesto en recábelo 
( Cid, 1255), 

no sería ni más ni menos que: A fe ó 
a fe mía, que todo está puesto á buen 
recaudo. Eos pronombres que se le 
apegan, [injieran, siendo esto así, com- 
pararse á los que en latín lleva ecce: 
rcri mi; urina ». Enseña Bello que la 
forma imperativa he, como también 
la forma ha cuando se aplica al trans- 
curso del tiempo, deben llevar acento; 
así lo practican también algunos otros, 
pero nó la Academia. 

Habiloso, sa, adj. De uso gene- 
ral en Chile y sinónimo de astuto, 
inteligente, taimado, tracista (dícese 
de la persona fecunda en tretas ó en- 
gaños). Asi, es habiloso el niño 
capaz é inteligente, el despabilado, el 
que sabe engañar ó inventar diabluras 
y escapar impune; es habiloso el 
comerciante que nunca pierde, sea 
porque su inteligencia natural le ayu- 
da, sea porque posee algunas nociones 
de la ciencia de Caco; etc., etc. Parece 
que este vocablo no se ha formado 
directamente de hábil, sino que es 
síncopa del andalucismo habilidoso, 
que el Dice, interpreta: «que tiene ha- 
bilidades». Como nuestro pueblo omite 
generalmente la <l entre dos vocales, 
al principio diría habiliOSO, que 
después se convirtió en habiloso. 
Véase I). 

Habitabilidad, f. Calidad de habi- 
table. ¿Xo habrá alguna obra que se 
intitule Habitabilidad de los astros? 
Bueno será que el Dice, acoja pronto 
el vocablo. 

Hablada, f. No existe. Aquí lo 
usamos malamente por acción ríe ha- 
blar, que en castellano es /, ai-la. «No 



,NX 



HAB 



HAC 



se ha perdido nada más que la habla- 
da". Dígase, según los casos, palabra, 
palabrita, palabrota ó palabrada, 
parla, dicho. 

Habladero, m. Murmuración, 
critica, ó censura en que toman parte 
varias personas. 

Habladorcisimo, ma, adj. Su- 
perlativo de hablador. Según la Gra- 
mática, habladorísimo; pero mejor 
sería decir, como Cervantes, grande 
hali) 'ador. 

Eabladubía, f. « Dicho ó expresión 
inoportuna é impertinente, que desa- 
grada ó injuria»; es lo que significa 
en castellano, y no murmuración, crí- 
tica ó censura de varias personas. 

Hablanchín ó ii a b l a nt i n, na, 
adj. y ú. t. c. s. Hablador, parlanchín, 
parlón, locuaz. 

Hablas. La fr. fig. y tan usada 
Hablar alto significa, según el Dice., 
«explicarse con libertad ó enojo en una 
cosa, fundándose en su autoridad ó en 
la razón. n Pero muchos la emplean 
en el sentido de enaltecer, ensalzar: 
■•La ciencia del discípulo habla muy 
alto en favor del maestro)'; ó al revés: 
-La ignorancia del discípulo habla 
muí/ alio contra el maestros. Le acu- 
sa, deponx oontra él, corrigió aqui 
Baralt, dando por galicana la fr. Mas 
el I'. Mir la defiende, diciendo que 
no merece la censura de afrancesada ni 
de impropia, aunque si la calificación 
de insulsa, desgarbada é inelegante. 
Pensamos como el sabio jesuíta, aun- 
que no cite ninguna autoridad. A la 
verdad, si el clásico Bivadeneira pudo 
decir: Hablar altamente de sus gran- 
dezas (Vida dr María'); si Cervantes 
dijo también 



Dios en tu lengua se mira. 
V por eso ii" me admira 
El ver que hables tan alt". 

[Los baño$ <U Argel). 

esto es, de una manera sublime, según 
el contexto; si todos esos sentidos 
caben en la acep. fig. de alte, no hay 
por qué condenar la fr. moderna. El 
académico Don Cayetano Fernández 
en plena Academia empleó también 
otra parecida: i La Academia Espa- 
ñola no lia podido ignorar [que debe 
hcmrar á los literatos muertos], y lo 
practica. lácelo bien alto la misma 
institución de esta fúnebre solemni- 
dad». — Hablar periquitos. Vi 
esta última voz. — Hablar uno con 
misterio: dígase habla) ib misterio: 
«hablar cautelosa ó reservadamente, o 
afectar oscuridad en lo que dice, para 
dar en qué entender y qué discurrir 
á los que oyen». 

Haobe. No está espresa en el Dice. 
la acep. que tiene este v. en (¡rama- 
tica y rpic podría definirse: recibir 
una voz tal ó cual forma o termina- 
ción, t Mesa haced plural mesas; VA 
pronombre yo hace el acusativo mt j 

ú mi; VA verbo amar hace el futuro 

amaré». Aunque esta acep. puede 
considerarse incluida de una manera 
general en las <lns primeras que regis- 
tra el Dice, («producir una 1 
darle el primer ser"; 1 fabricar, for- 
mal 1 una cosa, dándole la figura, nor- 
ma y traza que debe tener»), sin 
embargo, mejor seria ponei la aparte. 

como se acostumbra en estos casos. — 
Fuera de ésta, faltan en el Dice, estas 
dos aeeps. castizas: 1." Reproduce el 
significado de otros vi rbos, tomando 
su régimen. aNo es extraño que de 



HAC HAC 89 

todos se burle el que de si mismo lo paso" IV). «luciéndole al cerrajero 
hace: esto es, el que de si mismo se que, en cuanto á las guardas y tamaño 
torio. Suele también ejercer este oficio déla llave, fuesen lasque pedía una 
reproductivo con el adv. como, ó con que él le dio, que fué de las que 
el complemento adverbial <¿ la manera antiguamente había falseado, para 
que, ú otro semejante. «En viniendo- que, haciendo la de su padre á la mie- 
le este pensamiento, le sobresaltaba vamente forjada arca, dudase la causa 
tan gran miedo, que así se lo desba- del suceso que le parecía». (A. del 
rataba como hace la niebla al liento*. Castillo, La Mogiganga del gusto, nov. 
(Cervantes). Esto es, desbarata á la IV , año 1641). «Prevenido de armas, 
níeifoi.Todoestoesde Bello. ' : El mis- se fué solo á la puerta del jardín, de 
mo significado tiene también en latín la cual le habían enviado llave para 
el \. faceré, de donde procede nuestro entrar á él. Esta hacia á todas las 
hacer. Probando San Jerónimo que e' de la casa de doña Clara; abrió la puer- 
apóstol San Juan fué evangelista, ta...» (Alonso de Castillo Solórzano, 
dice: «Quia librum Evangelii eondi- Jornadas alegres,). III, año 1626). — 
dit, quod, excepto Matthaeo," alii ex Como impersonal, le reconoce el Dice, 
duodecim Apostoli non fec eruntt- las aceps. de «experimentarse ó sobre- 
(Contra Jorinian). Lo que en caste- venir una cosa ó accidente, que se 
llano quiere decir: «Porque escribió refiere al buen[o] ó mal tiempo: 
un libro del Evangelio, lo cual, á Hace calor, frío, buen din. || Eaber 
excepción de Mateo, no hicieron los transcurrido cierto tiempo: Hace tres 
otros A[)óstole3, de doce que eran»; dias¡ Ayer hizo un mes; Mañana 
es decir, no escribieron libro del Evan- hará dos años». Este último ejemplo 
!/elio. — i'.* Tratándose de llaves, y con parece indicar que el v. puede usarse 
relaciona cerraduras ó puertas, abrir- solamente en singular; sin embargo, 
las. Esta acep. es corriente en Chile y la Gramát. de la Academia reconoce 
en los clásicos. Citemos algunos. que los verbos impersonales de suyo 

«también alguna vez se usan en pl., 

Y e, de manera, Blanca tu malicia, ^^ ^^ áw[mm . _, manecerán 
Que envía Dios un rev » hacer justici». 

mejores dias-. Anochecerán y no ama- 

(Saca dos llaves). necerán los malvados ji; con mayor 

, , . , . ,, razón, agregaremos nosotros, podran 

Pues yo la haré de ti; maestras llaves, i i 

¿Cual hará de vosotras? Ésts pruebo; usarse asi los vclbos í 110 n0 son ""- 

No entra. ;. ( u. r desdicha! Honor, pues sabes, personales de Sliyo sino qUC toman 

ii,./ una llave y un milagro nuevo. ,. st ,. carácter en algunas de sus aceps. 

unta quiero probar; hierro, si cabe*. r» i.* !•• i> n r* 

' ,. ' ' Por eso muv bien dno Bello: «En- 

Con mil diamantes guarnecerte d< DO: j j 

Entro, la vuelta dio, y queda abierto... ouéntrase en nuestros clásÍCOS tal Ctial 

(Tino, Siempre afudc l„ verdad, U. ■'...). P iisa J e en «* ue harer ' a P li, ' ul ° al tleBr 

curso del tiempo, deja de ser imper- 

i V algunas veces hacer de un pe- sonal, tomando el tiempo mismo por 

dacillo de alambre una llave que hace sujeto». Lo que confirma con este 

a cualquier cerradura». (Lo|x: de ejemplo de Cervantes: «Hoy hacen, 

Rueda, Registro de representantes, señor, según mi cuenta, quince años, 
Dico. rU Cbil., t. III. 12 



90 



HAC 



HAC 



un mes y cuatro días, que lleg i á esta 
posada una señora en hábito de pere- 
grina». El sujeto gramatical fué al 
principio un s. de persona, como se 
ve en el latín faceré: iFecit ergo ibi 
cum Domino Mogses quadragmta dies 
el quadragmta noeles*. ( Vulgata, 
Eiod., XXXIV, 28). ais serrus fu- 
gerat et annum in faga fecerat ..Pos- 
tulabat ne sibi computarentur dies, 
ijiws in custodia fee isset». (Digesto). 
En las inscripciones sepulcrales son 
comunísimos giros como éste: «Con- 
jugi carissimae, cuín qua ferit annos 
XX, menses...dies...» Lo mismo se 
ve en el original griego de los Hechos 
de los Apóstoles (caps. XVIII y XX) 
y en todos los autores de los prime- 
ros siglos de la era cristiana. De la 
persona pasó el sujeto, en la Edad 
Media, al tiempo, indicado por los 
sustantivos tiempo, año, mes, etc., 
o Aecepit transitum, abifecit 4-ugustus 
dies septem»: Murió cuando Agosto 
hizo siete (lias, es decir, cuando Agosto 
cumplió siete días. Varios ejemplos 
mas pueden verse en el Glosario de 
Ducange. Como la personalidad del 
tiempo no es perceptible, ni menos 
es conforme con las ideas cristianas, 
es muy razonable que rio tuviera ca- 
bida en el castellano, y por eso el v. 
hacer nació impersonal en esta aoep. 
Y ahora, lo curioso es, que este mis- 
mo V. quiera tomar por sujeto lo que 
en su padre faceré era complemento 
acusativo. Con razón pues Cuervo, 
comentando esto mismo, agrega: « Hs 
visihl' cómo lia ido oscureciéndose 
el sujeto y predominando el acu- 
,o basta venir á ser el objeto 
principal del concepto, ó sea, el su- 
o psicológico; de .- * í * í que, por la 
tendencia natural & restablecci la 



armonía entre la forma psicológica 
y la expresión gramatical, se diga 
dieron las cuatro, hicieron grandes ca- 
lores, hacen ocho días». Por eso Santa 
Teresa escribió: • En todos estos 
años jamás se puso la capilla [San 
Pedro de Alcántara], por gratules 
que hiciesen», (Vida, 
c. XXVII).— Como r. lo usamos de 
una manera especial en Chile cuando, 
por ej., decimos: «;l'ara qué te ha 
No te hagas, porque se que entiendes 
bien lo que te digo». Es un modo 
elíptico, dictado por la cortesía, en 
que se suprime el resto de la fr.: el 
hnito, el disimulado, romo que no ea- 
tiendes. Xo parece que pueda conde- 
narse este uso; sin embargo, t • ■ i u: 
presentes los modos castizos de expre- 
sar este significado, que son tres: n) 
«Junto con los artículos el, la. I" y 
algunos nombres, denota ejercer ac- 
tualmente lo que los nombres signifi- 
can, y más comunmente representarlo; 
i en las frases: lia,; r el rey, el 
gracioso, el bobo. I tícese también Ha- 
cer el papel de rey, <l< gracioso, de 
bobo», b) «Usado c. n. ó con el pron. 
se, y seguido, en el primí c caso, de la 
partícula di y artículo, y i n el segun- 
do, de artículo ó solamente de voz 
expresiva de alguna cualidad, fingirse 
uno lo que no e>: //,*,ir del tonto¡ 
Hacerse el tonto; Bacerst tonto», c) 
«En el misino género de construcción, 
blasonar de lo que signifiquen las pa- 
labras a que este .. raja unido: ¡l,i- 
cer del hombrt ¡ Hacerse el valier¡ 
Según estas definiciones, no es bien 
dicho: Hacerse un» que cree; 
, Para qué te haces que estás es- 
cribiendo? Significa aqui fingir o simu- 
lar y debe decirse: Hacerst ¡I qtu 
ó ¡I, qtu era . o Hacer '■"ut" 



II A C 



HAC 



yi 



que n.f. Con tiene relación 

la castiza de «aparentar, dar á e-ntoii- 
der lo contrario de lo cierto ó verda- 
dero. I'., por lo común, seguido del 
adv. coma-. II que no 

quien una cosa, ó como que iw ha 
. Por consiguiente, a., y 
nó r., como lo hacemos en Chile. 
— ¿Tiene el v. hacer el significar 
do de «andar, recorrer», como le dan 
algunos con los sustanti ,m¡- 

El imijín- ha- 
ce quince millas por hora; El 
coche hizo dos leguas ". El fran- 
cés, sí, reconoce expresamente esta 
acep. á sn v. faire; pero el castellano 
no ha llegado á tanto. Decimos bien 
r una jornada, una caminata, él 
camino, hacer su curso, su 

r romerías, un viaje, una peregrí- 
. / trayecto ó la travt 
porque con > - ntivos cuadra 

perfectamente la acep. castiza de: 
«junto con algunos nombres, signifi- 
ca la acción de los verbos que se 
forman de los mismos nombres: y 
asi, hacer estimación, es estimar: hacer 
hurla, burlarse». Podrá objetarse que 
algunos; ide los nombres que hemos 
citado, como jornada y trayecto, no 
forman verbos; pero esto solam 
prueba que la definición no es del 
mos en ella, nójla 
letra que mata, sino el espirita que 
vivifica, y con esto entenderemos que 
ite caso significa «camino 
de un dia», como ti sinónimo 

de travesía. Mas, con legua, milla ó 
kilómetro, ¿qué explicac ón cabría? 
S o agregando un complemento que 
propio del v. hacer, podría admi- 
tirse tal régimen: El coche hizo tres 

:• : El álbaflü hizo 
metros dt . 1 ¡i sos la 



mente salta por sobre la cantidad y 
va derecha al s. que completa el signi- 
ficado del \\; como si se dijera: El 
hizo un viaje de tres leguas; El 
albafíilhizo un enlucido de diez meta 
Son trastruecoe nada raros en caste- 
llano; como cuando decimos: No ten- 
go género de cosa ó Xo tengo cosa de 
ningún género. Aquí conviene notar 
que falta en el Dice, la fr. fig. Hacer - 
sel á uno] camino ana cosa, usada en 
todas partes, y, entre otros, por Santa 
Teresa en sus Cartas. — «Con las pre- 
posiciones con ó de, «proveer», 4.* 
acep. Hacer A uno con dinero, de libros. 
Y. m. c. r.». Así el Dice; pero la 
definición queda corta, porque no 
alcanza á explicar todos los casos en 
que hacer se construye con de ó con. 
«¿Qué haremos de dinero -para pagar 
la cuenta:' ¿Qné has hecho del libro 
qne te presté? i — Tampoco aparece la 
acep. correspondiente cuando se trata 
de meses, novenas, triduos, fiestas. Ha- 
cer el mes <Ir María; Hacer una nove- 
na al Niño Dios. Véase Devoción. 
— Veamos ahora algunas frases'y mo- 
dismos chilenos. Á hacerse: de re- 
mate ó rematadamente, sin remedio, 
totalmente: Pedro está toen á hacer- 
se, ciego á hacerse; El árbol se 
secó á hacerse. Con clara intuición 
vio D. Z. Rodríguez que este modis- 
mo «es seguramente el antiguo A 

■i, que hoy no sabemos por qué, 
escriben casi todos d cercén».] (Noso- 
tros defendimos también la acentua- 
ción grave, y véasele en su lugar). 
Realmente, no entendiendo el pueblo 
la forma de esta última voz, sino 
solamente su significado (a raíz), con- 
fundió aquélla con el v. hacer y 

Ddió el sentido del modismo. — 
Hacérsela á uno, fr. formada de 



92 



HAC 



HAC 



la castiza Hacer á uno la razón: 
■(corresponder á un brindis con otro 
lu in lis». Por donde se ve que se han 
invertido los papeles: en la fr. chile- 
na la liare el que invita á beber, 
diciendo: Se la hago, y el invitado 
contesta: Se la pago; y en la española 
hace la razón ó la hace el invitado. 
Véanse algunas autoridades. 

¿Bostecitos? brindis son 
Al sueno; haré la razia, 

Aunque me duerma en la calle: 
Que quien : de Baco es amigo 
Y á tragos sus pecho» mama, 
Jamás dormirá *in cama, 
Que siempre la trae consigo. 

(Tirso. La Sania Juana, II, 7.') 

Dod Antonio de Solis, en su «saínete 
con que'se acabó la comedia de Eurí- 
dicc y Orfeo», escribió: «Después de 
una mudanza, toma Bernarda á Cos- 
me de la ruano, y los demás de dos en 
dos se acercan á la estatua, y, llenando 
unas copas en la fuente, van brindan- 
do y bebiendo. 

Bebn. Brindis. 

COSM. Hago la razón. 

chis. Brindis. 

COSM. Hágola también. 

QuiSON. Más brindis. 

i ¡i ism. Mire usted, 

Ni. hubiera oosa como la razón, 
Si fuera la razón, mire usted, 
Tan fácil de decir como dz hacerji 

En su "Loa para la comedia de Pico 
y Caliente», escribió también el 

mismo: 

En forma de pesadilla, 
Vengo cu un l>i India del Bi 
\ l.i salud de la Reina, 
ffacú ndo r : este ' rago. 

Según esto, se ve claro que nuestro 
pneblo trastrocó los términos de la 



fr. castellana y por la'consonancia la 
convirtió en Se la hago, se la 
pago, ó Te la hago, te la pago. 

La segunda parte se expresa también 

con la fr. Pagar la hechura ó 

Pagar j hechuras. (Véase e<ta úl- 
tima voz). Otra acep. de Hacérsela 
á uno es feriarle ú obsequiarle con 
algo. Está tomada de la acep. casti- 
za de hacer, «proveer»: Hacer á uno 
con dinero, de libros. — Hacérsele á uno 
una cosa. Es fr. castiza, que significa 
imaginarse, representarse, figurarse, 
y que no aparece en el Dice. Se me 
hace que va A llover. «Las dos mana- 
das que á Don Quijote se Ir hicieron 
ejército'».' (Quijote, p. I, c. XVIII). 
El Dice, registra solamente esta acep. 
parecida: «Con nombre ó pronombre 
personal en acusativo, creer ó suponer, 
en locuciones como éstas: )"<> hacia á 
Juan, ó 1/0 Ir hacia, (Ir Madrid, en 
Francia, contigo, estudiante, mas pre- 
cavido, mi no* simplt -. No li //<"/» lan 
necio-». — Hacerse a (con nombre ó ailv. 
de lugar). El Dice, admite solamente 
Hacerse allá y Hacerse atrás, cuando la 
verdad es que esto constituye una acep. 
general del v. c. a. y c. r. Hablen los 
clásicos. tffdgase musa merced á una 
/larlert. (Lope de Rueda, Comedia ¡li- 
mada Eufemia, esc II). En otros 
des pasajes dice: á una banda. 

Hactot le s pretensorea adelant*. 

(Krcilla. Araucana, o. 1 1). 

Ku campo estamos, hdgtttt adelante. 

(rti'd., c. XI). 

¡locar afuera, oh espirita gallardo. 

(Valone: irdo, 1. XVII). 

ffaztt ■/ "»a parte. 

na sVfoj celos). 



HAG 



HAC 



98 



■¡■letia parte mientras pisa 
( M.. La aran sultana). 

En el Quijote de Avellaneda aparece 
dos veces la fr. Hacerse á una parle. 

• a un latió. 
- i, ¡ji elación por ln tirtad, II. 6.') 

- [dados, haceoí afutra. 

(Id.. i. II. 3.*) 

Hacerte á un lado*. (Covarrubias, 
'/'■ soro, art. Lado). cCaando, viéndo- 
se apretados del enemigo, quisieron 
hacerse a/aera, no pudieron». (P. 
Ovalle, fíis/ór. relac, 1. VI. c. VII). 
Y otro ejemplo igual al fin del mismo 
cap. El Dice, trae también la fr. 
Hacerse uno 'i un lado. En el v. correr 
da como ana de sus aceps.: «.Hacerse 
:¡ derecha 6 izquierda los que están 
en línea»; y en enmararse, «hacerse 
ü m ir», fuera de la fr. espe- 
cial Hacerse á la mar, que viene en el 
art. Mar. Por todo esto se ve que no 
hay inconveniente "para usar de esta 
p. con todos los advs. y comple- 
mentos de lugar: Hazte para acá, 
más allá, al rincón, para I" pared; 
\ asimismo en activa: Haz para acá 
i i silla, para allá esa mesa, para 
afutra ese borracho.— Hacerle á lodo. 
El Dice, admita ésta como acep. de 
jugadores solamente: «Entre jugado- 
res, asegurar lo que paran y juegan, 
cuando tienen poco ó ningún dinero 
delante: Hago tanto, Hago á lodos. 
Fuera de esta acep. particular del 
juego, parece que del» admitirse una 
acep. general, i poco mé 6 

¡'•linar uno su juicio ó 
voluntad hacia una persona ó cosa. A-i 
se deduce de las frasee Hacet á todo, 



Hacer d dos caras y Hacer á dos ma- 
nos y de este pasaje de Alcalá: «La 
del juez ha de ser vara que tan presto 
so incline para el necesitado y pobre 
como para el poderoso y rico, que haga 
á todas parles sin exceptuar perso- 
nas". (Donado, p. I, c. V). Capmany, 
traduciendo el francés «II se mé- 
nageoit 1' un et l'autre partí », escribió 
también: • Hacia á uno y otro partido*. 
Valbuena (El Bernardo, 1. II) escri- 
bió de la misma manera: 

Y de tal propiedad y tal sujeto. 
Que íí todo hace, y nó á guardar secreto. 

Asimismo Castillejo, hablando contra 
el amor: 

Tú matas toda ralea 
Y iaca •> teda ropa. 

— Hacer alusión. Muchas autoridades 
tenemos anotadas para probar lo casti- 
zo de esta fr., contra Baralt, que la ta- 
chó de galicana; pero no queremos 
cansar al lector y basta con lo que 
dijimos en Ai, r.sió.v— Hacer ei, 
amor. ídem. Véase Amor. — Hacer 
atmósfera. Véase A T M ó B F E K A. — 
Hacer baza. \ lo que dijimos de 
esta fr. en el cuerpo y en el Apéndice 
del l r . t. (art. Rasa), agregúense estos 
versos del Quijote (p. II, c. XLVI): 

Ydo hay primera belleza 
La segunda no hace bazn. 

El Dice, dice que ocha se deriva del 
arábigo bazza, llevarse una cosa; 
pero Cortejen corrige de esta otra 
manera: «Quieren algunos que ven- 
de] v. arábigo baza, que significa 
vencer, sojuzgar, dominar, y esto vie- 
ne á significar en el último verso». — 
Hacer cachaña. Véase esta ultimo 
voz.— Hacer causa común dos perso- 



94 



HAC 



HAC 



ñas, ó una con otra: unirse, aunarse. 
Es fr. que falta en el Dice. — Hacer 
clase de, hacer clases. Mucho 
se usan en Chile estas frases en vez de 
las castizas Dar lección (explicarla el 
maestro), Tenor cátedra de, leer tal ó 
cual ciencia ó asignatura, etc. Como 
clase significa: «lección que da el 
maestro á los discípulos cada día» y 
«cada una de las asignaturas á que se 
destina separadamente determinado 
tiempo», mal podrá el maestro ó pro- 
fesor hacer la clase, porque ni 
la «lección» ni la «asignatura» son 
cosas que se pueden hacer; solamen- 
te sedan, se explican, se enseñan, 
se laman. Sólo con la voz catecismo 
hallamos en los clásicos usado el v. 
hacer; pero es porque el s. está toma- 
do en el mismo significado de catt qut - 
sis ó catequismo, esto es: '(ejercicio de 
instruir...», y el ejercicio, si, es cosa 
que sr hace. He aquí el texto clásico: 
«No es mi intento hacer catecismo 
sobre las propiedades asnales» (Picara 
Justina, f. II, 1. II, c. IV). — Hacer 
crisis. Parece que es fr. convela, tra- 
iéndose de enfermedades. — -Hacer 
cuenta. En el Hice, sólo hallamos 
Hacer ó hacerse uno cítenla, ó la cuen- 
ta, nunca de cuenta: «figurarse ó 
dar por supuesto». Fuera de ésta, hay 
también la fr. Hacer caíala, un el 
significado de apreciar, estimar. Mu- 
chas veces el s. cácala va con algún 

¡id j. «La cola, de quien tunta cuenta 
hacían*. (Quijote, p. 1, c. XXXVI). 
«De los modernos romancistas no 
hace laucha cucnta«. (Id., ]>. II. 0. 
XVI). tHace mucha cuenta de hon- 
ra ", fr. de Rivadem ira citada por el 
1'. Mir. 

I), ! 
COIDO ' :m pnii i] 

En linaje, estado y renta 



Se debe hacer gran CUt 
Por aquí. 
Van los más de cuantos vi. 
Bien que hay otros diferentes 
De pasados y presentes 
Que hacen cuenta de ti. 

(Castillejo. Dial, entre la Verdad y la Lisonja). 

No hay que advertir que esta fr. 
debe entrar en el Dice. — Hacer cues- 
tión. Equivale á cuestionar y véase 
CUESTIÓN. — Hacer (ó formar) época, 
«fr. que se usa para denotar que un 
hecho ó suceso dejará larga memo- 
ria, ó que por su importancia será 
el principio de una época ó era cro- 
nológica». Así el Dice. Aunque la 
fr. parece tomada de la francesa 
Faire époque, hizo bien el léxi- 
co oficial en aceptarla, pues está 
bien formada y no pasa del signi- 
ficado fig. de época. Mas, lisase tam- 
bién con el posesivo su y con la 
significación de cosa que pasó y que 
probablemente no volverá: «El ro- 
manticismo li'r.'i ya su época; Va 
hicieron su época las doctrinas de 
ciertos filósofos». Como aquí varia un 
tanto el significado, puede considerar- 
se como fr. distinta y convendría 
también aceptarla. En rigor, el signi- 
ficado del v. es el mismo que en la pri- 
ni •! a, pero nó el general de la fr. pol- 
la fuerza (pie le da el pronombre su. 
— Hacer fia. Fr. bien castiza, como 
que proviene de la latina Finan 
faceré: finalizar, concluir, acabar, «El 
amor de los mortales es abreviado, 
mudable, quebradizo, que á un disgus- 
ta, con una palabra descom- 
puesta se píenle, y COI) Hila pequeña 
falta hace lia y términos. (Alcalá. 
lo, p. 1 1, c I). 

I,. . naalada y salpican 
// !nj¡n, ¡qué i ¡ene ahora? 

(H / i rnn). 



HAC 



HAC 



95 



[uivocó pues Baralt al decir de 
fr. que tea modo de hablar 
ptable tan fulo en len- 
guaje fam. y jocosos. — Hacer fortuna. 
FORTUNA. — Hacer fuego. Véase 
Fuego. — Hacer furor. Véase Fu- 
ros. — Hacer gracia. No se confunda 
la fr. Hacer gracia de alguna cosa á 
uno (dispensarle ó librarle de e'.la), 
que es de lo más castizo, cou la otra 
Ha 'ile á uno gracia una cosa (cau- 
sarle agrado, complacencia, risa, ó lo 
contrario, irónicamente). — Hacer 
historie. Véase HlSTORI a. — Hacer 
honor. Xo se confunda con Hacer 
el honor ó hacerse un ho- 
nor. Véase esta última voz. — Ha- 
cer horror. Véase Houroii.— Hacer 
jonja. Véase Jonja. — Hacer juicio. 

Es fr. castiza en el sentido de for- 
mar juicio ó concepto, mas nó 
cuando significa, como en Chile, obe- 
Joicio. — Hacer la 
cimarra. Véase Cimarra.— Ha- 

l: "aparentar uno para 
algún fin lo que en realidad no sienten. 
define el Dice, esta fr. como fig. 
y fam., pero omite la acep. que tiene 
en sentido propio: representarla. — 
Hacer la cruza. Véase Cruza. 
—Hacer la chancha. Véase des- 
pués del ai t. Chancha. — Hace, 
felicidad, las delicias, el deleite, el 
fría, etc. i En 
castellano, dijo Baralt, ( nada hace 
las delicias, el encanto, el orgullo, etc., 
de nadie. En tal caso c: Esto ó 

lo otro es mi delicia; En esto me gozo; 
1. 1 rn (ud de los ' orgullo ó 

la gloria ó /,/ coro ta del but 
Mae el P. Mir agregó: «La loe. Esto 
hace mit do sabemos de nin- 

gún clásico autor que la dijera. Pero 
en el P. Murillo leemos la fr.: Estas 



ocupaciones hacian sus recreaciones y 
entretenimientos. Por este modo de 
hablar podemos colegir que la fr. 
Esto hace mis delicias no va tan fuera 
de camino, como á primera faz podía 
parecer. Esta razón nos induce á res- 
petarla, sin definir su propiedad ni 
argüiría de impropias. En realidad, 
si el v. hacer significa «causar, ocasio- 
nar)», y si forma frases como hacer 
horror, hacer fin, hacer gracia, hacer el 
amor, no se ve repugnancia para que 
se junte también con los nombres 
felicidad, delicias, etc. Xo son frases, 
lo reconocemos de buen grado, que 
suenen bien al oído castellano; pero 
tampoco son tan absurdas y disparata, 
das, que merezcan condenarse. — Ha- 
cer la grande, Hacer la chica, fr. fam. 
Además de las aceps. que vimos en los 
arts. Grande y Chica, significan en 
Chile hacer la necesidad mayor y la 
menor, hacer aguas mayores y meno- 
res.— Hacer la pata, la pava, 
la penca- Véanse los tres sustanti- 
vos. — Hacer milagro-, maravillas. «El 
poder de Dios no hace maravillas 
para los españoles, sino que las obra*, 
sentenció Baralt; y muchos, creídos 
de su palabra, miran como afrancesa- 
das estas frases. Es cosa de risa, por 
no decir otra cosa. Hasta abrir cual- 
quier obra clásica para tropezar con 
las frasee hacer maravillas, hacer mi- 
lagros, hacer prodigios, hacer cosas 
maravillosas. — Hacer música. Xo es 
lo mismo en castellano que en francés, 
dice el P. Mir. En castellano corres- 
ponde & cantar ó tañer instrumentos. 
En francés, la fr. Faire de la musique 
comprende toda ocupación musical; a 
saber: copiar papeles de música, com- 
poner piezas de música, ensayar una 
composición musical, ejecutar con 



U6 



HAC 



HAC 



instrumentos solos un pedazo de mú- 
sica, cantar á voces solas ó acompaña- 
das». — Hacer notomia. Véase esta 
última voz. — Hacer n i/mero una perso- 
na ó cosa: uno servir ó ser útil más 
que para aumentar el número de su 
especie. || Ú. t. cortesanamente cuando 
una persona se ofrece al servicio de 
otra. Para hacer número entre los 
servidores de usted*. Así el Dice. No 
se dé á esta fr. el significado de hacer 
sala: «juntarse el número de magis- 
trados suficiente, según la ley, para 
constituir tribunal''. Véase Quo- 
rum.— Hacer ñaco, Hacer 
patitos, Hacer pendant, Ha- 
cer pipí- Véanse las últimas voces. 
—Hacer política. Fr. agabacba- 
da, que ahora se corrige diciendo 
Hacer obra política, de política ó de 
político. Así queda bien, porque en 
realidad las obras sí se hacen, mas nó 
la política. No nos disgustan tampoco 
Hacer buena ó mala administración, 
Hacer bueno ó mal gobierno, porque 
equivalen á administrar y gobernar 
bien ó mal; lo que es conforme con 
una de las aceps. castizas ya citadas. 
Por eso es bien dicho Hacer justicia. 
Hacer hi historia de un suceso, etc. — 
Hacer por la vida, fr. fig. y fam., que 
significa comer y se usa en tudas 
partes, en España y América. Parece 
ser moderna, porque no recordamos 
haberla leído en los clásicos, sino úni- 

camente en los contemporáneos, c o 

Valbuena, Caballero, etc.; mas, como 
está bien formada, merece admitirse. 
— Hacer presente. Véase Presente. — 
Hacer presión. Véase Presión. 
—Hacer rayas. Véase Raya.— 
Hacer saltar << uno de un puesto 
u ocupación. Ee fr. ti'.'., que significa 
■•II Chile: hacerle salir de >•! o de ella, 



ya sea minando su buena reputación, 
ya indisponiéndole con sus superio- 
res, ya tramando é> maquinando de 

cualquiera otra manera hasta coi- - 
guir este resultado. Véase Despla- 
zar. — Hacer San Lunes. Véase 
esta ultima voz. — Hacer sonar. Fr. 
fig. y fam. que significa en Chile 
azotar ó apalear á uno, medirle las 
espaldas, por el ruido ó sonido que 
hace en el cuerpo el instrumento; y 
también, abofetearle, apuñearle; y 
por extensión, vencerle con gran 
ventaja en disputa, juego, etc. Tra- 
tándose de cosas, destruirlas, devo- 
rarlas, comerlas, en buena cantidad. X" 
vemos inconveniente para que se ad- 
mita esta fr., que, en realidad, no ca- 
rece de gracia. — Hageb TIRAR Véase 
tica.— Hacer tuto, Hacer tut- 

ti. Véanse las últimas voces. — Hacer 
una jira. Véanse Gira y .Tira.— 
Hacerle un hijo macho. Véase 
Hmo.— Hacer un Paraguay. 
Véase Paraguay.— Hacer un pe- 
rro muerto. Véase Perro. — Hacer 
un propio. Falta esta fr. en el Dice., 
la cual podría variarse también con 
los nombres mensajero, extraordina 
m. Propio significa en ella: «persona 
que expresamente i e envía de un pun- 
to á otro con carta ó recado». Invo- 
mos solamente la autoridad de 
Santa Teresa, que basta \ sobra para 

el raso, (i Cuando se ofreciere men- 
sajero, recaudarla [la licencia]; mas 
no hay para qué h aci r propio*. 
(Car/a I. Vil, cd. La Fuente), i Pa- 
mi tan buena | esa trucha], que 
he hecho esti mensajero para enviar- 
la á mi padi i ia XL II). 
i A Avila envío dineros para que le 
hagan este mensajero*, (''arla A 17). 
i Fray Domingo me ha escrito ahora 



HAC 



HAC 



97 



aquí, que, en llegando á Avila, ha- 
ga mensa/ero propio que se le lleve 
[un libro]», {tarta III). iHicieron 
un mensajero á Madrid». {Carta 
LXXXYIT1). «Si no hallare mensa- 
jero que venga luego, mi señora la 
marquesa le enviará á vuestra merced 
un mozo: y. si ve vuestra merced que 
esto e6 pesadumbre, hágale propio, 
que acá se pagará.. .Y, si hiciere vues- 
tra merced mensajero, avise al señor li- 
cenciado Padilla». {Caria l LXXTI). 
«Si es menester darnos vuestra merced 
algún aviso, hágamela de hacer un 
propio, que acá le pagaremos». {Carta 
CCCLZXVII). «Por si no ha ido 
V. P. á donde me escribió, torno á 
hacer mensajero para ahí». {Carta 
i 'i 7U). «De las de Veas y Oaravaca 
me pesa, que las hicimos mensaje- 
ro». {Carla CCVIII). «Será menes- 
ter hacer á vuestra merced mensajero». 
{Carla CCXOIV). «Haga V. II. 
luego un propio». {Carta CCCX- 
XVI). «El P. Nicolao me dijo me ha- 
ría mensajero». {Carta CCCLII). Esto 
sin salir de las cartas, en las cuales 
sólo tres veces emplea para esta acep. 
el v. enviar: enriar un rorreo, y dos 
veces, un propio. Desentrañando e\ 
origen de esta acep., nos parece que 
no puede ser otro que este: Un correo 
que no es propio, es general ó común 
de todos; para que sea propio, es 
menester sacarlo del número de los 
generales ó comunes, apropiárselo, ó 
sea, hacerlo propio. Una vez formada 
esa fr., es natural que por igualdad 
de significado se usara también el 
v. con el s. mensajero y probable- 
mente con sus demás sinónimos. 

Ai-or<i»mo§ de hactr 
Tras vos tsie mtniujero, 

Dice. H« Ohil.. t. III. 



escribió Cristóbal de Castillejo. Ven- 
ga ahora en confirmación de esto el la- 
tín: tQui facía angelos tuos spiritus», 
dice el salmo CI II, t: «Tú [Dios] 
haces mensajeros ó nuncios á tus espí- 
ritus». Comentando este pasaje, escri- 
bió San Gregorio Magno: «Sópase que 
el vocablo ángel es nombre de oficio 
y nó de naturaleza. En efecto, aque- 
llos santos espíritus de la patria 
celestial siempre son espíritus, pero 
no siempre pueden llamarse ángeles, 
sino que solamente son ángeles cuan- 
do por medio de-ellos se^anuncia algo. 
Por eso el Salmista dice: Qui facit 
angelos saos spiritus. Como si di- 
jera: El que tiene á su disposición 
á los espíritus, también, cuando quie- 
re, los hace mensajeros ó ángeles». 
{Homilía 34 sobre el Evang.) Cual- 
quiera podrá argüir que el v. hacer 
no sale aquí de su significado general, 
como en hacer rey á uno, hacerlo 
presidente (acep., entre paréntesis, 
que no esaá clara en el Dice.) Conve- 
nido, contestamos nosotros; pero esta 
misma acep. general, aplicada á propio 
ó mensajero, es la que ha producido 
otra particular equivalente á enviar. 
Por eso el Illmo. Lizárraga no vaciló 
en usar el v. hacer cu esta acep. hasta 
con el americanismo chasqui: iffizc 
un chasqui, que en menos de media 
hora llegaba al Visorrey á la cibdad». 
(Descripción breve, 1. II, c. XI, VIII). 
— En esta acep. se han fundado, sin 
duda, los que dicen hacer un 

parte, un cablegrama, un te- 
legrama, lo cual no sabemos que 
haya sido usado por los buenos auto- 
res. Un parle, un cablegrama y un 
telegrama se hacen, es decir, se escri- 
ben ó redactan, para que otro los 
envíe ó dirija; pero no sería hacer- 



08 



HAC 



HAC 



lOS, enriarlos, ó trasmitirlos á la 
persona interesada. Si tal licencia 
hubiera en el lenguaje, podría también 
decirse: Le hice {envié) una carta 
d mi hermano; El corresponsal hizo 
su correspondencia al diario; 
El reportero ó noticiero le hizo tam- 
bién sus noticias; El Ministro 
hizo una nota al encargado de 
negocios. La confusión ha nacido de 
que el s. parte tiene también la acep. 
de tcorreo que se establece, cuando el 
soberano está fuera de su corte, entre 
ésta y el sitio en que aquél se encuen- 
tra, para recibir sus órdenes y darle 
cuenta de lo que ocurra». En esta 
acep., sinónima de propio y mensajero, 
estaría bien usada la fr. (El general 
hizo un parte al reg), pero nó en la 
más conocida de-escrito, cédula, des- 
pacho ó comunicación que se envía 
por medio de un propio ó por telégra- 
fo ó telefono. — Hacer rotos. Véase 

Voto.— Hacer un zambardo ó 
zambardos. Véase esta voz. — Ha- 
cerse del rogar. Dígase Hacerse de 
rogar: no acceder uno á lo que otro 
pide hasta que se lo ruega con ins- 
tancia.— Hacerse de las mon- 
jas. Fr. lig. y fani. que en Chile 
significa: hacerse el inocente, hacerse 
el que ignora ó no sabe una cosa; ó 
mejor — /facerse de las mieras. 

7éase Nuevo. — Hacerse el 
deber. Véase Deber.— Hacerse el 
cargo. Sobra el artículo el. Y 
Oaboo. «Cecilia, hecha cargo de 
la situación, pegábase á su- Faldas 
(•(uno gatillo cariñoso», escribió el P. 
Coloma en su obra l!< cuerdos dt Fer- 
nán Caballero, VI. El participio 
pasivo hecha brama de verse junto 
oon el acusativo cargo: lo correí to 
habría sido: haciéndose cargo, ó 



bündose hecho cargo. — Hacerse fuerte. 
Véase Fuerte. — /facerse ilusiones, -i 
la ilusión. Tomemos al toro por las 
astas. .1 El que se hace ilusiones, 
dijo líaralt, es capa/, de hacer cual- 
quiera cosa mala. Todo lomas á que 
puede extenderse un español bien 
hablado es & forjarse ilusiones, como 
quimeras, ó á alucinar- 
se, que es lo mismo». Al P. Mir no 
le agrada la fr. propuesta por l'.aralt, 
y agrega: aQuédese pues la loe. For- 
jar ilusiones para notar á uno de loco 
echacantos ó de tener los cascos á la 
jineta, pues no sirve para solo ex- 
presar que uno padece engaño ó 
ilusión". En otra parte dice el mis- 
mo autor: «Hacerse ilusiones 
merece tacharse de loe. bárbara en 
castellano. En hartas locuciones la 
dicción hacerse da margen á impro- 
piedad y barharismo; mas. hacerse 
con ilusiones, viene á ser un ma- 
ridaje cerril y monstruoso. Las ilu- 
siones no se las hace uno asi como así: 
tampoco se hacen los Buenos ni las 
fantasías; á lo mas. se padecen, se 
producen, se tienen: pero. 1 
uno así propio, es operación qne no 
está cu el arbitrio de ningún mortal. 
Será porque el v. hacer no tiene en 
casi, llano el mismo valor que el fu iré 
francés, como lo acreditan muchas 
locuciones en que hac i no cabe como 
cabe/aih •>. Tenemos en estos dos ale- 
gatos las dos astas del toro; mas .■- 
él tan bravo que no podamos dar 
erpo en tierra? Vamos 
a verlo. Santa Teresa, en su l'amino 
rfi perfección (c, \ L) escribió: « Mas, 
de lo que ahora traíamos, que es de 

rjgafios y ilusiones que hace el 
moni" a los i ontemplatiros, no I 
poco en ellos., ('ned que, si no andáis 



HAC 



HAC 



99 



con malicia, ni tenéis soberbia, con lo 
que el demonio os pensare dar la 
muerte, os da la vida, annqne más 
cocoe j • - os quiera hacer». El 

mismo P. Mir cita baml - tres 

pasajes de autoi ■ 3 en que 

aparecí- la fr. //■/ ■ Si los 

cuerpos en que aparecen los ái 
son fingidos, parece que hay engaño 
y liaren ilusiones*. "Tienen los demo- 
nios virtud para hacer semejantes 
ilusiones con otras muchas». iHizo el 
demonio esta ilusión, que á todos 
par> g la". Ahora bien, si el 

demonio hace ilusiones, si las hacen 
los cuerpos fingidos, ;por que no ha 
de poder ■ - uno mismo? Según 

el Dice, la ili concepto, ima- 

o representación sin verdadera 
realidad, sugerido por la imaginación, 
ó causado porengafiode los sentidos». 
E dqi imaginación, pongo por caso» 
irbada; si estoy, como se di- 
ce, soñando despierto, ;no puedo ha- 

. i decir, Formarme, más de una 
ilusión, tomada ésta en el sentido de 
«concepto, imagen ó representación 
sin verdadera realidad?! Evidente 
que sí. Ahora, si tomamos la 2. a acep. 
de ilusión: (esperanza acariciada sin 
fundamento racional», con más razón 
me la puedo hacer, formar ó fingir, 
porque no necesito tanta perturbación 
de la imaginación ni tanto engaño de 
los -cutidos; y así como me lah 
así puede cualquiera deshacerme, des- 
vanecerme tal i Y con i ¡tas 
dos frases tenemos traducidos los dos 
neol . ilusionarse y desilu- 
sionarse. Lo malo do está en la fr. 
ii la ilusión, 
mificado i 
atribuye, de « rrar, engañarse, equi- 
vocarse ó padecer equivocación»; lo 



cual, a lo más, se puede admitir como 
efecto ó consecuencia del hacerse uno 
la ilusión, pero nó como significado 
propio de la fr.; por eso no hay que 
perder de vista el significado preciso 
usión con sus dos aceps. — Hacerse 
parte. No aparece esta fr. en el Dice, 
siendo, como es, harto castiza y de 
uso comente. El P. Mir cita como de 
Mariana este ejemplo: tüe huí' parle 
en el negocio», y lo interpreta: «coo- 
peré, tuve parte, entré á la parte». 
«Hacerse uno parte en un juicio, cau- 
sa ó litigio», se dice también en lo fo- 
rense, porque parte es sinónimo de «li- 
tigantes—Hacerse una causa. 
Es fr. del foro chileno, de uso reciente, 
pero comunísima ya, en lo hablado, 
entre abogados y demás gente de tri- 
bunales. Parece que aun no figura en 
lo escrito, pues el moderno Código dé 
Procedimiento Civil, en su art. 171, 
dice: ■■ Las causas se verán en el día 
señalado»; y en el 177 agrega: «No 
podrán tomar parte en el acuerdo los 
[jueces] que no hubieren concurrido 
,i i, i vista». En ambos artículos podía 
haberse usado la fr., si se la hubiera 
tenido por castiza, pues aquí se usa 
en el sentido de verse una causa, ó 
sea, el acto de dar lectura á los autos 
ante el tribunal que ha de fallarlos 
(lectura que se llama relación y está 
encomendada al relator) y el de oír 
los alegatos verbales de los abogados, 
si los hay. La fr. se usa también en 
la voz activa: « Espero que hoy ha- 
remos tal causa; No dejemos de 
hacerla»; y significa que los jueces, 
abogados ó relatores, según quien ha- 
ble, pondrán cuanto esté de su parte 
para que la Causa se vea (ó S6 ha- 
ga), sin poner obstáculos al acto. 
También se dice en el mismo sentido 



100 



HAO 



HAC 



de verse, Hacerse la apelación 
ó el recurso. En el Dice, no hay 
más fr. con el v. hacer y el s. causa 
que Hacer uno la causa de otro: «fa- 
vorecerla», que ha sido usada por 
muchos clasicos. Sin embargo, en El 
Alcalde de Zalamea, de Calderón, 
leemos: 

M irese si está bien hecha 
La cama; miren si hay 
Quien diga que yo haya hecho 
En ella alguna maldad. 

Por el contexto se ve que aquí se tra- 
ta solamente de lo material de un 
proceso, es decir, que se ha cumplido 
con todos los trámites legales y los au- 
tos están bien formados. Es lo que se 
llama substanciar: a formar la causa ó 
el proceso hasta ponerlo en estado de 
sentencia». Por esto no creemos que 
la fr. calderoniana sea igual á la 
chilena. En el mismo sentido que 
Calderón dijo Quevedo: «El escriba- 
no hacia la cauta, mientras el algua- 
cil con los corchetes... iban tras el y 
no le podían alcanzar». (El mundo 
por dentro). — (Si se nosqueda olvida- 
da alguna fr. formada con el v. hacer, 
véasela en el s., adj.ó loe. correspon- 
diente). — El nombre im hace á la esa. 
Ea fr. que, aunque equivale á la casti- 
za El nombre /<» quila nipone (ausen- 
te del Dice.), bien puede admitirse, 
porque en rila el significado del v. es 
el mismo que tiene en las bien cono- 
cidas El hábito no hace al m<mjt>, l.a 
ocasión hace al ladrón. Por la misma 
razón creemos que esta bien usado el 
v. hacer en frases como éstas: Las 
circunstancia» harén al héroe, Los 
buenos subditos hacen ni /aira go- 
bierno, — .V» le hace. Como chilenis- 
mo condenaron esta fr. Rodríguez y 



Ortiizar, cuando es de lo más castizo, 
tanto que el Dice, no la da como fr. 
sino como acep. del v. hacer, que es 
la 1. a que le da como n.: «importar, 
convenir. Eso no le hace; Al caso 
luiría i. Esto nos exime de presentar 
otras autoridades. — Quien tal hace, 
que tal pague. Adagio castellano que 
conviene introducir en el Dice. Caba- 
llero lo trae en estas dos formas: El 
que la deba, que la pague, El que la 
haya, que la pague. En Chile decimos 
comunmente: El que la hace la paga. 
Castillejo, en sus rimas Contra el 
amor, la usó de la primera manera: 

Porque quien á hierro muta 
Á hierro es justo que muera 

1 que trague 
Esos tragos y fe llague 
Con la lanza que nos llaga. 
Porque es muy debida paga, 
Uuien tal hace que tal pague. 

— En la conjugación, fuera de los 
vicios generales á todos los verbos, 
comete el vulgo chileno con éste el 'le 
estropearle el imperativo: hace y 
hace, en vez de ha: y haced, Háce- 
me y hacéme el favor de... 

Hacha, f. Voz (pie se ha formado 
de hachita, corrupción del caste- 
llano chita. lia chita es «juego que 
consiste en poner una chita (cierto 
hueso del tarso) en sitio determinado, 
y tirar á ella con tejos ó piedras: el que 
la derriba gana dos tantos, y el que 
da más cerca, uno». La hachita <> 
hacha chilena es juego de mucha- 
chos que consiste en esto: tira uno 
una bolita de piedra (lo que se llama 
Salir o partir), y el otro, tomando 
la suya en los dedos de cierta manera 
(hay tres maneras de hacerlo), tira á 

pegar a aquella: si apunta, gana el 
tanto convenido y vuelve á comenzar 



HAC 



HAG 



101 



el juego; si no apunta, tira el primero 
de la misma manera y en [goal condi- 
ción; y asi indefinidami - i que 
se aburren ó cortan el juego. A veces 
se juega también entre tres, tirando 
uno tras de otro y en orden. Cuan- 
do el juego se hace con nu 
cocos ú otras i - • ■ vidas, se llama 
toqui, del araucano thoqui, insignia 
de piedra á modo de hacha, que usa 
el thoqui ó general en jefe. Hasta 
en esta voz se ve la confusión de la 
voz indígena con la castellana ha 
y nótese también, cual lo hemos obser- 
vado en otras partes, cómo la voz es- 
pañola se reserva para lo más fino, y 
la araucana para lo más ordinario. 
Lenz escribió achita y dice que no 
sabe si es derivado del castellano 
hacha, ó si hay alguna voz india en 
el fondo. Ni en el fondo, ni en la 
orilla, ni en la superficie, como acaba- 
mos de verlo, sino que es simple con- 
taminación con el castellano chita. 
Pronunciada esta voz juntamente 
con el artículo la (la chita, jugar á la 
chita) y siendo de formación descono- 
cida para el pueblo, la confundió con 
aás conocida; y, co- 
mo el chileno suele huir de los dimi- 
nutivos, !a volvió á la forma que 
creyó positiva: hacha. Así lo ha hecho 
en multitud de voces: huma, leva, 
sombra, cema, Maiga ó Mar- 
gara, Beño, por hwniia, levita, 
sombrilla, acemita, Margarita, B¡ 
— Suerte en este juego de la hachi- 
ta, que consiste en apuntar á la bolita 
del contrario. — Darle hacha, fr. 
fig. y fain. que vale insistir en un 
asunto ó pretensión, ó en ana obra ó 
trabajo material hasta conseguir lo 
que s»- desea, sin levantar 

i tomada del 



hachear ó dar golpes con el hacha y 
de la experiencia que enseña el refrán 
español l ~n solo golpe no derriba un ro- 
ble. AlgULas veces equivale á la otra 
fr. chilena Dar guasca. Véase esta 
última voz. — De hacha ó de ha- 
chazo; loe. fig. que se usa general- 
mente con los verbos irse, reñirse, 
rse caer, llegar. Equivale á las 
castellanas De golpe, De golpe g porra- 
;•', De golpe y zumbido, y está tomada 
del hachero que da golpes con el ha- 
cha ó también de nuestro juego de la 
hachita. Quitándole la prep. de, 
puede explicarse también como una 
comparación. Véase, si nó, este pasa- 
je de Rubén Darío: aTu voz me sonó 
á hierro y te escuché temblando, por- 
que tu palabra era cortante y fría y 
caía como un hacha*. (A una es- 
trella). — ¿Hay hacha (ó hachita) 
que afilar? Ks fr. 6g. y fam. con que 
se reprende á los aduladores, embau- 
cadores, enlabiadoresy demás títeres de 
la misma familia, que con zalamerías 
y engaños quieren sacar provecho del 
prójimo á quien halagan. El origen 
de la fr. es una anécdota que se cuen- 
ta en la vida de Franklin y que po- 
pularizó Don José .Millardo Xúñcz en 
su Lector Americano, 1. III, n." VII. 
Franklin, cuando niño, facilitó á un 
desconocido, que necesitaba afilar un 
. 1 1 mollejón de su padre, y aun 
le ayudó por algún tiempo haciendo 
girar la piedra del instrumento. Aca- 
bado el trabajo, y por toda recompen- 
sa y agradecimiento, le dijo el desco- 
nocido: Vamos, bribonzuelo; ya has 
jugado y te has divertido bastante. 
; Vete en el acto á la escuela, que 
hace rato debías haber estado en ella! 
Por ■ so el citado amor concluye con 
las siguii nti - v fl< xiones; iCoando 



102 



HAC 



HALL 



veo á un comerciante excesivamente 
cortés y obsequioso con sus parroquia- 
nos, rogándoles que acepten un vaso 
de vino, arrojando sus mercaderías 
sobre el mostrador, ó haciendo toda 
clase de ofertas halagüeñas, me digo 
para mis adentros: ¡Ese hombre tiene 
un hacha que afilar! Cuando veo á un 
hombre que trata de engañar al pueblo 
con grandes protestas de su amor 
por [á] la libertad, y que eu su vida 
privada es un tirano, pienso para mí: 
¡Cuidado, pobre pueblo; ese individuo 
quiere que le des vuelta á la piedra de 
afilar! Cuando encuentro aun hombre 
elevado á una alta posición por el 
espíritu de partido, y sin tener ningu- 
na de las cualidades que pueden 
hacerlo respetable ó útil á su país, no 
puedo menos de exclamar: ¡Pobre de 
ti, inocente pueblo; te han condenado 
á servir al hombre que tiene un ha- 
cha que afilar!)' — Mano ó manos de 
hacha, se dice de la persona que es 
pesada ó recia de manos en sus obras 
y íicciones. 

Hachar. Hachear, a.: desbastar 
y labrar un madero con el hacha. || n. 
Dar golpes con el hacha. Hachar, 
fué usado por JuaniMontalvo (Capits- 
i¡itf se le olvidaron á Cervantes, cap. 
XVI). 

Hachón, ó hacha de viento: la 
que se hace de esparto y pez, que 
resiste al viento sin apagarse. No debe 
confundirse, como en Chile, con ha- 
cha ó blandón: vela de cera, grande 
y gruesa. El hacha tiene cuatro pabi- 
los, y el blandón, nno. (Encima del 
(carro) ocupaban otros doce discipli- 
nantes..., todos con sus hachas en- 
cendidas». (Quijal?, p. II, cap. "..">). 

Haciuki.a. f. Dimntivo te hacha, 
dice solamente el Dice. Kíncho 96 U88 



en Chile este dim., y legítimamente, 
según se ve; sin embargo, conviene 
que se conozca también el nombre 
más especial de nuestra liádmela, que 
es destral, xa.: «hacha pequeña que 
se maneja con sólo una mano». — La 
hachueia de nuestros alhamíes se 
llama en castellano alcotana: «herra- 
mienta de albañilería, que termina 
por uno de sus extremos en figura de 
azuela y por el otro en figura de 
hacha, y que tiene en medio un ani- 
llo en que entra y se asegura un 
mango de madera, como de medio 
metro de largo. Hay algunas con boca 
de piqueta, en vez de corte». Otras 
tienen, por el lado opuesto al hacha, 
cabeza como de martillo. Parecida es 
también la escoda: ..instrumento de 
hierro, á matura de martillo con corte 
en ambos lados, enastado en un 
mango, para labrar piedras y picar 
paredes». 

Hagiográfico, ca, adj. Per- 
teneciente á la hagiografía, (pie es 
la «historia de las vidas de los san- 
tos i>. Es voz usada por todos, y espe- 
cialmente en la edición de las t 'ttnti<¡tt* 
del Rey Sabio, hecha por la ¡acade- 
mia, y que aguarda la admisión en 
el Dice. 

HaGIÓI/OGO, ni. I'sado por muchos, 
aun académicos, cu la acep. de «escri- 
tor de vidas de santos». Aunque el 
Dice, sólo admite a hagiógrqfo con 
ésta y otras acopa., bien puede admi- 
tir también al primero, que esta tan 
bien formado como el segundo. 

HalÓ. Véase A1Ó. 

Hall, ni. Voz inglesa me Be pro- 
nuncia./"/. En aquella lengua signi- 
fica: Vestíbulo, /.aguan: pasadizo, 

corredor; gran salón, sala de Besiones. 

Entre nosotros se ha generalizado 



HALL 



HAM 



103 



hace pocos años, tanto, que muchas 
casas han convertido sus patios en 
joles, mejorando el pavimento y las 
paredes y poniéndoles cubierta de 
cristal. Esta cubierta se llama en 

llano montera («cubierta de cris- 
tales sobre un patio, galería, etc.»); 
pero al patio misino así aderezado y 
a las salas que se construyen de esa 
misma manera, no sabemos qué nom- 
bre darles, ya que el de vestíbulo que 
proponen algunos no les cuadra, por- 
que el vestíbulo es el «atrio ó portal 
que está á la entrada de un edificio», 
y el jol está ordinariamente mus 
adentro. Sinónimo de vestíbulo es 
soportal: i espacio cubierto que en al- 
gunas casas precede á la entrada prin- 
cipal». El nomine hall se usa en 
España, como se ve por estas palabras 
de la señora Pardo Bazán: «El ejem- 
plar más hermoso me parece la vi- 
driera destinada al hall de mi casa 
de campo . I l //temporánea). 

Ya que el nombre, junto con la 
construcción que representa, se ha 
hecho general, y ya que no hay, se- 
gún ro castizo con que sus- 
tituirlo, convendría admitirlo en el 
Dice., pero escrito y pronunciado á 
la castellana, 

Hallada, f. Acción ó efecto de 
hallar. «Con todo, carísimos compa- 
ñeros y amigos, vuestra hallada sea 
en más que venturosísimas horas». 
(Lope de Rueda, ( oloquio de Camila). 
i Ion esta autoridad y la falta (pie 

este vocablo, bien puede el Dice, 
admitirlo. 

Hallado y mus usado halla- 
dito, adj. Véase Poroto. 

Halla i:, a. y r. Véase ENCONTRAR, 
donde se bable bien claro de la dife- 
rencia de amitos verbos, que |«>r des- 



gracia andan hoy en lastimosa confu- 
sión. Para que se vea que hallar no 
sólo significa: «dar con una persona 
ó cosa sin buscarla», única acep. en 
que es igual á encontrar, sino que 
también significa lo contrario (dar 
con la persona ó cosa que se busca), 
recuérdese la fr. proverbial Quien 
busca hulla («Qui qnaerit invenit»), 
«que da á entender lo que importa la 
inteligencia y actividad para conse- 
guir lo que se desea», y que en Chile 
aplicamos al camorrista cuando halla 
quien le haga frente. 

Hambre, f. Como, al tomar el ar- 
tículo, se dice el fiambre, muchos creen 
que es m. y dicen harto hambre, 
mucho hambre, tanto ham- 
bre. Así corremos riesgo de que 
digan también mucho ag"Ua, 

este arca, ese alma. Sólo en el 

refrán A la hambre no hay mal pan, 
se tolera este uso por razón de versifi- 
cación. La hambre, que dijeron 
los clásicos, es hoy anticuado. 

HAMBRUNA, f. «Usado de tiempo 
atrás en varias partes de América, 
particularmente por escasez de víve- 
res». Así Cuervo, que cita en seguida 

á Pebres: aVlLLATHRIPANTl*: año 

estéril, de hambruna y miserias». Y 
así se usa todavía en Chile por ham- 
bre grande y general. Cree Cuervo 
que este vocablo se ha formado por 
el tipo de hambre perruna. Por el 
uso que tiene y por su buena forma- 
ción, nos parece que puede aceptarlo 
el Dice., por lo menos como provin- 
cialismo de América. 
Hamburgués, b>, adj. Natural di' 

llaiaburgO. Ü. t. c. s. — Perteneciente 
ó relativo á esta ciudad y estado de 
Alemania. Falta esta voz en el Dice. 
Aquí la usamos principalmente apli- 



104 



HAR 



HAR 



candóla á ciertos canarios: Canario 
hamburgués. 

Hanega, f. El Dice, lo equipara 
con fanega. En Chile toda la gente 
culta usa el segundo, y sólo el vulgo 
muy ignorante el primero. 

Harina, f. Harina de hoja. 
Llamamos así la que muelen algunos 
molinos y sale sin cerner y con el 
hollejo del trigo, en contraposición 
á la harina de flor, que es la que sale 
enteramente cernida. — Harina de lla- 
lli. Véase esta última voz. — Hacer ha- 
rina una cosa, fr. que literalmente 
significa pulverizar, moler, triturar, 
quebrantar, pero que se usa más en 
el sentido fig. como sinónima de 
hacer añicos, hacer pedazos. Y 
con qué gracia la usó el P. Isla: 
«Estaba hecho harina de la cuaresmal, 
es decir, molido y rendido de cansan- 
cio por el trabajo de la cuaresma. 
(Carta LXXVIII). «Este papel... está 
escrito... con una ignorancia y uua 
impostura tan crasas, que para hacer- 
le harina no es menester más que un 
trabajo puramente material». (Carta 
('XX IV). La fr. es expresiva y digna 
de admitirse, y en Chile es de uso 
corriente. 

Harinilla, f., dim. de harina. 
En la acep. que aguí se usa es la 
soma ó cabezuela castellana: chalina 
mas gruesa que Bale del trigo después 
de sacada la rlor». 

Harmónium, m. El Dice ad- 
mite harmonio j armonio, que bou 
formas más propias del castellano. 

Harneadura, f. Aecho, cribado, 
acribadura. 

Harnear y harnerear, a. 
Dígase archar, cribar ó acribar, y 
aun zarandear ó zarandar, aunque 
estos dos se usan más tratándose de 



la uva. Arelar significa también «lim- 
piar el trigo con el arel», y éste es 
«criba grande para limpiar el trigo 
en la eras. Garbillar: «aechar grano; 
limpiar minerales con el garbillo», 
y garbillo es «especie de zaranda de 
esparto con que se garbilla el grano; 
especie de criba con aro de esparto y 
y fondo de lona ó tela metálica con que 
se apartan de los minerales la tierra 
y las gangas).. ( 'erner ó cernir se usa 
solamente tratándose de la harina ti 
otras materias reducidas á polvo. 
Harnear se usa también en Co- 
lombia, Regún Cuervo. 

Harnerero, m. ( ribador, acri- 
Ixnlor, aechador; garbittador, zaranda- 
dor ó zar andero. Todos adjs. de dos 
terminaciones y que se usan t. c. sus- 
tanlivos. 

Harnero (José). Según la tradi- 
ción, .lose Harnero fué un jornalero 
que trabajó en la gran obra del Canal 
de Bfaipo. Era tan hábil pura trabajar, 
que, según dicen, las partes que él hizo 
nunca se las ha llevado el rio ni han 
necesitado reparación; y, al mismo 
tiempo, tan dado al juego j 'lemas 
vicios, que por eso uo ahorraba nn 
centavo y andaba hecho una criba ó 

¡ido), di' puro 

roto. También es lama que en el juego 
jamás perdía, y, al contrario, les ga- 
naba a todos. Por eso creían algunos 
que tenia pacto con el diablo, y 
otros, que ero el diablo en perso- 
na. l>e aquí es que el nombre 
tiene ahora en Chile dos acepB.¡ l." 
El diablo. •_•. Personaje fabul 
astuto 3 bellaco, qne anda en medio 

pueblo y tratado como 1 1, | 
mudando de apellido 3 

rada lugar. A>l lo pinto i'n sus diri- 
mas el [ ta popular Bernardino 



HAR 



HAS 



105 



Guajardo. En las Cartas de Don Fran- 
cesillo de Zúñiga, bufón de Carlos V, 
publicadas en la Revista de Archi- 
vos, de Madrid, hallamos el siguiente 
ge, que puede dar alguna luz en 
este punto: «Sea V. A. cierta que 
para este negocio poner en ejecución 
de armas, ni me lia de faltar animo, 
ni menos deudos: que más emparen- 
tado soy que mosiur de Laxao en Cas- 
tilla, y t;i uto como Pedro de Por Hilo 
en España». Este Pedro de Portillo, 
emparentado con todo el mundo, ¿no 
tendrá algún parecido con el José 
Harnero nuestro, tanto por el apellido 
cuanto por el parentesco con los de- 
más? La nota que apareció en la 
revista no nos satisface, porque sólo 
dice que Pedro" de Portillo era un 
comerciante de Vallado] id, de raza 
judia. Las frases castizas Estar uno 
hedió un harnero (tener muchas he- 
rí las) y Estar una cosa como una criba 
ó h-cha una criba (estar muy rota y lle- 
na de agujeros), dan más luz sobre el 
personaje chileno. — Harnero se escri- 
be con h y sólo en el art. Eniia i i.iai; 
se le escapó sin ella al Dice, como les 
pasa aquí á muchos. 

Haiu'a. f. Véase Aiü'a. — Tocar 
uno el harpa, fr. Gg y fam. Robar. 
Véase Arpista. 

HARPÍA ó aüpía, f. 

Harto, ta. Es participio irregular 
de hartar y, además, adj. y adv. En 
este último caso está expuesto á asar- 
Be mal, y por eso es menester exami- 
narlo con cuidado. Santa Teresa, que 
en la Carta LV habla escrito corree- 
ente: « Harto poca salud he traído 
después que estoy aquí», en su Vida 
(c. IV) escribió mal: «Ansí pase el 
primer año [de monja] con harta 
. salad». Harto en ambos casos 

Dice, dr í -l.il . I III. 



es adv., porque modifica á los adjs. 
poca y mala, y el mejor modo de co- 
nocerlo es invirtiendo el orden: salud 
harto poca, salud harto mala; lo mis- 
mo que dijimos en C tanto. El error 
proviene de tomar el s. con su adj. 
inmediato como una sola palabra: 
mala salud, mala vida, mala suerte, 
mata fe, buena fe, como ya lo son 
malaventura, malandanza. Con éstos sí 
del* decirse haría, porque es simple 
concordancia de s. con adj.; pero con 
lo; otros debe decirse harto, adv. 
« Harto verdadera miseria es vivir en 
la tierra», dijo Fr. Luis de Granada 
en su traducción de la /mi/ación de 
Cristo (1. I, c. XXII). «Harto mayor 
curiosidad». (Valbuena, Siglo de oro, 
égl. II). Este es el uso correcto, por 
mas que algunos buenos escritores, y 
aun clásicos, hayan tropezado como 
Santa Teresa. Cuando el s. f. está mo- 
dificado por los adjs. más ó menos, 
entonces sí debe decirse harta: Harta 
huís razón, haría más salud, haría 
menos distancia. Hágase la inversión, 
y quedará bien dicho: Harta razón 
más; pero no harto más razón, 
porque no se podría decir: harto 
razón más. Véanse Cuanto y De- 
masiado. 

Hasta, f. Aunque en latín lleva 
h, en castellano la ha perdido y se 
escribe asta. Así mismo subasta y 
subastar, aunque también tienen h 
en la lengua madre, enastar y des- 
enastar. Desastar es chilenismo 
usado por descornar. 

Hasta, prep. Estudiémosle! uso de 
esta voz cuando va con negación: 
«No me muevo de aquí hasta que no 
me pagues; No me iré hasta no termi- 
nar ente asunto; Hasta no ¡(rumiarlo 
bien, no estaré tranquilo». A primera 

14 



106 



HAS 



HAS 



vista parece que fuera redundante el 
no, porque lo mismo significarían sin 
él los ejemplos propuestos; mas, le da 
tal vigor y expresión á la frase y es 
tan antiguo en la lengua, que no es 
posible condenarlo. «Xon lo debe fa- 
cer legar nin lo meter tormento en ala 
que non sea probado el pecado paladi- 
namientre», se lee en el Fuero Juz/jo. 
Explicando este uso Don Adolfo de 
Castro en sus Estudios prácticos de 
bien decir, asentó: «Es manera de 
hablar entre los hebreos para decir 
En tanto que esto no sucede, decir 
/i<i.</íj que no. El Padre Sigüenza, 
Historia de San Jerónimo». lia cita 
de Sigüenza es como sigue: «Con más 
hermoso modo de filosofar nos dijo 
las condiciones desta media edad que 
falta (vírenla muy pocos hombres) 
el Espíritu Santo por Salomón en el 
Eclesiastés: Acuérdate de tu Criador, 
dice, en días de tu juventud, hasta 
que no vengan días-de mal, y lleguen 
años que dirás: No á mi en ellos 
voluntad, hasta que no se oscurezca 
el sol y la luz, la luna y las estrellas, 
y tornen las nubes después de la llu- 
via. Es manera de hablar entre los 
hebreos pura decir en tanto que esto 
no sucede, decir hasta i/ue no». ( Vida 
d<' S. Jerón., 1. VI, proem). Exami- 
nado el sentido de este modismo, no 
se ve otra cosa que dos negaciones 
contrapuestas, de cuyo choque brota 
la afirmación, ó, como dicen las gra- 
máticas latinas, dos aeg afir- 
man. Por eso en latín se expresa con 
el adv. doñee, que se compone de 
dum y nec: hasta que no. mientras no. 
Algunas veces no está explícita en 
castellano la negación del otro miem- 
bro; pero, bien examinado el Bentido, 

siempre existe ile una manen implí- 



cita: si no la hay de ninguna manera, 
no tiene lugar nuestro modismo. Por 
ej., Leeré hasta que no haya luz: 
aunque en el segundo miembro entra 
hasta que no, no es el mismo caso que 
estamos estudiando. Pero, si digo: No 
dejare de leer hasta que no OSCWi 
entonces sí que concurre con todo su 
significado. Ahora bien, ;es castizo 
modismo? Por el uso tan antiguo 
que tiene y tan corriente ahora en 
España y América, como por la ana- 
logía con otros casos parecidos, cree- 
mos que sí; y nó porque haga falta 
para el sentido, antes bien reconoce- 
mos que es pleonástico, sino porque ya 
está incorporado en la masa de la 
lengua. Así lo esta también el no 
en muchos otros caaos : "Más quiero 
exponerme á que me caiga el aguace- 
ro, que no estarme encerrado en casar.. 
(Ejemplo de Bello). La expp 
Por poco no, igual á la latina Parum 
ó tantum ábfuit quin, aunque el 
Dice, la dé sin negación. 

Por poc" no i{ii«da"moua 
A vida con la intentona. 

(Iriarte, Fdí. XXVII). 

La fr. fig. X o ver uno la hora de una 
. en la cual no hay tal negación, 
sino, al contrario, un gran deseo de 
ver esa hora. La expresión ¡Cómo nó: 
o , . i ver cómo nó.' que en realidad no 
es negativa sino afirmativa; aunque 
en ella el »<> se explica por la eli] 
El no fam. (¡lie se usa al lili de una 
pregunta, abreviación de ¿No es 
verdad, no es cinto, no es asi? «¿Me 
■ lo que te encargué, nót» Con el 
v. dudar asaban los clásicos un sino 
que pleonástico, que ees de poco uso 

en el din y vale ¡ . arlo», al 

decir de Quién du la i 



HAS 



HAZ 



107 



que en los reñideros tiempos...? 
( Quijote . p. I, e. VII). Con los verbos 
evitar, guardarse, precaverse, prohibir, 
. se usa también pleonástiea- 
mente el »",- y, en fin, concia jamos 
con la Gramática de la Academia, que, 
caunqae de ordinario es [el no] adv. 
de negación, sirve en algunos casos 

i avivar la afirmación, llevándonos 
á reparar bien en una idea que se 
contrapone á otr. s el caso 

nuestro: No me muero de aquí /tas/a 
que no me pagues; el moverme está 
contrapuesto al no pagar, como, al 
revés, el movimiento al pago. Cuervo 
no admite esto y dice que el hasta 
que no debe 'corregirse por mientras 
no, porque hasta significa el término 
de la acción, y mientra*, la igualdad 
de duración entre dos atributos. Cier- 
to, le respondemos; mas, están tan 
unidas ambas acciones, que pueden 
considerarse como iguales, tanto más, 
cuanto que lo que busca la mente no 
es la duración sino el término, el 
«'to del pago. Por eso, se equipara 
no al de No ver la hora. Tam- 
bién podría objetársenos que no es 
perfecta la comparación con el de 
latino, que literalmente significa 
mientras no, sino que la verdadera 
correspondencia es con usquedum, 
qiwad. quoadutque, hasta que, hasta 
tanto que. A lo cual coi - con 

el '_'ran latinista Raimando de Miguel, 
que en su Dice, dice de doñee: >¡ En 
las aserciones negativas sirve particu- 
larmente para indicar que no se verifi- 

tal ó cual cosa hasta que no se rea- 
lice tal ó cual otra, lo cual supone cierto 
trascurso de tiempos. V cita un 
filio, qne traduce: t Des- 
pués de tabalee y cna 
todavía tengo tintas ei i mis 



manos, no puedo tocar (esos sagrados 
objetos) hasta que no me haya purifi- 
cado antes con las aguas de una 
fuente vivan. Por lo demás, no es 
exacto que doñee sea siempre negativo, 
como puede verse en el conocido ver- 
so de Ovidio, que siempre se cita 
como máxima ó sentencia: 

Doñee erisfelix, mullos numeratas amioos, 

— Hasta á. Es correcto cuando hasta, 
perdiendo la calidad de prep., equi- 
vale al adv. aun: «Hasta á sus padres 
desobedece». Pero, cuando va como 
complemento de verbos de movimien- 
to, habrá que distinguir: si hasta sig- 
nifica término, debe usarse sin la prep. 
á; si no significa termino, 6¡no que 
equivale á aun, debe expresarse esta 
prep. «Fui á Francia, á España, has- 
ta Marruecos». Si Marruecos fué el 
término del viaje, está bien; pero, si 
sólo quiero significar que lo visité á 
pesar de ser un país de moros y poco 
civilizado, en -una palabra, si hasta 
equivale á aun, debí decir: y hasta á 
Marruecos. «La deuda llega á cien 
mil pesos, y hasta á ciento veinte». 
Es claro que este hasta vale aum>. — 
Hasta cada instante, momen- 
to ó rato. Véase Cada.— Hasta 
el contri. Véase Contri. — Hasta 
el gallo. Véase Gallo. — Hasta la 
pared de enfrente (mejor que del 
frente). «Expresión fam. é irónica 
con que solemos encarecer un afecto». 
(Caballero). Falta en el Dice. 

Haz (La). Así se usó antigua- 
mente, sin duda porque la h se pro- 
nunciaba con aspiración, y así aparece 
todavía en el Dice. (art. Tisr), aun- 
que en su propio lugar da como 
anticuado el m. adv. En la haz. 
Por anticuado tendremos también 



108 



HEC 



HEC 



nosotros decir la haz por cara, ros- 
tro, envés, superficie, y aunque haya 
el peligro de confundirlo con los mas- 
culinos haz (atado y tropa), pues la 
Gramática no exceptúa del cambio de 
el por la sino los nombres propios 
de mujer: La Águeda, la Ángela, la 
Airare:. En el art. Hampesco y en 
otros dice el Dice, la hampa, segura- 
mente porque este vocablo se pronun- 
cia en España con aspiración. 

Hazañista, cotn. Dígase hazañe- 
ro, ra, adj.: «que hace hazañerías 
[nuestro mitiquero, ra]. || Perte- 
ne«ieute"á la hazañería». No se con- 
funda con hazañoso, sa: «aplícase al 
que ejecuta hazañas. || Dícese de los 
hechos heroicos!. 

Hebillekía, f. Oficio de hebillero. 
— Fábrica ó tienda de hebillas. «Allí 
se fabrica toda clase de ropa y de calza- 
do, de tejidos, de cerrajería, de boto- 
nería..., de hebilleria, etc., etc.» (Don 
Modesto Laf tiente, Viajes de Fray 
Gerundio, París, La prisión de mu- 
chachos). Bien puede admitirse este 
vocablo. 

Hebra (De una), ó de una 
hebrita, m. adv. fig. De un aliento 
(«sin tomar nueva respiración; sin 
pararse, sin detenerse, seguidamen- 
te*), de un trago, de un sorbo, de un 
resuello; de hilo (sin interrupción). 

Hebreo, ea, adj. fam. Ebrio. Es 
juego de palabras de uso no muy 
general. 

Hecatombe, f. Le agregó el Dice. 
la acep. fig. de «matanza» (mortali- 
dad de personas ejecutada en una 

batalla, asalto, etc.), que tanto criticó 
< 'rellana. 

II i.' i too, c,\, ..i i:/. Véase Él too. 

Hectógramo, m. Heeíogramo. 
Véanse Decágramo y Centi- 
gramo. 



Hectolitro, m. Hectolitro. Véan- 
se Decalitro y Centilitro. 

Hechizo, za, adj. Se aplica al 
artefacto hecho á mano ó con instru- 
mento, en contraposición al que se 
hace lodo á máquina ó que, por ser 
más perfecto, se reputa tal. — Hecho 
en el país, en contraposición al que 
viene de otra parte. Las dos aceps. 
son corrientes en Chile y parecen 
derivadas de la anticuada: «contrahe- 
cho, falso ó imitado», que todavía 
registra el Dice. 

Hecho, m. Varios galicismos se 
cometen con esta voz, porque se le 
dan significados que nunca ha tenido 
en castellano. En esta lengua sólo sig- 
nifica: «acción ú obra; suceso; asun- 
to ó materia de que se trata»; y como 
termino forense: «cosa sobre (pie se 
litiga ó que da motivo á la causa». 
l'or consiguiente, las frases Éste es 
un hecho aparte. Vengamos 
al hecho, Éste es un hecho, 

El hecho es que, deben corregir- 
se á la castellana: Eslo o rula es otra 
cosa, 1 'amos al caso. Ésta es la verdad. 
Lo cierto es que, ó Ello es que, En 
hecho de verdad, La verdad sea dicha. 
«La victoria de nuestras armas es 
un hecho » ( es cusa notoria, averi- 
guada, es una realidad ;. En hechos de 
policía, sección que tienen todos 
nuestros diarios, está bien asado. 
— De hecho, es 'modismo castizo, que 
significa: (efectivamente; de veras, 
con eficacia y de buena voluntad»; y 
en lo forense csirve para denotar que 
cu una causa se procede arbitraria- 
mente por vía de fuerza y contra lo 
prescrito en el derecho... He ;ii|lll jas 

vías de hecho ( voiet defail), que 

tanto usan algunos.— En hecho de 

($n Jad di), se traduce i u cuanta i, 



HEC 



HEC 



10'J 



tocante á, acarea de. en genero de, en 
materia, en linea de, en achaque de, 
pero nanea en cuestión de. — He- 
chos prácticos. Con razón pre- 
gunta Ortúzar cómo son los hechos 
teóricos. Basta y sobra, señorea 
afra: . 'OU el s. hecho, un sin- 

gular ó pl. 

ELbcho, cha, pare, irreg.de hacer. 
Mas de alguno ha criticado frases 
como éstas: Estoy muy hecho en este 
parí hecho á madrugar. Pues, 

|ue es acep. castiza no sólo 
del part., sino de todo el v. hacer, y 
que el Dice, define así: «habituar, 
acostumbrar. I", t. c. r.» Con esto no 
hay para qué citar autoridades de 
clásicos, que abundan en todas sus 
obras. — Abstracción hecha de. Excep- 
ción hecha de, no le parecen bien á 
Baralt ni al P. Mir, pero en nada 
faltan á la- leyes del idioma y tienen 
la a de todos los modernos. 

— Esto es hecho, loe. castiza, y admi- 
tida cu el Dice, «con que se da á 
nder haberse ya verificado ente- 
ramente ó consumado una cosa». 

Hechona, f. Véase Echona. 

¡1 :, i:a, adj. ant. Que hace. 

rjgáb. t. c. s. Asi el Dice. En Chile 

^a corrientemente por malhechor, 
ra, (que comete un delito, y especial- 
mente que los comete por hábito). En 
la Novísima Recopilación (12, 37, 1), 
se lee: i Dé sentencia en qne le pronun- 
cie y dé por hechor del delito de que 
así hubiere sido acusado». Cor 
y nó con la definición del Dice, está 
conforme el oso chileno. También 
alguna vez equivale nuestro hechor al 
ant. actor (autor, ó sea, el que es c¡ 
de alguna cosa). (Pensando hallar 
allí cerca á mis compañeros esperando, 
no los vi, porque el miedo de no ser 



hallados por actores de aquellas muer- 
tes, les hizo ponerse presto á caballo 
y dejarme solo». (Castillo Solórzano, 
Fiesta de regocijo, nov. II, año 1627). 
Hechura, f. Fuera de todas las 
acep. castizas, tiene en Chile la espe- 
cialísima que explicamos en Hacér- 
sela á uno, es decir, acción ó efecto 
de invitar á uno á beber. Hace la 
hechura el que invita bebiendo la 
cantidad que le parece. Por eso hay he- 
churas de medio vaso ó copa ente- 
ra, etc. La voz se deriva del v. hacer, 
asi como la fr. Hacérsela se deriva 
de la española Hacer la razón. A las 
autoridades que citamos en el art. 
Hacer, agregúense estas otras: 

Brindándome está esta peña 
Como ¿ Moisés y á Santón. 
Hacer quiero Ja razón: (Bebe) 
Sabro a i oomo risueña. 

Pella •!<■ Francia, III, 19.*) 

El Illmo. Scio, explicando estas pala- 
bras del Señor (Jeremías, XXV, 15): 
«Toma de mi mano la copa del vino 
de este furor», dice: «Esta es una 
traslación que usan frecuentemente los 
Profetas, pira dar á ¡entender cómo 
Dios castiga los pecados de los hom- 
bres según los méritos de cada uno. 
Está tomada del uso de los banquetes 
de los antiguos, en los qne los que 
presidían á ellos señalaban la medi- 
da de vino que cada uno debía beber». 
Véase pues cuan antigua es lacostum- 
bra de las hechuras, y conviene la 
conozcan bien los confesores extranje- 
ros, para que no les pasen gatos por 
liebre, como á más de uno le ha su- 
cedido. Se acusan las mujeres, que 
son las vil-timas en este vergonzoso 
¡negó al Si- la hago y iSs la pago, >/r 
qne ¡ agan hechuras, y es menester 



110 



HEL 



HEL 



que entienda el confesor toda la mali- 
cia que encierran estas invitaciones ó 
brindis. El hombre, como es de i 
resistencia, bebe impunemente copas 
enteras, y obliga á la pobre mujer á 
acompañarlo con la misma cantidad. 
El resultado, que es lo que el desea, 
no se deja esperar mucho tiempo. 
Por eso, todo lo que se haga para 
condenar esta perversa costumbre, es 
justo y urgente. — En Bolivia y parte 
de la Argentina emplean en este mis- 
mo sentido el v. obligar, el cual está 
bien usado, según el significado gene- 
ral que tiene. Puede rerse á Ciro 
Bayo. 

Hegelianismo, m., y hege- 
liano, na, adj. Asi escriben casi 
todos estas dos voces, porque se deri- 
van del apellido alemán Hegél; mas, 
camo en él la g se pronuncia gue, el 
Dice, escribe heguelianismo y fu 
liano, con la advertencia de que en 
ambos se aspira la h. 

Hegira, f. Segira. 

Helada, f. «Congelación de 1<>s 
líquidos, producida por la frialdad del 
tiempo»; pero, aplicada a auestras 
heladas de invierno, mejor i 
blanca: cía que se forma del rocío ó 
de la niebla t. Sin embargo, los • 
eos usan helada solamente 6 escarcha- 
da (voz que no registra el I> 
tViene sin pensar una niebla, un gra- 
nizo, una helada ó escarchada..., que 
quemará..., y desunirá la tierra*(Pé- 
re/ del ''astillo. Teatro, I. ti). (Cuan- 
to más se tardan [las sementeras] en 
crecer con las heladas, tanto después 
acoden con mayor esquilmos, («¡ra- 
nada. Memorial, ir. V, c. II. § VI). 
i Destruyóles las viñas con gran 
los arbolea con ht \mai. Pb. 

I.X.XVII. 47).— La fr. Caer una ht- 



por helar, es, según el Dice., 
Caer heladas. Asi si rá en general, 
pero no en particular cuando se trata 
de nna sola helada ó de helar por una 
sola vez. — Caerle la helada á uno es 
entre nosotros, figuradamente, ocu- 
rrirle alguna desgracia. Otra forma 
de la Ir., pero irónica, es: .1/ que le 
cayó la helada, le locó ¡a torta. 

Heladera., f. Fuente, plato ó vaso 
grande para servir helados, si no tiene 
otro nombre en castellano, que no 
conocemos, bien puede aceptarse este 
que se le da en Chile y seguramente 
en otras pai 

Heladería, f. Botillería: casa ó 
tienda, á manera de cafe, donde se 
hacen y renden bebidas heladas. Tam- 
bién fresquería, que el Dice, admite 
en este mismo sentido como america- 
nismo. Heladería se usa también 
en Colombia, según Cuervo. 

Heladero, m. Botillero ó boti- 
ller: el que hace bellidas heladas; el 
que las vende. 

HELADO, m. "Toda bebida Ó CO li- 
li CCÍÓn helada en molde enaildo se la 
quiere consistente y con figura deter- 
minada, o en garrafa si La de i 

arse más ó menos liquida». No 
advierte el Dice, que se usa m. en pl. 
y en Campoamor, Bus bio Blasco y 
otros hemos leído el Inhalo por una 
porción servida para tomarla. En Chi- 
le decimos invariablemente en pl., los 
helados, como los fréjoles, losgarban- 

. las lentejas, las papas, por la 

porción qne m sirve para tomarla de 

una vez. No nos atrevemos á reprobar 

aso, aunque la razón i stó por el 

singular, pues se nata de nn solo 

líquido, una BOla bellida Ó eonfeeioli. 

a diferencia de los otros guisos citados, 
que constan de varios granos ó Frutos, 



HEL 



HEN 



111 



Helar, a., n. y r., según loa 
- ; 1." acep. es: (congelar, 

cuajar, endurecer la acción del frío 
un liquido. Ü. m. c. n. y c. r.» 
Por consiga ¡ente, es parecido, pero 
no ¡goal, & escore), . congelarse 
el roció que cae en las noches frías", 
usamos solamente el primero, 
siendo que el segundo es mas propio 
muchas de nuestras heladas. — 
//- 'úrsele á uno la chacra, es. fr. chi- 
lena, fi!_ r . y fam., que significa-fnis- 
tráreele un proyecto ó empresa; toma- 
da de lo que le pasaá un agricultor á 
u realmente se le hiela la chacra, 
con lo cual pierde la cosecha del año. 
La fr. se ha abreviado mucho, y 
aun se le ha torcido algo el sentido. 
ira se dice con mucha frecuencia: 
Se le heló, Se te heló, para mo- 
tejar á uno que. al empezar una riña 
ó pelea, ó una empresa arriesgada, 
desiste de ella por cobardía. Bien po- 
dría interpretarse: Se te heló (de mis- 
da j el brazo, ó ■ <¿terpo, 
porque el v. taml ; Sea eso; 
pero la historia de la fr., que todavía 
suele usarse íntegra, dice que la 
explicación es la primera que dimos. 
Poi lo di más, el - lo significa tam- 
bién lo mismo; véasele cu estas pa- 
labras de Fernán Caballero.- «Su ■ 
blante, ha poco tan expresivo por 
diversas emociones, queda en calma, 
como el mar que el Norte heló*. 

1 1 i. lenizar, a. Hacer helena ó grie- 
ga á ana persona ó cosa. iLa dii 
'■ion política... había hecho pedazos el 
mando helénico, 6 helenizado y desor- 
ganizado la B ». (P. 
A. de Alarcón, discurso pronunc. en 
la Aead., M- . VI, p. 94). 
Castelar dijo también cía 
Macedonia». Bsv. digno de adm 



juntamente con sus derivados héleni- 
■! y helenizador. Véase Izar 
(Verbos en). 

Heleodoro, n. pr. m. Heliodoro. 
Véase Eleodoro. 

ELeliotropo ó iiei.iotropio, m. 

Heloisa, n. pr. f. Se equivocó 
Ortúzar al corregir así el nombre 
Eloísa. Véase Eloísa. 

Hembraje, m. Conjunto de las 
hembras de un ganado, así como 
niachaje es el de los machos. Se 
osan por lo menos en Chile, Argenti- 
na y Bolivia. Véase Bandada. 

Hembruca, f. Nombre dado á 
l& hembra del Jilguero, que en castella- 
no no tiene nombre especial. 

ELemobragia de sangre. ¡Como 
si la hemorragia pudiera ser de otra 
cosa! Xo está de más que sepan, los 
que usan este complemento de 
sangre, que nada completa en este 
caso, que la voz sangre está inclui- 
da en el solo nombre hemorragia, 
como que su primera parte heme 
es 1 1 xtuot griego, que significa sangre. 

Hehorroísa, f. Mujer que padece 
flujo de sangre. Abonan esta voz su 
etimología y el uso constante que de 
ella han hecho cuantos han escrito 
sobre los Evangelios ó la vida de X. 
S. Jesucristo. Para no citar sino 
autoridades de la Academia, nombra- 
remos al Presbítero Don Francisco 
Martínez Marín, Académico, en su 
Historia de la vida de x. S. Jesucris- 
to, Zaragoza, 1832, que designa con 
este nombre & la mujer carada de 
esta enfermedad por el Salvador. 

Hendidor, ra, adj. Hendedor, 
ra, que hiende. 

Hendidura ó hendedura, 
f. Abertura prolongada en un cuerpo 
Bólido, que no llega á dividirlo del 



112 



HER 



HER 



todo. — Hendimiento: acción ó efecto 
de hender ó henderse. 
Hendija, f. Del ant. hendrija, 

formado de hender, como escondrijo 
de esconder. La forma propia hoy día 
es rendija ó rehendija. 

Hendir, a. Hender. Conjúgase 
hiendo, hienda, etc. La forma hendir 
es ant., pues aparece en el Dice, de 
Autoridades (art. ESTALLAR) y en 
otros antiguos. 

Henriada, f. Herniada, poema 
de Voltaire. 

Heráclida, adj. Heraclida: des- 
cendiente de Heracles ó Hércules. 
Agregúese que se usa m. c. s. com. 

HEREJE, adj. Falta en el Dice, la 
acep. fam. de descarado, desvergonza- 
do, atrevido ó procaz, ó simplemente 
ignorante y aun travieso, que solemos 
dar á esta palabra, aunque no es ex- 
clusiva de Chile, según se ve por estos 
versos de Hartzenbusch (Fáb. XIII): 

Yo [la peonza], cuando me añilan, gimo 
Al compás de la bárbara correa 
Con que un muchacho hereje 
Me arrima cada golpe que me brea. 

Es acep. bien antigua en castellano, 
como se ve por las siguientes auto- 
ridades: 

Ca clamaban los canes ireges 6 arlotea. 
(Bcrceo, S/o. Domingo, 648). 

(Como todavía venía rompiendo el 
cascarón latino do /néretis, por eso 
conserva el acento esdrújulo). «Díga- 
me, señor: el cario y las muías 
de vae8amerced?...No son sino de un 
ladrón herejt de mi amo". (Alcalá, 
BU Donado hablador, p. I, c. IV). 
f'l'ii me harás desesperar, Sancho, 
dijo Don Qaijote: ven acá, lu 
¿no t«' be dicho rail vec a que en todos 



los días de mi vida no he visto á 
la sin par Dulcinea?» (Quijote, p. II, 
c. IX). 

Fue», hereje, estásme dando, 
¿Y no te he yo de dar? 

(Cervantes. F.l laberinto de amor, j, II). 

Tirso de Molina lo usó como adj. 

aplicado á cosa: 

Este papel 
El rey te escribe, y en el 

Diee finezas herejes. 

• Doña Beatriz de Silva, II, 3.*) 

Juzgue Vuestra Señoría 
La cara que en los soldados 
La pobreza hereje pinta. 

(Amazona» en la India, II. l.'l.') 

El mismo sentido, aunque fig., tiene 
en la fr. La necesidad tiene cara dt 
henje.— Perálvarez de Ayllón en la 
edia Tibalda lo usó en la acep. 
(que tampoco aparece en el Dice.) 
correspondiente á ésta de herejía: 
«sentencia errónea contra los princi- 
pios ciertos de una ciencia o arte»: 
(Calla, que eres hereje en amor». \-¡ 
dice Tibaldo a Preteo, porque hablaba 
mal de las majen -. 

Herejía, f. Reclamamos para e 
voz la acep. correspondiente á la de 
hereje. He aqui algunas autoridades: 

\ qnemai mi oon la oaaa 
Se dispone. ¿Qué herej ¡ 
1 lioha mía? 

i [II, 7.*) 

«¿Cómo quiere usted que no lli 
después de la herejía que han hecho 
conmigo?» (Valbuena, Parábolas, III. 
La herejía consisi ¡o en despojar Ú su 
dueño de u\\ terreno). En El Diablo 
Cojaelo de Vélez de Guevara (tr. V) 
Icemos. Don tCleofás, que loa vio palo- 



HER 



HER 



113 



tear y echar espadañadas de vino y he- 
u contra lo que había dicho su ca- 
marada»...; mas aquí la voz parece estar 
usada en la acep. que le da el Dice, 
de t palabra gravemente injuriosa con- 
tra uno». Scío cita un MS. antiguo, 
n.° 7, que traduce la palabra ahomina- 
t iones del Levltico, XVIII, 26, por 
«herejías» (eregías), que se refie- 
re á ciertas bestialidades. 

Herido, m. Por el uso tan general 
que tiene de-hombre mal ó gravemen- 
te herido, conviene que el Picc. le dé 
lucar propio ó qneá lo menos le agre- 
gue al adj. Herido: ú. t. c. s. m. «La 
petición del herido», dijo Cervantes 
(Quijote, p. II, c. XXI); los heridos 
de la guerra, se dice en todas partes; 
el médico fué á curar al herido; etc. 

IIi:i:ii)<), ni. y ú. m. en pl. Es de 
uso genera] en Chile en vez del castizo 
zanja («excavación larga y angosta 
que se hace en la tierra para echar 
lus cimientos, encañar las aguas, de- 

ler los sembrados ó cosas semejan- 
tes»). Frases castizas son: Abrir los 
tanjas (empezar el edificio; tig., dar 
principio á una cosa) y Abrir los 
cimientos (hacer la excavación ó zan- 
jas en que se han de fabricar los ci- 
mientos). <r Los primeros héroes celes- 
tiales <\ue echaron zanjas á esta Orden» 
[de la Merced], dijo Tirso de Molina 
(Vida ile la S, -'/. Doña Muría de 
t, dedicatoria). (Mandó 8n 

■•atad qnc.se pusiesen las estacas 
l«,r donde habían de abrirse los ci- 
mientos*. (Sigüenza, Crónica, p. III. 
1. I! I, c. III). "Zanjar los fundamen- 

, «lijo también el Beato Cádiz en 
una de sus cartas. «Por haber X. II, 
R. P. Provincia] abierto los primeros 
fundamentos del edificio de la fe en 
aquellas montañas, podrá decir con 

Dico. de Chil.. t. III. 



San Pablo: Ut sapiens architectus, 
posui fundamentan). Y de S. P. M. 
R. y de sus sucesores en la conversión 
de aquel gentilismo podre yo decir 
con San Jerónimo: Apostolicae digni- 
tatis es) jacere fundamentum; qui 
inferiores artífices sunt, possunt aedes 
Bupra fundamentam construere. Apos- 
tólico espíritu fué necesario para 
zanjar los indumentos de aquella fábri- 
ca, sobre que los artífices inferiores 
podrán encumbrar el edificio hasta 
rl cielo». (Manuel Lobo, S. J., en un 
informe, en 1674). En el Dice, halla- 
mos también las voces anticuadas 
halizace y alizaque, que significan 
«zanja para cimientos». — ¿De dón- 
de habrá, provenido el uso chileno? 
Parece que de los mismos conquis- 
tadores, que en su tiempo llamaron 
lo la acequia ó canal que da mo- 
vimiento á la rueda de un molino. 
Así se lee en antiguos documentos 
chilenos que Juan Jufré solicitó de 
Valdivia, en 1528, «merced de un 
asiento y herido para dos ruedas de 
molino». El Padre Ovalle emplea 
también dos veces la misma voz en 
igual acep.: "Como viene [el río An- 
dalién] cayendo de tan alto, convida 
á cada paso con famosos heridos para 
fábricas de molinos, de que hay ya 
buen número para el sustento de la 
ciudad». ( Histór. reí., 1. I, c. VIII). 
«El gran Bíobío alegra á esta ciudad 
sirviéndola de foso y muro por la 
banda del sur, y por la del norte la 
rodea un alegre arroyo, que, despe- 
ñándose de bastante altura, viene de- 
jando á trechos muchos heridos para 
la molienda del trigo». (Ibld„ 1. V, 
c. XVIII). En una escritura del Ar- 
chivo de la Real Audiencia (vol. 
1883, pieza 2, fol. 43) se lee: «Reco- 
ló 



114 



HER 



HER 



nocimos la canal, la cual está bien 
arreglada al herido, y con la queida 
[caída] suficiente para herir la rue- 
das. Preguntando á algunos españo- 
les, nos han dicho que en varias pro- 
vincias de España se llama heritlo no 
sólo la zanja para los cimientos, sino 
también el surco con que se rotura 
la tierra pura brazal una acequia ó 
canal, para señalar un deslinde ó 
división, etc. Vean pues los SS. Aca- 
démicos si merece admitirse un voca- 
blo como éste, tan bien formado y de 
tanto USO. 

Hermanar, a. y r. «Unir, juntar, 
uniformar. || Hacer á uno hermano 
de otro en sentido espiritual». Son 
las aceps. castizas de este v.; la que 
aquí le damos de-unir una cosa con 
otra formando par ó pareja, debe 
expresarse con parear ó aparear. 

Hermano, sí, m. y f. Tratamiento 
que se dan entre sí los religiosos que 
no tienen algún tratamiento superior, 
como el de Padre ó Paternidad, 
Madre ó Reverencia, No está bien 
explicada esta acep. en el Dice. — Ob- 
jeto que forma par ó pareja con 
otro. ¿Dónde está el hermano 
de este zapato!' ; Dónde está la her- 
mana de esta mediar Otros dicen 
compañero, ra, que es más propio. — 

Hermana de Caridad: corríjase 
Hermana de la Caridad. — Herma- 
no ó hermana mayor: n bre que se 

da en algunas cofradías ú asociaciones 
pias al presidente á presidenta. Merece 
entrar en el Dice. El español de Pa- 
gés da para esto la voz abad y la 
autoriza <-<m citas de Don Vicente de 
la Fuente y de Don Antonio de Val- 
buena. — Hermano ó hermana de \ 
ó <le madre, ó por parle de padre <> 
madre: muy castizo, pero se puede 



expresar también cou una sola palabra: 
hermanastro, tra. 

Hermita, hermitaño. Hay 
que repetir bien claro que, aunque 
en los libros antiguos aparezcan con 
/, estas voces, no pueden ni deben 
tenerla, porque jamás la tuvieron en 
griego ni en latín, que es de donde se 
derivan: Ép7¡u.o? y erémus, el yermo. 
Lo mismo debe decirse de los demás 
derivados: eremita, eremítico, eremito- 
rio, ermilorio. También es menester 
corregir la etimología que da el Dice. 
á ermita. Dice que es yermo, cuando 
si no es el latín /reunís, es más que 
probable que sea eremita, ermitaño, 
porque lo natural, y lo que diariamen- 
te sucede, es que el dueño ó habitante 
dé su nombre al lugar ó paraje, y nó 
éste á aquél. 

I [ERÓDOTO, n. pr. m. Asi, esdrújulo, 
como lo es en griego y en latín, se 
pronuncia y escribe el nombre del 
famoso historiador griego, apellida- 
do el Padre de la Historia. No han 
faltado quienes digan Hei'OdOtO; 
pero no son los de mas autoridad ni 
timen razón. 

II BBOÍDA, f. Con la obra (pie inti- 
tuló Heroidas hizo Ovidio corriente 
esta palabra, y, ya que también la 
lian usado sus traductores castella- 
nos, es justo que el Dice, la incluya 
en sus columnas. En realidad, no 96 
diferencia de heroína, sino que i - i 
forma griega 6 grecolatina de 
misma voz: pero, asi como sucede 
con otras voces repel idas ó de doble 
forma, se restringiría ésta á las he- 
roidas de la antigüedad celebradas por 
Ovidio; pero en niugún caso significa- 
rla la epístola en verso en que habla 
una de estas heroínas 6 que A ella le 
dirigen, como ei rudamente lo han di- 



HER 



HER 



115 



cho algunos autores, inclusos el Dice. 
deZerolo y el de la Academia. En su 
última edición dice éste: iHeroida: 
ro de composición, principalmen- 
te en verso, en que el autor hace 
hablar ó figurar á algún héroe ó 
personaje célebre. Las Heroiclas de 

■¡o». Tres errores juntos: 1.° escri- 
bir la voz sin acento en la i; 2.° 
aplicar el nombre ¡i la composición, 
cuando en realidad se aplica á la 
heroína á quien se atribuye la misma 
composición (epístola ó carta). Sería 
lo mismo que llamar lusíada á todo 
poema épico (pie trate del Portugal; 
argonauta, al poema en qne figu- 
ren marinos ó nautas; araucana, á 
toda poesía que tenga por tema á los 
araucanos; y :!." asentar (pie en las 
mal llamadas heroidas ha de ha- 
blar ó figurar algún héroe ó personaje 
célebre. Á lo sumo, si hubiera de 
adih orno nombre de 

composición, va que más de un autor 

■ en el garlito, seria para significar 
carta ó epístola en verso escrita por 
una heroína. Así, aunque no interpre- 
táramos bien el vocablo, no estaríamos 
tan lejos <lel primer autor de Lns 
Heroidas. 

Bbbradura, f. Véase Cascabe- 
lear. Para que se vea que no es tan 
arbitrario el uso de cascabelear por 
chacolotear, léase esta nota del Illmo. 
al <: XXXI, v. 50, del libro de 
los Números: (Las mujeres adorna- 
ban sus piernas con varios círculos de 
oro ó de plata, cuya redondez bajaba 
en diminución desde la pantorrilla al 
tobillo, que- servía de apoyo á dichos 
dren líos grande-. De aquí 

provenía que al tii mpo de andar cau- 
Baban con el uto de los 

cierto sonsonete como de cascal 



ó campanillas, en lo que tenían mu" 
cha gala y ufanía. Y así en Isaías, 
III, 16, dice la Ferra-riense: Con sus 
/'picaban». — Habrá que mo- 
dificar la definición de herradura ó 
agregar una acep. más, porque las 
hay también de materia córnea y con 
muy poco hierro. 

Herraje ó herraj, m. «Conjunto 
de piezas de hierro ó acero, con que 
se guarnece un artefacto, como puerta, 
coche, cofre, etc. || Conjunto de herra- 
duras, y clavos con que éstas se ase- 
guran ». Así en castellano; pero en 
chileno es el conjunto de piezas de 
plata con que se adornan ó guarnecen 
los arreos de montar. Freno de he- 
rraje. Lo que prueba que la plata 
se estimaba antes aquí como el hierro. 

Herrar. Distinto de errar. Véase 
este último. 

Herrería, f. «Oficio de herrero; 
oficina en que se funde ó forja y se 
labra el hierro en grueso; taller de 
herrero; tienda de herrero; fig., ruido 
acompañado de confusión y desorden, 
como el que se hace cuando algunos 
riñen ó se acuchillan». Todo esto sig- 
nifica, pero dó banco de liererro, en 
que se hierran las caballerías. — Véase 
FERRETERÍA. Para éste téngase pre- 
sente cerrajería, poco conocido en Chi- 
le y que significa, además de «oficio 
de cerrajero», «tienda, oficina ó calle 
donde se fabrican ó venden cerraduras 
y otros instrumentos de hierro». 

II BRRBRO, m. «El que tiene por ofi- 
cio labrar el hierro». Este ha sido siem- 
pre su significado castizo y nó el de 
herrador («el que por oficio hierra las 
caballerías»), (pie se le da en Chile. 

Herrumbe, f. Herrumbre. Véase 
Arrumbe. 

Hervido, m. Qlla, cocido, puchoro, 



116 



HIC 



HIER 



Hesiodo, n. pr. ni. Pronunciación 
buena solamente para los que dicen 
periodo, Eloísa, oido. En griego 
es esdrújulo (Hctooo?) 7 asimismo en 
latín; por eso en castellano dicen tam- 
bién Hesiodo Cuervo, Capmanv, Bello, 
Contó é Isaza, Zerolo y todos los 
que estudian la buena pronunciación. 
El Dice. Encielop. Hispano—Americano 
se quedó con la rezagada y vulgar que 
dice Hesiodo. 

Hesitar, n. Del latín haesitare, 
dudar. Lo admiten algunos Dices., 
pero nó el de la Academia; y muy 
bien hecho, porque es feo y no se le 
necesita, y ya pasaron los tiempos de 
la culta latiniparla. El s. hesitación es 
el único derivado que trae el léxico 
oficial. 

Hetera, f. Del griego i-yj.sx, y.;, 
cortesana, meretriz, ramera. Así inten- 
tan rejuvenecer este feo nombre mu- 
chos modernos. Mas, 

Aunque en griego se la llame, 
Siempre el nombre será infame. 

Heterodojo, ja, adj. y ú. t. e. s. 
Heterodoxia, f. Ambos se escriben 
con s ( heterodoxo, heterodoxia), como 
también sus contrarios ortodoxo y 
01 todoxia. 

Hexámetro. Véase Exámetro. 

Hibernal ó hibernizo, za, adj., 

HIBIERNO, m. Nb tienen todavía nota 
de anticuados, y ya es tiempo que la 
an, sobre todo el último. Toda la 
gente culta pretiere las formas moder- 
nas invernal, invernizo, invierno. 

Un- bt nuno. Loe. latina que signi- 
fica literalmente «aquí y ahora» y que 
se usa para evitar frases más largos, 
como: En este momento y lugar . 
sámente, En este mismo instante y 
lugar. Bien puede admitirla el Dice 



Hidalguez ó hidalguía. 

Hidropatía ó hidroterapia. 

Hiedra ó yedra. El dim. es hie- 
dren' la, hiedrecilla, hiedrecica ó hiedre- 
zuela, porque así lo hacen los bisílabos 
cuya primera sílaba es diptongo de 
ei, ie, ue. 

Hierba ó yerra. Diminutivos co- 
mo el anterior, nunca hierbita. — 
Herbecica y herbecita están an- 
ticuados. — El Dice, escribe hierba 
buena y hierbabuena. — La que 
nosotros llamamos hierba mate ó 
yerba por antonomasia es hierba del 
Paraguay ó mate solamente. — Hierba 
del pato: Myriophyllum vertieiüatum; 
se cría dentro del agua en los panta- 
nos y á orillas de las lagunas y aguas 
corrientes, y, aunque se sumerjan sus 
tallos, no se moja. Por esto y por vivir 
en el agua, se la llama del pato, aunque 
otros la llaman también del sapo. 
Ambos nombres tiene en Chile, y nó 
el segundo solamente, como lo afirmó 
Gay, que la describe minuciosamente. 
(Botánica, t. V, pág. 856).— Hier- 
ba de la plata ó del platero: 
en castellano, cola de caballo. — Hierba 
loca ó tembladeriUa: (phaeá); «legura- 
b re casi bilocular. porque la sutura ven- 
tral se echa adentro; hojas pinadas con 
muchas hojuelas. Se reconocen como 
unas 24 especies de Chile, llamadas en 
el 1 'ampo tembladeriUa ó hierba loca, 
porque hacen temblar y enfurecer á 
los animales y sobre todo á los cabillos 
que las comen, si con tiempo no los 
corren para hacerlos sudar». (Philip» 
pi). Gay describe algunas de estas 
especies en el t. II de su Botánica, 
pág. '.'i.— Hierba mora: cmalen 
de origen europeo (solanum nigrum). 
Se asa en el país contra el chava- 
longo, y en Europa algunos médicos 



HIER 



HIER 



117 



la emplean como diurética y resoluti- 
va». (Pbilippi). No sabemos qué nom- 
bre teudrá en castellano. — Hierba 
moca. Maleza también como la an- 
terior. De tallo morado oscuro, hoja 
ovalada y flor como la mota chilena, 
crece en los parajes húmedos y prin- 
cipalmente á orillas de las aguas. Xo 
la traen Gay ni Philippi. — Muchas 
hierbas más hay en Chile que pueden 
verse en las Botánicas de los dos cita- 
dos naturalistas, y quién sabe cuántas 
más quedarán todavía sin clasificar. 
No podemos detenernos más en esto, 
porque no es la especialidad qne tra- 
tamos. — Crecer tomo la mala hierba, 
fr. fam. «Dícese de los muchachos 
que crecen, cuando al mismo tiempo 
no se aplican». — Distinta, según el 
Dice, de esta otra: La mala hierba 
mucho, «con que se denota qne 
nn mozo tiene ya mucho cuerpo, y 

. alto y crecido)'. En rigor, pai 
que no hay tal diferencia y la fr. 
puede variarse de muchas maneras: 
ba, (así la trae ( a- 
ballero). Has crecido romo la mala 
hierba. Te pareces á la mala hit-iba, 
etc. Lo mejor sería conservar sola- 
mente la loe. La mala hierba. — Y 
SUS hierbas: loe. que agregan los 
chilenos por donaire á los apellidos ó 
títulos de una persona. Es alteración 
de la castiza Oirás hierbas, qne trae 
el Dice, (aunque más exacto sería 
}' otras hierbas): «expresión jocosa 
qne se añade después de enumerar 
enfáticamente los nombres, dictados 
o prendas de una persona, como para 
dar á entender qne aun le co 
den otros, fí muy caballero, 

muy galán, muy donoso, y 

Hierbal, m. Herbazal; «sitio po- 



blado de hierbas». Xo se confunda 
con herbaje: «conjunto de hierbas que 
se crian en los campos y dehesas». 

Hierbatero, m. Hombre que en 
los ciudades vende por menor forraje ó 
ó pasto verde para animales. Llámase 
así porque él mismo se anuncia gritan- 
do: ¡hierba! — U. t. c. adj. de dos ter- 
minaciones, aplicado al curandero que 
cura con hierbas, ó al verdadero mé- 
dico que cura de esta misma mane- 
ra. Ú. t. c. s. m. y f. En castellano sólo 
hallamos herbolario, que no correspon- 
de exactamente al mismo concepto, 
pues significa: «el que, sin principios 
científicos, se dedica á recoger hierbas 
y plantas medicinales para venderlas». 

IliKROGLÍFico, m. Aunque etimo- 
lógicamente debería ser así (del griego 
lepó;, sagrado, y v'/Azxú, grabar), el 
uso ha preferido jeroglifico. El Dice. 
admite ambas formas. 

HiEROSOLlHlTAlf O, NA, adj. Etimo- 
lógicamente es preferible esta forma; 
pero el uso se inclina más á jerosoli- 
milano. Si se quiere otra más breve, 
está admitido también solimitano. 

Hierra, f. Dígase herradero: 
«acción ó efecto de marcar ó señalar 
con el hierro los ganados. || Sitio des- 
tinado para hacer esta operación. || Es- 
tación ó temporada en que se verifica». 

IIikiiro, m. Véase Fierro. — Ins- 
trumento de hierro que tiene algunas 
letras ó no monograma ó cualquier 
otro signo, y que se emplea para 
marear á fuego el ganado. — Marca ó 
1 que se hace al ganado con el 
hierro. — Acción de marcar de esta 
manera el ganado.— Por extensión, 
acción de señalar los animales para 
que no se confundan con los de otro 
dut no, haciéndoles alguna herida ó 
cortándoles algo; por ejemplo, par- 



118 



HIG 



HIJ 



tiéndoles una ó las dos orejas, cortán- 
doles una parte del ?abo, un dedo á 
las gallinas, etc. — Esta misma señal. 
La 1. a acep., aunque es general, puede 
traducirse por marca, y así se usa 
también en la mayor parte de Chile; 
sin embargo, no es impropia de hierro, 
como consta de la 1. a de herradero, 
que acabamos de ver. Pondérese tam- 
bién esta autoridad clásica: «Lo tiene 
como á ganado suyo, herrado con su 
hierro y marca». (Fr. Pedro de Val- 
derrama, de 1615. Ápud Mir, Pront., 
art. Hierros). La 2. a está bien; la 
3. a corresponde á marea ó herradero; 
la 4. a y 5. a á señal. — El Padre Mir y 
Baralt condenaron la acep. fig. del 
pl. hierros, que el Dice, de Autorida- 
des dijo que «significa lo mismo que 
prisiones», y que se usó por lo menos 
durante el siglo XVI. Mejor nos pa- 
rece el criterio seguido por el último 
Dice, de restringir esta acep. á las 
«prisiones de hierro, como cadenas, 
grillos, etc.» Por eso Don Andrés Be- 
llo, refiriéndose á las prisiones de los 
cautivos libertados por la Orden de la 
Mi re d, cantó: 



Oyó el délo rnestros rotos: 

Ose i ' millo: 

Vuestros Aterro* serán rotos; 
i ser. 



Higenie, f. Higiene, 

Higienista, adj. y ú. t. c. s. Díce- 
ae de la persona dedicada al estudio 
de la higiene. Asi lo admitió el Dice, 
en su 13. a edición. — Todavía pi 
agregársele la acep. de-persona que 
escribe ó trata de higiene. 

Higienización, f., higieni- 
zar, a. Véase l/.AIt (VkRIIOS KX). 

Como no torios pueden admitirse, ha- 



brá que gastar algunas palabras más 
para expresar la ¡dea contenida en 
éste: hacer higiénica una cosa, un 
local, etc.; prepararlos según las pres- 
cripciones de la higiene. 

Hkunio, n. pr. m. Así la Acade- 
mia, Contó é Isaza y demás entendi- 
dos, aunque en latín es Hyginus. 

Higuerilla, f., dim. de higuera. 
Es el castellano cherva, ricino, higuera 
infernal ó del infierno. Admite el 
Dice, con este mismo significado el 
dim. higuereta, que no se conoce en 
Chile. Aquí decimos solamente higue- 
rilla. 

Hijada, f., lujar, m. Ambos se 
escriben sin h: ijada, ¡jar, porque se 
derivan del latín üia, ¡jares. Asi mis- 
mo el v. ¡jadear, más conocido en 
su forma ¡adrar. — Hijar es nombre 
geográfico español y título de un 
ducado. 

Hijo, -ta, m. y f. Hijo pródigo. Loe. 
fig. que hace falta en el Dice, y que 
debe entrar en el art. HlJO y también 
en Pródigo, como s.: el pródigo. Como 
es tan conocida é importante la pará- 
bola evangélica del «Hijo pródi 
no hay autor ascético, y aun profano, 
que no aplique este misino nombre á 
todos los que obran como el pródigo 
del Evangelio. Por eso no citaremos 
sino á dos de primera clase. 

Hasta ahora no lo estoy [cae 
Don Andrea es genero! 
Dote ofrece caudaloso 
Con Serafina; do 

Tan rieo que el drseallo 

Me estd bi - 

Mi pati Imonio, y quede 1 

Oí: ■ .i/e, 

(Tirso, F.i\ Madrid y en una casa, I, t.*) 

I ttem, que ningún poeta, por necesi- 
dad ni amor pueda Ber pastor de 



HIJ 



HIJ 



119 



cabras ni ovejas, ni de otra res seme- 
jante, salvo si fuere tan hijo pródigo, 
que, disipando sus consonantes en 
- is ¡licitas, quedare sin ninguno 
sobre que caer poeta». (Veles de Gue- 
vara, El Diablo cojuelo, tr. X). — Hijo 
ó hija d' mi padre ó de mi madre. 
lío lo de nombrarse ano á sí mismo, 
que falta también en el Dice. «El 
que ayer mataron, ¿era otro que el 
hijo de mi padreT» {Quijote, p. II, c. 
XVIII). — Para el ¡mire (ó la madre 
6 los padres) no hay hijo feo (ó hija 
fea). Falta esta conocida fr. en el 
Dice. Es claro que puede usarse con 
algunas variaciones. Así, Cervantes 
dijo: «No hay padre ni madre á quien 
bus hijos parezcan feos». {Quijote, 
p. II, c. XVIII).— Ser uno hijo de sus 
obras. Así, en forma general, debe 
admitirse esta fr. y nó en la restringi- 
da que trae el Dice: Cada uno es 
hijo de sus obras. — Cuando el hijo 
lleva el mismo nombre ó apellido del 
padre, ó nombre y apellido iguales, 
¿debe decirse hijo Bolamente ó el hijo.' 
De los i - I ranceses Alejandro 

Duraas, dicen generalmente /Jumas 
padre y humas hijo, y así también los 
franceses: ¡nanas pére, Dumas til*. 
En los españoles hay variedad. Asi, 
en el Persile* dijo Cervantes: «Que- 
dóse Antonio el padre, y no quiso 
quedarse Antonio hijo. ..níiOS dos 
Ionios, padre é hijo»...* Antonio el 
padre y Antonio el hijot...te\ bárbaro 
Antonio, elpadre»...y muchas veces, 
Antonio el pudre, Antonio el hijo ó el 
mozo. Así que Antonia hijo aparece 
una sola vez. Monlau escribió: «El 
Sr. I). Enrique <". Ladrin, hijo, bi- 
ülo distiogaido»; pero Menéndez 
y Pelayo, en su discurso de contesta- 
ción á Caldos en la Academia, dijo: 



1 1 nanas, el pudren. Tratándose de 
otros nombres, en casos iguales ;i éste, 
siempre el castellano ha usado el ar- 
tículo el; por eso todos dicen: Tobías el 
viejo, Tobías el joven, ó el mozo; J'li- 
nio el Antiguo y Plinto el Joven; 
Séneca el Filósofo y Séneca el Trágico; 
Don Sancho el Bravo, Don Pedro el 
Cruel, Doña Juana la Loca, Guzmán 
el Bueno, Alfonso el Sabio, Judas el 
traidor, Kscipión el Africano. Con 
estos antecedentes y por cuanto el 
artículo el sirve para determinar ó defi- 
nir al s., sacándolo de lo indetermi- 
nado ó común, preferimos nosotros 
usarlo en este caso. Y esto mismo es 
lo que se hace cuando entre dos obje- 
tos iguales se quiere distinguir uno de 
los dos: se le pone el artículo el ó la: 
Santiago el Mayor y Santiago el Menor; 
Castilla la Nueva y Castilla la Vieja. 
Digamos ¡mes en adelante Moralin el 
hijo, Moridin el padre; á no ser que se 
varíe la construcción, diciendo, por 
ejemplo: Ambos Moratines, padre é hi- 
jo. — Hacerle á uno un hij O macho ó 
Salirle un hijo macho. Fr. fig. y 
fam. que significa en Chile chasquear 
á uno ó llevarse uno un chasco. 

HlJUBLA, f. «Instrumento que se 
da á cada uno de los herederos del 
difunto, por donde constan los bienes 
y alhajas que les tocan en la parti- 
ción. || Conjunto de los mismos bie- 
nes». De estas dos aceps. castizas, que 
son conocidas y usadas en Chile, ha 
nacido aquí otra, que vale fundo rús- 
tico que se forma de la división de 
otro mayor. Como las haciendas ó 
futidos son bastante grandes, al partir- 
si' entre los herederos ó compradores, 
forman dos 6 mas fundos menores, 
que se llaman hijuelas, pero siem- 
pre fundos, porque tienen muchas 



120 



HIL 



HIL 



hectáreas de superficie y son mayores 
que la chacra. Huchas veces conser- 
van por largo tiempo el nombre de 
hijuela con algún agregado; por ej.: 
Hijuela de abajo, de arriba, del 
(de en) medio. De aquí se han deriva- 
do las voces hijuelar, a., (dividir 
un fundo en hijuelas), hijuela- 

CiÓn (acción ó efecto de hijuelar) 
é hijuelatario, m., (heredero que 
tiene derecho á una hijuela); todas 
de uso corriente en Chile. — Otra acep. 
castiza de hijuela es: «pedazo de lien- 
zo, regularmente cuadrado, que se 
pone encima del cáliz, para preservar- 
le de que caiga dentro de él alguna 
cosa durante el sacrificio de la misa»; 
por otro nombre, palia: «hijuela oon 
que se cubre el cáliz». En Chile hace- 
mos diferencia entre los dos nombres: 
hijuela llamamos un pedazo de lienzo, 
redondo y con botón, borlita ó pre 
en el centro, que se pone encima 
de la patena para cubrir la hostia al 
principio de la misa y la simple pate- 
na al ti 11 de ella; y paita llamamos la 
misma que define el Dice, con ambos 
nombres. Mucho han discutido nues- 
tros liturgistas sobre el uso de nuestra 
hijuela, si es ó nó conforme á las ru- 
bricas. Los que deseen estudiar el 
punto, pueden consultar La Revista 
Católica (t. XIX, pág. l Li 

Hijuelación, hijuelar, hi- 
juelatario. Véase el anterior. 

¡Hijuna! [nterj. sincopada de 
hijo dr una.. .Es más clara y pn 
que las españolas hi de puta, hi de 
perro, admitidas en el hice, y usadas 
por los cláai 

i A y, Injuria! 
Dijo ' la laguna; 

Sin Informador] ninguna. 

( Vtrtot pnpulartt). 



Hilación, f. Xada tiene que ver 
con hilo; escríbase ilación, porque 
viene del latín illatio, s. verbal del v. 
infero, inferir. 

Hilachento, ta, adj. Hilachoso, 
sa: íque tiene muchas hilachas». Y, 
según los casos, deshilado, estopóse, 
. 

Hilachudo, da, adj. Como el 
anterior. 

Hilada, f. Es castizo en las aceps. 
de hilera y de serie horizontal de la- 
drillos, adobes ó piedras que se van 
poniendo en las construcciones; pero 
no lo es en el significado de tendel: 
«cuerda que se tiende horizontalmen- 
te entre dos regloQi - para 

sentar con igualdad las hiladas de 
ladrillo, [adobe] ó piedra». 

Hilera, f. «Orden ó formación en 
línea recta de un número de personas 
ó cosas». Asi. en general; pero, en 
particular, hay lavoz/tño, m.; «hilera 
de arboles ó plantas t, 

Uilo, m. En general y figurada- 
mente significa: «ropa blanca de lino 
ó cáñamo, por contraposición a la 
de algodona, así como se dice el br 
por un canon, el act ro por la espada, 
un mármol por una escoltara de mar- 
mol. Tero decir, como en Chile, ¡/enero 
de hilo, pañuelo de hilo, en ves 
de decir de Iíiiik es error qne do puede 
ni debe pasar. El lino (qne aquí ma- 
lamente se llama linaza, cuando la 
linaza es solan milla del lino), 

es la planta que con su tallo suminis- 
tra materia para fabricar una clase 
de liiin; porque enl ion lase qne el hilo 
hebra que se forma retorciendo 

el lino, o la lana. 6 el 

algodón, etc, Por consiguiente, al de- 
oir género de hilo, do decimos 
nada; es como decir género de he- 



HIL 



HIL 



121 



bra ó madera de árbol.— Hilo 
de Ariadna. Es loe. fig. que falta en 
ene de la industria que, 
según la Mib Ariadna, hija 

de Minos, con Teseo, para librarlo de 
que se extraviara en el laberinto de 
Creta: le dio un ovillo de hilo para 
que fuera dejando la hebra por las 
partes que iba recorriendo, y así no 
pudiera confundirlas unas con otras. 
I . loe, tomada en general, tiene 
algún uso y conviene admitirla. — 
Hilo de oro. Juego de muchachos, 
que generalmente se ejecuta entre va- 
rias niñas y un niño, porque el fin es 
escoger novia. Por eso llega el niño á 
un grupo de niñas sentadas y entabla 
este diálogo con la que hace de madre: 

— Varaos jufgjando al hilo de oro, 

Y al hilo 'e plata también. 

me ha dicho tina mujer 
Que liúdas hijas t 
— Yo las tengo. \o las tengo, 
sabré 1 mantener 

'.n pan que Dios me ha dado 

Y un jarro de agua tanibie'n. 

— Yo me voy muy enojado 

- palacios del rey, 
k decírselo á la reina 

Y al hijo del rey también. 

— Vuelve, vuelve, past orcillo, 

¡is tan des. 
Que la mejor fie mis hijas 

.re' yo por mujer. 
— Yo encojo por esposa, 
Yo escojo por mujer, 

' a encendida rosa 
Acabada de na<- 

Y trata de sacar de un brazo á la que 
ha escogido, mientras las demás pro- 
:i retenerla. Ésta es la letra asada 
. con algunas cariantes de 
. importancia. |]s j . i ido 

n muchos países. Lo cita I). 
A. Hachado y Álvarez en su «Biblio- 
teca d mes] op. espafio 
t. III. pág. 108, con el nombre de 
Dice • ni. 



Zarcillos de oro y en forma más dra- 
mática y variada que la nuestra. En 
el t. [V, pág. 136, aparece otra va- 
riante usada en La Corana, bastante 
interesante. Don Francisco Rodrigue/. 
Marín trae también otra variante en 
sus ' ¡pañoles, t. I. pág. 

95, que empieza: Cordoncito de oro 
traigo; j en elt. V, pág. 40, otra va- 
riante de Asturias con datos bien impor- 
tantes, uno de los cuales es una cita 
del italiano Pitre, quien dice que este 
-•> es en Italia célebre y conocido 
el nombre de El Embajador y del 
cual se ha recogido allá una docena 
de variantes en las distintas provin- 
cias. Don Ramón Menéndez Pidal, 
en Cultura española, 1H06, pág. 100, 
trae una versión recogida en Buenos- 
Aires con el título «Escogiendo no- 
via», casi idéntica á la nuestra, y 
dice que iaes un romance de los que 
cantan las niñas jugando al corro, lo 
mismo en Madrid que en otras partes». 
En otro estudio del mismo autor, pu- 
blicado en la propia revista, halla 
este juego hasta en los judíos españo- 
les de Oriente. Por las distintas 
om - que hemos citado y por 
dicen arranque del oro», 
thilo portugués», se ve que no esta- 
mos equivocados én Chile al decir 
hilo de oro; por tanto, estimamos como 
corruptela la forma Á lo de oro 
y á lo de plata, que cita el argen- 
tino D. Rodolfo Senet en su libro 
Las ■ tas; y, si el Dice, hubiera 

de admitir alguna, habría de ser la 
nuestra. — Familiarmente llamamos 
también Hilo de oro al que tiene 
por nomine ffeliodoro. — Con hilo, 
sin hilo. Dicese del fréjol ó poroto 
vaina tiene ó nó filamento ó 
brizna. Los que no tienen son los 

16 



122 



HIN 



HIN 



hortenses y por eso se prefieren para 
comerlos tiernos y en vaina. 

Hilván, m. «Costura de pautadas 
largas con que se asegura y prepara 
lo que se ha de coser después de otra 
maneras. Así en castellano. En Chile, 
además de esto, se llama también hil- 
ván el hilo que se emplea para hilva- 
nar; acep. que cuadra mejor que la 
primera con la etimología hilo vano 
y, por consiguiente, digna de acep- 
tarse. Aprovechar los hilvanes, Recoger 
todo el hilván. 

Hilvanados, ra, m. y f. Persona 
que hilvana. Falta en el Dice. 

Himxario, m. Colección de himnos. 
a El roraanismo, fecundado por el es- 
píritu cristiano, engendró las ideas 
primordiales del Fuero Juzgo, como 
el Himnario de la Iglesia gótica pro- 
curó cantos y ejemplos á la fantasía 
del pueblo». (P. de P. Canalejas, 
Discurso acad., Memoria* ,/,■ la Arad., 
t. V, pág. 628). Voz de excelente 
formación y de uso general, que hace 
falta en el Dice. 

Himxolocía, f. Obra que trata de 
los himnos, especialmente latinos ó 
griegos, cristianos ó paganos.— Colec- 
ción de algunos de éstos. Es voz que 
hace falta en el Dice. 

HlMNÓLOGO, ni. Autor de uno ó 
mas himnos, principalmente tratándo- 
se de los latinos. En la Congregación 
de Ritos hay siempre un poeta latino 
que tiene este nombre y CUyO oficio es 
revisar los himnos que se le presentan 
ó escribir nuevos para los nuevos ofi- 
cios ó fiestas que aprueba la misma 
Congregación. Ea voz que debe entrar 
en el Dice. 

Hincada, f. fam. Oenufit ñon. 
El Dice, define solamente la genu- 
flexión de una rodilla y omite la doble 



ó de las dos. Hincadura significa: 
«accióu ó efecto de hincar ó fijar una 
cosa», pero nó la acción de arrodi- 
llarse. 

Hincas, a. y r. El castizo hincar 
sólo significa: «introducir ó clavar 
una cosa en otra». Como provincialis- 
mo de la Rioja, «plantar»; y d. ant., 
«quedar». Esto es todo lo que dice el 
Dice. En el art. Rodilla vienen las 
frases Hincar uno la rodilla, Hincar 
uno las rodillas é Hincarse de rodillas; 
en DEBUTE, Hincar uno el diente. 
¿Qué decir pues del significado de 
«arrodillar» y «arrodillarse», que se 
da á este v. c. a. y c. r.? «Liberio, 
que sale bizarramente vestido y se 
hinca á los pies de su hermano», 
leemos como indicación de escena 
en Tirso de Molina. (Tanto es lo de 
más como I" de menos, III, 20. a ) 

Ifincanse leu 
¿En ti n. noi hanoi de hincar? 
¡Válgate Dios por rezar! 
Hincada ettoy cu la tierra. 
(Id., Quien III. 2.") 

«límense en tierra llorando». 

(Id., La ¡aula Juana. I p., III. 2.*) 

■;<n leu rodilUu todas {Sincattse)t. 

il. La santa Juana, 111 p., 111. ».') 

Corrió i Vinco a adora! ti 

(Zorrilla, Margarita la romera). 

Y qne ■ ■. audacia inaudita 
fíinearH al pie de la gi 
Y esperar a una tapada 
Pai i dai le agua bendita, 
lera). 

tffincáronst anle ella padre e hijo... 
Sé hincaron en las gradas del altar 

mayor». (Pereda, Blasones y talegaa % 



HIN 



HIN 



123 



III y V, en Tipos y paisajes. Y así lo 
usa también en muchas otras parí 
iCasi ;i tientas pudo llegar á un banco 
de los de la nave central y se hincó 
junto á él». (G - . XXX). 

Como lo hicimos notar en el y. fijar, 
este uso proviene de la elipsis, que su- 
prime el complemento propio del v. por 
lo conocido que es, y en vez de nom- 
brar una parte del cuerpo, pone el r. 
se, que representa á toda la persona. 
Por análogo procedimiento se dice 
en castellano abrirse (abrir el cora/, m 
ó el pensamiento), lomarse (cubrirse 
de moho ú orín un metal), raer (caer 
en la cuenta), confesarse, rubí-irse y 

. del latín 
defunetus, que por sí solo no significa 
«muerto», sino acompañado del abla- 
tivo vita. En chileno tenemos también 
calentarle á uno (las espaldas ó el 
cuerpo), prender u . una lám- 

para (encenderlas), que se usa también 
en España, catear (buscar minas), 
etc. Asi se explica pues el uso del r. 
hincarse. El a. hincar con acusati- 
vo de persona se explica también de la 
misma manera, por omisión del com- 
plemento. '(Hincaron al estudiante 
por media hora, para que aprendiera 
la lección»'. Como en todas partes, es 
este v. usadísimo en Chile, sobre 
todo c. r. Asi aparece en Febrés, voz 

iii.v, y en todos nuestros autores. 
Ya que así lo usaron aun clásicos 
como Tirso y es de uso general en 

tña, convendría aceptarlo en el 
Dice. c. r., en el significado de «arro- 
dillara- ». Como a. con acusativo de 
persona, es de uso muy limitado y no 
merece tanto honor. 8i Be quiere hacer 
distinción en la genuflexión de 
y di . no diríai 

hincarse con una ó con lat 



rodillas, sino hincar, postrar ó doblar 
una ó las dos rodillas. 

Hinco, m. Poste, palo ó puntal que 
se hinca en tierra. Tan usado y anti- 
guo es en Chile, que Febrés lo creyó 
araucano y así lo registró en su Cale- 
pino en la forma Unco: «poste, hor- 
cón, pilar, ó columna, ó cualquiera 
palo grueso parado en el suelo; me- 
tafóricamente, amparo, refugio, patro- 
cinio». En esta última acep. no lo 
hemos oído nunca. En el Dice, sólo 
aparece hincón: «madero, ó maderos, 
regularmente de la figura de una 
horquilla, que se afianzan ó hincan 
en las márgenes de los ríos y en los 
cuales se asegura la maroma que sirve 
para conducir el barco»; mas Cejador 
(t. X y Ñ, n.° 30) cita para hinco estos 
versos de Eugenio Salazar: 

Á tener mi amor y fe 
Á mi hinco: muy bien se" 
Hablaras de otra manera. 

Bien puede pues admitirse nuestro 
hinco, nó como chilenismo, sino como 
vocablo de antigua cepa española. 

Hinchió, hinciiiekon, iiinciiien- 
do. Así deben escribirse estas formas 
del v. henchir y las demás en que 
entra la segunda i (hinchiera, hinchie- 
re, hinchiese), y de la misma manera 
i a su compuesto rehenchir, porque 
ambos son irregulares que se conjugan 
como /in/ir. Según la Academia, esa 
letra sólo se suprime cuando es ina- 
centuada después de // y ñ (bulló, 
tañeron), pero nó después de ch, 
aunque algunos lo hayan pretendido. 
Bello se contenta con decir que «son 
bastante comunes, no sólo hinchió, 
en que la supresión de la i pudiera 
hacer que Be equivocase á henchir con 
hinchar, sino hinchieron, hinchiera*. 



124 



HIP 



HIP 



Cierto es que la ¿ diptongada después 
de la ch pierde casi totalmente su 
sonido, porque se lo embebe esta 
consonante, como se ve en chas- 
co, del italiano fiasco; charla, del 
italiano ciarla; Ghiapas, que debe 
pronunciarse Chulpas; y si no, se 
confunde con chapas; mas también 
es cierto que conviene distinguir á 
hinchar de henchir. No hay para 
qué citar á los clásicos, porque en 
su tiempo no estaba todavía fija la 
ortografía. 

Hipálage, f. Del griego ÚTOXAAorpj, 
mutación, cambio. Voz muy usada 
por los gramáticos latinos para desig- 
nar la figura de sintaxis que con- 
siste en invertir los casos depen- 
dientes de un verbo: Daré classibus 
austros en vez de Daré classes 
austris (Dar las naves á los vien- 
tos). En castellano y en las lenguas 
modernas se usa también como figura 
retórica, y por eso es indispensable y 
urgente que admita la voz el Dice. 
Eivodó cita este ejemplo del Persiles 
de Cervantes: «¿Por ventura, señor, 
este lugar no se llama Quintanar de la 
Orden, y en él no vive un apellido de 
unos hidalgos que se llaman Yillase- 
ñores?» En vez de: viven unos hidal- 
gos de apellido... 

Hiperbático, CA, adj. Aplícase á 
lo que tiene hipérbaton. Osanlo Ca- 
is y Várela, y ojalá sea admitido 
por el Dice.; ó, porto menos, admíta- 
se hiperbatónico, qne asa Don Fernan- 
do Araujo Gómez en su Gramática 
del Poema del < Hd. 

Hipérbole. Be f., aunque antigua- 
se osaba como ra. 

HlPBECBjTICA, f. .Si está admitido 

kipercriHco, m. (cen or infli lible; crí- 
tico que uada perdona), debeadmil 



también hipercrítica, crítica exagera- 
da, que es bastante usado. 

HÍPICO, ca, adj. Perteneciente ó 
relativo al caballo. Admitido en la 18.* 
edición del Dice. — Club hípico. La 
junta ó sociedad formada para tormen- 
tar las carreras de caballos y negociar 
con ellas, no merecía tal nombre, por- 
que club no es para esas sociedades, y 
el adj. hípico es demasiado genérico; 
mejor debió llamarse sociedad ó com- 
pañía de hipódromo. — Mucho menos 
puede llamarse club hípico el logar 
destinado para carreras de caballos, 
cuyo verdadero nombre es hipódromo, 
del griego i'-^o;, caballo, y XpójAOft 
carrera. 

Hipnotismo, m. Fué admitido por 
primera vez en la 13. a edición del Dice, 
con sus derivados hipnótico, ca, adj., 
hipnotizador, ra, adj. y s., é hipnotizar, 
a. — Faltan todavía hipnoiista, com. 
(que profesa ó defiende el hipnotis- 
mo; que escribe sobre él), hipnotisa- 
ción, f. (acción ó efecto de hipnotizar) 
é hipnosis, f. (sueno hipnótico). Sobre 
la definición de hipnotismo («conjunto 
de estados particulares del sistema 
nervioso, principalmente el sueño, 
producidos por medios artificiales») 
podernos observar (pie no es propia 
ni exacta; más bien le conviene á 
la hipnosis, que es el estado de 
sueño especial en que queda el hip- 
notizado. El hipnotismo, como lo 
indicad sufijo ismo, es el arte ó modo 
de producir la hipnosis; y asi lo di - 
finen, en general, les teólogos inora- 
listas. 

Hipocondríaco, ca, adj. y u. t. c. 
s. Véase Afrodisiaco. 

Hipoi m. BrpoFORFiTO, 

ni. Compuestos del griego únó, deba- 
jo, por oonsiguienl dis- 



HIR 



HIS 



125 



miuución, merecen ser admitidos por 
ser voces conocidas y corriel 

Hipógrifo, m. Hipog 
b] I ■ sostiene Cuervo y lo 

: los poetas españoles, y será muy 
raro el que pretiera la forma esdrújula, 
que ni siquiera esta autorizada por la 
prosodia latina, en la cual gryps, gry- 
ne la y larga. El Ariosto, que 
parece fue el inventor de esta voz en 
el Olíanlo furioso, dice también en 
italiano ipogrifo. 

HípotecaciÓn, f. Acción ó efec- 
to de hipotecar. Aunque lo haya usado 
en sus estatutos el Banco Hipotecario 
de Chile y asimismo algunos particu- 
-, no es castizo ni es digno de ser 
admi' 

Hipotecariamente, adv. de m- 
Por medio del . Lo usa nu 

(art. 1414): « Pueden 
obligarse hipotecariamente los 
bienes propios para la seguridad de 
una obligación aje i no suena 

bien ni ha tenido aceptación general. 
Hipotéticamente, adv.de m. De 
nna manera hipotética, en hipótesis, 
gó por su admisión Ortúzar; mas, 
no habí inseguido, conviene 

rar la instancia, ya qne este adv. 
nao corriente en todas partes. 
Hiriente, adj. Alguien ha censu- 
rado como pocn castizo este adj. apli- 
cado á los sustantivos pala 
expresión, etc.; pero sin razón. En 
bo, el v. herir tiene, según el Dice, 
la acepción Iig.de «ofender. agra\ 
• 'omunmente d> 
palabras ó escritos »; y éf 

aificado que damos tam- 
il al adj. — ¡ izqneproponen 
i este caso, no expresa lo misino, 
porque lo i vuelve cierta 
acrimonia y mordacidad, y al mismo 



tiempo cierta gracia, que no tiene lo 
hiriente. En lo picante hay siempre 
mas ingenio y malicia, y en lo hiriente 
domina solamente la idea de ofender. 
Admítase pues el adj. hiriente, porque 
no basta el único admitido: heridor, 
ra, que hiere. 

Hisopear, a. «Rociaré echar agua 
el hisopo». Es sinónimo de asper- 
jar y de rociar en esta acep. particu- 
lar; pero no lo es de sopear, sopar ó 
oar: «hacer sopa con el pan, 
empanándole en vino ú otro licor». 

Hisopo, m. Fuera de la planta de 
este nombre, significa: «palo corto y 
redondo, en cuya extremidad se pone 
un manojito de cerdas ó una bola de 
metal Imca con agujeros, dentro de 
la cual están metidas las cerdas, y 
sirve en las iglesias para dar agua 
bendita ó esparcirla al pueblo. El 
mango suele ser también de plata ú 
otro metal». Por otro nombre, asper- 
ges y aspersorio. — Convendría agregar 
se llama hisopo el mano- 
jo de ramillas que se usa con este 

smo fin, como lo autoriza ó lo man- 
da la Liturgia en algunas bendiciones 
solemnes. Sin duda alguna, asi fué el 
primitivo hisopo en los primeros años 
del ci no, como lo habría sido 

entre los judíos, de ramas de hisopo, 
cual se deduce del verso del Miserere: 
■ me hissopo, et mundabor». 
— Lo que no puede agregarse es la 
mala acep. de «brocha», que damos 
en Chile á hisopo. En las mal lla- 
madas peluquerías todos nombran 
hisopo el instrumento de cerdas 
con ' liona la cara, cuando su 

rdadero nombre es brocha, 
aunque asi se llame también la de los 
pinti res. — Tampoco pneden admitirse 
íps. chilenas de hiso- 



126 



HIS 



HIS 



po : palo más ó menos corto, que en 
uno de sus extremos lleva envuelto y 
atado un trapo, un estropajo, un 
manojo de hilachas ó cosa parecida, 
que se usa para lavar ó fregar trastos 
de cocina y otros objetos semejantes. 
Esto se llama en castellano estropajo, 
y, según los casos, escobón (escoba sin 
mango, que sirve para limpiar los va- 
sos inmundos), zorros (tiras de orillo 
ó piel, colas de cordero, etc., que uni- 
das ó puestas en un mango, sirven 
para sacudir el polvo de muebles y 
paredes). — Hisopo y más comun- 
mente hisopito: palillo ó barrita de 
metal que lleva envuelto y atado en 
uno de sus extremos algodón, hilas ó 
cosa parecida, y se usa en medicina 
para curar los oídos, las narices, la 
garganta ó algunas heridas, etc. 

Hispanista, com. Aplicado á estu- 
diar las cosas de España, y el entendido 
en ellas. Es voz bien formada y de uso 
general, que debe entrar en el Dice. 

Hispanoamericano, na, adj. Oí- 
cese de los americanos que han here- 
dado el habla y las costumbres de los 
españoles. Ü. t. c. s. — Como palabra 
yuxtapuesta se aplica á todo aquello 
en que entran lo español y lo ameri- 
no; en este caso debe escribirse con 
guión intermedio como las palabras 
de esta clase, (¡aura hispan" AME- 
RICANA. En el primer sentido es voz 
que no puede faltar en el Dice. 

Hispanófilo, i, a, m. y f. Amante 
de las cosas de España y aplicado á 
estudiarlas; mas no indica que las 
sepa tan bien como el hispanista, ¡.o 
mismo que éste, delw admitirse sin 
disensión. 

ilisKUMA, f. Historia santa: 
en castellano es Historia sacra ■> sa- 
grada. — ¡Asi se escribe la historia! 



Solemos decirlo á todo el que falsea 
la verdad de un suceso al referirlo. 
Así define Caballero esta fr. de uso 
general, que merece entrar en el Dice. 
— Hacer historia por-escribir ó com- 
poner historia, historiar, es fr. castiza, 
aunque no aparezca en el Dice. «Si se 
hubiera de hacer historia de sus cosas, 
fuera ésta muy larga»... « Hablo agora 
de los difuntos, de quien se puede 
hacer historial)... «Xo me toca hacer 
historia dellaj (una jornada que hizo 
el fundador). Asi el clásico P. Sigüen- 
za. Con mayor razón puede usarse 
esta fr. en la acep. fig. de historia: 
«fábula, cuento, chisme, enredo». Por 
eso Cristóbal de Castillejo, en su 
Diálogo de las condiciones de las muje- 
res, escribió: 

Es parlera 

Y no menos novelera 
De cosas nunca sabidas; 

Y relata loa oídas 
Contino .le otra manera, 

liendo, 
Acrecentando y poniendo 
De bu oaaa la mitad 

Y de oualquier vanidad 
Muy gran Autoría haciendo. 

Historiado, ka, adj. Según el 
Dice., ai s participio a ciertas 

• letras mayúsculas, cuadros o dibujos 
muy adornados, y en sentido fig. y 
fam. significa: «recargado de adornos 
ó de colores mal combinados!». Es 
evidente que de aquí lo hemos tomado 
nosotros para aplicarlo a asuntos en- 
redados, embrollados ó intrme 
Historia significa también: «fábula, 
ito, o uarración invernada-, cnen- 
. enredo». 
Historiar, a. Conjúgase historio, 

historias, etc., a pesar del s. histt 

¿si Menéndez Pidal y el Padre Enri- 
que Toro 



HOC 



HOG 



127 



Historiografía, f. Estando admi- 
tido historiógrafo, ea natural que se 
admita también la voz historio;//-, 
que no es lo mismo que historia, sino 
el estudio critico de la historia. Yéase 
cómo us" cabio Menéndez y 

Pelayo: «Triunfante de este modo la 
leyenda en la histon ■ erudita, ad- 
quirió una especie de segunda vida en 
la populara. (Antología Je poetas lir. 
casi., t. XII, n.° VII, al fin). «Sin 
duda influyó en algunos de estos 
romancea, puesto que no parecen obra 
de ingenios incultos, la lectura de la 
admirable Crónica de Pedro López 
de Avala, monumento sin par en la 
historioijrafia castellana de los tiempos 
medios». (Ibid., n.° VIII). 

Hitación. f. Acción ó efecto de 
colocar hitos en caminos ó para des- 
linde de territorios. Aunque tiene 
algún uso entre los que se ocupan en 
esto, no puede ser admitido, porque 
le falta la base del v. correspondiente. 
De otra manera, tendríamos un s. 
verbal ó, mejor dicho, postverbal, sin 
v. á que deberle el ser. 

Hoblón, m. Del frano 
que en castellano es hombrecillo ó 
lúpulo: planta trepadora, cuyos frutos 
desecados se emplean para aromatizar 
y dar sabor amargo á la cerveza. — 
El polvo resinoso que proviene de los 
aquenios de esta planta y que se em- 
plea en medicina como tónico, se llama 
lupulino, m. 

Hocinado, da, adj. part. de 
hocinarse. (El v. casi no se co- 
no< irse (correr los 

rlofl entre valles y sierras por 
angosturas ó quebradas estrechas y 
profundas), ahocinado. Véase Enca- 
jonarse. 

üociqükab, a. y n.. fam. Besar. Ú. 



t. en España, como se ve en Casandra 
de Pérez Galdós: «Y ahora hociquean 
las niñas, besando la mano de cera de 
los reverendos», (j. I, esc. XIV). 
Bien puede admitirse, porque es el 
frecuentativo de hocicar, que significa 
«hozar», con otras aeeps. que no 
hacen al caso. Podría objetarse que 
bastan para expresar la idea besucar y 
besuquear (besar repetidamente), acti- 
vos familiares y también frecuen- 
tativos; pero, si bien se advierte, se 
notará que hociquear añade algo de 
despectivo y satírico, por ser derivado 
de hocico. Agregúese á esto que hocicar 
parece tener en Tirso de Molina el 
significado de «besar», que no le da 
el Dice. Véase el pasaje: 

Escuchábalos Fenisa, 
Quizá envidiosa de vellos, 

Y yo, que iba á componellos, 
La manga de la camisa 

La así. porque no se escape; 

Y como el amor me aflige, 
Jli/.. hocicando la dije; 
Pero, respondiendo zape, 
Me dio en la cara un aniño 
Que un carrillo me llovó. 

(La tida de I/eroJts, I, !).*) 

Para más claridad, óigase á Cervantes: 
«A ser lo (pie ella dice, no se andu- 
viera hocicando con alguno de los que 
están en la rueda á vuelta de cabeza 
y á cada traspuerta». (Quijote, p. I, 
c. XLVI); y, por fin, resuelva Cova- 
rrubias: «Besucar, besar descompues- 
tamente, dicen hocicar». — Ramos 
Duarte, de Méjico, trae hociqueando 
en el significado de «hozando, hoci- 
cando». Podría pues el v. tener la 
acep. propia y la fig. 

Hograr, a. y r. Corrupción de 
ahotjar. Es vicio común en el pueblo 
el de suprimir la a al principio de 



128 



HOJ 



HOJ 



muchas dicciones. Asi, en la letra II 
tenemos además: hombrado, hor- 
car, horrar, hoyar, hondar, 
horinar; y en otras letras: maco- 
llar, maca (hamaca), melga, 
melgar, neurisma; nombres 
propios: Tana ó Tanasio, Polo- 
nia. Toño (Antonio), como el 
castellano Luis, del Aluigi italiano y 
Aloysius latino, Rimini del latín 
Ariminum; voces indígenas: chupa- 
lla, pulchén. Ya en otra parte 
vimos cómo el castellano, según tes- 
timonio de Juan de Valdés, vaciló en 
la aceptación ó supresión de la a 
inicial en los verbos, dejando el asun- 
to sometido á la eufonía de las voces. 
De esta vacilación ó doble uso quedan 
todavía bastantes ejemplos: minorar 
y aminorar, hora ú ora y ahora, mus- 
co y amusco, notomia y anatomía, y 
una cantidad de verbos, como con- 
sejar y aconsejar, en los cuale> 
anticuada una de las dos formas. 

Hoja, f. En Chile la hoja por an- 
tonomasia es la del maíz cuando esta 
seca y separada de la mazorca. En mu- 
chos pueblos de campo es una verda- 
dera industria, porque se escogen las 
más suaves, se suavizan más con el 
lomo de un cuchillo ó navaja, ú otro 
instrumento, se cortan del tan 
necesario para liar un cigarrillo (pa- 
jilla) y se venden para este ñn en 
hacecitos. Lo- recortes j las hojas 
gruesas <> ásperas Be emplean para 
rellenar colchones, almohadas 
nes (pallasas), etc. Eos nombres 
que trae el Dice, son: \ 
que cubre el fruto del nido 

i', ¡erte que es pro- 
vm< Murcia) y fatua, prov. 

de América.— Definiendo la pajilla, 
dice que es: «cigarro de tabaco picado 



envuelto en una hoja de papel de 
maíz». \o hay papel, sino simple- 
mente la hoja del maíz» preparada 
para esto; operación que hacen tan 
bien en España rumo en Chile, según 
la describió Pereda (en El sabor de la 
tíerruca : ( Mienl ras tales cosas decía, 

.ha una de las hojas de maíz por 
ambas caras y la recortaba cuidad • - 
mente hasta dejarla reducida al tama- 
ño de un papel de cigarro». — Hoja 
de servicios: lista <5 catálogo de todas 
las acciones de guerra, comisiones, 
servicios, etc., de un militar ó marino; 
fig. y fam., lisia de las principales 
acciones de cualquiera persona. Es 
Ice. de uso general en todas partes, 
inclusa la Academia, donde su actual 
Presidente, Don Alejandro Pidal y 
Mon, contestando a un discurso de 
recepción, dijo: aSería como buscar 
la Rendición de Breda en las hojas de 
servicios de mu - y valien- 

tes soldados». Debe pues admítersela 
por lo menos en la 1. a acep. como 
término 'l' 1 Milicia. — Mata de l 
la misma hoja del maíz, cuando está 

ra con su pezón y sin mazorca; 
porque tiene figura de mata, mejor 
aún que la mata de pelo. Bien 
puede admitii loe, porque 

I lien formada y es de uso gene- 
ral en Chile. — Si se ■ . té le 
: si se vuelve 
¡ha una carga a* 

Refrán chileno, que Be dice por 
donaire ti -nía que Be enoja. 

Se usa también en 2." persona de 

llar. 
Hojalata, íi hoja dí i. a i ■,. db 
I'i,.\ Milán. 

HOJALATI RÍA, ttOJALATERO. N'o 

se confundan con - Vrr- 

ro. Los primeros se refieren a obras 



HOL 



HOM 



129 



de hojalata, y los segundos á calderas 
y otras piezas de hierro y cobre. 

Hojalda, f. Hojaldre, ambiguo. 

Hojeada, f. No existe y dígase 
ojeada: mirada pronta y ligera. 

Hojear, a. 'Mover ó pasar lige- 
ramente las hojas de un libro ó cua- 
derno. || Pasar las hojas de un libro, 
leyendo de prisa algunos pasajes para 
tomar de él un ligero conocimiento. || 
n. Hacerse ó formar hojas un metal». 
Es igual en las primeras aceps. á tras- 
hojar, se deriva de hoja y no debe 
confundirse con ojear, que se deriva 
de ojo («dirigir los ojos y mirar con 
atención á determinada parte»), ni 
con el ojear de los cazadores, derivado 
de ox («espantar la caza con voces, 
tiros, golpes ó ruido de palmadas, 
para que se levante, acosándola 
hasta que llega al sitio donde se le 
ha de tirar ó coger con redes, lazos, 
: fig., espantar y ahuyentar de 
cualquiera parte»). — Nuestro ojear 
(hacer mal de ojo) es el castizo 
aojar. 

¡Hola! interj. Prueba Cejador (t. 
L, n r ". 122 y 124) que debe escribir- 
fe sin h, porque es el ¡ola! euskérico. 
Véanlo allá los miembros de la Aca- 
demia Entre tanto y por el uso de 
más de cinco siglos que tiene esta h, 
nosotros lo escribiremos con ella; con 
lo cual se logra también diferenciarlo 
del s. ola.— Ola, oían, (en vez de 
huela, huelan), conjugan en Chile el 
presente de subjuntivo y demás for- 

afines de oler todas las per:-" 
del pueblo y muchas de escalera arri- 
ba que no cultivan amistad con la 

BOLLAS, a. Conjúgase huello, hue- 

etc, y nó holló, hollen, como 

dijo una vez Cervantes: cLe hollen 

Dice, de Chil., t. III. 



puercos». (Quijote, p. II, c. LXVIII). 
Debe seguir al s. huella. 

Hollejo, m. (Pellejo ó piel delga- 
da que cubre algunas frutas y legum- 
bres; como la uva, la habichuela, etc.» 
No debe confundirse con algara ó 
binza: "película pegada interiormente 
á la cascara del huevo; película que 
tiene la cebolla por la parte exterior». 
Película es nombre genérico que 
puede reemplazar á ambos. Sacarle 
á uno el hollejo: fr. fig. y fam., que 
■ i tica en Chile zurrarle la badana. 

Hollejudo, da, adj. Aplícase á la 
fruta ó legumbre que tiene mucho 
hollejo ó que lo tiene muy duro ó 
grueso. Bien puede admitirse, porque 
está bien formado y es necesario. 

Hollinar, a. y r. Cubrir de hollín. 
No sabemos por qué el Dice, ha omi- 
tido este v., máxime cuando admite 
el compuesto deshollinar. Solo aparece 
mjor guiñar, a.: «tiznar con jorguín 
ú hollín». Pero jorguín, que es, siu 
duda, la forma plebeya de hollín, ha 
desaparecido de la 13. a edición, que- 
dando arrinconada en la 12." 

Hombrado, da, adj. Ahombra- 
do, da, hombruno, na, adj. fam.: «dice- 
sede la mujer qne por alguna cualidad 
ó circunstancia- se parece al hombre, 
y de las cosas en que estriba esta 
semejanza». 

Hombre, m. Falta en el Dice, la 
acep., hoy anticuada, de hombre por- 
uno, una persona, que corresponde al 
francés on, traducido por el pasivo se. 
No hay necesidad de citas, porque 
abundan en el período anteclásico, y 
aun en los mismos clásicos quedan 
algunos restos, como en La Celestina, 
el Beato Avila, Fr. Luis de Granada, 
etc. — Como interj. .hombre.' indica 
sorpresa ó asombro, y se usa también 

17 



130 



HOM 



HOM 



repetida. En Chile hay la viciosa 
costumbre de prodigarlo demasiado 
como vocativo en la conversación 
fam., en la cual muchas veces equiva- 
le á la interj. ;eh! Además, se estropea 
su forma, que queda reducida á hoill, 
y entre el vulgo á no: ¡Mira, hom! 
que se pronuncia peor todavía: ¡Mi- 
rom! ¡Miró! ¡El Mercurio, no! 
¡El Mercurio! vocean los vende- 
dores de diarios. Asi nos parece más 
explicable esta interj. ó vocativo, que 
con el ¡hou! que trae Francisco López 
Tamarid en su a Compendio de algunos 
vocablos arábigos», con la nota de: 
«es adv. para llamar». No aparece 
esta voz en el Dice, pero la hallamos 
usada por Bartolomé Palau eu su 
farsa Custodia del hombre, j. III, pu- 
blicada recientemente eu la revista 
española «Archivo de investigaciones 
históricas»: 

¡Hola hou! ¿quien esta acá? 
¿Tenéis cerrada la puerta? 
|Sub! mi oveja ya está muerta. 
|Oh mi dueña! ¿que hará? 
¡Huía hou! 

El gallego dice también como noso- 
tros ;ho! y ;hom! que, Begún Coveiro 
Pinol, son interjecciones para llamar, 
equivalentes á ¡hombre.' — Nombre 
de estado. Véase Estado. — Hombre 
de pro. Véase Pro (De). — Hom- 
bre espiritual. Véase EsprarruAX. 
— Hombre exterior. En contraposición 
á hombre interior, se llama así el hom- 
bre en cuanto á lo exterior ó corporal, 
es decir, todo lo que se refiere á la 
materia, al uso de los sentidos, á la 
vida vegetativa y animal. — Hombre 
interior es el hombre con relación al 
alma y al cultivo de sus facultades, el 
hombre desprendido de la materia. 



Asi usó esta loe. San Pablo en sus 
Epístolas (Rom., VII. 22, y E/es., III. 
16), y de él la tomaron todos los 
¡ icos y místicos espartóles; pero 
ninguno, que sepamos, la usó, á la 
francesa, por hombre silencioso y re- 
cogido, que se dedica á cultivar el 
trato íntimo con Dios. Los frane 
llaman almas ó personas interiores. 
las que nosotros llamamos espirituales, 
devotas, piadosas, recogidas, contem- 
plativas, místicas, según los casos, y 
es claro que no podemos imitarlos. 
Dejando á un lado á los autores ascé- 
ticos, místicos y escrituí arios, en 
quienes son comunísimas ambas locu- 
ciones, citemos solamente al Maestro 
Valdivielso: 



Por otra parte, teme no vencido, 
El hombre exterior debilitado. 

[Sagrario de Toledo. 1. XX). 

El Santo con el (íleo santo ungido 
La espera en la palestra, no turbado, 
Si de tu ardor oonooe embravecidOi 

El hombre exterior señoreado. 

(Ibíd.. 1. XXV). 

Kl lecho desampara despreciado, 
A donde más velaba que dormía, 
El hombre interior alborotado. 

(IWd.,-1. XIII). 

Parécenos que basta con esto para 
que el Dice, admita las dos locucio- 
V asimismo y por idénticas razo- 
nes las siguientes. — Hombre nuevo. 
Hombre viejo. Locuciones tomadas de 
San Pablo (Efes., IV, 22, 21, y I 
III, 9, 10), que habla de despo; 
del hombre viejo y revestirse del nuevo. 
Usadas por los autores espirituales y 
por los traducl aentadon 

l.i Biblia, han pasado ya a] dominio 



IIOM 



HOM 



131 



de todos los demás. El hombre viejo 
es el hombre en cnanto ha heredado 
por el pecado original los sentimientos 
y malas inclinaciones que son efecto 
del mismo pecado; es el hombre como 
descendiente de Adán pecador. El 
hombre nuevo es el hombre en cuanto 
ha sido regenerado por Cristo, es de- 
cir, que por el bautismo, que es como 
una nueva creación, ha recibido senti- 
mientos é inclinaciones buenas, con- 
formes con su nuevo modelo. Xo 
citaremos ningún autor, porque todos, 
principalmente los ascéticos y místi- 
cos, hablan en cada página de ambos 
hombres; sólo referiremos, por vía de 
solaz, la siguiente anécdota. Predi- 
caba una vez el venerable Olier, 
fundador de los Sulpicianos, á sus 
primeros discípulos, con el fervor que 
acostumbraba, sobre la necesidad de 
crucificar al hombre viejo con todos 
?ii~ vicios y concupiscencias, para 
hacer renacer a! nuevo; é insistió en 
lo mismo por algún tiempo con pala- 
bras aun más enérgii -. repitiendo 
que todos mataran sin compasión 
alguna al hombre viejo (le vieil líma- 
me). Para mal de su curiosidad estaba 
oyendo la plática, oculto en un rincón, 
el viejo mayordomo de la casa, y casi 
se cae muerto, porque cree que se trata 
de su persona. Apenas tuvo ánimo 
para Ilegal basta su mujer y contarle 
entre sollozos que el Señor Superior, 
aquel sacerdote que tan santo parecía, 
había mandado á todos los Padres 
que lo asesinaran inmediatamente y 
sin compasión alguna. Hágase cargo 
el lector cómo los dos viejos no se 
murieron de pena y de puro miedo. 
— ffombrt prevenido muirá ful venci- 
do. Refrán qne bao el Dice, 
y parecido á los dos que en él apare- 



cen: Hombre apercibido vale por dos 
y Hombre prevenido vale por dos. — 
Conviene que el Dice, haga diferencia 
entre Buen hombre j hombre bueno, 
Grande (ó gran) hombre y hombre 
grande, Pobre hombre y hombre pobre. 
— Gentilhombre y hombre gentil no son 
confundidos por nadie. — De hombre á 
hombre: loe. que significa sin partido 
ni ventaja de ningún género, sin 
tener miedo el uno al otro, de igual á 
igual. « Hablemos ó tratemos de hom- 
bre A hombre-». No aparece en el Dice, 
y es digna de ser admitida. Caballero 
trae «De hombre á hombre no va nada: 
expresión fam., con que se denota 
arrojo, valentía, y nada de temor». 
Quizás la nuestra sea abreviación de 
ésta. Don Manuel Sil vela escribió: 
«Acostumbrados á mirar de hombro á 
hombro á los duques, capitanes gene- 
rales y banqueros». (Recuerdos de 
Extremadura). Lo que tiene alguna 
relación con nuestra loe. Véase Hom- 
brear. — El hombre se casa con quien 
(ó cuando) quiere, y la mujer ron quien 
(ó cuando) puede. Refrán usado en 
Chile y que merece figurar en el Dice. 
Su significado es obvio. — El hombre 
prepara y el diablo dispara. Forma en 
que suele variarse familiarmente el 
conocido refrán El hombre pone (ó 
propone), y Dios dispone. —En cuan/o 
hombre: loe. fig. y fam., que significa 
en Chile, tratándose de hombres, des- 
nudo, en cueros, in púribus; tratán- 
dose de los que usan hábito religioso 
ó sotana, desnudo de este traje y 
vestido de seglar. Bien puede admi- 
tirse en el Dice. — Hace diferencia 
éste entre Ser uno mucho hombre 
(tser persona de gran talento é ins- 
trucción, ó de gran habilidad») y 
Ser uno muy hombre (<iser valiente y 



132 



HOM 



HOM 



esforzado»). Sin negar la diferencia, 
parécenos que mejor habría sido agre- 
gar en el art. Mucho nna acep. gene- 
ral, porque ésta se usa no sólo con 
hombre sino también con otros sustan- 
tivos. Todos conocen la fr. que pro- 
nunció Gallego después de oír un 
drama de la Avellaneda: ¡Es mucho 
hombre la mujer ésta! pero también 
todos dicen ¡Es mucha pieza el joven- 
cito ése! ¡Es mucha mujer esta mi 
vecina! Y I). Bartolomé J. Gallardo, 
escribiendo nada menos que del Qui- 
jote, dejó escrito: «El Quijotcts una mi- 
na inagotable de discreciones y de inge- 
nio, y esta mina, aunque tan benefi- 
ciada en el presente y en el pasado 
siglo, admite todavía gran laboreo. 
;Es mucho libro éste,!-». 

Hombrear, n. «Querer el joven pa- 
recer hombre hecho. || fig. y ú. t. c. r. 
Querer igualarse con otros en saber, 
calidad ó prendas». En esta 2. a acep. 
es sinónimo de codearse: «tratarse de 
igual á igual una persona con otra»; 
y no es derivado de hombro, como lo 
creen algunos, sino de hombre, porque 
el que se hombrea con otro lo trata 
frecuentemente de « hombre», sin otro 
BÍgno de respeto. No es mirar á uno 
por encima del hombro, ó sobre el 
hombro (tenerle en menos; desde- 
ñarle). 

Hombro, m. Al hombro, á 
hombros, á los hombros, m. 
a<lv. .1 hombro: esobre 1"- hombros». 
Asi el Dici. y los mejores autores; 
sin embargo, el mismo Hice., en el 
art. Pinga, dice conducir al hom- 
bro. — Echarse al hombro ¡i uno, es 
fr. chilena, fig. y fam., que significa- 
ajK'íiilc el tratamiento que merece; 
por ej., quitarle el /'"". tratarle de 
tú, etc.— También, vencer ¿ano en 



riña ó pelea completamente. En cas- 
tellano sólo hay Echar al hombro una 
cosa: hacerse responsable á ella. — 
Ponerle el hombro á una cosa es 
en castellano Arrimar el hombro: 
«trabajar con actividad; ayudar ó 
contribuir al logro de un fin». 

HOMIiRÓX, HOMItUOXA/.O, HOMBRO- 
TE, HOMBBAZO, HOMBRACHO, HOM- 
BRACHOS. Aumentativos de hombre, 
que podrían figurar en el Dice, como 
figuran tantos otros de su clase. 

Homenaje, m. «Juramento solem- 
ne de fidelidad hecho á un rey ó 
señor. || fig. Sumisión, veneración, 
respeto hacia ana persona». Es todo 
lo que significa en castellano y nó 
don, favor, merced, obsequio, como en 
francés. Por consiguiente, no puede 
decirse: Me hizo homenaje de un 
libro precioso; Le hice homenaje de 
mis muebles más ricos. Puede salvarse 
la incorrección, dice el P. Mir, po- 
niendo la prep. con en vez del geni- 
tivo de, porque de esta suerte queda 
á salvo la propiedad de homenaje en su 
significación subjetiva. «La fr. Me 
hizo homenaje, añade, es clasica sin 
género de duda, y expresa la reveren- 
cia y sumisión interior; el añadir con 
un libro precios», denota la señal 
exterior del homenaje». Por esta 
misma razón no puede condenarse 
la dedicatoria (pie suele ponerse en 
los libros: «Homenaje del autor». fil 
que quiera entenderla á la francesa 

(regalo ú obsequio del autor), allá se 

las avenga y con su pan se lo coma, 
pues con ello (la a entender 'pie no 00- 
noce sino (I senl ido francés, cuando el 

castellano te presenta otro mucho mas 
expresivo y delicado: muestra de in- 
misión, de veneración ó de respete «pie 

da el autor por medio de aquel libro, 



HON 



HON 



133 



Homeopáticamente, adv. de ra. 
Hace falta en el Dice, el cual debe 
admitirlo con el significado correspon- 
diente á la acep. ti'.:, del adj. homeo- 
pático, ta: «de tamaño ó en cantidad 
muy diminutos». 

Homérico, oa, adj. «Propio y ca- 
racterístico de Homero como poeta ó 
que tiene semejanza con cualquiera de 
las dotes ó calidades porque se distin- 
guen sus producciones». — Conviene 
agregarle la acep. moderna: tratándo- 
se de temas poéticos, sobre todo de 
guerras ó combates, digno de ser can- 
tado por Homero. «Este es un tema 
homérico; Fué aquélla una lucha ha- 
rnee i ■ 

Homofo.nía, f. Calidad de homó- 
fono, que es sonar de igual modo 
palabras de distinto significado. Usó 
esta voz líenéndez y Pelayo, aunque 
nó en el misino sentido que indica- 

-. sino como sinónima de n 
ose sus mismas palabras: «No 
inos que nadie sostenga hoy que 
las lenguas romances hayan recibido 
por transmisión directa de su madre 
la rima ni el asonante. Entre la poesía 
latino-ec y la vulgar, no hay 

verdadera continuidad de ningún gé- 
nero. La una no es heredera de la otra. 
El principio de la homo/onia silálii* ¡i 
estaba en la madre, y está en las hi- 
jas». f.\n/'il. •/■ poetas Ih: c*p., t. 
XI, n.° I). Por la falia qne hace y 
por su buena formación merece admi- 
vocablo. 

Honda, f. Instrumento bien cono- 
cido para tirar piedras con violencia; 
otro [tira levantar cuerpos de mucho 
pese - be con h, porqui se de- 

riva del latín fumín. Y así también 
la terminación f. del adj. hondo, que 
se deriva del adj. latino fundía, a, 



um. — No se confundan con onda, ola, 
del latín unda. 

Hondanada, f. Hondonada, 
(terreno hondo), porque se deriva de 
hondón. El error proviene de aseme- 
jarlo en la formación á andanada, 
que se deriva de andana. 

Hondar. Ahondar. Véase Ho- 
gar. 

HondukeSismo, ni. Vocablo ó giro 
especial de la república de Honduras. 
Con el titulo de «Hondureñismos» 
publicó Don Alberto Mernbreño una 
obrita sobre los provincialismos de 
aquella república. Bien puede admitir- 
se esta voz, aunque no sea de mu- 
cho uso, porque está bien formada y 
es necesaria. 

Honor, m. ¿En qué se diferencia 
el honor de la honra.' Punto bien 
importante es éste, porque de enten- 
derlo bien pende el bueno ó mal uso 
de estas voces y las frases que con 
ellas se forman. La voz honor existe 
en todas las lenguas, pero honra es 
exclusiva de la española, y por eso 
emos defenderla como gloria única 
y propia. Lo mejor para esto es tras- 
ladar aqni lo que con tanta exactitud 
escribió el P. Mir en sus Frases de 
los autores clásicos: «.Honra es la 
estimación y reverencia debida al 
mérito intrínseco de la persona; honor, 
la manifestación externa del acata- 
miento debido á la honra. Si honra es 
la dignidad merecida, honor será el 
obsequio alcanzado por la dignidad; 
si honra es encumbramiento, honor 
será la alteza del solio concedido al 
encumbramiento,- si honra es crédito 
y estimación debida, honor será ala- 
banza, luna, buen nombre, loor co- 
rrespondiente al dicho crédito. Asi 
honor es la demostración v como la 



134 



HON 



HON 



sombra que suele seguir á la honra. 
En esta diferencia de conceptos se han 
fundado los etimologistas para distin- 
guir la honra del honor. Apenas hay 
Dice, de sinónimos que no insista en 
la dicha distinción. Pero menester es 
confesar que el lenguaje de los clási- 
cos nunca se ató á una metafísica tan 
sutil. Ellos dijeron: deber honra á 
uno, darle honra, hacerle honra, verse 
en honras, alcanzar honra, morir con 
honra, en honra de otro, mirar por la 
honra de otro, estimar la honra de 
otro, poner en una cosa su honra, 
decir cosas en honra de otro, ofendí- r 
la honra de otro, fundar su honra en 
tal titulo, tener situada su honra en 
la honestidad. Mas también vinieron 
¡i decir lo mismo de honor. Por ejem- 
plo: hacer fiesta en honor de uno, el 
número aumenta el honor, hacer dili- 
gencias por el honor de otro, quemar 
el honor de una señora, negarle el 
honor, conseguir el honor, dar privi- 
legios en honor de, fundar su honor 
en la virtud, dar títulos de honor, dar 
honor y alabanza, envilecer las digni- 
dades con el honor, afear su sangre y 
honor. Además, confundieron los plu- 
rales de honra y honor en un mismo 
concepto, cuando escribieron: Cfl 
der honras y conceder honores. De 
esta práctica, usada por nuestros ma- 
yores, hemos de concluir que no hacían 
tanto hincapié, como los Dices, de 
sinónimos suponen, en la diferencia 
de honra y honor; porque, si bien 
generalmente entre ellos honor signi- 
ficaba honra con esplendor y publici- 
dad, también representaba estimación, 
dignidad, decoro, reputación; y honra, 
á su vez, sonaba lo mismo qne honor 
en muchos casos. Lo cual no justifica 
el abuso que los modernos hacen de 



honor, desterrando casi la honra; esto 
es, aplicando el honneur francés don- 
dequiera, sin meterse en averiguar si 
dice bien ó nó con el genio del caste- 
llano. Xos referimos con esto á 
aquella fr., tan repetida como ramplo- 
na, Tengo el honor de felici- 
tar á usted, Tuvo el honor 
de escribirme, y de la cual 
ninguna noticia tuvieron los clásicos. 
Decían, sí, pongo mi honra en saludar 
á usted, fundo mi honor en ser amigo 
de usted, tengo á mucha honra el escri- 
birle, tuve por dicha el recibir carta 
de usted, me hizo usted la honra de 
escribirme. Baralt se extiende mucho 
en el art. Hoxua, y al fin viene á 
condescender con el cumplimiento 
empalagoso: la carta que tuve la 
honra de dirigir á usted, como si 
honra fuese enmienda de honor. ¿Para 
qué había de gastar tanta fajina el 
crítico, si daba luego su brazo á tor- 
cer? Nó, señor; ningún autor castizo 
usó en 6iis escritos la fr. Tengo el 
honor de, ni Tengo la honra 
de, porque la honra ó el honor no se 
tiene así como quiera. ¿Qué necesidad 
tenemos los españoles «le cumplidos 
afectados? ¿Han usado alguna vez 
los franceses aquel Ileso á usted la 
mano, que vale por todas las zalame- 
rías, arrumacos y lagoterías gabachea- 
cas?» (Art. RsSPETAE). Con mucha 
razón satirizó también el P, Isla la fr. 
galicana cuando dijo: 

l.» ; ;ro la ilicha. N fr.ise ya perdida; 
Tengo el honor, N ooaa mil valida. 

— Hacerle honor á uno wia cosa. Es 
fr. censurada por Baralt en estos 

>'|eni|ilns: aKsta obra le hace tí l'd. 

honoi : Tales sentimientos le ha 
l'd. mucho honor*, j corregida por él 



HON 



HON 



135 



en esta forma: Esta obra le hace hon- 
ra á Cd., Tales sentimientos le hon- 
ran á usté l mucho. Sin embargo, reco- 
noce que «asi como en buen castellano 

-( es estimar, del mismo 
modo hacer honor ú honra es honrar. 
Es pues correcto decir: Me hizo el 
honor ó la honra de abrirme su pecho; 

tro abriéndome su pecho, 
M >■ honró con su confianza. Pero 
jtizu'o que sólo en estos casos se puede 
hacer uso de semejante expresión; 
por lo cual no me -parece bien : El 
último honor que se hace á los muertos 
por El último honor que se da, que 
se tributa á bis muertos; ni Esto 
le hace á Ud. honor por Esto le 
honra <i Ud». Cualquiera puede notar 
la contradicción de Baralt: admite 
que hacer honor es honrar, y por eso 
acepta Me hizo el honor de abrirme su 
: y, sin embargo, no acepta 
J/'/ior que se hace á los muertos ni 
le hace a Ud. honor. ¡Cosas de 
Don Rafael Muría, que padecía de 
galofobia! Verdad es que no usaron 
mucho los clásicos la fr. Hacer honor, 
la cual casi no merece el nombre de 
fr., como no lo merecen Hacer estima- 
ción, hacer concepto, hacer burla. 
hacer trozos, etc.; sin embargo, se 
halla algunas veces en obras antiguas. 
En el auto La destrucción de Jer usa- 
ba (t. I de la colección de Rouanet) 
leemos: 

Haz pesquisa entre la ; 
Dése profeta escelente 
Si creya iii nuestro* di 
— ;En qué manera, aenor, 
He iiüiniviMo de 
Nuu >. 'te honor, 

Qu eate <■» del délo Señor. 

En la < ■ ( j. V) de 

Torres Naharro también leemos: 



Pues, sefior, 
Si os quere'is hacer honor, 
Lleven Unios euseletes. 



Y el P. Isla, aunque no es autoridad 
de primera clase, también dijo: «Esta 
interior partieularidad, que hace tan- 
to honor á nuestro héroe». (Fray 
Gerundio, 1. Y, c. VII). — Por nuestra 
parte, admitiríamos la fr. solamente 
tratándose de personas ó de cosas que 
las representan, pero nó cuando se 
refiere á simples cosas. «Este escritor 
hace honor á todos los de su clase, á su 
patria, a su familia, á su siglo, á su 
apellido*; pero no diríamos: Hace 
honor á su palabra, á sus 
compromisos, á su firma. Este 
último honor no es español, sino 
puramente francés, propio de la exce- 
siva etiqueta y cortesía de Francia. 
El español cumple su palabra, respon- 
de como debe á sus compromisos, hace 
buena su firma, acude á lo que debe, 
hace su deber, etc.; pero no se deshace 
en cumplimientos, ni gasta palabras en 
formulas de exagerada urbanidad. Y 
decimos exagerada, porque lo es, y 
harto, atribuir honor á las cosas: 
palabras, compromisos, firma. — Tam- 
poco admitimos la fr. Hacerle 
á uno el honor de: «Hágame 
Ud. el honor de creerme lo 
que le digo; Si, te haré el honor 
de creértelo". También este ho- 
nor es francés: en español se dice, 
según los casos: Hágame Ud. la gra- 
cia, el favor, la raridad de, Tenga á 
bien, Dígnese, Quiera Ud. — Hacer 
uno los honores. Es fr. que asan 
los modernos en el significado d<í aten- 
der ú obsequiar, agasajar & los convi- 
dados ó á las visitas, en el cernedor, 
en el salón, etc. «En el que [un con- 



136 



HON 



HON 



vite] hicieron los honores de 
la mesa el superior de la comunidad 
y demás padrotes». (A. Puigblanch, 
Opúsculos, t. I, pág. III). '(Limitóme 
pues á hacer, en nombre del Direc- 
tor, los honores de la casa». (D. 
Candido Nocedal, Discurso, Memo- 
rias de la Aead., t. V, pág. 508). Don 
Ramón de la Cruz, quizás por donaire 
ó para burlarse de la fr.. la usó en el 
sentido pasivo de comerle á uno los 
manjares ó provisiones que tiene: 

Romero, según se explican. 
Creo que me lian arruina' lo. 
— Le han hecho á usted los honores 
Bien. 

{El conrile de Martínez). 

Como el francés, que dice: Faire 
honneur á un repas: comer con gusto 
en un convite todo lo que se sirve. 
¡Grande honor, por cierto! El l'in- 
ciano en su Pelayo (1. XVI) usó 
también esta fr., pero, ¡i lo que se ve, 
en un sentido muy distinto: 

¡Cómo que! ¿vuestros deudos y parientes, 
Vuestros hermanos, padres y maridos 
Vayan ií combatir á combatientes 
Por muchos imposibles ser vencidos? 
Y vos quedéis en riesgo que otras gentes 
Hagan vutstros honores ofendidos? 

KI pl. honores sólo significa en castella- 
no: dignidad, cargo ó empleo: Aspirar 
á los honores tío la república; conce- 
sión que se hace en favor de uno 
para que ose el titulo y preeminencias 
de un cargo ó empleo como si 
mente lo tuviera, aunque le falte i 1 
ejercicio y do goce gajes algunos: 
Fulano gota honores de intendente-, 
obsequio, aplauso 6 o l< bridad de una 
/¡¡i. 1 1 honores al rey. En esta 



última acep. podría fundarse la fr 
que estudiamos; pero, bien examinado 
el significado, se ve que es muy distin- 
to: los honores castellanos son demos- 
traciones exteriores de veneración y 
respeto, manifestación de gran pompa 
y solemnidad; y los honores franceses 
son simples atenciones, agasajos, obse- 
quios: tanto va del genio de un pueblo 
al de otro. Con razón pues Baralt 
enmienda la fr. Hace muy bien los 
honores de su casa de esta manera: 
Cumple muy bien con sus deberes 
de amo ó ama de rasa (aunque el pl. 
deberes tampoco es castizo), Obse- 
quió muy finamení nvid< dos. 
Es lástima que la fr. galicana se les 
haya escapado a escritores de nota, 
como Pereda y otros. — Otros hono- 
res que tampoco conoce el castellano 
son los fúnebres, porque él los 
llama sencillamente honras, exequias, 
funeral ó funerales, entierro. — Ha- 
cerse uno un honor. Me hago 
un honor de ser tu amigo; Se 
hace una honra de su nacimiento. 
¡Rara manera de decir las cosas!» 
dice el P. Mir. «Ni el honor ni la 
honra se los puede hacer uno a si 
mismo, propiamente hablando, por- 
que son fruto de la estimación, fun- 
dada en las acciones propias. A los 
demás tocará hacer ¡mura ú honor; 

mas un hombre a si propio, no pui 
poique no esta en su mano, si noca 
Indirectamente, cu cuanto pone el 
fundamento d . virtud, etc. 

Mucho menos se hace la honra ó 
el honor, que ;i veces se hereda con 

la sangre ilustre. Por esta cansí no se 
hallan en los clásicos m iiii ¡jantes ma- 
nera, de decir». Poco después propo- 
ne para corregir esta mala fr.: Mt 
honro do, Mi glorio en, Fundo mi 



HON 



HON 



133 



estimación en. Tengo por gloria el, Se 
pone de luna llena, Se pone más hueco 
que calabaza añeja, Me tengo por di- 
choso de, hago honra de, llago blasón 
de. Hago gala de. Hago gloria de, 
ostentativo alarde de, ostentación de. 
Fundo mi honor en, Saco á plaza mi, 
Me ¡ico de, Estoy pagado de. Blasono 
de, Me alabo de, Me pregono por, etc., 
etc. — Palabra de honor, Mujer de 
honor, Hombre de honor. Dígase, 
respectivamente: Palabra, ó palabra 
de rey (la qne encarece ó pondera la 
seguridad y certeza de la palabra que 
se da ó de la oferta que se hace); 
Mujer di- puní., de pundonor, honesta, 
recatada; hombre de pundonor, ¡ 
donoroso, hombre de hecho (el que 
cumple su palabra), ¿'senderos <■ hom- 
bres de honor, llamó Fr. Hernando de 
Talayera, en distinta acep., á los que 
■ upan en los palacios <> casas de 
- i i ni ndes. ( Del calzar y ves- 
tir, c. XIV). Hombre sin ho- 
nor: sin dignidad, sin decoro, sin 
delicadeza, sin vergüenza, infame, 
desacreditado. Mujer sin honOT: 
nh pudor, sin honra, deshonrada, 
-.— Los franceses tienen 
también asiento de honor (el pri- 
mer asiento, el lugar de preeminen- 
cia), banda de honor (la qne se da 
de premio en n legios de muje- 

. de honor (campo del ho- 
nor, campo de batalla), asunto de 
honor (lance de honor ó desafío), 
' de honor i la qui' se contrae 
español dii la mi ¡or 

'i/rada), legión de honor 
(puede conservarse el nombre por 

de una institución propia 

c a.).— Guardia de honor. 
Guabdia.— Salón de ho- 
nor: sala ó salón mes, seda 
tb OW1., t. ni. 



principal, recibimiento; en universida- 
des, paraninfo; en colegios, salón de 
lios ó de i "^.—Testi- 

monio de honor. Nombre afran- 
cesado qne se da en nuestros seminarios 
a una cédula ó tarjeta en que consta la 
buena conducta y aplicación de un 
seminarista durante una semana ó un 
mes. Los hay de primera y segunda 
clase. Tampoco pueden llamarse bi- 
lletes, como los llaman generalmen- 
te los alumnos, porque el billete en 
castellano no tiene este significado. Si 
no se acepta el nombre de cédula ó tar- 
jeta, no conocemos otros que los gene- 
rales de certificado, alistado, vale. Es- 
te último tiene una acep. muy seme- 
jante: «papel que un maestro de 
escuela da como premio al discípulo 
para que en caso necesario pueda 
aspirar á una recompensa mayor ó para 
redimir ó hacerse perdonar una falta». 
— .1 todo seTwr, todo honor. Adagio to- 
mado del francés, que significa: A cada 
cual, lo que merece; Al César, lo que 
es del César. Como nada tiene contra 
la índole del castellano y es muy usa- 
do, bien puede admitirse. — Lavar 
el honor. Fr. de los duelistas, que 
no aparece en el Dice, y que no nos 
gusta a pesar de que el v. lavar tiene 
la acep. fig. de «purificar, quitar un de- 
fecto, mancha ó descréditos. Sera, 
sin duda, porque en el duelo no se 
lava en modo alguno la injuria ó 
i del agraviado, aunque corra la 
sangre del ofensor, y también porque 
no hay relación metafórica entre la- 
var, que indica acción material, y el 
honor, que es una cosa abstracta. 
Apenas toleramos á nuestro poeta 
Lillo que en el himno nacional dijera: 

De tres siglos lapnmoi la afrenta 
Combatiendo en el campo ie honor- 
18 



138 



HON 



HOP 



porque afrenta, por ser derivado de 
frente, admite la metáfora con lavar. 
Dígase pues, en lugar de lavar el 
honor, reparar el ultraje ó injuria, 
rengar la ofensa recibida, tomar ven- 
ganza de, satisfacer el agravio, volver 
por la honra, lavar la mancha, etc.-Ser 
uno el honor de (su país, su siglo, su 
familia). Puede admitirse en el Dice. 
— Todo se ha perdido, menas el honor. 
Célebre fr. histórica que, por ser tan 
conocida y por usarse en general en 
cualquiera clase de derrotas en que el 
vencido ha puesto todos los medios que 
están en su mano, merece admitirse 
en el Dice. La pronunció por primera 
vez Francisco I de Francia después 
de la batalla de Pavía, en la que, ha- 
biendo combatido con todo valor, ca- 
yó prisionero de las tropas españolas. 

II O NO ka BILIDAD, f. Calidad de 
honorable («digno de ser honrado ó 
acatados), Estando admitido este 
odj., como también el adv. honorable- 
mente, hace falta el s., que no es fácil 
reemplazar con otro. 

Honra, I. Véase Honor. — Honra 
y provecho, loe. lig. que entre nosotros 
significa: doble utilidad ó ventaja. 
Ea parecida á la castiza Miel sobre 
fiojuelas, ide que se usa para expre- 
sar que una cesa viene ó recae muy 
bien sobre otra, ó le añade nuevo 
realce», y probablemente se deriva de 
la fr. española •< Honra y \ i 

! un saco, «que enseña que 

regularmente loa empleos de honor y 

inción no son de mucho lucro». 

Mas, cuando realmente son de mucho 

lucro, o por lo menos producen algu- 
na utilidad, enl oncea hubo de decirse: 
Honra y provecho caben tn unta 
más breve: //mira ¡/provecho..., 
et de honra y provecho, juntamen- 



te. Bien puede admitirse nuestra loe. 
¡Hopa! interj. Parece corrupción 
del , ' llano («voz para esfor- 

zar a los niños á que se levanten»), 
del cual debe de proceder el v. fam. 
aupar («ayudar a subir ó a levantar- 
se»); aunque D. Adolfo de Castro 
dice que este v. viene de la voz aupa, 
que es de origen vascuence y equiva- 
le á levántate; y agrega que «los 
ingleses dicen up n/i. y de esta voz 
han formado upon, preposición que 
significa sobre, encima». (Esludios 

. de buen decir, pág. 56). El ga- 
llego dice ¡hopa! en vez de ¡upa', y 
aun tiene el v. ojiar, que siguí 
«subir una cosa desde el suelo, como 
los niños al brazo, etc.)' Talvez por 
medio del gallego se ha formado nues- 
tro ¡hopa! que no se usa para esfor- 
zar ó animar, sino para manifestar la 
i por un mal material que 
viene de repente y del cual queremos 
librarnos. A uno que viene a estre- 
llarse contra nosotros ó que 
naza llevarnos de calles, le decimos: 
¡hopa! es decir, jara, detente. 
A uno que de golpe y zumbido abre 
la pi nuestra habitación, lo 

detenemos también con un ¡hopa! 
Don Cristóbal, el héroe de nuestros 
s populares y que se entiende a 
cabezazos con todos los demás p 

1 1 escenario, 
como toro (pie cu el coso afila los 

nos ó como gallo que en el reñi- 
dero iv. ¡aa sus espolones, menea á 

todos ladea su cabeza como diciendo: 
«¿quién me topa? ¿quién me top 
y preparánd 

golpes, que i i w un sonoro 

¡hopa! ¡hopa, amü/oJ Pereda en 

, ] ■ ' que 1)0 

aparece en el DÍCC, pelo que lampo, u 



HOR 



HOR 



139 



equival' il nuestra ¡nterj., sino á 
¡oxte: ¡largo de aquí' — Caando el 
mal ó el choque vienen de ana cosa 
inanimada. sude decirse ¡hópale! — 
No defendemos, la h inicial de 
voz: pero, por notarse en ella cierta 
aspiración, dos ce mas propio 

ponerla. La ínter), equivalente en 
castellano es ¡hola! que expresa estra- 
ñeza placentera y también 

Hoquedad, f. Oquedad. Así, sin 
//, aunque es derivado de / 
se Horfandad. 

SOBA y OBA. Amlx>s son ai 
de ahora; pero el Dice, hace diferen- 
cia entre tino y otro, reconociendo al 
primero como adv. de tiempo (de 
lugar, dice por errata de imprenta) 

a el mismo signilicado de a) 
y al segundo como conj. distributiva: 
«Tomando ora la espada, ora la plu- 
ma». Muy bi dis- 
tinción, para que no haya confuí 
en la práctica. Los clásicos usaron 
en el mismo significado de ora; 
pero al presente todos distinguen 
ambas voces. 

Soba, f. Llama asi nuestro pueblo 
toda enfermedad nerviosa que produce 
una muerte repentina, y en este sentido 
es comunísimo oírle: Fulano murió 

osotros no es palabra 
nueva, sino que es la misma hora de 
sesenta minutos :jne conoce todo el 
mundo y que en sentido translaticio 
ha pasado del tiempo á la enfermedad. 
Di tanto oír el pueblo: «Fulano mu- 
rió porque le llegó la hm ya 

ledujo mu duda i 
habí llegaba 

sin ser sentida y arrebataba 
mente a onas. Para que el 

aremos 



una buena autoridad española, el 
Pinciano, que en su poema El Petayo 
(1. IV) escribió: 

Dixu la voz, y como enfermo de asma. 
Privado el respirar, pierde el aliento, 
Y nal niño i|lie noche vee fantasma. 

So queda sin sentido y movimiento: 
\ asi como de día alguno pasma 
Por quii d < ■■■.■ pasó j d ifioso \ iento, 
Del ánimo y espíritu privado, 
! i el frígido cuerpo al suri helado. 

Foresta cita se ve claro que el vocablo 
hora en esta acep. no es chilenismo, sino 
voz castiza, traída aqui por los con- 
quistadores y quizás olvidada ya en 
España. Don Ignacio de Carrera, 
padre de los Carreras de nuestra 
Independencia, en carta al capitán 
Don Francisco de B. Aráoz, de 17 de 
Julio de 1782, decía: «Paulita aun 
no arriba del brazo, al que le acometió 
un ramo de hora, de modo que le 
ó ha-ta la lengua». «Enfermedad 
incipiente y poco determinadas, in- 
terpretó el anotador de esta carta en 

Revista chilena de Hist. y Geó- 
grafo, n.° 2. Sin duda no ha tratado 
con nuestra gente de campo, entre la 
cual la enfermedad de hora es de las 
mas conocidas y determinadas, pues 
llaman asi toda enfermedad nerviosa 
grave, en pan ¡calar la parálisis, que so- 
breviene repentinamente. Si es mortal, 
la llaman hora muerta; y da no sólo 
á las personas, sino también á los 
animales, especialmente á las gallinas. 
ile estas explicaciones léase ó 
interprétese este pasaje de Quevedo: 
(Estándose pues la tal señora dando 
pesadumbre y aseo á su espejo, cogió- 
la la hora, y se confundió en mano- 

». (Cita de Cejador, t. L. pág. 
297). Con estos antecedentes conviene 
estudiar en España este vocablo y 



uo 



HOR 



HOR 



trasladarlo al Dice.— Mora santa: 
oración que se hace de once á. doce de 
la noche del jueves en recuerdo de la 
oración y agonía de Nuestro Señor 
Jesucristo en el Huerto. Es ejercicio 
piadoso que, propagado por la B. 
Margarita liaría de Alacoque, se 
practica ya en todo el mundo católico, 
y hasta se ha erigido y aprobado por 
la Iglesia una Archicofradía con este 
nombre, para que lo promueva y dirija. 
Debe pues esta loe. entrar en el Dice. 
— Horas minores: las de prima, tercia, 
sexta y nona. También se llaman 
horas simplemente. Falta esta loe. en 
el Dice. — Treshoras. Véase en la letra 
T. — A la futra undécima. Fr. fig., 
tomada de la parábola del Evangelio 
«El amo y los trabajadores de la vi- 
ña» y que se usa en todas partís, 
generalmente con el v. llegar, en el 
mismo sentido que las castizas Llegar 
á la hora del arriero (ó del barro) y 
[.lujar á los anises.- «llegar barde á 
algún convite ó función. Alude á la 
costumbre de servir anises al fin de la 
comida». Merece ser admitida en el 
Dice. — Xo ver uno las horas de 
una cosa. La fr. castiza es en singu- 
lar: No ver uno la hora de una cosa. 
Don Modesto Lafuentc la usó con el 
s. momento; y asimismo, Cejador. 
(T. AEIOU, pág. 462).— ¿Qué 
horas SOn? Aunque todas las huras, 
fuera de una, Bean de] número pl., 
rumo la hora en que se habla no 

puede ser sino una, asi, en singular, 
hade ser también la pregunta: ¿Qué 
hora es.' La respuesta, bí, ha de ser 

en pl., si es pl. el número de la hora: 

Son las cuatro; Son lis doce. El qué 
de la pregunta hace el oficio de dis- 
tributivo, y por eso en latín se emplea 
,¡in,i,i-, distributivo de auot, cuantos: 



¿Quota hora esl? Probemos nuestra 
corrección con algunas autoridades: 
«Ya preguntan qué hora es, ya qué 
tiempo hace». (Fr. Diego Murillo, 
Escala espiritual, p. I, c. XXXV). 

¡Qué hora tst 

— Las doce son. 

(Tirso. La mujer por fuerza, II, 8.*) 

¡W" hora es? 

— Señor, las nueve. 

(Id.. Prospera fortuna de D. Alvaro de 
[Luna, I, 1.*) 

Y así también todos los clásicos. Por 
la misma razón que hemos dado, no 
puede usarse el pl. en frases como 
estas: ¿A qué horas llevarás? ;A 
las horas que has llegado! 

Horae diurnae, m. Préstame 
tu horae diurnae. Este titulo 
tiene en latín el «libro del rezo ecle- 
siástico, que contiene las horas meno- 
res desde laudes hasta oomplel 
pero en castellano no se le llama asi, 
sino diurno, m. Diurnal y diur- 
nario, que se usaron antiguamente, 
están ya anticuados. 

Ilnii.w.ii), ni. «Saetilla ó mano del 
reloj, que señala las lunas, y es siem- 
pre algo más corta que el minufa 
— Aquí significa también distribución 
de las horas; acep. que nos parece 
muy propia: HORABIO de las el 
HOKARIO del retiro. Así lo usan en >us 
obras el P. Ramón Ruiz Amado, el 
P. Coloma y otros modernos. 

Horca, f. Asi llaman en Chile 
una cuerda de alambre que se pone 
entre dos paredes desaplomadas y se 
retuerce \ tr medio de un travesano 
ha-: .-.arlas. \o gabemí 

tendrá nombre especial en castellano. 



HOR 



HOR 



Hl 



Horcaja. f. Horatjadttra: cángu- 

lo que forman los dos muslos ó pier- 
nas en su nacimientos. 

Horcar, a. Asi dijeron los anti- 
guos, aun algunos clásicos; pero 
ahora sólo debe decirse ahorcar. Bl 
último Dice, ha suprimido á este v. 
la acep. fig. de «impacientarse, euo- 
mucho», que en su forma r. 
1 ■ daba el anterior. Véase Hogar. — 
Dios aprieta, pero no horca: no 

■i, corrige el Dice, y dice qui 
«expresión fig. con que se aconseja 
la conformidad en las tribulaciones, 
esperando en Dios». 

Horcas c.udi.vas, f. pl. El Dice, 
admite solamente la fr. fig. P 

(sufrir el 

sonrojo de hacer á la fuerza lo que 

no quería). Bien sabido es lo que 

dice la Historia Romana sobre las 

por tanto, todos 

varían i¡ loe, 

<j.. .1/'' amenazó con 

'.' 

. ¿A qué 

' etc. 

Debe pues el I Ivertir que la 

fr. puede variarse de muchas maneras 

ó admitir solamente la loe. Horcas 

BORCÓN, m. Jinchos han creído que 
voz es un americanismo, cuan- 
do es de las más castizas, simple aum. 
de horca. YA penúltimo Dice, la defi- 
nía: «palo, en figura de horquilla, que 
sirve fiara formar los parrales y para 
sostener las ramas de los árboles 
que están cargadas de fruto.,. Bl 
ultimo, i:;.' edición, remite á la 4.* 
■. di //• ca, que es: '•palo que 
remata en do- puntas, y Birve ■ 

las ramas <],. |,, s árboles, 
armar los panal' . etc.í I!:; 



a el uso principal que se da en 
Chile al horcón, que es para sostener 
y armar las casas de los pobres, las 
chozas y ramadas. Antiguamente se 
usaron también en las casas acomoda- 
das, como medio más seguro contra 
los terremotos. Para que se vea que 
el uso de la voz horcón no es de ayer 
solamente, óigase al P. Fr. Alonso de 
Cabrera, orador español del siglo XVI. 
h La planta, cuando está tierna, fácil 
es de enderezar; con un hilo ó con una 
caña la vuelven á donde quieren; pero, 
si endurece, no bastan horcones para 
enmendar el torcimiento». {Domingo 
de Septuagésima, cons. I). 

Horfandad, f. Es muy común 

¡ birlo con h, cuando en realidad 
no tiene por qué llevarla, pues el 
orphanitas latino, de donde se deriva, 
no la tiene. El error proviene de 
derivarlo de huérfano, que sólo tiene 
h por el diptongo ue, en que se abrió 
la o del latín orphanus. Por la misma 
razón se eserib u sin I, oval, ovalar, 

tr y demás derivados del latín 
ovum, a pesar de que huevo se escri- 
be con ella; y así llevan también horti- 
cultura, horticultor, y demás derivados 
del latín hortus, huerto; hospedería, 
. de huésped, en latín hospes; 
hostü, hostilidad, hueste, del latín hos- 
tia, enemigo; pero no la llevan osamen- 
ta, osario, óseo, osificarse, osifrago, de 

OS, OSSiS, hueSO, V si huOSOSO, huesudo, 

formados de hueso. 

I li.¡; u \. f. " Mol le sobre el cual se 
fabrica ó forma una cosa. Llámase 

principalmente el que usan los 
zapateros para hacer zapatos, y los 
sombrereros para formar la copa de 
los sombreros». Tal es la horma 

Sola y nó, como se llama di Chile, 
la pieza de fieltro, de paja ii otra 



142 



HOR 



HOR 



materia, que se adorna con cintas, 
flores, plumas y otros arrequives 
para formar el sombrero de mujer. 
Llámesele armadura, armazón, f., ó 
aun armado, ó de cualquiera otra 
manera, pero nó horma, porque 
la horma es molde, y no hemos de 
creer que en molde tan imperfecto 
quieran formar .su cabeza las que así 
hablan. El origen de este error es el 
francés forme, que, entre otras aceps., 
tiene la de-copa del sombrero. De 
forme pasó el chileno á horma; 
nombre que aparece hasta en la 
«Tarifa de avalúo» de nuestras adua- 
nas, aunque con alguna seña de que 
no es castiza, porque habla de «las 
llamadas hormas para sombreros 
de mujer». En otra parte y bajo el 
título «le Hormas, dice: «Paños ó 
campanas de fieltro 'le pelo ó de pelo 
con lana (lana apañada), que pasen de 
50 uranios cada camisa, para hacer 
sombreros». — Otx&horma que noapa- 
rece en el Dice, es un instrumento de 
varillas de cauchoó de metal en forma 
de sombrero de hombre, qne se asa en 
las sombrererías para mediré) volumen 
de la cabeza del que va á comprar un 
sombrero. Este si que merece el nom- 
bre de horma o de molde. I. a citada 
Tai , ',',ii I,, llama, en la parti- 
da l'<m;.;. conformad* r, n ore (pie 

trae también el Dice. Bnciclop. His- 
pano Americano en el art. Sombre- 
rero, pero nó el de la Academia. 

Hormar, a. y r. Ahormar, Véase 
Hogar. Marty Caballero admite á 
hormar como ant. 

Hormigón, m. Insecto dos ó tres 

> mayor que la hormiga común, 

de color mas negro y de andar más 

ligero; en todo lo demás Be parece & 
ella. Es picador y se cria ordinaria- 



mente en el campo. Es voz que debe 
admitirse. — También se llamó hor- 
migón, anticuado ahora, un ómnibus 
ó diligencia muy grande, con asien- 
tos abajo y en la imperial, (pie se usó 
un tiempo entre nosotros. 

Hormuheak, n. Fuera de la acep. 
propia, tiene la fig. de «bullir, poner- 
se en movimiento. Dicese propiamente 
de la multitud ó concurso de senté ó 
animales». Mas no tiene la de «abun- 
dar», (pie los franceses dan á su v. 
fourmiller. Por eso Barali y el P. Mir 
tachan de galicana esta acep., y para 
que dejara de serlo sería menester 
que el sujeto del v. tuviera cierta 
agitación ó movimiento, aunque ii'_'.. 
parecido al de las hormiga-. « Preciosa 
composición, en la cual hormi- 
guean las bellezas», fué el ejemplo 
galicano de Baralt. Cualquiera que 
no se haya contaminado con el 
francés habría dicho aquí abundan 
o /'filian (con lo cual habría sanado 
en elevación el pensamiento), y jamás 
hormiguean, porque la metáfora 

tomada del movimiento de las liormi- 
de ninguna manera la 
frase. 

Hormiguero, m. Se usa aquí 
por hormigueo, ú hormigueamienl 
ant. hormigamiento: facción o 
i feeio de hormiguear». El hormiguero 
castizo is: «lugar donde se crían y m 
recogen las hormigas; fig., lugar ei 
que hay mucha gente puesta en mo- 
vimientos, 

Horh \n\. f. Además de la acep. rec- 
ia, le llamos la fig. y fam. de-conjunto 
de individuos que acaban a un tiempo 
un curso, carrera, tic « .Cuantos ba- 
chilleres salieron de esta hornada? En 
esl a ordenaron diez presbí- 

teros», Bien puede aceptara . 



HOR 



HOR 



143 



Hornaguearse, r. Mover? 
cuerpo ¡i un lado y otro. «Mira á la 
fulana cómo se hornaguea; I'onle 

cuña á esa rueda para que no se 
hornaguee». Esacep. queagn 
moa al castizo hornaguear, a.: tcavaró 

minar la tierra pira sacar hornaguera o, 
qne es el carbón de piedra. El adj. 
h ornagutro, ra, flojo, holgado ó espa- 
cioso, explica mejor mustia aeep. — 
i »tra qui n le dan en algunas 

parte> de acomodarse el pan 

en el horno para que quepa más: 
comprimirse y ocupar menos 1 agal- 
las cosas por el movimiento ó sacudi- 
lel camino. En este sentido se ha 
contaminado el v. con los castizos 
rugarse (abochornarse o al irisarse 
la tierra y sus frutos por el excesivo 
calor) y ahornar (meter una cosa en 
el horno para asarla ó cocerla). 

Horno, m. Altos hornos. Asi, 
afrancesadamente, están llamando en 
Chile lo qne <n castellano es h 
alio: «el de cuba muy prolong 
destinado ¡i reducir los minerales de 
hierro por medio de castina y carbón 
y con auxilio de aire impelido con 
gran fuerza». Tráiganos pues en 
buena hora la Compañía de los 
Altos hornos (hornos altos) de 
Corral los beneficios de su industria, 
pero no nos eche á perder el poco 

■llano que nos queda. La índole 
de nuestra lengua es posponer al s. 
el adj. que lo particulariza ó especifi- 
ca; por eso decimos al lar m 
fuego fatuo, verde, 

lo, mujer grande, 
blanco, trigo mocho, ángulo facial. El 
adj. que se ai imple- 

mente explicativo: mansa oveja, blan- 
. gran mujer. Alto /< ¡rno sería 
en castellano un horno cualquiera que 



un poco más elevado que los 
comunes, pero no tanto que cons- 
tituya una especie aparte, como 
lo es horno alto, según la definición 
que copiamos del Dice. Dejemos pues 
á los franceses su haitt fourneau, y 
quedémonos nosotros con nuestro hor- 
no alto. — En la puerta (ó en la boca) 
del horno se quemó (ó se quema) el 
pan. Véase Pan. 

Horondo, da, adj. Véase Fo- 
rondo, 

EoBOZCO. Véase JüAN. 

Horqueta, f. Algunos han mirado 
como chilenismo esta palabra; en lo 
que lian padecido equivocación. Según 
el Dice, es diminutivo de horca, y 
una de las aceps. de horca es: «palo 
que remata en dos ó más púas, hechas 
del mismo palo ó sobrepuestas de 
hierro, con el cual hacinan los labra- 
dores las mieses, las ceban en el carro, 
levantan la paja y revuelven la parva «. 
Según esto, nuestra horqueta será 
una horca en el sentido apuntado, un 
poco pequeña, sí, por ser diminutivo 
su nombre, pero en todo caso propia 
y castiza. En dialecto leonés se llama 
forqueta, ant. en el Dice. Fuera de 
esta voz, hay en castellano para 
designar este instrumento, bieldo, 
aventador, aviento, mitiga, bielgo. 
Cargador es el «bieldo grande para 
cargar y encerrar la paja». 

Eoeqüktada, f. Lo que coge de 
una vez una horqueta. Bien puede 
admitirse. Véase Angarillada. 
Pereda, en Peñas arriba, uso en este 
sentido lavoz h ireonada, que tampoco 
aparece en el Dice. 

HOEQUETAZO, m. Golpe dado con 
la horqueta. Es digno de ser aceptado 
por el Dice. 

Horquetear. n. Trabajar con la 



144 



HOR 



HOR 



horqueta en todo lo que no sea la 
avienta, porque para ésta Be usa aquí, 
como en España, el v. . que 

se conjuga aviento, avientas (de vien- 
to) y no aventó, aventas, como 
han dicho algunos madrileños. Biel- 
dar, a., significa también lo mismo: 
«aventar con el bieldo las mieses, 
legumbres, etc., trilladas, para separar 
del grano la paja y. Xo es de mucho 
uso este chilenismo en esta acep. Más 
se usa en la siguiente. — Recoger el 
banquero, en el juego del rocam- 
bor (¡resillo) ú otros, el dinero 
ganado, con una pala ad hoc. 

Horqueteko, adj. y ú. m. c. s. 
Jornalero que trabaja con la horqueta, 
trasportando gavillas ó montones de 
mieses á la era ó al carro. Bien puede 
admitirse, porque el aven/ador caste- 
llano sólo se refiere á la avienta. — El 
que hace horquetas. También es acep. 
admisible. 

Horquilla, f. Xo se llama así, 
sino (/ropa, «la pieza de hierro ú otro 
metal, cuyos dos ^extremos, doblados 
y aguzados, se clavan para unir y 
sujetar dos tablas ú otras cosas". Gra- 
pas son pues los clavos en forma 
de horquilla con que se sujetan en 
en postes los alambres de cercados y de 
viñas; grapas los que se emplean 
para este mismo fin en el alumbrado 
eléctrico y en otras industrias. 

Horrar, a. Ahorrar, a. | 
Hogar). «Horró Mahoma i 
años por Bervir», es uno de los refra- 
nes que trae en bu lista Don I 
López de Mendoza. Por consiguiente, 
deb ■ el v. como ant. y no 

i jarlo en cuenta a los amcrico 

Borro, rra, adj. Entre otros usos, 
tiene el de juntarse con los verb 
sacar, salir, quedar, j denota qu 



ha sacado libre á uno y sin pairar lo 
que adeudan otros en un mismo ne- 
gocio, ó que él se ha salido sin pairar 
su paiu-. «No había día en el i 
con faltas y sobras, no me qued 
horras tres, cuatro, cinco libras de 
lana hilada en mi casan. (La Picara 
Justina, 1. 111, cap. II). — De este 
adj. y de la propensión á suprimir la 
a inicial eu muchas voces ha prove- 
nido el vulgarismo de llamar horro 
al ahorro. 

IbiKRon, m. «Todo era horrores 
el jayán robusto» ; (Hermosear los 
horrores es exponerlos á la vergüen- 
za". Después de citar eslus dos frases, 
agrega el P. Mir: «.Los horrores de 
Xuñez, como los de Yalverde. suenan 
causas <!■ espanto. En sentido propio 
solía tomarse liorna- en la antigüedad 
clásica. Modernamente se le atribuye 
sentido fig. cuando se dice: ¡Qué 
horror! Es mi horror; Mi han dicho 
horrores de él; M> dijo h >rn res. V.n 
estas locuciones la palabra horror 
equivale i cosa <!< espanto, como atro- 
cidad, infamia, diablura, n 
cidad, enormidad. Xo vemos por qué 
había de enojarse tanto Baralt contra 
loa horrort s usados en el día [de hoy], 
hallan en la antigüedad algún apo- 
yo. Lo que no leemos entre los anl _■ 
es la fr. Tener en horror, Estar 

en horror, justamente reprendida 

por el 

rror. Vóasi có a fr. 

el mismo P. Mir de la nota de galicana 

que le babía puesto Barall ; tCuaudo 

i.. liaran las autoridades de V,;lal. 

Zabaleta, l; ise de, IV' i ande . ('oro' 

nel, Niceno, en comprobación de la 

fr. lio,' i 'o \rror, las d< I 

oíros muchos autores que exprimen 

con el v. ¡tacei los afectos del ánimo, 



HOR 



HOS 



145 



bastarían por sí para rescatarla de la 
nota de galicana. Porque, así como 
hacer temor, hacer espanto, L 
turbación y otras de este jaez se 
cuentan muy sin duda entre las locu- 
ciones castizas, semejantemente hemos 
de tener por tal a la fr. Hacer horror, 
aunque concedamos ser común á la 
lengua francesa. Cierto, más frecuen- 
tes eran entre los clásicos las expresio- 
nes poner horror, causar horror r dar 
horror; no por eso es para desechada 
la otra hacer horror, puesto que /¡ 
conserva en ella la significación de 

ar y especialmente la de represen- 
tar la acción de los mismos nom- 

- reducidos á verbos, según que lo 
previene la Real Academia en el v. 
hacer. Pero, pues el Dice, novísimo 
admite el v. horrorizar, que se le pasó 
inadvertido al de Autoridades, con- 
cluyeme cosa es que hacer horror 
equivalga á horrorizar, so pena de 

hacer hurta no equivalga á burlar, 
ni hacer guerra á guerrear, ni hacer 
broma ó bromear, ni hacer miedo á 
amedrentar. Diga pues el moderno sin 
reparo: «Tan asombrosa novedad me 
hizo horror; Me hacia horror el mirar 
su negra figura; Con el coco les hará 
horror la madre á los niños; Tal 
horror le hice, que se le erizaron los 
cabellos». — Tener en horror y 
Estar en horror sí que son 
frases galicanas sin apelación; dí| 
respectivamente: l tbommar, 

. Ser aborrecible, ser mirado 

horror, ser <i honor (i el oprobio 
de.— Horror por. Véase Por. 

Hortalicero. m. Dígase hortela- 
no: «el que por oficio cuida y cultiva 
huertas;.; porque la hortaliza es: 
«verduras y demás plantas comí 
bles que se cultivan en las huerl 

Dioo, 'leChil., t. til. 



Horticultor, ra, es «persona dedicada 
á la horticultura», y esta, «cultivo de 
los huertos y huertas». 

Hortencio, cia, n. pr. m. y f. 
Hortensia, sia, porque el Hortensius 
latino es derivado del adj. horlensis, 

Hortiga, gar, goso. Ortiga, 
del latín urtica. Ortigar y Orti- 
goso véanse en su lugar. 

Hosanna, m. Muchas citas tenía- 
mos preparadas para pedir la admi- 
sión de este vocablo, procedente del 
hebreo; ya lo prohijó la 13. a edición 
del Dice, con esta definición: «Excla- 
mación de júbilo usada en la liturgia 
católica. || Himno que se canta el 
domingo de Ramos». — Falta todavía 
la acep. fig. y genérica de — himno de 
triunfo ó victoria, que es la más 
usada, especialmente en poesía. 

Hospedería, f. Un poco más gene- 
rales desearíamos que fueran las dos 
primeras definiciones que" de esta 
palabra trae el Dice, para que así 
quepa nuestra hospedería de San Ra- 
fael, que tan buenos servicios presta 
y á la cual nadie se atrevería á tachar 
de poco castiza. «En las hospederías 
públicas de pobres y peregrinos dába- 
seles también ración de vino. En 1078 
el abad de Sahagún.. .fundaba una de 
estas hospederías con sesenta camas». 
(Godoy-Alcántara, Apellidos cas- 
ti llanos). 

Hospital, m. Hospital de la san- 
gre ó de la primera sangre llama el 
Dice, como termino de Milicia, el 
«sitio ó lugar que, estando en campa- 
ña, se destina para hacer la primera 
cura á los heridos». En Chile, con 
perdón sea del Dice, hemos dicho 
siempre hospital de sangre, sin la, 
que parece saber á galicismo, y no 
tanto llamamos hospital de sangre al 

19 



U6 



HOS 



HOS 



de campaña, sino" principalment 

que se forma en las ciudades 
todos sus servicios bien organiz 
para curar á los heridos de la gu 
que pueden transportarse a él. ¿No 
sería mejor decir sencillamerj 
tal de sangre, como se dice hospital 
de coléricos, de leprosos, de mují 
y reservar hospital de l para 

el significado fig. de «parientes po- 
bres», que siempre ha tenido en 
ellano? En esta acep. sí está bien 
el la, porque equivale á la parentela, la 
familia, que por su significado mismo 
tiene que definirse bien por medio del 
artículo. En la portada de un libro 
impreso en Sevilla en 1684 leemos: 
a Médico, Filósofo Cirujano del insigne 
Hospital de la sangre, de la Ciudad 
de Sevilla». Lo que prueba (pie tales 
hospitales no se conocen solamente 
en la Milicia ni funcionan exclusiva- 
estando en campaña». 
¡I OSPITA [jARIO, RÍA, adj. Una 
congregación religiosa de inuj 

tiene aqui este n bre, y lo tiene 

sin permiso del Dice, porque no 
su fin dar hospedaje ó albergue sino 
cuidar de los hospitales, lo 
castellano se llama hospitaltro, 
m. y f. Sin embargo, no faltan a 
res españoles que aplican el adj. 
hospitalario á la orden de San 
Juan de I lios, que, como es 
dedica al si cuidado de hospi- 

tales. Conviene evitar la confusión 
i ni re ambos adjs. 

liOSTJ LRIO, m. "II. 

el molde donde e hacen », I" di 
e] Tesoro de * ¡ovarrubias. P 

ate, lo usamos bien los chilenos 
que llamamos asi el molde de I 

i len- 
te esta otra acep.: i que se 



guardan hostias no coi - . Le 

falta pues la primera. El P. 1 1 
Murillo e llama hostiero 

á dicha caja: «Los candeleras ó ciria- 
les para poner la* candi stie- 

. las vinajeras y los demás apa: 
necesarios en el al; 
1. III, e. XIII). «Vaya el acólito y 
tome el h • la mano y b i 

abierto; mas no ha de llegar á las 
hostias, sino solamente ladeallas un 
poco hacia el sacerdote». (Ibid.. c. 
XVI). — No se confunda el hosliario 
con ostiario (clérigo i la orden 

menor del ostiararfo. Hay que recla- 
mar para que se admita ostiarado). — 
El sacabocados con que se corta 
hostias y otras cosas de figura circular, 

i na en castellano 
HOS.TIG ¿ 1:. a. Es sinónimo de 
fustigar, porque se deriva áelfustiga- 
rt latino; por eso significa: (azotar, 
castigar con látigo (fusta), vara ó 
cosa semejante; y lie;., perseguir, 
molestar á uno, ya burlándose de él, 

intradiciéndole, 6 de otro mo 
En Chile es cosa corriente emplí 
en \ 'Miar («causar asco ó 

tai- d 1 una persona»); ó 

r («fastidiar, causar hastío 
un manjar; 6g., cansar, enfadar, 
■i; asi mismo estomagar, a. 
fam. t «causar fasl idio ó enfado. Su 
: me estomaga»). Este guiso 
me hostigó, ó me tiene hostigado; 
El mucho cariño llOStig'R. Tan anti- 
guo es en chile este uso, que Fel 
traduciendo el araui ibió: 

«hostigarse, estar ya harto j 
de alguna cosa t. El m 
error i. La 

confusión 



HOT 



HOY 



147 



(jar cpers 

persecución ó molestia, cuando es 
contiena, cansar fastidio ó ha 
Confuudidí) asi el signi 
de ! - • 5, es natural (pie la 
confusión se extienda después á las 
Pi I hos- 

tigan las ¡ is y 

niaj 

■osa mala y pesada >jue se 
repite mucho. V esta 

cita cómo el l • pudo lle- 

• 1 hostigar chileno: iSoli- 
cital ¡ínsita importunidad en 

ion de la Venerable 
Marg es un sobrino suyo; 

tenia el Papa Paulo V remitidas 

- á un Cardenal, el cual 
■ que, 
en viéndole, se escondí . 

l'I 33). Aun enten- 
dido el v. a la i 
sena el mis 

Hostigoso, sa, adj. 
en castellano y digas 
par.: .. aplicado á man- 

jar • o, y á persona qae 

lio por su zalamería y 
. significa 
oportuno, 
causa dií 

'. adj. y s., como le| 
mo del hostigar castizo, 

envuelve la misma idea de éste y no 
confundirse con nuestro hosti- 
goso. 
Hostilización, f. Basta con 
n hostil; agn 
armada de un pueblo, ejército ó tn 
de hecho el 
- 
II"- riíAZi i.''!:, eu, adj. y ú. i. c. 

Boti . . ida de las 



colindantes, del todo ó en parte, y 
habitada por una sola familia». Así 
el Dice. -1 Apéndice de su 13. a 

ion. Ésta es una acep. solan 
y no bien definida del hotel francés, 
y nó la principal y más usada; ¡«il- 
eso somos i!' que se suprima 
esa ac ¡p. y se admita la general y 
corriente de «hostal ú hostería)' (casa 
donde se da de comer y alojamiento á 
todo el que lo paga) ó «fonda» (casa 

ica donde se sirven comidas con 
decencia, a diferentes precios, y tam- 
bién suele darse hospedaje). En reali- 
dad, do ea Decesario este galicismo, 
porque las ees apuntadas expre- 

lo mismo que él, y aun las dos 

primeras tienen su mismo origen, el 

latín hospitem, de hospes, por medio 

de sus derivados hostellaria, hostela- 

, i a; sin embargo, por 

.piado la gente culta en 

hay qu ■ resignarse á ad- 
mitirlo. Nos sinónimos mesón, parador 
ada significan:» casa pública don- 
de por dinero se da albergue á viaje- 
ros, caballerías y carruajes»; por consi- 
guiente, a oncepto de hotel 

alud 

Hotelero, ka, m. y f. Aunque 
hay en castellano hostelero, ra, m. y 
f., y fondista, com., hay que aceptar 
también a hotelero, pai obse- 

cuentes con el s. Puede definirse: 
persona que ti un hotel. 

Mesonero y posadero son coi-relativos 
con sus respectivos sustantivos. 

Hoy. De ad\ , di ti tmente 

lo califica el Dice., siendo que también 

es s. ni. ■• Llama San Pedro día á la 

tdad, y David la llamo hoy, 

isa día por ella, no hay 

■ da su duración mañana ni aj r. 

do ni futuro. Bino mi | 



148 



HUA 



HUE 



día, un eterno ltoy¡>. (Xiereraberg, La 
Hermosura de Dios, 1. I, c. XII, § 
III). i Es la eternidad larguísima sobre 
toda longitud, y brevísima sobre toda 
precisión; porque no es más que un 
día, un hoy y un momentos. (Ibid., 
§ IV). Véase Ayer. — Hoy día ú hoy 
en día: «hoy, en el tiempo presente». 
Ambos modismos son igualmente 
usados por los clásicos. 

Hoyar, a. Ahoyar. Véase Ho- 
gar. 

Hoyito, m. dim. de hoyo. El 
conocido juego de muchachos se 
llama hoyuelo. Véase Choclón. — 
Los tres hoyilos. Juego de muchachos 
en que se va embocando una bolita de 
un hoyo en otro; gana el que la hace 
embocar en los tres. — Los cinco hoyi- 
tos. Otro juego parecido. Se hace un 
círculo con cinco hoyos numerados; se 
tira con una bolita á embocar en 
cualquiera de ellos; la pierde el que 
no apunta en ninguno, y el que 
apunta, gana tantas cuantas represen- 
te el número del hoyo. 

Hoyo, m. El que se hace en la 
calle ó camino por el mucho batidero 
de los carruajes ó caballerías se llama 
con más propiedad hache, m. 

Hoyuelo, m. dim. de hoyo. Falta 
la acep. de-hoyo que se forma á 
algunas personas en la parte inferior 
de cada mejilla frente á la boca, 
cuando Be ríen ó sonríen. — El que 
tenemos en la garganta, donde co- 
mienza el pecho, se llama en el Dice. 
hoyusla y hoyuelo. Gonzalo Correas 
llamó hoyo al primero: «Hoyo en la 
barba, hermosura acabada ». 

Hozados, i;.\, adj. Que hoza. Hace 
ta en el Dice, Entre otros, lo ha 
usado la señora Pardo Bazán. 

Hua. I -as voces que algunos escri- 



ben con esta sílaba inicial, como 
iliaca, huaso, véanse en la letra G. 
Huecú, m. «Lugar cubierto de 
buen pasto en la cordillera del Centro 
y Sur, muy peligroso para el ganado, 
que se suele morir cuando pastea 
[pasta] ahí». Así lo define Lenz, 
falseando el verdadero concepto del 
vocablo, que no significa eso sino 
estotro: lugar ó sitio cenagoso, que 
no es fácil de conocer á la simple 
vista, porque suele estar cubierto de 
hierba, y es sumamente peligroso para 
todos los que entran en él, hombres y 
animales, porque se sumergen y no 
pueden salir. En algunas partes lo 
confunden con la tembladera (en 
castellano tembladal, tremedal ó tre- 
madal), porque suele ofrecer este 
mismo peligro; pero el significado no 
es igual, pues en este último domina 
la idea de temblor ó estremecimiento 
del terreno. Véase en su lugar. La 
etimología parece ser el araucano 
huecuvu: (cualquiera enfermedad 
cierta deidad ó ente de razón, que 
fingen ser causa de sus muertes, en- 
fermedades y trabajos». (Febrés). 
Nada más natural que, siendo esas 
ciénagas lugares de muerte para 
hombres y animales, se lea diera el 
nombre de huecuvu, que después se 
apocopó en huecú, y que algunos, 
confundiéndolo con agua, pronuncian 
ahora agiiecú. 

Huelan (raro huelano), adj. 
Entre verde y seco. Dicese de la 
madera y de las plantas. Trigo hue- 
lan, leña huelan. — Por extensión, 

de la madera v lefia que están húme- 
das ó mojadas, — De las hierbas y 
Sores que están marchitas por haber 
perdido su lozanía; de la carne orea- 
da, etc. — Bg. Dfoese de la persona 



HUEM 



HUEN 



149 



que ha perdido su importancia; por 
ejemplo, los actuales araucanos. Viene 
este vocablo del araucano /ate, cosa 
nueva, reciente, fresca, primeriza y, 
la partícula negativa la; lo que no es 
fresco ó nuevo. Se usa en las provin- 
- y meridionales de Chile. 

Huelga, f. Espacio que queda 
desocupado ó que de intento y para 
más comodidad ó mejor ejercicio se 
deja en muebles, puertas, ventanas y 
algunas obras de mano. Es el s. que 
corresponde al adj. holgado, da, en la 
acep. de «ancho y sobrado para lo 
que ha de contener. Vestido, zapato 
Mgado». Véase Hornaguearse. 
El Dice, da á huelga la acep. de 
«holgura», y holgura para este caso 
«■lamente es «anchura». Convendría 
definir mejor todas estas voces. El 

. de Salva da al v. holgar la 
de «no estar bien ajustada una cosa 
con otra»; pero el de la Academia no 
la acepta ni la hemos oído en Chile. 
;il v. jugar suelen dársela 
algunos. Véasele en su lugar. 

Huelguista, com. Persona que 
promueve una huelga ó se declara en 
ella. Es palabra usada y admisible. 

Huemul, in. «He aquí un animal 
qua ha sido célebre durante algún 
tiempo entre los naturalistas, nó pol- 
la forma de su cuerpo, que no tiene 
nada de ['articular, y es en todo seme- 
jante á la de los otros ciervos, sino por 
la idea tan extraña que ha tenido 
Molina de clasificarle entre los caba- 

. describiéndole bajo el raro nom- 
bre de Equut bisukus ó Caballo con 
. - gún esta singular 
clasificación, vuelta aun más inm- 
irable por una descripción falsa é in- 
completa, los d - habían mira- 
do dicho animal como enteramente 



problemático, y cuando en 1833 el go- 
bierno chileno creyó haber salvado 
toda duda sobre la existencia procu- 
rándose un individuo, pensó asociarle 
al cóndor para ornato del nuevo 
escudo nacional que las cámaras aca- 
baban de aprobar y aun decretar. 
Este animal hace, en efecto, parte de 
las armas chilenas, y está diseñado, 
nó según la forma y caracteres natu- 
rales, sino conforme á la descripción 
que ha dado Molina, es decir, con 
esa exageración fabulosa que la cien- 
cia heráldica puede sin inconveniente 
adaptar á sus gustos, frecuentemente 
bizarros y caprichosos: representa 
exactamente un caballo, cuyos pies 
están hendidos como los de las cabras 
ó los de los guanacos». Así Gay en el 
t. I de su Zoología (pág. 160), 
después de hacer una minuciosa des- 
cripción de esta hermosa especie. 
Cervus ehilensis lo llama él, y Cer- 
vus antisiensis ó ehilensis, Phi- 
1¡I>[>¡. La voz es araucana; pero sólo 
la trae el P. Valdivia en la forma 
guamul. Algunos historiadores y 
el mismo Gay dan también esta for- 
ma como popular; Molina escribe 
huemul ó güemul. En Santiago hay 
una calle del Huemul, una población 
Huemul para obreros, en el depar- 
tamento de San-Fernando un gran 
fundo con el mismo nombre y en la 
parte austral de Chile un río de los 
Huemules. Actualmente todos escri- 
bimos huemul, y el Dice, no podrá 
menos de aceptarlo, nó para que diga, 
como el de Zerolo «una especie de 
cuervo» (¿lo confundiría con el 
cóndor de nuestro escudo, ó sería 
simple errata de imprenta?), sino para 
que compendie la descripción de Gay. 
Hueñi, m. Voz araucana que 



150 



HUER 



HUER 



Febrés interpreta: «muchacho hasta 
los 14 ó ltí años». En otra parte la 
usa como si fuera castiza, diciendo 
los hueñicitOS. Actualmente signi- 
fica, sobre todo en las provincias del 
Sur: niño hijo de araucanos, desde 
que nace hasta los 1 6 años, poco más 
ó menos; muchachil empleado en el 
servicio domestico; sirviente ó mozo 
de color muy moreno; término de 
cariño dado á los hombres por las 
mujeres del pueblo. Véanse Orno é 
Indio. 

Huérfano, na, adj. y ú. t. c. s. 
1 1 tícese de la persona de menor edad 
á quien han faltado su padre y madre 
ó alguno de los dos». Algunos chile- 
nos, por eufemismo, lo usan en vez 
de expósito, enechado, ni rio de la pie- 
dra, inclusero, niño de la inc, 
«dícesedel niño recién nacido expues- 
to en un paraje público». Véase Gua- 
cho. Propiamente hablando, este 
eufemismo no es de invención chilena, 
pues ya ( 'ovarrubias decía en su Te- 
soro: «Los que echan á la piedra á la 
puerta de la iglesia, y por otro nom- 
bre dichos expósitos, se llaman 
fanón, y en Italia los ¡laman orfaneli 
[orfanellijj. (Art. G-ÜEEPANO). — 
Falta en el Dice, esta acep.: < 
del padre ó madre á qnien se le han 
muerto todos sus hijos. Corresponde 
al [latín orbus y al castellano ant. 
deshijado, da: laplicabaseá la persona 
á quien habían faltado los hijos». 
Véase una buena autoridad: 



Osó con lengua tal, como su i 
Lian huérfana m 

(P. Sé) ■<:.-. I. VI). 

Es de advertir que quien habla así 
es la diosa I. itona, madre di d< B 



hijos: y quien la injurió fué Xíobe, 
madre de catorce. 

Entre hijos o hijas y marido, 
Ya muertos, se ha sentado sin consuelo. 
Huérfana ya de todo y sin sentido. 

( Ibiil. Habla de Níobe. después que le 
mataron á su marido y á todos sus hijos). 

le mi hijo muy amado 
imín,^ tu presencia soy llegada. 

(/lid., 1. XIII). 

En las tres partes empleó Ovidio el 
adj. orta, del griego, 6090?, as; como 
orphanus viene de ópipavo;. Se ve 

pues que ambos adjs. tienen en griego 
el mismo origen, y en castellano el 
ant. orbedad significaba (orfan- 
dad». Amos Escalante dijo también 
elegantementt en su ¡"terna Cantabria: 

¡( >hl si al vibrar en la riscosa breña 
El arpa de la gloria y los recuerdos..., 
//•/■ rfana deti bal 

el manto, ■ Imo. 

u Huérfana de sus antiguos 
res», dijo Menéndezj Pelayo, bablan- 
3¡a. < 'ovan ubias i xtiende 
esta acep. aun á las 00 
sin pai ó compañero. •< E como, ha- 
- diligencias para bus- 
carle compañera [á una perla muy 
grande], DO se hallase, le pusieron 
por nómbrela ■. (Art. GÜER- 

l). En el art. Guacho citamos 
una frase de Pereda igual á ésta. Véa- 
se B I cep. tig. ti 
lie am] le da el Dice.. 

Ce ampliarse mas, para que 
. como 1 
del Pinciano; 

¡uní cual hw rfana á» ri./« 
(/;/ Palayo, I. VIH .. 



KUE 



HUE 



151 



Bstaaegond - . la, 

rena. 

(Ibid., 1. X). 

Huericarse, r. 9 
viarse. Del araucano huerican: «desa- 
brir- . , y quedar 
,•> ofendido y 

. ¡netas del Sur y 

..■n la forma guanearse, 
os en su logar. I>< é an 
lian salido también aguaricarse y 
ahuericarse. 

Huero, ba, adj. «En Chile damos 

á huero una significación que, más 

que á la espa • leja á la 

atribuyen los araucanos á su adj. 

•.lo que esta 

malo, corrompido». (Z. Rodríguez). 

. que en aquel 

idioma ha formado verbos como hue- 

iño, maltratar, 

. ser malo, 

■ l.i fi use, v.il . . ma- 

¡,i,,- 

. pecar, y varios más, parece 

i con el huero 

llano. — fl uero: «el que, 

¡«ir no estar fecundado por el ma 

i (a, aunque se eche á la 
ibra clueca». Aaí el pendil 
.; '-I último agregó esta ¡e 

o, el que por enfriamiento 

ó por otra can de en la incu- 

>n».— Ojo huero. Parece co- 

rrup Chilco, 

ca). tío Be usa i 

'ti Chile, Bino también 

Andalucía, '-011111 ge ve por este pasaje 

de I' ' ! 

■ l'd. algún requiebro:- Pío me ba 

10 ni buenos ojos a al 

1 > .--i u\ ieran 



hueros». (La noche Je Navidad). 

Es de advertir que la persona de 
quien se trata era bisoja. — La acep. 
fig. de huero es: «vacio y sin substan- 
cia». Por eso hay escritores y orado- 
res y poetas hueros, como también 
obras, alocuciones y poesías hueras. 

Huertero, ra, adj. Dícese de la 
planta que se cría en la huerta, y 
particularmente del poroto que se 
come en vaina (en tabla) ó grana- 
do. El adj. castizo es hortense: «perte- 
neciente á huertas». Plañía ¡loríense, 
dice con frecuencia el Dice. 

Huesera, f. Osario, osar, osero, 
calavernario, carnero. Se usa también 
en la proviucia española de León, 
como se ve por este romance recogido 
por 1>. -luán Menéndez Pidal: 

Y otra vez que encuentres otra 

[calavera], 
Hácele la reverencia 
Y rézale un páter nóster 
% échala pa la huesera. 

Huesillo, m. Durazno secado al 
sol para comerlo más tarde cocido, 
pero después de enfriado. Se diferen- 
cia del descocado ó descoro- 
zado en que secan sin el 

hueso de la fruta: y el huesillo lo 
conserva. Ú. m. en pl. No habiendo 
en castellano, según parece, un nom- 
bre especial para esta frota conservada 
de esta manera y sii ndo tan asado en 
todo Chile el nombre de huesillo, bien 
puede admitírsele, aunque su forma 
debió ser huesecillp. Véase Des- 
cocado. 

Huesito, m., dim. de hueso. 

Ostk 1 osi ■•'■ lo, 

s .11 las única- form >- que admite el 

Dice.; pero creemos que también 

ico, hueseeillOy 



152 



HUE 



HUE 



y huesecito, corno huevéalo y cuerpe- 
ciío. (Véanse CuerpitO y Diminuti- 
vos). HuesitO, como dicen en 
Chile, no tiene perdón de la gramática. 
Hueso, m. Tiene la acep. fig. de 
«lo inútil, de poco precio y mala 
calidad»; por consiguiente, puede 
llamarse así, como se llama en el 
comercio chileno, el artículo que por 
su mala calidad no es solicitado de 
los compradores y va quedando inde- 
finidamente en poder del vendedor. 
Como hueso en general es sinónimo 
de cacho, también se llama cacho 
á dicho artículo, y de ambos sustanti- 
vos se han formado los verbos ahue- 
sarse y acacharse. Véanse en 
sus lugares. — Hueso chascón: en 
la res vacuna, parte superior del 
fémur que junta con la cadera. (Xo 
está en la rodilla, como se dijo equi- 
vocadamente en el art. Chascón). 
—Hueso del agarradero: en 
la res vacuna, olecráneo ó apófisis de 
la extremidad humeral del codo. — 
Hueso redondo: en la res vacu- 
na, rótula. — Hacer uno huesos viejos. 
Fr. fig. y fam., que significa: llegar á 
una vejez avanzada. Ú. m. con nega- 
ción y merece entrar en el Dice. — 
Quedarse uno en los huesos (llegar á 
estar muy flaco y extenuado), Kslar 
uno en los huesos (estar sumamente 
flaco). Asi acepta estas dos frases el 
Dice.; mejor nos parece admitir sola- 
mente la loe. En los huesos, ya que 
puede asarse y se usa con tantos 
otros verbos: /." dejaron en los le. 
Lo vi, lo halle, ge veía m los htte&OS, 
en los puros huesos. — La sin huesa: 
la lengua. El Dice admite Bolán 
la fr. Soltar la sin hucsn, cumulo la 
verdad es que la loe. se emplea alemas 
y en todas partas sola ó con caalquier 



otro v. «No puede faltarles materia 
en que ejercitar la sin hueso*. (Bre- 
tón, La Lavandera). Excusado es 
amontonar más citas; y baste decir 
que la loe. coincide en la forma y en 
el significado con el nombre de deso- 
sada (la sin hueso), que á la misma 
lengua da la gemianía. — Padrino 
hueso. Es lo mismo que Padrino 
cacho. Véase Cacho en el Apén- 
dice de nuestro primer tomo. 

Huesudo, ha, ú osudo, da, adj. 
«Que tiene mucho hueso». — Huesoso, 
sa: a perteneciente ó relativo al hueso». 

Huevada, f. Con este nombre y 
con los de nidada, ríñones, núcleos, 
papas, dice D. Z. Rodríguez que 
«llaman los mineros aquellos puntos 
de la veta en que aparece el metal en 
grande abundancia, amontonado y 
como á granel». Nada de esto nos 
consta. El Dice, tampoco dice nada 
sobre el particular, y la única de 
estas voces á que da acep. de Minería 
es riñon: «trozo redondeado de mine- 
ral, contenido en otro de distinta 
naturaleza». 

HuÉVIL, m. '(Arbusto de unos no- 
venta centímetros de alto, lampiño, 
fétido, con hojas apretadas, casi 
les, oblongas enteras, pedúnculos 
biaouadri-floros, enrola embudada tu- 
bulosa, amarilla, cápsula oblonga, etc. 
t'r.re de Valparaíso basta Valdivia. 
De su palo y hojas se extrae un tinte 
amarillo para teñir la ropa, y se em- 
plea su infusión colina la disenteria 
y chavalongo". Asi Philippi. Im- 
planta di' la ialnilia de las solanáceas 

y su nombre técnico es vestía It/cioides. 
I. a roa huivil es, indudablemente, 

araucana, pero no aparece fii los 

Dio -. Se I abrá formado de hue, 

nueTO, y rill, todo, por ser la ¡llanta 



HUE 



HUE 



158 



de hoja perenne y aparecer, por esto 
y siempre, toa } ¿0 vendrá del 

v. hueva (deshilacliarse la ropa por 
o rotara, Febrés-Astraldi), por- 
que la planta siempre se despedaza, 
cortándose en trozos ó raspando loa 
palos, para el uso de ella? Sea lo que 
fuere de su etimología, el nombre 
merece entrar en el Dice. — Amargo 
como huévil: sumamente amargo. 
Véase Xatiu. 
Huevito, m.,dim. dehuevo. Ove- 
. dice el Dice, en la letra 0; pero 
en la H acepta también huevezuelo, 
i el art. Huera, /cerecillo. Fray 
Luis de Granada dijo huevecico, y 
Herrera oirzuelo. Según las reglas de 
formación de los diminutivos, deben 
emplearse en este caso las terminacio- 
nes largas, aunque la primera silaba 
se conserve diptongada ó vuelva á su 
origen, que es el ovum latino. Lo 
único que no puede hacerse es em- 
ir la terminación corta en üo, ico, 
tilo; y, si Gonzalo Correas cita la fr. 
ino queréis el güavigo? Cocidi- 
to le quierigO", se ve qne es por 
donaire y burla y por conservar el 
metro y la rima. Véase Diminttivos. 
Huevo, m. Huero ala copa.' !n en 

algunos que esta loe. viene del francés 
OEuf /'/«, huevo sin cascara y 

pasado por agua. Puede ser; pero más 
probable nos parece á nosotros que 
venga de la costumbre moderna, usa- 
da en cocina, de emplear el comple- 
mento á la para indicar el origen ó 
el autor de un guiso, postre, dulce, 
etc. Seguido este complemento de un 
adj. (á la romana, á la española), ó 
convertido en á lo con adj., s. ó geniti- 
vo i .) eondeeü, á lo de gober- 
nadora, amigo <le holgarse á lo honesto, 
verse tratar tan <í lo señor; frases todas 
Dice de Ohil., t. III. 



del Quijote), es de lo más castizo; 
pero, tratándose de un simple instru- 
mento, como es la copa, es imposible 
que el castellano admita á la. En 
tal caso omite el artículo, como se ve 
en estas expresiones: á piedra y lodo; 
Quien íí hierro mata, á hierro muere; 
Montaña abierta A pico; Herido á 
cuchillo; Hecho á tomo; Morir á ma- 
nos de; Obra hecha á cincel, á martillo, 
á pluma. Sólo cuando se trata del 
método ó procedimiento en las artes, 
se emplea al ó á la: al óleo, al temple, 
al fresco, á la aguada, al encausto, á 
la acuarela. Mas nadie pensará que 
Servir ó comer hueros a la copa 
está en uno de estos casos. Dígase 
pues mejor: Hueros en copa, ó en 
huevera, que éste es el nombre de tal 
copa; ó mejor aún, en agua ó en 
cascara, ó encerados ó pasados por 
agua. — /fuero frito. Es mejor huevo 
estrellado: irel que se fríe en manteca 
ó aceite, sin batirlo antes y sin tos- 
tarlo por encima». En Chile se emplea 
generalmente la grasa en vez de la 
manteca ó aceite. Xo se confunda el 
huevo estrellado Con el escalfado. Éste 
es el que se cuece en agua hirviendo 
ó en caldo, quitándole antes la casca- 
ra.— .1 huero, ni. adv. muy usado en 
Chile, correspondiente á la fr. castiza 
Hacer barato: «dar las mercancías á 
menos precio, por salir pronto de 
ellas». Sin duda alguna es de origen 
español, como se comprueba con el 
refrán « Fu Toledo el abad á huevo, y 
en Salamanca a blanca». En nuestro 
ico P. Ovalle también leemos: 
«Los cuales [edificios, posesiones y 
heredades] se pudieron comprar, como 
. en aquellos tiempos; y 
en los presentes han subido tanto de 
precio, que una estancia, por modera- 

30 



154 



HUE 



HUÍ 



da que sea, no se hallará sino á milla- 
res de dineros». ( Histúr. rehir., 1. V. 
c. V). También lo trae Cejador en el t. 
AEIOU (pág. 007) y lo traduce: «ba- 
rato». Merece pues volver al Dice, co- 
mo estaba en la 1 2. a edición. — Chú- 
pate ese /turro, negro. Sórbele ese hue- 
ro, texpresión fig. y fam. con que se 
denota la complacencia de que á otro 
le venga un leve daño». — De un huero 
comieron ciento... Véase Empachar. — 
LOS huevos en castellano se llama 
las cuatro esquinas ó arrepásate 
acá, compadre: «juego de muchachos 
que se hace poniéndose cuatro ó más 
en los postes, rincones ú otros sitios 
señalados, de suerte que se ocupen 
todos, quedando uno sin puesto: todos 
los que lo tienen, pasan promiscua- 
mente de unos á otros diciendo: Arre- 
pásateacá, compadre; y el empeño del 
que está sin puesto es llegar á uno antes 
que el que va á tomarle; y, en lográn- 
dole, se queda en medio el que no 
halla puesto hasta que consigue ocu- 
par otro». En algunas partes de 
España dicen: «Con, con, cada ano a 
su rincón»; en otras: «¿Hay candela? 
A la otra escuela», ó «Allá enfrente 
humea». En Chile pregunta el que 
está sin puesto: i Huí/ huiros.' y se le 
contesta: 1 la otra esquina por ei 
(ahí). Por eso se le ha puesto al 
juego el nombre de LOS huevos, 
que es el más usado: aunque 1). 
Daniel Arta, en mi Manual de juegos 
escolares, lo llama en Bingular, El 
huevo. — A'» comer un huero por no 
botar (ó perder) la cascara. Vv. fig. y 
fam. con que se zahiere en Chile al 
cicatero, sobre todo cuando lo es en 

la comida. — No quebrar uno un hu 
Fr. fig, chilena, equivalente & la cas- 

tiza .V» haber quebrado uno un piula: 



«no haber cometido defecto alguno 
substancial». 

Hufanda. f. Corrupción de bu- 
fanda. Xo es el único vocablo en que 
el pueblo ha suprimido la /; inicial. 
Asi algunos palurdos dicen también 
huscar en ve/, de buscar, y Balta- 
sar de Alcázar, en una epístola eu 
tercetos, no temió decir hufando 
por bufando. 

¡Huiche! interj. Don Z. Rodrí- 
guez trae también ¡huich! y la 
define: «Bajo sus dos formas es interj. 
muy usada para burlarse picaresca y 
familiarmente, para provocar en sus 
barbas á alguno, echándole en eu 
cara su rabia ó su impotencia», exci- 
tando su envidia ó picándole el amor 
propio, agregaremos nosotros. En se- 
guida cita estas dos estrofas populares: 

Una niña en su cueva 
Regalándose esta: 
¡Huich! oyelá. 

(Adivinanza popular^ que s* interpreta: 

[.ila lengua) ', 

¡Huiche, que ya te pille 
Lo que tanto tnc negabas! 
Voy a buscar amor nuevo, 
('■•Mtigo no quiero nada. 

[Zamacueca), 

Agreguemos nosotros otras dos: 

¡Huiche, mamita tina. 
Que ya ni. voy a casar 
Con .-I joven que yo ■■■ 
x a ti te voy a dejai ! 

Vino el patito > i lijo: 

Me enonon! ¡o en 
¡Huiche que me ( oj oo: 
Y nunca más vol 1 

( Vtrtot popula n 

Algunos pronuncian también hui- 
clii. — Hacerle huiche á uno: 



hu: 



huí 



155 



fr. fig. y fam. que siguifica en Chile 
burlarse de él, porque se le frustró 

. porque otro ó el mismo burla- 
dor le arrebató lo que pretendía, 
porque quedó vencido en algo, etc., 
y siempre pronunciando la iuterj. 
¡hlliche! Equivale á las frases 
• zas Dar carena, cantaleta, cordele- 
jo, matraca, picón, raya, zumba. La 
• es mas delicada, porque es: 
«burla que se hace de una persona 
con arte, usando de palabras irónicas 
ó acciones disimuladas». Asi mismo 
el \. . Nuestro ¡hinche! es 

franco y manifiesto y equivale mejor 
á la interj. castiza ¡anda! que se 
emplea «para denotar alegría, como 
por despique cuando á otro le ocurre 
algo malo ó desagradable». — La eti- 
mología de este chilenismo no es el v. 
quichua huiechi, corno equivocada- 

:e dijo I). Z. Rodríguez, sencilla- 
mente porque no existe en aquella 
lengua. .Sin duda, lo engañó la vista, 
por á renglón seguido de vicani, 
virar un i, que significan «silban 
(significado que dio él al falso v.), 
. viehhi, que significa: canjilón, 

.ro de boca glande. A nosotros 
nos parece que puede venir del ¡huy! 
castellano y del che araucano, sufijo 
indicativo de persona. Véase [HuiFAl 
' i quizás de las otras voces araucanas 
huyhueñ, silbido ó silbo, y huyhueñn, 
silbar. También puede pensarse, y 
con más fundamento, en el inglés wihs. 
VA zumbido ó chasquido es lo que 

se usa para hacer burla. 
¡Huichí! o ¡huichó! Interjec- 
ciones que ee usan para alejar de la 
■ ncia las aves domesticas. En el 
Ecuador se emplea clli, y en Antio- 
quia, de Colombia, ¡ushi! según Ori- 
be. ¿Cuál de estos ¡ -nm.- na- 



cería primero? Las aves domésticas 
españolas se espantan con la int*»rj. 
fox.' «Con oxi polla oír, espantamos 
las gallinas», dijo Gonzalo Correas. 
Puede ser que en nuestras dos interjs. 
estén mezclados los castellanos huir 
y ;ox! ó la interj. araucana ¡huy! 
de enojo y rabia. ¡Jopo: significa tam- 
bién en castellano: «¡fuera de aquí!». 
¡HüIFa! interj. de alegría. Dicela 
la gente alegre en las fiestas públicas 
y siempre en voz alta, principalmente 
para aplaudir un canto ó para aumen- 
tar la alegría de los demás. Es de 
uso corrieute en Chile. En el Dice, 
sólo hallamos ¡huy! que denota dolor 
físico agudo, ó melindre, ó asombro 
pueril y ridiculo. Nuestra interj. es 
la misma que usó Lucas Fernández 
en la égloga ó farsa del Nascimiento 
de nuestro Redempior Jesucristo. Así 
la principia el pastor Bonifacio: 

Ya me revienta el gasajo 
Por soroo fiel pestorejo! 
Gran grolia siento en el cuajo; 
De aquí descrucio el trabajo, 
El rlescuetro y sobrecejo. 
Digo, (ligo, cual que estd 

Rellampigo! 
¡Huy, ha, cuan ufano vo! 

Asimismo Juan de la Encina: 

; Alegl ;tr todos, ahá! 
///'/y. ha! 

liste ¡huy, ha! con la aspiración na- 
tural de la //, no puede ser otro que 
nuestro ¡huifa. Acéptelo pues sin va- 
cilación el Dice. — También suele 
oírse, pero menos, la forma ¡huífale! 
Véase ¡Epa! 

Huila, f. Andrajo ó harapo, esto 
es: pedazo ó jirón de ropa muy usada; 
arambel, tirilla. Oyese principalmente 
en las provincias del Sur y está forma- 



156 



HUÍ 



HUÍ 



do del chilenismo huilhuil. Como el 
huilhuil ofrece el aspecto de nn 
conjunto de andrajos ó harapos, el 
pueblo en su lógica llama huila á 
cada uno de estos andrajos. — Otra 
acep. que se le da en el Sur es la de 
huirá (véase en su lugar), que se 
explica por el cambio de / en /'. 

Huilcar, a. Véase Encandeli- 
llar, 1. a acep. — Zurcir á la ligera y 
de manera ordinaria. Véase Embo- 
chicar, en el Apéndice de la E. — 
En algunas partes, enlizar, ó sea: 
«añadir lizos al telar para que la tela 
se pueda tejer»; ó, hablando en chile- 
no, poner los tonones. — lia etimo- 
logía es el v. araucano huüqueñn, 
hacer hebras como la miel. — El m. 
huilcado, costura ligera ordinaria, 
zurcido ó hilván de esta misma cali- 
dad, es de menos uso que el v.; y 
menos aún la forma huilque, tam- 
bién m. 

Huii.k.v, m. Planta de la familia 
de las compuestas que se usa para 
teñir de amarillo. Son los únicos 
datos que suministra Don Luis Eos» 1 
en sus «Apuntes sobre la flora de la 
provincia de Concepción», publicados 
en la Guia de Concepción de 1889. 
cío sabemos de otro autor que haya 
hablado de ella. 

Huilhuil, m. Del araucano huill- 
huill, tasajos de carne largos, como 
jones, y los orejones mismos. De 
aqoiel v. arancano huülhuüln: hacer- 
los tasajos); y lo aplican por 
romper los vestidos y andar andra 
Así Pebres. El s. significa persona 
andrajosa, harapienta; pero siempre 
osa precedido del articulo un: Es 
un huilhuil. Parece ó anda romo 
un huilhuil. La grafía huirhuiL 

que lian usado algunos, debe d 



charse como viciosa, propia tan sólo 
de los que dicen humirde y 
sordado. 

Huiliento, ta, adj. Andrajoso, 
roto, harapiento, desarrapado. Forma- 
do de hulla, pero no es de mucho 
uso. 

Huilque, m. El zorzal. Es usado 
en las provincias del Sur y proviene 
del araucano hitilqui, que significa lo 
mismo: el zorzal. 

Huilte, m. El tallo ó troncho del 
cochayuyo, principalmente cuando 
está creciendo y antes de ramificarse. 
Es comestible, crudo y guisado. El 
P. Ovalle ( Hislór. relación, 1. I, 
C. XVI) escribió ulteu, errata, sin 
duda, por ulteu ó ülten, que se acercan 
más al araucano. «Al pie de ellas [las 
peñas] se crían unas raices, de donde 
nace un tronco, como la muñeca, que 
llaman ulteu: éste se corta, y estan- 
do un poco al fuego, se monda como 
un tronco de lechuga, ó como el de 
alcachofa, aunque tiene muy diferente 
sabor». En Santiago. Concepción 
y en algunas partes ruás dicen ulte. 
Lenz no dio con la etimología de 
esta voz; á nosotros nos parece que 
viene del v. araucano villtum, aca- 
bárselo ó comérselo todo, que es lo 
que se hace con el huüte por lo bueno 
que es. Tengase presente que b ó r se 
convierten con frecuencia en huágu. 
La voz debe admitirse en el Dice.. 
porque representa algo que no puede 
tener otro nombre en casb llano por 
do ser conocido de los españoles. 

Ilruxrc, ni. Hermosa planta de la 
familia de las liliáceas, y de la cual 

hay en Chile varias especies. He aqui 
la descripción de Philippi: uLiueo- 
corynt Lindl. Perigonio bipi crateri- 
morfo; tres estambres fértiles alternan 



HUÍ 



huí 



157 



con tros estériles, que se parteen á 
uu:i glándula claviforme. Es muy 
común en la primavera en lufi colinas 
de las provincias centrales la L< i - 
coryne iaoides Lindl.» «Los huülis 
vienen después sobre sus tallos de me- 
dio metro balanceándose en el aire 
que llenan de perfume». (B. Vicuña 
Mackenna, Chüe considerado con re- 
lación d su agricultura, c. V, § IV). 
La pronunciación eahuüle o.huüli 
y el nombre es seguramente araucano. 
Iltü.ü-V, m. lie aquí la descrip- 
ción de nuestro abate Molina: «Es 
una especie de castor, apreciable por 
la suavidad de su pelo; tiene cerca de 
tres pies de largO,jdesde el labio hasta 
donde empieza la cola, y como unos 
dos pies de alto; cúbrele el cuerpo, 
como al castor septentrional, un pelo, 
corto en unas par:' 3, i en (-tras; 

siendo el corto más fino y suave que 
el del conejo, y el largo más áspero, 
bien que éste se levanta*graciosamente 
por encima del otro. Ambos á dos son 

olor gris en toda la espalda, y blan- 
quecinos en la parte del vientre, gozan- 
do el corto de la apreciable prerrogativa 
de admitir y retener muy bien todo 

• ro de colora. He visto ropas tur- 
quíes y ni das con el pelo 'de 
este animal, que parecían un verda- 
dero terciopelo; y he visto asimismo 
sombreros que en nada son inferiores 
á los que se hacen del pelo de los 
castores legítimos. Este anfibio tiene 
la cabeza casi cuadrada, las orejas 
cortan y redoudas, los ojos pequeños, 
el hocico obtuso, la boca armada de 
cuatro dientes incisivos y muy cortan- 

. dos eu-la quijada superior y dos 
en la inferior, y de dieciséis muelas; 

ie en cada pie c neo dedos, oí lados 
los ¡ de una pequeña mem- 



brana, palmeados los posteriores; la 
espalda ancha, la cola larga, chata y 
poblada de pelos; pero no tiene en 
su> ingles especie alguna de licor aná- 
logo al de los castores; habita en las 
partes más profundas de las hsn- 
nas y de los ríos, donde' permanece 
largo tiempo sin necesidad de subir 
encima del agua para respirar, por- 
que tiene abierto el agujero oval del 
corazón como todas las focas; ali- 
méntase de peces y de cangrejos; y, 
como acostumbra ir á deponer sus 
escrementos á un sitio determinado, 
como lo hacen los gatos, cae en esta 
ocasión en manos de los cazadores, 
que, sabiendo su costumbre, le sor- 
prenden y matan cuando le encuen- 
tran en aquella embarazosa postura. 
El huillín es naturalmente feroz y 
tan atrevido, que corre á robar de 
las redes ó nasas el pescado á la vista 
del pescador. ! La hembra pare dos ó 
tres hijos, y, si no me engaño, su 
preñez no pasa de cinco meses». Equi- 
vocóse nuestro viejo naturalista al 
clasificar entre los castores al hui- 
llín, y aun le dio el nombre de castor 
huidobrius en recuerdo de su ilustre 
compatriota y condiscípulo Don Igna- 
cio Huidobro, Marqués de Casa-Real, 
adornado de grandes cualidades y 
arrebatado tempranamente por la 
muerte. El huillín es una especie de 
nutria ó lutria, y por eso dice muy 
bien Philippi, hablando de las 
nutrias: «Tenemos dos especies en 
('hile. El huillín ( I.uhii Huidobria, 
quedábate Molina tomó equivocada- 
mente por un castor) en los ríos, y el 
chinchimén, chungungo, gato de mar 
(Luirá felina), que prefiérela mar». 
No hay para qué citar mas autores 
chilenos. El nombre proviene del 



158 



HUÍ 



HUÍ 



araucano «hullin ó ghúyllin, que es la 
nutria, animal anfibio''. (Febrés). 
Mas, como la especie chilena no i - 
todo igual á la nutria, conviene in- 
cluir el vocablo en el Dice. 

Huina, f. Es corrupción del caste- 
llano fuina, que es igual ;i garduña 
y se deriva de! francés fouine. Por lo 
menos, desde la provincia de Curicó 
al Xorte prevalece la pronunciación 
huina, y hacia el Sur, huiña; lo que 
prueba que el castellano faina se ha 
contaminado con el v. araucano huy- 
fían, tenderse ó estar tendido de largo 
á largo, como lo hace la garduña para 
dormir dnranteel día. El Dr. Lenz 
sostiene que «el castellano fuina no 
pudo fonéticamente pasar á huifi 
de lo cual deduce que nuestra huina 
ó huiña no puede ser la fuina espa- 
ñola. Ya en otra parte ( La Revista 
. i. XIX, pág. 59) le contes- 
tamos á esto detenidamente; por eso 
aqui resumiremos solamente nuestras 
razones. «La/, dice Menéndez Pidal, 
se conservó hasta <1 rigió XIV y luego 
empezó á sustituirse por la //, que 
era verdadera as] lirada en los siglos 
\'Y y XVI». Por eso fuina pudo 
ribirse y pronunciarse huina. Ce- 
jador dice también: «May que 
tener en cuenta que siempre se dijo 

Ondú en castellano, I1Ó fondo, pUe< 

esl i pronunciación con/ oació en la 
época del renacimiento, á mediados 
del siglo XVI, por influjo del latín 

to y leído, como hasta entonces 
se dijo huego j nó fuego, aunqu 
e cribiera con h ó con ''. ye. /• ufan un 

iin .«millo, lii aspiración levísima, 

tan leve, que se halla en VOCahloS 
donde la l timología no la pide». Cuer- 
vo dice también: I Va en las ulnas 

castellanas más antiguas Be notan 



casos de la conversión de la / en /.■ 
(v. gr. prohio=porfw: Reyes Magos, 
5); poco á poco va aumentándose el 
número de palabras en (pie esto suce- 
de, y ya en el Dice. deXebrija (1 I 
se hallan divididas las que llevan/y 
las que llevan h casi en la misma pro- 
porción que reconoce hoy el lenguaje 
culto». Basta y sobra con estas auto- 
ridades para explicar el cambio de 
fuina en huina. Mas. ¿cómo huina se 
convirtió en huiro ii Muy sencillamen- 
te; porque «suelen los indios mudar 
algunas letras en otras, v. gr...ían 
en ñ, y esto muchas vec S». (Febles: 
lo cual repite también al principio de 
la N en el Calepino). Cambio es 
ésti que e il Lfica mas recordando el 
v. kuyñan con su significado, lie 
aqui pues explicada la doble pronun- 

Ón de e-te Voeab'o: en el Cclltro 

y en el Norte de Chile prevaleció la 
pronunciación española (huina) y en 
el Sur. donde abundaban más los 
araucanos, la araucana (huina). El 
afirmar (pie «la fuina es un animal 
'latamente diferente de la hui- 
ña», es- también otro error del Dr. 
Lenz. Vea la descripción que hacen 
los naturalistas de la gardui 
fuina. y verá que no difiere, sino á lo 
Biimo en especie, de nuestra huina 
Ó huiña. — Otra prueba de esta 
¡semejanza es la acep. Bg. que damos 

en Chile a huina, haciéndolo siiui- 

nimo de garduño, ña, m. y f.; crátera 

o ratera, que hurta con maña y di- 
simulo». Este niño es una huina; 
) ■ llegó la huina. — En Asturias y 
Santander llaman rámila 6 la fuina y 
IV», da , provt chó admirablemente el 
nona! ¡ bautizar con él á una 

vieja bruja que figura en >.'/ Sabo 
la tíerruea. Bluchoe autores chil 



HUÍ 



huí 



159 



inclusos Molin . Gay y Philippi, han 
escrito erradamente guiña en vez de 
guiña. 

Huincha, f. La acep. geni 

ijido largo de seda, lulo ú 

otra cosa, y de uno ó más . que 

para atar, ceñir ó adornar). Como 

•• por esta definición tan lata, 

prende la cinta castellana todos 

los lisos particulares 'pie se dan aquí 

á la huincha: para guarnecer pren- 

ialmente maní 
chamantos, para atar ó sujetar cual- 
quiera clase de objetos. Las únicas 
huinchas que no tienen el nombre 

mía son las tiras de alfombl 
de otros géneros resistentes que usan 
los ganapanes ó mozos de cordel ó de 
es. juina, los l -. golondri- 

neros. • , sin embargo, como 

lo adven ! prólogo del l. r to- 

. (jai el nombre de huincha se 

■va aquí para la cinta de lana, de 

idón ó de otro tejido ordinario, 

porque i a -• llama ¡n- 

varia . \ lo sumo 

llamará huinchita. 
— También se corresponde por 
la llamada huincha de medir y 
que '•] Dice, define así: ttira de a 
rama de a< 
da en mel ros y o al (me- 
tros, ó de otra manera, que sirve para 
medir distancias cortas.» — La que 
usaban las mnjeres jara sujetar el pe- 
lo, Cintillo. — Anillo sin 
adorno y aocho de hoja, qne usan 
hombres y mnjeres Bin significado nin- 
guno y por simple lujo. La 
acomodada lo iro, y los ] 
de plata. — Hoja de la sierra para ase- 
rrar, cua su forma, 
m rao. E foi mado, 

p ir i '/" llamada de 



cinta (que no aparece en el Dice.) 
Como en esta sierra la hoja consiste 
en una cinta de acero, soldada sobre 
si misma y dentada en uno de sus 
bordes, y como cinta para el chileno 
aal á huincha, de a ruí es (pie 
luí dalo este último nomine a toda 
hoja de sierra. — En la jerga rateril, 
cuchillo; á causa de la hoja larga y 
flexible. — ¡Huincha! interj. irónica 
ó burlesca con que se niega uno a un 
favor ó servicio que se le pide; equi- 
vale á ¡Cómo nó! ¡apróntate! i'roba- 
nente se ha fornralo de la fr. Ha- 
cerse uno huincha, por cuanto 
el «pie niega la petición escurre, esqui- 
va ó huye el bulto, figuradamente, 

como el que se hace huincha 
logra así evitar otras cosas. — Hacer 
huincha <í unp, fr. fig. y fam.: azo- 
tarlo, zurrarle la badana. — Hacerse 
uno huincha, fr. fig. y fam.: enco- 
ger y doblar el cuerpo, contorcerse, 
para 1 1 itar un mal, para no ser enji- 
llo, para burlar al qne persigue, ó para 
ibullirse por cualquier motivo. La 
etimología de esta voz no sabemos si 
es quichua ó araucana, porque en am- 
bos idiomas aparece. El DÍCC. quichua 
de Torres Rubio (175-1) trac: nVlN- 
< ha: venda de lana, con que ceñían 
la cabeza las indias;» y el araucano de 
Febrés (17G5): «Huincha: faxita 

angosta de lana, que les sirve de tren- 
zadera para amarrar los cabellos, n Por 
esta distinta forma «le escritura algu- 
nos escriben güincha, como lo hici- 

también nosotros en Embo- 
chicar y Enguinchar (Apéndice 
de la E), y otros bincha, vincha 
y nincha. Por la analogía con el 
llano, nos parece que la mejor 
manera es huincha. 
Huinchada, f. Medida de diez, 



160 



HUÍ 



huí 



de veinte ó de veinticinco metros, se- 
gún los que tenga de largo la huin- 
cha de medir ó cinta. Si la medi- 
da es con alambre ó cadena, se llama, 
respectivamente, alambrada y ca- 
denada. 

Huinche, m. Grúa, pescante. Ú. 
más en los puertos y entre marineros 
y viene del inglés mnch. Téngase pre- 
sente el castellano /tonda: «pedazo de 
cordel ó cabo unido perfectamente por 
sus extremos, el cual sirve para suspen- 
der cuerpos de mucho peso, abrazán- 
dolos ó ciñéndolos. Se usa mucho ¡i 
bordo de las embarcaciones y en la 
maquinaria.! Ésta es una pare del 
huinche y se llama aquí chin- 
guillo. 

Huinchero, m. Peón ó ayudante 
del agrimensor, que va adelante mane- 
jando la cinta y dejando una aguja ú 
otra señal en cada medida. Á veces y 
in la calidad del trabajo, Be agrega 
otro huinchero. que va detrás re- 
cogiendo las agujas 6 señales y ano- 
tando las medidas. El mismo nombre 
conservan aunque la medición se haga 
con alambre ó cadena. — Operario que 
trabaja con la sierra de cinta. — El 
que maneja el huinche. En esta 
acep. es palabra aparte y proa d 
la inglesa mnch. 

HUINGÁN, ni. "Arbusto siempre 

verde, inerme ó poco espinado, con 
flores tnir ¡ . blancas, disj 

tas en racimos asilares, y frutos ne- 
gruzcos de una y media ó dos lli 
de diámetro, con olor de enebro. Se 
cría en los tugares secos desde Co- 
quimbo basta Osomo, y BU resina 
t iene mucha f mía contra las fractu- 
ras, bernias, de." Asi l'liilippi, que 

lo clasifica entre la familia de las 
irdiáceae, tribu de las zumaquí- 



neas. Es parecido al molle y de sus 
bayas se hace excelente vino, aguar- 
diente y miel. Son parecidas á la pi- 
mienta, algo picantes y aromáticas. 
El nombre, citado por el P. (halle y 
demás cronistas antiguos, es araucano, 
aunque no aparece en los I) ir -. 
puede admitirse en el de la Academia. 

Huipampa.f. « Xo puedo escribir, 
señor, dice el atortolado secretario; la 
cabeza se me hace huipampa- 1 ( El 
. diario de Ancnd. del 27 de 
Abril de 1876). Juego de nifios pare- 
cido a la gallina ciega, interpreta Lenz 
este vocablo. Xo nos consta: pero la 
cita que hemos dado y el ser compues- 
to de ¡lampa parecen indicar otra i 

llriu. Temen algunos usarlo como 
a. en la acep. fig. de "apartarse de 
una cosa mala ó perjudicial, evitarla.» 
Razón tenían hasta el año L899, en 
(pie se publicó la 18. a edición del 
Dice, que fué la primera que recono- 
ció este uso, diciendo: ti. t. c. a. Loa 
ejemplos abundan en todos los el 
eos y en el mismo Dice, pues hablan 
de huir el . el bullo, la cara, la 

ocasión, la carga, etc.; por eso no can- 
saremos al lector con citas expn 

Huirá, f. Corteza en forma de 
tira, sacada de las varitas del maqui, 
y que, sola ó torcida en soga, sirve 
para atar ó sujetar, por ejemplo, las 

- á IOS rodrigones, para liar fardos. 
para formar la parte comba de las 
Chiguas, esportillas para vender el 
pescado, vencejos para atar los hace-., 

-Por extensión, cortezuda 

I de otras ramas, que no tiene la 

firmeza n • de la del 

maqui.— Dar huirá. L i que 

Dar guasca. \ i» Guasca. — Oo- 
mer maqui y sacar huirás, 
fr. fig. y fam.: De una vía (ó de un 



HUÍ 



huí 



161 



ranino) dos mándalo* , Matar tíos pd- 
• i : ¡. Ir ■ la ó i d"im tiro). — 
r uno hecho la (ó una) huirá: 
muy andrajoso ó harapiento. Véanse 
Huila y Huilhuil. — Sacarle 
la huirá á uno, fr. fig. y fam., 
pero no de mucho uso: zurrarle la 

badana, sacarle el añil. — Ro- 
drígnex y Lenz dan romo etimología 
más probable de esta voz el v. arauca- 
no huijrun, desollar, mondar. En rea- 
lidad, parece la más aceptable; sin 
embargo, deseamos que también se 
tenga presente el castellano vira: «tira 
de tela, badana ó vaqueta [correhuela, 
dim. de correa, decía la 12. a edición], 
que, i ara dar fuerza al calzado, se 
cose entre la suela y la pala.) La for- 
ma y el significado de esta voz, como 
también el v. desvirar, no distan mu- 
cho 'i huirá. Nada tiene que ver 
viracocha y viravira (véanse en bd 
luu'.n ). ni tampoco con el árbol güira, 
el Hice. 

Huiral, m. Conjunto de huirás; 
lagar donde abundan. Es de poco uso. 

Huirero, m. El que se ocupa en 
sacar huirás; el que las vende. No 
es de mucho uso. 

Huirica, f. Sentimiento, resenti- 
miento, agravio. Es el s. verbal de 
huericarse ó guaricarse, for- 
mado, como se ve, á posteriori. 

HUIRO, m. Nombre común á varias 
algas mari ñas de la familia de las faca- 
ceas, abundantísimas en toda la costa 
de Chile. El huiro se diferencia del 
mrhiijuyo en que su tallo ó fron- 
da es cilindrico, y el de i ate aplanado; 
el huiro no se come jamás, y el cocha- 
i,ui/o sí. Pedimo- la a ¡misión de esta 

s, Su etimología no se ve clara. I'i- 
chardo, 8. a edición, pág. 1 :;•_', escribe 
huiro, dice ea voz indígena [de Cu- 

Dioc flcChil., t. III. 



ba] y le da por significados: «bejuco 
rastrero, que se extiende y echa las 
guias y hojas como la calabaza: pero 
la flor blanca y el fruto. ..grande, figu- 
ra de garrafa... — Bejuco parecido al 
precedente en todo; pero la flor ama- 
rilla y el fruto lo mismo que calabaza 
de Castilla, largo, cilindrico, algo 
arqueado y más delgado hacia el pico, 
cuya corteza en su madurez se pone 
dura y de color pajizo.» Róbelo, de 
Méjico, dice que al cuautecomate 

(el guacamote ó especie de camote) 
llaman en las Antillas güiro ( Dice, 
de Az tequiemos, ¡mí:, l 15). Membreño, 
de Honduras, dice que güira es allá 
«calabazo.» Arona, del Perú, dice que 
en Arequipa güiro es «el tallo ó es- 
piga del maíz verde, que, por ser tier- 
no, jugoso, y un tanto dulce, se chupa 
por los muchachos de Arequipa tanto 
como la caña dulce en la costa;:» y 
agrega que viene del quichua uiru, 
que Torres Rubio escribe viru, caña 
de maíz. Don Rafael Gumucio dice 
que «.huiru se llama en quichua á la 
caña del maíz, que en Bolivia es muy 
jugosa y dulce.» Ciro Rayo dice de 
güiro: «Aquí es el tallo verde de 
maíz, que come el ganado con frui- 
ción.» — La fr. Coger el güiro, que 
Crilie interpreta «dar en la vena, des- 
cubrir lo oculto,» y Pichardo: «pillar, 
descubrir alguna cosa reservada ú 
oculta,» que él da sin artículo (Coger 
güiro), no es usada entre nosotros, 
pero es confirmación, como acep. fig., 
del significado general de güiro que 
se deduce de todas estas citas: tallo 
lar'.'", por lo general, rastrero ó suelto. 
Huitrín, m. Cuelga ó colgajo de 
choclos con su hoja, que se guarda en 
las casas ó en los árboles durante el 
invierno. De estos choclos asi conser- 

21 



162 



HUL 



HUL 



vados se hacen 'en i Chile los tamales. 
— La voz, que en algunas partesjse 
pronuncia huitín, proviene del arau- 
cano utin ó utún: «los atados de maíz 
para guardaren unas varas." (Febrés). 

Hulerear, a. Extender la masa 
con el hulero. Es v. de poco uso y 
véase el siguiente. 

Hulero, m. Es el rollo castellano: 
«cilindro de madera, piedra, metal ú 
otra materia dura, que sirve para la- 
brar en ciertos oficios, como el de 
pastelero, el de chocolatero, etc.;» ó 
también la hataca: «palo cilindrico 
que servía para extender la masa.* 
Esta última definición está mucho mas 
conforme con nuestro hulero. Algu- 
nos pronuncian huslero, y husle- 
rear, el v.; lo que nos hace pensar 
que la etimología pudiera ser el anti- 
cuado fuslera ó fluslera, hoy 
fruslera: « lingote hecho con las rae- 
duras que salen de las piezas de azófar 
(latón) cuando se tornean.» Si se de- 
riva del chilenismo lulo, como tam- 
bién puede creerse (perdida la primera 
/por juntarse con la del artículo el: 
el lulero > el ulero ó hulero), 

sería sin s, pero en todo caso con // 
que reemplace la consonante perdida. 
Lenz da como forma cor mente y ge- 
neral lulero, que es poco usada, 
menos aún que hUSlerO: la general 
es hulero ó ulero. Ademas de es- 
tas etimologías, daremos la que nos 
parece más probable, que es la voz 
hule; hulero sería, entonces, el que 
liare hule; concepto bien conforme 
con el oficio de este utensilio. Sea que 
hule se torneen la acep. general de tila 
pintada, barnizada é impermeable, sea 
que se 1 1 11 1 n su BÍgnificado etimoló- 
gico de ironía elástica, en ambos casos 
dice bien con la furnia que á la masa 



hace tomar el hulero, porque la de- 
ja delgada, pareja y lisa como una 
tela de hule, y porque la alarga y 
extiende como si fuera elástica. Hay 
que advertir que hule seguramente no 
se deriva del francés huilée, como dice 
el Dice, sino del mejicano ulli ú olli, 
goma de árbol, voces en que la // se 
pronuncia como en latín (l-l) ó como 
las dos eles castellanas: el león. Don 
Cecilio A. Róbelo, en su Diré, de Az- 
tequiamos, México, 1904, dice que 
llama la atención el que la Academia 
no haya dado la etimología mejicana 
de hule. En seguida y después de citar 
al T. Molina, trae el siguiente pasaje 
del P. Clavijero, que da abundante luz 
sobre la materia: «1.a resina elástica, 
llamada por los Mexicanos olía 11 oli, 
y por los españoles del país hule, sale 
del olquakuiíl, árbol elevado, de tron- 
co liso y amarillento. Sus hojas son 
grandes, las flores blancas, y el fruto, 
amarillo, redondo, anguloso. Dentro 
se encuentran unas almendras del ta- 
maño de las avellanas, pero cubiertas 
de una película amarilla. La almendra 
es de sabor amargo y el fruto nace 
siempre pegado a la corteza. El hule, 
cuando sai. de! al bol, es blanco, liqui- 
do y viscoso, después amarillea, y, fi- 
nalmente, toma un color de plomo 
negruzco, que conserva siempre. Los 
que lo recogen, le dan, por medio de 
moldes, la forma conveniente al 11^ 1 a 
que lo destinan. Esta resina, cuando 
oía condensada, 1 s la sustancia más 

elástica de todas las conocidas. Con 

din hacían los Mexicanos balones, qne, 

aunque más ] ados que los de aire, 

tienen mas ligereza y bote. Hoy. ade- 
más de este USO, lo emplean en BOtll- 

breros, zapatos y otros objetos impe- 
netrables al agua. Derretido al fui 



HUM 



HUM 



168 



el hule da un ac I cinal. El 

árbol nace en las tierras calientes, 
como en las de Ihualapán y Mecatlán, 

- imiy común en Guatemala.» En 
Méjico y en toda la América Central, 
turan sus lexicógrafos, 
hule significa goma elástica; por con- 
Bigniente, no pueden ser más claras las 
etimologías del moderno hule, que, 
ín esto, no debería escribirse con 
//, v de nuestro hulero. Lenz vio 
Bolamente la primera, de lulo. 

Hullera, f. Mina de hulla. Lo 
admiten casi todos los dices, moder- 
nos, porque es de buena formación, 
y de nso general. Admítalo 
pnes también el de la Academia. 

Huma, f. Nombre fam. y un 

i despect. de la humita, conocida 

ya en los reinos de la Academia. El 

pueblo, creyendo que humita es dim., 

ha querido volver al positivo, y por 

i ntó huma. Véase Humita. 

Humadera, f. Corrupción de 
humareda (abundancia de humo), 
como polvadera lo es depolvare la, 
pader de pared. 

HfMANiD.uj, f. «Género humano», 
es la 2. a acep. que le da el Dice, y 
que tan discutida ha sido por los 
puristas. Demos por supuesto, como 
ellos alegan, que los clásicos jamás la 
hayan usado y que la tenga el francés 
entre las demás aceps. de humantíé: 
; no es conforme á la índole del cas- 
tellano y una adquisición para él una 
acep. como ésta? Que es conforme 
con la índole de la lengua, no hay 
duda, puesto que tenemos en ella va- 
rios vocablos formados de esta manera 
y con significación de esta clase: 
cristiandad ('.Temió de todos los 
- cristianos y porción de fieles 
cristianos en los países gentiles), 



comunidad, hermandad oficialidad, 
posteridad, sociedad, Trinidad, vecin- 
dad. Usémosla pues sin temor alguno, 
como la usan todos los modernos. — 
Otra acep., y ésta sí que hace falta 
en el Dice, es la de acuerpo humano», 
que debe adoptarse con la nota de 
fam. Es comunísima en los autores 
modernos, como Pereda, Don Modesto 
Lafuente, y en general, los novelistas. 
«No halló tres dedos de sombra ni 
dos docenas de yerbas donde tender 
su cansada humanidad*, escribió Pe- 
reda en Suumcuique, VI (Escenas 
montañesas) y así mismo en sus de- 
más obras. «He paseado mi humani- 
dad reverenda por aquellas larguísi- 
mas y frondosas carreras de árboles». 
(Lafuente, Viajes de Fr. Gerundio, 
Los campos Elíseos). Y así ocho veces 
más en la misma obra. «Dar con su 
humanidad en tierra», por caerse, 
casi no hay escritor que no lo diga. 
Pero lo mejor es, que esta acep. no es 
tan moderna como parece, porque la 
hallamos aun en el siglo de oro. Vélez 
de Guevara, hablando en general de 
la hora del sueño, dijo: «Habiendo 
una priesa notable á quitarse zapatos 
y medias, calzones y jubones..., para 
acostarse hombres y mujeres, quedan- 
do las humanidades menos mesura- 
das y volviéndose á los primeros 
originales que comenzaron el mundo 
horros de todas estas baratijas». (El 
Diablo ('ojudo, tr. I). 

Escurczcase mí vida, 
Fenezca mi human 

ios en el auto La degollación de 
San Juan (Colección Rouanet, t. II). 

Con estas autoridades y con lo que 
dijimos en el art. Celebridad, cree- 
mos que det>e admitirse esta acep., 



164 



HÜM 



HUM 



que está primero y vale más que la 
de «corpulencia, gordura», que trae el 
Dice. 

Humanidades, f. pl. Sólo significa 
letras humanas, esto es, literatura, y 
especialmente la griega y la latina; 
bien que literatura, en sentido más 
lato, es: 'i instrucción general en éste 
y cualesquiera otros de los distintos 
ramos del humano saber». En Chile 
comprenden las humanidades, fuera 
de la gramática, la historia, la litera- 
tura propiamente dicha, la geografía, 
algunos ramos de matemáticas y de 
ciencias naturales, algunos idiomas y 
la filosofía. 

HUMANITABISMO, m. Si ya está 
admitido humanitario, ría, (que mira 
ó se refiere al bien del género huma- 
no), podría admitirse también el res- 
pectivo s. en ismo, que significaría lo 
mismo que humanidad en la acep. de 
«sensibilidad, compasión de las des- 
gracias de nuestros semejantes.» Por 
consiguiente, no nos parece aceptable 
el significado que dio á este vocablo 
Don León Ualindo y de Vera cuando 
en su discurso de ingreso en la Acade- 
mia dijo: lUsar de ésta [la libertad 
que diversifica el lenguaje] es indivi- 
duo, cosmopolitismo, humanita- 
rismo.» (Memorias de la Aead., 
i. V. pág. 856). ¿Querría decir falso 
ú la humanidad? Mejor emplea- 
do faé por Castro y Serrano, que dijo: 
i El humanií a ismo de I). Quijote, 
que no reconoce límites, le induce á 
creer que debe y puede entrometerse 
en todas las desdichas.» (Discurso 
ante la Academia). 

lIi'MicAU, n. tArrojar nna 
vaho o ropor | irec i al Linmo. 

Humear ln sangre, I" tierra.» Algo n 
parece á esta acep., (pie es la $.» del 



Dice, una fam. y muy expresiva que 
le damos en Chile, igual á zurrarle á 
uno la badana: «Te hago humear á 
azotes.» 

Humeral, m. Asi, como s. m., lo 
trae el Dice, en su lugar; sin embar- 
go, en la voz Vei.O lo hace adj. como 
nosotros: velo humeral, aunque tam- 
bién lo llama velo solamente. Además 
de estos nombres, tiene los de banda, 
paño de hombros, velo, ofertorio, velo 
ofertorio, almaizar (prov. de Méj.) y 
supe/humeral. Bueno sería que el Dice. 
uniformara las definiciones de todas 
estas voces, que designan una sola y 
misma cosa: el velo ó paño que usa el 
snbdiácono en la misa cantada para 
tomar la patena, que es el mismo que 
usa el preste en la comunión de los 
enfermos, en las procesiones y bendi- 
ciones del SSmo. Sacramento, y él 
mismo ó el diácono en las procesiones 
religiosas. La cubierta que se pone 
al atril ó facistol en (pie se canta la 
epístola y el evangelio, la capitula y 
la calenda, se llama alfilera. 

Humita, f. Está mil definido en el 
Dice: «manjar americano, hecho con 
harina de maíz y fritada de pimientos 
y tomates, que se cuece al humo ó 
vapor del baño de maría.» La humita 
chilena, como la definió el abate Mo- 
lina, «se compone de maíz fresco y 
tierno, molido entre dos piedras bien 
lisas, al modo que preparan el cacao 
los chocolateros. De esta operación 
proviene una pasta lacticinosa, que 
sazonan primeramente con grasa, sal 
ó azúcar, y que, dividiendo después 
en muchos pedazos pequeños, que en- 
vuelven (mii las hojas más tiernos de 
las panochas, cuecen en agua hirviendo 
para comerlos.» (Compendio histór., 1. 
III). Tal es nuestra humita. salada ó 



HUM 



HUM 



1G5 



dulce, según se sazone con sal ó con 
azúcar. La primera suele llevar tam- 
bién ají y chicharrones. Ordinaria- 
mente se comen frescas y calientes; 
pero también suelen dejarse para el 
dia siguiente, y entonces se comen 
asadas y son mucho más sabr< 
Ninguna de las dos debe confundirse 
con el tamal (véase en su lugar) ni 
con la cachapa y la hayaca de Vene- 
zuela, que vienen en el Dice. — Humi- 
ta en olla. La misma pasta del maíz, 
preparada de igual manera, pero no 
cocida en hojas sino en olla. — La eti- 
mología de esta voz es el quichua 
huminta, que ya el Inca Garcilaso 
decía que era «el pande maíz... para 
su comer, nó de ordinario, sino de 
cuando en cuando, por vía de regalo.» 

mentarios reales, 1. VII F, c. IX). 
Lo mismo, poco más ó menos, dicen 
Axona, Lafone Quevedo y Ciro Bayo. 
Moeai escribe humintta. Todo esto 
hace creer que, si los Dices, araucanos 
traen esta voz | uminta) como arau- 

i, a porque los araucanos la apren- 
dieron de los quichuas ó porque vino 
oon los españolea. Y probablemente 
ellos serían los qne, por equipararla á 
las voces castellanas, le dieron la for- 
ma falsamente diminutiva de humila, 
con que se ha quedado en todas partes, 
porque son muy raros los que dicen 
huminta. como en su origen. En 

a de todo esto debe el Dice, refor- 
mar la etimología, que nada tiene que 
ver con huma, y corregir enteramente 
la definición, 

Humitero, m. El que hace ó 

le humitas. Es de poco uso. 

Huno, m, .1 hume de pajas (no de 

paja): (ligeramente, de corrida, sin 

reflexión ni consideración. Ú. por lo 

común negativamente.»— Hacerse hu- 



mo una persona ó cosa. Es fr. fig. muy 
usada en Chile por-desaparecer. Se 
usa también en activa ó con otro v., 
como volverse. En el Dice, sólo apare- 
ce Irse todo en humo (desvanecerse y 
parar en nada lo qne daba grandes 
esperanzas); en (ionzalo Correas ha- 
llamos Volverse en humo la hacienda y 
Parar todo en humo; en Cervantes, 
Como se deshace >' humo con el viento, 
V ¡indo que se le desaparecían é ¡han 
in humo las esperanzas dc : en el P, 
Sigüenza, Resolviéronse en humo (cier- 
tos dineros); en Tirso de Molina: 

¡Oh, quien te uolvien en humo 
Y por una chimenea 
Se escapara! 

(Dvn Gil de las calzas verdes, III. 1 1.*) 

Humorismo, m. Sistema ó mañera 

de escribir ó de ejecutar obras de 
arle, en que predomina, más que 
cualquiera otra cosa, el humor del 
autor. '(Entran en él [Gil Vicente] 
por partes iguales el humor satírico y 
lo cómico de imaginación, elevado á 
veces hasta el humorismo romántico ( 
(Menéndcz y I'elayo, Antología dt 
poetas lir. .1. VII, pról., III). 

La voz está bien formada, es usada 
p or todos los modernos y debe admi- 
tirse. 

Humorista, adj. y ú. t. c. s. cora. 
Aplícase al autor, y, en general, al artis- 
ta que se guía principalmente por el 
humor; y, en general, á la persona que 
manifiesta su buen humor con chistes 
y gracejos. «Pesimista lírico, con un 
concepto personal del mundo, como 
todos los grandes humoristas le han 
tenido.). Así Menéudez y I'elayo, ha- 
blando de Gil Vicente, en el mismo 
Ingar citado. La voz es de uso general 
entre los modernos y merece la admi- 
sión en el Dice. 



166 



HUR 



HUR 



IlrMORiSTICAMENTK, adv. de 111. De 

manera humorística. Puede admitirse 
en el Dice. 

Humorístico, ca, adj. Apli • 
aquello en que predomina el humor, 
generalmente el bueno, del autor. Es- 
tilo, lenguaje humorístico; Frase, poe- 
sía, canción humorística. Según sn 
formación, debe aplicarse á cosas, re- 
servando humorista para las personas. 
Es voz de uso general y hace falta en 
el Dice, porque no siempre se puede 
suplir con capricho, obra de arte que 
se ejecuta más por la fuerza del 
ingenio que por la observancia de 
las reglas. «Otra cuerda... tiene la lira 
del Sr. Blasco: la cuerda que, con 
palabra importada de Inglaterra, si 
bien con cierto fundamento español, 
podemos llamar humorística.* (Don 
.(ñau Valera, Soledades de Eusebia 
Blasco.) 

¡Hupa! interj. Se escribe ¡upa! 
Véase ¡Hopa! 

Huraco, m. Antigua voz castella- 
na que merece rehabilitarse, ]>orquese 
usa todavía en España y en muchos 
estados de América, como Colombia, 
Chile y Argentina. Covarrubias en su 
Tesoro la definía: tVraco es término 
sayagués y vale agujero, y de allí ura- 
car, agujerear.» En el art. Houado 
decía: «Los sayagueses llaman buraco 
al agujero por donde entra la luz;» y 

en TüÁl'Al.A trac es! ■antarcico sa- 

yagués»: 

Asomaos i ete buraco, 
Cara di> pi 

Cori> mi oaballo, 

La 1 1 pala. 

I lespaés del nombre Vraoo trae tam- 
bién el v. Vracar: choracar, perfo- 
rar»; y el Dice, actual de la Academia 



registra todavía á Koraoar, a., aut. 
Horadar.» Quiñones de Benavente: 

Debe de estar horneado 
El saelu de la bacía 
— [Qaébacú ni qué /<■ 

(El Borracho). 

Gonzalo fon-ras: i !■'.! ral i no sr fia 
de un solo buraco.-» Véanse ahora algu- 
nos modernos. Pereda: «Esta paró del 
güerto que yo tengo, se vino abajo 
por un lado, quedó anjuriaco abierto, 
y entraron por él dos de la vista baja, 
con perdón de ustedes.» (Siium citi- 
■ Había en este joriaco loque ya 
tienes ¡i la vista.» (Peñas arriba, 
XVIII). El Padre Santiago Pérez: 
«Veinte reces meto yo el brazo en el 
furaco [un boquete que tiene la puer- 
ta del cementerio] y digo cuatro fres- 
cas á los muertos.» (/.'/ zorro del malo- 
mil, art. de revista). D. S. Alonso i Ja- 
rróte: (Buraco: agujero, en Maraga- 
teria. Alguna voz furaco. Etimología: 
del latín foracus, de foro, ras, barre- 
nar, taladrar." {El dialecto vulgar 
Icones). Lo mismo dice Cuervo: "Hubo 
en lo antiguo foracar, forato, y, con- 
forme a lo que vamos diciendo, fura- 
car', convertida la / en h, horacar, 
huraco, y sin duda, humear, huraco; 
el último es corriente en Bogotá, y 
vulgarísimo en la forma b.ureqve.» 
En Clnle se conoce solamente hu¡ 
l'.s claro que las formas eiladas por 

Penda, juriacoy joriaco, como 
también buraco, usado aún por los 

judíos españoles de Oliente, ]K>r de- 
masiado plebeyas y corruptas, mi deben 

aceptarse en el Dice., pero sí la más 
general y conforme con la fonética 

castellana: huraco. — Nada tiene que 

ver voz la anticuada ura- 



HUR 



HUR 



167 



cho, derivada del griego, hoy uretra. 
Hurguete, m. Muy usado en 
Chile en el mismo significado dehu- 
. fig. y fara.: «persona que averi- 
gua y descnbre lo escondido y secreto». 
Sin embargo, el hurguete chileno 
tiene por campo de acción lo material 
únicamente y conserva sn nombre aun- 
que no descubra lo que busca: lo que 
le caracteriza es la alición á hurgar y 
| -liar cosas materiales para hallar 
lo que busca. El nombre en si 
bien formado (véase Coñete) y has- 
ta cierto punto es mejor que el /airón 
castellano. V. para que se vea que no 
andamos tan lejos de los clásicos, he 
aquí cómo Santa Teresa usa casi de la 
misma voz: kXo pensé bailarle tan 
barato [un cáliz], y de tan buen ta- 
maño, sino que este hurguillas de la 
Priora con un amigo que tiene, por 
ser ¡ara esta casa, lo ha andado con- 
i». (i 'arta l"/á su hermano 
Lorenzo de Cepeda). En realidad, este 
¡oso hurguillas de la Santa, que 
tampoco aparece en el Dice, vale 
tanto como nuestro hurguete. La 
ion de las obras de Sta. Teresa 
ha por I>. Vicente de la Fuente di- 
lía hurguillas y agrega la siguien- 
te nota: «La palabra hurguillas era 
término familiar y ya está desusado» 
ifica una persona que [h]urga, 
y anda buscando ocasiones y compro- 
metiendo.» En Honduras usan hur- 
gandilla, que Membrefio define así: 
i[>ersona que menea ó remueve una 
cosa. Se usa sólo en sentido moral y 
I trato fatn.» 
Hurguetear, a. Muy aficiona- 
dos somos a formal' verb08 frecuenta- 
tivos, quizás ]>or lo que tienen de 
. expresivos, como éste, por 
ejemplo, formado de hurguete, 



majaderear, mayordomear, 
regalonear, tirantear, tiro- 
near, etc., ele. Con hurgar (menear 
ó remover una cosa) y A tironear (pro- 
curar saber y escudriñar cuanto pasa) 
tenemos suficiente para traducir este 
chilenismo, sin contar con otros ver- 
bos más generales, como curiosear, 
rebuscar, escudriñar. 

Hurgunero, m. Hurgonero ó 
hurgón: «instrumento de hierro 
[concédanos también la Academia 
que pueda ser de madera] para remo- 
ver y atizar la lumbres. Más confor- 
me con nuestro hurgunero es la 
definición de forigón (etimológi- 
c&xnente=hurgón) que da Coll y 
Altabas: ahorquilla destinada ¿em- 
pujar ó meter la leña en los hornos 
de pan cocer»; y á revolverla y distri- 
buirla adentro, y asimismo las brasas, 
agregaríamos nosotros. En los Cuentos 
populares de Extremadura (XXII), 
de Don Sergio Hernández de Soto, 
también leemos: «Asi que ella se 
ponga á danzar, le das un empujón 
y la metes en el horno, y luego con el 
jurgunero y la pala le dais, para 
que no pueda salir». Y en nota: 
"Jurgunero por hurgonero, l/unjón, 
(de hurgar), m.» Ciro Bayo lo trae 
también en esta misma forma, lo 
define: «palo con que se remueven 
las brasas del horno» y agrega que es 
voz andaluza que se estila en Santa 
Cruz de la Sierra, juntamente con un 
cantar popular en que se nombra el 
jurgunero.— La paleta de hierro ó 
de otro metal, para mover y recoger 
la lumbre en las chimeneas y braseros, 
se llama en castellano badil, t»., y 
badila, f.-, aunque este ultimo es mas 
comunmente el del brasero. 

Hurón, ni. Es corrupción del 



1G8 



HUR 



HUR 



horón castellano («serón grande y re- 
dondos), que se deriva del latín 
foruní, cuba de lagar. Véase cómo 
describe el Inca Garcilaso los korones 
de su tiempo: «El principal tributo 
era el labrar y beneficiar las tierras 
del Sol y del Inca y coger los frutos, 
cualesquiera que fuesen, y encerrarlos 
en sns orones [Asi, sin //, lo escribe 
siena pre]...Á los orones llaman pirúa; 
son hechos de barro pisado con mucha 
paja. En tiempo de sus reyes los 
hacían con mucha curiosidad, eran 
largos, más ó menos, conforme al 
altor de las paredes del aposento 
donde los ponían: eran angostos y 
cuadrados y enterizos, que los debían 
de hacer con molde, y de diferentes 
tamaños. Hacíanlos por cuenta y medi- 
da, unos mayores que otros, de á 
treinta hanegas, de á cincuenta, y de 
á ciento, y de doscientas, más y 
menos, como convenía hacerlos. Cada 
tamaño de orones en su aposento de 
por sí, porque se habían hecho á 
medida del: poníanlos laminados á 
cuatro paredes, y por medio del apo- 
sento, por sus hiladas, dejaban calles 
entre uno y otros para henchirlos y 
vaciarlos á sus tiempos. No los mu- 
daban de donde una vez los ponían. 
Para vaciar el orón hacían por la 
delantera del unas ventanillas de una 
ochava en cuadro, abiertas por su 
cuenta y medida, para saber por ellas 
las hanegas que se habían sacado y 
las que quedaban, lin haberlas medido. 
De manera que por el tamaño de Iob 
orones sabían con mucha facilidad el 
maíz que en¿cada aposento y en cada 
pósito había: y por las ventanillas 
sabían lo que habían Bacado y lo que 
quedaba en cada «><>n. Yo \ i algunos 
de estos orones que quedaron del 



tiempo de las Incas, y eran de los 
más aventajados, porque estaban 
en la casa de las virgí - 
das, mujeres del Sol». montanos 
reales, 1. V. c. V). De intento hi- 
cimos esta larga cita para que el 
lector se forme idea clara del chilenis- 
mo hurón, que ya apenas es cono- 
cido por las personas antiguas. Don 
Luis Montt, bibliotecario de la nacio- 
nal por tantos años, en una copia del 
inventario de su abuela Doña Mer- 
cedes Torres ele Montt, en la parle 
en que hablaba de los urones (sic) 
que dejaba («Tres lirones, hechos 
de cuero de vaca, cada uno, 18 
. escribió al margen: i ¡Qué es 
urón?» El hurón se hacía en Chi- 
le, generalmente, del cuero enterizo 
ó copinado de un vacuno, y tam- 
bién de dos cueros unidos, y se 
colocaba en los graneros en forma 
recta, y á veces ata lo a las 
para que conservara mejor su posi- 
ción. En él se guardaba un cereal, 
generalmente el trigo, para el consu- 
mo del año, y se vaciaba por la cola, 
que con ese fin se dejaba hueca y 
saliente. Como ahora han encarecido 
los cueros, se ha reemplazado el hu- 
rón con cajones de madera, costales. 
sacos, trojes, etc.; pero es posible que 
todavía queden algunos en Chile. 
Parodiando al Inca Sarcilaso, dire- 
mos también con él: «Yo vi algunos 
de estos hurones-" Tan eonot 

eran de todos, que una monja claus- 
trada del siglo XVII, hablando del 

demonio, escribió: «Señalándome una 
bolsa como un hurón, llena y tan 

pesada que hacia el fuerza jura 

ola. me dijo...» Pebres, en la 

parte castellana, trae: 'iTJrón o trox, 

huillín-, y en HlYI.1,1: "Un oerqilitO 



HUR 



HUS 



1C9 



de colehues [colihues] dentro de 
casa, en que ponen trigo, cebadal 
papas, >v.i> Cotun ><■ vi-, mi es descrip- 
ción del hurón, sino de la trox ó 
troje; pero es una prueba del uso de 
la voz en ese tiempo. Nuestro hurón 
- al harón de Andalucía, 
que, según Rodríguez Marín, es cierto 
grande y redondo, que general- 
mente sirve de grauero portátil en 
las casas de los pobres». — También 
liemos oido la acep. fig. de-persona 



comedora é insaciable. Petlro es un 
hurón. 

Husillo, m., dim. de huso. Canilla 
provista de hilo y sin lanzadera que 
se usa en el telar chileno para tramar. 
La voz está bien formada y puede 
admitirse. 

Hi'so, m. Instrumento para hilar. 
Por ser formado del latín fustts se 
escribe con /¿, y no debe confundirse 
con aso, del latín usus, s. verbal de 
u/i, usar. 




Ill.r. .I.- Cllll. • II!. 





I. Wa.se E, donde hablamos del vi- 
cio de convertir en i la e de los verbos 
en par y de otras voces en que esta 
seguida de a ó de o: blata, lión. 
por heata, león. Ejemplo de lo con- 
trario tenemos en el archiculto Eleo- 
doro por Heliodoro, — La pronum 
ción vulgar vacila éntrelos son 
e, i inacentuados de algunos vocablos; 
como luche y luchi, toque y to- 
qui, Mechi y Meche.— I. a i 
acentuada y precedida de otra vocal 
llena en medio ó fin de palabra, hace 
retroceder el acento á la llena y á 
reces la hace variar de sonido. En 
otros términos, los prupos ai, íi, 

onvierten para el pueblo en éi, 
ói: »/-//:, creí, oí son méis. créi, ói 
y también oyí; Valparaíso, leído, 
oído son Valpareiso, léldo. óido; 
mida es queida. De aqni el adagio 
popnlar: "Refalada (resbalamiento i 



noesqueida". Algunos antiguos se- 
mieultos dicen todavía raiz, pais, 
hay, Valparaíso, por raíz, ¡ 

ahi, Valparaíso. El horror que tiene el 
pueblo á acentuar la i en combina- 
ción cnn otra vocal, es tal, que no sólo 
traspasa el acenl o á esta, sino que 
también se ve obligado á agregar al- 
guna consonante i nfóniea: véida, 
léida. créida, tréida por i oía, leía, 
i, traía; sauiilla por sandia. 
Y aun la /sola le parece muy afecta- 
da en algunos vocablos y la convierte 
en ei: éida, éisla ó éila por ida é 

-OtrOS reces la i pretónica se 

convierte en í por asimilación 6 por 
disimilación: Irineo por Trente: 
Irrazo por Errázuriz; chiniinea 
por chimenea; cacliino. del f raí 
cache-nez; bacenilla por bacinilla; 
mordidura por mordedura; alfl- 
ñique por alfeñique; liffítimo por 



IAR 



171 



legilim ■: pillizco y pillizcar 
por pellizco y pellizcar: dibilidad, 
dibilitar. pirinola. Asi hay tam- 
bién en castellano: cirineo y cñ meo, de 
( 'iiiít: ■ pirineo, de Pirene; los anticua- 
dos escrebir, recebir (que todavía 
usa nuestro pueblo), hoj escribir y 
ir; medecina y melecina 

(aquí meecina), hoy medicina; 
lición, que dijeron los clásicos, 
y hoy lección. Lo misino sucede 
con la c postónica: intrínsico y 
extrínsico por intrínseco y extrinse- 
. -La e tónica de los anticuados 
mesmo y torreja, todavía no se 
ha convertido para todos en i, como 
en castellano mismo y torrija. En 
rt. E dijimos también cómo la 
terminación aguda en éis de loa verbos 
se ha convertido para nuestra pronun- 
ón vulgar en ís: ' ¡eréis 

son habís, comerís. — Véase Iab 
EtBOS en). — Poner los puntos so- 
ka Íes 6 en las íes: fr. fig. y fam. 
que Caballero define así: (concretar; 
'•minar; acertar; sintetizar, por 
lo común con daño ó contrariedad 
para algunos. «Menéndez y Pelayo 
del trato y la amistad del 
duque y del marqués, y, como quien 
no quiere la cosa, al desgaire, en aque- 
los altercados sobre las excelencias de 
la una sobre la otra bibliografía, la 
histórica y la poética, ponía los puntos 
e las ies». (L. Montoto, De re litte- 
raria, pág. lonzalo Segovia me 

interrumpía, poniendo, como i vulgar- 
mente se dice, los punios sobre las 
iest. ( Ibid., pág. 108). La fr. se usa 
también en Chile y en todas partes y 
es d igna de admitirse. 

I. conj. copulativa. Escríbase, con- 
firme á la práctica española, con y. — 
■ fia Bello que cuando esta conj. 



encabeza interrogaciones ó exclama- 
ciones directas, se convierte en adv., 
como en estos versos de Fr. Luis de 
León: 

,;Y dejaa, Pastor santo, 
Tu grey en este valle hondo, escuro? 

Para la Academia no pierde en estos 
casos su calidad de conjunción, por- 
que, aunque «no se uneá otra palabra 
ó cláusula anterior», se une aá refle- 
xiones mentales que hacen prorrumpir 
con particular énfasis en exclamacio- 
nes». Así nos parece también á noso- 
tros. No es filosófico analizar las pala- 
bras según su expresión material, 
prout jacent , sino según su significado 
ideológico, como signos que son del 
pensamiento, el cual muchas veces no 
cabe completamente en ellas. Así su- 
cede en este caso, y por eso le damos 
la razón á la Academia. Lo mismo 
sucede, aunque sin énfasis particular, 
cuando, preguntando familiarmente 
por una persona ausente ó enferma, de- 
cimos: ¿)' Ignacio? ¿Y Higinio? (En 
estos casos en que principia interro- 
gación no debe usarse nunca é por y). 
No creemos que nadie dirá que esta y 
es adv. 

Iab (Yerüos en). Tratando de los 
verbos en ear notamos la inclinación 
del vulgo chileno á conjugar así los 
en iar: negociar, rabiar, rociar, faciar, 
hacen para él negoceo, rabeo, 
roceo, vaceo. Ahora bien, ¿cuál es 
la regla que debe seguirse en el acen- 
to de la i? ;Se carga en ella ó en' la 
vocal anterior? La regla general es 
seguir el acento del s. ó adj. de que se 
deriva el v. : negocio, rabio, rocío, enfrío, 
porque se derivan de negocio, rabia, 
lo, frío. Se exceptúan de esta regla: 
amplío (del adj. amplio), cario (del s. 



172 



IBER 



IDE 



caries), contrario (de contrario), (/lorio 
(de gloria), inventario (de inventario), 
histeria (de historia), vario (del adj. 
vacio), vidrio (de vidrio). Ansiar se 
halla usado de las dos maneras, aun- 
que los modernos se inclinan á la 
excepción (ansio); auxiliar y reconci- 
liar, lian pretendido algunos colocarlos 
también éntrelos exceptuados; pero 
no han prevalecido, y el uso general 
dice auxilio, reconcilio. Espaciar, expa- 
triar v repatriar siguen la regla gene- 
ral, aunque algunos quieran sacarlos de 
ella.— Y ¿qné decir de los que no se 
derivan de s. ni adj. en io? Como son 
muy pocos, no puede darse una regla 
tija y habrá que atender al uso. Exta- 
siarse, por ejemplo, hace extasió para 
la generalidad, aunque Bello prefiera 
extasió; rumiar hace rumio, aunque 
no faltan quienes dicen rumio; aliar- 
se y arriar (distinto de arrear) acen- 
túan la i. 

íbero,ra,adj. Ibero, ra¡ iberio,ria; 
ibérico, ca. Véase Celtibero. Como 
en latín se ha dicho siempre ibérus, el 
habitante de España y el río Ebro, no 
es posible condescender con la acen- 
tuación esdrújula. Los iberos, dice 
Commelerán, fueron «un pueblo de 
.\m:i, que habitó en el Diuca*) cerca 
de Armenia; fueron los primeros po- 
bladores de España y descendientes de 
Taráis, según el Libro de las Genera- 
ciones; de aquí es que pueda con fun- 
damento afirmarse que esta palabra 
procede del hebre i Jhebar, región 
último ó remota, de donde se ñ 
Jhibri (Iberi), habitantes de la región 
última ó remota». Otro nombre que 

poede haber influido en el acenl 

drújulo es el latino Tliberis ■■> TUiberis, 

antigna ciudad de la Botica, que hoy 

llama Granada Uejador deriva el 



iberas latino del griego \yrz. \'yr¿',;. 
«nombre transmitido por los griegos, 
del cual llamaron ipqpio, iberia, á la 
Península, é \yr¿z: a sus habitantes. 
Es versión griega del nombre indígena 
del rio, que pudo ser i-bera ó i-bero = 
u-ber-a ó n-ber-o, terminos euskéri- 
cos, que significan agua baja, honda, 
encañada ó de gran declive: bera, 
abajo ó caliente=bero, como en ü- 
bero-aga, aguas termales. El Ebro del 
Cáucaso tiene otro origen». (Dice, de 
Cervantes, art. Ebro). 

Ibis, f. Hace el pl. ibis (invariable), 
y nó ibises («dos grandes ibises»)- 
como dijo Don Vicente de Pereda en 
su Viejo poema. 

Ibunche. Véase Imbunche. 

Ictiocola, f. Colapez, col 
,■„/„ ,/, Sabiendo en castella 



no estos tres nombres, no hay para 
que inventar otro tan feo como éste, 
híbrido de griego y castellano. 

Ictiología, f. Parte de la zoología, 
que trata de los peces— Ictiológico, 
ca, adj. Perteneciente ó relativo á la 
ictiología.— Ictiólogo, m. El que pro- 
fesa la ictiología. Tres voces admitidas 
por primera vez en el Dice, y formadas 
de las griegas v/fr>„ pez, y //>/o;, 
discurso ó tratado. 

Idea, f. De la acep. fam. cmanfa ó 
riuación extravagante", parece 
que proviene la fr. vulgar chi 
Hacerlo idea á uno: burlarse de 
él ron palabras y gestos.— No tengo 
la que menor. Véase QüB, 
[deauzaoióh, f. Acción ó efecto 
de idealizar. Admisible, ya que se ad- 
mitió este V., que tanta falta hacia. 

Ideático, ca, adj. y ú. t. es. 

I , , ,;, „, ca, adj. y ú. t. <•. s.: -que 
tiene vena de loco, ó ideas y es] 



IDEN 



IFIG 



173 



extravagantes» ; avenado, da, adj.: 
i que tiene vena de loco»; extravagan- 
. En algunas partes dicen 
ideoso, sa. En Méjico se usa tam- 
bién ideático por caprichoso, ma- 
niático, venático. (Ramos Duarte). 

ÍDEH. Dice el Dice, que «se suele 
usar para repetir las citas de un mis- 
mo autor, y en las cuentas y listas 
denotar diferentes partidas de 
una misma especie-. — Nosotros agre- 
garíamos que eu estilo fam. se osa 
también para indicar lo mismo que se 
acaba de decir, ó la persona ó cosa que 
caba de nombrar. '(Pedro opinó 
por que la casa no se comprara; Juan, 
¡". « Tiene un concepto muy di- 
ferente del que tiene de la leche la 
lechera que va á la casa de sus pa 
el mozo de café que se la sirve con el 
a su tatarabuelo 1). Agapito». 
. t. XX, pág 10).— En las 
atoras usan algunos la tei - 
init:- ¡.nina latina éadem, la 

misma. Es práctica mny razonable y 
ojalá se I ral; porque esab- 

Burdoque, hablando, por ejemplo, de 
. de la Avellaneda ó de 
otra escritora, se diga ídem, que sig- 
nifica el misino. 

Idéntico, ca, adj. El I*. Mir y Or- 
túzar reprobaron la fr. «Es í 
>u padre», en el significado de igual, 
mny parecido ó semejante. Como no 
dan razón ninguna de su reprobación, 
les podemos recordar: «Qui 

ir». Mejor 
ce el dictamen de Cuervo, que dice 
• Esta acep. de 

■ I Dice., ■( i'- sar de ser usnalísi- 
ni i I i. He aquí un i jemplo 

tomado de la en ocasiones elegante 
traducción de Valerio Flaco, por I». 
F. Javier de León Bendicbo yQüilty: 



'i la corceles brillan en l.i 31 
patrio cisne bello 
Por su niveo color y grácil cuello] 

En Chile es también usadísima esta 
acep. y nada le hallamos que sea con- 
trario al significado etimológico y fun- 
damental del adj. Si éste se deriva del 
[al ino, el misino, y si se puede 
decir, fundándose solamente en el 
gran parecido entre el padre y el hijo, 
tiste tiene los mismos ojos, la misma 
boca, la misma frente, el mismo pelo 
que aquel», ¿por qué no se ha de po- 
der concluir: hEii una palabra, es 
idéntico al padre»? Asi raciocinamos 
en vista de este pasaje de Tito Livio: 
h Hamilcarem juvenem redditum sibi 
veteres milites credere; eumdem rir/o- 
rem in vultn, vimque (eamdem i in 
ocnlis, (eumdem) habitum oris, linea- 
meniaque (eadem) intueri». (Hislor. 
1. XXI, c. IV). Los soldados vetera- 
nos, al ver por primera vez á Aníbal, 
lo bailaron idéntico ú Hamílear en su 
jnventud, porque vieron en él la iw«t- 
ma energía en el rostro, la misma fuer- 
za en la mirada, el mismo semblante, 
i mes. 

Identificación, f. Acción ó efecto 
de identificar. Voz que hace falta. 

IDIOTISMO, m. Ignorancia, falta de 
letras é instrucción. Xo se confunda 
en esta acep. con idiotez: falta de 
entendimiento, imbecilidad. 

IFIGENIA,! n. pr. f. En griego y en 
latín lleva acentuada la ultima /', y así 
lo uso también líoscán: 

La suerte dio en la triste Ifigenía, 
Hija <le Agamenón, rey desdichado, 

P 1111:1 hija tal así peí 

oí). 

.Mas este aso no ha tenido imitado] 
porque todo¡ en castellano han prefe- 



174 



IGU 



IHS 



rido la pronunciación más breve de 
Ifigenia. Así lo traen también Contó é 
Isaza, Zerolo y el Dice. Encicl. His 
paño -Americano. 

Iglesia, f. Cumplir con la Iglesia: 
«confesar y comulgar los fieles por 
Pascua florida en su propia parroquia)'. 
Así el Dice. De esta definición debe 
quitarse el v. confesar, porque no en- 
tra en el cumplir con la Iglesia, y mu- 
cho menos el hacerlo en la propia 
parroquia, como se da á entender. 
También debe quitarse el aáj.fiorida, 
si es que el Dice, ha de servir para los 
dos hemisferios. — Agregúese la loe. 
Cumplimiento de Iglesia. 

Ignoble, ignóbil, adjs. anticua- 
dos. Hoy se dice innoble. 

IGUAL, adj. El adv. es igualmente; 
por consiguiente, no es correcto dar 
este oficio al simple adj. igual. «Pedro 
me hartó de injurias y yo le contesté 
ig"U.al», es decir, igualmente, al igual, 
ó ¡i lo igual, como dijo Cervantes 
{Quijote, p. I, c. XXVIII), de igual 
manera. Véase Mente (Advos. en). 
— Sin, igual, expr. fig. que falta en el 
Dice, y que puede definirse lo mismo 
que sin par: «singular, que no tiene 
igual ó semejante. IVpara ponderar 
la excelencia de una persona ó cosa»» 
— Se comete galicismo con este adj. 
cuando se le da por régimen la conj. 
comparativa que: «Mi sombrero es 
igual que el de Junni>; «Estos aldea- 
nos, igual que todos los de esta 
tierra, son pequeños propietarios». 
(V. de Pereda). 



Kl i" i Ubr< 

Proclamo en ¡iltn roa, 
V muera quien do piense 
Igual que pienso yo. 



Tan mal debió de sonar al oído caste" 
laño este que, que aun en la pobre 
edición chilena que tenemos de La 
.Vars, //. sa de liamos Carrión lo ha- 
llamos corregido asi: 

T;il como pieos 

El adj. igual pide régimen con i 6 con 
lo mismo que el v. igu llar é igualarse, 
y con<fa cuando se sustantiva: .1/ igual 
de sus mayores} .1 lo igual de lo que 
mi calidad />■ l i .antes). K - 

usa para el complemento en que se 
establece la igualdad: «Soy igual á 
Pedro en rular». Sólo puede usarse 
este que después de igual «para com- 
parar dos conceptos», como dice Bello: 
a Igual tálenlo requiere la comedia 
la tragedia . Nótese que la verdadera 
razón del buen uso está en el concep- 
to mismo de conjunción, que es unir 
elementos análogos. En el ejemplo úl- 
timo el que une dos sujetos (eomt 
y tragedia"), mientras que en los ejem- 
plos que hemos reprobado no hay tales 
elementos análogos. Si yo dijera: 
«Tengo igual sombrero gv Juan», 
estaría bien empleado el que, porque 
une los sujetos yo y Juan. En «Mue- 
ra el que no piense de igual manera 
yo», une también dos sujetos (el 
hombre qu\ j yo). 

Igualatario ó igualitario, 
ría, adj. Que iguala ó nivela. Siste- 
ma igualatario: doctrinas igua- 
litarias. Vocablo bárbaro, de los 
machos que pretende introducir la 
jerga socialista. Si se quiere un tér- 
mino exacto, ahí están igualador, ra, 
nivelador, 

1 lis. Conocidísima cifra que mu- 
chos no sabí n interpn bar y, echándo- 
las de sabios, traducen pompt ándose: 
Jesús hóminum fülvdtor (Jesús, Sal- 



IHS 



IHS 



175 



vador de los hombres). ' >tros,acostum- 

bradoa á ver i - - en las hostias 

ó formas, dicen: Nó; esto significa 
simplemente:-' ttia sania. Me- 

jor aún (nó, peor todavía) se expresa- 
ba un inocente qu ndo visto 
las tres en las casullas de la Ca- 
tedral de Concepción en tiempo del 
Illmo. Sr. Salas, dijo con toda senci- 
llez: ¡Qué obispo éste, que marca 
todos los ornamentos con su nombre! 
(José Hipólito ¡Qué ignoran- 
cia! diremos nosotros: desde la 1. a 
edición hasta la última está la Acade- 
mia repitiendo en su Dice que tales 
letras significan Bolamente Jesús; por- 
que, en efecto, son las tres primeras 
letras con que en griego se escribe es- 
te santísimo nombre; por lo cual la 
primera no debería ser J sino /, y la 
inda no es // sino la ela griega, 
tiene la misma forma (H, nj, ma- 
- ula y minúscula) y corresponde á 
la < larga. En continuación, véa-c lo 
que dice el Dice, de Autoridades: 
tLa II con una cruz que descansa so- 
bre el palo que la atraviesa, una 1 que 
la precede, y una S al fin, es cifra con 
que Dulcísimo nombre 
• !•■ Jesús, y es la insignia y divisa de 
la Sagrada Religión de la Compañía 
de Jesús». Y en el artículo Jesús 
agn - 3 le escribirse en abrevia- 
tura así ÍH8. y Covarrubias dice que 

aquella II la que corresponde á 

la -i no es la e larga de los 

Griegos, y lo confirma con la pronun- 
ciación que se hace de ella?. Con estos 

my extraño qui 
cifra ó abreviatura no aparezca en la 
lista que de ellas trae el Dice, tanto 
is, cuanto que se incluyen otras, co- 
mo xpiano. óxpliano., Xpro. ó Xpto. y 
Xplóbal., que significan respectiva- 



mente cristiano, Cristo y Cristóbal, y 
en las cuales también las dos primeras 
letras (/ X y p) son del alfabeto grie- 
go. Si se quiere otra autoridad más 
sobre la interpretación del Jesús, 
óigase á Don Vicente de La Fuente 
en su (ilición de las Cartas de Santa 
Teresa: i Principian todas indefecti- 
blemente con la abreviatura del nom- 
bre de Jesús en esta forma Jhs. Cru- 
za una raya en el palo largo de la h, 
con lo cual queda formada la santa 
Cruz, que nunca dejaban nuestros 
mayores de poner al frente de todos 
sus escritos y sus cartas, como aun 
suelen hacer las personas piadosaB 
cuando escriben las suyas. Mas el nom- 
bre de Jesús lio es en las cartas sola- 
mente un signo de devoción, sino que 
forma parte del contexto, pues á con- 
tinuación añade «sea con vuestra pa- 
ternidad» ó bien «reverencia ilustrísi- 
ma», ó «merced», según la calidad de 
la persona». En nota á la carta 187 
añade: «Tenía Santa Teresa dos sellos: 
uno con una calavera, que es el que 
desestima aquí, y otro con cifra de Je- 
sús (JHS), que es el que prefería»; y 
en nota también á la carta 178 dice.- 
«Sello, el del monograma de Jesús». 
Antes que el Dice, de Autoridades, 
Covarrubias había dicho también en 
su Tesoro: «Y aun en la abreviatura 
del nombre de Jesús, que es ésta IHS. 
La letra de medio, que parece II gó- 
tica ó incidía], es i. griega, dicha itha, 
que en latín volvemos en e del nom- 
bre griego JessusD. (Arl. ChristianO; 
y lo mismo, casi con las mismas pa- 
labras, en JESÚS). En una inscripción 
hallada, hace pocos años, en los ci- 
mientos de la iglesia de Sania María 
de la Alliambra, se lee: in. note. dni. 
asi. jhv. xi'i. CONSAGRA T. I . EST. 



!7C 



ILIM 



ILUS 



EGCLESIA. Bd ella ge ve clara la 
abreviatura de Jesd Christi, sabien- 
do leer las tres letras griegas 1 I, X y 1 '. 
Nuestro salado escritor de costumbre^ 
Eulogio Duarte, (a) Cochrane, que 
con dolor de las letras lia dejado esta 
profesión por otra más productiva, se 
rió con buen humor, en un articulo de 
diario, de los radicales que veían ame- 
nazada la existencia del Instituto Hi- 
giénico de Santiago, porque interpre- 
taban á lo divino las tres letras que se 
habían colocado en el frontis del re- 
ciente edificio. 

Ileíble, adj. Ilegible: «que no pue- 
de leerse». También trae el Dice, á 
inlegible, que no nos atrevemos á 
recomendar y (pie á la legua se ve 
que es anticuado. 

Íleon ó ilion, m. Tercer intestino 
ido; porción lateral del hueso in- 
nominado. — Ilion, n. pr. amb. La 
ciudad antigua de Troya. Los poetas 
lo hacen, por lo general, trisílabo: 

iiüm. 

Iliaco, ca, adj. iliaco, ca: Perte- 
neciente ó relativo al íleon. — Perte- 
neciente ó relativo ¡i Ilion n Troya. 
Son dos vocablos distintos. 

Iliada, f. íliada: famosísimo poe- 
ma de Homero. 

[licitud, f. Ni éste ni el simple lici- 
tud aparecen en el Dice. El I'. Aicar- 

do trac dos autoridades ni favor del 

primero (Palabrasy aceps. castella- 
nas), sin contar la de Terreros; por 
nuestra parte creemos que no debe 
gastarse tiempo en probar el uso cas- 
tizo y necesario de ambas roces, por- 
que basta con exponerlas á la vista de 
los autores del Dice. 

Ilimitablk, adj. Que no Be puede 
limitar. Falta en el Dice., como tam- 
bién ni simple limitable. 



Ilógicamente, adv. de m. De ina- 
nera ilógica, sin lógica ó contra la 
lógica, liare falta en el Dice. 

IltmO.. ma., abreviatura áellus- 
trisimo, ma. Cansados estamos di 
rregir en la práctica el modo de es- 
cribir esta abreviatura. Aunque la 
palabra entera lleve una /, una vez 
abreviada, no hay tal letra, sino un 
simple rasgo que en lo escrito debe 
cruzar los trazos altos de las dos //, 
las cuales están repetidas por ser cos- 
tumbre que en las abreviaturas se 
dupliquen algunas letras, como A A. 
(autores ó Altezas), SS m °. (Santísi- 
mo). La verdadera abreviatura de 
Iluslrisimo, ma, es pues nimo., IV. 
ó ///."i", 7//.i» a , en lo impreso, y en lo 
escrito, de la misma manera, pero con 
un rasgo horizontal que atraviese las //. 

Iluminado, da. adj. Medio ebrio, 
alumbrado. No es de mucho uso. 

[lgHÍNISHO, m. Sistema de los 
iluminados. Merece acepl - voz 

en el Dice, i Siempre mel ido en si, 
había llegado [Oliverio Cromwell], 

después de incesantes lecturas de la 

Biblia, al ilvminisnwj al furor». (Par- 
do Kazan. Loi 

Mil ton, II). (Encontraban puerto de 

refugio centra el escepticismo en el 
üummismo de los sufies». (Menéodez 
y l'elayo. El filótofo autodidacto, pról). 

ILUSIÓN, f. Hermoso y i" 
nombre dado a una gramínea chilena, 
tribu de las agrostídeas, que se cultiva 
en los jardines y sirve principalmente 
para formar bus molduras {parí 
de loa cuadros y calles) y para adorno 
y variedad de los ramilletes. Su tallo 
y flor son tan pequeños y delgados, 
que parecen una ilusión de flor, y, aun- 
que Be Bequen, conservan la mi-rea 
forma y duran por mucho tiempo. No 



ILUS 



ILUS 



177 



han descrito esta planta, por lo me- 
nos con este mismo nombre, ni Gay ni 
Philippi; v D. Ricardo Martínez Ortiz, 

en su «Compendio de Horticultura 
practica», la llama agrostis capillaris 
y dice que se siembra de Enero á Ju- 
nio. Algunos la llaman también pos- 
tita d' la Virgen. — Hacerse ilusiones ó 
la ilusión. Véanse estas frases en el 
art. Hacer. 

Ilusionar, a. y ú. m. c. r. Causar 
ilusión, llenar de ilusiones. Es el v. 
francés ülusionner y s' illusionner que 
muchos traducen literalmente, incluso 
el Dice, de Zerolo. Los buenos escrito- 
res españoles y americanos no admiten 
este galicismo y emplean en su lugar 
el v. alucinar y alucinarse, que signi- 
fica: «perturbar la razón, cou engaño 
de los sentidos, algún daño físico ó 
alguna influencia moral; fig., ofuscar, 
ir ó engañar con arte ó predomi- 
nio». Como se ve, es sinónimo del v. 
francés y en algunos casos es igual. 
Otras veces se traduce mejor por dos 
ó tres palabras castellanas. Véase Ha- 
üusiones en el art. ELiCEB. 

Ilusionista, com. Persona que 
con artii.' ¡visión entretiene á 

la gente. En castellano tenemos pres- 
. ra: «persona embaucadora, 
que con habilidad y artificio fascina á 
la gente». 

OBIAMEKTE, adv. de m. De 
manera ilusoria. No hay porqn ten< r- 
lo fuera del D. 

II.' 3TBACIÓN, f. (Acción <> 

de ilustrar ó ilustrarse», es todo lo que 
dice de esta voz el Dice Por consi- 
guiente, no alcanza la definición a 1 •- 
ilustraciones viva- y 
de cuerpo y 
alma, algunos modernos: 

ilustraciones de la 

•Je Cl.il., t. III. 



leí foro, etc.; es decir, las 
lumbreras, y por otros maios nombres, 
eminencias, celebridades, 
personalidades. «;Á quién demo- 
nios, decía Baralt, le ocurre decir 
ilustraciones por varones ilustres? 
¿Tan pobre es nuestro idioma que ne- 
- ta este galicismo para significar 
los hombres que se han distinguido, 
y han ilustrado á España en materias 
de Estado y gobierno, en armas, artes, 
ciencias y letras?» Mientras haya pe- 
dantes, y los habrá siempre en el mun- 
do, habrá quienes apliquen las palabras 
sonoras y retumbantes, aun contra su 
propio significado, á las cosas ó perso- 
nas grandes ó extraordinarias. Y esto 
es lo que ha pasado con las voces aquí 
[as. Véase Celebridad. — Otra 
ilustración que queda fuera de la de- 
finición del Dice, es la de los libros, 
revistas, diarios, etc., es decir, la lámi- 
na, estampa ó grabado, que hoy en día 
se ha hecho tan común y ha progresa- 
do tanto. Podría decirse que está in- 
cluida en las palabras «efecto de ilus- 
trar», porque una de las aceps. de 
ilustrar es: «adornar un impreso con 
láminas ó grabados alusivos al texto»; 
pero nos parece pobre y escasa defini- 
ción para una cosa tan concreta y 
mejor seria decirlo con más claridad. 
No haremos alto en el origen inglés 
de esta acep., tanto para el v. como 
para el s., porque ya se ha hecho ge- 
neral y es aceptada por todos. No im- 
porta que los clásicos no llamaran 
ilustraciones las láminas y grabados, 
sino las notas ó aclaraciones de los 
libros, que asi han variado también 
muchas otra.- cosas desde su tiempo al 

oueBl 

[LUSTBiSDíA, f. Es lástima que el 
Dice, corriente haya suprimido esta 

23 



178 



IMÁN 



IMB 



voz, dejando solamente el adj. Ilus- 
trisimo, ma, cuando todavía se dice 
en España y América á los obispos 
Su Ilustrisima y Vuestra Ilustrisima. 
Lo mejor será volver á aceptarla tal 
como la definía el Dice, de Autorida- 
des: alisado como sustantivo significa 
el tratamiento que se da á personas 
constituidas en dignidad eclesiástica: 
como arzobispos ú obispos, ó por prag- 
mática ú atención; y también á otras 
personas seculares según estilo y prác- 
tica». No es menester alegar citas del 
P. Isla, Alarcón y otros modernos, que 
dicen sin escrúpulo Su Ilustrisima, 
como dijeron también los antiguos con 
Cervantes á la cabeza. 

Imaginaria, f. Es término de Mi- 
licia'y significa: <tguardia T que"no pres- 
ta efectivamente el servicio de tal, 
pero que ha sido nombrada para el 
caso de haber de salir del cuartel la 
que está guardándolo». En el ejército 
chileno llaman imaginaria la guar- 
dia nocturna del cuartel y que, gene- 
ralmente, se confía á los aprendices ó 
reclutas. 

Imaginarse. El Dice, lo admite 
Bolamente como n. y a., siendo que 
todos loa clásicos lo han asado también 
r. r. He aquí algunas pruebas: > 
imaginaba, que por grandes maestros 
que le hubiesen curado...» «rCuando 
86 imaginó ser cosa de nueva aventu- 
ra...» «Pienso desgajar otro ramo tal 
y tan bueno como aquel que me ima- 
gino». (May al revés de. lo que v. m. 
se imaginaba». (Quijote, p. I. ce. I, 
IV, VIII, XXXI). -i Luego u imaginó 
que Constanza no había de Ber suya». 
(Cerv., Li ilustre fisgona), asi mismo 
Fray I/'i¡s de León y (Irmas clásicos. 

Imanación ó imam-achín, f. Ima- 
nar ó imantar, a. y ú. t. c. r. 



Imborrable, adj. Aunque está 
bien formado, no lo usan sino los seu- 
docultos, porque la Voz castiza que 
hay para esto es indeleble: «que no se 
puede borrar ó quitar». Del latín de- 
lere, borrar. 

Imbunchar, a. Hechizar ó em- 
brujar. — Engañar ó estafar por medio 
de un imbunche (5. a y G. tt acp.)— 
Robar con cierta habilidad y misterio. 
Véase el siguiente. 

Imbunche, m. Es uno de los 
brujos ó seres maléficos araucanos. Se- 
gún las creencias populares, los bru- 
jos ó machis se roban los niños de seis 
meses, se los llevan á sus cuevas, les 
tapan las salidas naturales del cuerpo 
para que se críen monstruosos, los 
alimentan y enseñan á su manera, y... 
cátalos imbunches. Éstos cuidan 
de los entierros ó tesoros escondidos, 
revelan las cos;is ocultas y se comuni- 
can con el demonio, como el médium 
con el espíritu. Tal es el concepto ge- 
neral de imbunche. — Por exten- 
sión, niño feo y horrible, gordo y 
lotonado. — Pig., maleficio, hechio 
— Cosa que se enreda [y confunde de 
repente, como por obra de un ser ma- 
léfico. — Asunto que, por haberlo al- 
guien enredado ó confundido, se I 
de difícil o imposible solución. — Cuen- 
to ó asumo embrollado que se finge 
con el ti ii de conseguir algo. Véase 
Tío (l 'lienta rf«Z).— La etimología de 
• Ma voz es el araucano iriun ó irum, 

animales pequeños cuadrúpedos, ó 
monstruos, y la partícula che, indica- 
tiva de persona: monstruo humano. 
Febréa da en particular esta definición 
de wutneke: "los que consultan los 

brujos en sus cuevas, donde los crian 
desde chiquitos pala sil- lieelia | | [aS o 

encantos*. Poco después trae el v. 



IMB 



IMB 



179 



wún ó irun, crecer levantándose, hin- 
chándose, multiplicar; lo que explica 
más todavía la formación del mons- 
truo. Para que se vea cómo se ha con- 
servado hasta hoy la tradición, léase 
lo que dijo en su tiempo el P. llaves- 
tadt : • E» fama entre los indios que 
sus brujos alimentan en cierta cueva 
una especie de hombres, á quienes, 
cuando todavía maman, les cosen los 
ojos, la boca y el ano, para que, al 
crecer, degeneren en otra Sgura ó es- 
pecie; y que éstos son sus consultores 
y consejeros, cuyo consejo solicitan 
cuando se reúnen en sus cuevas, que 
llaman rmu». En el folleto de D. Ju- 
lio Vicuña Cifuentes iMitos y supére- 
nles», leemos: a De las declaracio- 
nes insertas en un proceso seguido á 
varios brujos de Chiloé en 1880, ex- 
tractamos sobre el imbunche las 
siguientes noticias. En Quicaví, en la 
llamada Cueva de Qui--<ui, que es una 
casa subterránea construida por los 
mismos indígenas, dice uno de los 
declarantes que él vio, hace mu- 
chos años, dos seres completamente 
desfigurados, que se parecía el uno 
á un chivato, porque también se 
arrastraba, y el otro era un hombre 
desnudo, y con barba y pelo comple- 
tamente blancos y que le llegaban á 
la mitad del cuerpo. A este ultimo le 
conocían con el nomine de ibunche, 
y a aquél, con el de chívalo... Estos ha- 
bitantes de la cueva aparentaban tener 
j desde su fun- 
dación existían, reemplazándolos por 
otros cuando i in. Para adqui- 

rirlos se reunía el consejo (de los 
brujos) y determinaba las personas 
que debían ser el ibunche y el 
chivato, y, aun cuando ellos no qo 
ran, los tomaban \x>r la fuerza y los 



encerraban en la cueva. Ahí los acos- 
tumbraban á vivir, sin permitir que 
salieran á ninguna parte y mante- 
niéndolos con carne de chivato, de 
cabrito y de niños difuntos que roba- 
ban en el panteón y dándoles á beber 
agua de picochihum. Asi acostum- 
braban á esos individuos á desempeñar 
el papel que de antemano se les había 
encomendado. De esta manera per- 
manecían encerrados, y sólo cuando 
estaban convencidos de que no irían 
á ninguna parte, amenazándolos con 
la pena de la vida si se arrancaban, 
les daban de cuando en cuando per- 
miso para que salieran de noche á 
divertirse. Esta libertad consistía en 
salir á dar brincos y gritos en la pampa 
como chivatos. Tienen la creencia 
de que estos dos encerrados al fin 
se convertían en diablos». En vista 
de estos antecedentes no nos parece 
muy exacta la descripción del im- 
bunche dada en el folleto a Chiloé» : 
i El imbunche ó buta, según la 
tradición chilota, es el brujo que 
preside el aquelarre. Tiene la cara 
vuelta hacia atrás y una pierna adhe- 
rida á la espalda. Anda en cueros y 
sale de la cueva en que habita acom- 
pañado de los demás brujos, los cuales 
son simples mortales que tienen la 
propiedad de volar ayudados del 
macuñ, que es, ó un cuero de pescado, 
ó la piel de un cadáver, que ellos se 
colocan sobre el pecho, donde brillan 
con una luz fosforescente. La voz del 
imbunche es formidable y aterra- 
dora». Alvarez de Toledo, en su 
J'urén indómito, nombra una vez 
este mito, sin que se vea claramente 
el concepto exacto que tenía de él: 

Uno de Iob catorce que murieron, 
Pere'la fue', ú <|uien estos hombres vano» 



180 



IMP 



i:>ip 



Por inmortal ó mágico tuvieron 
Ó por el Ibumché de los cristianos. 

(Canto XXIII). 

Imitación, f. ¿Qué decir del uso 
moderno que emplea esta voz como s. 
apuesto? Que, eu general, indica des- 
cuido y pobreza y e3 prueba del atro- 
pello y rapidez en que se vive. Como 
si no hubiera tiempo para redondear 
la frase, se dice: Fachada imita- 
ción ladrillo, en vez de Fachada 
agramilada-. Tela imitación cue- 
ro, en vez de Tela coriácea, á imita- 
ción de cuero, que imita cuero. 

Impago, adj. D ícese de aquel a quien 
no se ha pagado. Vocablo que nos ha ve- 
nido de la Argentina y que ya se ha 
hecho general en Chile. No es peor que 
el adj. fam. pago, que admite el 
Dice: «dícese de aquel á quien se 
ha pagado. Ya está usted jiagot. Por 
consiguiente, bien puede aceptarse el 
compuesto impago, aunque sea con 
una sola terminación como el simple, 
porque la femenina hasta ahora na- 
die la usa en ninguno de los dos. 

Imparticipable, adj. Que no 
se puede participar. Basta decir inco- 
municable. 

Impavidez, f. Demudo, valor y 
serenidad de ánimo. En Chile, inso- 
lencia, irrespetuosidad. Lo mismo en 
el Perú. 

Impávido, da, adj. Libre de pavor, 
sereno, impertérrito. Así en castellano; 
pero en chileno vale ins tiente, irres- 
petuoso, desvergonzado, descarado. 
Muchacho impávido: el que es ca- 
paz de decir ó plantar una fresca al 
lucero dd alba. Como se ve, concucr- 
dau las dos aceps, en la ausencia ó 
falta de pavor, pero discuerdan en la 



falta de respeto. Se usa también en el 
Perú y en Bolivia lo mismo que en 
Chile. 

Impelir, a. Impeler. 

Imperfeccionar, a, Xo está 
aceptado en el Dice, y basta con de- 
teriorar, mutilar, menoscabar. 

Imperfectibilidad, f. Ha; 
feclibilidad (calidad de perfectible) y 
perfectible (capaz de perfeccionarse); 
pero, así como no hay imperfecti- 
ble, así no puede haber tampoco 
imperfectibilidad. 

Imperialismo, m. Sistema de go- 
bierno por el cual se procura aumen- 
tar el poder, y principalmente el 
territorio, de una nación, abusando, 
por lo general, de la fuerza . Es neolo- 
gismo usado en las lenguas modernas 
y que urge introducir en el Dice, por- 
que ya se usa en todas partes. Xo 
puede ni debe confundirse con el abso- 
lutismo ó gobierno absoluto, ni con el 
cesarismo: estos son los gobiernos que 
reúnen eu sí todos los poderes, y el 
imperialismo busca solamente el en- 
grandecimiento de la nac 

Imperialista, adj, y u. t.c. s. com. 
Partidario ó secuaz del imperialismo. — 
Adj., perteneciente o relativo al impe- 
rialismo. Doctrinas ó teorías imperia- 
listas. Debe admitirse en ambas acepe. 

Impersonalidad, f. Calidad de 
impersonal. Voz que hace falta en el 

Dice. 

Impertinentes, m. pl. Ante, jos 
con mango. 

Imperturbablemente, adv. de m. 
De manera Imperturbable. Bien puede 

admitirse. 

Implantación, f. Anión y efi >•- 
to de implantar. Véase el siguiente. 

Implantar, a. P 6 plan- 

tar, fundar. Mi . • atablar, erigir. 



IMP 



IMP 



Iftl 



instituir. Éstos y muchos otros verbos 
tiene el castellano para traducir el 
implanler francés, que todavía, gracias 
a Dios, no ha penetrado en el Dice. 

Implicancia, f. Aunque lo usa 
nuestro Código Civil, no es castizo y 
dígase implicación: «contradicción, 
oposición de los términos entre sí». 

Imponencia, f- Calidad de im- 
ponente; grandeza, majestad, majes- 
tuosidad. 

Importador, ra, adj. y ú. t. c. s. 
Que importa ó introduce géneros ex- 
tranjeros. Falta esta voz en el Dice, 
donde debe figurar con el mismo de- 
recho con que figura exportador, ra. 

Importar. Es n. y a. según sus di- 
ferentes aceps., pero nunca r. Xo se 
diga pues: Sin importársele nada 
por tal cosa, sino Sin importarle nada 
ó sin que nada le importase tal i 
«Importóse el gasto total de la 
.- de veinticuatro mil duros». 
(Coloma, Recuerdos de Fernán Caba- 
llero, XVI). 

Imposibilitar. Sólo es a. en el 
Dice, y significa: «quitar la posibili- 
dad de ejecutar ó conseguir una cosas. 
Xo vemos por qué no pueda admitirse 
también c. r., sinónimo de inhabilitar- 
se, incapacitarse, inutilizarse. «Entra 
con facilidad la costumbre, y viene 
casi ;i imposibilitarse el remedio». 
(Murillo, Escala ¡ ■', p. I, c. 

XXIII i. tampoco tiene 

en el Dice, y debiera tenerla, la cali- 
ficación de r. 

Imposible, adj. n chi- 

leno. :ite sucio, muy desasea- 

do; acep., que se explica por elipsis: 
imposible (de mirar). Don Juan Va- 
lera ite adj. en el significado 
de «insufrible, inagoanl o-ien- 
do, sin duda, elipsis como nosotros: 



imposible de aguantar ó sufrir. «Yo 
estaba imposible de mimada, de tra- 
viesa y de voluntariosa. Yo era un 
diablillo y necesitaba que me metiesen 
en costura». (Los telefonemas de Ma- 
nolita, cuadro I). 

Imposta, f. Véase Emposta. 

Impostergable, adj. Que no se 
puede postergar. Apliqúese esto á su 
admisión en el Dice. Y lo mismo de- 
cimos del s. impostergabüidad y del 
adv. impostergablemente, aunque sean 
menos usados que el adj. El simple 
postergable tampoco aparece en el Dice. 

Impracticabilidad, f. Calidad de 
impracticable. Aunque el castellano 
mira con cierta aversión estas pala- 
bras sesquipedales ó kilométricas (val- 
ga este término por lo propio que 
es para el caso), muchas veces hay 
necesidad de usarlas, y entonces necés- 
sitas carel lege. 

Imimiegnable, adj. Que se puede 
impregnar. Merece la admisión cu el 
Dice. 

Impremeditado, da, adj. Xo apa- 
rece en el Dice, pero está bien for- 
mado del v. premeditar y la partícula 
negativa in. «Poldy esperaba que per- 
maneciese secreto su impremeditado 
desliz». (Juan Valera, Garuda ó la 
Cigüeña blanca, VI). — Bien puede 
admirse también el adv. modal impre- 
meditadamente, C ¡no lo está el simple 
premeditadami nU . — Impremeditación 
fué admitido por primera vez. 

Imprenta, '. En los pantalones, 
acto de planchar las perneras para 
darles la debida forma, ó de coser in- 
teriormente en la parte inferior de 
amba8nna tira • ircnlar, para quesean 
más duraderas y queden mejor forma- 
das. — Acto do dar á los cuellos y so- 
lapas, por medio de la plancha, la 



182 



IMP 



IMF 



forma que les es propia. Se usa en 
Chile tanto como el siguiente, i'.* acep. 

Imprentar, a. Del ant em- 
prentar, hoy imprimir. Suele oírse 
en Chile aun eutre la gente no del to- 
do ignorante: «¿Por cuánto podran 
imprentar este libro?» — Pero la 
acep. más conocida aquí, sobre todo 
entre sastres y costureras, es la de 
-planchar los cuellos y solapas y las 
perneras de los pantalones para darles 
la debida forma. Otros la aplican so- 
lamente al acto de coser por el inte- 
rior uua tira circular en la parte infe- 
rior de las perneras, para que queden 
más duraderas y mejor formadas. — 
La explicación de estas aceps. sastre- 
riles debe de ser la confusión del ant. 
emprentar con el moderno impri- 
mir, que se puede aplicar también al 
acto de cargar la plancha sobre el gé- 
nero, porque hace presión sobre él. 

Imprentario, ria.ra. y f. Dne- 
ño de imprenta. — Empleado en im- 
prenta. Es vulgarismo chileno. 

Imprescriptibilidad, f. Cali- 
dad de imprescriptible. Xo lo admite 
el Dice, y ya sabemos que el castella- 
no huye de vocablos tan largos. 

Impresionabilidad, f. Calidad de 
impresionable. Lo pedimos por la mis- 
ma razón que el siguiente y nos reímos 
de la disculpa de Baralt, que prel 

la xozsensiliil idad, porijUc es nus fácil 

de pronunciar y porque tiene cinco 
letras menos que impresionabilidad. 
¡Razón de cajista ó de taquígrafo I 

Impresionable, adj. Fácil de im- 
presionarse ó de recibir impresión. 
Como es legítimo derivado del v., no 
hay por qué hacerle oposición ni mi- 
rarlo como galicismo, y ojalá lo admi- 
ta el Dice. Para vocea oomo éstas, que 
son, con relaciona los verbos, casi 



como las inflexiones personales, no 
hay para qué invocar la autoridad de 
los clásicos. Asi como no sería posible 
probar que usaron ellos todas las in- 
flexiones de todos los verbos, asi tam- 
poco debemos buscar en ellos todos los 
derivados de fácil formación, como 
son los adj. en ble, los diminutivos y 
aumentativos, los superlativos, etc. 

Impresionismo, ni. Véase Efec- 
tismo. Está bien formado y no ve- 
mos inconveniente para que se le acep- 
te. «Entonces no se conocía el impresio- 
nismo ni se cultivaba demasiado el 
detalle pintoresco». (Menéndez y Pe- 
layo, Antoh de poetas, ¡ir. esp., t. 
XIII, pág. 66). 

Impresionista, adj. y ú. t. cs.com. 
Yéase Efectista. Está bien formado 
y es de uso corriente entre los mo- 
dernos; bien podría pues admitírsele. 

Imprimátlu, m. Licencia que da 
la autoridad eclesiástica para imprimir 
un libro, folleto u hoja suelta. Es el 
presente del subjuntivo pasivo del v. 
latino imprimere y se traduce: impri- 
mase. Como en muchas partes se otor- 
ga la licencia con esta sola palabra, 
por eso algunos la usan como s. «Voy á 
solicitar el imprimálur. Se me concedió 
el imprimátw». Bien puede aceptarla 
el Dice, como tiene ya aceptados exe- 
quátur, accésit, vade ó vademécum, 
vade retro, volavérwnt, veto, etc., etc. 

Improbidad, f. Falta de probi- 
dad. «Excelente vocablo que debemos 
adoptar, porque hace falta y esta bien 
formado >'. Asi dijo Baralt, sin que el 
Dice, le haya hecho caso basta el día 
de hoy. 

[HPROFXKABLB, adj. Que no se pue- 
de profanar. tTJn misterio improfana- 
ble,\n\ someta semotórvm», escribió .b>- 
tabeche en el artículo El liberal de 



IMP 



IN 



183 



Jotabeche. La voz está bien formada, 
lo mismo que la simple pro/anable, 
y bien puede admitirse. 

Impronunciable, adj. Imposible 
de pronunciar; de muy difícil pronun- 
ciación. No bay para qué acumular 
citas en su defensa y basta saber que 
lo recomienda pira la admisión el 
rígido P. Mir en su Rebusco dé voces 
castizas. 

Improperios, m. pl. Hace falta en 
el articulo que el Dice, dedica á esta 
voz la acep. de-versículos y respuestas 
que se cantan en el oficio de presan ti- 
ficados del viernes santo, y en los cua- 
les se contraponen los beneficios he- 
chos por Dios al pueblo judío con los 
malos tratamientos que dio éste al 
Salvador. 

Improtestaule, adj. Véase cómo 
lo usó nuestro Jotabeche: «Un juicio 
final, un concurso de innumerables 
acreedores, un improtestable pedir y 
cobrar de servicios insolutos». (El 
provinciano renegado). El significado 
de este adj. es el mismo que tiene en 
el foro y en el comercio el v. protestar, 
más la negación de la partícula in. 
Aunque está bien formado, no habría 
para qué admitirlo, porque su uso se- 
ria muy limitado y porque no es posi- 
ble trasladar al Dice, todas las voces 
que, conforme á las reglas ó á la índo- 
le de un idioma, puede formar un 
autor. Por la misma razón no pedimos 
la admisión del simple pro/estable. 

Improviso (Da un), m. adv., 
hermano de De un de repente. Dígase 
con más brevedad de improviso, al 
improviso, i» i im- 

provista. — Improvisadamente 
no está admitido en el Dice. 

hfPÚBEB ó rMPÚBKRO, ra, adj. y ú. 
t. C. 8. 



Impudor, m, Falta de pudor. Usa- 
do por Pereda y otros, todavía no se 
ha hecho general; pero está bien for- 
mado y es útil. 

In. «Prep. inseparable que se con- 
vierte en im delante de b ó p, en í de- 
lante de /, omitida la que esta prep. 
lleva eu latín delante de la misma 
letra, y en ir delante de r. Por regla 
general equivale á en, como en impo- 
ner, ó denota negación ó contrariedad, 
haciendo que las voces simples de 
nuestra lengua á que se halla unida 
signifiquen lo contrario de lo que sig- 
nificarían sin ella; v. gr.: incapaz, 
inhabilitar, imprevisto, ilirito, irregu- 
lart. Es todo lo que enseña el Dice, 
sobre este prefijo ó partícula, nó 
preposicióu. Á nuestro juicio, habría 
sido más propio hacer de éste tres ar- 
tículos separados: uno que tratara de 
la partícula in como negativa; otro, 
del sufijo in, que significa dirección 
hacia un punto, superposición, agre- 
sión, entrada, movimiento de rever- 
sión, mayor intensidad de la voz sim- 
ple; y otro, de la prep. latina in, que 
se conserva en algunas expresiones 
también latinas: in sarris, in statu 
quo, in púribus, in promptu, in párti- 
bns. Respecto del primero, habría que 
extenderse mucho más, diciendo que 
esta partícula puede anteponerse á 
casi todos los adj. y á muchos sustan- 
tivos, y que en esto debe cada uno 
guiarse por la eufonía y el buen gusto, 
porque es imposible que un Dice, con- 
tenga todas las voces que pueden for- 
marse de las legítimas raíces de una 
lengua. Por eso, cualquiera puede ver 
todas las nuevas que nosotros hemos 
añadido, compuestas de esta partícula, 
sin pretender, por de contado, haber 
agotado la materia; por lo cual puede 



184 



INAL 



INAN 



agregar todavía: inaprovechable, ine- 
jecutable, inarrendable, inemendable, 
inaprovechable, etc., etc. Imlerogable 
llamó la señora Pardo Bazán lo que 
do puede derogarse; inrompible 
(que debe corregirse irrompible) dijo 
D. Vicente de Pereda de lo que no 
puede romperse; y así tantos otros. 

Inabordable, adj. Caso de ad- 
mitirse, sólo se usaría en Marina en 
las aceps. del v. abordar; mas no po- 
drían dársele las aceps. galicanas del 
terrestre y moderno abordar. Véase 
en su lugar. Por eso no puede decirse 
hambre ó mujer inabordable (inac- 
cesible, intratable), asunto inabor- 
dable (que no se puede tratar, deli- 
cado, secreto, reservado, según los 
casos). 

Inacentuado, da, adj. Usado por 
Bello y otros, merece sur admitido, 
como contrario de acentuado. Alono, 
na, significa también: «sin acentua- 
ción prosódica»; y tónico, ca, lo contra- 
rio. Algunos filólogos dividen las 
sílabas átonas ó inacentuadas en pre- 
tónicas y postónicas, según estén antes 
ó después de la tónica. También son 
voces que merecen admitirse. 

Inactividad, f. Falta de activi- 
dad ó de diligencia; inercia. No se 
acomoda el simple actividad á formal 
este compuesto. El adj. inactivo, va, 
sí está bien formado y aparece en el 
Dice. 

Inalcanzable, adj. Que no se 
puede alcanzar ó conseguir. Basta 
con inasequible. 

Inalterable, adj. Tienen r:ix<m 
Orellana y Ortúzar para reclamar por 
la confusión que se hace entre 
adj. é inalterado, <¡<i. El primero sig- 
nifica: cqne no se pnede alterar»; y 
el segundo: «que no tiene alteración». 



Por consiguiente, cuando, apaciguado 
ó sofocado un motín, se dice: «El 
orden continúa inalterable*, no es 
siempre exacto; lo ordinario es que 
iel orden continúe inalterados. Mas, 
como muchas veces hay poca distan- 
cia de la posibilidad al hecho, suelen 
confundirse ambos conceptos. 

Inamalgamable, adj. Que no 

se puede amalgamar. .Aunque bien 
formado, no se puede admitir por lo 
largo. Con mucha gracia lo usó Jota- 
beche en sentido fig.: «No obstante la 
preocupación de tenerlos [al clero y 
al liberalismo] por inamalgama- 

bles». ( El liberal de Jotabeche ). Muy 
propio de quien usaba continuamente 
términos de Minería. 

Inameno, na, adj. Xo ameno, falto 
de amenidad. Bien puede admitirse, 
aunque no tuviera en su abono mas 
que su buena formación (el latín ina- 
manus) y la siguiente autoridad: 

Hasta '•;' n ¡na ver del negro mnro 
Y el grao Pintón, que entrambos son señores 
De reinns inameno*. 

(P. Sánchez de Viann. U •••. 1. X). 

Inamisible, adj. Que no se puede 
perder. Del v. latino omitiere, perder. 
No falta quien lo confunda con inad- 
misible: no admisible. Éste es deriva- 
do de admitiere, admitir. 

Inamovibilidad, f. Inamovili- 
calidad de inamov ible. Fe 
ción igual á la de movilidad é inmovi- 
lidad. 

Inánime, adj. Dígase exánime: 
<isin Befial de vida ó sin vida; fig., su- 
mamente debilitado, sin aliento, des- 
mayado». Dijo pues nía 1 Fernán Ca- 
ballero cuando escribió: eEI descono- 
cido levantó -¡ Perico inánime en 
mi- robustos brazos». (¿Quién no ad- 



INAR 



INAV 



185 



mira la sabiduría de Dios, qne destos 
tan artificiosos movimientos quiso 
dependiesen casi todos los movim 
tos de todos los demás cuerpos que 
carecen de sentido, y mudanzas de las 
• inánimes desee mundo ele- 
mental?" (Nieremberg, Hermosura de 
Dios, 1. II. c. I. § V). Aquí debió de- 
cirse inanimadas (sin alma). 

Inapercibido, da, adj. Basta 
con desapercibido ó mal apercibido, en 
el sentido castizo; en el sentido gali- 
cano habría que traducirlo por inad- 
vertido, ignora 

Inaplacable, adj. Dígase impla- 
cable: «que no se puede aplacar ó 
temp 1 

Inaplazable, adj. Que no puede 
aplazar.-'-. Bace falta en el Dice. 

Inaprensivo, va. adj. No aprensi- 
vo. «Con estas ilusiones, que el más 
se habría forjado en su 
¡' i. Nubes de i 
XVII;. Merece la admisión en el 

INAPROPIABLE, adj. Que no puede 
ser apropiado. Merece la admisión 
del Dice. 

Inapto, ta, adj. Lo contrario de 
apto es inepto (no apto ó á prop 

a una cosa; necio ó incapaz); asi 
como el contrario de aptitud es i 

Inarmonizable, adj. Que no 

monizar. Ni éste ni el simple 

armonizable son de tanto uso que 

ezcan la admisión. 

Inartifh ..II cho sin 

artificio. Bien puede admitirse, como 

también el i > adv. modal. 

: doquier difundían 

de todos, verificán- 
iota y repentinan.' 
según las ocasiones». (D. Agustín 
D ChiL, t. III. 



Duran, Memorias de la Arad., t. III, 
pág. 10). 

Inartístico, ca, adj. Xo artístico, 

falto de arte. «Dejábamos que D. Ta- 
deo Ignacio Gil, corregidor de inartís- 
tica memoria, dictase suntuarias leyes « . 
(El Con. I ste, Memorias de la 

. t. II, pág. 412). Bien puede 
admitirse. 

Inasistencia, f. Acción ó efecto 
de no asistir. Es voz perfectamente 
formada y usada por todos los moder- 
nos, que debería ya estar en el Dice. No 
basta la disculpa de que su significa- 
do puede expresarse con falta, porque 
esta voz supone algún defecto ó culpa, 
ni con ausencia, porque no es igual, 
ni con marro, porque es muy familiar, 
1,1 con no asistencia, porque es la mis- 
ma jeringa con otro bitoque, como 
decimos en Chile. Véase Falla. 

[NASISTENTE, adj. y ti. t. c. s. Que 
no asiste. Decimos de estelo mismo 
que del anterior. Véase Fallero. 

Inatacable, adj. Aunque esta bien 
formado de atacable, no es necesario, 
porque tenemos otros más castizos y 
expresivos, como inexpugnable, incon- 
trastable. Véase Atacar. «Eos ladro- 
nes, borrachos y vagos forman una 
falange inatacable'». (Jotabech, Los 
chismosos). Sin embargo, no se ve 
inconveniente para admitirlo. 

Inatendible, adj. Que no merece 
atención. Bien puede admitirse. \ 
se Desatendible. 

INAVENIBLE, adj. Diccse del que 
¡ifícil de avenirse con los den 
Ajsí como pedimos la admisión del 
simple avenible, pedimos también la 
di 1 compuesto. Desavenido, da ("díce- 
se del que está discorde ó no se con- 
forma con otro») que admite el Dice, 
no expresa la misma idea. 

21 



1-.'. 



INC 



INC 



Inaveriguado, da, adj. No averi- 
guado. Lo usó Juan Montalvo: «Des- 
tino es poder oculto, profundo, miste- 
rioso. ..destino es ser inaveriguado*. 
(Capítulos que se le olvidaron á Cerv., 
pról., c. VIII). Bien puede aceptarlo 
el Dice. 

Incandescencia ó candencia, f. 
Incadesceste, ó candente, adj. 

Incapturable, adj. Que no puede 
ser capturado. No vemos inconvenien- 
te para aceptarlo. 

Ixcardinacióx, f. Acción ó efecto 
de incardinar ó de incardinarse. Véa- 
se Incardinar. 

Incardinador, ra, adj. Aplícase 
á la persona que incardina. Véase el 
siguiente. 

Incardinar, a. Verbo muy usado 
en Derecho Canónico y en Teología 
Moral en el significado de-admitir un 
obispo en su clero á un subdito de 
otra diócesis. Ú. t. c. r. Tiempo há 
que debería estar admitido en el Dice, 
con sus dos derivados anteriores. 

Ini'aknatus, m. Parte del credo de 
la misa, que comienza con las pala- 
bras: Et inca mal us esl, y acaba con 
homtt facías esl, y durante la cual 
deben todos los asistentes arrodillarse 
con ambas rodillas, si la misa es can- 
¡. y con una, si es rezada. Es voz 
qne merece estar en el Dice. Se dirá 
que, para ser lógicos, debiéramos 
pedir también la admisión de Mise- 
reáiur, Tndulgéntiam, Júdica me, etc.| 
á lo cual contestamos que no son 
tan conocidas y usadas 
de iodos como Incamatus, que lo es 
en Liturgia, en M - rada y en 

todos los devocionarios. 

Incásico, ca, adj. Perteneciente 
a relativo á los incas. Mochos españo- 
les y americanos han asado esta voz; 



pero el Dice, nos da por primera vn 
marico, ca, que es mejor formada y 
tiene la autoridad de los mejores 
escritores. 

Incasto, ta, adj. No casto. Aun- 
que usado por el Maestro Valdivielso 
(véase LrciFERixo), no ha tenido 
aceptación ni lo ha acogido el Dice. 
Dos veces aparece también en una 
loa del siglo XVII. (Cotarclo, Calece, 
de entremeses..., n.° 156). 

Incendio, m. Como fig. significa 
solamente «afecto que acalora y agita 
vehementemente el ánimo; como el 
amor, la ira, etc.»; por consigniente, 
no es propio decir, como en Chile, 
Hablar incendios contra uno. 

Corríjase: Hablar ó echar pestes; 
porque pestes, en pl., significa: «pala- 
bras de enojo ó amenaza y execración». 
— Tocar á incendio, que decimos tam- 
bién aquí, es usado en castellano 
aunque no aparezca en el Dice., que 
sólo trae Tocar á fuego (hacer con las 
campanas señal de que hay un incen- 
dio); pero en el Tesoro de Covarrubias 
(arfe. Fuego) hallamos Tañer á fuego: 
ilañrr á incendio, para que acudan i 
matar el fuego». 

Incensada, f. Incensación admite 
solamente el Dice, por «acción ó efec- 
to de incensar». La incensada es un 
solo movimiento ó impulso del incen- 
sario, es el arto concreto de incensar. 
Creemos que debe admitirse tanteen 
el sentido propio como en el fig, tío 
viven y triunfan y hasta regatean el 
saludo á los hombres de bien, porque 
se consideran á mayor altura que ellos, 
en virtud de que asi se lo hace creer, 
-us acatamientos é incensada», el 
mismo público ?i (Pereda, La ¡fon- 

tálvee, .XIII). iDespnés, unas cuantas 
:• para lijarlo!.. (Id.. X tibes 



INC 



INC 



187 



de estío, XIII). «Responso va y jiso- 
pada viene, incensada por acá, 
quiem por allí, amén por el otro lado» 
(Id., De tul palo, VIII). 

Incensador, ra, adj. y ú. t. c. s. 
Que inciensa, en la acep. fig. de «li- 
sonjear», que tiene este v. Creemos 
que debe el Dice, admitir este vocablo. 

In<'¡]'iknte, adj. Que empieza, 
principiante. Del latín meipere, comen- 
zar. No debe confundirse con insi- 
piente, adj. y ú. t. c. s.: falto de sabi- 
duría ó ciencia; falto de juicio. Se 
deriva del latín insipiens, tis, que 
significa lo mismo, porque es compues- 
to de la privativa in y del adj. sapiens, 
tis, sabio, juicioso. Por eso en un auto 
antiguo de San Francisco se lee in- 
sapiente. 

Inciso. Véase Apartk. 

Incivilmente, adv. de m. De ma- 
nera incivil. Bien puede admitirse. 

Inci.i-sivk, adv. de ni. No puede 
decirse inclusives. Véase ExOLTJ- 
SIVE. 

Incluso, sa, adj. Arinque es parti- 
cipio irregular de incluir, se usa sola- 
mente como adj. Así lo advierte 
expresamente el Dice. Por consiguien- 
te, no puede aprobarse el uso moderno 
de hacer invariablí i, convir- 

tiéndolo en preposición. «La misma 
dureza de su carácter y la briosa in- 
flezibilidad d o badán más 

veliementeen ella toda pasión, inclu- 
so la del amor». (Juan Valora, El Co- 
mendador Mendoza, XIV). Debió de- 
cirse inclusa, ftíenéndez y Pelayo usa 
también esta voz por lo general como 
prep.: «La leyenda lavara del caba- 
llero de (_'< ch... presenta todos los da- 
tradicionales, incluso l* antor- 
cha», (Anlul. ¡"des, 
t. XIII. pág. 842). Aun en la Gra- 



mática de la Academia (1906, pág- 
40) se esc mal uso: «Los mo- 

nosílabos acabados en consonante, 
incluso la y». No disuena tanto 
cuando se usa como adv. por no tener 
un s. a que modificar: «Podía encon- 
trar el mismo metro en tantos otros 
libros, incluso en las Fábulas lite- 
rarias de triarte». (Menéndez y Pe- 
layo, iliid., pág. últ.); bien que pudo 
decirse mejor: inclusas las Fábulas. 
Aunque Cuervo, en las notas á Helio, 
no reprueba este uso de incluso, sino 
que solamente lo expone y en el índi- 
ce califica esta voz de preposición im- 
perfecta; aunque algún otro gramáti- 
co, como Don Salvador Padilla (Gram. 
histórica de la lengua cas/., n°. 433) 
coloca á incluso entre las preposiciones 
impropias ó cuasi-preposiciones, igual 
á iludíante, obstante, saleo, durante, 
excepto; sin embargo, todavía debemos 
defender el uso correcto, que es el de 
los doctos, y que no consiente hacer 
prep. de esta voz sino solamente adj. 
de dos terminaciones. 

Incógnito, m. No admite el Dice, 
el s. incógnito sino solamente el m. 
adv. De incógnito, «de que se usa 
para significar que una persona cons- 
tituida en dignidad quiere tenerse 
por desconocida y que no se le trate 
con las ceremonias y etiqueta que le 
corresponden». Debe suprimirse la 
fr. «constituida en dignidad», porque 
no sólo los constituidos en dignidad, 
sino también los simples mortales, 
acostumbran disfrazarse de esa mane- 
ra. Desde nuestros primeros padres en 
el paraíso ya perdido; desde los <¡a- 
baonitas basta el último empleado de 
policía secreta, todos pueden vestirse, 
viajar y tratarse de incógnitos. — Se- 
gunda observación: no tiene cara de 



188 



INC 



INC 



m. adv. ni parece existir tal ni., sino el 
simple adj. incógnito, que se usa con 
la prep. de, porque la piden los verbos 
vestir, viajar, disfrazar, que son los 
más llevados y traídos en este caso. 
Asi como se podría decir: Pedro se 
vistió de máscara, viajó de actor, se 
disfrazó de mozo; así puede y debe de- 
cirse : Se vistió de incógnito, viajó de 

:iii/o, se disfrazó de incógnito; y 
así mismo, variando la terminación y 
número: La actriz se vistió de incógni- 
ta, Las princesas viajaron de incógni- 
tas. La prep. de en este caso no es 
régimen propio del v., como cuando 
se dice Vestirse de seda, sino que pre- 
cede simplemente al predicado, como 
en: Ir de embajador, Vengo de expío- 

or, Me hallé de alférez, Murió 
cardenal. (Véase De, 7 o .) — Tercera ob- 
servación: lo mismo qiii , que 
significa: «secreto del autor que ocul- 
>, admítase el s. incógni- 
to con esta ó parecida definición: 

rior de una persona que quiere ser 
tenida por desconocida. Véanse ahora 
algunas autoridades: «El amigo de 
Don Silvestre quería hacer poco raido 
para conserrar el más riguroso incóg- 
nito'». (Pereda, /.'■ 

. VI). "A pesar de su 
deseo de guardar el incógnito, la g 
le adivinaba». (Pardo Bazán, Zorrilla, 
II). Bstébanez Calderón lo usó como 
adj.: lEra nn aficionado émulo de 
Arquímedes, nn Newton que andaba 
ígnito por las playas y mataderos». 

hislt i di I nnirro). 

[noombüsi cbilidad, í. Calidad de 
incombusl ible. Largo es, pero necesa- 
rio; p ir tanto, debe acogerlo el léxico 
oficial, «Sobresaliendo entre ellos 

el ¡bisarse 

una barra de hierro ate por la 



mano, introducirla después por la 
boca y garganta; incombustibilidad 
que, como observó Tirabeque..., le 
podía ser provechosa en los infiernos». 
(D. M. Lafuente, Viajes de Fr. Ge- 
rundio, t. I, pág, 124). 

Incomible, adj. fam. Que no se 
puede comer. Dícese principalmente 
de lo que está mal guisado. 

Incómodo, da. adj. Que incomoda; 
que carece de comodidad. Tal es su 
verdadero significado y no el que 
familiarmente le dan algunos, de in- 
comodado, disgustado, enojado. Pásales 
a éstos con este adj. lo que á otros con 
el complemento consigo, que confun- 
den con el participio conseguido. 

Incompetentemente, adv. de m. 
De manera incompetente, sin compe- 
tencia. Es digno de admitirse. 

Inconcluso, ba, adj. No concluido. 

Sólo á extravio de la paj Tes- 

p milii nte o a omisión del cajista pele- 
mos atribuir la ausencia de esta voz 
en el Dice, máxime estando el simple 
concluso, si>. que es menos usado. 

OCURRENCIA, f. Calidad (le 
inconcurrente. Puede aceptarlo el 
Dice. 

Inconcurrente, adj. Aplfc 
la razón, motivo ó fundamento que 
no concurre A la demostración de un 
hecho; y así mismo a las circunstan- 
cias atenuantes ( > agravantes de un 
delito que no concurren en nn mismo 
sentido. Este y el anterior bou térmi- 
nos forenses que -i' usan en Chile 
y que merecen la aceptación del 1 1 

Inconducencia, f. Calidad de 
inconducente. 

I v ONFHSABLE, adj. Dícese ile lo 

que no puede confesi re , Lo a. ó el 
académico 1>. Emilio Cotarelo y bien 
puedi admitirse. 



INC 



INC 



1 so 



iNFORMABLE, adj. Que uo pue- 
de conformarse. Es digno de entrar 
en el I 

Inconfundible, adj. Que no puede 

confundirse. Hace falta en el Dice. 

'■¡■le, que tampoco 

[jíconjugabl] . no puede 

conjugara . Hace falta en Dice., 
como también el simple conjug 

ÍOCIBLE, alj. Ef Imiti- 

do conocible (que se puede conocer, ó 

capaz de ser conocido), no hay por 

desechar el compuesto, que es de 

uso general; tanto menos, cuanto que 

[uivalente incognoscible 
anticuado. 

Inconquistado, da, adj. No con- 
quistado. «Ella era morí- 

■ Justina, 1. III. c. III). 
El - lo trac in \ble. 

Inconsciencia, f. Falta d 

- Aun- 
que lo ni no lo 

.ha. 
iNALIDAD, f. Cali- 
dad de inconstitucional. Aunque largo 
y duro de pronunciar, es necesario y 
conviene admitirlo. En Chile es 
uso corriente, por lo menos desde el 
tien le, que lo empleó 

Incontenible, adj. Que no se 

puede co el simple 

a «mi el Dice, y 

anil«i< son >i _ 

i. 

Incontestablemente, adv.de 
m. D 

mente, sin duda alguna, indud 
te, induBil 



mente. Xo le pareció bien á Baralt, ni 
lo ha admitido tampoco el Dice. 

Incontrarrestable, adj. Que 
co se puede contrarrestar. Aunque 
usado por Pereda, no pedimos su ad- 
misión, porque no es tan necesario. 

Incontrastablemente, adv.de 
m. De manera incontrastable. Aunque 
bien formado, no es tan necesario. 

IxcoxvKRTiRii.iDAD, f. Calidad de 
inconvertible. Dicese principalmente 
hablando de los billetes ó papel mone- 
da. Es voz, aunque larga, digna de 
ser admitida. 

Incordia, f. No hay tal, sino in- 
cordio, m., por más que sea compuesto 
de in y de chórela (cuerda), que es f. 
Incrementación, f. Acción ó 
efecto de incrementar ó incre- 
mentarse. Dígase incremento ó 
aumento. 

Incrementar, a. y ú. t. c. r. No 
figura en el Dice.; y á fe que no hace 
falta, pues tenemos aumentar, acre- 
licor, etc. El P. Isla lo 
uso. pero poniéndolo en boca de Fr. 
Gerundio; lo que equivale á ponerle 
coroza de ajusticiado. 

iiTiCABLE, adj. Que no se pue- 

riticar. I .o usó Iriarte, y bien 

le admitirse. 

Incubadora, f. Aparato destinado 

á la incubación artificial. El Dice. 

admite solam Ij. Incubador, 

lebió agregarle: ú m. c. s. f. 

. adv. de 

¡sable, indubi- 

I Dice, por qué 

i í. Calidad de 
Ip ible. Hace falta en el Dice, y 
una. como dijo Ba- 
ralt, i li aa os, aunque sea 
ido del francés Hité. 



190 



IND 



IND 



Inculpado, da, adj. y ú. t. c. s. 
No tiene articulo aparte en el Dice, y 
hay que considerarlo como participio 
de inculpar: «culpar, acusar á uno de 
una cosa». Véase Culpable. 

Incumplido, da, adj. No cumpli- 
do. Lo empleó Tirso de Molina en 
La sania Juana, p. III, I, 11. a : 

Y entre las zarzas y enredos 
De promesas incumpliilis 
Y favores lisonjeros 
Llegastes é ooger una 
Que el comclla por lo menos 
Causó pena y costó gritos. 

«De cuyas incumplidas promesas se 
muestra algo sentido». (Cortejen, no- 
ta á la dedicat. de la II p. del Quijo- 
te), Bien puede admitirse, aunque no 
sea de uso tan general. 

Indefectibilidad, f. Calidad de 
indefectible. — Propiedad de la Iglesia 
Católica que consiste cu existir per- 
petuamente y sin variar del ser y 
constitución que le dio Cristo. Abraza 
pues la indefectibilidad de la Iglesia 
dos cosas: la perpetuidad y la inmu- 
tabilidad. Falta esta voz en el Dice, y 
urge introducirla, porque la usan to- 
dos los teólogos y tratadistas de re- 
ligión. 

Indefendible, i n d e p b n si b i b, 

INDEFENSABLE, adjs. Que no puede 
ser defendido. Iguales los declara el 
Dice. — Indefenso sa, adj. Que no tie- 
ne defensa. 

Inde irae, loe. latina. Significa: 
de ahí las iras, y bien puní' 1 admitir- 
Be por ser de uso general. 

[ndeleoable, adj. Que no Be pue- 
de delegar. «La facultad de testarea 

iiulnlrijalden, dice nuestro CÓJigO 

Civil. Hace falta esta voz en el Dice., 
como también la simple deUgable, 



Indelicadeza, f. Falto de deli- 
cadeza ó de escrupulosidad. Todavía 
no lo autoriza suficientemente el uso 
de las personas doctas. La mejor cito 
que tenemos es del P. Coloma, Recuer- 
dos de Fernán Caballero, XXI. 

Indelicado, da, adj. Poco ó 

nada delicado. Dícese de persona; pero 
todavía no es de mucho uso. 

Indemnizable, adj. Que se puede 
indemnizar ó resarcir. Puede aceptarlo 
el Dice. 

IXDEMXIZADOR, RA, adj. y Ú. t. C 8. 

Que indemniza. Así como está admi- 
tido el sinónimo reparador, ra, puede 
admitirse también éste. 

Independizas, a. y ú. t. c. r. 
Hacer independiente, emancipar, li- 
bertar. Muy usado es, principalmente 
en la América Latina, y ya parece 
bastante maduro para lá admisión. Si 
á independencia se dio la acep. de «li- 
bertad, y especialmente la de una 
nación «pie no es tributaria ni depen- 
de de otra», conviene también tener 
el v. correspondiente á esto idea. Cuer- 
vo opone que «su formación es á todas 
luces defectuosa, y sólo podría discul- 
parse por una especie de haplología 
que hubiera aligerado el teórico ina- 
cabable independentizar»;peroá 
nadie puede convencer esto razón, 
porque al formar los vocablos largos, 
las lenguas no siguen escrupulosamen- 
te las leyes de la fonética, sino la- de 

la eufonía. Por eso a nadie le ocurrió de- 
cir analisizar, de análisis, ni sin- 
tesizar, de eintesia, ni irisizar, 
de iris, ni catequesizar, de catc- 
quesis, ni descatolicizar, de ca- 
tólico, etc., sino que todos optaron por 
una forma más breve j eufónica; ana- 
lizar, sintetizar, in':ar, catequizar, 
descalolücar. Y esto sin salir tic los 



IND 



IND 



191 



verbos en izar, para que la réplica 
sea más concluyeme. Deje pues aun 
lado la Academia los escrúpulos de 
monja y el cierto puntillo de amor 
patrio que lleva consigo la admisión 
de este v. y háganos la galantería de 
aceptarlo. Xo haga caso del «pecado 
enormísimo» con que calificó su uso 
el periodista zaragozano Don Mario 
de la Sala, porqne en ello no hay pe- 
cado sino progreso y mayor precisión 
para la lengua. Más pecado es usar 
en este sentido á emancipar, que por 
sn origen vale dejar de ser esclaro, 
cuando ni el hijo que se independiza 
de sus padres, ni la nación que se in- 
dependiza de su metrópoli vivían en 
esclavitud. — Otra acep. de este v. se- 
ria la general de cortar ó suprimir la 
dependencia que tiene una cosa r - 
pecto de otra, como un departamento 
ó cuarto de casa, ó un local cualquiera. 

Indestructibilidad, f. Calidad de 
indestructible. Voz que debe figurar 
en el Dice, y que, entre otros, usó 
líonlan. 

Lvdkvotamh.vtk, adv. de m. De 
manera indevota, sin devoción. Me- 
rece ser admitido. 

Indiada, f. Muchedumbre de in- 
dios. — País entero de indios. — Dicho 
ó acción propios de indios. En las tres 
aceps. debe el Dice, admitir esta pa- 
labra. Así está admitido como cuba- 
nismo negrada, que vale menos que 
indiada y que significa: «conjunto ó 
reunión de negros esclavos que cons- 
tituía la dotación de una finca». Véa- 
se Peonada. 

Indicación, f. si indicar signi- 
fica: «dar á entender ó significar una 
cosa con indicios y señales», es evi- 
dente que la voz indicación, tan 
orriente en nuestro parlamento y en 



todos nuestros cuerpos colegiados que 
celebran sesión, no está bien usada. 
El senador ó diputado, por ej., que 
hace indicación para una cosa, 
no es que la signifique con indicios y 
señales, sino que sencillamente propo- 
pone con palabras una idea á la con- 
sideración de la sala. Como esa idea 
no lleva la forma de proposición ó mo- 
ción, ni de proyecto de le//, se limitan 
á llamarla indicación, cuando, en 
realidad, es una simple propuesta: 
«consulta de un asunto ó negocio á la 
persona, junta ó cuerpo que la ha 
de resolver». Por eso, en vez de ha- 
cer indicaciones, sería mejor 
proponer, consultar, hacer propuestas 
ó consultas. 

Indiferentista, com. Persona 
que profesa el indiferentismo. Voz 
propia y bien formada, que hace falta 
en el Dice. 

Indigenismo, m. Condición de in- 
dígena. «Mayor indigenismo ofrecen, 
al parecer, los tonos ó aires de música 
que la letra de las canciones». «Des- 
de luego puede asegurarse que el indi- 
genismo de nuestras canciones es me- 
nos general de lo que á primera vista 
se creyera». (M. Milá y Fontanals, 
apud Menéndez y Pelayo, Antol. de 
poetas lir. casi., t. X, pág. 252-8). 
Bien puede admitirse este vocablo. 

Indígeno, adj. Indígena, adj., y, 
aplicado á persona, ú. t. c. s.: «origi- 
nario del país en que habita ». Es sinó- 
nimo de aborigen: «originario del suelo 
en que vive. Tribu, animal, ¡llanta 
aborigen. || Dícesc del primitivo mora- 
dor de un país, por contraposición 4 
los establecidos posteriormente en él. 
U, m. c. s. y en pl.» 

Indigerible, adj. El simple es di- 
gerible (que se puede digerir), y, sin 



192 



IND 



IND 



embargo, el compuesto que ¡ parece en 
el Dice, es indigestible. Apelamos 
á la 11 a . edición. 

Indigestarse, r. No digerirse 
una cosa. — U. t. en sentido fig. K- 
corrientc en España y América, pero 
solamente en los astros de segunda y 
tercera magnitud de la literatura, aó 
en los de primera. Por eso y por uo 
tener abolengo clásico no lo ha admi- 
tido el Dice. Los que tengan que tra- 
ducir el s' indigéi . pueden 
decir: hacérsele, tornársele ó volvérsele 
á uno indigesta una (-osa, no digí rir- 
la, atentársele en el estómago, descon- 
eertarle el estómago, cansar indi 
tión, empachar (a. y ú. m. c. r., ahitar, 
causar indigestión), etc. 

Indino, na, adj. Forma anticua- 
da y licencia métrica de indigno, que 
podía estar en el Dice, o mo tantos 
otros arcaismi , i qoe 

éste. Aquí lo asa todavía el pueblo y 
algunas personas de mediana cultura, 
sobre todo en la expresión muchacho ó 
chiquillo indino, cm q 
al niño bellaco ó ¡ . 
gon/.ado é irrespetuoso, elndigno, 
maligno», traduce el gallego 
blo indino; y el dialecto vulgar leoí 
«tuno, bribón, picaro. U. entonofam: 
y festivo, para motejará alguien por 
sus procederes 6 picardías de buena 
ley, pero molestas». (S. Alonso Garro- 
te). Véase G. 

Indio, día, adj. y ú . t. c. b. Una 

antiguo poblador de América, ó sea, 
de las ludias Occidental s, j d 1 que 
boy como descendí 

de aquel sin mezcla de otra raza. Dí- 

tdio, 
Por extensión, se apli- 
ca también en Ohile á la persona 



en el color y en las facciones del ros- 
tro se parece al indio; pero sólo como 
i no de insulto ó de desprecio. — 
• Amerindio y Chino. 
Indiscutiblemente, adv, de m. 
De manera indiscutible, sin disputa. 
Eace falta en el Dice. 

Indispensabilidad, f. Calidad de 
indispensable. «Dice ] mes que es in- 
dispensable de toda indispensabilidad 
que tal candidato de teólogo [¡oigan 
los que dicen candidato á!] se arme 
con el Ai de Janso 

(P. Isla, Fr. Gerundio, I. II, c. VII). 
[orábamos qué objeto era ese. cu- 
ya indispensabilidad proclamaba el 
autora. (.Manuel Silvela, ¿<r Alcarria ). 
Bien formado está el vocablo, y vea 
idemia si le place admitirlo. 
Individualidad, f. Úsanlo por 
individuo M onlau y Godoy Alcánl 

. que no le reconoce el I 'ice. Véa- 
se Celebridad. 

Indomia, f. Es la indormia 
(maña, arbitrio) di 

Cui o, en irda al ca 
llano andrómina (embuste, eni 

que >e prel inde alucinar) y al 
gallego endrómena. 

I, o INDOSTANICO, CA.adj. 

Perfc o al [ndostán. 

Ambos son de uso general; pero 
leu las siguientes autoridades: «Mi 
amigo está rico y abundan tanto en 
su casa les objetos de toda laya, que 
lo mismo que aparece como indoslani 
en la fotografía, hubiera podido apare- 
cer griego del tiempo di- Pericl 
(.Juan Vi ó la cigüeña 

blanca, X). (Estudian con afán lo* 
caracteres de Ferdusi o .le la I beratu- 
ra indostánica de los siglos meo 

de P. Canali jas. Memorias de la 
I /., i. II. pág. 68. Id., i. V. pág. 



IND 



INER 



103 



642). Nos parece indispensable admi- 
tir estos dos adjetivos para expresar 
todo lo relativo al Indostán, personas 
y cosas, porque la voz indio es dema- 
siado genérica. Marty Caballero tr.ie 
indostánico para cosa, é indoslano pa- 
ra persona. 

Inducir, a. La Gramática de la 
Academia le da como único régimen: 
f inducir (;i uno) á pecar, en error». 
Sin embargo, el Dice, definiendo el 
adj. inducidor, dice: «Que induce á 
una rosa»; y los clasicos han emplea- 
do también la misma prep. á en vez 
de en: «Las dañosas son, las que á los 
oyentes pueden inducir á algún error 
ó maldad». (Murillo, Escala espiritual, 
p. I. c, XXX). «Es mu)- grande apa- 
rejo la conversación de todo el común 
para inducir á sus buenas ó malas cos- 
tumbres*. (Alejo Venegas, Agonía, p. 
VI. c XII). 

Indulgenciar, a. Conceder in- 
duL ¡in objeto de devoción. 

Indulgenciar un crucifijo, un ro- 
sario. Lo usan algunos, pero nó los 
buenos y atildados escritores. Puede 
ser que con el tiempo consiga abrirse 
paso para el Dice. 

Indultablh, adj. Que se puede 
indultar. Hien puede acogerlo el Dice. 
Indulugencia, f. Vulgarismo 
que todavía se oye entre el pueblo por 
indulgencia y reato del castellano an- 
tiguo, como corónica, Ingala- 
terra. 

MENTARÍA, f. «Estudio de los 

trajes antiguos», es la definición del 

':.; por consiguiente, no debe usar 

se tratándose de los moderno 

tampoco en la acep. de-traje ó veeti 

do. Retractamos el mal uso que hici 

moa de esta voz en el art. Cuácara 

Inih stkia (Caballero de), loe 

Dtx. de Cha., t. III. 



fig. «Estafador», lo interpreta Luis 
Besses; y Caballero: «hombre que, con 
apariencia de caballero, vive a costa 
ajena por medio de la estafa ó del en- 
gaño». Es asado en todas partes y 
entrar en el Dice 
Industrialismo, m. Vicio de ha- 
cer predominar en todo la industria ó 
de extenderla en demasía. Hemos leído 
este vocablo en las obras de Don Juan 
Valera y de la señora Pardo Bazán y 
nos parece digno de ser aceptado. 

Ineducado, da, adj. No educado, 
falto de educación ó buenos modales. 
No es de tan duro significado como 
mal educado, mal criado; por consi- 
guiente, es útil y conviene admitirlo. 
Inejecución, f. Xo ejecución. «La 
acción para que un artífice ejecute la 
obra convenida, ó resarza los perjui- 
cios causados por la inejt cueión del con- 
venio, entra en la clase de los bienes 
muebles». Civil Chileno, art. 

581). Merece aceptarse este vocablo. 
Inejecutable, adj. Que no se pue- 
de ejecutar. Aparece el simple ejecu- 
table, pero nó el compuesto, que tam- 
bién puede admitirse. 

Inelegible, adj. Que no se puede 
elegir. Decimos de éste lo mismo que 
del anterior. 

Inembargable, adj. No embarga- 
ble. Así como pedimos para el simple, 
pedimos también la admisión para el 
compuesto; y aun para el s. inembar- 
(jabilidad, por largo (pie sea. 

INERRANCIA, f. Propiedad de no 
poder errar. Se aplica generalmente á 
la Iglesia ( itolica en cuanto no puede 
apartai-se de la doctrina de Cristo, en 
lo que cree. La infalibilidad, que 
comprende también la inerrancia, se 
aplica en particular á la enseñanza. 
Falta esta voz en el Dice 

25 



m 



INEX 



INEX 



Inesacto,inesactitud. Inexac- 
to, inexactitud. 

I x escribidle, adj. Que no se 
puede escribir. «Dicterios incacribi- 
bles-o, estampó nn estimable autor 
español; y bien puede aceptarse es- 
te adj. 

Inescrupulosidad, f. Falta de 
escrupulosidad ó de delicadeza en el 
cumplimiento de un deber, en el ma- 
nejo de dinero, etc. Generalmente se 
usa como eufemismo que encubre de- 
fectos mayores. No abogamos por su 
admisión. 

Inescrupuloso, sa, adj. El cas- 
tizo escrupuloso no tiene más acep. 
fig. que la de «exacto»; mas el ines- 
crupuloso no es el inexacto, sino el 
falto de delicadeza en el cumplimiento 
del deber, en la administración de cau- 
dales, etc. Decimos de esta voz lo 
misino que de la anterior. 

Inestable, adj. Instable: no es- 
table. — Así mismo el s. no es ines- 
tabilidad, sino instabilidad: falla 
de estabilidad. 

Inestancable, adj. Que no se pue- 
de estancar (en las tres aceps. de este 
v.) Bien puede admitirse, como tam- 
bién el simple estaneable. «Cuando le 
venía el flujo de erudito, era el fraile- 
cito una diarrea de disparatorios en 
latín, inestancable». (1*. Isla, Fray 
Gerundio, 1. III, c. IV). 

ÍNEXOOGITABLB, adj. Que no se 
puede excogitar, i En la otra vida, 
que ha de ser sin fin, son y serán, con 
inexcoffitables i- infinitos tormentos, 
eternamente afligidos y castigados*. 
(Juan de Espinosa, /Jiiil. en laudede 
las mujeres, año 1580). Aun sin contar 

con tan bnena autoridad y atendien- 
do Bolamente á bu bnena formación, 

debe el Dice, aceptarlo. 



Inexorabilidad, f. Calidad de 
inexorable. Merece entrar en el Dice, 
y así lo recomienda también el P. 
Mir. 

Inexploraule, adj. Que no se 
puede explorar. No aparece en el Dice. 
ni el simple exploradle ni el compues- 
to, sino solamente inexplorado, da. 
Ambos son dignos de ser admitidos. 

Inexplotable, adj. Que no puede 
explotarse. — Inex flotado, da, adj. 
No explotado. Ambos merecen admi- 
tirse. Para distinguir el uso castizo y 
el galicano, véase Explotar. 

Inexportable, adj. Que no puede 
exportarse. No es de mucho uso, pero 
bien puede admitirse, lo mismo que el 
simple, que tampoco lo esta. 

Inexpropiable, adj. Que no pue- 
de expropiarse. Tanto éste como el 
simple expropia Me merecen entrar en 
el Dice. 

IxEXPrLSAiü.K, adj. Que no puede 
ser expulsado. Merece ser aceptado 
por el Dice, como también el simple. 

Ib extenso, loe. latina. Equivale 
al ni. adverbial castellano por extenso : 
extensamente, circunstanciadamente, 
y bien puede admitirse por el uso que 
tiene. 

Inexterminable, adj. Que no pue- 
de exterminarse. Aunque algo largo y 
de poco uso, bien puede admitirse. 

Inextinto, ta, adj. Noextinguido. 
Bien pnede admitirse. En el Dice, só- 
lo aparece inextinguible: «no extin- 
guible; 6g., de perpetua o larga dura- 
ción». 

I\l \ riBFABLB, adj. Que no puede 
extirparse, llaee falla en el DÍOO., 

nomo también el simple extirpable. 

Im'A TK A< TAÜI.E.adj.Qlle nose pue- 

de extractar. No remos inconveniente 

para que se le admita. 



INF 



INF 



105 



Infai.sificable, adj. Que no pue- 
de ser falsificado. El simple faldea- 
ble y este compuesto hacen falta en 
el Dice. 

Infeccionar, a. Hay s. infección 
y adjs. infeccioso, so, é infecto, la, in- 
fectivo, va; pero el v. es infectar ó in- 
ficionar. Infestar es sinónimo de am- 
bos en una acep. é infecir es anti- 
cuado. Compuestos de éstos no hay 
sino Jes infecí' ir y desinficionar. — No 
hay s. infectación, pero sí infes- 
tación. 

In fíf.iu. Loe. latina que hace fal- 
ta en el Dice, porque se usa no sólo 
en Filosofía y Teología, sino también 
en lenguaje común y en el fam. Sig- 
nifica en vía de hacerse ó haciéndose, 
á diferencia de lo que ya existe en 
acto y de lo que es meramente posible. 

[nfjkbno, m. Espacio que hay en 
el infernáculo ó reina mora-, el caer 
en él es razón para perder el juego. 
Falta en el Dice, esta acep.; lo que re- 
salta más, porque él mi-mo la recono- 
cía en la etimología de ínfürnáculo 
(12*. edición). — Los quintos in- 
fiernos. Véase Quinto. 

Infinitivo. El presente de infiniti- 
vo suele usarse en castellano en vez 
del imperativo: ¡Callar/ ¡obedecer! 
P< ro estas exclamaciones, dice la Gra- 
mática de la Academia, manca están 
bien usadas sin negación». A loque 
responde Cuervo, qne «no se percibe 
el fundamento con que la Academia 
limita el infinitivo imperativo alas 
frases negativas»; y aduce en confir- 
mación de su aserto varias citas de 
■ idernos. ( Nota» d la 
-. ili Bello, Tu;. Nosotros, que 
pensamos también lo mismo, agrega- 
remos algunas más: «Cuando pasan 
rábanos, comprarlos», refrán citado 



por el Dice. «Si quieres libertad, has 
de dar cinco mil [escudos], y si nó, 
acá morir». (Cervantes, El amante 
liberal). 

Marchar, Baldados, marchar¡ 

Don Gonzalo ha de llegar 

Mañana á nuestra presencia. 

(Tirso, Amazona» en la India, III, 6*.) 

Jl'ur, mis indios, huir, 
Que no hay multitud que asombre 
A un hombre aolo. 
(Id., La lealtad contra la envidio, II, 5*0 

En el libro de los Ejercicios espiritua- 
les de San Ignacio es corriente el uso 
de este infinitivo, que se halla tam- 
bién, aunque en menos abundancia, 
en los demás autores. Por eso dice 
muy bien D. M. F. Suárez: «También 
es de notarse el empleo que del infini- 
tivo se hace para reemplazar al impe- 
rativo cuando se habla con presteza y 
vehemencia. Entonces como que la 
lengua figurase fielmente la rapidez 
del pensamiento, olvidándose de las 
formas de la conjugación, y presen- 
tando por medio del infinitivo la sola 
idea de la acción; por ej.: ¡Ea! ¡Aco- 
meter al enemigo!» ( Estudios gramat. 
p. I, c. IX). A esto se agrega que la 
d del imperativo es más difícil de 
pronunciar, y por eso prefiere el pue- 
blo la r del infinitivo. 

Infinito, ta, adj. A lo infini- 
to, al infinito. Como m. adv., 
unido al v. proceder ó al s. proceso, 
dígase en infinito. 

Inflación, f. Si inflar significa: 
chinchar una cosa con aire ú otra 
substancia aeriforme», y fig. y r., 
«ensoberbecer, engreír», es claro que 
no podrá llamarse inflación el aumen- 
to excesivo de un presupuesto, de un 
precio, etc., sino por metáfora, la cual 
en este caso 'no nos parece mal. Lo 



190 



INF 



INF 



mismo decimos del v. I', esta accp. 
fig. en Chile- y en varias repúblicas 
sudamericanas y bien puede aceptarla 
el Dice. 

Inflamados, ka, adj. y ú. t. c. s. 
Que inflama. «Si tanto [puede] el de- 
monio, atizador de malos amores, 
¿cnanto más aquel divino Espíritu, 
infiamador de los devotos corazones?» 
(Fr. Luis de Granada, Símbolo de la 
fe, p. II, c. XI, § I). Con esta auto- 
ridad ¿se resistirá el Dice, á admitirlo? 

Influenciar, a. Yerbo muy co- 
rriente en la jerga moderna y herma- 
no, en cuanto á la formación, de los 
bárbaros presupuestar, fusio- 
nar, revolucionar, etc. Véase 
Anexionar. No significa ni más ni 
menos que influir, en esta acep.: «ejer- 
cer predominio ó fuerza moral en el áni- 
mo una persona ó cosa». Por tanto, es 
inútil formar para esto nn nuevo v.,qne 
noesotroqneel francés influencer.Yé&- 
se cómo les ha bastado á los buenos es- 
critores el solo v. influir para todos 
casos en que los barbarizantes em- 
plean á influenciar: « influidos por 
las creencias populares, no dieron nn 
Bolo paso adelante». (Larra). «Y aun se 
dejaba influir porél en los negocios». 
(Baralt). «Ni la filosofía ni el ar- 
le BÍguen rumbos lógicos y seguros..., 
influidas por modas tan caprichosas 

c o efímeras». (Núñez de Arce). 

•■Mas, ínterin que la política inte- 
rior de España, influida por el dualis- 
mo que el matrimonio ilil rey había 

I I seno de la leal fami- 
lia (Valera). 

Im l.i ia l g o INI i.i S BNTB, adj. 

P ii i . ocl ivo de influir. 

Influenza, f. Voz ¡taliai 
que se designa la enfenni dad de la 
gripe. 



Influenzado, da, adj. Enfermo 
de gripe. 

Informar, a. Recibir ó levantar 
información matrimonial;]'., rendirla. 
Usase así eu todo Chile: «Voy á in- 
formar á estos novios; Los novios 

ya se informaron».— otro uso 
impropio qne hacemos de este v. es 
darle por acusativo el objeto sobre el 
cual recae el informe: Informar 
una solicitud (informar sobre ó 
acerca de ella). El acusativo propio 
del v. es la persona ;í quien se da el 
informe, ó lo que dice el informe mis- 
mo: «Informé al presidente sobre la 
solicitud de Pedro; Le infirmé i/ue 
convenía acceder á ella». Por consi- 
guiente, tampoco debe usarse en pasi- 
va dándole por sujeto la cosa sobre la 
cual se informa: <iSe informaron 
ó fueron informadas las solici- 
tudes por la comisión respectiva». Lo 
conecto es: «La Cámara, el Consejo, 
ó el presidente, fueron informados 
sobre...» <> imperaonalmente: Se in- 
formóú la Cunara, al Consejo sobre...» 
Ix FBAGANTI, EN FLAGEANTE ó 
EN FRAGANTE. Véase FRAGANTE. 

«Nótese, dice Cuervo, que la IV. lati- 
na in flagranti (crimine) es, en la 
;■ forma acomodada á nuestro 
idioma, en flagrante; es muy común 
en fi i ■ i . pi ro nieiios bueno que 
esotro; infraganti es latín de cocina". 
[nfranqi bable, adj. Que no se 

puede franquear, en la acep. que titilo 
este v. de « leseiuhara/.ar, putar los 

impedimentos que estorban é impidan 
el curso de una cosa», Puerta infran- 
queable, paso infranqueable. Merece 

dmíl ido en el l i 

Im BABCBJPTu o inkis ISGBJ i 

adj. «Que Brma al lin de nn escrito. 

Ú. t. C S. || Dicho abajo g después de 



ING 



ING 



107 



un escrito.» ;Qué decir de los que, al 
hablar, se nombran á sí mismos con el 
nombre de el infrascrito? Que 
elocuentísima y correcta hablan mente. 

ínfula, f. En todas sus aceps. se 
usa solamente en pl. (Ínfulas), lo 
mismo que el latín infulae. 

Infundia, f. Corrupción de enjun- 
dia, ó mejor de injundia, como 
el pueblo español en algunas par- 
Coerro, Lmguaje bogotano, 
821. 

Infundible, adj. Infusible-, que 
no puede fundirse ó derretirse. 

I.\Fr.\<;i!:i.i:, adj. No fungible. Lo 
mismo que su simple, creemos qne 
debe admitir*-. Véase Fi'xoiblk. 

Ingalaterra, Ingalatierra, 

n. pr. f. Asi decían nuestros mayores, 
- antiguos españoles, y toda- 
vía se oye entre la parte más ruda del 
pueblo, para la cual es más fácil de 
pronunciar que / rra. 

Ingeniero agrícola. Dígase 
agrónomo ■ Dente ó ingeniero 

: cel que entiende en el fo- 
mento, calificación y medición de las 
finca - y en cuanto se refiere ¡l 

la práctica de la agricultura y direc- 
ción de las construciones rurales*. 

Ingerto, ta, adj., participio, y 
además, s. m. La penúltima edición 
de la Gramática de la Academia es- 
cribía asi este vocablo y lo hacía part. 
irregular de ingerir; pero la última 
edición y el Dice, escriben injerto, lo 
derivan del latín imterius y lo bacen 
part. irregular de injertar. No nos pa- 
o último, porq 
te hace incurrir en círculo 
vicioso, derivando al v. injertar de 
part. de aquél, 
ellauo primero 
que el v. y aun dio el ser á este, no 



hay ]>or qué colgárselo después como 
participio. Recuérdese que el v. latino 
que significa injertar es insérere ( Tn- 
' . pyros, dijo Virgilio), 

supino insertum; por consiguiente, de 
él no pudo salir el injertar castellano, 
sino solamente el adj. y s. injerto. Si 
algún v. emplearon para esto los an- 
tiguos castellanos, debió de ser inge- 
rir, del ingérere latino, que significa 
una idea parecida, pero general, ó 
inserir, de insérere, como dice todavía 
el gallego. — Injerto de parche: 
dígase de escudete. Consiste en injer- 
tar una yema con parte de la corteza 
á (pie está unida, cortada ésta en for- 
ma de escudo. 

Inglés, sa, adj. Ú. en Chile apli- 
cado á la persona exacta para llegar a 
la hora puntual, precisa ó perentoria. 
— Á la inglesa: á la hora precisa 
ó puntual. Ambas expresiones indican 
que los chilenos no somos modelo 
de exactitud, y por eso, cuando se in- 
vita á una reunión, fiesta, etc., y se 
indica la hora de ella, suele pregun- 
tarse: ¿Á la inglesa ó ala chi- 
lena? Es decir: ;A esa hora en pun- 
to, ó media hora, poco más ó menos, 
más tarde? A la inglesa significa en 
castellano: «al uso de Inglaterra*. 

Inglesismo ó anglicismo, m. 

Ingrato, ta, adj. Fuera de las 
ps. castizas, tiene en »'hi!e la fam. 
de — aplicase al que no visita ó no es- 
cribe á sus amigos ó lo hace muy á lo 
lejos. «Pedro se ha puesto muy in- 
grato». 

Ingüente, m. Corrupción vulgar 
de ungüento. Lucas Fernández usó la 
fonna ungüente; pero Quevedo, 
Tirso, el Cancionero de Baenay otros 
de esos tiempos, la misma de nuestro 
vulgo, ingüente.— El gallego dice 



198 



INH 



INI 



todavía iihjüento. Ingüente del 
soldado: una pomada insecticida, 
que tiene por base el mercurio. 

Inhacedero, ra, adj. No hacede- 
ro, a Obras son éstas inhacederas jara 
vuesas mercedes que viven entre las 
flores». (.1. Montalvo, Capils. que se 
le olvidaron á Cerv., c. XXV.) Mere- 
ce entrar en el Dice. 

Inhalación*, f. Falta en el Dice, la 
acep. de Liturgia: acción ó efecto de 
soplar en forma de cruz sobre las án- 
foras de los santos óleos cuando se 
consagran. 

Inhalador, m. Aparato ó instru- 
mento para hacer inhalaciones medi- 
cinales. Falta esta voz en el Dice. 

Inhalar, n. Soplar en forma de 
cruz sobre cada una de las ánforas 
de los santos óleos cuando se consa- 
gran. Es acep. litúrgica que falta en 
el Dice. Las Leyes de Partidas osan 
para esto ensaneldar, que no apa- 
rece en el Dice, y que es formado del 
ant. aneldo, hoy anhélito. « Et qnau- 
do esto hobiere dicho, debe ensanel- 
dar tres veces, diciendo sobre el 
ampolla del bálsamo esta oración... E 
después ha de ensaneldar otras 
tres veces sobre el olio del crisma». 
(Apud Cejador, t. XX, pág. 180). La 
rúbrica latina emplea el v. halan y 
no podemos traducirlo por otro más 
propio que inhalar, que significa lite- 
ralmente meter adentro el aliento. 
Exhalar no expresa la misma idea, y 
menos insuflar, que es soplar dentro 
de algo. 

[NHBRBDITABIiE, adj. Que no se 
puede heredar. «Hay cosas inheredi- 
table», Sancho temerario». (J. Mon- 
talvo, /'ii/>ds. que ti le olvidaron á 
Cerv.,0. XX ). Bien Formado y, aun- 
que de poco uso, digno de aceptarse. 



Inhumanitario, ría, adj. Que no 
es humanitario. «Menos inhumanita- 
rio es el desheredarlos de los bienes». 
(Tirso de Molina, Vida de Sta. María 
de Cerveüón, noticia IV, § I. Se pu- 
blicó por primera vez en la Revista 
de musco*, archivos, etc.) Falta esta 
voz en el Dice. 

Inhumano, na, adj. «Falto de hu- 
manidad, bárbaro, cruel», significa en 
castellano; en Chile significa, además, 
muy sucio; como si dijéramos: el que 
presenta un aspecto no humano, por 
lo sucio ó desaseado. Véase Imposi- 
ble. En la Comedia Serafina de To- 
rres Xaharro hallamos esta voz en la 
acep. literal de no humano, ó niás que 
humano, excesivo, que, por cierto, no 
le da el Dice. Véase el pasaje: 

Después, como hombre malino 
Caso' con una doncella, 
Y ep Orfea el nombre d'ella. 
De nación italiana; 
Su bondad u ínAu '"<'<.'/. 
Su presencia unís «iup b 11. i. 

Iniciación, f. Acción ó efecto de 

iniciar ó iniciarse. Admitido ]K>r pri- 
mera ve/, en el Dico. — Falta todavía 
iniciador, ra. 

In illo témpobjb, loe. lat. fam. 
que significa en aquel tiempo. (Pronun- 
cíese il lo). Está tomada de los evan- 
gelios de la misa, (pie generalmente 
empiezan con dichas palabras. Aun- 
que equivale á los modismos castella- 
nos <n aquel mtonees,en tiempos de 
entonces, sin embargo, oomo tiene la 
gracia especia] del latín y es osada 
por todos los autores, creemos que el 
l (¡ce debe ya admitirla, En vez de 

citar autoridades modernas, como i 1 
1'. Isla, Don Modesto Lüfllelile, la se- 
ñora Pardo Basan, Pereda, Estébanes 
Calderón, ES. Blasco y otros, solo re- 



INM 



INM 



199 



cordaremos que Don J. M. Sbarbi 
dio este solo nombre á una obra suya 
literaria. Fr. Alonso de Cabrera dijo 
también: ePero, señores, entiendo que 
nos quebramos las cabezas sin para 
qué en predicar contra los hipócritas, 
porque ya no los hay. In illo lémpore, 
cuando vino Cristo al mundo, había 
muchos». (Mitre de la ceniza, cons. 
IV). 

INIMITABLEMENTE, adv. de m. De 

manera inimitable. Haría bien el Dice, 
en aceptarlo. 

Ininterrumpido, da, adj. No 
interrumpido. Feo, duro c innecesario 
es el tal compuesto. 

Ib límine, expr. latina que signifi- 
ca literalmente en el umbral. Ú. en 
sentido fig. y principalmente con los 
verlx)? desechar, rechazar, negar, en el 
significada de— ;i primera vista, ¡i la 
simple presentación, como diciendo 
qne no sólo no se abre la puerta á la 
ito, sino que, al llegar 
ul umbral, se le despide ó rechaza. Es 
el mismo significado del v. latino eli. 
minaré y castellano eliminar, cora- 
ito de e y limen: lujos ó fuera 
del umbral. De Unten se formaron 
también en latín y en castellano el 
adj. sublime y el s. poslliminio. No 
a miedo á la expr. in li- 
mine y admitámosla, porque es útil 
y expresiva. 

[kkaCDLADA, f. Creemos que debe 
admitirse, como lo están ya Doloroso y 
Purísima, y con el mismo significado 
de eete último: t nombre antonomás- 
de la Virgen María en el miste- 
rio de su inmaculada Concepción s. 
La Inmaculada de MuriUo; Manilo 
fue i-l pintor de la Inmaculada; i<i 
tculada¿d¿ Lurdes. Cierto es «píe- 
los españoles han dicho generalmente 



las Concepciones de Murillo; pero la 
tendencia moderna es preferir el tér- 
mino Inmaculada. 

Inmarchitable, adj. Aunque 
usado por algunos, como Arnao, poeta 
y académico, no lo necesitamos, por- 
que tenemes otro mas hermoso y de 
uso más general, inmarcesible: «que 
no se puede marchitar». 

Inmarchito, ta, adj. No marchi- 
to. Bien puede admitírsele. 

Inmejorablemente, adv. de ra. 
De manera inmejorable. «Hay co- 
sas en esta epístola inmejorablemente 
dichas». (Menéndez y Pelayo, Antol. 
de poetas lir. esp.,i. XIII, n. III). 
No hay sino trasladarlo al Dice. 

Inmergir, a. Introducir en un 
liquido. Sólo lo pueden usar los pedan- 
tes ó los decadentes. En castellano 
tenemos, del latín mérgere, el s. in- 
mersión, los verbos emerger y sumer- 
gir y el adj. ant. demergido, da; 
y no necesitamos más. 

Inmirable, adj. fam. Que no 
se puede mirar, por ser cosa asquerosa 
ó sucia ó muy mal hecha. Bastan 
pues, para expresar el concepto, estos 
últimos adjs. y no usemos este otro 
que no tiene en su favor á ningún 
autor de nota. 

Inmisctiu, a. en laacep. recta y r. 
en la fig. No trataremos de su forma- 
ción ni de su uso, ya que está admiti- 
do por el Dice., y sólo recordaremos 
con la dramática de la Academia que 
no se conjuga como huir, sino que es 
regalar, y es el único entre todos los 
terminados en uir. Poi consígnente, 
inmiscuo, inmiscues, inmiscue, inmis- 
cua, y no inmiscuyo, como dijo 
Sbarbi: •<;<> es qne la dichosa Qojo á 
este adj. 1] Política, que, por meterse 
en todo, se inmiscuye hasta en la 



200 



INM 



INtf 



cocina, quiere hacer arma de par- 
tido á su favor? (Doña Lucia, c. 
XV). 

Inmortal, adj. y ú. t. s. m. Apli- 
case al individuo perteneciente a la 
Academia de la lengua francesa. Es 
de uso general en todo el mundo y 
bien puede admitirse como fig. 

I.N'MOUTALIZADOR, RA, adj. QllC ill- 

iumortaliza. Auuque no hace gran 
falta, bien puede admitirse. 

Inmotivadamente - , adv. de m. Sin 
motivo ó razón. «Para volver al co- 
mercio literario las [palabras] que 
inmotivadamente han caído en desu- 
sos. (I i. (¡alindo y de Vera, Memorias 
de la Arad., t. V, pág. 371). Voz dig- 
na de aceptarse. 

Inmotivado, da, adj. Que no tiene 
motivo ó razón. «Vicio. ..que cons Bte 
eu el uso inmotivado, ó no requerido 
por la rima, de voces consonantes...» 
(Dice, art. Consonancia). Así tam- 
bién Alarcón, Valera y otros moder- 
nos. «Ex ore tuo te judico», le pode- 
mos decir al Dice, y nada más, por- 
que al buen entendedor, pocas palabras. 

Inmovilizar, a. El simple movilizar 
significa: '«poner en actividad ó movi- 
miento tropas, etc. i Con el significado 
contrario (hacer inmóvil) debe admi- 
tirse el compuesto, que está bien 
formado y se usa en todas partes. 

Inmundicia de gente. Loe. 

vulgar del pueblo iletrado, que signifi- 
ca un mundo (muchedumbre, multi- 
tud) y del cual parece corrupción. Ma~ 
tracalada (que aquí se chapoda ycon- 
vierte en tracalada <> trracalá) 
significa también: (revuelta multitud 
de gentes. El B. Cádiz v Pereda dije- 
ron: «¡Que horror de gente!» y otros: 
«¡Qué haber, qué número, qué canti- 
dad, qué muchedumbre ó multitud 



de gentt! Un sinnúmero de gente, un 
hormiguero ó hervidero de gente, un 
copiosísimo número, un número in- 
contable». También se usa nuestra 
loe. en Catamarea, según Lafone 
Quevedo, 

Innarrable, adj. Inenarrable, 
inefable. 

Innavegabilidad, f. ('aso de 
admitirse esta voz, que seria buen 
ejercicio de pronunciación, signica- 
ría calidad de innavegable, es decir, 
imposibilidad de un rio, lago, canal, 
etc., para ser navegable; pero no i 
sificaria imposibilidad de una nave 
para navegar, como lo dice nuestro 
Código iie Comercio, en su art. 845: 
«Pero, si la nave que estuviere en 
viaje llegare al estado de innave- 
gabilidad, podran solicitar su 
venta ante el juzgado de comercio del 
puerto de su primera escala ó arriba- 
das. Dice Domínguez en su Dice, 
que navegable suele aplicarse á lo que 
no puede navegar; pero no lo prueba 
con ninguna autoridad, ni le sena 
posible, porque los adjs. ejxbU siempre 
tienen significado pasivo. Tor eso 
navegable se aplica al rio. lago, canal, 
etc., que puede ser navegado, y, si se 
aplicara a otra cusa, seria a las merca- 

deriasque pueden ser navegadas (vino 
navegable"), pero cu ningún caso a la 
nave misma que navega. Para 
significado activo son los adjs. ó par- 

ticipios eu nte y los adjs, en or. Pro» 

bablemente los redactores del Código 

de Comercio se dejaron engañar con 

la autoridad de I •omítigucz. 

Innombrable, adj. Que no se 
puede nombrar. Basta con indecible, 
inefabU . 

[NNOVAK, a. I, a Academia y todos 

los gramáticos enseñan que se conju- 



INO 



INO 



2t.il 



ga como resillar: innoro, ¡/moras, á 
pesar que en latín es compuesto del 
adj. novus, nuevo, y á pesar de que 
renovar, igual á 61 en la composición, 

oiijuga irregularmente. La razón 

de esta excepción es porque innovar 

. puramente erudito y nacido 

• le la formación de la lengua. 

Xo sabemos por qué el P. Mir lo hizo 

guiar en el art. Fíala de su Re 

Inobjetable, adj. Que no puede 
ser objetado. Merece ser admitido, 
como asimismo el simple objetable. 

Inocente (Pasar á uno 

por)- Fr. que se usa mucho el 28 
de Diciembre, día de los Santos Már- 
tires Inocentes. Por vía de juego y de 
chanza se acostumbra en ese día no 
devolver lo que se pide prestado, 
enviándosc en cambio esta respuesta: 

Herodes mandó ií Pilatos, 
Pilatos manda :¡ -\i gente, 

' que presto en este día 
Se pase por inocente. 

I. fr. tiene también aplicación gene- 
ral á todo engaño 6 burla que se hace 
á otro. Para el primer raso tenemos 
la fr. castiza he (<f un 

parchazo) á uno: «engañarle sacándole 
dinem ú otra «/osa, pidiéndoselo pres- 
to ó de otro modo, con ánimo 
de no volvérseles (véase Sablear), 
y para el Begnndo teñen írtela 

[Uearle; burlar su buena 
fe o . onfiani 

I.v ódium AUCTOBis. Expn - in 
latina que significa «por odio al au- 
tor» y convendría introducir en el 
Dice. fJ. principalmente cuando se 
trata de autores muy irreligiosos ó 
inmorales, cuyas obras completas con- 

i y [irohilc la I'/lesia. AIl'hii;.- *]>■ 
Di?c, de Chil., t. III. 



ellas pueden no contener nada malo; 
pero se prohiben todas in ódium auc- 
toris. 
Inofensivamente, adv. de m. De 

manera inofensiva. Hace falta en el 
Dice. 

Inoficiosamente, adv. de m. 
Inútilmente. No merece admitirse y 
véase el siguiente. 

Inoficioso, sa, adj. «Que contra- 
viene al cumplimiento de los deberes 
familiares de piedad consignados en 
las leyes. Aplícase respecto á los testa- 
mentos, dotes y donaciones, cuando 
con ellos se perjudica á los derechos 
de los herederos á quienes se debe 
legítimas. Esto y nada mas dice de 
esta voz el Dice, y la califica solamen- 
te de término forense; por consiguien- 
te, no están en la verdad los que la 
hacen sinónima de inútil, excusado, 
ocioso, inconducente, y el único apoyo 
que tienen para esto es la acep. 
del simple oficioso: «provechoso, en- 
ea/, para determinado fin». Así en 
Chile, Colombia y otras partes de 
América. 

Inojosa, apell. Hinojosa, con h, 
porque se deriva del ant. Finojosa, 
y i'-tu del también ant. finOJO, boy 
hinojo. 

Inoneco, ca, adj. Simplón, ba- 
bieca, bobo. De intento lo definimos 
con los tres adjs. con que Gagini de- 
fine el noneco de Costa-Rica, por- 
que es la misma voz y con el mismo 
ficado. La i prostética (pie noso- 
tros le agregamos proviene, segura- 
mente, de la conj. y, por medio de la 
cual se ligaría con otro adj. anterior: 
i Tonto j noneco; /»/yv y noneco;» 
porque, no conociendo el pueblo esta 
ultima voz, acostumbraría usarla pre- 
cedida de su traducción, como lo hace 

26 



202 



INP 



INQ 



todavía cuando dice: NegTO curi- 
che, negro cutitín. Niño Bam- 
bino. Cree el mismo Gagini, y noso- 
tros con él, que probablemente este 
adj. se formó del s. noneca, nombre 
que eu algunas partes del Nuevo 
Blando se da al gallinazo ó zopilote 
(nuestro jóle). La cosa no puede ser 
más probable: primero, porque mu- 
chos chilenos no le dan al adj. la ter- 
minación masculina en o, sino una 
sola en a para los dos géneros; y segun- 
do, porque la torpeza y pesadez de la 
noneca ojote corresponden exactamen- 
te con las cualidades del noneco 
costarricense y del inoneco chileno. 
Recuérdese el significado fig. de paro 
en Chile, y el español, también fig., de 
pichón y pichona. Don S. I. Barbere- 
na, en sus Quicheismos, explica con 
tres raíces quichés el nombre noneca.- 
noh (llenar, henchir, hartar), nen 
(hediondo, torpe) y con (fuerte, recio): 
lleno de fuerte mal olor. 

Inorganizado, da, adj. No 
organizado, sin organizar. No hay 
necesidad de él y no se le confunda 
cen inorgánico, ca: «rdícese de cual- 
quier cuerpo sin órganos para la vida, 
como son todos los minerales!. 

Inostroza, apell. Hineslrosa 
traen Contó é Isaza y todos los enci- 
clopédicos, y asi se llama también el 
lugar de la provincia de Burgos de 
donde viene este apellido y que anti- 
guamente fué Finestroza. Henee- 
Inca se apellidó aquí un notario del 
tiempo de la colonia. 

I.\ PÁBTIBU8 IXKIl>l':ur\I. Loa 
latina que ya debe darse por anticua- 
da, como lo ha hecho la iglesia, Busti- 
yéndola con el adj. titular. La misma 

corrección dcl>e hacerse en el arl. 

Obispo. 



I.V PERPÉTt'AM REÍ MEMORIAS!. 

Loe. latina con que comienzan los 
breves y algunas letras apostólicas y 
que significa: para perpetuo recuerdo 
ó memoria del hecho ó asunto. Como 
se usa también en castellano en len- 
guaje serio y fam., es indispensable 
trasladarla al Dice. 

Ix perpétixm. Loe. latina que 
significa perpetuamente, para siempre. 
Debe admitirse en el Dice, por el 
mucho uso que tiene. 

Inquietaste, adj. Que inquieta ó 
causa inquietud. Falta en el Dice, 
porque inquietador, ra, único que apa- 
rece, no es igual: inquietante se aplica 
á cosa, é inquietador generalmente á 
persona. 

Inquilinaje, m. Conjunto ó re- 
unión de inquilinos, en el significado 
chileno de esta última voz. Para la 
terminación en aje, á que somos tan 
inclinados, véase Borregaje. — Nó- 
tenla de explotar los fundos rústicos 
por medio de inquilinos. Esta acep. 
es muy poco usada. 

Inquiliso, xa. ni. y f. Véase pri- 
mero la explicación de San Isidoro: 
tlnquilini vocati, qnasi mecientes 
aliena; non enim habent propriam 
sedem, sed in tena aliena iiihabitant». 
(Etym., I. IX, c. III, n. 37). Por 
donde se ve que el inguüintte latino, 
y del cual procede el /'aquilino caste- 
llano, viene del v. iiuolere, habitar, 
como si se dijera * ineoltntu ó inculi- 
nus, como de íncola, salió incula. Por 
eso en latín tiene esta voz un signifi- 
cado más extenso que en castellano: 
el que habita un sitio ó logar, el qne 
mediante una cantidad habita una 

I ajene (.única acep. castellana), el 

que habita en una región que no es 

su patria, habitante de alguna villa ó 



INQ 



INS 



203 



ciudad, el que vive en la misma casa 
ó habitación que otro (así el libro de 
Job, XIX, 15), y aun al alma huma- 
na respecto del cuerpo lo aplicó Ter- 
tuliano cuando dijo: (Anima ¡/¡quili- 
na est carnisí. (De reswrect. carnis, 
c. X l.V I ). Con esto se explica la acep. 
chilena de inquilino. que es: per- 
sona que vive en un fundo rústico, 
donde se le da habitación y un retazo 
de terreno para que lo explote para 
- . 'in obligación de trabajar en el 
uno fundo en beneficio del propie- 
tario. Este trabajo se paga unas veces 
como á los demás jornaleros, y otras 
- barato; algunos propieta- 
rios dan más ventajas, y otros, menos; 
unos imponen más obligaciones, otros, 
menos. El inquilino es siempre hom- 
bre que vive con su familia, y será 
muy raro hallar uno que sea entera- 
mente solo, porque tal vida no le 
convendría. Por el nso general que 
tiene esta voz en Chile, uso qne I 
su fundamento en la etimología mis- 
ma, jiedimos que sea admitida en esta 
•no chilenismo. Las voces 
■ ¡ rcan son: 

collazo (mozo que reciben los labrado- 
res para que lee labre sus heredaos, 
y ;i quien suelen dar algunas tierras 
qne labre par i iego (labrador 

■o) y labrador (qne labra la tie- 
rra). Esta última voz es parecida á 
jtro inquilino, no tanto por la de- 
Bnición del Dice., cnanto por la apli- 
cación que han hecho de ella losespa- 
- al santo Patrono de Madrid, San 
o labrador. De su vida consta 
que fné un verdadero inquilino, ha- 
blando á la chilena. La voz colono, 
qneaqni decimos arrendatario (nom- 
bre macho o Mica, 
en su 2". acep.: (labrador que cul- 



tiva y labra una heredad por arren- 
damiento, y vive en ella». 

Inreligioso, sa, adj. Irreligioso. 

InrevereriCia, f. Irreverencia. 
Este, el anterior y el siguiente son 
vulgarismos que, como en Chile, sub- 
sisten también en el pueblo español 
desde la formación de la lengua. Y 
asi también otros, como irrepara- 
ble, inremediable, etc. 

Inreverente. adj. Irreverente. 

I.v SACUIS. Expresión latina en que 
snbentenüdo ordinibvs: en sagra- 
das órdenes. Ü. m. con el v. ordenar, 
con el 8. ordenación y con el part. 
ordenado, y hace falta en el Dice. 

INSALVABLE, adj. Que no se puede 
salvar. Bien puede admitirse. 

Insanidad, f. Dígase insania, 
que se deriva de insano (loco, demen- 
te, furioso) y es sinónimo de locura. 

Inmrii'to ó macarro, ta, adj. y 
ú. t. e. s. 

Insectología, f. Parte de la his- 
toria natural, que trata de los insectos. 
Como ésta es una voz híbrida de latín 
y griego, las personas sabias, y con 
ellas el Dice, han preferido entomo- 
logía, que es griega pura, de Svtoiaov, 
insecto, y Aovo?, tratado. 

Insectólogo, m. Entomólogo: 
«el que sabe ó profesa la entomología». 

Insegubtdad, f. Calidad de inse- 
guro, falta de seguridad. No vemos 
inconveniente para que se admita, 
porque está bien formado y es útil y 
casi todos lo emplean sin escrúpulo. 

ÍNSENPIBILIZAB, a. Hacer insensi- 
ble ó quitar la sensibilidad. Lo usan 
algunos y puede prestar buenos ser- 
vicios, sobre todo en Medicina y en 
ciencias naturales. (Por más beleño 
que nos hayamos empeñado en beber; 
por más cocaína que nos inyecten 



20i 



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INS 



para insensibilizarnos, la herida es- 
cuece siempre una miaja». (E. Pardo 
Bazán, La vida contemporánea). Véa- 
se Izar (Verbos en). 

Insignificancia, f. Admitido en 
el último Dice, con la definición de 
■(calidad de insignificante», insignifi- 
cante: ique nada significa ó importa». 
Discurramos á la luz de estas definicio- 
nes. Como ambas voces se derivan del 
v. significar, en éste está el quid del 
asunto. Significar tiene solamente 
estas tres aceps. castizas: «Ser una 
cosa por naturaleza, imitación ó con- 
venio, representación, indicio ó signo 
de otra cosa distinta; Ser una palabra 
ó una frase signo de una idea ó de un 
pensamiento, ó de cosa material; Ha- 
cer saber, declarar ó manifestar una 
cosa». Por consiguiente, no tiene la 
de: suponer, valer, tener autoridad, 
tener representación, como lo usan 
los modernos galiparlistas: «Los polí- 
ticos de aquel tiempo significaban 
poco; Tu ciencia significa mucho 
entre los sabios; So opinión no Sig- 
nifica nadan. De este significar 
afrancesado ban nacido la insignifican- 
cia y el insignificante, que tiran tam- 
bién á Francia, si do salir 9 conti - 

nerlos dentro de los límites españoles. 
La insignificancia francesa vale 
impotencia, incapacidad, insuficiencia, 
pequenez, nonada, imposibilidad, in- 
fructuosidad, inutilidad: mientras que 
la castellana 1 - \ acied id de sentido, 
carencia de significado, no manifesta- 
1 de cosa alguna, de do dar á en- 
tender nada, de do representar alguna 
nificación. El insignificante 
: mimo de insuficiente, ba- 
lad!, vano, curto, despreciable, pe- 
queño, vacio, inválido, impotente; 
mientras que el castellano (« li> que 



nada significa ó importe»; literal- 
mente, no significante) se aplica á una 
voz sin sentido, á una locución inco- 
herente, á un gesto que nada dice, á 
un signo fcin representación, á un 
símbolo indescifrable, á una clausula 
revesada y destituida de significado. 
«Le paga mal en este pobre artículo, 
cuya insignificancia, sin embar- 
go, le quita peligro». Asi escribió 
Ilartzenbusch {Memorias de la Acuri., 
1. V, pág. :í"i) en la necrología de D. 
Antonio Ferrer del Río. Si la voz in- 
significancia hubiera denotado la falta 
de sentido ó significado del discurso 
necrológico, habría estado bien em- 
pleada; mas, cuino él la usó en el 
do de poco valor, pequenez, no- 
nada, resultó francesa. Así también, 
cuando Don Juan Valera dijo de si 
mismo; « Avergonzado de mi insig- 
nificancia»': «Mi vida, hasta en 

medio de su vileza y de su insigni- 
ficancia, tiene un objeto», habló 
afrancesadamente. Y no hay (pie nom- 
brar más modernos, ni para el S. ni para 
el adj., porque la lista Bería harto larga. 
Casi todo lo que hemos dicho cu este 
art.está compendiado de lo que escribió 
il P. Mir. para quien, juntamente 
con Baralt, sea la gloria de esta 
doctrina. 

Insignificante. Véase el anterior. 

Insincero, ra, adj. Falto de 

sinceridad: simulado, doble. No tiene 

1 1! alo bastante pata ser admitido. 

Insinuador, r \, adj. j d. t. o, s. 
Que insinúa. Hace falta en el Dice. 

I . i! 1» t'K, parí, activo de insi- 
nuar. Que insinúa. Por mas que lo 
pidió Baralt, no le ba dado el Dice 
la ao p. correspondiente al r. insü 
iniinsí (introducirse mañosamente eu 
el ánimo de uno, ganando su gracia 



INS 



INS 



205 



y afecto). Insinuativo, va, está defini- 
do: «dicese de lo que tiene virtnd ó 
eficacia para insinuar ó insinuarse!. 
Por consiguiente, si insinuante es sola- 
mente «el que insinúan y nó el que 
insinúa, y Be insinuativo si aplica 
solamente á cosa y nó á persona, no 
podrá decirse: (Fulano es insi- 
nuante "■ en el sentido de insinuarse, 
. 'i-aje insinuante, 
modales insinuantes», sino insi- 
núa! 

Insistentemente, adv. de m. Con 
insistencia, de manera insistente. 
Bien puede admitirse, como lo están 
otros que valen mucho menos. 

Ensoluto, ta, adj. No pagado, 

tratándose de cosas. Precio insoluto, 
cantidad insoluta. Existiendo ya en 
i ¡a é insolvente, que 
tienen la misma etimología que i 
luto, debe admitirse también éste, que 
neral. Nuestro Código 
Civil y todas las personas cultas lo 
emplean corrientemente. 

ÍN8PECT0RAD0, m. Puede admitir- 
se en las aceps. de-tiempo que dura 
el cargo de inspector, y conjunto ó 
reunión de inspectores; pero nó en la 
de-cargo de inspector, que es propia 
de i/i 
Inspectoría, f. Inspección: cargo 
:- Bobre una cosa; 
uo ií oficina del ins- 
tor. 

Inspiradamente, adv. de m. De 
manera inspirada, con inspira* 
Hace (alta en el Dice., por lo m 
pira los oradores y los po 
Instador, ra, adj. Que insta. Me- 
en el Dice. 

y ¡i. i. < . s. 
Ja ó hace una instalación. 
Falta el Dice, 



Instantánea, f. Plancha fotográ- 
fica que se obtiene instantáneamente. 
— Estampa de la plancha asi obteni- 
da. — Composición literaria en que se 
describe rápidamente una acción real 
ó fingida, como si se la retratara 
instantáneamente con la fotografía. 
Es voz usada en todas partes y digna 
de admitirse. 

Instantaneidad, f. Calidad de 
instantáneo. Bien puede admitirse, 
porque es necesario y tiene algún uso. 

Instar. Véase Ditar, 

Institución, f. Por antonomasia, 
la de la SSma. Eucaristía, que se cele- 
bra el jueves santo. Ú. m. en la expr. 
iS rmón de institución. Falta esta acep. 
en el Dice. 

Institutano, adj. y ú. m. c. s. 
Alumno del Instituto Nacional de 
Santiago. Va cayendo en desuso, por- 
que el colegio ha mudado también de 
nombre, pues se llama hoy «Externa- 
do oficial». 

Institutriz, f. AdmitidoVon esta 
definición: «Maestra encargada de la 
instrucción ó educación de uno ó va- 
rios niños». La institutriz, por lo ge- 
neral, vive en casa de los niños ó pasa 
casi todo el día con ellos;"á diferencia 
de la leccionista, com., que es el «ma- 
estro ó maestra que da lecciones "en 
ca as particulares». 

Instrucción, f. Instrucción prima- 
ria ó 'primera enseñanza. — La que 
aquí llamamos instrucción secundaria 
es para el Dice, segunda enseñanza, y 
la instrucción superior, -enseñanza su- 
perior. — Tenemos también en Chile 
la instrucción preparatoria, que abra 
za la • de los primeros ramos, 

y la instrucción elemental, que icom- 
prende la lectura y principios de es- 
nra, aritmética y otros ramos. 



206 



INS 



INS 



Ambas entran en la denominación 
castellana de primeras letras: aane 
de leer y escribir, doctrina cristiana y 
rudimentos de aritmética y de otras 
materias». 

INSTRUMENTAS, a. « Escribir las 
partes de una composición musical 
que corresponden á los diversos ins- 
trumentos de una orquesta que lian 

de ejecutarla^. — Instrumenta- 
ción, f. «Acción ó efecto de instru- 
mentan». Así admitió el Dice, esb a 
dos voces, que hacían verdadera falta, 
porque se usan ya en todas partes. 
«Nada importa, había dicho Don An- 
tonio Arnao en su discurso de recep- 
ción en la Academia, que el genio in- 
conmensurable de Mozart instrumen- 
tase este pasaje con acordes y timbres 
que hielan de espanto». «¿Cómo com- 
prender el alcance de una inspirada 
frase, ó un matiz de instrumentación?» 
(Id.) — En Chile, á más de instrumen- 
tar é instrumentación, usamos orques- 
tar y orquestación, que no son iguales. 
Instrumentar se refiere á dos 6 más 
instrumentos, y orquestar á todos los 
de una orquesta; por consiguiente, á 
este último más que al primero con- 
dene la definición del Dice. Considé- 
relo la Real Academia y admítanos 
también nuestro orquestar con su b. 
En prueba de que por allá también 
se usa, vea esta autoridad de su propia 
cisa: «La orqut responde bri- 

llantemente al propósito del maestro». 
(Núfiez de Arce, Art. suelto, publí 
como correspondencia en un diario). 

Insubsanable, adj. Que no se pue- 
de subsanar. Falta en el Dioc., como 
también el simple subsanable. 

Insubstituible, adj, Qne no puc- 
de Ber substituido. Falta en el Dice, 
junto con el simple substituible. 



Insuficientemente, adv. de m- 
De manera insuficiente. Puede trasla- 
darlo á sus columnas el Dice. 

Insuflación, insuflas. Sólo es- 
tán admitidos como términos de Me- 
dicina; falta, por consiguiente, la 
acep. litúrgica que se usa en la admi- 
nistración del bautismo solemne. 

INSUFLADOS, m. Instrumento para 
hacer insuflaciones medicinales. Falta 
en el Dice. 

ÍNSULA, f. Tan admiradores como 
son del Quijote todos los Académicos, 
y no han reclamado por la nueva in- 
clusión de esta voz en el sentido en 
que todos la usamos. Nueva inclusión 
decimos, porque, después de figurar 
en el Dice, de Autoridades, ha sido 
excluida sin razón, dejándole única- 
mente el significado de «isla», que hoy 
nadie le da y que va en tiempo de 
Cervantes era anticuado. Creemos 
pues que el art. de ÍNSULA debe re- 
formarse declarando atlt. la acep. de 
nielas y agregando la siguiente: «En 
estilo jocoso, cualquier lugar pequeño 
ó gobierno de poca entidad. Dícese á 
semejanza de la que fingió Cervantes 
en su Don Quijote haberse dado á 
■Sandio Panza, su escudero». (Dice. 
de Autoridades). Vi ise ahora el uso 
de algunos modernos: (Complace á 
mamá haciéndote gobernador, y vete 
á pasar unos días con tu padre a la 

Montaña, antes de tomar posesión 1>- 
iu insulat [la gobernación]. ..«En- 
cauzóse pues la gobernación de mi 

ínsula, en lo locante á política y or- 
den público». (Pereda, Pedro San- 
chez). "Estando de gobernador en 
cierta ínsula, nunca salía á la calle 
más que Beguido de inspectoi 
(Polo y Peyrolón, Pepinillos en vina- 
gre). «Si confórmele cayó éntrelas 



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INT 



207 



manos la familia de Zapata le hubiera 
tocado gobernar familia de más inste, 
ó una ínsula, ó un estado, habría sa- 
lido muy airosa. En la Ínsula de Do- 
na Francisca estableció con mano 
firme la normalidad i>. (Pérez Galdós, 
icordia, final). 

Insuperabilidad, f. Calidad 
de insuperable. No es digno de reco- 
mendación por lo largo. 

[HSüPBRABLKttHSTE, adv. de m. De 
manera insuperable. Hace falta en el 
Dice. 

Insurreccional, adj., del fran- 
cés insurrectionnel. Aunque Ortúzar lo 
echó menos y clamó por su admisión, 
no tiene por qué prohijarlo el caste- 
llano; bástanle sus adjs. propios: 
insurrecto, insurgente, rebelde, amoti- 
nado, levantado, sublevado. Movi- 
miento insurreccional es 
simplemente insurrección, ó, si se 
quiere, intento ó intentona de insurrec- 
, amago de insurrección. 

IxsriíHKCTO, ta. Dice el Dice, que 
es part. pasivo irregular de insurrec- 
vr. Con su permiso, le podría 
contestar el v. al part.: 

Tú era* bastante crecido 
V ja do '-ra aún nacido. 

En efecto, el v. latino insúrgere, xi, 
clum, fué el que dio el part. insurrecto 
y el s. insurrección, y de este último 
nací . >r; por'consiguien- 

tc, el ¡iart. insurrecto es tío y nó hijo 
de insun ■ 

[btaxgibilidad, f. Calidad de in- 
.•ible. Lo usó Castelar y no vemos 
inconveniente para bd admisión. 

Integro, m. Coi ir no 

tiene s. que signifique acción ó efecto 
de completar ó integrar nna roma, 
algunos han inventado integro, 



menos usado que entero, que vimos 
en su lugar. Resígnense pues á pres- 
cindir del s. y expresen la idea con 
el v. 

Intelectual, m. Nombre que se 
ha dado modernamente al individuo 
que sobresale entre los demás por la 
fuerza y por el cultivo de la inteligen- 
cia; por consiguiente, ha de tener cul- 
tura superior y ha de ser capaz de 
escribir más que medianamente. A 
la vista está que el término éste no 
peca de modesto, pues se ha tomado 
de la facultad más noble del hombre, 
el intelecto ó entendimiento. Mientras 
los demás mortales son jornaleros, 
ganapanes, obreros ú operarios, labra- 
dores, agricultores, etc., el intelec- 
tual, encaramado en lo m;is alto de 
su cerebro, dice: Yo no participo de 
la prosa vil de esta vida, sino que vivo 
vida intelectual; yo no soy como los 
demás hombres que viven en esta 
baja tierra, yo vivo en el mundo de 
la idea, yo soy intelectual! Más 
modestos fueron los antiguos, que lla- 
maron intelectual, hoy anticuado, al 
ededicado al estudio y meditación!. 
Esperamos que el futuro Dice, no ha de 
sancionar esta voz, ó que, si la admite, 
envíe al lector al art. Racional, que 
es el espejo en que deben contemplarse 
los tales intelectuales. 

IktELECTUALISHO, m. Conjunto Ó 
gremio de los llamados intelectua- 
les. Usado por muchos modernos. — 
Otros lo usan filosóficamente por-in- 
clinación exagerada á lo intelectual, 
defecto de tratarlo todo intelectual- 
mente. «Dos elementos, á primera 
vista inconciliables, están fund 
de extraña mainTa >n los versos de 
Ansias y contribuyen á su áspera y 
selvática originalidad, üi - el puro 



208 



INT 



INT 



mtelectualismo, doctrinal y austero. 
Otro, la pasión reconcentrada, enérgi- 
ca y fúnebre». (Menéndez y Pelayo, 
Antol. de poetas lir. esp., t. XIII, 
n. III). En esta 2. a acep. debe admi- 
tirse, mas nó en la 1 . a 

Intención, f. fig. «Misa encarga- 
da». Así lo define Luis Besses, califi- 
cándole de acep. eclesiástica. De la 
misma manera se usa en Chile: Recibí 
ditz intenciones; Me fallan intencio- 
nes. — Y también se denomina así el 
estipendio mismo de la misa: «.Envia- 
me. algunas intenciones, porque no 
tengo ninguna». Algunos suelen agre- 
gar el complemento de misas, que, en 
rigor no hace falta. Bien puede admi- 
tirse esta nueva acep., á lo menos 
como fam. (Lo mismo puede decirse 
de aplicación). — pl. Hoja impresa 
para cada mes y en que constan las in- 
tenciones espirituales de cada día para 
lo* socios del Apostolado de la oración. 
Es de uso general en Chile entre la 
gente piadosa. 

Intensar, a. y r. Hacer intensa 
una cosa. «El día antes de salir de 
allí tomó algún aumento [«'1 dolor- 
cilio] y mayor desde antier, de modo 
que sí va intensando algo». (Bto. 
Cádiz, Carta de 20 de Dic. de 1790). 
El P. Mir, apoyado en dos autorida- 
des más, defiende este v. en su Rebus- 
co; y ojalá lo admita el Dice, aunque 
mas no sea para librarnos de la forma 

mas larga intensificar, que usan 
algunos. 

Intento, m. ¿Qué decir de los qne 
ii.-. ni el complemento al intento 
de ó á intento de para significar 
mn el fin ú objeto, con el intento de, 
a liii de, para? Lo menos que puede 
drrirse es que han olvidado el caste 
llano por dedicarse demasiado al fran- 



cés. Esos mismos son los que dicen 
también á objeto de, es á decir, 
motor á gas, se necesita peo- 
nes, se afina pianos, y otras 
linduras como éstas, importadas de 
Francia. ¡Pobre lengua en tales labios! 

ÍNTER, prep. inseparable que • 
ca entre ó enmedio; v. gr.: ¡ntcrcu- 
táneo, interponer, intervenir. Es todo 
lo que dice el Dice; y habría conve- 
nido explicar mejor el significado de 
estos compuestos, como también dejar 
reconocida cierta libertad para for- 
marlos. Así son corrientes en el 
lenguaje moderno intercambio, in- 
ternacionalismo, y los adjs. interandi- 
no, interdiocesano, intercontinental, 
intermuscular, interoceánico, interpla- 
netario, intersideral, á los cuales no 
hay tacha que ponerles. — ínter «tiene 
uso por sí sola en la loe. latina Ínter 
nos». (Dice.) Véase Entre. Debió 
agregarse también la loe. ínter vivos, 
aplicada a la donación, aunque el Dice, 
la nombre solamente en castellano: 
donación nitro vivos. 

Íntee. Como adv. de t., igual á 
ínterin, está anticuado; mas nó c. s. 
m., porque se dice, y bien. En el 
Ínter, como se dice En el entretanto. 
Ka el Ínterin. Según el Dice, no seria 
bien dicho esto último, porque sólo 
reconoce e. s. a intniíi cuando signi- 
fica (interinidad»; pero otra cosa dice 
el uso ile los buenos autores. « A > na 

sombra. ..si 1 había arrimado «fl fl Ínte- 
rin que se le daban las bulas». (Puig- 
blanrli, OpÚSCUloS, t. I. pág. 105). 

Interandino, n \. adj. Dícesede lo 
que tiene relación con las nación 
habitantes qne están al uno y al otro 
lado de los Andes. Comercio interan- 
dino, Merece admitirse j 7éase In- 

I I i:. l.' r art. 



INT 



INT 



l'O'.t 



Intercambio, m. Cambio de dinero 
ó de productos de las naciones entre sí. 
Merece admitirse. Véase ÍNTER, 1/ 

art. — Intercambio de ideas. 
Desatino de pedantes, que así cambian 
las ideas como el dinero y las merca- 
derías. Y'^ise Cambiar. 

Interceptor, m. Interruptor: 
«aparato destinado a interrumpir una 
corriente eléctrica en el conductor de 
un circuito». 

Intercontinental, adj. Relativo ¿i 
dos ó más continentes. Voz tan propia 
como internacional, intercolumnio, 
l'sada por Castelar y otros, 
puede ya figurar en el Dice. Véase 
Ínter, i. r art. 

Interdicto, ta, adj. y ú. t. c. s. En 
el foro chileno, la persona que se halla 
sujeta á interdicción. El castizo inter- 
dicto es solamente s. y significa «entre- 
dicho»» y como término forense: «juicio 
posesorio, sumario ó suinarísimo». 

ÍNTERDIOOBBANO, xa, adj. Relativo 
ó perteneciente á dos ó más diócesis. 
>'. minario interdiocesano; aunque bien 
puede decirse también Seminario cen- 
tral. Es digno de ser admitido. Véase 
Ínter, i.» art. 

Interesadamente, adv. de m. De 
manera interesada, por interés. Hace 
falta en el Dice. 

Interesante (Estado). Véase 
uiii. 

Interesar: a. Conjúgase regular: 
, etc., y nú inte- 
rezco, como suele escapárseles á al- 
gunos. Censuró Ortúzar el uso de este 
v. en esta definición del Dice: «ins- 
trumento ¡>ara abrir el conducto verte- 
bral sin interesar la ruédala». C\n. 
EUqüITOMO). Xo tiene razón para 
esto y véase Comprometer en el 
Apéndice de nuestro 1/ tomo. 
de Cbil.. t. III. 



Interinato, m. Interinidad: 
calidad de interino; tiempo que dura 
el desempeño interino de un cargo. 
Así dice el Dice.; y habrá que creerle, 
aunque interinato tiene más seme- 
janza con las voces similares, como 
califato, cardenalato, deanato, decana- 
to, priorato, superiorato, virreinato, etc. 

Interior, adj. y s. m. Al inte- 
rior. Dígase, según los casos, á lo 
interior, interiormente, ó úsese como 
adj. y en concordancia con el s. 
correspondiente. Y decimos así, por- 
que interior sólo es s. cuando significa: 
el compartimiento de en medio en los 
coches que tienen tres; el ánimo; y 
en pl., entrañas. En las demás aceps. 
es adj. Por esta misma razón no debe 
decirse — Ministerio ó ministro del 
Interior: dígase de lo interior. 
— Hombre interior. Es castizo en 
una acep. y en otra nó. Véase Hom- 
bre. 

Interiorizado, da, adj. Dícese 
del que conoce bien las interioridades 
de una ó más personas ó los secretos de 
un asunto. «De buen grado seguiría- 
mos al nuevo Académico en cuanto 
tan acertadamente dice, como tan 
interiorizado en la materia». 
(Fermín de la Puente y Apccechea, 
Memorias de la Aro,/., t. V, pág. 427). 
No hay necesidad ninguna de este 
feo neologismo, que siempre excusan 
de usar los buenos escritores; dígase 
enterado, estar uno en les ápices de al- 
guna cosa (entenderla con perfección, 
sabiendo toda? sus menudencias basta 
la más mínima), estar uno al cabo de 
una cosa ó al cabo de la calle (haber 
entendido bien alguna cosa y com- 
prendido tudas sus circunstancias), 
istur al corriente de una cosa (estar 
enterado de ella). 

27 



210 



INT 



INT 



Interjectivamente, adv. de m. 
A modo de interjección, por medio de 
interjecciones. Usado por D. Fernan- 
do Araujo Gómez en su G ramal ka 
del poema del Cid, y bien formado 
como está, bien puede admitirse, lo 
ni L=mo que el siguiente. 

Interjectivo, va, adj. Semejante 
á la interjección ó que participa de 
sus propiedades. Gritos interjectivos, 
voces ó locuciones interjectivas. 

Interlínea, f. No existe en la 
acep.de regleta: almpr. Planchuela de 
metal, que se coloca entre los renglo- 
nes para espaciarlos, ó sea, para re- 
gletear». — Podría admitirse en la 
acep. de espacio entre dos líneas, como 
lo hizo notar el P. Mir en su Rebusco. 

Interlineado, m. Impreso espa- 
ciado. Véase Espaciado. 

Interlinear, a. Ni este v. ni su 
sinónimo entrerrenglonar (escribir en 
el espacio que media de un renglón 
á otro) deben confundirse en lenguaje 
de Imprenta con espaciar: «separar 
las dicciones, las letras ó los renglones 
con espacios ó con regletas»; ni con 
regletear: «espaciar la composición 
poniendo regletas entre los renglo- 
nes». 

Intermaxilar, adj. Se limita el 
Dice, á remitir al lector á HüESO in- 
TKUMAXii.Ai!. Debe darle, como á 
simple adj., una definición general, 
ya que él mismo babla, en la voz 
Mcermo, de ganglios intermaxilares. 
Intermedias, Es d. y significa: 

«existir o otar una cosa en medio de 
otras. : y mi, como creen algunos: 
interceder ó rogar por uno-, interpo- 
nerse entre dos ó mas que riñen ó 
contienden, procurando reconciliarlos 

y unirlcis en amistad. Estafi BOn BCi ps. 

propias de mediar y van también 



envueltas en el significado de inter- 
mediario, ria. 

Intermedio, ni. Xo le da el Dice. 
la acep. de-diligencia ó acción de 
una persona para conseguir un tin, 
que es propia también de medio y de 
mediante. Parece que es simple olvido, 
porque en España es tan usada como 
entre nosotros. «De donde el nombre 
de Zaragoza por intermedio de Cae- 
sar augusta». (Cejador, t. AEIOU, 
pág. 594). 

Internacionalismo, m. Lo 
han usado algunos en el significado de 
sistema de unir y estrechar masías 
relaciones de todas las naciones entre 
sí, suprimiendo las guerras, impuestos 
de aduana, etc. La voz, aunque no 
esta mal formada, no tiene la suficien- 
te madurez y uso para ser admitida. Lo 
mismo decimos de la siguiente. Véan- 
se Cosmopolitismo y Pacifismo. 

Intemacionalista, oom. Par- 
tidario del internacionalismo.— 
Adj. Relativo ó perteneciente al mismo 
sistema. Algo se parece el interna- 
cionalista bJ •Uto. que es la 
persona que c insidera a todo el mundo 
como patria suya. 

I\ ¡ i.knai'o, ni. Colegio para inter- 
nos. Lo defendemos y recomendamos 
por las mismas razones que expusimos 
en el art. EXTERNADO. 

Intkiímnci vn i:a. f. Cargo ti ofi- 
cio de internuncio.— Casa ú oficina 
del internuncio. Falta esta voz en el 
Dice 

Interoceánico, ca, adj. Dicese de 
lo que está entre dos océanos. tCnan- 
do el canal interoceánico acabe de 
abrirse». (Juan Valera, El ¡'amaso 
Colombian >, en la l." serie de cuartas 
Ami i. I fícese de lo que 

n curre dos o más océanos j de lo que 



INT 



INT 



21] 



tiene relación con ellos. «Medir. ..las 
piezas de un buque de vapor inlero- 
. (Benot, Arquitectura de las 
lenguas, pról.) La voz es de uso 
general y debe admitirse sin discusión. 
Véase Ínter, 1/ art. 

[nterplanetario, ría, adj. Diee- 

!e lo que está entre dos ó mas 

planetas y de lo que se refiere á ellos. 

Voz bien formada y digna de admi- 

vter, l. r art. 

Intersideral, adj. Dícese de lo 
que esta entre dos ó más astros y de lo 
relativo á ellos. Está bien formado y 
merece admitirse. Véase Ixter, 1.' 
art. 

Intertanto. Ensalada latino- 
si llana. Dígase entretanto ó entre 
tanto, como adv. de t.; y si se quiere 
sustantivar, el entretanto, el ínter ó el 
i'n. 
Intervalo, m. Cada día son más 
raros los que a-i pronuncian, porque 
todos van volviendo á la pronuncia- 
etimológica, intervalo, del latín 
rvallum. 
Intervencionista, com. Diga- 

a ij. y Ti. t. c. s. 

Interview, m. Anglicismo puro, 

que se pronuncia intarviu y significa 

aferencia, abocamiento. 

Loe diai ben con 

todo descaro interviú, que no sabe- 

• por qué pneda valer más qne 

entrein (a. E> plicando Ci jador la fr. 

Tener vistas con, dice: «avistar con, 

lo que hoy interviú, á la inglesa... 

"I. A l.i- 175). 

Intervistar. a. Véase Entre- 
vistar. 

ürrrMADOR, ra, adj. y ii. c. s. Que 
intima. Merece Ber admitido. 

Intomable, adj. fam. Qne no se 
pocd intoma- 



ble". Annqne el v. tomar significa 

«comer ó beber», ningún autor de nota 
ha formado de él este adj. Dígase me- 
jor no bebedero, no bebedizo, no ¡iota- 
ble. El primero se aplica (sin el no) al 
agua ú otro licor que es bueno de I" 1 - 
ber; y los otros dos significan: (pie no 
se puede beber. 

Intra CLAUSTRA. Loe. latina que 
significa dentro del claustro y que se 
usa mucho, principalmente entre 
canonistas y teólogos. Vivir ó inorar 
intra claustra. Hace falta en el Dice. 
Véase la contraria Extra claustra en 
el art. Extra. 

InTRADUCIBILIDAD, f. Calidad de 
intraducibie. «Intraducibilidad del 
Quijote», intituló Don José María 
Sbarbi un tomo de su Refranero 
español. La voz está bien formada y 
es digna de admitirse. 

INTRAMITABLE, adj. Que no se 
puede tramitar. Hace falta en el 
Dic, como ya lo babía notado Marty 
Caballero. 

INTRAMUROS, adv. de lugar (no 
de modo, como dice el Dice.) Den- 
tro de los muros: ó, en general, dentro 
de una ciudad, villa ó lugar. No debe 
usarse c. s. pl. (los intramuros) 
ni se puede anteponerle preposición 

(de intramuros, á ó al intra- 
muros). Vase Extramuros. 

INTRANQUILIDAD, f. Falta ó ca- 
rencia de tranquilidad, inquietud ó 
zozobra. Hace falta en el Dice. «Sir- 
van estas lineas, «pie trazo en momen- 
tos de intranquilidad, de insigni- 
ficante contribución». (E. Pardo 
Bazán, Teodoro Llórente i. 

INTRANQUILIZADOR, HA, adj. Que 

intranquiliza. Bien puede admitirse. 
Intranquilizar, a. Quitar la tran- 
quilidad, inquietar, perturbar, destuso- 



212 



INT 



INT 



segar. Ú. t. c. r. Es v. que hace falta 
en el Dice. 

Intransigencia, f. Condición de 
intransigente. Está bien formado y es 
usado por todos los modernos; debe 
pues el Dice, apresurarse á admitirlo. 
Intraspasable, adj. Que no se 
puede traspasar. Lo usó nuestro Jota- 
beche («estacadas ¡/¡traspasables») y 
bien puede admitirse. 

Tntratabilidad, f. Calidad de 
intratable. Merece la admisión en el 
Dice. Recomienda también esta voz 
el P. Mir en su Rebusco, apoyado 
en un pasaje de Gracián. Nosotros 
tenemos otro del Beato Cádiz. 

Intrigador, ra, adj. y ú. t. c. s. 
Intrigante. 

Intrigar. En castellano es n. y 
significa solamente «ejercitarse en 
intrigas». Nosotros no habríamos pues- 
to en la definición el v. ejercitarse, que 
significa «repetir muchos actos, para 
adiestrarse en la ejecución de una co- 
sas, sinónimo de ensayarse, sino que 
habríamos puesto usar de, emplear, 
valerse de. Según el concepto del intri- 
gar castizo, no debe pues decirse: Me 
intrigaron con Juan, sino Me 
¡eran mal, me malquistaron, revol- 
vieron ó enemistaron canil, sembraron 
ó pusieron cizaña cuín' mi y él. — Tam- 
p «¡o debe decirse: Estoy intriga- 
do por lo que mi' ha pasado; Me han 
dejado todo intrigado con lo que 
me han referido. Esta clase de intriga 
no es castellana sino francesa, porque 
el s'intrii/iier francés significa «in- 
qnietarse, incomodarse», mas nó el 
castellano. Enmendemos pues las 
frases anteriores diciendo: Estoy in- 
quieto, luchado, desazonado; Me han 
dejado tuda inquieto, confundido, sin 

saber ó que aliñar. I'or 680 !'• Adolfo 



de Castro condena como galicismo el 

intrigarse ó estar intrigado 

en el significado de hallarse enreda- 
do ó confuso ó preocupado con 
enredos ó lleno de disgusto con sncesos 
cuyo fin no comprende fácilmente. 
(Libro de los galicismos, c. XIII). 
Intrínsico, ca. Intrínsica- 

mente. Intrínseco, intrínsecamente. 

Intromisión, f. Entremeti- 
miento. Y no agregaremos entremeti- 
miento, que para el Dice, es sinónimo, 
por la razón que dimos en el art. 
Entremeterse. 

Intrusear, n. fam., poco usado. 
Ser intruso, en la falsa acep. que 
se da aquí á este adj. El v. correspon- 
diente es entremeterse. Véase en su 
lugar. 

Intrusidad, f. Intrusión: «acción 
de introducirse sin derecho en una 
dignidad, jurisdicción, oficio, pro- 
piedad, etc.» — El concepto chileno Be 
expresa mejor con entremetimiento: 
«acción ó efecto de entremeter 

Intrusismo, m. «Asentó Hipó- 
crates la doctrina sobre la observación 
y la experiencia; llevó la Filosofía al 
Arte; libertó la Medicina de la escla- 
vitud de los filósofos y de las impu- 
rezas del intrusismo». (Cortejen, 
El Quijote, t. V. pág. 420). A' 
BUCOLIBHO. 

INTRUSO, s.*,adj. y ú. t. c. s. ..Que 
B6 introduce sin derecho», mas id en 
cualquier cosa, Bino «en una dignidad, 
jurisdicción, oficio, propiedad», como 
dice la definición de intrusión. Por 
ate, no debe llamarse in- 
truso, como se usi en Chile, al 
qae no pase de entremetido, al que i 
un cuarto á espadas, al que mete 
su cuchara 6 cucharada, al que cu- 
charetea. Intruso es, por ej M el rey 



INU 



INV 



213 



ó soberano que llega al poder sin 
r derecho, el que suplanta á otro 
en su cargo ú oficio sin derecho alga- 
no, el que se apodera de una propiedad 
ajena. — Lo que decimos del adj. 
tmbién del adv. intrusamente. 
Intuir, a. Percibir clara, intima é 
instantáneamente una idea ó verdad, 
tal como si se tuviera á la vista. Es 
v. usado por Bello, por Gabriel y 
u y por otros, y merece ser admi- 
tido en el Dice, aunque no sea de 
uso vulgar. Lo hemos definido con 
las mismas palabras que se emplearon 
para INTUICIÓN, que es su s. verbal. 
Intutible, adj. Aplicase á la 
persona ó cosa que no se puede mirar 
de puro desaseada ó sucia ¡ por ejem- 
plo, uno que se cae en el lodo, uno 
que queda todo salpicado de agua ó de 
lodo porque pasó á su lado un carruaje 
ó jinete. —Por extensión, inútil, in- 
;ble; por ejemplo, un sirviente 
muy flojo, una persona muy enferma, 
i intutibles. Es vocablo co- 
rriente en ('hile, principalmente entre 
el pueblo. Parece que viene del arau- 
cano tütiaj, ó thúüiüy, interj, de asco, 
de enfado ó de desprecio, y de la 
part. castellana in, que en este caso 
no seria negativa, sino intensiva. 
l; alíñente, las tres ideas de la interj. 
van envueltas en el adj. tal como lo 
usa el pneblo. Me han dejado in- 
tutible, Mi ropa esta intuti- 
ble.'' Algunos pronuncian inchu- 
Chible, y esto aumenta la probabi- 
lidad de la etimología araucana, 
porque el sonido de Ih ó trr se lia 
rtido para muchos en ch. 
I SOAL, adj. Úsalo con toda liber- 
al P. Mir y en el lagar propio del 
ueo aboga por mi admisión con 
buenas autoridades y razones, l'o- 



dría tener, según él, estas tres aceps.: 
dificultoso de usar; raras veces usado; 
inepto para el uso. 

Invalorable, adj. Que no se 
puede valorar. Ni este v. ni sus sinó- 
nimos valorear, valuar y avaluar 
forman adjs. compuestos de in, porque 
basta inapreciable: «que no se puede 
apreciar, por su mucho valor ó 
mérito». 

Invencibilidad, f. Calidad de 
invencible. Hace falta en el Dice, 
como ya lo notó el P. Mir en su 
l.'i busco. 

Inventariar, a. Conjúgase inven- 
tarío, rías, etc., á pesar de estar 
formado del s. inventario. El vulgo 
dice inventareo, inventarean, 
etc. 

Invernada, f. Sólo significa en 
castellano «estación de invierno». — 
Aquí lo confundimos con invernadero 
en la acep. de «paraje destinado para 
que pasten los ganados en dicha 
ion». 

Invernar, n. Conjúgase invierno, 
inviernas, etc., siguiendo al s. invier- 
no, y nó invernó, invernas, 
como dijeron el P. Isla en su carta 
183 y Gonzalo Correas una sola vez. 

Investimiento, m. «Llámase in- 
v estimen to en estilo canónico la 
inversión de dineros eclesiásticos en 
la adquisición de inmuebles», dice 
el art. 1858 de nuestro Sínodo Dio- 
cesano. La definición está entera- 
mente conforme con la que da el 
canonista Felipe de Angelis: «ínves- 
timenium deñoiri potest: legitima 
pecuniae collocatio in praedioruní 
emptione, vel in juris percipiendi 
fructus comparatione». ( Praeleetíones 
Jims Canon., I. III, tit. XIII, 3.°) 
La voz es italiana y significa en 



211 



INY 



IOD 



aquella lengua inversión de dineros 
en adquisición de inmuebles. Proba- 
blemente se tomó del latín investiré, 
que tanto se usó en la Edad Media 
tratándose de las investiduras ecle- 
siásticas. Como el fin de la investi- 
dura es suministrar renta á la persona 
interesada y esto mismo es lo que 
se busca por medio del investimenío, 
por eso esta voz ha venido á signifi- 
car la manera moderna de proporcio- 
nar una como investidura á las 
instituciones eclesiásticas. Si los cano- 
nistas españoles no tienen otra voz 
mas apropiada para esto, pues impo- 
sición, colocación, inversión, situación 
ó situado, no expresan todo el concep- 
to de investimenío, justo es que se 
admita este neologismo, que es el que 
.usan las Congregaciones Romanas y 
los canonistas italianos. 

Invitado, da, adj,,part. de invi- 
tar, y ii. t. c. s. Invitado!!, ra, adj. 
Faltan en el Dice, estas dos vi 

Involuntario, ría, adj. Conviene 
aprovecharse de esta oportuna obser- 
vación de Orellana, cuando se habla 
de error involuntario 6 equivoca- 
ción involuntaria: «¿Quiere Qd. 
decirme quién es el que yerra ó se 
equivoca voluntariamente? Todo 
error es necesariamente involuntario. 
Con voluntad, no hay error, Bino 
falta, culpa ó delito, según la gr¡ 
dad di-I ario. El que excusa mis 
errores, llamándolos involunta- 
rios, autoriza [para creer que es 
capaz de equivoi intentot. 

Invulnerabilidad, f. Calidad de 
invulnerable, Largo es el vocabnlito, 
pero un hay razón pora no recib 
como hijo de familia. 

Inyectar, a. t Introducir un líqui- 
do en un cuerpo con un insl ruínenlo». 



Esto solamente significa el v. caste- 
llano, conforme con su origen latino, 
que es injeclum, supino de injia i • . 
meter ó echar dentro. Por tanto, 
hablar de ojos inyectados en 
sangre ó de que a Perico de los 
Palotes se le inyectaron los 
ojos en sangre, es nn disparate 
de lenguaje tan grande, que no cabe 
ni en. ..Medicina. Lo dicho signifi- 
caría que se puso una inyección de 
sangre á Perico en los ojos; cosa que 
no hacen ni los médicos. El término 
ras! izo es i ncamizado, da; (encendido, 
ensangrentado, de color de carne ó 
sangre. Dícese más comunmente de 
los ojosi>. Véase con qué propiedad lo 
usó Cervantes: a Esto dijo en voz tan 
alta, que lo oyó la Duquesa, y, vol- 
viendo el rostro y viendo á la dueña 
tan alborotada y tan encarnizados los 
ojos, le preguntó con quién las había». 
{Quijote, p. II. c XXXI). Y tan co- 
nocido sería este adj. en los buenos 
tiempos de las letras españolas, que 
lo Vemos usado hasta I D las coplas 

populares de Mingo Revulgo; 

Vienen los tubos hinchi 

Y las Iracas relamí 

Loa lomos traen ardiendo, 

/..... .,. j ... tai n i 

tSi Be ofreciere, dice Cuervo, creemos 
podrá asarse la acep. correspondiente 
de encarnizar, aunque los diccionarú « 

nn la apuntan: .luán Martínez de 
Bario-, glosando la copla citada, d 
La ira enciende la caía _\ encarniza 
los OJOS del aira'I i». 

Iodo, ni. Tanto - 3t< como bus 

derivados BC escriben con //.• y 
yodado, yodui . - . porque la 

¡ota etimológica (UüSti;) tiene en cas- 
ino valor de consonante.— En la 



IR 



IR 



215 



palabra iota, nombre de la 1 

_ i •.. se ha conservado la i caste- 
llana, aunque todos pronunciamos 

. para que se vea claramente la 
misma letra que con este nombre se 

_!ia, asi como la y castellana se 
llama jota. Por la misma razón es- 
cribe el Dice, ypsilon (esdrújulo), y 
no ípsilon, nombre de la letra 
griega u, Y. q -iionde á nues- 

tra y (í griega ó ge). 
Ipandro, n. pr. ni. Hipandro; 
según su etimología griega; 
y ojalá el Illmo. poeta mejicano que 
con tanta gloria lleva ahora este 
nombre entre los Arcades, se des. q- 
tienda de sus colegas italianos, que 
ya es sabido que no usan la /(, y se 
firme como manda la lengua de Home- 
ro y de Píndaro. 

Ipinaa, apellido. Ipinza, del vasco 
ipiftza, pináculo grande. 

Ik. n. Irse. Falta la acep. fig. de 
«m'i lovarrubias la aplica sola- 

ite al enfermo, pero ya es de uso ge- 
neral, pues todos hablan de los qt 
van, los qui se fueron, es decir, los 
mu > el resto de su 

vida, y con grande adelantamiento en 
el temor d>- Dios s< fué en paz»; y en 
nota: •• 1 Illmo. Scío, 

traduciendo el libro de Tobías (XIV, 
4). 1 ■ i hecho en esto 

sino interpretar el concepto general 
que todos tenemos de la muerte: un 
viaje hacia la eternidad; como lo 
había hecho el latín, que á su v. 
le dio también el significado de 
debilitara . p recer». 
Por eso Lucrecio dijo; 'ilion, 
panlatím cernimos íre»; vemos que 
el boml ' (muere ó perece) 

V < latulo, biu- 
la muerte del pájaro de Lesbia, • 



bió también: Ya va por aquel camino 
tenebroso, de donde aseguran que 
nadie vuelve: 

yui mine ¡í per iter tenebricosum, 
Ilhic unde negant rediré quemquam. 

Más claro aún se ve este significado 
en el compuesto obire, morir, y su s. 
verbal obitus, en castellano óbito ó 
fallecimiento. — Es redundancia cen- 
surable emplear este v. como auxiliar 
de sí mismo: Voy á ir pronto; 
¿Cómo le va yendo? No habrá 
persona de juicio sano que admita 
tales construcciones. — ¿Cómo va? 
Fórmula de salutación que se usa 
familiarmente. Don Fermín de la 
Puente y Apecechea la tuvo por gali- 
cana, como traducción del francés 
¿Commenl ca va-t-ü? (Memorias de la 
Acad., t. V, pág. 402); sin duda 
olvidó que es tan castellana como el 
Quijote, donde la hallamos usada con 
tuda naturalidad: «Llegóse á él el 
cuadrillero y di jóle: pues ¿romo va, 
buen hombre?» (P. I, c. XVII).— 
El que se va sin que lo echen, vuelve 
sin que lo llamen: fr. proverbial, de 
uso corriente en Chile, que significa 
lo mismo que expresan las palabras. — 
Xo írsele á uno ninguna. Es la misma 
fr. que el Dice, registra sin negación: 
írsele á uno una rosa: no entenderla ó 
no advertirla. Algunos chilenos suelen 
completarla así: iNo Be le va ningu- 
na; y la que se le va, se le va rabonas; 
aludiendo al cazador de aves ó de 
otros animales que no deja escapar 
ninguno, y si se le escapa, es sin rabo 
in cola. — Cuanto á la conjugación, 
úsanse las formas vamos y país del 
presente de indicativo por vayamos 
y vagáis del presente de subjuntivo: 



21G 



IR 



IRA 



Venid y vamos todos 
Con flores á porfía. 

Vamos, ramos aprisa á Belén, 
Donde el Nifto y la Virgen se ven. 

(//imnoí religiosos). 

«Y por ahora, bien será que os vais 
íi dormir debajo de techado». (Quijote, 
p. I, c. XII). «Por vida vuestra, que 
os wats por los demás presos y pre- 
guntadles por que están». (Alcalá, 
Donado hablador, p. II, c. I). En 
Tirso de Molina aparecen las dos 
formas con harta frecuencia: 

Caballero, 

No os vais, esperad un poco. 
{La santa Juana, p. III, I, 3.*) 

Va es hora, si te parece, 
Que no» vamos. 

{Habladme en entrando, I, 14.*). 

Visto nos ha el hortelano; 
Tarde es: que os rais os razñ.i. 
{Quien tía Iwgoila tíos reces, I, 1.*) 

Señora, que al punto oí tais 
I'oresa parte, conviene. 
(La renganta en el sepulcro, II, 6.*) 

¿Quieres que ramos tapadas? 
{El condenado por desconfiado, I, 10.") 

«Y es menester que al punto de la 
media noche vais al arroyo y saquéis 
mi cuerpo». (L. de Rinda, El Delei- 
toso). Del Padre Sigüenza citaremos 
dos pasajes: «Esforzad y no hayáis 
temor, ni os vais de aquí». (Crónica, 
p. III, 1. II, c XI.YII). «Tenemos 
acordado que vos y d vais al lagar 
del Escorial... (IbüL, 1. III, c. III). 
Algunos gramáticos no consideran 
esta irregularidad como cambio de 
modo, sino como simple contracción 
ó sincopa. Esto último nos parece 

más razonable y mas i forme con 

la fonética castellana, tanto más, 



cuanto que el presente de indicativo no 
fué tomado al principio del v. latino 
vádere, marchar, caminar, como lo 
fué el de subjuntivo, sino del iré 
latino, y por eso se dijo antiguamente 
irnos, icles ó is, en vez de vamos, rais. 
Xo necesitamos probar esto con 
autores antiguos, y sólo recordaremos 
con Bello que aen el modo optativo 
no se dice nunca vayamos sino vamos*. 
Vais y vayáis se usan indistinta- 
mente; pero los escritores más correc- 
tos prefieren el segundo. «Xo vayáis 
á anunciar la muerte de Munio 
Alfonso en Córdoba ni en Sevilla». 
(M. Menéndez y Pelayo, Antología de 
poetas lir. espafi., t. XII, pág. ;50). 
Nuestro pueblo dice siempre vais 
y refiriéndolo á segunda persona de 
singular: «Xo te Vai todavía; Te 
vai á mojar con la lluvia; Te mando 
que no te vai hasta mañana». — 
¡Vaya con-..! Así con la prep. con, 
suele usarse en Chile esta interj., 
que no es otra cosa que el presente 
de subjuntivo del v. ir. Sin duda se 
ha confundido con la fr. tan cristiana 
Vaya ron ¡i/ns. Vaya Ud. con Dios, 
en la cual la pri p. esta perfectamente 
usada; mas n<5 en este otro caso, en 
el cual sólo pediría un sujeto en 
nominativo. ¡Vaya COn el amigo 
que mi' lian presentado! debe ser: 
;\'aija el amigo...! — Xo conoce el 
vulgo chileno el imperativo de plural 
(id, idos), sino Bolamente el Bingular 
ve, que siempre usa unido al del v. 
andar y como si fuera una sola 
palabra: Anda, vete de aquí. Véase 
Andas.— El participio idojda, como 
il s. ida, son para el mismo eido, 
eida: l'eida. 

litAscinii.iiiAi», f. Calidad de iras- 
cible. Merece admitirse, porqui 



IRR 



IRR 



217 



bien formado y es necesario. Xo Talen 

me él irritabilidad, ingeniosia 
innumerabilidad y otros que, como 
estos, gozan de lugar propio en el Dice. 

Irineo. n. pr. m. Ireneo, del 
go ekrrm, paz, de donde también 
el f. Irene. 

Iris, m. Es invariable para el pl.; 
pero ¿lo es también arco iris? Así lo 
hizo el P. Isla: uLas damas tenían 
el cabello de oro, la frente era una 
sierra nevada, las cejas dos arco iris. 
CCarbí CXVI). Cervantes parece que 
quiso huirle el bulto al pl. cuando 
dijo en el mismo sentido: a Sus cejas 
[son] arcos del cielov. (Quijote, p. I, 
c. XII!). Por nuestra parte aproba- 
mos la práctica del P. Isla, -porque, 
aunque el nombre se escriba en dos 
palabras, por su significado es una 
sola, lo mismo que bocacalle, madre- 
selva, punta pié, telarafía. Véase 
\. El P. Coloma, en Recuerdos 
tic Fernán Caballero, habla de las 
Arco- Hermoso, señoras que lleva- 
ban este apellido. May bien hizo en 
no dar pl. al primer nombre por la 
razón que hemos expuesto; pero debió 
haberlo dado al segundo, porque los 
apellidos lo tienen. 

[rBACIONABILIDAD, f. Aboga por 
su admisión el 1'. Mir; y con razón, 
porque no basta irracionalidad, ímico 
que trae el Dice, y con el cual se 
nota alguna diferencia. 

[RBADIAB, a. Conjúgase irradio, 
irra .. lo mis: 

radia*, porque ambos deben guardar 
anal . Il-taconju- 

>n acepta el Dice, en el art. 
Radiad mismo Don Felipe 

lea Dégano en su Orlólo;/' 
«Del presente de este v., dice, no 
■o apuntado ningún ejemplo; 

Dice, de Clii!., t III. 



pero el uso vulgar hace diptongo en 
todas sus inflexiones. ..Radío, ra- 
días, nadie admite ni usa». Sólo los 
poetas que se ven en grandes apuros 
con la rima son capaces de decir y 
dicen irradío, radio. ¡Fuerza del 
consonante, á tanto obligas, | A decir 
que son blancas las hormigas! 

Irreconciliable, adj. «Aplícase 

al que no quiere volver á la paz y 

stad con otro». Así el Dice. Xoso- 

tros agregaremos: Aplícase también á 

cosa. Odio irreconciliable. 

Irrectificable, adj. Que no se 
puede rectificar. Bien puede admitirse. 

Irredargüible, adj. Que no se 
puede redargüir. Es digno de admi- 
tirse en las dos aceps. del v. redargüir. 

Irreductible, adj. Que no se 
puede reducir. Irreducible admite 
solamente el Dice; pero bien pueden 
caber ambos como hermanos: uno 
como hijo del primer matrimonio 
(irreducible, que se deriva del presente 
de indicativo reduco), y el otro como 
hijo del segundo matrimonio, cuando 
el castellano, volviendo á confron- 
tar sus voces con el latín, tomó 
muchas de los supinos, n Dejándonos 
en la figura ideal de la penitente 
Magdalena la idea'madre, ejemplar, 
arquetipo por decirlo asi, divina en 
resolución, de una de esas personali- 
dades irreductibles y eternas». (Ale- 
jandro Pidal y Mon, La Magdalena, 
VIII). Así mismo Xúñez de Arce y 
otros modernos. — Admitido este adj.> 
es lógico admitir también el f. irre- 
dai-lihiliilad, usado por I). Juan Valera 
y otros modernos. 

JkRKKI.ECIMI.K, adj. QllC 110 S6 

puede reelegir. El Dice, trae el simple 
, pero nó el compuesto, que 

también merece vivir en sus columnas. 

28 



216 



IRR 



IRR 



Irreflexivamente, adv. de m. 

De manera irreflexiva, sin reflexión. 
Bace falta en el Dice. 

Irrefutable, adj. Que no se 
refutar. Hace falta en el Dice., como 
también el simple refutable. Así como 
nos dio á irrebatible (que no se puede 
rebatir ó refutar), así nos puede dar 
también el formado de este último v. 

Irrepresentable, adj. Que no se 
puede ó no se debe representar. Hace 
falta en el Dice, donde sólo hallamos 
el simple representáble. 

Irreprochabilidad, f. Calidad 
de irreprochable. Aunque bien forma- 
da, no suena bieu por lo largo. 

Irreprochable, adj. Dicese de lo 
que no admite reparo ó reprobación. 
Pidió su admisión Ortúzar, como 
también para el adv. irrepro h 
mente; pero todavía no la ha concedi- 
do el Dice. No sallemos por qué. 
Pedírnosla nuevamente para los dos. 

Irresarcible, adj. Que no se 
puede resarcir ó reparar, irreparable. 
Lo usó Juan líontalvo y bien 
puede admitirse, porque esta bien 
formado. 

Irresistibilidad, f. Calidad de 
irresistible. Aunque sea largo, es digno 
de admitirse. 

Irrespetuosamente, adv. de m. 
De manera irrespetuosa, sin respeto 
M i o la ao ptación del I 'ice. 

Irrespetuosidad, f. Falta de 
eto, calidad de irrespetuoso. Xo 
l<> defendemos, 

Ibrespons ibilidad, f. Calidad de 
irresponsable. Ijo hemos visto en las 
obras de 1>. Juan Valera, de la señora 
Pardo Bazán y de otros modernos. 
Ojalá Be ogido en el I licc. 

1 1 i i i . m:i.l. adj. Qne no Be 
puede restañar. - Brota la fn 



cansa y tín de su curso irrestañable 
y violento». (Alejandro Tidal y Mon, 
La Magdalena, II). Bermoso y ele- 
gante vocablo, de uso general y co- 
rriente, que falta en el Hice. 

Irrbtratablb, adj. Que no se 
puede retratar. Xo vemos razón para 
que esté excluido del Dice., y ojalá 
se le baga justicia y se le admita. 
Huía letra B apau table con 

remisión á retractadle. Es evidente 
que en tal significado debería estar 
anticuado y habrá que dedicar otro 
artículo al derivado de retratar. 

Irrigación, f., irrigar, a. Ambos 
están admitidos en el Apéndice del 
Dice, pero como términos de Medi- 
cina solamente. En ella, irrigar es 
«rociar con un líquido alguna parte del 
cuerpo»; irrig wiá i: (acción ó efec- 
tode irrigar>'; irri -truniento 

que sirve para irrigar». Xo ve i 
pues los diarios, los senadores, los 
diputados y demás que han olvidado 
el castellano, á hablarnos, a la france- 
sa, a la italiana, o á la inglesa, de la 

irrigación de algunas proviu 
dep irtamentos ó fundí -. Háganse 
ellos cuantas irrigaciones quieran en 
bus propios cuerpos; irriguenlos con 
el irrigad 6 con lo que gusten: y de- 
jen para las tierras, calles, salas, etc., 
el antiguo y sencillo riego con su v. 
regar, su- . re- 

guera, reguero, regadura (riego que si' 
hace por una , .'-/i", 

. V - esta ultima 
voz. Biuónima de la verdadera irriga' 

■ ion de derra- 
mar lentamente, y como si se regara, 
un liquido cualquiera sobre una 
paiie enferma*, tío deja de tener sus 
bemoles el nso de las roces compues- 
tas, polque CBBÍ nunca BÍgDÍfioa el 



ISL 



IST 



219 



compuesto lo mismo que el simple. 
Por eso pueden llevarse, y se llevan, 
grandes chascos los que quieren 
corregir el uno con el otro. Cor 
riego y regar con irrigación é ¡r¡ 
. como desechar el simple i 
para emplear el compuesto irrogar, 
que significa cosa tan distinta, ó como 
confundir risa con irrisión. Así cono- 
cimos un estudiante que defendía el V. 
ensolicitar como más propio y 
solicitar; todo porque 
había visto en una petición ó solici- 
tud la consabida fórmula: « Vengo en 
solicitar». El mismo cuidado hay que 
tener con las voces cultas, si han de 
preferirse á las vulgares. ¿Cuántos 
do confunden ahora, contra toda ley 
y contra el uso castizo, el rezo con 
la recitación y el rezar con recitar? 

.v los, f. Acción ó efecto de 
.'niiica: '(tratándose 
- i ' daños, causar, ocasio- 
nar». KI 8. es muy usado en el len- 
guaje fi d el literario 5 es 
imposible reemplazarlo por i il ro. 

; or lo demás, está bien 
fon bu admisión ■ 

Irrumpir, n. Latinismo 
|ue suelen asar algunos modernos. 
Baa 

Irkuptok, ra, adj. yú. t. c. s. Que 
hace irrupción. Lo usó Casto lar y 
bien puede admitirse. 

. f. Además de la acep. gene- 
ral y conocida («porción 
rodeada entei • agua por el 

mar ó por un lagoó i leen Chi- 

le, i ■•!!. la di terreno n 

ni'! " que hay á orillas de 

un río o riachuelo, que en a 

i sillo bañado por las s 



Por eso -raímenle cubierto 

de guijarros ó cascajo y es casi 
- ril para la agricultura. Como 
nuestros ríos tienen tanta pendi 
y sn cauce do es muy fijo, todos ellos 
tienen en ambas riberas mucha isla 
6 mucho terreuo de isla. Creemos 
que puede admitirse esta acep. Así 
los hebreos daban también el nombre 
de isla á las provincias marítimas. 
Veas Scío, . XLIV, 4. El 

vulgo, para quien es muy pulcro el 
vocablo isla, lo con\ ¡erte en eisla ó 
eila: l'eila. Véase I. — Isla flotante. 
Véase Chivín. En confirmación de 
lo que allá dijimos, léase lo que escri- 
bió Covarrnbias en su Tesoro: «Tiene 
[la villa de Vña, en el obispado de 
Cuenca] otra particularidad que pa- 
rece mentira: una isla con yerba, que 
se apacienta en ella ganado y arbolicos. 
Esta corre por toda la laguna, siendo 
llevada de los vientes: está fundada 
en cierta manera de piedra esponjosa, 

■ - como toba n. Ovidio ( M¡ tamor- 

-. I. XV, 888) recuerda también 

la historia de las Simplégadas, ¡sietes 

del Ponto Enxino, que. según la 

lia, se Beparaban y volvían á jun- 
tarse para despedazar la nave que 

,n en medio. El nombre griego 
cj¡jwiXv¡Yá$s; significa «que chocan». 

ISTA. Este SUlijn, que es tan USado 

castellano pata indicar ocupación, 
:. inclinación, hábito ó pro- 
tón, opinión, pai bido ó secta, es 
convertido en Chile, por la gente 
ilustrada y por el vulgo, en 
isto: bromisto, campañisto, 
cuentisto, penquisto, pleitis- 

to. Entre los e panules do o cemos 

1 1 -. modisto, del cual dice la 

a. de la A< ademia: o tío es aiiep- 

table la terminación modisto, 



220 



ITA 



ITE 



que muchos emplean». Como lo 
hemos notado al tratar de algunas 
desinencias y partículas compositivas, 
deseamos que la desinencia ó sufijo 
ista, por la gran riqueza de nuevas 
voces que encierra para el castellano, 
sea bien estudiada por los gramáticos 
y lexicógrafos. Para convencerse de 
ello, véase este solo ejemplo de 
nuestro Jotabeche: «Todos le de- 
claran el campeón de la noche en 

punto á dancista, hela- 
dista, pavista, vinista y 
COñaquista». (El espíritu de 
suscripción). 

Itackxse, adj. y ú. t. c. s. Natural 
de ítaca, isla de Grecia situada en el 
mar Jónico, llamada hoy Teaki. Fué 
célebre en la antigüedad por haber 
sido el reino de Ulises, héroe de la 
Odisea, y a quien por antonomasia 
se llama el Itacens», como á Aristó- 
teles el Estagirita. Bien puede admitir 
esta voz el Dice. 

Itauanísimo, ma, adj. Apodo que 
se da á los italianos partidarios de la 
unidad de Italia que dio por resui 
despojar ¡i la Santa Sede del poder 
temporal. Ú.t. c. s. Es voz qae debe 
admitirse, porque se usa en I 
partes. 

Italianizar, a. Hacer tomar a 
uno las costumbres italianas. Ú. i. 
c. r. — Dar forma italiana a las VOCOS 
'!• Ol r.i lengua, — n. Hablar italiano 
o hablar con muchos italianismos. 



Él clii n 1 1 oartel que oa italiano. 

^ habla tan eipaflol, que deoir puedo 
Qoi i. pai i'i la oalle de Toledo; 
Aunque de ouand i 
Y dioe to, el 1 

( A. de Uendoia, 1 1 p. del 



En todas estas aceps. merece admi- 
tirse este v. y véase Izar (Ylruos 
ex). 

Italiano, xa, adj. Hacerse 
uno el italiano es en castellano 
Hacerse uno el sueco ó el desentendido. 

Ítem. uAdv. lat. (dice el Dice.) 
de que se usa para hacer distiución 
de artículos ó capítulos en una escritu- 
ra ú otro instrumento, y también por 
señal de adición. Dícese también 
ítem más». Faltóle agregar: u. t. c. m. 
en ambas formas; que así se sustanti- 
varon también considerando, otrosí 
y otros. «Y luego empecé los ítem 
unís». (Quevedo, El Entremetido). 
En Chile se dice corrientemente: El 
Ítem tantos de la partida cuantos», 
hablando del presupuesto de gastes 
de la nación, porque cada partida 
esta dividida en incisos 6 üem. (Según 
la regla de la Academia, no debe tener 
pl.; aunque en el «Segundo entremés 
del Testamento de los ladrones» se dice 
ítenes: «¿Venís por algo de los íte- 
nes?» — Agregúese ajarte la acep. 
fatn. de-añadidura, aditamento, o 
nal de adición)', como se dice en la pri- 
mera definición. udbligose Montúfar. . . 
a llevar con mucha paciencia y cordu- 
ra... que ella recibiese visitas, pero 
con un ítem: que habían de redundar 
todas en gloria y alabanza de los 
cofres». (A. .1. Salas liarbadillo. La 

hija de ( 'elestina, c ult.). « De □ >m- 
bres diminutivos voy hablando, Dó- 
mine Gafas, v no de aumentativos, 
con it lUiii de que es también de 
origen lemosino el diminutivo en Oft», 
(Puigblanch, Opúsculos, t. I, y 
dos veces más en el I i). (Hay que 
escribir todo oto que , stá pasando 
y ha pasado, con el ilnn más de la 
declaración del señor facultativo». 



ÍTEM 



IZAR 



221 



(Per . >/'". XXVIII). a His- 

toria tradicional, que es un otro ífoffl 
. (R. Palma, Tradiciones perua- 
nas, Barchilón), a ítem (y el ítem es 
cola de pavo real), la novia le traía 
una suegra más feroz que tigre ceba- 
do». (Id., ibid., Creo que hay inj - 
no), a Conjeturas y nada nías son 
• - que apuntamos; pero ellas nos 
hacen sin mayores explicaciones com- 
prensible el ilem que en el proceso 
de divorcio se encuentra». (El Mar- 
qués de Molíns, apéndice F 3 en la 
Crónica del Rey Enrico otavo de Inga- 
la/erra). En el Entremés de la Melin- 
drosa, de Quiñones de Benavente, 
. usado coa mucha gracia por 
escribano ó notario: 

Llamen luego al ¡Un mando, 
Que quiero ordenar mi alma. 

En Pereda (De tal palo, XXX) un 
personaje del pueblo lo estropea en 
ice: «lias de saberte que Bastían 
por estos ites y consonantes, 
hijo del finado y su heredero único». 
Asi también Muñoz Pabón (Escultor 
•nocido): «Xo me pueo acordá 
en este mismo ite". Mas éste es 
corrupción de ínter, que es igual á 
ínterin. En la 1. a acep. puede equiva- 
ler algunas veces á la 2. a de renglón 
(«parte de renta, utilidad ó beneficio 
que tiene uno, ó del gasto que 1. 
Antonio entra con el renglón de mil 
duros anuales; Bu mi casa es muy 
costoso el renylón del aceite»). Asi 
dijo la Befiora Pardo Bazán, en su 
Vida contemporánea: tLa fabricación 
y venta de estos artículos [alfileres, 
horquillas, agujas] constituye un ra- 
mo importantísimo de la industria y 
su adquisición es un renglón del presu- 
pnesto [doméstico]». .Sin embargo, 



otras veces no equivale exactamente 
á renylón y por eso conviene admitirlo 
como s. aparte. 

Ite, mi.-sa BST. Expresión latina 
que significa: Idos, la misa está con- 
cluida, y se dice antes de dar el sa- 
cerdote la bendición al pueblo. Ú. t. 
c. 8. m.: Llegué al Ite, missa est, 
Cantar el Ite, missa est. Hace falta en 
el Dice. 

Izak (Verbos en). Fecundísima 
es para los modernos esta desinencia, 
pues ha dado origen á una cantidad 
de verbos admitidos ya en el Dice, y 
sigue formando muchos más. Tomada 
por medio de la latina izare, de la 
griega í'(w, denota la idea de hacer, 
y por eso muchas veces se confunde 
con la desinencia fie ar, latina también 
y derivada de /ácere, hacer. Si por 
una parte tenemos clarificar, forti- 
ficar, rectificar, sacrificar, santificar, 
por otra tenemos castellanizar, cano- 
nizar, fertilizan , inmortalizar, martiri- 
zar, pulverizar, utilizar, en todos los 
cuales se ve patente la idea de hacer. 
Por esta manera se han formado y se 
forman cada día nuevos verbos: unos 
caen en gracia y, adoptados por el uso 
general, son agregados á la masa del 
idioma; otros (¡ay, desgraciado del 
que nace feo!) viven lo que las cria- 
turas (pie nacen raquíticas ó mal 
conformadas. Clásicos hubo, como 
Tirso de Molina, que jugaron, puede 
decirse, con esta desinencia, forman- 
do verbos joc is >s, como bucolizar, 
cochizar, circulizar, bu- 
fonizar, inmaterializar, 
metaforizar, gongorizar, 
gregorizar, melindrizar, fre- 
gatrizar y fregonizar, matro- 
nizar, aplaudizar, pastelizar, 
prodigalizar, legumbrizar, 



00) 



IZAR 



IZAR 



melancolizar, etc. etc.; Fray Je- 
rónimo de San José asó ironizar; el 
Padre Sigüenza, sabatizar; el Ma- 
estro Valdivieso, aurorizar, can- 
erizar, rorizar: el maestro Alejo 
Venegas, descarnalizar y d¡ 
ferializar, que bien puede acep 
se; Castillo Solórzano, greguizar 
(hacer griego ó hélcnizar). Y. vinien- 
do ¡i ios modernos, la lista es intermi- 
nable, por lo cual sólo citaremos uno 
que otro autor: arabizar (Motilan), 
aristocratizar (Baralt), bestiali- 
2or (Cardenal C. González), britanizar 

(Pardo I ¡a/.all), Catalán /':-//', i 

teorizar (Menéndez y Pelsyo), epis- 
tolizar (Bretón i, idiota >■ | Pío Ba- 
raja), filarmonizar (M. Lafueute), 
tabernizar (Pereda), unlversa- 
lizar (Cejador). Otros son osados 
por el común de los e» - como 

argentinizar, araucanizar, a 
descatolizar, desmonetizar, especia- 
lizar, inmunizar, inmoril 
italianizar, < ■/.■ 

polonizai . ir, vocah zar (en 

Lingüistica), nasalizar, etimolo- 
gizar, fatalizar, higienizar, 
' uropí i : ar, n u ionc ! zar, no> 
lizar, independizar, etc., etc. // 
a Imitido en la 1 2.* edición del 
Dico. asi y con la falsa ortogra- 
fía irisar, fué conservado con 
ésta en la 18. a En camb . 
admitieron muchos nuevos. A 
está en boga, entre loa a\ ¡adore y 
los qne de ellos escriben, el v. ate- 
rrizar, bajar & tierra el aviadoi ó 
sn aparato, fiada bien nos par ce 
neologismo ó, mejor dicho, gali- 
c mo, aunque también es término 
Duevo en aquella lengua. Nfou 
diríamos sencillami ote aterrar, que, 
compuesto como es de tierra, se 



juga a/ierro, alienas, etc. Cierto es 
qne el Dice, lo hace a. (echar por 
tierral; pero preferible sería, a formar 
otro v. que no tiene base en la lengua, 
agregar á éste una acep. n, para la 
Aviación, asi como ya tiene otra r. 
para la Marina. Y que aterrizar 
no tiene hase en la lengua, no hay 
que dudarlo; porque, ó Ee forma del 
adj. terrizo (hecho ó fabricado de 
tierra), y entonces el significado no 
le cuadra bien; ó se forma como los 
demás verbos en izar, y en tal caso 
significaría hacer tierra. Sólo el fran- 
cés, que ya tiene los sustantivos 
atterrissage y aterrissement, puede 

r orgulloso del moderno alem 
Nosotros no podemos imitarlo, so 
de pasar por oovéleros é igno- 
rantes. Digamos mil - jor: 
«El aviador a ferió en la plaza 
principal de la ciudad; Mientras 
el biplano de X. atierra en Madrid, 
el monoplano de X. i Me- 
diterráneo». — .Volviendo en g< 
ral á los veriles en izar, decimos que es 
muy difícil trazar la línea divisoria 
entre los admisibles é inadmisibles; 
porque, mientras unos no podrán 
• ■ en el lenguaje serio y elevado, 
podrán estar como en su i asa en el 
sal [rico y el jocoso; mientras otros 
no son necesarios para el uso general, 
¡dad absoluta \ ara la 
mati ria particular de que pe tra 
Por eso convendría qne el Hice 
estudiara en articulo aparte esta 
tei urinación y diera algunas n ¡ 
generales para su uso. Estos filones 
de la lengua son los que más conocidos 
deben tener los escritores que en 
ella expresan las profundas lucubra- 
ciones de su mente 6 las florida 
juguetonas creaciones de su fantasía. 



IZAR 



IZQ 



223 



— Á titulo de curiosidad y de seme- 
janza, digamos algo de los verbos 
en guar, que fué la terminación 
antigua y propiamente castellana, que 
expresó lo que boj significa 

. La termina ipleta es 

■, segú Foufa parti- 

cular de la voz, y está tomada del v. 
labioi tacer, asi como la ter- 

minación s tomada d 

que también significa hacer. Ahora 
bien, en iguar é igar ó ga\ 
varios verbos, cigu "', averi- 

guar, menguar, •fustigar, litigar, 
mil, . \ar (en latín navigare); 

pero los más han pasado á la boj < 
de los anticuados. Vean-'' los siguien- 
spectívas^formas, citados 
de la Bil • ó de manus- 

critos ai, _ ir el Illmo. Scío en 

las notas de su versión de la Biblia: 
al,, -i (te reservaba nt, te 

varán ó te dejarán viva, i 

nesis, XII. 12), abiviguar (ad viven- 

dum, ibid., XLV, 7). abivt 

jiramente abivigüe, viví' 

I 1 .. XL, rúame (vivifica me, 

Ps. CXVIII, 87), abiviguar (vivi- 

, XIII, 19), aboniguqres 

(bei . Gen., IV, 7), aboni- 

guare (benefaciam, ibíd., XXXII, ;i). 

aboniguad (b . Jerem., VI I. 

3), ist (pulchrae sunt, 

ido (minoratus, 

11.1,!., II. 9 . jó (minoravit, 

PtCVI, • (propter for- 

itionem, I Cor., VII, 2), fruchi- 

y muchiguaron (auctnsqne 

et multiplicatns rjirais, Gen., 



XI. VI I, 27), fruchigar (multiplicabo, 
Gen., XVII, 2, ven el mismo sentido 
el adj. fruehigoso, accrescens, ibíd., 
XLIX, 22), justiguará (justifica- 
bitur. Ps. CXLII, 2), onse 

ivalueruut, Gen., VII, 19), se 

i aluernnt, II Reg., 

XI, 28), se mayorgaron (confortan 

, Jerem., IX, 3), mayorgaré (con- 

ibo, Zacb., X, G), mortigar 
(praevenire, Esth., VIII, 10), morti- 
guados sodes (mortificati estás, Rom., 
VII, -i), muchiguari (muítus est, 
Isa., LV, 7). retingar (tiunire, I 
Reg., III, 1 L), santiguado sea (sancti- 
ficetur, Luc, XI, 2), santigúate 
(sanctifica te, An.. XXI, 24). Nótese 
cómo este v. santiguar se ha reser- 
vado en la lengua para el acto de 
hacer uno sobre sí la señal de la cruz, 
mientras el moderno y latinizado 
santificar ha quedado para la idea 
al de hacer santo. Lo mismo se 
ve "ii mortiguar, hoy amortiguar, que 
se reserve) para una sola aeep., y 

lificar quedó para todas las demás. 
Los otros han sido sepultados en el 
olvido y en su lugar reinan los 
retoños latinos: vivificar, fornicar, 
h uctificar, multiplicar, justificar. 
Izquierda, f. Echarse uno una 
,i l,i izquierda es fr. fig. y fam. 
que entre nosotros significa: robarse 

■ con cierta habilidad y disimulo. 
Es fr. que por su eufemismo corre 
parejas con la expresión caballero de 
industria, que ya debía figurar en el 
Dice. 



— -i^-Af* ■!*.- 



¿SM 






c<H^- 




.1. En el art. F vimos cómo esta 
consonante se ha convertido en j 
para nuestro pueblo: juerza, jue- 
ra, justan. En el art. G viraos 
también cómo los grupos sg y zg se 
han convertido en j: Sejo, neja, 
hallajo. — En una que otra voz 
suelta ha sufrido también alteración 
este sonido: cijuta {cicuta), piltrafa, 
que también dicen muchos españoles 
en vez de piltraca y pütraja, únicos 
que admite el Dice; bofo y bofear, 
términos de Zapatería, por boj, lujar. 
— Mas, el peor abuso que con esta 
letra se comete en Chile es el de 
usarla en lo escrito en vez de la g en 
los sonidos ge, gi¡ jenio, jeneral, 
jitano. Bien sabemos que desde 
antiguo vienen pidiendo algunos isla 
reforma de la ortografía castellana, 
no sólo <ii Chile, sino también en 
España y en otras naciones, y bien 
sabemos [a razón que alijan para 



ello, que es escribir como se pronuncia. 
Sin dar por concedido el principio, 
porque no puede aplicarse en toda bu 
extensión, puesto que no sería posible 
trasladar ¡i lo escrito las sinalefas, 
contracciones y abreviaciones que se 
bucen en el lenjuaje hablado, creemos 
que sobre todo esta la razón de la 
etimología. Esta es como la partida 
de bautismo, como el titulo de nobleza 
y de antiguo abolengo que tiene cada 
voz y que le interesa conservar, si 
el lenguaje fui ra un simple conjunto 
de palabras para entenderse un.» 
"lias con otras, podría quizáfl 

admitirse esta reforma; pero el len- 
guaje es una ciencia y cada lengua 
no puede estudiarse debidami al • 

110 se |a relaciona nm las oh as de 

que se la formado, es decir, 
conoce bien el origen ó el ¡enología de 

sus \o. i >. Por eso es mem Bter que 
e borre el único signo que da á 



JAB 



JAB 



225 



conocer ese origen. Las principales 
lengnas modernas, como la francesa, 
inglesa, alemana, italiana, en su mayor 
parte lo conservan, y más aún que la 

llana-, ¿por qué entonces nosotros 
habríamos de ser una excepción en 
medio del mundo civilizado? Si escri- 
bimos y hablamos castellano, escriba- 
no y bablémoslo como manda la 

table corporación encargada de 
su guarda, y no dejemos que ningún 
autor, por Babio que sea, rompa la 
unidad que en esta materia debemos 

- 
Jaba, f. Especie de jaula grande, 
de la capacidad de un metro cúbico, 
poco maso menos, por lo general más 
larga que ancha, formada de listones 
de madera 6 de varas gruesas, en 
forma rala, que sirve para trasportar 
objetos de porcelana, loza, cristal, 
etc. Asi llaman aquí principalmente 
las que vienen de Europa ó de otros 
-•s; por lo cual > — fil ii>> Vicuña 
Makenna en El libro dt a Los 

ingleses introdujeron su barata loza de 
Java en javas», como indicando 
que el vocablo se deriva del nombre 
de aquella ¡ala.— Jaula grande pare- 
e-ida á la anterior, para transportar 
aves. Il-::i acep. corresponde á la voz 
\lcahaz (tjaula grande para 
— i. En el Glosario de 
Eguílaz leemos este pasaje, que da 
¡a definición del Dice: 
liso levar allí veinte gavilanes 
nuevos, primas c torzuelos en sus 
. . I P( re López de Avala, 
Libro di ' - Pollera, 

con la cual no debe confundirse. — 
Cajón hecho en la misma forma (á 
vece» se hace di ■ ), que se 

rellena COH piedra- ó con 
arena o ripio para colocarlo como 
D de Cl.il.. i lll 



defensa ¡i orillas de los ríos ó en 
medio del cauce para dividir ó desviar 
las aguas. Eu esta acep. se parece al 
castellano cestón: «cilindro de grandes 
dimensiones, tejido de mimbres ó 
ramas, que, relleno de tierra ó piedras, 
sirve en fortificación para defenderse 
de los tiros del enemigo, y en obras 
hidráulicas para resguardar las már- 
genes de los ríos». — La voz jaba se 
usa, por lo menos, en Cuba, Hondu- 
ras, Costa Rica. Peni y Chile; por 
consiguiente, merece entrar en el 
Dice, como americanismo. No citare- 
mos á los respectivos lexicógrafos, 
porque todos ellos coinciden en lo 
dicho, menos Pichardo, que la descri- 
be como vamos ¡i ver que lo hace 
Oviedo. La jaba nuestra es la que 
Pichardo llama guacal. Asi también 
en Venezuela. — La etimología es la 
voz haitiana hava, definida asi por 
Don Amador de los Ríos en el ca- 
tálogo de voces americanas que 
puso al fin de la Historia de las 
Indias de Oviedo: incesta cubierta y 
redonda, en que porteaban los in- 
dios los objetos más preciosos». 
El mismo Oviedo la describe nsí: 
iDe las cortezas de un tallo que [los 
huíaos] echan en medio (o astil 
que nace entre las hojas) hacen unas 
:- que llaman harnx para meter 
la ropa é lo que quieren guardar, 
muy bien texidas,é háceulas dobladas 
i' en forradas de forma que una es dos, 
y entre la una é la otra, al tcxcrlas, 
ponen hojas de los misinos bihaos: 
por lo cual, aunque llueva sobre tales 
cestas ó se mojen en un río, no se 
moja lo que va denl ro. É cuando van 
camino é llevan carga los indio.- de 
alguna ropa o cosas que quieren llevar 
bien guardadas, loman dos havas ó 

' ■< 



226 



JAB 



JAC 



cestas destas é atañías ;i un palo de 
guaguma, que son muy livianos é 
recios ó lisos, sin ruidos é del gordor 
que los quieran, é pónensele en el 
hombro, é así caminan, uno, dos ó dos 
é machos cargados, é van á la fila 
uno tras otro con su guía é algún 
indio principal que los manda é hace 
descansar ó comer, donde les perece é 
cuando conviene. También de las 
mesmas cortezas destos bihaos hacen 
otra manera de cestas para poner é 
llevar sal de unas partes a otras, éson 
muy gentiles las unas é las otras, y 
de hermosas labores». (L. VII, c. IX). 
En el 1. V, c II, había hablado de 
otras hnviix, por otro nombre pata- 
cas, hoy petacas, que se emplean 
para llevar las hamacas. Más que á 
las primeras, que son como sacos, se 
parecen las jabas modernas á esta 
segunda clase, que tiene forma de 
petaca. La diferencia está en que la 
jaba tiene sus lados abiertos, o 
las jaulas, rejas o redes, y la / 
los tiene cerrados. Seguramente la 
voz haitiana hava se pronunciarla con 
h aspirada, puesto que todas las nacio- 
nes que la han aceptado la pronuncian 
ahora jaba, con j y con b. Mu esta 
forma pedimos que la acepte el I 
— No se confunda esta voz con la 
jaba que pronuncian los andaluces, 
que es aspiración de haba, t En la 
tradición vulgar amia la especie 'le 
que le. .Maiia de Padilla engatusó a 
1>. Pedro por medio de brebajes y 
hechicerías: dándole, como dicen, la 
jaba, j ligándolo por medio de ora- 
ciones fuertes de lae qne se decían & 
media no, ■he... (Rodríguez Marín, 
apnd Menéndez y Pelayo, .\tü<>l. de 
u lir. is/i.. i. XII. pág. 128). 
Esta jaba es la de la IV. castiza Ech ir 



lux habas: hacer hechizos o sorti- 

Jabón, m. -Lilna bruto: el más 
ordinario, que se emplea en el lavado 
de la ropa. Aunque no aparezca en el 
Dice., es bien dicho, porque bruto, en 
la acep. pertinenl , se de las 

cosas toseas y sin pulimento». — En 
jabón, expresión fig. y fam., (pie sig- 
nifica en Chile: en preparación, ablan- 
dándose, ó reí ojándose; i semí janza 
de la ropa que se deja algún tiempo 
en jabón desleído para que suelte la 
mugre. Bien puede aceptarse. 

Jabonada, f. Dígase /abonado, 
m., ó jabonadui onadura, 

f.: aeeion o efecto de jabonar. 

Jabonados., ba, adj. y u. t. c s. 

Que jabona. Falta en el Dice 
Jabonas o enjabonar, a. 
JabonchiIiO, m.. dim. de . 
Jabón en polvo o desleído, qm 
emplea para rasurarse o hacerse la 
barba. Falfc esl «p. en el 1 1 

Jacaranda, m. ..Arboles de la 
América tropical, con cápsulas leñosas 
y hojas bipinadas, fami - por bq 
madera. La especie cultivada culos 
jardines de Valparaíso y Santiago es 
la J folia Don.i 

Así Philippi, describiendo la familia 
de las bignoniácea8. 1' uso 

corriente en toda la América, Begün 
parece, y hace falta en el I >ie. . I. 
trae el de /..rolo iii furnia aguda, 
e, .mu la usami o ; el Encielo- 

■ .i hispano american i d 

lona la I rae en foru.a u'ri\e (jaCa- 

randa). Pichardo, en el artículo 
dedicado al abey (admitido ya en el 
Dice, y M" 1 i smo que 

W) dio.- que el abey macho 
se llama también [caranda-Carolina, 
y la hembra, fraranda 



JAH 



JAI 



. Esto puede dar alguna luz 

la etimología • >>z. 

Jaén, d. pr. Muchos chilenos lo 

pronuncian como grave, cuando su 

verdadera acentuación os la aguda: 

Jahuel, m. Manantial, pozo de 

i, abrevadero, 

aguada, etc. Así tan general ea el 

ügnificado de esta voz. que solo se 

en «.-I Norte de Chile y como 

nombre propio de un balneario y de 

un fundo. Es voz corriente en todos 

los historiadores de las ludias. Entre 

olios, el Illmo. Sr. Lizárraga escribió: 

i liábanse en estas hoyas 

que pozos poco fondos, con 

la mano alcanzami , de agua 

-ios pocos, de agua 

un jmx-o mejor, que se puede beber y 

con ella se sustentan los indios y los 

- que por aqui caminan >. 

. I. r, c. EjVII). A-i 

- i hablando del Perú; tratan- 
1 I . camino de Copiapó á 

I. 1 1, c. I.XXI 1 1 ), dejó 

• ■ : Bay i dormidas 

jt.í salobre, pero, ¡i taha, 

i. ra • . Jagüey dicen en Cnba, 

Méjico, Salvador. Perú, y ¡ 

•w tambi iros antiguos 

histi . ultimo Dice. 

la VOZ 

como peruanismo: «balsagrande en 
• ■I agua;> jahuel á 

■ ilivia y en la 
la etimología de 

lo: "< lira- cor: 

l Isla 
. 
de la cen alpar- 

i] que deecortecan para 



esto le llaman xagüey, y á mi charco 
llaman xagüey a<sí mismo». (L. IX, 
c. XXXI II). Pichardo, que escribió 
como cubano, dice que es voz indíge- 
na de Cnba; Berberena, del Salvador, 
agrega: «Análoga significación tiene 
la palabra jabuey (ó jagüey) con que 
designamos ciertos pozos ó lagunetas 
natnrales.de poca profundidad y corta 
extensión, en que se abreva el ganado. 
I nichos componen ota 
palabra: ha (ja I, agua; bu, ablandar 
la tierra; y ey, ardor del sol. Asi 
es <|i ! <'. jabuey es igual á agua que 
ablanda la tierra á los rayos del 

sol». (Quicheismos, art. Cha- 
huite). Según todo esto, debe el 
Dice, dar la etimología de jáhuey, 

cambiar la nota de peruanismo en 
la de americanismo, enmendar la 
definición y aceptar también la for- 
ma i thuel. 
Jaiba, f. Es el cámbaro ó cangrejo 
ir, del cual hay en Chile varias es- 
-. En i !uba es el cangrejo de río. 
Eu el Sur de Chile se da á la jaiba el 
nombre de apancora, nombre, este 
último, que no está bien definido en 
el Dice. Véase Pancora. — Hacer 
una jaiba, fr. fig. y fam.: caer de 
espaldas un mal bogador ó remero 
cuando, en vez de introducir la pala 
del remo en el agua, azota con ella el 
aire. La acep. está tomada de la 
figura que presenta una persona (pie 
cae de esa manera. Cío es de uso gene- 
ral. — i 'iiautoií la etimología de jaiba, 
dice Pichardo que es voz indígena 
(de Cuba), sin explicar nada más. 
Oviedo la trae como voz corriente: 
«lango . i angrejos, xaybas, cama- 
rón,-,,, i Libr. XIII, o. I). Como en 
la 1." acep. se asa en varios países de 
América, es justo que la acepte ya el 



•228 



JAL 



JAR 



Dice. Con los dos autores citados 
preferimos la grafía jaiba á jaiva 
que usan otros. 

Jaita, f. Parece corrupción de 
gaita (flauta de cerca de inedia vara, 
al modo de chirimía, que, acompaña- 
da del tamboril, se usa mucho eu los 
regocijos de los lugares). Sólo lo hemos 
oído en la acep. fig. de-burla, vaya, 
fisga, y en la fr. fig. y fam. Hacer- 
le la jaita á uno: en particular, 
burlarse de uuo extendiendo las manos 
á continuación de la nariz, como 
quien toca una flauta; y en general, 
burlarse con risas, ademanes y pala- 
bras. Los españoles dicen también 
Estar iiiiti de jaita: (testar alegre y 
contento, y hablar con gusto y placen. 
Nuestra fr. parece ser la interpreta- 
ción por signos, de las españolas 
Dejará uno con mi ¡mi mu de narices 
(chasquearle, privándole de lo que 
esperaba conseguir) y Dejar ú uno 
ron tantas narices (burlar á uno es- 
torbándole ó negándole lu que tenía 
iivnlo que había de conseguir). Al- 
gunos chilenos dicen también Ha- 
cerle la narigueta á uno. 

Jalear, a. Significa i □ castellano: 
«llamar los perros a voces para cargar 
ó seguir la caza»; y «animar con 
palmadas, ademanes y expresiones a 
los que bailan, cantan, etc." En 
Chile - uní por fastidiar, importunar, 
moler; burlarse ó mofarse. Este mal 
uso parece que ha venido de los an- 
daluces, que del V. Iliilnr, que en 

Marina significa "t irar de un cubo o 
. lian formado un jalar 
con el significado general de «tirar", 
v fig., molestar, burlarse de uno. 1L0 
chiquillos le tiran, le jalan y lo 
ipean», escribió de un remero 
Fernán Caballero, (Lu Estrella di' 



'lia, c. V). De este v. se ha 
formado, indudablemente, por medio 

de la socorrida terminación ear, nues- 
tro falso jalear. 

Jaletina, f. Ks igual á gelatina 
como términos de Química: «substan- 
cia sólida, incolora y transparente 
cuando pura; inodora, insípida, y 
notable por su mucha coherencia. En 
agua fría se ablanda, pero no se 
disuelve. Se saca de ciertas partes 
blandas de los animales, y de sus 
huesos, cuernos y raeduras de pieles, 
haciéndolas hervir". — Como término 
de Cocina es «especie de jalea tina y 
trasparente, que se prepara general- 
mente cociendo cola de pescado con 
cualquier fruta, ó con sustancias 
animales, y azúcar». — Gelatina seca 
(la destinada & la alimentación) es lo 
que aquí llamamos sustancia de 

ave ó sustancia solamente. 
Jansenismo, m. (Doctrina de 

Junscnio». Esta es toda la definición 
del Dice., con la cual queda el lector 
tan á ciegas como antes de verla. Lo 
mismo le pasa con la voz JANSENISTA. 
Es necesario agregar algo más, que 
siquiera diga que la doctrina de 
Jansenio es herética y condenada por 
la Iglesia y que versaba acerca de la 
gracia, sino se quiere explicarla en 
particular. 
Jaquimón, m., aum. de jáquima' 

Jáquima muy sencilla y hecha á la 
ligera. Falta en el I tice. 

Jarabe, m, (Cualquier bebida exce- 
sivamente dulce», es la acep. fig. que, 
fuera de la propia y mas conocida, le 

da el I Mee. Nosotros le damos también 

otra fig., pero irónica, en el lenguaje 
fam. ¿designando con esta voz, sola 
ó con algún aditamento, un castigo 
corporal cualquiera; como jarabt <le 



JAR 



JAV 



229 



. la disciplina ó guante chi- 
leno: «Yo te daré un buen jaral 

. ana zurra, azotaina, paliza, 
et ■. En este Bentido parece qne la 
usa también Sta. Teresa cuando en 
una de sus cartas dice: cParéceme 
qne, como rae tienen aqni, ha sido 
ana ayuda, qne á mi vienen los gol- 
pes... Buena estoy, annqne no le he 
estado mucho: este jarah me da la 
vida' . Por el contesto de toda la 
can. i abe no puede 

ser otro qne los de qne habla 

i > antes. Estos usos, fundados, ya 

en el - ipológico ó fig. de las 

s, ya en el significado material 
de las mismas, son enteramente legí- 
timos en todos los idiomas y los que 
más contribuyen á la gracia y malicia 
de los escritores jocosos. Muchos ha 
admitido ya el Dice, como jalma dé 
Patencia (zurra de palos), pa 
(el qne paga); pero muchos más son 

|ue (o L,\ ia le quedan sin admitir, 
como aeeile mejicano, argumento con- 
tundente, cab industria, etc., 
y este n. - '■• de que trata 
Puigblanch llamo al vino jarabe de 
pámpano, que no trae tampoco el 
Dice. — 1 , loe. faro., que 
significa aquí conversación, charla, 
plát: . 3e dice cuando no se 
recibe ó no bc da la refacción buc 
que se esperaba: (Hice la visita y 

i me agasajaron con jarah 
pico . c in pura conversación, 

i munición de boca. 
Jardinaj e, m. Es el fi 
jardinage, que se traduce ia 
tarte de cultivar los jardines». 

Jardinera, f. Varias aceps. tiene 
en castellano, pero nó la de «cober- 
tizo, generalmente de crietal y hierro, 

Dbre una [ni. i ; 



nata ó andén, para resguardar de la 
lluvia á los que suben ó bajan de los 
carruajes». Esto se llama marquesa. 

Jabea, f. Á boca de jarra. El 
modo adverbial castizo es á boca de 
jarro, que significa: á quema ropa, á 
boca de cañón, y fig., acción de beber 
sin tasa. — F.a ¡ana. en junas ó de 
jarras: m. adverbial para explicar la 
postura del cuerpo, que se toma en- 
corvando los brazos y poniendo las 
manos en la cintura. 

Jabeo, m. Algo genérico es esto 
nombre y conviene que conozcamos 
sus especies para que las designemos 
con hit nombre particular. El « jarro 
con pico para echar agua en la palan- 
gana Ó pila donde se lavan las manos, 
y para dar aguamanos», se llama 
•manil. — El «vaso alto y redondo, 
ordinariamente de estaño, algo más 
ancho del suelo que de la boca y con 
su tapa engoznada en el remate del 
asa», es el castellano pichel. — Botijo 
ó /«a-rúa es la «vasija de barro, de 
abultado vientre, con asa en la parte 
superior, á uno de los lados boca pro- 
porcionada para echar el agua, y til 
opuesto un pitón para beber». — 
También se llama ¡wm'iii la «redoma 
de vidrio, muy usada en algunas pro- 
vincias para beber vino á chorro por 
el largo pitón qne tiene en hl panza». 

Java. Véase Jaba. 

Javieba, n. pr. f. .Muy común es 
en Chile poner este nombre á las 
mujeres, cuando en nulidad es el 
apellido Javier que. como tal, debería 
ser invariable. Javier es una villa de 
la provincia de Navarra en España 
y cuna del famoso Apóstol de las 
Indias, San Francisco Javier, qne de 
tomó este apellido. ¿Qué decir, 
en general, de la costumbre de usar 



230 



JAZ 



JEJ 



como nombres pn | rsona los 

apellidos d<* los santos ó los nombres 
comunes de lugar que ellos han in- 
mortaliza']'.:- En si la <■ fea 
ni impropia, porqn 
qnísima y general, y por la razón 
superior del fin con que esto se b¡ 
que i s aii'.i irse la prol o ion del santo. 
Si existen nombres como i 
Cesaría, Félix, Fidel, Viciar, que son 
simples adjs. latino . apellidos 
modernos, como ¡' 

no¡ y muchos otros, que son nombres 
comunes ó de lugar, I 

. s orro, Pilar, M 

. ' 
¿por qué no hemos de decir también 
Javier para los he 
para las mujeres? No sal 
Javi ara en las dem 

ilo habla española, porque ello 
depende, neis de la costumbre y de la 
devoción, que de las reglas gramati- 
3. S '1" sabemos que en la \ : 
se llamó Fi 
( 'abrini la Fundado Herma- 

nas M isioneras del < íornzón ilu Ji 

osa, muerta en olor de 
santidad. Pues bien, mucho 
razonable nos parece llamar F 
Javiera á una mujer que l 
.1 wier. Si Javier es apellid >, no d 
tomarlo la que se apellida i 
y, si es nombre, d 

demás no 
linos aplicados ¡i mu 
3 

Ja/. '.ii v, ni. .Muy u a lo en las 
frases de Balado: 

■ . 

iiiis, que se dicen por 
ría y como p u ar la blancura 

de lo . El Dice. 

lamente mandamñ 



de la mano en 
frases como las siguienb \: • 

• mandamient s¡ /.■ 

en la caro I ns ida- 

. "Dénie Vin. i . Sr. 

D. ('un ! 1 liarte en su 

diálogí i las dan las lo 

sano, vengan esot . \K 

Modesto de Lafm 

de Fr. Gerundio; lo mismo Pereda, 
en Escenas Montañesas, sin embargo, 
el uso de parece ser antiguo 

en España y a él quizás aluden i 

5 nete con 
que se dio fin á la comedia de Pi( 

Cañen 

Ganará siempre ;.l 11 
.i., embide, 

n ganó, /... 

—Jazmín del Cabo. «Arbusto de 
la ludia , i, que s 

cultiva bajo el nomine impropio de 
jazmín del Cabo por motivo de 
sus limes grandes, blancas, muy fra- 
es. Sus bayas pueden servir para 
.... (Philippi). 1 lígase J tzmin de 

Jefe, m. Está admitida la fr. 

rmino 

lia : o Mandar como cabeza 

principáis; y asi i ' <n 

1 1 que manda un ejército». Mas 

nó /■ ae dicen algu- 

n vez de ¡¡ 

i . Tampoco sería propio 
decir, como nuestro Jotí Si el 

mineral jefe de Copinpó se 
brocea 

Jeje Fr. fig y 

fam., coi i ; ¡hile, que significa: 

i uno en el juego t<>d.> lo que 
tiene, fj. t. con loa verbo 



JER 



JER 



231 



. ¿Vendrá la voz jeje del 

nombre propio '■■. ■ ¡ de- 

Ferjes 1 de Persia 

• de la batalla de Salamiua. 

m la fonética del pueblo y su ¡n- 

■ y maleante, es más 

.Contra 
cual no del) 
polaridad de Jerjes, porque al pueblo 
le basta, para formar sus frases, cual- 
quier caentecillo de almanaque, una 

ta, ana alusión ó ci 
los libros que él i c. Por cualquiera de 
puede haber conocido 
al famoso azotador del mar, cuyo 
nombre suavizaría suprimiéndole la 
;• intermedia, que de la s final no hay 
para qué hablar si la dejai 
Jemiquear, n. Véase Jere- 

MJQCEAR, del CD ;> i Ó 

abreviacid . 
Jemiqueo, m. V 

MIQl 

Derivado, 
o los ■ 

misibles, de J [ue llo- 

ró tanto por la ruina y cautividad de 
leblo. Díg ilación ó 11 1 ¡ . 

mientras no lo admita la Academia. 
Bntretan también 

en España y oirás partes de Amé 

■ |i : lias 
ir lo usó en castellano 

riano». ( El 

m lo que sólo ha sido resulta- 
do d deja lez». (.1 

i 
también 1). Adolfo 

madre I V no no ven- 



Jeremías, m. Persona i¡mj llora 
mucho, I i lerdo del pro- 

feta Jeremías, famoso por sus La- 
mentaciones ó Trenos, y porque de 
i exl raordinaria- 
i ruina de su nación. Debe 
en el Dice, sin falta alguna. 

Yo qui temí Loi 
./. i 
1 1 i 5 y las Qochi - j [< 
(Julián de Medrai Sbarl , ,\, . 

t. X.,pág.106). 

«T dejándolo asi colgado con su 

. que palería i':i J, , '.. 

corrimos á la puerta». (Jbid., pág. 
232). Don .luán Valera dijo también: 
([Reprobaban las novedades como 
horribles y desastrosas. Cada uno de 
• n¡ ts pudiera calificarse de 

qui 

i uní». 

(Florilegio, t. I, in: rod.¡ \ |. 

" A.qui lia noche la pasó hecho un 

l pO . (Alfonso (le 

. Las Harpías <n 
Motín III). 

Jeremiqueada, f. fam. /. n ju . 
gimott ito, lúpulo (aspirando la 

K). 

• I bremiqi ear, n. fam. Lloriquear, 
gimotear, llorar, hipar (aspirando la 
también Pichardo. 

ni. fam. Lloriqueo, 

. ' -i también «ai Cuba, 

a Pichardo. Parece que esto del 

llorai .in freem ncia o afectación se 

presta pal palabras 

ron i- (•> ridiculizar tal 

acción. Así id famoso gobernador di 
la Barata I o Panza, le dice á 

una doncella que - ababa de 

■.i uiiiias: s Para contar 
esta in cedad y atre\ ¡miento no era 



I'.",--' 



J£R 



JER 



menester tantas largas, ni tantas 
lágrimas y suspiros, que con decir 
somos fulano y fulana.... se acabara el 
cuento, nó gemidnos y lloramicos, y 
darle. {Quijote, p. II, c. 49). Las 
palabras subrayadas no están por 
cierto en el Dice, aunque la primera 
no lo necesita por ser diminutivo. 

JEREZ, m. Ya es tiempo, y de sobra, 
que vayan entrando en el Dice, tantos 
vinos que no son conocidos en él, y 
en primer lugar los españoles. 

^Tengo una espacii sa cava, 
Donde cuerpo nuevo toman 
Kl ./. rrz. el .Man/anilla. 
El Burdeos, el Borgoña". 
(Duque ile Riyas), 

¿No nos aupo 'Mino en Julio... 
KI frío y rii'o sorbete... 

V el Burdeos y el Champaña 

Y el Jera y el Pajarete? 
(D. U. Ljfuente, El /' 

Véase Burdkos. 

Jergón, m. Fuera «lo las ps. 

que da el Dice, á esta palabra, 

nos parece q lebe también incluirse 

la de-alfombra ordinaria, de material 
y tejido muy inferior. 

Jerguilla, f. Pez chileno, perte- 
neciente ¡i los ósteacantos, orden de 
los torácicos, en Ictiología Aplodactg- 
lus. tLas jerguillas, dice Phiüppi, 
son particulares ¡i Chile, tienen una 

gola alela dorsal, y los radios inferio- 
res do las pectorales, libres». Basta 
con esto para que I" acopio el I >icc. — 
( ¡ame 'pío i ¡ene la res vacuna a am- 
bos lados del cogote basta frente a laí 
manos. E¡s poco inferior al lomo y 

Solomo cu calidad y buena para asado. 
I. a- jerguillas son dos, una a cada 

lado, y. como alcanzan a cubrir parte 
i\v las costillas, las Human también 
sobrecostillas, nombre que tampoco 



está en el Dice. Kl que m;is se le 
acerca es falda: «carne de la res. que 
cuelga de las agujas, sin asir-e a 
hueso ni costilla»; pero, según las 
laminas de libros españoles qne hemos 
tenido ala vista, no es igual a nuestra 
jerguilla. Convendría pnes admitir 
nombre y el de sobrecostilla, que 
esia tan bien formado. 

Jeringa, t'. Del v. jeringar, que 
en acep. lig. y fam. significa emo - 
tir ó enfadar», hemos derivado en 
Chile una acep. igual para el s. ¡Es 
una jeringa! ¡Qué jeringa! 

Y aunque quedaron -Ir darla lista 

[una carreta] 
Pa corpocriste al amarn 

Sal o agora raí la jeringa 
I), que el lunero se enferniri 

[Carta 'le un poeta popular). 

— Ser una rosa h: misma jeringa fon 
olro bitoque. Fr. Bg. y fam. Véase 
Chana. 
Jeringador, r \. adj. y ii. t. c. a. 

Qne jeringa, vu la acep. tig. y fam. 

de este v., de o molestar o enfadar». 

Aunque no es de mucho uso, bien 
pnede admitirse. 

Jeringatorio, m. (Acción de 
arrojar el líquido introducido en la 
jeringa; licor asi arrojado". Estas dos 
acepciones que nosotros damos á je- 
ringatorio, desconocido para el 
Dice., da éste a ,■ < . Trabajo 

nos cuesta someternos, pnes los au- 
mentativos en <i:« significan golpe y 
no pueden confundirse con los sus- 
tantivos en o/'/o, de los olíales hay 
mUChOB paréenlos al lillcslio; nilllii 

rio, inteiroga torio, lavalt 

¡lorio, ele. 

Jeringuear, a. Jeringar,*.: 

■.ai rojnr por mi dio de la jeringa el 



JER 



JES 



233 



liquido con fuerza y violencia á la 

parte que se destituí. || Introducir en 
el vientre con la jeringa un licor para 
limpiarlo y purgarlo. || fig. y fam. Mo- 
lestar ó enfadar^. También Be usa en 

acep. nuestro chilenismo, y inu- 

- v - con el -. eia, como 

lo asó Francisco Santos (1663-1690): 
jeringar la paciencia. (Ximénez de 
,ii y Val, ipañola). 

Jerjén, ni. Oigamos á IMiilippi, 
qne lo enumera entre los insectos del 
orden de los dípteros: "Las simidias 

I iilin ) tienen las patas cortas, 
las antenas también bastante cortas, 
-. cilindricas, de 11 artículos, 
un pico muy corto. Son más peqnefiae 
que los zancudos, con los cuales los 
viajeros las confunden bajo el nom- 
bre de mosquitos, y mucho más te- 
rribles, porque aparecen en bandadas 
enormes, y pueden, por motivo de su 
pequenez, introducirse por todas par- 
tes para chupar la sangre. En Chile, 
donde es raro \vr mi número gra 

i..s, se llaman jerjenes". Algu- 
nos pronuncian jerj el. La forma 
más común e&jején, y así la asan en 
Cuba, Méjico, Colombia, Honduras, 
Costa-Rica y Argentina; esta misma 
podría aceptar el Dice. En su origen 
-cribió o i: » Mosquitos 

hay muchos...; mas en el campo en 
algunas partes hay tantos, que se 
pueden comportar, y los peores de 
todos son unos menndíssimos qne 
llaman xixem . Vrto que 

ni la calca algunos dellos, é 
. (I,. XV, c. III). IV. 

alome de las ('asas escribió rosen, 

1 Inervo; el 8r. Lizárraga, 

jején: cLoa [mosquitos] peores y más 

pequeños, llamado- . ú comi- 

jenes, importanísimos; mótense en 

de f "l.il ,i III, 



los ojos y donde pican dejan escocien- 
do la carne por buen rato, con no 
pequeña comezón». (L. I, c. V). El 
nombre comijén lo trae el Dice, 
en la forma comején y lo aplica á un 
insecto muy distinto. — Fig. En algu- 
nas partes de Chile llaman jerjel 
al individuo que anda con vestido ro- 
to y andrajoso: guiñapo, fig. — Cejador 
dice que jején ó jijen, lo mismo que 
chichi, se deriva del euskera tchi, cosa 
menuda ó pequeña. (T. S, pág. 85). 

Jersey, f. (Pronunciase ycersi). 
«Chaquetas de punto, con ó sin mezcla 
de otra materia quo no sea seda, para 
mujer ó niña. ..para marineros». Así 
la Tarifa de avalúos. La voz es inglesa 
y significa en aquella lengua: «estam- 
bre fino; camiseta, jubón ó elástica de 
lana ó de seda-. Xo hay para qué in- 
troducirla en castellai o. 

JeBTJSALÉN, f. En sentido fig. y 
modificado por los adjs. celeste, celes- 
tial y otros parecidos, se usa este 
nombre en el mismo significado de 
gloria, , patria celestial, y bien 

¡Hiede darle acogida el Dice. — Este lo 
escribe siempre Jerusálén, a la caste- 
llana, y nó Jerusalem, á la hebrea 
Ó á la latina. 

Jesuitismo, m. Aunque usado 
por I'uigblanch (Opúsculos, t. II, 
páu's. :;:;:; y 490) y por otros enemigos 
de la Compañía de .lesiís, ha hecho 
muy bien el Dice, en no aceptarlo, 
como tampoco la acep. correlal iva de 
jesuíta. 

Jesús, n. pr. m. Jesús Nazareno. 
Define el Dice, este nombre con la 
misma definición general que da á 
Jesús; en Chile hacemos diferencia, 
porque sólo llamamos Jesús Nazareno 
á la imagen de Jesúa caminando al 

('al', ario con la cruz a cuestas, ó cu 

80 



l':;i 



JIL 



JIN 



el paso del Eccehomo, ó en el de la 
coronación de espinas. — Los chilenos 
hacemos invariable el nombre de Ji stis 
(■uaiido lo lleva una mujer, aunque, 
sí, le llamos género f. : la Jesús. En 
España dicen Jesusa, como se ve en 
Valbaena: cuarta <le tu tía •/< ¡su 
Casa de mi tía Jesusa (Agua ha 
X, XIV). 

Jetón, na, adj. Qae tiene jeta. El 
Dice, admite solamente & jetudo, da; 
pero ambas terminaciones son castizas 
y en muchos mimbro se usan simul- 
táneamente. En Chile nos inclinamos 
más á on, ona, como lo hacen también 
en otras partes de América. 

Mañana domingo 

De pila y pilón 

Se casa hi cabra 

Culi el motilón. 

— ¿Quien es [amadrina? 

— Dona Catalina. 

— ¿Quien es el padrino? 

— I>uii Jnan />'"' i 

— ,;(,lui»n toca la caja? 

— K! i: 

— ;í'nr dónde la toca? 

— Por el callejón. 

Belfo, f a, ó be/o, fa, significan tam- 
bién: • De labios abultados y gruesos ¡ 
lo cual no impide que admita el I licc. 
nuestro jetón. 
JHS. Véase I lis. 

JlLOÜKEITO, m., dini. de jugue- 
ra. Xada hay que decir de esla acep., 

sencillamente castiza. — Mas no asi la 
de " pedacito de eame redondo, que 
se lialla iai varias partes del cuerpo; 
como en medio de los músculos del 
muslo, eni iv las gláudulas del Bobaco 

y en otras | - ». Esto se llama en 

castellano landrecilla y nó jil- 
g-uerito. 

Jilguero, m. Jilguero, silguero, 
" . Batas tres Formas hay en 



castellano, todas graves. La esdrújula 

parece que nos ha venido del gallego, 

(pie dice gilgue ero ó xilguero. 

'aros y pardillos y pájaros muer- 

. es pregón asa lo en I, a -Coruña 

y qne leemos en el Folk-lort t/irllri/0. 

Otros nombres castizos del jilguero 
son colorín, pintacilgo y pintadillo. 

Jilibioso, Sa, adj. Aplícase á la 
persona que se queja ó llora, general- 
mente sin motivo, por algo que se le 
_ a. porque se I' 1 contraría o por 
algo que le parece mal. Por eso 
dice particularmente del niño mimado, 
que casi siempre es quejumbroso y 
descontentadizo y lloriquea con facili- 
dad. — Por extensión, dengoso, melin- 
droso, difícil de contentar. — Aplicase 
también al animal, principalmente al 
caballo, que siempre mueve alguna 
parte del cuerpo pur desasosiego, 
inquietud, molestia ó nerviosidad, y 
que por esto mismo no se deja ensi- 
llar ó montar con Facilidad. Ea voz 
de uso común en ('hile en te las estas 
aceps. y ha dado origen al v. jili- 

beai". n., \ al s. jilibiO, que lio son 

(le tanto uso. Con la etimología no 
hemos podido at inar: pero nos parecen 

probables e-las do8 U¡pÓtC8ÍS: 1.' El 

andalucismo gíli, tonto, estólido, 

procedente del árabe (véase el ' 

de Eguílaz), o del euskera 
til ti tchil, según Cejador. (T. 8, 

pág. III). De el pudo formar- 
se gilioso y después jilibioso. 
2. a El castellauo . gibado, 

corcovado, jorobado, que puede haber 

tomado la acep. fig, de gibar: '.fasti- 
diar, vejar, molestar*. 

.Iim.i T..\li. n. I Andar a caballo. 

principalmente por los sitios públicos, 
Icando de gala y primor». Nob> 

otros lo usamos como sinónimo de 



JIP 



JIR 



288 



montar ó cabalgar, sin ninguna otra 
idea particular. En M jii o, en Sonda- 
ros y en oteas partes lo usan por-do- 
mar potros ó caballos cerriles. 

Jingoísmo, ni. Patriotería 
exaltada que quiere la agresión contra 
la.s demás naciones. Es voz formada 
do la inglesa jingo, partidario de una 
política exterior agresiva. Se usa 
principalmente entre lus period 

Jingoísta, com. Partidario del 
jingoísmo. 

Jiña, f. ("esa muy pura ó muy 

pequeña, nonada. Vulgarismo (pie 

tiene algún uso. Véase Grima- Cío 

sabemos si vendrá del castellano jinja, 

azufaifa, por su pequenez y poco 

valor, ó de guinda, en la acep. 

chilena de nonada, friolera, mediante 

la pronunciación infantil. También 

pudiera ser aféresis de meafina 6 mia- 

. diminnti ¡ i ¡aja. 

Jipato, ta, adj. Corrupción de 

. ea: que padece del hígado; 

por consiguiente, de dolor amarillo. 

No es de mucho oso. En Cuba la da 

Pichardo como voz corriente. 

Jipijapa, tn. Sombrero de pita. 
En i. Be usa tant(j en España 

como en Chile, como □ los 

n - modernos españoles. (Agi- 
táronse pañuelos y jipijapas en el 
aire». (Pereda, Nube* de estío, XXII). 
! pilo llevaba un jipijapa». 
(Id., Dos sistemas, 1, en Tipos >/ 
I. a Llevaba en la cabeza un 
brero de jipijapa de anchas 
alas». (Ihiii., P.ara ser buen arriero, 
II). Erradamente creyó Pereda, y 
mucl es la 

planta di fibras se hace el 

¡ando no 
i - sino el nombre propio de una 
villa del Ecuador, provincia de Ma- 



nabí, donde se fabrican sombreros de 
esta elase eon la fibra de la pita, 
■ ¡ii,ii óji niquén, ó cabu- 
lla. Por consiguiente, ó se dicejipijapa 
solamente, como se dice bretaña, 
holanda, damasco, rúan, por metoni- 
mia, ó se dice sombrero de Jipijapa^ 
asi, con ./ mayúscula. La edición que 
tenemos de Pichardo (la 3.*, de 
1 862) cayo también en el mismo error 
de creer (pie jipijapa es la «paja de 
que se tejen los sombreros asi nom- 
brados, que vienen de ese país ultra- 
marino». ;C'uál será ese «país 
ultramarino», cuando la edición 
aparece publicada en la Habana? 
Parece evidente que este breve artículo 
fué agregado por alguien que sólo 
escribía ad vultum tuum. 

Jira, f. Véase Gira, donde hici- 
mos notar los dos errores ipie se 
cometen con este vocablo. En confir- 
mación óigase al I limo. Scío: « Biena- 
venturada la tierra, cuyo rey es aoble, 
y cuyos príncipes comen á su tiempo, 
para repararse, y nó por jira». (Ecle- 

tés, X, 17). El ultimo complemen- 
to traducido > por jira", es en latín 

n ad luxuriam»; y en nota agrega 
el traductor: «Jira es el banquete ó me- 
rienda (pie se tiene con alegría, bulla 
y chacota >>. Véase pu s si convendrá 
este concepto á las giras modernas 
que hacen los políticos y los hombres 
públicos. Otra cita: <• V Inego se 
partió este gentilhombre y llegó en 
Cleves en breve, y fué adonde el Du- 
que estaba, y el Duque le hizo muy 
buena jira y le demandó que dónde 
ilia». (Crónica del Rey Enrice olavo 
,/, Ingálaterra escrita por un autor 
coetáneo, c. X U 1 1 ). «Tanto querrá 
tira, escribió el maestro Alejo 
Venegas, como mano llena: tanto e8 



230 



JOC 



JOD 



hacer xira, como hacer buena mano 
llena de todo bastimento para el con- 
vite ó almuerzos, f Agonía del tránsi- 
to de la muerte, lista 6 nal Je vocablos, 
voz Xira). '(Por imicho que trabaje- 
mos <lc día, por mal que suceda, á la 
noche cenamos olla y dormimos en 
cama, en la cual no be dormido des- 
pués que sirvo á vuesa merced, sino 
ha sido el tiempo breve que estuvimos 
en casa de Don Diego Miranda, y la 
jira qne tuve con la espuma (pie 
saqué de las ollas de Camachox. 
i Quijote, p. II, c XXVIII). Convén- 
zanse pues los afrancesados que el 
• Tullir o de promenade debe tra- 
ducirse por vuelta, "paseo, correría, 
írsiórí, viaje, giro, pero jamás por 
gira, que no existe en castellano, ni 
porjira, que significa otra cosa muy 
dial ¡uta. 

Jirimiqueada, ar, eo. Véanse 
respectivamente con las silabas jere, 
porque son derivados de Jeremías. 

Joaco, dim. fam. de Joaquín. 

Joaqüisto (Pero). Cierto pero 
grande y largo, «le mejor sabor y 
olor que los comunes. jSe llamaría 
Joaquín el primero que los introdujo 
ó cultivó en Chile? asi llaman también 
manzanas Huidobro cierta clase espe- 
cial que se cultiva en el fundo El Prin- 
' ipil, de la familia García Huidobro. 

•I"!;, n. pr. ni. I'nr antonomasia, 
hombre de mucha paciencia; á imita- 

i i del santo Job, patriarca de Ilns, 

en la antigua [di a. Pedro es un 

Job; San José de Calasam es llam ido 
el Job á I Nuevo Testamento. I'.- ro 
que merece entrar en el Dice. 

Jockey, m. (Pronunciase yoqui). 
Jinete que corro á cal. alio en carreras 
públicas, cou traje y gorra especial. — 

i. ¡joras dan este nombre a 



tos adornos de pasamanería que usan 

para las espaldas». (Adolfo de Cas- 
tro). No hemos oído en Chile esta 
acep., sino esta otra, que corre por 
toilas partes: sombrero que usan las 
señoras para cabalgar, á semejanza 
de la gorra que se pone el jockey. Es 
anglicismo que no hace falta en cas- 
tellano. 

Joder, a. y ú. t. c. r. Entre el 
vulgo chileno, molestar, jeringar; 
arruinar, perderlo todo, en un negocio 
ó asunto. Véase Futirse. — Otra 
acep. particular que suele oírse (conta- 
giarse de enfermedad vergonzosa) no 
es propiamente el, ¡lena, sino importa- 
da de fuera.— Sobre este v. no hemos 
hallado en los autores castellanos sino 
este pasaje de Lúeas Fernández: 

LLORÉIS 1 1:. Sea bienvoni 
PASCUAL. Pírate ii tuyú, '■■ 
(.Juta á farsa dd Jfaícimiente ■ V. S. /. C.) 

El anotador de la edición oficial 

la Academia, Don .Manuel Cañete, 
interpreta este vocablo: (importuno, 
molesto, fastidioso», y entre paren: 
pregunta: «¿Del francés hoder?i Gon- 
zalo Correas trae este refrán, que puede 
; alguna relación con nuestro v.: 
- Bien te estallas en tu nido, vejodido, 
ó viejo odiaos. ¡Lástima que no lo 
traduzca! En otra paite: «Cornudo 
por hod». (hodido). Otro dato pata 
¡Dvcstigar esta etimología: t;Jodin- 
1 ¡niel j. que denota asombro o 
dolor», (.lose Valenzuela La liosa. 
i 'olección <li voces di us ' ton). 

Demos ahora nuestro parecer. Real- 
mente, cuno lo sospecho ( 'afiele, en 
el francés antiguo, hoder significaba 
i cana ir, fatigar»; pero i ¡ I ¡ene 

una historia mas antigua, porque páre- 
te \ iene del latín futút 
plantare, Veneri operam daré, el cual 



JON 



JOR 



á su vez viene del griego 'ji-.v u, 
qne significa lo misino: Bero, gigno, 
procreo. En el latín de la Edad Media 
pasó i'uli'-iii de la :"..•' ;i la L.» conju- 
gación; por eso el Glosario de Du 
Cange lo Lrae fu! ni re «verbum satis 
commane, per quod jactara hnmani 
generis restauratnr; scilicet, coi: 
En seguida remití' á Fod, fot, fud, 
futí: «matrix, vulva, Celtis». Xo 
invesl 

raice» ó del griego (pyrsúw, qne los 
léxic - - traen del v. yúw, qne 

fica hacer, porque la cuestión no 
tiene importancia para nosotros. Lo 
que uní importa es ver qne fulúcre 
pudo convertirse en el francés hoder 
astellano joder. El 
futir qne asamos en Chile en sentido 
inocente (véasele en su lugar), parece 
también hijo legitimo del latín 

Jodienda, f. fam. Molestia, fas- 
tidio; ruina. | ande ó total. 
Es derivado del anterior. 

Jol, m. Véase. Hall. 

Jolgorio, m. fam. «Regocijo, 
■ n bulliciosa». Definición 
qne da el l>icc. de la voz Iwlgorio, 
la advertencia de qu ¡ «suele as- 
pirarse la /<". Por consiguiente, y 
va que no es propio del castellano 
moderno aspirar la b, sería 
acertado escribir esta palabra de las 
d'i- mam i 

Jonja, f. fam. Burla, cantaleta, 
chunga, fisga, vaya;"en particular, la 
qne dando la pronun- 

ciación " el tono de voz, ó ridiculi- 
do el g ato. i '. más entre i I 
valgo y generalmente con el v. / 
El 1 (¡ce. de Zerolo lo da comí > voz 
de ■/' rm tnla y lo interp 
lo mismo que jonjaina, que 



también otros dices, como pertenecieu- 

teá la propia jerga. El de Luis Besses 

no trae ninguna de las dos, pero sí 

de la misma raíz: jonjabar 

mar, engatusar), jonjana (enga- 
ño, palabrería, zalamería) y jonjanar 
(sonsacar, sacar con sutileza, enga- 
ñar). — Hay también el adj. jonjista, 
burlón; pero es de poco uso. — Dice 
Cejador que todas estes voces vienen 
de «un ajonjar ó jonjar que valió 
halagar, mimar, como jonjabar y 
ajonjear; variante de zonchear, de 
zontho ó mimoso, propio del niño 
bobalicón. Vale pues halago y liga 
para atraer a los pájaros». (T. S, 
pág. 597). 

Jora, f. Maíz en grano y germina- 
do, de que se hace cierto licor (pie 
embriaga; por eso lo más común es 
decir chie/ui dt jora. Véase cómo la 

ribió el Inca Garcilaso: «Algunos 
indios más apasionados de la embria- 
guez qne la demás comunidad, echan 

<ra [maíz] en remojo, y la tienen 
así hasta que echa sus raices; clltoil- 

ces la muelen toda i io ota, y la 

cuecen en la misma agua con otras 
-. y. colada, la guardan hasta que 
se sazona. I lácese un brebaje Tortísi- 
mo, ipte embriaga repentinamente: 
llámanlc vinapu, y en (¡tro lenguaje, 
■i I n r ¡as i i ./lis, p. 1, 
1. VIII, c. IX). «Este otro lenguaje, 
prosigue Arona, es el aimará, en don- 
de soraccamu, por ej., significa seco, 
pasado al sol. Y sora, aplicado al 
membrillo ú "ira fruta, lo califica de 
pasan. El último Dice, trae la voz 
sora y la di 'i': 1 i b bida alcohólica 
que hacen en el Perú o >n maíz fer- 
mentado en agua». El penúltimo la 
definía más latamente. De todo esto 
se deduce que sora debe anticuarse 



238 



JOR 



JOS 



en el Dice., porque ya nadie lo usa, 
y debe abrirse artículo paro jora 6 
chicha de jora. — Otra acep. chilena 
dejo;/ es: morocho que tiene el . 
no de color rojo clavo; y j>or exten- 
sión, morocho ú maíz majado, porque 
el mejor majado se hace de morocho. 
Nuestra Tarifa d< avalúos traduce 
jora por a maíz majados solamente. 

Jobdán, 11. pr. m. /.' o 
sombra del Jordán denomina nuestro 
pueblo á la vii' láctea 6 galaxia; 
nombres, aquéllos, mucho más poéti- 
cos y cristianos que éstos, que son 
enteramente paganos. Camino de 
Santiago la llaman también los espa- 
dóles, por pensar el vulgo, como ex- 
plicó el Maestro Alejo Venegas, que 
galaxia; qae en griego significa «lác- 
teo.., es igual á Galicia, donde está el 
sepulcro de Santiago. (Agonía del 
tránsito de la muerte, lista final de 
vocal .los, voz Regalar). V 
Bordones cu el cuerpo y en el 
apéndice dé nuestro 1.' t. — Muela 
Jordán: muela cordal 6 del juicio, ó 
cordal, f. — La fr. Ir uno al •/<■■ 
(remozarse, convalecer), que trae el 
I liir,, debe expresarse en furnia más 
gi neral, pues se ha usado con distin- 
tos verbos y de diversas maneras. La 
idea general que habfa entre loa 
nntignos, fundada en lo que cuenta la 
Biblia del filio Xaaiuán y del bau- 
tismo que administraba S;m Juan 
r.aui ista con la- aguas del Jordán, 
era que, lavándose, mojándose ó ba- 
fiándose uno en este rio, lograba 
rejuvenecerse ó sanar de sus males. 
Por iso hubo autores 'pie ni solo 
vocablo Jordán dieron este significa I". 

— ¿Qo¿ edad lien 
—¿Amante j a.' noví 



— l'u 

— Yo 

Que esa ei mejor edad ■ 
— ¿No vrs que bu rán mis ojos? 

(A. J. de Salas Barbadillo, /> B l mí 

Desde hoy será raido que consid 

Que es un coche el Jordán .1. las muj< 
Sillo es para l.i que es gentil pilota, 
Que esa tiene el Jordán en ana bota. 

(Id., a Prado ./c Madrid « B 

[de /(i Capona), 

Jornada, f. No tiene, entre sus 

varias aceps., la de — tiempo que dura 
el trabajo de un jornalero en un día 
(en francés journée, y en italiano 
giornata); basta decir dia ó ¡lia de 
trabajo, hora.': diarias ih trabajo, etc. 
Sólo en Imprenta se llama jornada 
«lo que puede tirar la prensa en un 
día... Téngase presente obrada: «labor 
(pie en un día hace un hombre ca- 
vando la tierra, ó una yunta arán- 
dola).. 
José, ii. pr. m. Quisiéramos -al., r 

por qué el Dice, escribe este nombre 

con/al tin (Josef) en la voz Suda- 
rio. ¿Será porque se trata del José de 

Arimatca, (pie así ha sido escrito por 
nuestros clásicos? Pero ellos escri- 
bí, ron siempre así este nombre, desde 
el patriarca hijo de Jacob, basta el 

último varón que lo recibió en el 

bautismo; práctica 'pie duro I 

principios del BÍglo X i X solamente. 
Knmiende pie- el error el Hice. — 

Josef 0, historiador judio, ipie escribió 

en griego sus obras, este si. nomine 
discre ¿ escribe Josefa. — José 

llaman eu las barberías de Santiago 
al muchacho 'pie hace de ayudante o 

de mozo, euil [nicra (pie Bea su nom- 
bre propio.— Josecito debajo 
del mátese le dice, en Chile, por 

burla al sujeto (pie se poli'' o lleVa lili 



JOT 



JOT 



239 



sombrero demasiado grande para su 
cabeza. Trae origen la loe. de un 
encino de hadas y juego de títeres en 
i|iie un enanillo llamado José se es- 
condía después de sus travesaras de- 
bajo de un mate ó calabaza. — FoSJ 
Harnero. Véase Harnero.— 
Sosiégate, ■' sé. Fr. Bg. y fam. que 
isa para reprimir las travesuras ú 
demasías de uno. Hs el primer verso 
de un cauto semipopnlar: 

.1 - 

te sosegáis, 
i . sosegara. 

Josefino, adj. Apodo que dan 
algunos á los miembros de la benéfica 
Sociedad de Obreros de San José, 
esparcida ya casi en todo Chile. Si 
todos los apodos fueran tan gloriosos 
como éste, no habría mas que recibir- 
los con todo gusto, que así no se 
avergüenzan tampoco de sus res] 
tivos nombres los Franciscanos, Do- 
minicanos 6 Dominicos, Agustinos, 
Mercedarios, Carmelitas, Jt mitos, etc. 
- Pechoño. 

JOTE, m. Ave chilena, especie de 
buitre t(Caüiartes aura), enteramen- 
te negro, con la cabeza y el cuello de 
color violáceo y la cola bastante' lar- 
. (Philippi). No debe confundirse 
con el gallinazo (Calkarles urubú), 
que también existe en Chile, ¡goal- 
mente negro, pero la cabeza y el cue- 
llo son también de un color negruzco, 
y la cola es más corl . liste es el 
del Perú y Bolivia y el 
bú de la Argentina, Paraguay y 
Brasil. Vean los naturalistas si se 
diferencian ó nó pecies del 

üoU de líéj co, del ñopo de Vera- 
ernz, del aura de Coba y del zamuro 
de Venezuela i ., apodo que por 



injuria ó insulto se decía á los cléri- 
gos. «Don Diego José Benavente me 
decía con su lenguaje cáustico y pin- 
toresco, hablando de Camilo Henrí- 
quez: Ese jote era una paloma sin 
hiél». (M. I-. Amunátegui, Camilo 
Henríquez, t. II, n." VIII). Bien poco 
ó nada se usa ya en esta aeep. — 
Cometa grande y de forma cuadrada, 
por otro nombre pavo. Se llama asi 
porque, al elevarse en el aire, agita 
pesadamente los lados como lo hacen 
el jote y el paro con las alas.— Perso- 
na mal agradecida. — Perder ó gastar 
pólvora en Jobs. Véase esta fr. en el 
art. GALLINAZO. — Sóbrela etimología 
escribió Gay que pudo el nombre 
derivarse de jota, el baile popular 
aragonés, por los saltos grotescos que 
da el jóle cuando disputa su presa; 
Lcnz cree qne puede derivarse del 
mejicano; pero en Méjico llaman 
zopilote á esta misma ave. Nosotros 
no tenemos nada cierto, pero apunta- 
mos como dato para resolvere! punto, 
qne, entre las voces recogidas en La- 
Litera de Aragón por Don Benito 
Coll y Aliabas, figura aligóte, buitre. 
¿No es posible que nuestro jote sea 
abreviación de aligóte? otra hipótesis: 
como el grajo se parece á nuestro jote 
no sólo en el cuerpo y en el color, 
sino también en (pie se alimenta, 
no éste, de carnes mortecinas, cual 
se ve hasta en el (Juijn/e («medio 
comida de perros y picuda de //rajos 
una muía [muerta]», p. I, c. XX I II), 
no sería raro (pie los conquistadores 
hubieran llamado aquí al jote grajo, y 
por ser de mayor cuerpo y por des- 
precio, grajote; porque, al decir de 
nuestro abate Molina, íes tan estúpi- 
do V negligente, qlle le Hulinll mil 

razón el asno de los pájaros... Suel 



•2i0 



JOY 



JUA 



estarce inmóvil horas enter 
las rocas y sobre las casas C -n las alas 
tendidas para tomar el so!. Jamás se 
le oye graznar, como no le molesten 
ó le persigan, y entonces, chillando 
como una rata, vuelve cnanto ha 
comido; añadiendo á estas propiedad- 
des la de exhalar de todo su cuerpo 
un hedor fastidioso y desagradable». 
(Compendio, 1. IV, n.° XVIII). Con 
tan malas partidas, ¿qué español no 
le ilará el nombre de grajote? Y de 
este aumentativo despectivo á ¡oír, no 
hay más distancia que la silaba inicial 
gra, que puede haberse suprimido 
gran facilidad, tanto más, cnanto 'pu- 
no existe en araucano y es para aquel 
pueblo muy dura de pronunciar. 

Joven, adj. y ú. t. c. s. com. 
«Aplícase á la persona que está en la 
edad de la juventud", dice con razón 
el Dice; y, como juventud es la 

id qnc media entre la niñez y la 
edad viril •>. es evideute que no d 
llamarse joven, como se usa en 
Chile, al hombre Ó mujer solí 
(pie pasan de los veinticinco abriles. 
Dígase respectivamente caballero y 

rita, hombre soltero, mujer soltera, 
y en el trato de confianza, chico, chica. 
— Antepuesto al b., olisca á galicismo. 
Joven diputado, joven reli- 
giosa. Véase Horno. El español 
bien hablado dice: diputado ./ 
religiosa joven. 

Joyero, ni. " El que tiene I ienda 
de joyería». Lo confundimos aquí 
con el orífice: «artífice que trabaja 
en oro». M uchaa veces se reúnen en 
la misma persona los dos títulos, y 
de ahi ba venido la confusión. I'- ro 
mejor es conocer los dos nombres con 
mi significado preciso para usarlos 
debidamente. Distíngase también la- 



pidario: «el que tiene por oficio labrar 
piedras preciosas; el qne comercia 
en ellas». 

Juan, n. pr. m. Fuera de Juan ¡l e 
al ■ • \ Juan Lanas, que son 
conocidos dondequiera que se hable 
castellano, tenemos en Chile algunos 
Juanes más; y son: Juan de Se- 
gura, que, según la fr. complemen- 
taria, vivió muchos años. Es el 
individuo tranquilo y de excesiva 
prudencia, que no se afana ni morti- 
fica por nada y que en todos sus tratos 
y negocios va siempre sobre seguro. 
De aquí su apellido. En el Dice. 
hallamos la fr. proverbial .1 Segura 
le llevan preso, '«con que B3 da á 
eutender que toda precaución es 
poca, cuando se pin de correr algún 
peligro, por inverosímil ó remoto que 
parezca». Gonzalo Correas trae el 
nombre San 6 . que explica 

asi: «Por seguridad componen 
nombre de seguro; en contratos y 
otros negocios usan de este noml 
—Juan el Gordo ó Engorda. 
Véase Gordo. En la i de 

autos, ' oquios de Rouanet 

(t. I, El liii" se lee 

que una gitana dice al bobo, que 

figura sin nombre propio: 

X" toii^u- miedo, ./■ 

¿Querrá esto decir que el nombre se 
usa o se asé también en España? 
A verígücnlo los folk loristas i -pa- 
ñoles. — Juan Gómez. Véase 
Gómez. -Juan Orozco. La fr. 
entera es: «Yo me llamo .luán 
i )rozco, | Cuando como no cono ¡i 
y -i- dice por donaire en sentido 

literal eiiando uno rsta comiendo 

alguna cosa y no quii re parí ¡cipar 
con ellu a los di más; y tunbii n en 



JUA 



JUA 



MI 



sentido fig. cuando uno está en una 
posición ventajosa y no hace caso de 
sus parientes ó amigos. Gonzalo Co- 
rreas trae la fr. parecida: (Amigo 
Orosoo, si te vi, uo te conozco»; y 
otra: (Cuando como, no conozco; 
cuando acabo de comer, comienzo ¡i 
conocer». Esta última parte Be usa 
también en Chile. — Juan Pere- 
jil. Sujeto andrajoso, á imitación de 
la hoja ele perejil, que es partida en 

• gajos dentados. También tiene re- 
lación este nombre con la fr. casi iza 
Poner á uno como hoja de perejil: 
ponerle como chupa de dómine ó como 
un trapo. — Pedro, Juan y Diego. 
Véase Diego. — Polvos Juanes: 
Polvos de Juanes: «mercurio preci- 
pitado rojo, inventado por el célebre 
cirujano español Juan de Vigo». — 
San Juan de Buenaventura. Sólo 
aparece este nombre en una redon- 
dilla Bemipopular que dice haber 
hecho, la primera vez que usó calzones, 
una avería igual á la del buey ta- 
panca. Véase Buey. — Triste Juan 
dt Uonloya (El). Véase Lotería. 

Juanillo, n. Propina que se da 
Bobre lo que vale un servicio, trabajo, 
etc. Asi, en algunas haciendas, cuando 
el inquilino no puede cumplir los 
días de trabajo á que está obligado, 
ecli i vía personero): pero, pa- 

ra hallarlo, tiene que darle juanillo 
obresaeldo.— Gratificación que se 
«la en las rentas ñ otros contratos. 
Eu La Libertad Electoral de 2 de Dic. 
de 18*J0 se publicó en un anuncio: 
(Bajo la condición de abonar al 
acreedor que desee aviarlas [ciertas 
minas] un juanillo de veinte por 
ciento de los productos y el uno por 
ito de los capitales que invierto 
en el trabajo». Ea acep. 1." se tra- 
to Clñl., i. III. 



duce por propina ó gratificación, so- 
bresueldo; la 2*. por guaníes, m. pl, 
(«agasajo ó gratificación que se suele 
dar sobre el precio de una cosa que 
se vende ó traspasa») ó por alboroque 
((agasajo que hacen el comprador ó 
el vendedor, ó ambos, á los que inter- 
vienen en una venta»). El origen de 
este chilenismo parecen ser las expre- 
siones de germanía Juan dorado 
(moneda de oro) y Juan platero 
(moneda de plata). 

Juar, n., a. y r. Corrupción plebeya 
de jugar y que se extiende á casi toda 
la conjugación de este v. Véase (¡. 
Xo la habríamos mencionado aquí, 
si no la hubiéramos hallado en la 
Colección de roces de uso en Aragón 
y si no tuviéramos que corregir un 
error de Lenz. Dice éste (pág. 874) 
que «después de la revolución de 
1891 cantaban los muchachos en las 
calles: 

¡Huari, huari, huari! 
¡Ganó la oposición! 

...Se me ocurre ¿ no será un antiguo 
grito de los incas, después de la vic- 
toria, en conformidad con la etimo- 
gía dada [transformación del caste- 
llano gorigori'}? Y los adversarios 
podrían haber gritado: Te voy á 
corlar el guari, es decir, el cuello 
que grita [Cuantos errores y aven- 
turadas suposiciones, por haber oído 
mal el canto de los muchachos 
chilenos! Éstos no cantaban huari 
ni guarí, sino sencillamente Juar 

y juar y juar.— Para que mejor 
se vea el uso de este y. mal pronun- 
ciado, y ya que se nombró la re- 
volución del 91, tómese el pulso al 
significado fig. é ingenioso de esta 
fr., plebeya hasta no más, pero sahro- 

s;unentc chilena: Vení á juarto 

:ti 



242 



JUB 



JUD 



con la escuaira. Como la armada 

hizo Dii papel tan importante y 
decisivo en aquel acontecimiento, su 
nombre infundía respeto á todos, 
y por eso lo invocaba y se comparaba 
con ella cualquier valentón ó gua- 
petón. — En uno de los entremeses anó- 
nimos, incluidos en la Nueva 
Biblioteca de autores españoles (t. I, 
pág. 52) hallamos también otra 
forma vulgar: (Porque no sabéis 
g"Uar, que echáis muchos falsos». — 
Por juar, expresión plebeya que 
significa por juego, por chanza, en 
broma, de burlas. 

Jubilar. Es a. y significa conceder 
jubilación; recibirla, es jubilarse. 
Nosotros lo usamos como n. en este 
último sentido, en lo que hemos 
seguido á Juan del Encina, que en 
su Trivagia escribió: 

Los afios cincuenta de mi edad cumplidos, 
Sabiendo en el inundo yo yajuOÚWo, 
Por ver todo el resto muy bien empleado. 
Retraje en mí mesmo mis cinco-sentidos. 

Así lo admite también el Dice, de 
Autoridades, que dice: «Vale también 
llegar al estado de la jubilacioni'. 
Véanse otras dos autoridades más 
tomadas de Cejador: «Cuando los 
romanos jubilaban de lo de la guerra». 
(Pineda, Agricultura, ll, 11). iDe- 
terminó se pidiese al tí, Fr. Domingo 
de Sito pusiese regentar aquella 
cátedra solos cuatro años, con que 
jubilaría'». (Colmenares, Escrit. 
Sr /<>/:, pe,'. 7l' I). Con esto es de 
creer que no vacilará el futuro Dice. 
en admitir esta acep. del v. como n. 
.1 d ii 1 1. bo¡ ni. Vulgarmente, las 
boda» tlr "ni de una persona de alta 

dignidad. El jubileo del l'.qia 
Leo II XII!, el jubilliOdelu H'ill.l 



Victoria. Véase Bodas.— Jubileo 
circulante ó circular. Véase 
Circulante. Para comvencerse de 
que no es invención nuestra, sépase 
que por lo menos tres veces nombra 
el B. Cádiz en sus cartas el jubi- 
leo circular. 

Judas, n. pr. m. Admitido este 
nombre en el Dice, por «hombre ale- 
voso ó traidor», ha sido aplicado por 
nuestro pueblo al inspector del tran- 
vía, por cuanto, en razón de su empleo, 
tiene que acusar ó vender á los demás 
empleados cuando cometen alguna 
falta. Ahora los están llamando 
serruchos, por lo menos en San- 
tiago.— «55rr uno la pierna de 
Judas es fr. corrupta de la castiza 
Ser miii la piel del diablo ó de la piel 
del diablo: ser muy travieso, enreda- 
dor y revoltoso, y no admitir sujeción. 

Judiada f. «Acción ó efecto de 
judíos; acción inhumana; lucro exce- 
sivo y escandaloso». Estas son las 
aeeps. que leda el Dice, pero no la 
de-muchedumbre de judíos, qne le 
dio Tirso de Molina: 

Comisario soy, señor, 
De toda [a judiad i 

Que la ci m/ bien altada. 

(i:i árbol •!■! mijar fruto, 1 1 1 

Judería, (pie podría tener esta acep., 

significa: .(barrio destinado para ha- 
bitación de los judíos». 

JUDÍO, i \. adj. y ú. I. C. 8. ..Cuan- 
do un muchacho escupe sobre ol ro, 
d Ícenle los demás: judio; probable- 
mente, en memoria de los (pie 
escupieron <■! rostro a Jesús*. (Rodri- 
gue/. Mal in. ('aillos pop. esp„ t. III, 

pág. 287). 'I.i agredida, á uno 
ipie le escupo: ¡Jutlio, mafia judloli 
(Mufioz l'abón, t'u<tli<> de Xari/ad). 



JUG 



JUG 



2 1 8 



Esta acep. es también corriente en 
Chile, y ya podría aceptarla el Dice, 
á lo menos comofam. — Judio errante. 
Loe que merece entrar en el Dice, 
por lo menos en la acep. fig. de-hom- 
bre <|iie anda ó viaja mucho sin 
parar en ninguna parte; annqne 
mejor sería admitirla también en el 
sentido propio qne tiene en la Litera- 
tura universal. En el Dice. Enciclo- 
pédico liispano-Americano está, bien 
explicado el sentido y el origen de 
leyenda, la cual siempre ha sido, 
á nuestro juicio y como lo dice la 
citada obra, «el símbolo del pueblo 
judio desde el sacrificio del Calvario». 

Judith, n. pr. f. En castellano 
11 i [Hiede ser sino Judii, 

Jubgo de por ver. Llamamos 
así el que se juega por mero entrete- 
nimiento, sin que medie ningún 
interés; coma >i se dijera: para ver 
el resultado, para ver cuál de los 
jugadores gana. Las frases y locucio- 
nes castizas que nos ofrece el Dice. 
son: Jugar á las bonicas: aplícase á 
los juegos cuando no se juega interés; 
Jugar los año», ó jugar discreciones: 
(jugar por diversión ó entretenimien- 
to, sin ijue Be atraviese interés al- 
gnno»; Jugar los santos, trae en este 
mismo sentido Cejador (t. AEIOU, 
pág. :;7'.i): l> f Inuliia, m. adv. : no 
de venís. — De este significado de la 
expresión de por ver heñios pasado 
á darle otro más genérico, aplicándola 
X personas ó cosas que hacen un ol 
no de veras, sino por entretenimiento 
ó ensayo, por mero espectáculo : 
soldado de por ver (de lítalas). 

Juerga, f. Es la voz huelga 
prona nciada á la andaluza. 

Jugar, n, y a. Suele usarse en 
Chile, como n. \ r., en la acep. de- 



moverse una cosa por no estar bien 
ajustada ó por quedar holgado ó 

flojo lo que va deiitro de ella. Asi, 
el pie si juega dentro de un zapato 
holgado; una rueda queda jugando 
cuando no es til ajustada á su lugar. La 
acep. nos parece castiza, como que vie- 
ne del latín lúdere, que en general sig- 
nifica «jugar» y por eso ha dado en 
castellano ludir, que significa: «frotar, 
restregar, rozar una cosa con otra», 
significado bien parecido á la acep. 
que analizamos. Y algún uso tendrá 
ésta entre los clásicos, cuando el P. 
Mir pone entre las frases que traducen 
el significado del v. jugar la de 
«Estar holgado». Vean pues bis SS- 
Académicos si se deciden á trasladarla 
al Dice. — Es galicismo usar este v. 
en la acep. de hacer, desempeñar, 
representar: Jugar un papel 
r/ante en tal ó cual asunto; 
Jugar un personaje (jouer son 
personarle). — Jugar de por ver ó 
al de por ver. Véase Juego de 
por ver.— Jugar rucio (eufe- 
mismo de sucio), fr. fig. y fam., que 
significa entre nosotros lo contrario de 
la castiza Jugar linij/io (jugar sin 
trampas ni engaños; proceder en un 
negocio con lealtad y buena fe). 
Jugar sucio hace falta en el Dice. 
— Jugarle á uno una, muchas, lanías, 
etc. Hacerle á uno una mala jugada, 
muchas, tantas; una trastada, una 
mala pasada ó partida, la tostada o 
una tostada; ó simplemente, jugársela. 
F.s fr. fig. que falta en el Dice. — 
■ lujarle á uno la talquina: en- 
gañarle, traicionarle. Véase Tal- 
quina. 

Juglaresco, ca, adj. «Pertene- 
ciente ó relativo al juglar», lo definió 
el Dice, en el Apéndice; pero todavía 



244 



JUI 



JUI 



puede agregar: propio ó característico 
do los juglares. 

Jugueteo, m. Acción ó efecto ilc 
juguetear. Cuenta con la autoridad de 
Ensebio Blasco y bien puede admitirse. 

Juguir, n. y r. Corrupción de fu- 
guir=huir. 

.¡Licio, m. Hacer uno juicio 

á Otro por obedecerle, ó hacer 

juicio de una persona ó cosa 
porhacer caso, son frases corrientes en 
todo Chile. Es común oír, de boca de 
superiores sobre todo: «Este niño no 
me hace juicio; Hazle, oh niño, 
juicio á tu padre; Haz juicio 
de lo que te aconseja». Hacer juicio 
significa en castellano, lisa y llana- 
mente, «juzgar», como hacer estima- 
rían es estimar, hacer burla, burlar, 
etc. Aunque la cosa es bien clara y de 
uso general en todos los clásicos, cite- 
mos unas pocas autoridades: 

No dol orftioo, no, tomen? E:«-<> 
Kl severo juicio que hacer puede. 

(Valdivielao, FA Sagrario tit Toledo, \. XII). 

«Enseñarte be, hombre, en que 
musiste el bien, y qué es lo que Dios 
te pide. Loque te pide es hacer juicio, 
y amar la misericordia, y andar so- 
licito con 'tu Dios. Y por aquella 
primera palabra hacer juicio, quiere 
decir que no vivamos según-los-apeti- 
bosdt nsestra carne, sino segúnjel jui- 
cio de la razón y de la ley divina»; es 
tlccir, Ber¡ juicioso, reflexionar. (Pr. 
Lnisjide Granada, Símbolo de la fe, 
p. III, tr. I,c. XV, § I). 

Mas 00 J»"r eso /j'iy f /> ¡uii-in 

Da qne, si el talento aplacdn, 
la hermosura) desestimo. 
( Iri.-irl--. BplM IX). 



Y así estamos cansados de verlo en 
todos los autores españoles, clásicos 
y no clásicos; por eso decimos con el 
P. Mir: «Tengo de confesar que no 
acabo de penetrar la intención de 
M ¡ralles cuando dice: Nacer juicio, 
ni es usual, ni ha de serlo» {Frases, 
art. Juzgar). Si Miralles tomó la fr. 
en el sentido chileno, tuvo razón; si 
la tomó en el sentido de juzgar, se 
equivocó de medio á medio, porque 
no hay nada más inherente é intrín- 
seco á la lengua. El sentido chileno 
se explica por el desenvolvimiento ó 
desarrollo del pensamiento. cEste 
niño hace juicio del mandato de su 
padre», quiere decir: juzga bien de él, 
reflexiona que debe cumplirlo, y lo 
cumple, esto es, obedece. «E-te otro 
niño no hace juicio ó hace poco 
juicio del mismo mandato»; en claras 
palabras, no lo cumple, no obedece. — 
Sacarle el juicio á uno. Por casi iza 
teuemos esta fr., aunque no aparece 
en el Dice. Equivale á Sacar de quicio 
a uno (exasperarlo, hacerle perder el 
tino), Sacarlo de si (hacerle perder 
el conocimiento y el juicio), ó simple- 
mente, importunar, machacar. Si 
juicio significa «seso, asiento, cor- 
dura», bien puede acompasarse del 
v. sacar.— Juicio critico. Aceña 
de esta expresión damos traslado á los 
(Iermosillas presentes y futuros de la 
siguiente nota del P. Mir: «El haber 
visto con qué denuedo arremeten 
ciertos escritores contra el juicio 
critico usado por otros sin malicia, 
nos Bugiere aquí la oportunidad de 
notar qne los antores del siglo XVII 

no tenían reparo en decir censura 
critica. ¿Tanta diferencia va entre 
censura critica y juicio critico'... Si 
pues los clásicos decían censura critica. 



JUN 



JUR 



i'45 



bien parece podemos nosotros decir 
juicio critico, esto i s. razonado, ajus- 
tado á las reglas de crítica, lucho por 
persona competente en la materia». 
{Frases, art. Censuras). — El día del 
juicio: «último día de los tiempos, 
en que Dios juzgara á los vivos y á 
los muertos; fig. y fam., 'aquel en que 
hay gran confusión, algazara ó gri- 
tería, ó multitud de gente reunida». 
Asi el Dice, en el art. I > i a ; fáltale 
todavía la otra acep, fig. de-muy 
tarde ó nunca, que se usa eu todas 
partes. Aqni Hiele completarse así la 
1<k.\: El día del juicio en la larde, des- 
pués de la polvareda (polvaera). 

Juina, f. Fuina ó garduña. Véase 
Huina. 

Julepe, m. Susto, miedo. Véase 
Culepe en el apéndice del 1/ t. Ju- 
lepe se usa también en la Argentina y 
cu el Perú con este misino significado. 
— El último Dice, agrego esta acep., 
que era usada en todas paito: «jui go 
de naipes eu que se pone un fondo y 
se señala triunfo volviendo una carta, 

Mies de repartir tres á cada juga- 
dor...* — También se agregaron las 
frases Dar julepe a uno (dejarle sin 
baza) y Llevar uno un julepe (que- 
darse sin baza). 

Juncia, f. Corrupción vulgar de 
funcia, que es abreviación de fun- 
ción. 8e usa mucho entre el pueblo. 
¿Tendrá alguna relación con la fr. 
castellana La juncia de Alcalá, e¡u* 
llegó tres días después de la función'' 
Bu cuanto al significado, nó, poique 
la fr. se usa para motejar todo aquello 
que, por retraso, viene ó se dice tarde 
ó fuera de tiempo; pero sí puede 
haber dado origen á nuestro chilenis- 
mo el juego de palabras de juncia y 
fuña 



Junco, m. Es planta de la familia 
de las júnceas. En Chile ha usurpado 
el nombre al junquillo, que es tan 
distinto: «planta de jardinería, especie 
de narciso, de flores muy olorosas de 
color amarillo, cuya caña ó tallo es 
liso y parecido al junco». — Falta en 
el Dice, la acep. «flor de esta planta». 

Junquillar, m. Sería bien dicho, 
si se aplicara al sitio ó lugar en que se 
crían muchos junquillos; pero no es así, 
sino que se aplica al lugar de muchos 
juncos; por consiguiente, debe llamar- 
se juncal, juncar, 6 junqueral. 

Juntada, f. En el auto de /.'( 
Asumpción dé A'." SeJíora (Colección 
Kouanet, t. I) leemos: 

Pues, sin dubda, esta juntada 
Es por mi Dios permitida. 

La voz es plebeya y no merece lugar 
en el Dice; si lo llegase á tener, seria 
entre las anticuadas, como j unta- 
dura y juntamiento. 

Junto (Por) ó de por junto: mo- 
dos adverbiales que significan por ma- 
yor y se emplean hablando del acopio 
de provisiones que para algún tiempo 
suele hacerse en las casas: Tengo 
TOR JUNTO el aceite, los garbanzos. 
No significan pues en junio ó en total, 
como nosotros los usamos. 

Jura, f. «Acto solemne en que los 
estados y ciudades de un reino, en 
nombre de todo él, reconocen y juran 
la obediencia á su príncipe». Así el 
Dice, con mucha razón; pero conven- 
dría añadir otra acep. para las juras 
que se hacen con menos solemnidad, 
como son las de las banderas militares. 

J I'RAMKNTACIÓN, f. Acción 'le 

juramentar. Hace falta en el Dice. 

Jubab, a. Jurar falso es en 
castellano jurar en falso ó perjurar. 



24G 



JUR 



JUV 



Jurero, m. Hombre que tiene 
como profesión jurar cu falso por 
dinero, cu los juicios en 1)110 us prc- 
eentiido como testigo. La pinga no es 
exclusiva de Chile, piles era endémica 
en España cu tiempo de Cer /antes, 
como se ve por estas palabras de 
Rodríguez Marín: (Mención merecen 
los testigos falsos, que por seis mara- 
vedís juraban seis mil falsedades y 
quitaban seiscientas mil honras; tes- 
tigos omnividentes, oinniauuicuus 
y omniscientes, que acudían á los 
consistorios, y plazas de negocios, y 
á los mismos oficios de escribanos, á 
ofrecerse á quien los había menester, 
de la manera que los trabajadores y 
jornaleros acuden á las plazas debita- 
das para de allí ser conducidos al 
trabajo». (Ríñamete y Cortadillo, II). 

Jurisdicción voluntaria. Según 
el Dice: cía que tiene un juez sobre 
los que voluntariamente se sujetan á 
su decisión en una causa». Esta 
definición corresponde á la que, con 
más razón, llamamos nos itros juris- 
dicción prorrogada, derivando este 
calificativo de la fr. Prorrogar la 
jurisdicción, que trae el mismo I (¡ce. 
y que suele también usarse sin el art. 
lu. En Chile, jurisdicción voluntaria 
es la que tiene un juez paro conocer 
en los asuntos no contenciosos; lo 
cual, como se ve, dista mucho de la 
definición del Dice., que se refiere á 
las causas. 

Jurumía, f. Forma más plebeya 
de furuminga. Véase en bu lugar. 



Jury, m. (Pronunciase yuri). 

Palabra inglesa que significa jurado 
y que sólo por lucir una falsa erudición 
pueden usar algunos. 

Justan, m. Véase FUSTÁN. 

Juste, m. Fuste. 

Justiciable, adj. Como el v. 
justiciar está aut., no puede for- 
marse de él el adj., sino que tendría 
que serlo de ajusticiar (castigar al reo 
con la penado muerte). Si se admito 
con este sentido, 110 habría inconve- 
niente para usarlo; pero no es éste el 
que le dan los galiparlistas, sino ol 
del francés justiciable: culpable, reo. 
sometido á la justicia. 

Justificativo, m. Como adj. de 

dos terminaciones lo admite solamen- 
te el Dice, cuando también es de uso 
general c. s. Así sucede con preserva- 
tivo, lenitivo, vomitivo, paliativo, etc., 
que son adjs. y sustantivos. 

Justipreciador, ka, adj. Que 
justiprecia, tío es de mucho uso, 
peto está bien formado y es útil. 

Justo (El bubSo del). Loe. muy 

usada y que falta en el Dice. Otros 
dicen El sueño de ¡os justos. Equivale 
a Dormir uno ¡i sueño suelto: dormir 
tranquilamente. Caballero trae la fr. 
Duerme el sueño de los justos. 

Juvenado, m. Dígase jovenado: 
en algunas órdenes religiosas, tiempo 

ique estío los religiosos ó rchgi" 

después de la profesión, bajo la direc- 
ción de un maestro. || Sitio donde 
habitan y se juntan». 





--^--totefefe 









&£~>$/$í.í ) ¿s$¡& 




K 



K. No es letra propia del abece- 
dario castellano, y por eso se halla 
en él cuino tolerada ó agregada, para 
emplearse en voces que proceden de 
otras lenguas. Por eso también, 
cuando estas voces, en fuerza del 
tiempo y del uso, se han connatura- 
lizado más con el castellano, el Dice, 
les ijuita el traje extranjero y las 
viste á la española. Así lo ha hecho 
en la última edición con cabil, cadi, 
taid,calenda, calmuco, caraíta, carmes, 
quepis, níquel, niquelar, que en la 
anterior escribía con k; en otras, como 
quiosco, quermes, curdo, cuáquero, 
evaquerismo y los malhadados com- 
puestos de kilo ó quilo, condesciende 
todavía con la variedad del uso, 
escribiéndolos de las dos maneras, á 
la extranjera y á la castellana. Mal- 
hadados llamamos á los compuestos 
de kilo, porque nanea debieron intro- 
ducirse con /.' en ■ ■! castellano, sino 



con qui, como que proceden del 
griego yi>.ia, mil. La letra y corres- 
ponde ortográficamente á la ch; mas, 
como nosotros la recibimos por medio 
del latín, la pronunciamos como que, 
qui, antes de e, i, y como c antes de 
a, o, u. No hay necesidad de ejemplos. 
— No han faltado en Chile personas, 
que, diciéndose partidarios de la 
ortografía fonética, han pretendido 
suprimir del castellano la r, reempla- 
zándola con la k en el sonido fuerte 
y con la 2 en el suave, y aun la q, 
reemplazándola también con la k. 
Pero el inundo ha' sido más sensato 
de lo que creían los reformadores y 
no ha aceptado la k, sino como á la 
fuerza y en una que otra palabra 
importada de idiomas extranjeros. 

K.uskh, m. Nombre que se da al 
emperador de Alemania. Ks voz ale- 
mana, procedente del griego ¡cottsap, 
que dio en latín caesar y en ruso tsar. 



2-48 



KER 



KER 



que escribimos czar ó zar. Po; lo usada 
que es entre los modernos, merece la 
admisión en el Dice. 

Kepí ó kepi, m. El Dice, 
escribe solamente quepis, aunque 
procede del francés kepis. 

Kermesse, f. Voz alemana que 
literalmente significa misa en la 
iglesia, porque es el aniversario de la 
primera misa ó de la bendición ó 
dedicación de una iglesia, con ocasión 
de lo cual hay feria pública en el 
pueblo, feria que no tiene nada de 
aristocrático, sino más bien lo contra- 
rio. Véase pues lo que vale en su 
patria la kermesse, mientras en 
España, en Chile y en otras partes es 
la fiesta de la aristocrasia, en que las 
señoras y señoritas elegantes venden 
refrescos, cigarros, juguetes y otros 
objetos mauuales á beneficio de una 
obra ó institución de beneficencia ó 
caridad. «Si una duquesa ó una mujer 
a la moda les invitan á una kermes- 
se, dan mil pesetas por un cigarro, 
cu el corro donde hay más gentes. 
(E. Blasco, Ricos pobres y pobres 
ricos). Ya que esta voz se ha hecho 
general y, según parece, no hay en 
castellano otra que exprese exacta- 
mente la idea, somos de parecer que 
se la admita en el Dice, pero mon- 
dándola á la castellana. Véase ahora 
cómo cada pueblo va desviando de su 
etimología el significado de las voces 
según las circunstancias que las ro- 
dean. Así coinocl alemán y los pueblos 
modernos no atendieron, para el 
significado que le dan á kermesse, á la 
etimología primitivo, sino á la feria 

que seguía á la fiesta religiosa; 

:isí los griegos y romanos llana 
respectivamente esta misma tiesta 
tvxouvía y tnaunia de In prop. ¿v 



y del adj. smcivÓ;, nuevo, porque se 
inauguraba ó estrenaba una cosa nue- 
va. Por eso y con más lógica que los 
modernos, llamaron después enmenia 
y encomiare el estreno de toda cosa 
nueva. A este propósito escribía San 
Agustín: lEncaenia festivitaa erat 
dedicationis templi. Graece enim 
caenon dicitur novum. Quandocum- 
que novum aliquid fuerit dedicatnm, 
encomia vocantur. Jam et usus babel 
hoc verbum. Si quis nova túnica 
induitur, encaeniare dicitur». 
(Trartat. XLYIIJ m Joan.) V 
Remojo. Para conocerlo general 
q te se ha hecho la voz kermt 
s gánaosle los pasos por algunas 
lenguas de Europa: en inglés, hermess, 
kirmess ó kermis: en bohemio, 
/,• trmesh; en polaco, kiermasz; en 
ruso, kermesh, kermash, ó Jarmashu; 
en lituano, kermoshius; en flamenco, 
kermis ó kerkmis; en alemán (M.\ 
kermisse ó kerckmisse; en alemán 
(M. B.), kerkmisse, kerkenmisse 
ó kermisse; en alemán (M. II.). 
kirmesse, kirmes, kirmse, birms, 
kermes o kircamesse; en danés, 
kirkemesse; en francés, kermesse. 
La acep. primitiva en todas estas 
lenguas es: fiesta de la dedicación de 
una iglesia; la posterior: tiesta anual 
de una ciudad ó pueblo en el aniver- 
sario de la dedicación de su iglesia y 
caracterizada por danzas, mascaradas, 
tiro al blanco, etc.; y también, feria 
ó mercado anual. La acep. recietll 
la que indicamos al principio: Gesta 
(pie se orgánica i n cualquier tiempo 
y lugar y entre la gente principal con 
Gnes caritativos o Glontróp eos, 

Kerosena o kerosene, f. El 
nombre castellano cu nafta: "liquido 

incoloro, volátil, de olorempii latí- 



KIN 



KRUP 



2-19 



co, más ligero que el agua y muy com- 
bustible. Se halla rara vez puro en la 
naturaleza, pero abunda mezclado con 
asfalto en el petróleo...» 

Khedive, m. JeJive: «titulo 
peculiar del virrey de Egipto, en estos 
últimos tiempos». «Los franceses, que 
en su alfabeto no tienen la j, BÚplenla 
con kh; y escriben, por ejemplo, hhe- 
dire. Siendo jédive la voz persa, 
hacemos mal en decir y escribir á la 
francesa este nombre, cuando podemos 
y debemos decir y escribir jedive». 
Asi la Gramática de la Academia. 

Kilogramo, kilolitro, m. Se 
pueden escribir con 1: ó con qu, pero 
siempre graves, nunca esdrújulos. 
Véase Centigramo. 

Kilometraje, m. Medida en 
kilómetros. Es novedad que quieren 
introducir los franceses y afrancesados. 

Kilométrico, ca, adj. «Pertene- 
ciente ó relativo al kilómetro», dice 
solamente el Dice. — Merece recibir 
también la acep. fig. de-inconmen- 
surable, muy largo, tratándose de 
discursos y otras obras literarias, y 
aun de simples vocablos. «Se leen 
arMculos kilométricos en periódicos 
especiales». (Emilia Pardo Bazán, La 
contemporánea). «Tal me parece, 
entre Otras, la [poesía] kilométrica 
titulada Estimulo del divino amor». 
(Fr. Conrado Muiños Sáenz, Obras 
de i't . Luí» de /.""/>, 1885, pról.) 
«La definición es quüométrica [con 
q y con k lo escribe también el Dice] 

y plomiza, pero parece exacta». 

(El ('onde de las Navas, De la encua- 
dern Revista de Archivos», 

t. XII, p. 222). 

Kindergarten, m. Voz alema- 
na, que significa literalmente jardín 
de niños, y con la cual Be designa en 
Dice. deChil., t. ni. 



Chile el colegio de párvulos de ambos 
sexos, en que se les enseñan las 
primeras letras y se les da la primera 
formación. Bastaría decir colegio 
infantil, de primeras letras, d<> primera 
enseñanza, de enseñanza elemental, etc. 

KOLA, f. Como esta voz es muy 
usada en Chile, tanto en las boticas 
como también desde hace poco en las 
cervecerías, por el vino ó licor de 
kola que se fabrica, copiaremos algo 
de lo que acerca de ella dice el Dice. 
Encicl. Hispano— Americano, por si 
quine tomarlo también el de la 
Academia. «Kola, f. Botánica, Quí- 
mica y Terapéutica. Semilla llamada 
también nuez de kola, que se consume 
en toda la región africana ecuatorial 
y tropical del mismo modo que el té, 
siendo objeto de numerosas transac- 
ciones comerciales en aquellos países... 
Dos especies de vegetales producen 
este fruto: una esteren lacea, que da 
la verdadera nuez, y otra gutifera, 
que da la nuez falsa». 

Kiiti'P, ni. Como es tan conocido 
el cañón Krupp, aunque no aparezca 
en el Dice., por abreviar se dice á 
veces Krupp solamente. ■/ Eran éstos 
los Krupps de aquella artillería, y 
como á tales se les respetaba y se les 
temía». (Pereda, Esbozo* y rasguños, 
Reminiscencias'). Creemos que debe 
admitirse en el Dice, escribiéndolo 
por ahora con muyúscula y lo mismo 
que en alemán (con dos pes), porque 
es el apellido del célebre fundidor de 
estos cañones (Alfredo Krupp). Si 
el nombre se conserva por muchos 
años más, sin que lo ponga en olvido 
el de otro cañón superior, entonces, 
quizás, podrá considerarse como nom- 
bre Común y escribirse a la castellana: 
crup. 

82 




*§*»<& *£sg3*§*¥ 








L. Veamos los vicios de lenguaje 
que dominan en el vnlgo chileno con 
relación & esta consonante. 1.° Cam- 
biarla en r, en principio, en medio j 

en fin de dicción: arcachofa, 
sordado, arfil, hi:inirde,y vice- 
versa, la r en 1¡ ploclama, Nol- 
berto, galantía, niblica, 
pajal, sandial. Vicio es éste, pro- 
pio de campesinos y palurdos en casi 
todas las naciones, porque ambas 
letras pertenecen al misino grupo: 

dentales liquidas. Por eso, el castella- 
no mismo, al formar sus voces del 
latín vulgar, cometió también este 
defecto: celebro, boj anticuado, pala- 
frén, bolsa, platicar, alambre, mirla. 
plegaria, roble, tiniebla, milagro, árbol, 
mármol, eetiércol, de los latinos 
cerebrvm, parafrediu, burea, prac- 
ticare, aeramen, ancora, precaria, 
iiilun, tenebra, miraculum, arbor, 
mar mor, sternu, genitivo al¿rcorit¡ j 



al revés: suleo y sulcar, hoy surco 
\ surcar, lirio, del latín lilium, 
Guillermo, de Oulielmus, Rogelio, de 
Rogerius, el antiguo arambre, que se 
convirtió en alambre; y muchas otras 
voces en que el uso es doble todavía: 
azul y azur, ancla y áncora, platicar 
y practicar. — -." Invertir ó alterar el 
grupo rh Cairos, chilro, bulra. 

También es defecto de varias nacio- 
nes: por eso Cejadoi lo satiriza con 
las siguientes palabras, qne Be dicen 
en Bspafia a los que nal hablan: 
«Iban Don Cairos y DofiaPelra 
por el camino de los Pelrechita- 

uos; y, 1 los Pelrechitanos 

son tan bulrones, lucieron bulra 
de Don Cairos y Doña Pelra . 
En los infinitivos, en vez de convertir 
este grupo en //. como lo hicieron los 
españoles, principalmente los poetas 
1 iiuiii iilln, alaballo), e\ vnlgo ohileno 
prefirió suprimir la r ■ pogale por 



LA 



251 



ríe, velo por verlo. Lo mismo 
6uele hacer cuando á la r <1*-1 infinitivo 
B¡goe otra consonante: comete, 
cómeme, i>or comerle, comerme; y 
aun lo extiende á muchos otros vo- 
cablos sueltos, como liona, Getru- 
dis, una, por liorna, Gertrudis, 
urna. Véase EL — 3.° Sopiimii la / 
en varias roces, por la ley del menor 
esfuerzo; abricias, cacografía, 
carbunco, antejuela, i>or 
albricia», calcografía, carbunclo, 
lantejuela <•> lentejuela. Asi la suprimió 
también el castellano en ampo, azufre, 
de lampo y súlphur.—i." Añadirla, 
para esforzar más la pronunciación 
del vocablo: aljedrez, rampla, 
replantigarse, por ajedrez, rampa 
(y contaminación con rambla), re- 
pantigarse (contaminación con plan- 
tar). — 5.° Convertir la d en l, ya en 
grupo con otra consonante, ya al fin 
de dicción: alvertir, alverbio, 
almitir, Madril, ardil, y de 

. ardiloso. También el caste- 
llano dice madrileño, de Madrid, y 
Gil, de AEgidius. — 6.° Convertir la 
n en /, y viceversa, en alguuos 
vocablos: esquelencia, frionera, 
nobanillo, nunanco, nunar, 
rondana, por esquinencia, friolera, 
lobanillo, lunanco, lunar, roldana. 
Pi ro el ejemplo mejor y mas caracte- 
rístico es los por nos. El nos no ba 
lo jamás por los labios de nues- 
tros guasos y rotos, ni antes ni 

pues del v., y sii mpre lo convierten 
1 ii los, pronunciando la s como una 

ra aspiración: los vamos, va- 
luólos, por nos vamos, vamonos. 
Laranja suele decirse también por 
naranj t, tal vez por disimilación de la 
a cnando se dice: »na naranja, 
ó imitando al gallego, que dice laran- 



ja. pronunciando la j como la ch 
francesa < sh inglesa. Tampoco es 
extraño el castellano al cambio da 

la / en n. como lo vemos en nutria, 
del latín futría, en el anticuado 
minglana omingrana por 
milgrana, — 7." Otros defectos, co- 
mo bilma por bizma, indu- 
lugencia, Ingalaterra, son 
propios también del pueblo es- 
pañol. Molejón por mollyin es 
forma anticuada que defenderemos 
en su lugar; gamela por gamella no 
nos atrevimos ¡i reprobarlo, porque 
lo usó Tirso de Molina (véase en su 
lugar); molletón por maletón está 
tomado directamente del francés. — 
Cuando se juntan dos eles en una 
sola palabra, ¿cómo deben escribirse? 
El único modo es separarlas por 
guión; porque, si se escriben juntas, 
deberían leerse como elle, pues en 
castellano no liay combinación de 
dos eles; y, si se escriben aparte, 
s ría deshacer la palabra compuesta. 
Véase más claro en este ejemplo: 
Sal le tu til encuentro', Sal -le al 
paso. No liemos visto que ningún 
gramático haya amalizado este caso. 
La, terminación f. del art, definido 
el. Mucho extrañan algunos extran- 
jeros el uso que hacemos nosotros de 
este articulo, en el lenguaje fam., 
anteponiéndolo á nombres propios de 
mujeres: La Cantan, la Ilusa, la 
Mercedes; y agregan que así sólo se 
puede nombrará una simple lavande- 
ra, a una cocinera ó a cualquiera 
criada. Pero nosotros extrañamos mas 
su extrañeza, pues este uso es tan 
antiguo como el castellano. Por eso 
la Gramática de la Academia, en el 
cap. que trata del artículo, dice: < En 
lenguaje familiar se suele anteponer 



252 



LA 



LA 



el artículo á los nombres de mujeres, 
y así se dice: La Carlota, la Dolores, 
la Juana». El Dice, dice también: 
«Suele [el art. /«] anteponerse á 
nombres propios de persona de este 
mismo género; v. gr.: La Juana, la 
Teresa». Después de esto huelgan las 
citas clásicas; sin embargo, óigase á 
Santa Teresa: «Mas, sentirá mucho la 
Inés de Jesús». (Carla 332, edición La 
Fuente). El mismo editor dice en nota 
á la carta 334: «la Isabel de Jesús»; y 
en el titulo de la 352: «Sobre la salida 
de la i 'asüda de Padilla del convento 
de Valladolids. Xo se tema pues decir 
en la conversación fam.: «¿Cómo está 
la Elvira.' ¿Sanó ya la Josefina.' Y 
así mismo en las cartas familiares, que 
son simple conversación por escrito. 
Suprimir en estos casos el artículo es 
algo tan estirado y seco como hablar 
esperanto. — Véase el art. Madre, 
donde reprobaremos otra supresión 
indebida del la. — «Por lo que toca 
á nombres de regiones, reinos, pro- 
vincias, distritos y pueblos (dice la 
Grano, de la Acad.), unos hay que no 
pueden ir precedidos del artículo; v. 
gr.: Sevilla, Barcelona, Toledo, 
Madrid, Méjico, á no ser que lleven 
algún determinativo: La Sevilla del 
tiempo de Cervantes, el Méjico de 
aquellos años. Otros lo llevan por 
neresidad, como el PeloponeSO, el 
Peni, el < 'arpio, la < 'arolina, Y otros 
que por lo común no lo llevan, lo 
admiten, sin embargo, en ocasiones; y 
asfdecimoB: China y la China; Persia 
\ la Persia] África y el África. Pero 
no se puede abusar de esta libertad 
sin incurrir en galicismo, coi lian- 
do se dice el 1 1 una de la Francia, 
él comercio de la España, etc. n Ks 
lástima que la Academia no com- 



pletara su pensamiento indicando en 
qué casos es galicismo este articulo y 
en cuáles nó. Salva dijo que «pr<_ li- 
jarlo á los nombres de regiones, 
reinos ó provincias, es novedad intro- 
ducida de poco acá; y así es más 
castellano y más conforme con lo que 
practicaron nuestros buenos escritores, 
decir, América, Francia, Inglaterra, 
que nó la América, la Francia, 
la Inglaterra. Siempre habíamos, 
oído, No me gasta Flandes, y sólo 
ahora hay quien diga con empalagoso 
galicismo, Xo me gusta la Flan- 
des ». Baralt cita este mismo pasaje, 
y este otro de Capmanj, en que censu- 
raba la fr. Inundan la España de 
traducciones: «La palabra España con 
el artículo la puede tomarse en sentido 
físico ó geográfico, como superficie, 
extensión, suelo: cuya ambigüedad 
se evitará diciendo inundan á España, 
y entonces el sentido de España era 
más rigorosamente metafórico, j>or- 
qne se tomaba por la nación, esto es, 
por el público, por la totalidad de los 
lectores, que es, sin duda, la menta 
del señor traductor». Muy clara y 
cómoda sería esta regla de Capinany, 
que distingue entre el sentido geográ- 
fico y el metafórico; pero no la cree- 
mos cierta ni segura. Helio buscó la 
explicación por otro lado, diciendo: 

«En orden á aquellos [nombres de 
naciones, países, ciudades y aldeas] 
que pueden usarse con ó sin articulo, 
lo más corriente es que, cuando hacen 
el oficio de sujeto 1" lleven 6 nó, y en 
los demás casos no lo lleven; pero, 
hagan o nó de Bujeto, es elegante 

el articulo cuando se alude a la 

extensión, \<"t\cr ú otras circunstancias 
de las que pertenecen al todo. Durase 
pues con propiedad que España <> la 



LA 



LA 



253 



España es abundante de todo lo ne- 

¡rio ii la cida; que uno Viene 
di Rusia ó Ha estado cu Alemania ó 
Ha corrido la Francia. El articulo re- 
dundaría si se dijera: El embajador 
la Francia presentó sus creden- 
ciales al Emperador, porque se trata 
a |iii de ana ocurrencia ordinaria y 
no hay para qué aludir al poder y 
dignidad de la nación francesa; pero 
seria muy propio y llevaría énfasis 
si se dijera: El embajador se quejó di- 
ñu haber sido /rulado con la.* distin- 
ciones debidas ú un representante de 
Iti Francia*. Veamos algunas citas 
elásie 

I.'i Iberia le dijeron los may< 

La E/paña dicen boj los sucesores... 

Da oro mocho más que la Etiopia... 

Y mucha <?e la Francia y de la Etpaña, 

Y mucha de la Arabia y Maurit 

(El Pincia yo, 1. II y XI). 



«Tomo pm 3to en la /'■ ■ . (Id., 
argumento ¡jen. del poema). 

Volvamos 

H ■ i que en la Francia entre -. 

[II 

■ ii... 

ib no sé cómo la Inglaterra llevará 

voluntad é inclinación del prín- 

tan declarada bacía la Francia... 

A<|in Be aeegura más que ea la Francia 

la qne resuelve esl >. (Illmo. 

sa de Asturias 

María Lnisa). (Tienen por costumbre 

loa peleantes de la A ndalucía*. 

(Quijote, p. II. c. XI V). «Qimnoso- 

Bstas [de cuantos crió] la Etiopía»- 

(Id., p. I. c. XI, Vil). Cuervo trae las 

El Emperador Constan- 



cio, sosegadas la España y la dalia. 
y vuelto á Italia, murió en Ravena». 
(Mariana, Hist. de Espuria, I. V, 
c. III). 

<'"rrí la Francia, It.dia y Alemania. 

(Sicilia, Araucana, c. XXXVI). 

Lo figuro en la parte donde baila 
La nm* felice tierra de '. i España. 

1 1 rarcilaso, Égloga III). 

Y termina diciendo que «le parece 
afrancesada tal práctica cuando se 
toma por sistema: nosotros sólo em- 
plearíamos el artículo cuando la énfa- 
sis lo exigiese, como en este lugar de 
Quintana: «Los dos príncipes, que 
hasta entonces habían dado á la 
Europa el espectáculo del rencor, de 
la venganza y de la mala fe, lo dieron 
entonces de confianza, de estimación 
y de amistad». En ocasione 1 -' (.habla 
el mismo Cuervo) el artículo sabe á 
vulgaridad: Estuvo por la Francia; 
/: be ríaos traídos de la Esparta, son 
frases muy propias para salidas de la 
boca de payos y zafios». Mientras la 
Academia no dé su regla para esto, 
.amónos al parecer de Bello y de 
Cuervo, y en caso de duda optemos 
por suprimir el artículo, que es lo 
más propio del castellano. — A la que 
Véase Lo que en el art. Lo. — .1 la 

una, a lis dos, i¡ lus l/rs: « suele 

decirse antea de emprender una rosa 
á la cual vayamos con miedo. Los 
chicos antes de saltar; los hombres al 
bañarse, si les impresiona el agua; los 
viejos al comenzar á andar, si son 
(lujos de piernas; etc., etc.» Así 
Caballero, y casi en los mismos tér- 
minos Cejador, t. IV, n." 105. En 
Chile es también corriente esta fr. y 



254 



LA 



LA 



seguramente dondequiera qnc se 
halda castellano. 1 > l- 1 ■ ' ■ pues acogerla 
cumio antes el Dice. — En la de 
nó. Véase Ex. — Falta en el Dice, la 
aecp. ile ln en Hinchas frases en que 
reproduce á un s. f. tácito. De ellas, 
algunas aparecen en él, como Peg u te- 
lad uno, Payarla, Pagarla r/oMe (nos- 
otros agregamos Pagarla senci'la), 
Hacerla, Hacerla cerrada, Darla, Dar- 
lade, Dársela <í uno. Armarse ó haber 
la de San Quintín; Soltar la sin hueso; 
pro otras no se mencionan para nada, 
como Jugársela <i uno. La del cuervo; 
en Chile La sin pepa- En otros 
casos este la no forma lo que Be llama 
una frase hecha, sino que se toma en 
el significado general que tiene: Se 
la chanté, La erró. Por eso conviene 
que el Dice, admita y defina de una 
manera general esta acep. En algunos 
casos se usa también en pl.: Coger ó 
tomar fas de Villadiego, A las mil 
y quinientas, A las tres ó á la tercera, 
va la vencida, M<- las pagarás; en 
chileno, Las echó. Se las puso 
(suprimiendo botas), Á las per- 
didas. 

La, dativo del pron. ella. Pena de 
muerte le ha dado el Dice, ion esta 
sentencia que contra él fulmina: 
(Esta forma, propia del acusativo, 
no debe emplearse en dativo, aunque 
lo bajan becbo escritores de nota». 
Y en su Gramática dice también la 
Academia: «No faltan autores de 
nota f|iic usan en ilativo las formas 
la y las, idénticas á las de acusativo. 
Ejemplo es que no debe imitarse». 
Confesamos que harto nos lia dolido 
tan tremenda sentencia, que \ iene á 
condenar de una plumada la pralcl ¡en 
de todos nuestros clásicos y priva al 
idioma de una Forma gramatical 'pil- 



le da elegancia y claridad. No siendo 

del carácter de esta obra tratar a la 
larga estas cuestiones gramaticales, 
queja han sido hien estudiadas )x>r los 
maestros, nos contentamos con citar, 
nó ejemplos de los buenos escritores, 
porque desde la formación de la 
lengua hasta hoy en dia los hay por 
mayor, sino e! testimonio de luirnos 
gramáticos. «Ks muy frecuente en el 
lenguaje familiar (dice Don Vicente 
Salva en su Gramática) decir la y las 
porte j les, particularmente en Castilla 
la Vieja y en la provincia de Madrid; y 
no falta quien sostenga que esto es lo 
más razonable.. .Sin embargo, yo no 
los imitaré sino cuando de lo contrario 
resulte ambiguo el sentido, por la 
primera de cuantas calidades se re- 
quieren en el que habla, la de darse 
á entender con claridad. Nótase esto 
en los ejemplos siguientes: Encontré 
á Pedro con su hermana //i.a di rl 
lo; Cuando la visité, estaba allí 
su /trilito i/ nada i.a dije*. Don 
Andrés Bello, abundando en el mismo 
parecer, dice: i Aunque no pueda 
reprobarse este uso de la y las, parti- 
cularmente hablando de personas, es 

mejor limitarlo á los casos en que 
convenga para la claridad de la 
sentencia*. Después en nota agn 

o En cua al la y las en el dativo. 

para evitar la anfibología, el castellano 
logra mejor ese fin por medio di 
duplicación, esto es, añadiendo al 
coso complementario la forma com- 
puesta: Encontré á don Pedro con su 

esposa, >/ té i/i Á KI.I.A un rumo ,'h 

flores». I.a misma dod riña, de qne el 
ln debe destinarse a evitar ambigüe- 
dad, acepta también el colombiano 
Don Mareo Fidel Suáres. (/'sin, líos 
gramaticales). Don Ramón Martínez 



LA 



LAB 



■>.-,: 



< Jarcia en sus Curiosidades gramatica- 
les dice: «Los dativos le y les sirven 
para el masculino y femenino en singu- 
lar y plural respectivamente; pero, en 
ruaiito al ungular, convendría usar la 
terminación la, como lo hacen los ma- 
drileños, para evitar la anfibología de 
algunos Lástima que no 

extienda también al plural la conce- 
sión. Don Eduardo Benot (Arqui- 
tectura de las lenguas) se irrita 
demasiado contra este uso cuando 
.1*: «Está tan arraigada ceta 
falta de distinción entre los respectos 
de dativo y acusativo, que de ella 
depende el uso (que casi es norma) 
de la gente de Castilla de usar el la 
como dativo. Eos ejemplos en los 
escritores son tantos, que bien pudiera 
(quien quisiese) fundarse en ellos 
para asegurar que los acusativos la y 
ii también dativos en castellano. 
- ii. n varios ejemplos]. Hay quien 
por sistema (Don .Miguel de los 
Santos Alvarez levanto bandera de 
rebelión contra la prohibición acadé- 
mica de hacer dativo á la y las) usa 
como dativos á /". las; pero, en 
jemplos anteriores (vi- 
tuperables, aunque hayan COITÍdo 
bajo la salvaguardia de Cervantes y 
Quevedo) abundan de tal modo, qne 
revelan descuido inconcebible de las 
normas gramaticales, ó deplorable 
falta de cultura literaria, ó bien 
hostilidad desprovista de sólidos fun- 
damentos». Duras esthic sermo, Señor 
I'" not, y, i,,. i- qne duro, ilógico. Si 

onoce qne los ejemplos de 

clasicos qne usan el \n por íV bou 
laníos y qne abundan sobremanera, 
¿por qué deducir las tres consecueu- 
que (7d. deduce? ¿por qué no 
confesar mejor, lisa y llanamente, 



que éste es el uso de nuestro idioma? 
I..' que practicaron siempre nuestros 
clásicos y hasta el día de hoy 
practican estimabilísimos escritores; 
lo que ha sido reconocido por todos 
los gramáticos, y aun por la misma 
Academia hasta hace poco; lo que 
tiene la gran ventaja de evitar ambi- 
güedades ó prosaicos y familiares 
rodeos, que casi siempre serán inacep- 
tables en la buena prosa y en el verso 

(nos referimos á los que propí 

Helio); lo que tiene en sil favor el 
uso corriente de una ó dos provincias 
de España, merece en realidad mirar- 
se con más consideración y nó como 
descuido inconcebible de las normas 
gramaticales ó deplorable falla de 
cuitara literaria. No hay para qué 
citar otras autoridades antiguas y 
modernas, pues bastan las citadas, y 
ojalá la Academia, reconsiderando 
este asunto, nos deje siquiera la liber- 
tad de usar los dativos la y la*. Lame- 
rá simplificación de una declinación, 
que es la única razón alegada, no 
es motivo suficiente para quitarle 
á la lengua una forma elegante v 
en muchos casos necesaria.— Véa- 
se Se. 

Labihendido, da, adj. No apa- 
rece en el Dice, pero esta bien 
formado y lo usa Cuervo. Véase 

Cheuto. 

LABOB, !'.. y ó. ni. en pl. El últi- 
mo Dice, le diii la acep. de Minería 
(excavación», que hace muchos años 
-e usa entre nosol ros. 

Laborero, m. En Minería chile- 
na, el qne dirige una labor bajo las 
ordenes del administrador, oíros di- 
cen labrero.— En Curtiduría chile- 
na, el qne curie y adoba las pieles, 
qultiiidiles el pelo y dándoles forma 



256 



LAC 



LAC 



de cuero. Dígase zurrador, curtidor 
ó adobador. 

Laboriosamente, adv.de m. Con 
laboriosidad. Bien puede admitirse. 

Lauhadüril, adj. I'.s mejor que 
el labradoresco, ra, que trae el Dice: 
«perteneciente á labrador ó propio de 
él». Véase cómo lo usó el P. Isla en 
su Fray Gerundio: «Iba Fray lilas 
á replicarle, cuando entró el granjero 
Fray Gregorio con los manteles para 
poner la mesa, diciéudoles con gracia 
y con labradoril desembarazo... j> 
(1. III, c. IV). 

Laca, f. Substancia resinosa trans- 
lúcida, quebradiza y encarnada, pro- 
ducida en algunos árboles por ciertos 
insectos: por extensión, objeto barni- 
zado con laca. — Aquí llaman laca 
la lacra española: «reliquia ó señal de 
una enfermedad ó achaque; defecto <> 
vicio de una COSO, física ó moral». 
Pero el significado no es exactamente 
igual, porque la laca chilena es la 
costra, postilla ó pústula castellana. 

Laceador, m. Hombre que tiene 
por oficio lazar animales. Siendo lazar 
el v., este derivado debería ser laza- 
dor, y sólo así podría admitirse. 

LACEAS, a. E¡U castellano Vale: 
"adornar con lazos; atar con lazos; 
disponer la caza para que venga al 
tiro, tomándole el aire». En Chile lo 
usamos en vez de lazar: (coger ó 
sujetar con lazo». Enlazar tiene un 
significado más particular: «coger o 
juntar una cosa con lazos»; por e o 
no corresponde a nuestro lacear, 
que es coger un animal, un cuerpo u 
objeto con lazo, para sujetarlo, ha- 
cerlo volver ó arrastrarlo. Véase 
Lazo. 

Lacena, f. Alacena. En gallego 
y en bable se dice también lacena; 



asi mismo entre los mejicanos de 
( iuanajuato. 

Lacero, m. Hombre diestro en 
manejar el lazo. Bien puede admitirse. 

Lacillo, m., dim. de lazo. Lazo 
bol ido y bien sobado, como de Beis 
varas de largo, con que se cruzan y 
recruzan los tercios de las cargas 
después de cargados. V . m. en pl., 
porque siempre son varios. No debe 
confundirse con la sobrecarga: «soga 
ó lazo que se echa encima de la carga 
para asegurarlas. En chile la sobre- 
carga es un poco mas larga que e] 
lo, y además, para que no lastime 
la barriga de la caballería ó acémila, 
tiene en un extremo una cincha como 
de media vara, con ojal ó botón. 
Bien puede admitirse nuestro lacillo. 

Lacrador, m. Sello destinado ¡i 
estamparse en el lacre. No puede 
aceptarse, porque no guarda relación 
con su etimología. Lacrador no puede 
ser sino el que lacra, y esta operación 
no la hace el sello BÍUO la persona: el 
sello ó la estampación del sello sobre 
lo lacrado es una contraseña qm 

a para conocer que no se lia 
violado la cerradura. 

Lacre, adj. Como la pasta llama- 
di lacre generalmente es roja, aunque 

también la hay de otros colóles, o i.-i 

todos los chilenos usan la voz lacre 
- sinónima de rojo, colorado, 
bermejo. "Ornamento lticri, 
vestido lacre, medias lacres; 
/,(/ nina .•-•(' puso lacree i ta de 
vergüenza». Lo mismo en Colombia, 
según Cuervo. No sabemos si desde 
el principio Be usaría como adj. o si 

un s. que p' rdió las palabras 

que lo completaban : dé color <it ; asi 
como café, plomo, rosa, lila, etc. 
Vea» OaFI No se confunda el 



LAC 



LAD 



lacre verdadero con el zulaque, 
l>etriii en pasta, Lecho ron 
• pa, cal, aceite y escorias ó vidrios 
molidos, á pro] i tapar las jun- 

tas de los arcaduces en las cañerías de 
aguas y para otras obras hidráulicas». 
amia, f. Fáltale en el Dice. 
la acepción de-acción de mamar la 
criai faetón, qoe es nsada 

jmr todos y que el mismo Dice, en cier- 
ta manera reconoce cuando en la defi- 
nición de biberón emplea la frase 
lactancia artificial. 

Lachear, n. Galantear, hablar de 
amores. ¿Estás lacheando con 
alguna niña? La fulana lachea con 
paco Se deriva del siguiente y 
no es lachar, como escribió Lenz, 
equivocado por la pronunciación vul- 
gar lachiar, lachiaudo. Ycase 
Pololear, del cual se diferencia en 
'pie éste es más moderno y más usa- 
do de la gente culta. 

Lacho, lacha, m. y f. y úsanse 
también como adjs. Entre la frente 
del | jalan, enamorado; por 

nte, elqne se viste bien y usa 
requiebros y demás medios. — El 
ni. se usa también en el sentido de 
relaciones ilícitas y equivale á que- 
mte. No así el f., aunque 
lo afirme Lenz, engañado por una ci- 
ta de Don Zorobabel Rodríguez que 
no entendió en su verdadera acep. 
-'• Templado y Pololo.— 
Sombrero á lo lacho: el que se lleva 

inclinado liacia un ojo.— Digamos 
BlgO de la etimología de esta Voz. 

Rodi - ilo el aiuiará hudlaicko, 

alegre, tra\ ¡eso. ' lumm i que 

en quichua existe también hualaichu, 
pilludo, muchai ilcria- 

do. [.en/, cree que puede venir del 
castellano lazo, arancanizado la 

Cllil • MI 



que, además de mi acep. propia, ten- 
dría también la de "amante, querido», 
como el náhuatl mecatl, que encierra 
ambas ideas. Más acertada nos parece 

la opinión de ('ejador (t. L, pág. lili), 
que deriva esta VOZ del castellano 
y enskérico laso, latín lassus, flojo, 
blando, falto de vigor, como es, 
generalmente, el lacho: un flojo, 
un haragán, que sólo se ocupa en 
componerse, pasear y enamorar. Lo 
cual se vera mas claro si se advierte 
que el son ¡i lo de ch, en que se convirtió 
el de S, le da a lacho valor de dimi- 
nutivo, como sise dijera flojülo, te- 
rroncülo dt azúcar, (pie solo se deshace. 

Ladeada, f. fam. Acción o efecto 
de ladear ó ladearse. Dígase ladeo, 
m. Domínguez y Salva traen también 
ladeamiento. 

Ladearse, r., fig. y fam. Enamo- 
rarse. Es sin. pie amj liación de la 
acep. casi iza: " inclinarse ¡l una cosa; 
dejarse llevar de ella». Mas. ténga- 
se cuidado ile no confundir esta 
acep. con la fr. española Ladearse 
ron nun, .pie significa todo lo contra- 
rio: "empezar á enemistarse con el». 
Asi el Dice.; sin embargo, en Zaba- 
leta leemos: « Acierta á ladearse un 
viejo peinado con una mujer hermosa, 
Habíala en lenguaje de mozo. Ella 
se cansa y le reprende con dejarle». 
(El din de fiesta por I" farde, c. II). 
A la vista está 'pie la IV. sibilítica 
aquí lo mismo que entre nosotros. 
Para confirmación, véase otro pasaje 
del mismo autor; " Llegaron X la 
y sentáronse, ladeándose los 
hombre» con aquella mujer que 
apetecían», {Ibid., c. V). Mu el 
Rebusí o del Padre .M ir hallamos un 
ladearst ron uno, distinto del nuestro 
y que BÍgnificn "andar a mi lado», en 



L'.'.S 



LAD 



LAD 



sentido propio, y (compararse con 
él», en sentido fig. 

Ladislao, m. Nombre humorís- 
tico, pero general en Chile, del juego 
francés bacearat. Es corrupción de la 
expresión lado y lado, que es como 
el banquero da las cartas; á un lado 
y otro. 

Lado, m. Lado flaco: dígase 
flaco solamente, s. m. que significa: 
«defecto moral ó afición predomi- 
nante de un individuo». — Estar uno 
al otro lado: en castellano, Estar del 
otro lado: estar convencido ó conforme 
con lo que oye; salvar una dificultad 
ó peligro. — Del lado, de al lado. 
¿Son iguales ambos complementos 
cuando están regidos de un s.? Nó, 
porque su significado 63 distinto: 
/jfl lado es un simple genitivo que 
indica posesión ó pertenencia: De al 
lado es un genitivo en que esta 
contenido el modismo adverbial al 
lado, que significa; «muy cerca, inme- 
diato». Asi, la pared del lado, la 
punía del lado significan la pared y la 
patita del lado á que me refiero; mas, 
el señor de al lado, el grupo de al lado. 
(nó del lado) son el individuo y 
rl grupo que están cerca de raí, al 
lado mío. «El tendero de al lado», 
dijo Pereda en Esbozos y rasguños; 
«Rara vez hablaba alguno con el 
de al lado», escribió Valbuena en 
Parábolas, Gramaticalmente tienen 
estas dos preposiciones el mismo 
valor que en locuciones como éstas: 
l.a pared de enfrente, La fuente de 
en no dm de la plaza, Estudiante de 
por vida.— Hacer un lado, Ha- 
cerse un lado. Falta en ambas 

frases la prep. fí: llacii u na lado 

(apartar, quitar de en medio), Hacer' 
se á un lado (apartarse, quitarse de 



en medio). Falta en el Dice la pri- 
mera de estas fin-es (véase FLvceb) 
y no se confunda con Hacer huía, 
que significa «acompañan y falta 
también en el Dice. (Desde el punto 
de su nacimiento le da un ángel, que 
le haga lado, y que ande siempre con 
él». «Los que la habían de defender 
y hacelle lado, la robaron». Citas 
clasicas alegadas por Cejador, t. L, 
n.° 4. — Moni, ir ó andar á caballo 
de lado: dígase á mujeriegas: 
(cabalgando como ordinariamente lo 
hacen las mujeres, sentadas en la 
silla, sillón ó albarda, y nó á horca- 
jadas como los hombres». — Por lado. 
En carreras de dos caballos se dice 
que se apuestan tantos ó cuantos 
pesos por lado, es decir, por cada 
caballo, porque cada uno va por un 
lado de la cancha, y la elección de 
lado se echa a la suerte ó se da como 

ventaja, porque realmente lo es para 

el jinete. No creemos que esta loe, 
usada como esta en sentido fig., alcan- 
ce a ser chilenismo. 

Ladrillar ó km.umíii.i.ak. r. 
Ambas formas tienen también los 
derivados ladrillador ó enladrillador, 
ladrillado ó enladrillado, enladrilla- 
dura. 

Ladrillería, f. Gradilla, f.: 
marco para fabricar ladi illos. liamos 
Duarte dice lateraria. que no 
aparece en el Dice. 

Ladrilli io. ni., ilim. de ladrillo, 
VA mismo juego de muchachos llama- 
do en Honduras ladríllele, y que 
consiste en arrojar una moneda al 
aire en un suelo enladrillado: gana 
la que cae mas id centro del ladrillo. 

Ladrillo de composición. 
Dfgase baldosa, y. según el tamaño, 
in ó baldosan, 



LAG 



LAG 



259 



Ladrón, do. Se echa menos en el 

Dice el conocido refrán El ,/uc hurla 
(ó roba) d un ladrón, gana cien 
dios de perdón. En Marcos de Obre- 
gón ('loe. XIII) leemos: «Y aquí 
viene bien: Qutim Aorta (•■/ ladrón, 

l.\ ■ IÑA c'i I.K'.AÑA, f.¡ LAGAÑOSO, 
Ó LBGAÑOSO, SA, adj. 

Lagar, m. Kl lagar español es 
tanque peqneño o alborea en que se 

la uva para exprimir el mosco»; 

I ii ir consiguiente, es obra de fábrica, 

hecha sobre el suelo ó excavando en 

ocido y asado en Chile 

lagar, pero BÓlo lo tienen los 
dueños de grandes viñas; el más 

cido de todos y el que usan los 

propietarios inferiores es uno que se 

hace de uno 6 mas cueros de buey, 

sidos en cuatro maderos en forma 

cuadrilonga. He aquí lo que dijo «le 

clase de lagares Don Pedro Fer- 
nández Niño: «Si los bienes de ladrillo, 
piedra y otros materiales, cuasi es 
ocioso advertirlo; pero, siendo dé 
enero, te digo que, para admitir un 
¡ ir cien arrobas de caldo, debe 

rse de cueros de vaca, los mas 
gruesos y grandes; y. para coserlos, 
los haces poner parejos, sin garras, 
¡jue una orilla sobre otra 
cuatro dedos, con punzón ó hilo de 
cartas tonillo del grueso de medio 
dedo, punto airas y encerado á 
estilo de zapatero (si con látigo 
mandas coserlos, los ratones se los 
comen, Be pudren y llenan de agu- 

•)• UnidOB dichos seis cueros, le 

hacen un corte al primero, 'pie le 
quede medio á medio, para en él 
acomodar la manizuela [véase Pi- 

qtiora ] qii'- ha ili- chslilar todo el 

i ... | Caí tilín ,/, campo, 



pág. 68). Bien sabemos que la forma 
de layar definida por el Dice, es 
bastante antigua, pues ya en tiempo 
del profeta [safas se hacían los lagares 
cavando en la tierra: cTorcular 
extruxil in ea [vinca] (V, 2); al cual 
pasaje aludió Jesús en el Evangelio 
de San Mateo (XXI, 3:i), cuando 
dijo: tFodit i n ea torcular». Pero 
también sabemos que, fuera de este 
lanar, hay otro portátil y para cose- 
chas menores, que en unas partes 
es de madera y en Chile de cuero. 
Es cierto que el l>icc. trae la voz 
jaraíz, «lagar pequeño ii, derivada 
del árabe y usada por lo menos en 
Andalucía, según el Enciclopédico 
Hispano- Americano; pero, como 
Eguilaz pone en duda la verdad de 
este significado, seria más conveniente 
(pie la Academia agregara á la defini- 
ción de lagar algo que indicara que 
en muchas partes se llama también 
asi el que se hace de madera ó de 
otra cosa. Con esto se salvaría toda 
dificultad y quedarían incluidos en 
la definición todos los lagares, por 
pequeños que sean. 

Lagartear, a. Tomar de los 
lagartos á uno con instrumento ó 
con ainlias manos y apretárselos, para 
impedirle el uso de los brazos y así 
atormentarlo ó vencerlo en la lucha. 
Es v. de uso corriente en Chile y 
formado de la voz lagarto. «A fin de. 
hacerle confesar, lagarteó inhuma- 
namente al reo». — r. Estar adolorido 
de los lacrarlos por enfermedad ó por 
haber lucho mucha fuerza con los 

brazos. (Véase Maculca). ü. más 
en el participio pasivo. 

Lagarteo, m. Acción ó efecto de 
lagartear ó lagartearse. « El 

infeliz dice qne fueron tan terribles 



200 



LAG 



LA.G 



'iis dolores del lagarteo. qne, si le 
hubiernu querido hacer confesar cual- 
quier asesinato, lo habría hedió aun 
sieudo inocente». Así un diario chi- 
leno. 

Lagartija, f. Comer uno lagarti- 
jas. Hay aquí la creencia, y probable- 
mente es fandada, de qne los gatos, 
cuando comen lagartijas, se enflaque- 
cen. Por eso se aplica ti.mbiéii la IV. 
a las personas flacas, diciéndoles por 
burla ó donaire que parecen (pie lian 
comido lagartijas. En castellano 
existe la fr. Parecer que uno ha 
comido alejijas, propia de Andalucía 
y que el Dice, interpreta: «estar muy 
llaco y débil». I.o mismo significa 
esta otra: Tener aun cara de alejijas, 
que no trae nota de provincialismo. 
Bien puede ser la nuestra imitación 
do esta, por la consonancia, tanto 
más, cnanto que aquí no son conoci- 
das ni de nombre ni en realidad las 
alejijas, que son ciertas puches de 
cebada. 

Lágrima., í. Almendra y nó lá- 
grima se llama «cada nna de las 
diversas piezas de cristal cortadas 
en diversas formas, y comunmente 

t 'le p diedro, qu m por 

adorno en los arañas, candelabros, 
etc.» Parece que la confusión provino 
de la e\pr. lágrima de Batavia ó ■■ 
Holanda, que significa algo parecido: 
apedazo de cristal que, fundido y 
echado en agua fría, se templa como 
tomando la forma ovoide 6 
de pera...» — Lágrima de la Vi 

l'laiila .I- la familia de las liliáceas, 

■ I lnill. o subredondo y bohordo 

'. cilíndrii do, • ilo en l;, 
lase, il ■ hojas anchamente lineares, 
agudas, planas, con la punta i i 
por dentro y la mat ti 



un tanto aspira. F.spata de nna sola 
valva, partida en dos o cuatro lóbu- 
los, y mas corta que los pedúnculos. 
Éstos son delgados, de mas de nna 
pulgada y reuuidos en umbela. Plores 
de cinco líueas de largo poco mas o 
menos, membranosas, rosadas o blan- 
cas, muy lustrosas, nn poco erosas 
en los bordes. Estambres con los 
lilamenLos dilatados ,n la liase y adel- 
gazándose poco ¡i poco de modo á 
concluir en punta aguda; son 
blanquizcos y las anteras ,1,- nn color 
más sabido. Pistilo del largo de los 
estambres, y una tercera parte más 
corto que los pétalos, lista i - 
cultiva en los jardines». (Gay, Botá- 
nica, t. VI, pág. lll). Ee de la Europa 
Meridional, agrega Pbilippi, y ya una 
maleza molestosa en muchos 
jardines de Santiago, El nombre qne 
tiene cu Botánica es allium roseum. 
Lágrima ili- la Virgen debe pues 
entrar en el DÍCC. 

Lagrimeas, u. Muy usado entre 
nosotros y aceptado por Salva, fué 
admitido en la ultima edición del 
hice, con esta definición: (secretar 
con frecuencia lágrimas ¡a persona 
(pie llora fácil c involuntariamen- 
te ». — Lagrimar y lagrimacer, neu- 
tros, significan: «fluir un humor 
por los ojos», que es la 2.* ocep. de 
llorar. 

Lagrimilla, i*., dira de lágrima 
Vino </,' llama i I Dio 

que destila la uva sin exprimir ni 
apretar el racimo»; lo que está con- 
forme con el significado general de 
lágrima. Mas en chile Humamos 
lagrimilla tía que produce la 
zaranda, sin otro movimiento qua des- 
i ilarse por si Bola al i iempo de cernir- 
le o sacarle ú la ova el escobajo», 



LAH 



LAI 



261 



Así la definió Don Pedro Fernández 
Niño en su Cartilla de camjw (p. Ti')- 
No hay duda de qne, así definida, el 
nombre le cuadra bien; pero actual- 
mente la lagrimilla en Chile 
(pitarrilla en las provincias del 
Sur) es el mosto nuevo mieutras está 
dulce y antes de fermentar. Una vez 
fermentado ó cocido, se llama chicha, 
con el agregado de cru la ó cocida, 
según el i 

Laguna, f. La acep. fig. es: «en 
lo manuscrito ó impreso, hueco en 
que se dejó de poner algo ó en que 
algo ha desaparecido por la acción 
del tiempo ó i>or otra causa". Signifi- 
ca pnes 1<> mismo que los sustantivos 
hueco, pero nó lo que 
dicen algunos afrancesados: omisión 

que h¡ un autor de uno ó más 

puntos, cuestiones, razones ó conside- 
ra -i mes importantes. Si itabau en 
bu discurso muebas lagunas. Es 
menester llenar las lagunas que ba 
dejado el autor en su última obra». 
VA error está en creer que la laguna 
■ llana y la ¡acune francesa tienen 
el mismo significado ti','., siendo 
la voz española lo tiene muebo más 
¡ngido que la francesa. 

Lagunero, ra, idj. Perteneciente 
a la laguna. Asi el Dice. — Aqui 
llamamos también lagunero, ni., al 
i¡ila de una laguna. 
Lahueñi, ra. Ba el araucano 
llahucñ: cía frutilla del campo no 
cultivada». | I 

Brong. Cáliz urceolado, quinqueden- 
tado, cinco [ríalos circulados que 
nelvcn los estambres; fruto gran- 
de, globoso, carnoso, luego 
un huesillo bi ó trilocular. Arbus- 
tos de ramas alargadas, derechas, 
S conocen nnae 



:ies, casi tmlas de Chile, donde 
se llaman cantan 6 frutilla del campo, 
porque sus frutos, vistos de lejos, 
tienen alguna semejanza con las fru- 
tillas". Asi Philippi; pero lo que en 
las provincias del Sur se llama lahue- 
ñi ó frutiila del campo, es la retanilla 
Ira que describe Gay (Botánica, 
VI, 25), «ile fruto globoso, grande 
como el doble de un guisante». Se 
produce principalmente en los cerros 
gredosos de la costa. 

I.Ailir, m. Planta de la familia de 
las iridiáceas, qne Philippi llama 
roterbe bulbosa Eohen y sisyrinchium 
speciosum Hook: (Planta pequeña, 
bulbosa, con flores bastante grandes, 
azules, parecidas á las del lirio. Se 
diferencia del sisyrinchium por tener 
las divisiones interiores del perigonio 
mucho más pequeñas y los filamentos 
libres. Los bulbos se comen». La 
planta es muy conocida de Chillan al 
Sur. El nombre, qne algunos pronnn- 
lahue, es indudablemente 
araucano, aunque no aparezca en los 

■ I ccionarios. 

Laicalización, f. Acción y 

■ léelo de laicalizar. Dígase secu- 

icién, ó desamortización, según 
los casos. 

Laicalizador, ra, adj. Secula- 
rizado^ ra, (aunque no aparezca cu 
el Dice), ó desamor lizador, ra. 

Laicalizar, a. Hacer secular lo 

i|iie era eclesiástico: idea que se expre- 
sa con el v. castizo secularizar, sin 
sidad de inventar neologismos tan 
leus como éste y su hermano laici- 
zar.— También desamortizar: (dejar 
libres los bienes ainort iz idos ■■, ó sea, 
los que pertenecen á manos muertas. 
Laicato, m. Cuerpo ó conjunto 
d" todos los seglares de un estado 



262 



LAM 



LAM 



(¡ii lad, etc. Es voz italiana, qne, por 

¡uer otra equivalente en español, 

han adoptado algunos traductores. 
Y. podemos por nuestra parte reco- 
mendarla, porque su forma no es 
castiza (sería preferible laicado) y 
porque la voz laico, que le sirve de 
base, sólo significa, según el último 
Dice, i falto de letras ó noticias». En 
el penúltimo, laico era sinónimo de 
lego, y la primera acep. de éste es: 
«que mi tiene órdenes clericales»; por 

1 siguiente, podía equipararse con 

seglar ó secular; pero el último re- 
formó la definición de laico, reducién- 
dola á la única acep. que dijimos. S 
razones tendría para ello la Real 
Academia. — Otros emplean en este 
misino muí ido la forma laicismo, 
qne tampoco podemos recomendar 
por la segunda razón. 

Lama. f. Tejido uY lana hecho 
«■¡i el país y con flecos en las orillas. 
>'<• usa con : la, como mandil 

para las caballerías y | ara otros usos 
domésticos. Es parecida al chaño, 
del cual se diferencia cu ser mas peluda 
y, por consiguiente, mas abrigadora. 
No creemos, como Neuz, qne sea voz 
del araucano moderno, aunque la usen 
actualmente los araucanos, sino que 
es el castellano lama, que con dos de 
-o- aoeps. puede (Aplicar la chilena. 
Lama significa «ova», yes sabido que 
la ova forma, en la 11 tías con icnti -. 
y principalmente en las cstaui 
verdaderas capas, mas o menos tupi- 
d is. y que a la simpl ■ vista apai 1 1 
como tejidos. La ol ra acep. es o tela 
■ I ■ oro ó piala en que los hilos de 
■ meiales forman el tejido y bri- 
llan por su haz sin pasar al revés». 
< lonocido el buen humor chileno, es 
muy posible que por luirla ó ¡roma se 



haya dado el nombre de la rica /<//»./ 
española al pobre tejido araucano. — 
Por la primera explicación que liemos 
dado se llama también en < 'hile lama 
lo que en castellano • - ■ 'úi: «capa 
verde de plantas criptógamas, que - 
cria en las aguas dulces, principal- 
mente en las estancadas, en las pare- 
des y lugares húmedos, y en la corteza 
de algunos frutos, como el limón y 
la naranja, cuando se pudren i. 

Lambeplatos, com., Bg. y fura. 
Así pronuncia el pueblo, y hasta 
Febrés (art. Cüllman) incurrió en 
el mismo vicio. La forma castiza es 
lameplatos: «persona golosa; persona 
que se alimenta de sobras . 

Lamber, a. Úsalo aquí el valgo 
por lamer, y es mas conforme con la 
etimología latina lamberé. Asi tam- 
bién el portugués, el gallego y el 
dialecto vulgar leonés. 

Lambida, f.. lambido, m. 
(menos usado) y lamida, f. (tam- 
bién de poco uso). El único que 
admite el : Dice, es lamedura: (acción 
o efi cío de lamer». El primero, que 
suelo oírse aquí entre el pueblo, lo 
hallamos también en Gonzalo Correas 
en el refrán «Más come el buey de 
una lambida, que una vaca iodo el 
día». Podi [a figurar en el I h'cc. a lo 

menos como anl. 

Lambrusco, ca. ndj. Hambrien- 
to, hambrón. Es formado de hambre^ 
que con d arl ¡culo definido Buena en 
labios di 1 pueblo l'hambre, y en 
la terminación es semejante a los 
castizos negruzco y pardusco. En 
Espada hemos léalo que usan el 
aum. larnbr ución. de la misma 
familia y significado; "¡Lambru- 
ciona! no te comas los madroños, 
que siempre astas rabiando», t M uno/ 



LAM 



LAM 



263 



Pabón, Cuadro de Navidad). V 

Languciento. 

Lamilla, f., diin. de lama. «Un 
alga marina», dice I). F. J. Cavada 
en sus Provincialismos de Chiloé; y 
El Chilate lialn'a dicho antes: " Esa 
ba que arroja el mar y 
qne tan abundante es en las costas de 
Chiloé y Llanquihue... Sabido es qne 
nuestros agricultores usan la lamilla 
como el abono mas abundante qne se 
encuentra en la provincia». (27 de 
Enero de L872). 

Lámina, f. Díóle el Dice, la a'cep. 
l.'y principal de (estampas, que le 
falta 

Lampalallo, lia, adj. Ham- 
briento, ansioso para comer. No es de 
mucho uso y parece qne se deriva 
del castellano alamparse ó lam- 
tener ansia grande por al- 
guna cosa singularmente de comer ó 
beber». 

Lámpara, f. Sostienen algunos 
que la lámpara de uso doméstico debe 
llamarse quinq cié de lampara 

con tubo de cristal, y generalmente 
con bomba ó pantalla); pero el Dice, 
da a una y otra la misma definición. 
También trae la palabra lustro: lám- 
para Ó araña de alumbrar. — Y, Va 
que hablamos de lámpara, ;tiene 
conf en castellano? Dígalo la 

siguiente redondilla, terminada por 
un famoso improvisador chileno, á 
quien Be pusieron como pie forzado 
los dos pi traeros versos: 

Kl lego qne pl le pan pnr i 

Nn. P | . :. 1 

La : . i. «Taller en que se 

i -i I imp ira ■ II Tienda donde ;e 



venden. || Almacén donde se guardan 
y arreglan". Admitido por primera 
vez en la 18." edición del Dice. 

Lamparín, m., dim. de lámpara. 
■ ('■reo de metal en que se pone el 
vaso en las lámparas de las iglesias» 
Es la única acep. que le da el Dice. — 
La lamparilla manual de hojalata ó 
de barro cocido que en algunas 
provincias de Chile han llamado 
lamparín, se llama en castellano 

(/. «Al abrir el horno se le infla- 
mó la ropa en un lamparín que 
tenia cerca de sí», (l'n diario del 
Sur). 

Lamparón', m. Aumentativo de 
lámpara; en Medicina, «escrófula eu 
el cuello»; en Veterinaria, «enferme- 
dad de los solípedos, acompañada de 
erupción de tumores linfáticos en va- 
rios sitios ... Estas tres aceps. tiene en 
- ' Leí laño, pero nó la que se le da en 
Chile: Magüita que sale en los labios, 
principalmente á los niños en el 
tiempo de la lactancia, y que, según 
dicen, pro\ iene de besar los gatos. U. 
m. en pl. 

Lampazo, m. « Estropajo grande, 
hecho de filástica, qne sirve para 
fregar los costados y cubiertas de las 
embarcaciones, y apurar el agua que 
(pieda sobre aquéllas». Así en caste- 
llano; en chileno se llama también 
lampazo, por semejanza, una punía 
de cable que, atada á un palo ó vara, 

uiplca para mariscar erizos. - Por 
la idea general de desecho ó cosh 
inútil, llamamos también lampazo 
lo que en español se llama costero, ni.: 

ilquiera de las piezas mas inme- 
diatas ¡i la corteza, que se sacan al 

rar un tronco, y tienen una caía 
plana) otraconvexa». Véase Tapa, 

la cual no debe confundirse, La 



2(34 



LAN 



LAN 



planta que en español se llama 
lampazo es la chilena gualtata. 
Véase en su lugar. 

Lampeador, m. Aserrador que 
saca los lampazos ó costeros. Hasta 
en los diarios se ven anuncios de que 
«Se necesita un lampeador en el 
aserradero tal». — Adj. Relativo al 
banco ó á la sierra que se emplean 
para escuadrar maderos: banco lam- 
peador, sierra lampeadora. 

Lampear, a. Formado abrevia- 
damente de lampazo. Dígase escua- 
drar: i Labrar ó disponer un objeto de 
modo que sus caras planas formen 
entre sí ángulos rectos». Desbastar 
es más genérico: « quitar las partes 
más bastas á una cosa que se haya 
de labrar».— Otro lampear, trabajar 
con la lampa (voz quichua, que 
significa pala y azada), como asimis- 
mo lampero, trabajador que usa 
pala, no son chilenismos sino perua- 
nismos, aunque tengan ahora algún 
uso en las provincias de Tarapaei y 
de Tacna. 

Lampino, na, adj. Lampiño, na: 
dícese del hombre que no tiene barba; 
que tiene poco pelo ó relio. Xo se 
confunda con barbilampiño, adj.: 
que tiene rala ó poco poblada la 
barba. — Buena rasa de niño, 8< 
hace la barba y quechi lampiño. 
Refrán chileno que se dice por burla 
al que, creyendo haber dicho algo 
muy ingenioso ó muy ignorado, se 
luce con una de Pero Grullo. 

Lance, m. 1>>- la acep, «suerte de 
capa,» qne tiene en Tauromaquia, he- 
moa formado nosotros una que no es 
castiza y que debe traducirse por ma- 
rro: «regate ó ladeo dd cuerpo, que v ' 
hace para no Ber cogido y burlar al 
que persigue, Dícese írecuentemt 



de los animales acosados». En Chile, 
especialmente en los juegos de niños, 
es usadísimo este falso lance. Y gene- 
ralmente se emplea con el v. sacar. 
"Sacóle un lance súbito al proyectil 
del bárbaro». (Irarrázaval, Guitarra- 
:<<s). Otro sinónimo castizo es esguin- 
ce: «ademán hecho con el cuerpo, hur- 
tándolo y torciéndolo para evitar un 
golpeó una caída». Puede usarse tam- 
bién el v. regatear, n. (hacer regates; 
'te es: «movimiento pronto que se 
hace hurtando el cuerpo a una parte 
y á otra»), ó el v. sortear, (pie en su 
acep. fig. significa: «evitar con maña 
ó eludir un compromiso, conflicto, 
riesgo ó dificultad;! ó también las 
frases Escurrir, guardar, ó huir uno 
el bulto (eludir o esquivar un riesgo 
ó compromiso). Huir ó hurlar uno el 
cuerpo (moverse con prontitud y 
ligereza, para evitar el golpe que va 
dirigido contra él; ti'_ r .. evitar el 
trato ó concurrencia de una persona). 
Para el lance del caballo ten- 
presente el castizo reparada (movi- 
miento extraordinario que hace el 
caballo, apartando de pronto el cuerpo. 
porque se espanta o pui- resabio y 
malicia). Para el lance de la liebre, 
gatada (regate o parada repentina 
que suele hacer la liebre en la cartera 
cuando la siguen loa perros, con lo 
que logra que otos pasen de la: 
y ella vuelve hacia altas sacándoles 
gran ventaja). En Tauromaquia, 
además de lance, suerte >< surtir de 
capa, hay cuarteo (esguince ó rápido 
movimiento del cuerpo, va hacia un 
lado, ya hacia otro, para evitar un 
golpe o un atropello, Tiene uso fre- 
cuente en el arle del toreo) y quiebro, 
que, fuera del significado general 
(ademan que se hai e con 1 1 cuerpo, 



LAN 



LAN 



265 



coiro quebrándole por la cintura), 
tiene el particular de flanee ó suerte 
en (jue el torero hurta el cuerpo al 
embestirle el toro». — Á lance. 
Dígase de ¡anee, á huevo, de ocasión: 
f dicese de lo que se compra barato, 
aprovechando una coyuntura». 

Lancero, adj. Que regatea ó ha- 
-. X.' es muy usad.) y véase 
el anterior. — Clavo lancero: el 
que si- clava oblicuamente, como sa- 
cando lance á la tabla ó madera 
en que se clava. — m. pl. Baile de 
salón qne algunos entendidos afirman 
ser el rigodón. Aunque no aparece 
en el Dice, no debe ser desconocido 
en España, pues lo menciona Don 
Ventara Ruiz Aguilera en el prime- 
ro de sus Proverbios cumíeos. 

Lanckta, f. Instrumento para san- 
grar y abrir tumores y otras cosas. 
Xo debe confundirse, como lo hacen 
muchos chilenos, con aguijón: púa 
ó pnnta aguda con que pican la abe- 
ja y otros insectos. 

Lancetada, f., y LANCETAZO, m. 
Acción de herir con la lanceta; 
abertura que con ella t,e hace. Xo 
'infundan con aguijonazo: pun- 
zada de agurjón. Véase el anterior. 

Lanco, ni. Gramínea chilena, 
llamada por aaos bromus catharlicus 
y por oíros bromus stamineus. 
Bspa ii perenne, cespitosa, cuya 
i alcanza a sesenta centímetros 
de alto; la panoja es grande, floja; 
las espiguillas, muy comprimidas, 
de 16 a 26 milímetros de largo, con 
cuatro ó seis flores; la palea inferior 
tiene 10 á 18 milímetros de largo, 
y su arista. H ,\ 10. Es un error del 
Padre Feuillé, copiada por Molina, 
(pie el lanco tea un purgant 
como expectorante, y como ligera- 

I» ■ Chil.,t III. 



mente vomitivo eu la disentería» 
(Philippi), especialmente por los pe- 
rros y los gatos (agregaremos noso- 
tros), que lo bu-can instintivamente 
cuando se sienten enfermos. 

Lanchaje, m. Flete estipulado 
por transportar en lancha, bote ú 
otra embarcación menor. 

Lanchero, m. Conductor ó patrón 

de una lancha. Admitido en la 13.* 
e lición del Dice. 

Landeau, m. Hace tiempo que 
el Dice, tiene aceptada la forma 
lando. Así castellanizó también á 
cupé, neceser y muchos otros. 

Languceta, adj. Lo mismo que 
languciento, 2. a acep. 

Langucia, f. Ansia en el con er, 
voracidad. Es forma estropeada de 
ambucia. (Véase eu el apéndice 
del l. 1 ' t.) Asi como éste si- deriva de 
hambre (el hambre, l'hambre). asi 
langucia se deriva de ambucia 
(Lambucia), convirtiendo b en g, 
que es cosa comunísima en nuestra 
pronunciación popular, como lo fué 
y lo es también en España: gómito, 
güitre, güeno. Vea-e <;. 

Languciar, a. Golosearé golo- 
sinear, golosmear ó gulusmear. Es 
formado del anterior, como los tres 
siguientes, pero se usa menos que él 
y se conjuga languceo, langu- 
cean. «Se lo langucea todo». 

Languciento, ta, adj. Ham- 
bi -uto, hambrón; y por efi cto del 
hambre, flaco, encanijado, trasijado. 
Aunque en esta acep. se usa mas 
langucino, na, con la particulari- 
dad de aplicarse al que tiene el rostro 
aguzado ó afilado de pura flacura. En 
el dialecto vulgar leonés se usa 
linón, sinónimo del bable llambión, 
portugués lambugueiro, gallego lam- 

»i 



¿6K 



LAN 



LAN 



iro, lambisqueiro, htmbón, 
y lambetees, y aragonés i 

Langucino, na, adj. Véase 
Languciento. En castellano tene- 
mos lambrija, fig. y fam.: persona 
muy flaca. 

Langucio, Cia, adj. Hambrien- 
to, goloso; y por efecto del hambre, 
flaco, encanijado, trasijado. Perro 

langucio. 

Laxgükooc, n. pr. m. Así escribe 
este nombre el Dice. Rivodó, apoyado 
en la etimología langue cCoe y en la 
práctica de Monlau y Bello, prefiere 
Langm loe. Así lo escriben también, 
entre otros, Balaguer y Milá. En 
la edición que tenemos del Pi'r>¡ ! << 
de Cervantes se lee Lenguadoc, más 
castellanizado. 

Langüetada, f. Lengüetada 
o lenguarada: «acción de tomar una 
cosa con la lengua o de lamerla con 
ella». Ccjador trae también lame- 
tada (golpe de la lengua lamiendo), 
del dim. lameto, y lambetazo, 

como prov. de Cuba, con el mismo 
significado. 

Langüetazo, m. /.- 
lenguarada. 

Lanteja ó lenteja, f. 

LANTEJUELA ó lentejuela, f., 
dim. del anterior. iPIanchita redi 
de plata ú otro metal, que Birve para 
bordar, asegurándola en la ropa con 
puntadas que pasan por un agujerito 
ipn' tiene en medio». 

Lanza, f. No se llama así, sino 
rollo, <'l madero redondo sin labrar 

rpie si- usa en las cortinas. 

Lanzada ó lanzazo. 

La zar, a. y r. No corresponde 
/-t>' v. al francés ¿lancer 6 s'elan 

: Barall y el I'. Mir; por tanto, no 
ea bien dicho: < Loa U mplos lanzan 



al cielo sus soberbias torres: La 
espiga se lanza del búraedo tallo; 
Lanzóse fuera del aguas. El lanzar 
castellano significa «arrojar», es 
decir, impeler ó despedir con violen- 
cia, precipitarse, ir violentamente; 
por eso no está bien usado en los 

■i píos propuestos, que deben co- 
rregirse diciendo: «Los templos 
esconden en las milis sus soberbias 
torres, ó tocan con ellas al cielo; La 
espiga brofa del tallo; Salió precipi- 

nwUe fuera del agua». — Xo le 
reconoce expresamente el Dice, la 
acep. de «.vomitar", que en Chile y 
en todas partes es propia di 
pero la hallamos en los autores cita- 
dos por el P. Mir: * Lanzar del 
estómago». (Fray Juan de los Áng 
Dial, I . i Lanza el estómago el 
mam . (Sandoval, Vida de 

S. Javier, 1. I, c IV). «Comienza 
á almadiarse y lanzar las tripas 
y andarse la Cabeza». (Cabrera. 
Sáb. T de Cuareí ■>.') Así 

mismo Juan de Padilla, llamado el 
Cartujano: 

Tal aue pro oca á presl 

Kl ii ' • e los "ol'*ii 

l I Doce triunfo; ti [, i I V 

— Como r. v !i_ r . significa entre n 
iros lo mismo que arrojarse en esta 
emprender o hacer 
alguna cosa sin reparar en sus difi- 
cultades .ni en las conse- 
cuencias que pneda tener». V. como 
el Dice, da a lanzar todas las aceps. 
de arrojar, no habría por qué excep- 
tuar ésta; p U' lauto, hemos de 
derarln como castiza. — Lo es 
también la forense: «despojar de la 
po eaión a uno». — Tamp ico admite >-l 
P. Mir . lanzar una 



LAN 



LAP 



367 



mirada, que, según nuestros clásicos, 
sería: Echar el ojo tan largo, embaUes- 
tar la vista hacia, hinc ir ó 'lavar los 
. tirar con sobrecejo ó de mal 
ojo, asestar sus dos ojos, fijar sus ojos 
en, ' ' en. Sin embargo, 

a ilice Cervantes en el Quijote 
«lanzando fuego por los ojos», fr. 
que no se diferencia mucho de lanzar 
miradas de cólera ó tprecio, 

como se supone que han de ser las 
que sou capaces de ser lanzadas. Por 

y porque no peca contra las 
1 lenguaje fig., no nos atre- 
vemos á condenar dicha fr. A falta 
de autoridad clásica, valgan los 

entes versos, tomados de la citada 
obra del Cartujano, que pertenece al 
siglo XV, período anteclásico: 

Cuando yo lanzo mil ojos primero.. . 
Pero, lanzada mi risla ruáa prima... 
Lanza de presto los ojos intentos... 
¡.■¡>i:o mi riso maguera sencillo... 
Lanzo la vista según me decía... 

qoien lanza ' peg ida... 

ie tú lanza ' mira... 

■'j vi>'a 1" unís ijue pudiera... 
izo mis lumbres, alli. corp >rales... 

— /.. . idea, un >, es fr. 

ti,', que anda también muy valida i n- 
tre los b. Analizado su sentido, 

que no es otro ar á volar en 

público un id-a ó proyecto, para ver 
si tiene ó I ición, no le hal'a- 

ni >s nuda d • malo y que 

pnedi irrectam 

Lanzatorpedos, m. El Dice, 
trae torpedero, adj.: lAplícase al 
baque pequeño de vapor, muy ra- 
ro, de poco •alado y mucho andar 
y de máquina sil 
a lanzar o a aplicar torpedos. Ú 
m c. s l. 'tíos ha pre- 



valecido como s. f. {torpedera, Ba- 
ño de las torpederas), terminación que 
quizás por olvido no le dio el Dice. 

Lapa, f. Significa cierto molusco 
de concha redonda que se ase fuer- 
temente a las peB ¡s. De aquí han 
procedido dos aceps. chilenas: 1." 
n. i iceba ó concubina de soldado, 
porque va pegado a él como lapa y 
lo sigue á todas partes; 2. a jofaina 
de madera, en Chiloé, (F. .1. Cava- 
da), poique imita la concha redonda 
de la lapa. — Las frases Pegarse ano 
(ó Pegado) como lapa no tienen nada 
de chilenas, como lo creyó Lenz, 
porque, antes que nosotros, las han 
usado los españoles. tSe pegan cuino 
lapa [los parientes]», escribió (ini- 
cian en Et Criticón: «Pegado como 
lapa,-» trae Caballero en su Dice, de 
modismos. — Para la etimología, véase 
Lapo. 

Lape, adj. Tratándose de lanas, 
hilos, etc., enredado, apelmazado. — 
Dicho de fiestas, diversiones, entrete- 
nimientos, muy alegre ó animado. Es 
el mayor elogio que se puede hacer 
de uno de estos espectáculos, decir 
(pie estuvo lape ó muy lape. Am- 
bas aceps. se usan solamente del 
.Maule al Sur y provienen de dos 
palabras araucanas distintas entre sí; 
por lo cual pueden considerarse co- 
lín i -I 1 chilenismos. La 1." es del 

araucano lapen, api 'mazado (Febrés-r 
Astraldi); la 2.- 1 del v. también arau- 
cano l " ■ , in, condenar á uno ¡i muer- 
te. iEu efecto, discurre Lenz con 
mucha razón, ¡lape. 1 ¡que mueral era 
la exclamación de los indios al sacri- 
ficar á los cautivos, lo que siempre 
dio lagar a una gran fiesta; laminen 

la lanzaban durante los ataques. Es 
ble que este <_'iro haya engendra- 



268 



LAP 



LAP 



do el significado metafórico de muy 
animado». 

Lapicera, f. Es casi general en 
Chile llamar así el mango ó astil de 
la pluma de escribir; en lo que no 
carecíanlos de razón, porque, ya que 
el Dice, no señalaba nombre parti- 
cular para tal instrumento, pues 
mango y astü son muy genéricos, 
era necesario inventarlo, y se inventó 
el de lapicera por la semejanza de 
forma y de oficio que tiene con el 
lapicero, mucho más según la defini- 
ción que le dalia el Dice, de Autori- 
dades: tel cañoncifco de metal en que 
se pone una punta de lápiz cortada 
á modo de pluma para escribir ó 
dibujar»; definición (pie hoy se halla 
un tanto reformada: «instrumento 
en que se pone el lápiz para servirse 
de él». El equivalente de nuestra la- 
picera es ahora portaplumas, m., 
admitido solamente en la 1 3. a edición: 
i mango para plumas deaceio», [deoro 
ti otro metal]. Véase Cañonera. 

Lapidados,, ra, adj y ú. t. c s. 
(¿ue lapida. Hace falta esta voz en 
el Dice, en que sólo aparecen lapida- 
ción y lapidar, tío podría reempla- 
zarse con apedreador, m, (que 
apedrea), porque lapidar tiene un 
significado más restringido que 
apedrear. Lapidante usó el Cartujano 
(triunfo VIII, e. VI). 

Lápiz, ni. Xo faltan quienes lo 
hacen invariable pira el ]il., cuando 
su única Forma es lápices. — Lápiz 
de leche: un poco más blando que 
el pizarrín y formado de una compo- 
sición gris clara. Sirve también para 
lo misino que éste, Lápiz de 
piedra. L)f{ i oizan in: a barí iba 
de lápiz ó pizarra no muy dura, ge- 
neralmente cilindrica, que Be u-<.\ para 



escribir ó dibujar en las pizarras 
de piedra». — Lápiz tinta: nombre 
genérico que se da á los lápices de 
anilina. 

Lapo, m. Bofetada ó palmada 
en el carrillo, especialmente la (pie 
se da á los niños. Tiene bastante uso 
en Chile, pero no es general. El usarse 
principalmente en Valparaíso, donde 
hay tantos ingleses, hace creer (pie 
la etimología pudiera ser el inglés 
slap, que significa también bofetada 
ó palmada, y que en boca del pueblo 
no pudo recibir otra forma que 
lapO; mas hay que considerar tam- 
bién que esta voz es de uso antiguo 
en algunas partes de España y en 
otras repúblicas de America. («Golpe, 
bofetadas, la interpreta Luis I!esses_ 
como término popular). Por eso 
busquemos su origen lejos del ingles. 
I >ou Alfredo Llatse Mompón, en el 
prólogo que puso á la Colección do 
voces aragonesas, sostiene que lapo, 
que es de uso corriente en A ragón, vie- 
ne del latín álapa, bofetada, ó mejor 
del derivado de éste álapus, truhán 
que se deja abofetear por dinero, 
citado por San Isidoro. Explica la 
pérdida de la a inicial por el cambio 
de acento; porque, diciendo el arago- 
nés alápa, alápus, alteración de 
acento que practica con muchas \> 
esdrújulas, era natural que esa a, 
que dejaba ya de ser tónica, desapa- 
reciera pronto en la pronunciación. 
Contra esta opinión, cintra la afir- 
mación de Borao, que dio por arábiga 
esta voz, y contra Korting, que la 

trae del antigUO alemán lappa, hoy 

lappen, jirón, andrajo, se levanta 

el gran Ccjador, que la deriva del 

cuence lapa, todo lo pegajoso; 

por lo CUal se llama también asi el 



LAP 



LAQ 



269 



rnarisxi de conchilla redondeada, 
que se ase fuertemente á las peñas á 
mxlo de ventosa. «Se alude en lapo, 

el sapientísimo vascófilo, al pe- 
gar con la mano extendida, pegándola 
en la cara del contrario como se 

una lapa, y de esta palabra salió, 
como se le pega ó se le asienta ó se le 
planta ó se le chanta un guantazo 
ó un revés; sólo que lo cóncavo de la 
mano hace como de ventosa al modo 
que la lapa, y por eso se dijo lapo. 
I> trie un lapo, darle de lapos, á 

lapo limpio. En Venezuela di 
del que por cobardía ó simpleza se 
deja vencer ó engañar: Perencejo es 
el lapo de fulano. Es decir, que le 
somete y tiene debajo como una lapa. 
En Andalucía y América [mejor 
habría sido limitarlo á Colombia] se 
dice del trago ó chisguete». (T. L, 
pág. -Mi'). Aunque no carezca de pro- 
balidad esta opinión, mejor nos 
parece la etimología latina al 
alapus, mayormente cuando a 
es tan usado en (1 Evangelio: 
dabant ei ala¡ ■ m., XIX, 3). 

Dedit alapam Jesu». (Ibid., XVIII, 
■J2). cEt íninistri alapis enm caede- 
banti. (Mare., XIV, 65). Y ,;no 
tendrá relación alapa con colaphus, 
del griego /.','> y/y,-, que significa 
también lo mismo y que puede ser 
otro de los antepasados de lapo? 
Vi nlo los buenos helenistas, (-orno 
prueba de que alapus pnede haber 
■lado origen á lapo, recuérdese lo 
qne ¡o entre nosotros con I a 

voz zuacate, puñete, trompis, mo- 
jicón, tomada del personaje principal 
de una piececilla popular, llamado 

llister Zuacate, qne resolvía por 
medio de los puños tod - 
nes que se le presentaban. 



LAPSUS CÁLAMl. « Expresión latina 
que se usa en castellano con su propia 
significación de error cometido al 
correr de la pluma». Así y por 
primera vez el último Dice. Ahora 
sólo falta que se admita la voz lapsus 
sola y con significado general de 
errata ó equivocación material. «Es 
un lapsus de la memoria del juglar». 
(Menéndez y Pelayo, Antología de 
! Iir. cast., t. XII, pág. 286). 

Laque ó laqul, m. Del araucano 
laque: «dos ó tres bolas ó piedras 
amarradas, para tirar y coger». (Fe- 

brés). Véase Boleadoras, que es 
el nombre argentino y algo usado 
en Chile que se da á esta misma 
arma. Como tributo á la memoria de 
Don Fernando Paulsen, lexicógrafo 
y naturalista chileno, que ayudó á 
Don Z. Rodríguez en la redacción 
de su Dice, de Chilenismos y después 
lo defendió de su principal crítico, 
queremos incluir aquí un buen ar- 
tículo suyo sobre la voz laqui, que 
publicó en un diario chileno el 17 de 
Febrero de 1907, y escomo sigue: 
«(''[vemos que muy pocos serán los 
chilenos que, desde niños, no conoz- 
can el verdadero significado de la 
palabra laqui ó laque, y pocos 
los muchachos que, en sus juegos 
infantiles, no hayan molestado con 
laquicitOS á los pavos y gallinas 
del corral paterno, ensayando en ellos 
su destreza y aficiones venatorias, 
fingiéndolos avestruces y guanacos. 
En efecto, todos los chilenos sabemos 
que el laqui es un instrumento de 
caza usado por los indios de las 
pampas argí ni ¡ñas j también por los 
i ; mpesinos que las habitan, para 
coger los guanacos y avestruces y 
también los caballos. Compónr«e este 



270 



LAQ 



LAR 



instrumento de dos ó tres ramalee 
largo de una brazada, con una bola 
forrada en cuero crudo, en cada 
extremidad de las cnerdas. Estas 
bolas, de piedra y, á veces, de maní, 
son, generalmente, algo menores que 
una bola de billar. El cazador arroja 
el laqui á la pieza cuando ésta va 
corriendo, y rara es la que no cae 
envuelta en las cuerdas del instru- 
mento. Ahora bien, si así es un 
laqui, y asi la manera de usarlo, 
¿cómo demonios explicarse que en el 
ruidoso proceso de Emilio Dubois, 
primero la policía de Valparaíso y, 
en seguida, el juez de la caus i y los 
más altos tribunales del país, deno- 
minen laqui la pequeña cachiporra 
de bolsillo que, con tan admirable 
destreza y arte, manejaba el asesino 
francés, hasta que, en hora menguada 
para él, lo abandonó su estrella, para 
arrastrarlo talvez al patíbulo o lar- 
guísima prisión? Ese laqui que 
usaba Dubois era, sin duda, en mis 
manos un arma formidable, porque 
él asestaba el golpe á traición, y así 
lo hizo también en el caso del dentista 
Davies. Como arma defensiva es de 
escaso valor. Como arma ofensiva, 
usada también á traición, figura en 
dos célebres procesos criminales que 
hubo á mediados del siglo posado, 
en Santiago y Valparaíso respectiva- 
mente. Eu los dos procesos se designa 
esta arma con el nombre do salvavi- 
das; y con tan impropia denominación 
se siguió designando liasta muchos 
años después. [Cómo se reirá Dubois 
de nomine tan antitético! Eu 
años a que nos rt ferimos, el I >i. 
nario 'le la Academia no i raía aún el 
verdadero nombre del tal salv.ivulas; 
por eso es rauj i tcueablí que les 



jueces de entonces no lo conocieran- 
Pero hoy que lo trae desde su 1 2.» 
edición (1884), es curioso que ju 
y polizontes lo ignoraran, como lo 
ignoran también los escritores de los 
diarios, pues hoy mismo vemos que 
uno de los grandes órganos de la 
prensa habla del laque de Dubois. 
Este laqui se llama, en buen fran- 
cés, casse-téte, y en mejor romance, 
si no miente la ilustre Corporación 
del Crisol, rompecabezas (eso sí que 
sin acento en la segunda e, como 
lo dispone su última doctrina orto- 
gráfica, que siempre hemos condenado 
por irrazonable). Establecido ya el 
verdadero nombre de la herramientiia 
que, en su criminal oficio, osaba sieur 
Dubois, cabe preguntar por qué 
extraña anomalía y aberración del 
lenguaje se le daría el nombre de 

laqui en un país en que todo el 

mundo conoce el verdadero signifi- 
cado de esta palabra. Porque, en 
verdad, ¿qué semejanza hay entre un 
laqui y un rompecabezas? .Mas se 
parecen un huevo á una castaña que 
un laqui y un rompecabezas. No se 
QOS podría decir, con Horacio, si 
volet usus, quem penes arbilrium 
d ¡as el norma hguendi, porque, fe- 
lizmente, el malhadado vocabulillo no 
puede aun pedir caria de ciudadanía, 
poi -'i bn ve ■ s istencia entre nosotros. 
Y esperamos (pie, desti na. lo, no 
volvamos a verlo usurpando el lugar 
de la legitima VOZ, muy especialmente 
en mioi rus diarios». 

Laquear, a. Derribará ui 

gerloó matarlo per medio del laque. 
(Rodrígui z). tío es de mucho uso. 

I.Aia; \, f. Eu la acepción do dila- 
ción, retardación, y usado mas común- 
iie ate con el v. dar, ■ ■ pl. 






LAR 



LAR 



271 



Largo, ga, adj. Véase Alto. — La 
loe. Largo á largo es en castellano 
de 1 arrio á largo, cuan la rijo es. tEn 
una sala fresquísima sobre modo y 

i de alabastro, estaba un sepulcro 
de mármol con gran maestría fabri- 
cado, sobre el cual vi á un caballero 

i ido de largo á largo». (Quijote, 

p. 1 I. r. XXIII). 

Largona, f. fain., aura, de larga, 
en la acep. de edilaci ra, retardación*, 

tiene en pl. (Véase ' >n). / 
uno una largona, una 

largona. 

Larguero, m. Xo está compren- 
dido en la definición del Hice, el 
larguero del catre, que él mismo usa 
en Catrb de tijera. Define en gene- 
ral el larguero: «cada uno de los 
palos 6 barrotes que [> men á lo largo 
de una obra de carpintería...'» Pero 
hay muchos catres que no son obra 
de carpinteros. 

Larguero, ra. Escastellano es. 

tu.. ] ero ii" como adj. Como tal lo 

aplicamos nosotros ;i la persona que 

larga ó extiende mucho en lo que 

habla ó escribe, al que habla ó escribe 

largo y tendido, al que es tardo, lento 

o espacioso eu sus acciones. Predi <- 

dor larguero; Orador bueno, pero 

larguero; Sacerdote larguero 

para la misa. Xo puede reemplazarse 

chilenismo por lento, -pausado, 

■", porque no son éstas las ideas 

que en él resaltan gi neralmente, 

sino las de extensión ó alargamiento. 

En este sentido no nos ocurre otro 

adj. que largo, que en sentido fig. 

significa: «copioso, abundante, exce- 

ido, extenso, continuados. 

radose de predicadores, hallamos 

■ l Dice, de Autoridades, para 

■ ipresai este concepto, una fr. verda- 



deramente original, que, sin duda, por 
haber caído en desuso, no se ha 
repetido en las ediciones posteriores: 
« Dar con Ja porania. Frase que trae 
el Comendador Griego, y dice que la 
gente ordinaria significa con este 
barbarismo lo largo [nótese el uso 
de este adj.] que ha sido un predi- 
cador, á quien, por no poder sufrirle, 
cantaron el prefacio antes que acabase 
para confundirle con las voces que 
respondían al Per omitía saecula 
saeculorum». Por lo demás, el adj. 
larguero no fue desconocido eu 
les primeros tiempos del castellano 
y quizás vino para acá con los 
conquistadores, aunque ahora no 
aparezca en los Dices. En el poema 
de Berceo, Vida del glorioso confesor 
Sanio Domingo de Silos estrofa l. 1 ', 
leemos: 

En el nomne de Dios, (¡uc nombramos 
[ primero, 
Suyo sea el precio, yo seré su obrero, 
Galardón del laoerio yo en él l< espero, 
Qui ]»>r poco sei rioio da galardón larg 

Es lástima que en la eruditísima obra 
del Sr. Lanchetas, Gramática y Vo- 
cabulario de Berceo, no aparezca este 
vocablo. La única parte en que apa- 
rece es en el art. Licencia: 

Del perdón del /.piano licencia dio larguera. 
i Loores i'.i). 

Y lo explica do esta manera: "La 
licencia de que se habla en este verso 
es la autoridad de perdonar los 
pecados concedida á los apóstoles)'. 
Como se ve, galardón larguero, y 
licencia larguera no equivalen al 
larguero nuestro. El verdadero 
equivalente es targo, como se conven- 
cerá el lector con las siguientes 
autoridades: 



272 



LAS 



LAS 



Por no ser junto largo y enfadoso. 
(El Pinciano, El Pday,. 1 VII). 

«Las cuales [cosas] dejo, porque ya 
be estado muy largo». (Sigüenza 
Crónica, p. II, 1. IV, c. I). (Otro 
predicador había sido muy ¡argot». 
(Floresta española, n.° 105f). 

Largurucho, cha, adj. fam. 
Eu castellano es larguirucho, cha, ó 
langaruto, la: «aplícase a las personas 
y cosas desproporcionadamente largas 
respecto de su ancho ó de su grueso». 
Febrés empleó largorucho en la 
parte castellana, y longo-rucho 
en el art. Huyi.on. — Xo se confunda 
esta voz con largucho, cha, que es un 
despectivo de largo, legítimamente 
formado y de mucho uso entre 
nuestro pueblo. En el Dice, sólo 
vemos cortilargucho, cha, adj. fam.: 
«que tan pronto aparece corto como 
largo». 

Larraix, apellido. «Era, donde 
hay mieses», lo traduce Cejador; del 
vasco larr, mieses, y ain, que, «sufi- 
jado, vale cantidad de, porción de». 
Mas, ¿cual es su verdadera pronun- 
ciación? El mismo Cejador, en su 
Gramática de Cervantes (pág 174), 
acentúa Larráin, como decían aquí 
nuestros mayores y dicen muchos 
todavía; pero al presente puede decir- 
se que domina la pronunciación 
Larra in, á la castellana, y que algunOB 
vascos á quienes liemos consultado 
aseguran ser también la euskérica o 
Vascuence. Asi será probablemente 
en algunas partes de las provincias 
vascongadas; pero lo mas general 
parece que es pronunciar din y uó 
aín este Bofíjo. Familiarmente dicen 
también muchos en Chile Larréin. 

pron. pl. f. VéaSC l.A, -." ait. 



— «Un uso extraño y bárbaro, dice 
Helio, se ha introducido en algunas 
parces de America [de que no se 
escapa Chile], relativamente al se 
oblicuo. Cuando este dativo es singu- 
lar, decimos como debe decirse, s 
se la, se lo. Pero, cuando es pl., se 
pone en pl. el acusativo que sigue, 
aunque designe un solo objeto: 
Aguardaban el les el libra, y un 
mensajero se los trajo. Es pn 
evitar cuidadosamente esta práctica». 
En seguida pone algunas autoridades 
de clásicos, entre ellas ésta de 1>. 
Luis de (¡ranada: «Sin buscar ellos 
la comida, les ruega con ella, y aun 
se la ponen en la bocas. Véase otra 
de Cervantes: «Xo le acertaban los 
médicos la enfermedad, ni el osaba 
ni quería descubrirse/;/». (La Espa- 
ñola inglesa). La explicación de 
vicio de lenguaje es el defecto que 
en esta parte tiene el castellano, de 
carecer de pl. para el se, que es el que 
en este caso debiera recibirlo. Por 
este defecto hay (pie decir de la 
misma manera para el singular que 
para el pl.: o Mi amigo me pidió una 

mesa y se la preste; Mis amigos me 
pidieron una mesa y se la presten. 
Como la lógie-a y aun el oído echan 
menos la pluralidad, se la ponen al 
Único pronombre que puede admi- 
tirla, (pie es el le, la, lo. .pie por su 
significado tampoco U puede admitir, 
juies reproduce un acusativo singular. 
¿Qué remedio cal»- entonces? Nin- 
guno, sino darli iro a la frase; 
lo que ;, veces es leen difícil. En 
rigor, no hay necesidad, porque, 
habiendo precedido el s. pl. a qoi 
n lieie el se, cualquiera entiende que 
por esto mismo el se es pl. 
Lastrar, a. En castellano Biguifi- 



LAT 



LAT 



27:; 



ca: cpouer el lastre ;i ia embar- 
cación»; y fig., (afirmai una cosa 
cargándola de peso. 0. t. c. r. » — En 
Chile lo confunden con balastar, a.: 

• tender el balasto»; así cotilo al 
balasto lo confunden también con 
el taslre. Lastrar la linea férrea es 
pues balaslarla. 

Lastrr, ni. f Piedra de mala 
calillad y en lajas resquebrajadas, 
ancha y de poco grueso, que esta 
en la superficie de la cantera, la cual 
no es ¡i propósito para labrarse, y 
sólo sirve para las obras de manipos- 
tería». Aquí, por la semejanza, 
llaman lastre al balasto: «capa de 
grava 6 de piedra machacada, que se 
tiende sobre la explanación de los 
ferrocarriles para asentar y sujetar 
sobre ella la vía». — fig. Alimento, 
comida. « Echarle lastre al estómago. 
Batas muy flaco, te falta lastre*. 
Bien puede admitirse esta acep., aun- 
que ya tenga la otra fig. de «juicio, 
peso, madurez». Algunas veces la 
acep. chilena puede traducirse por 
taco: «bocado ó comida muy ligera 
que fuera de las horas de comer se 
toma por necesidad ó regalo». 

Lastrero, ra, adj. Perteneciente 
Ó relativo al mal llamado lastre (ba- 
lasto). Tren lastrero, el que 
acarrea el balasto; POZO lastrero, 
el qne abunda en balasto. 

Lata, f. «Conversación pesada, 
molestia», lo traduce como voz popu- 
lar Don Luis Besscs en su Dice, de 
argot español. La verdad es que se 
osa ya en t«>da España y America, 
j acompañado del v. dar, y 

-ta en las obras de Don Juan 
Valen y de Qaldóe lo hemos leído. — 
Lata tiene también la acep. de 
disenrao, lectora 6 lección largos j 

Dict <UChil,< III. 



pesados. — Darle lata á uno puede 
traducirse, si alguien se avergüenza 
de usarlo, por las fiases castizas Dar 
un shIo ú iiiin (molestarle un impor- 
tuno, contándole prolijamente cuitas 
o aventuras que interesan poco ó 
nada á quien las oye) y Dar a uno 
jaqueca (fastidiarle y marearle con 
lo pesado, difuso ó necio de la con- 
versación). Según Cejador, lula es 
voz énskara y significa donde hay 
la ó golpeo; llar la lata ti uno: 
molestarle. (T. L, nn. 1 y 5). Don 
l'edro de Mngica, en su Maraña tlrl 
idioma, dice que algunos hallan pro- 
bable este origen: «Procede de 'a 
cencerrada monumental que reciben 
los infelices á quienes copan en la 
calle, la noche de Navidad, unos 
cuantos salvajes armados de latas 
vacías de petróleo, que van arrastran- 
do en su carrera". 

Latear, a. Dar lata ó dar la 
lata. No lo hemos oído ni leído fuera 
de Chile. Véase lata. 

Latero, RA, adj. y ti. t. c. s. Que 
da lata. Lien 'puede admitirse, poique 
se usa en todas partes. Cejador lo 
trae como término corriente. (T. L 
n.° 5). 

Látigo, ni. Hay en Chile el error 
de creer que el látigo no puede ser 
sino de cuero, cuando en realidad 
puede ser también ide cuerda, ballena 
íl otra materia ». Así el I >iec. 

Lea it>u fuertemente al i lía ■> añilo 
Cun laligot ilr cáñamo las manos, 
f Alvarcz de roledo, Puré» indámilo,c. XV). 

Téngase presente que la etimología 
tampoco favorece nuestro error, 
poique, según Cejador, látigo viene 
del éUSkarO Ullll. cansado de I niba- 

jar.- También llamamos látig'o, 



i'Tl 



LAT 



LAU 



en las carreras de caballos á la 
chilena, la meta ó término, porqae 
consiste en uu látigo ó cuerda que se 
pone horizontalmente al fin de la 
candi i, sostenido por personas ó en 
postes, Véase Lazo, l.'art., 2." aoep. 

Latigrudo, da, adj. Es muy 
usado en Chile en vez del castizo 
correoso, so, (de correa): «que fácil- 
mente se doblega y extiende sin rom- 
perse]). 

Latín, ra. Latín <h cocina: loe. 
usada por Juan de Valdés y por todos 
los españoles y americanos, (pie sigm- 
fica lo mismo «pie latín macarrónico. 
Falta en el Dice. — Merece admitirse 
el conocido refrán: 

Dos cosas tienen muí Un: 
El nifio que bebe vino 
V mujer qne habla latín. 

— En cnanto ú la pronunciación de 
las voces latinas que hay en la lengua 
y, ya qufl cada día se va haciendo 
más escaso el conocimiento de este 
idioma, es indispensable qne la Aca- 
demia adopte la regla de dar entre 
paréntesis ó de otra manirá el recto 
modo de leerlas. 

Latiniparla, f. Lenguaje de los 
ipie, hablando o escribiendo en caste- 
llano, mezclan voces tomadas del 
latín. Este vocablo quedó inmorta- 
lizado por Quevedo desde que lo 
pn ..i como t it ulo ( /.'' culta Latini- 

¡nii lii i a una de sus olil'illas; y, COmO, 

por ol ra pai te, está bien formado y 
es ni il para el lenguaje sal Irico y el 
jocoso, convendría qne id Dice, lo 
aceptase, como ya lo han hecho 
algunos "t ros. 

L a riNis'i \. inm. Persona qne 
culi iva la leng un j literal ara Inl iuus. 
Voz de u'-o general, que I a aceptado 



el ult. Dice, pues no bastaba para 
esto I ¡tino: «que sabe latín. I', t. c. b. 
iMayáns...mcro latinista, practicón 
en la lengua castellana, que aprendió 
más por uso que por estudio.» (Bar- 
tolomé J. Gallardo). «Los demás 
latinistas españoles del si^rlo décimo- 
sexto contribuyeron á los progresos 
de nue8tralengua.s (Antonio María 
(Tabié). «El deseo de no repetirme y 
de dejar espacio para rusas mus im- 
portantes me obliga a ser muy sobrio 
en la enumeración de los helenistas y 
latinistas españoles.» (Menéndez 
y Pelayo). Úsalo también este autor 
como adj.: I.<t corriente latín i>i a. 

Latinización, f. Acción y efecto 
de latinizar. Usado por Monlau, 
Valera y Godoy Alcántara, debe ya 
registrarse en el Dice. 

Latiítizador, ra, adj. Que lati- 
niza. U. t. C. s. ni. y f. Debe admitirse. 

Latinizar, a. y r. Le falta la acep. 
de-acomodar ó reducir al modo 6 cos- 
tumbre de los antiguos ó de los mo- 
dernos latines. 

Latoso, sa, adj. Aplicase á la 
conversación, lectura ó discurso qne 
molestan por lo laicos, por lo insulsos. 
por su falta de interés, etc. Merece 
también admitirse. Aunque Cejador 

(I. o.) lo equipara a ?fl/< 1 0, nosotros 

hacemos la distinción que aparece de 
las definiciones, y asi convendría 
encauzar y dirigir el uso. 

Latréutico, ca, adj. Pertene- 
ciente ó relativo á la luti la. Ls voz 

que un pin ile fallar i II el 1 Mee. V.i la 
echaba menos en 1N.V.I Mal'ly ( 'aba- 
llen). 

Laucar, n. y ú. m. c. r. Pelar, 
quitar ó perder el pelo ó In lana. Se 

diee de las personas V de los animales 

i n las pro\ ¡nciflt del Sur y vil ne del 



LAU 



LAU 



!75 



v. araucano laun, pelarse como en la 
curtimbre. (*ic, Febres). Es cosa 
corriente en araucano interponer en 
los verbos la partícula ca, que signifi- 
ca hacer ó que convierte en activos 
los verbos "neutros. De laun se formó 
laucan, y en castellano, laucar. — 
Pe éste se formaron después los 
sustantivos lauca (en alguna parte 
llauca) y laucadura, peladura, 
peladera ó alopecia, calvicie, y el 
adj. lauco, ca, pelado, calvo. Más 
usado, aun en las provincias centrales, 
es el derivado siguiente. 

Laucón, m., aum. de lauca. 
Peladura circular, más ó menos gran- 
de, cansada por la caída del pelo ó 
]K.r otro motivo. — A laucones: se 
dice del pelo cortado á tijeretazos ó 
tan mal, que se ven ¡i trechos unas 
partes más peladas que otras. Véase 
el anb 

Laucha, f. Nombre general y 
corriente en Chile del ratón, el mus 
muxculus de los naturalistas, y qne 
el Dice, define: « mamífero roedor, de 
anos dos decímetros de largo desde 
••1 hocico a la extremidad de la cola, 
qne tiene la mitad; de pelaje general- 
mente gris, muy fecundo y ágil, y 
qne vive en las rasa», donde causa 
daño por 1" que roe y destruye. Hay 

especie que vive en el camj 

Mucho-, -ni conocer esta definición 
y >¡n advenir que el nombre ratón 
no es aum. sino dim. de ralo ó rata, 
al modo de pilón, perdigón, alón, 
lebratón, pichón (Cf. Puigblanch, 
Opúsculos, t. I, pág. 136), han creído 
que nuestro chilenismo debí traducir- 
Be por ratoncillo, que ni apar- 
en el I (ice. ni se le necesita, porque 
albarda sobre albarda. < ttroa 1" 
traducen \«>r rata, y también se 



equivocan, porque la rata es la espe- 
cie grande, que entre nosotros se 
divide en pericote, cururo, 
guareno y degu ó ratón de las 
tapias. Véase Guareno.— Fig. En 

el juego del tenderete, el tres de 
cualquier palo, sobre el cual tienen 
más valor el gato (el as) y el ratón 
(el dos). Por eso el juego es de dos 
maneras: con encaje ó con gato, 
ratón y laucha.— Fig. también, 
pero ni., muchacho ó joven algo cre- 
cido y muy delgado: el laucha, 
el lauchita. En la Argentina y 
en el Uruguay se llama así al hombre 
listo; en Colombia, al baquiano ó 
práctico, según afirma Ciro Bayo. — 
En algunas partes de Chile, donde 
se trabajan minas de hulla, especie de 
vagoneta pequeña V sencilla, que hace 
media tonelada y que se emplea 
cuando el espacio es estrecho y no 
cal»- una vagoneta. — Lo (pie cabe en 
este mismo aparato. «Este trabajador 
ha sacado ya once lauchas», es 
decir, cinco toneladas y media. — 
Entre plomeros y hojalateros, alam- 
bre de acero que penetra con fa- 
cilidad donde se mete. — Aguaitar 
iiim la laucha, fr. tig. y fam.: 
acechar, esperando una ocasión pro- 
picia; en el juego del monte, obser- 
var la carta que está á la puerta, 
para apostar" sobre seguro. El perro 
maneta al gato, el gato manda al 
ratón, el ruina manda á I" laucha, 
!/ la laucha manda á su (ó á ln) 
cola: refrán chileno, que se dice 
cuando una persona, á quien -e 
la hacer algo, no lo hace por SÍ 
misma, sino que lo encarga á otra 
inferior, y e.,i a a olla, albinias veceí 

Por eso no siempre se recorre toda 
e-ia escala <\<- nombres. — Mama 



27fi 



LAU 



LAU 



Laucha, n. pr. f. Tipo de mujer, 
flaca y vieja, de condición sirviente, 
algo como ama de llaves, que Lace 
el tercero ó cuarto papel en las fun- 
ciones populares de títeres. — Fig. y 
por extensión, mujer muy flaca. — 
Ser uno una laucha, emito una 
laucha: se dice de la persona viva 
y ágil y flaca de cuerpo, que se mete 
en todas partes, curioseando y hus- 
meándolo todo. — Veamos ahora la 
etimología. Rodríguez y Lenz cre- 
yeron que era el araucano llatteha ó 
laucha, que Febréa traduce ratoncillo; 
mas nosotros, meditando más el asun- 
to, creemos que es el quichua ucucha 
o el huecucha (ratón) de Torres 

Rubio. Vea s como. La rata ó ratón 

grande no era conocida en América 
basta que vino con los españoles; 
según asegura el Inca Garcilaso, 
sólo se conocía el ratón chico ó 
laucha: « Resta decir de las ratas, 
que también pasaron con los españo- 
les, que antes dellos no las había. 
Francisco López de Gomara, en su 
Historia General <>■■ las indias, entre 
otras cosas (que escribió con falta ó 
sobra de relación verdadera, que le 

dii ron), ili [ue no había ratones 

en el Peni hasta el tiempo de Blasco 
Xiiñez de Vela. Si dijera ratas (y 
quizás lo quiso decir) de las muy 
grandes que hay en España, babia 
dicho bien que no las hubo en el 

Perú. Ahora las hay en la costa en 
gran cantidad, y tan grandes, que 
no hay galo que ose mirarlas, cuanto 
acometerlas . . . Ratones de los 
chicos hubo muchos, llamantes Ucu- 
rhat. (Comentarios reales, p. I, 1. IX 
c. XXII). Examínese esta voz 
ucucha y recuérdesr que en (.'hile 
todavía los repulidos dicen lagu- 



cha y laucha, formas que Lenz 
con gran ligereza llamó «artificia- 
les», cuando son las que más se acer- 
can á su origen. ¿Quién no ve 
que la ucucha (el ratón) ha veni- 
do evolucionando en la'cucha, 
lagrucha. laucha, laucha? si 

esto no fuera cierto, era de creer que 
no existia la fonética; y, sin embargo, 
con ella explicamos los vulgarismos 

chilenos launa (de laguna), áuja 
(de aguja), para no citar sino los 
más parecidos á laucha. (Véase (i.) 
El que laucha ó ¡laucha aparezca en 
el Dice, araucano de Fehns, no 
significa sino (pie este autor hallo 
esta voz en Chile, y. viendo que no 
era española, la colocó en su Cahpino 
Chileno-Hispano, sin averiguar nada 
más. Asi hay en todos los diccionarios 
de las lenguas americanas muchos 
vocablos tomados no sólo del español, 
sino también de las demás lenguas 
vecinas, porque el antiguo misionero 
no cuidaba sino de recoger los que 
oía en una nación, sin examinar si 
procedían o nó de otra lengua (pie él 
no conocía. Al filólogo moderno le 
toca este trabajo, aunque por falla de 
dalos puede ser en muchos casos 
bien difícil o imposible. 

Lauchero, m. Jugador (pie 
aguaita la laucha y'sólo apuesta 
sobre seguro. — Jornalero que trabaja 
con la vagoneta llamada laucha. 

Lauchón, m., aum. d- laucha. 
Joven algo crecido, pero delgado de 

cuerpo y de cara. 

Lauda Sion, ni. Secuencia (pie se 

reza en la misa de la festividad del 
CorpUS V escrita por Sanio Tomás de 
Aqllino. Es e\pl'. (pie debe registrar 

el Dice., porque se osa no solo cu 

Liturgia, sino también cu MÚBÍ08 



LAU 



LAV 



Sagrada. — Otros nombres de salmos 
v de cantos, tomados del laudare 
latino, el Laúdate, Laúdate friten, 
no necesitan registrarse, porque no 
son de tanto uso. 

Laudes, f. pl. Una de las partes 
del oficio divino, que ee 'Vire después 
d maitines. Por más que algunos lo 
usen como m. (los laudes), es f., 
lo mismo que en latín. Hasta Pereda, 
dolo en laacep. anticuada de cala- 
banza», incurrió en error acerca del 
ro: " Y entienda V. que para 
cantar eSOS laudes U0 había para 
qué entonar el otro día tantos 
vituperios). (Sabor ¡le la tierra- 
\ XVII). Pance que la explicación 
del género m. deltc buscarse en la 
imbre de los eclesiásticos de 
decir: Los mallines y laudes. Asi como 
- dos partes del rezo van 
unidas, asi las unieron también en el 
- 
Launa, f. Corrupción plebeya de 
laguna. Vea-- G.— Y aun para nom- 
brar la hora de la una le parece al 
vulgo muy afectado pronunciar asi 
y dice también launa.— Tratándose 
de urna, que corrompe en una, sí 
que dice la una. 

Laiuki., m. Lauri . laurel 

real ó laurocerezo. Los tres nombres 
le da el Dice. — Laurel rosa, admitido 
■ ! ultimo Dice, como sinónimo de 
Jri y contra las prob 
de Orellana, que lo desechaba por 
inútil y por venir del francés lavrier- 
rote. 

LAURÉOLA, f. Es esdrújulo sola- 
mente, á diferencia de auréola, que 
minen aureola. 
I. w RBTAJTO, na, adj. Pertene- 
te á Loreto, ciudad de Italia. 
0. mi. con la palabra letanía. Sólo 



con esta voz, admite el Dice, este adj. 
cuando ya podría campear por sí solo. 
Santuario lauretano, Revista 
lauretana. 

Dais Dko. Expresión latina, que 
significa alabanza á Dios. Suele po- 
nerse al fin de los libros, en acción 
de gracias por haberlos concluido, y 
por eso Iriarte [a usó como sinónima 
de «acabóses: 

Vamos, mi querido suegro: 
Venga esa mano, y seamos 
Amigos. Ya me arrepiento 
De habei sido un badulaque. 
La novia pido, y taut Deo. 

{Kl Señorito mimado, III, 4.*) 

Creemos que el Dice, debe aceptarla 
en su significado general. 

Lause, m. Piojo. Jinchos usan 
i sta voz, porque la han aprendido de 
ingleses y alemanes. En inglés es 
luase, que se pronuncia liias, y en ale- 
mán, laus, f. 

Lavabo, m. Véase Lavatoui >. — 
Se confunde también con cornijal, ni.: 
lienzo con que se enjuga [os dedos el 
sacerdote al tiempo del lavatorio en 
la misa. — Debe el etimologista del 
Dice, corregir lo que dice en esta voz: 
que lavabo es la primera palabra del 
salmo XXV. Las primeras palabras 
de este salmo son: Jtnlica aie. Domine, 
y Lavabo «i la primera de la segunda 
mitad, que es la que se reza en la 
misa. 

Lavada, f. En castellano hay lava- 
torio, lavado y Itiriimiento, masculinos, 
y lavadura, f., pero no hay lavada. 
El baño ó loción que se da a los 
metales para limpiarlos de impurezas, 
se llama lava. También se usa, espe- 
cialmente en farmacia, lavación por 
lavadura ó loción. Loción es también 



278 



LAV 



LAW 



termino culto, pero más propio de la 
farmacia. 

Lavadero, m. i Lugar en que se 
lavas, dice el Dice.; en lo cual no 
sallemos si querrá incluir el conocido 
americanismo definido así por Ortú- 
zar: «paraje del lecho de un río ó 
arroyo, de donde se sacan arenas ó 
pepitas de oro, (pie se lavan allí 
mismo, agitándolas dentro de una 
naveta de cuerno [ó en la chaya, 
véase esta voz, 2.° art.] en la corriente 
del agua, para que esta se lleve la 
tierra». Mejor seria reconocer expresa- 
mente esta acep., ijne es de uso gene- 
ral en Unía America, y asi mismo la 
correspondiente en el v. lavar. 

Lavandería, f. Anticuado lo 
declara el Dice, y remite á Lavadero: 
"lugar en que se lava". Kn Chile se 
usa tanto como lavadero en esta acep., 
y además en la de-tienda en que 
Be recibe por pago ropa para lavar. 
En algunos casos esta lavandería 
nene el lavadero en la misma casa; 
pero en otros lo tiene más distante, 
en un local mas exteuso y donde el 
terreno ó la propiedad valen menos. 
La voz es de excelente formación y 
debe aceptarla el I »¡ee. eu ambas 
aceps. 

Lavándii.a, f. También está anti- 
cuado en el Dice, con remisión a 
ESPLIEGO; mas esa nota debe desapa- 
recer, porque todos 1" usan, aunque 
estropeándolo, al hablar del agua que 
se fabrica de las llores de esta planta. 
Por eso sería justo dejar como co- 
rriente esta voz, para que se iliga 
agua de lavándula (ó de alhucema <> 
ilc espliego), en ve/, de agua tí? la 
vanda ó de la Banda ó de La- 
vanda, como dicen muchos. 

Lavaplatos, m. Bav que decir 



y repetir bien claro á todos los chile- 
nos que el nombre castizo de este 
aparato es fregadero.- «banco donde 9 
ponen los artesones ó barreños en que 
se friega. Hay también fregaderos 
hechos de fábrica». 

Lavatorio, m. «Acción de lavar 
o lavarse; ceremonia de lavar los pies, 
que se hace el jueves santo; ceremonia 
(pie hace el sacerdote en la misa 
lavándose los dedos después de haber 
preparado el cáliz; cocimiento medi- 
cinal para limpiar una parte externa 
del cuerpo; lavamanos», esto es: «de- 
pósito de agua con caño, llave y pila 
para lavarse las manos». Todo esto 
significa lavatorio, y nó más; asi que, 
hablan y escriben mal los que lo 
confunden con lavabo, palanganero y 
pajecillo, que son los nombres que 
tiene el mueble en (pie se coloca el 
recado para la limpieza y aseo de una 
persona. — Agttamanil, m.: jarro con 
pico para echar agua en la palangana 
o pila donde se lavan las manos, y 
para dar aguamanos; palangana o 
pila para lavarse las manos; por 
extensión, mueble de madera, hiero 
u otra materia, y generalmente, de 
tres pies, donde se pone la palangana 
para lavarse. — Mucho menos puede 
llamarse lavatorio, «orno muchos 
dicen aquí, la simpl i alangaim 

n / alancana, jofaina o aljofaina, bacía. 
Kn algunos pueblos del Norte dicen 

lavador. 

Lavaza, f. I. a que aquí llamamos 

lavaza es espuma de jabón. Lavazas 

solo se usa en pl. y significa: «agua 

sucia o mezclada con la porquería de 

ln ipic ge lavo en ella ". 

Lawn tennis, m. Voz ¡u 
que se pronuncia Imi tenis, raqueta 
en el prado o campo. Con ella se 



LAZ 



LAZ 



279 



designa un juego inglés de pelota a 
campo raso, parecido al volante espa- 
ñol. Si Be ha de admitir, porqoe está 
en uso en todas partos, habrá (pie 
darle furnia castellana, escribiéndolo 
tal como se pronuncia: lonienis. 

LAXISMO, m. Sistema ó doctrina 
en ipii- domina la moral laxa Ó 
relajada. Falta esta voz en el Dice. 

Laxista, com. Partidario ó secuaz 
del laxismo. Hace Falta en el Dice. 

LAXITUD, f. Calidad de laxo, qae 
• . lifica Hojo ó que no tiene la tensión 
que naturalmente debe tener.— I. os 
que dicen exétera, Exequiel, y 
escriben expléndido, expontá- 
Iieo. son los que confunden la verda- 
dera y única laxitud con la lasitud: 
Fallecimiento, cansancio, falta de 
vigor y de fuerzas. 

Lazareto, m. «Hospital ó lugar 

fuera de lo poblado que se destina 
para hacer la cuarentena los que vie- 
nen de parajes sospechosos de enFer- 
medad contagiosa. || Hospital de 
leprosos». Así el Dice. — Entre nos- 
otros el lazareto es hospital de vario- 

Lazarista, m. (El que pertenece 
á la orden hospitalaria de San Lázaro, 
dedicada á asistir 4 los leprosos», Así 
el Hice. — En Chile llamamos /*':■/- 
ruta al sacerdote de la Misión, 
fundada por San Vicente <\<- Paúl. 
Kl nombre no es chileno, sino Francés, 
tomado de la Casa de San Lázaro, 
que Fué la cuna y sede principal de 

1 Congregación. (Jomo es de uso 
universal, debe ya admitirlo el Dice. 

Lázaro, m. «Pobre andrajoso. 
Llám ise a-i por alusión al Lázaro 
mendigo del Evangelio». Asi decía el 
Dice. Me Ahí. 1 idades y creemos que 

td JU-to eSta TOZ qlle ha 



seguido usándose en el sentido general 
ya definido; por lo cual tiene la misma 
razón de ser que Benjamín, Caco, 
Caín, Hércules, Judas, etc., admitidí s 
en el Hice. 

Don Gabriel sirva >le ejemplo, 
Pródigo Alejandro ayer, 
V hoy tan Lázaro que vive 
Solamente porgue lo es. 

(Tirso, En Madrid y m muí caca, I. ú.') 

Mira ese San Lázaro 

(¿ue. cual hijo pródigo, 
Va buscando fábulas 
Por el minuto lóbrego. 

(F. de Avila. Entremés iltl Mortero). 

Otros dicen un San Lázaro, Estar 
como vn San Lázaro ó hecho un Sun 
Lázaro, siendo (pie la Iglesia nunca ha 
canonizado á este Lázaro, que no 
tiene más existencia que en la pará- 
bola evangélica. «Heos castigado en 
los reyes, en los sacerdotes, en el 
pueblo, que está leproso, hecho un 
San I. azaro, y no aprovecha». (Fr. 
Alonso de Cabrera, Martes después 
del 1.' dom. de Cuaresma, cons. .">.*) 
«Y crea usted, señor Montanches, 
que, mientras una mujer 110 tuviere 
una pierna como mi cuerpo, y el sino 
como mi San Lázaro, acribillado de 
hilas y ungüentos, no la darán limos- 
na». (Barrionuevo, Entremés del 
triunfa de lux coches), Sbarbi trae 
la fr. en esta forma: Estar hecho 
un Lázaro, ó un Sun Lázaro; y, 
completando la definición del Hice. 

de Autoridades, agrega que se dice 

«más comunmente de la persona que 
tiene su cuerpo lleno de llagas, heri- 
das, ulceras, pústulas, etc. Caba- 
llero trae: Como na San I azaro. 
VA último Hice., en la etimolo] ni 
ih- lazareto, reconoce que lazaras 



280 



LAZ 



LAZ 



eu el latín bajo significaba « leproso», 
y admite también á lazarino, na, ó 
lazaroso, na: el que padece el mal de 
San Lázaro», es decir la elefancía: 
«especie de lepra que pone la piel 
denegrida y arrugada como la del 
elefante». Todos estos vocablos, que 
son de la misma familia, están claman- 
do por Lázaro ó San Lázaro, (Al adj. 
lazarino le dio el B. Cádiz, con mucha 
gracia, acep. fig. : «El alma es la que 
viene enfermiza, hidrópica de sus pa- 
siones, paralítica de tibieza y lazarino 
de sus miserias; siempre insensible é 
indevota y disipada». Carla de 2:5 de 
Jim. de 1795). 

Lazo, m. Dióle ya el Dice, la si- 
guiente acep. : «Cuerda ó trenza con 
una lazada corrediza en uno de sus 
extremos, que sirve para sujetar á 
ciertos animales, como toros, caballos, 
etc., atrojándosela á los pies ó á la 
cabeza». «Nadie disparaba mejor las 
bolas ni detenía con el lazo, ya á los 
toros bravos, ya á los ligeros avestru- 
ces». (Valera, Genio y figura, XI). 
¿Tendría presente la Academia este 
pasaje de Don Juan Valera para la 
definión del lazo americano? Porque 
la verdad es que todavía ésta es defi- 
ciente. El lazo no sólo es para «sujetar 
animales]), sino para muchos usos 
más, comió, v. gi\, pan enlazarlos y 
llevarlos á donde se quiera, para llevar 
arrastrando algunas cosas, para sacar 
de las aguas maderas, ó personas ó 
animales que se vayan ahogando, y 
aun se usó en las guerras de la 
¡ndependencia americana del mis- 
ino modo que lo usaron algunos 
pueblos de la antigüedad y de la Edad 
Medía. Basta nuestros araucanos, 
según testimonio de Mirilla, usaban 
como armas de guerra 



í.azoi de fuertes mimbres y bejucos. 
Tiros arrojadizos y trabucos. 
{Araucana, c. I): 

ya que no tenían animales vacunos, de 
cuyo cuero pudieran hacerlos más resis- 
tentes. El lazo chileno es de este cuero. 
generalmente de una sola hebra 
(tiento), Bobada y retorcida, del 
grueso de un dedo, como la guiíuhtlela 
española, y á diferencia del lazo argen- 
tino, que es de tres tientos. Coiné 
éste, tiene de diez á quince brazas de 
largo; en un extremo lleva argolla de 
hierro para unirlo al ¡ eguál, y en el 
otro, que es el que lleva la lazada, 
termina con una punta trenzada para 
que tenga mayor peso al lanzarlo. 
Esta punta se llama yapa. — l". t. en 
la acep. de meto, que vimos en 
Látigo. Salir del /"-■", Entrar al 
lazo. Se dice del jinete y del caballo 
que salen del espacio de cancha 
abarcado por el lazo, ó (pie después 
de haber salido, vuelven á entrar 
en el. — En vista de estos datos, pedi- 
mos que se complete la definición 

del lazo americano. 

Lazo, apellido. En castellano se 
escribía antiguamente Lasso, del 
latín lasan*, cansado, que se confun- 
dió euii el vascuence lasa, flojo, suelto, 
ipii 1 dio en la Buakalerria un nombre 
toponímico y un apellida Lato. (Cela- 
dor, Dice, ile Cení., voz Látigo). 
Oarcüasío (García Lns.*,* I de 'a Vega, 

principe de la poesía española, escri- 
bir», como toda mi familia, Garci l.as- 

$0, Mas, después i|lle se acabo la 

costumbre de escribir doble ¡¡ en 
todas las palabras que en latín la 
llevaban, se dejo de escribir también 
Lateo y se adoptó la forma Lato\ sin 
embargo, ( lontu á Isaza < n riben 



LE 



LE 



281 



todavía Lasso y Laso. El chileno 
Lazo no puede provenir sino del error 
de confundir el apellido con el nombre 
común Inz't, ó de la equivocación de 
algouoa que igualan la .- castellana, 
que es interdental, con la z italiana, 
.¡lie equivale a ts ó ss. No hallamos 
otra explicación para esta aberración 
ortográfica. 

1. c. Abreviatura que significa 
en el lugar citado, ó en latín, loco 
cita!". Hace falta en la lista del Dice. 

I.k. ac. y dat. del pron. él y dat. de 
fila. Como ac. de < ; /, dicen todos los 
..: COS j también la Academia, 
que, tratándose de personas, es prefe- 
rible á la forma lo, que también se 
usa como acusativo y que debe reser- 

-•■ para las <u>a-. sin embargo, en 
el Padrenuestro decimos: «El pan 
nuestro de cada día, dánosle hoy»; 
sin duda para evitar lo concurrencia 
desagradable de dos oes (dános/o li«y). 
En Chile somos mas hutas que 
, pero ya nos iremos enmen- 
dando. — Víase La. — Véase Sk. — 
Usamos un le como sufijo ó enclítico 
de algunos verbos é interjecciones, 
que parece ser exclusivamente chileno: 

ándale, ándele, ándenle, 
córrale (también en las tres infle- 
xiones), camínele, atráquele, 
dígale, (ídem), ¡épale! ¡huífale! 
¡opale! En algunos verbos, como 
. apúrale, se explica el le 
fácilmente: en meter y picar, porque 
reproduce al b. caballo, muía, cabalga- 
' (meterle espuelas al caballo, 
picarle los i jares); en apurar reprodu- 
i •• al i. paso; pero en andar y correr no 
parece ser reproductivo del s. camino, 
que sería el único admisible para el 
-.mido. Por esto y ]>or la cita que 
vamos á hacer, nos inclinan 

Dice til Cbil t III, 



pensar que éste es un vicio recibido 
del vascuence. En la pieza n. 122. 
de la Colección de entremeses, l 
bailes, jácaras y mojigangas, que 
formó Don Emilio Cotarelo y publicó 
en la Nueva Biblioteca de A ¡dores 
Españoles, habla así un gracioso y 
aventurero, burlándose del castellano 
de los vizcaínos: 

¿También do pase á Vizcaya 
Con un bolsón 'le doblones, 
Doni'e hice un gran empleo 
I >.- beatillas j algodones? 
Á donde sidra le bebes 
Y manzanilla le comí 8, 
Desnudo en piernas lu ' 
Por la montana le torret . 
De una hei mosa vizcaína 
Dios Cupido enamoróte, 
Mal viaje que le bagas, 
Que nunca ií casa le torm s. 

Ojalá el sapientísimo Don .Julio 
Cejador, que ha escrito y continúa 
escribiendo maravillas sobre el éuska- 
ro, nos dé luz sobre este punto. Para 
lo que pueda servir, apuntamos este 
otro dato. En unos entremeses atri- 
buidos á Tirso de Molina se lee dos 
veces la forma andado (añiladlo), 
que puede tener alguna relación con 
nuestro le: 

Andallo, cantaradas, 

Que h<>\ *■- el día de las palabras. 

(7.7 ' c. II). 

Anilallo, que á este paso llevo talle 
De fundar un convento en esta calle, 

esc. III). 

— Es vicioso, por inútil, el le que 
agregan algunos palurdos é ignoran- 
tes en frases como éstas: «Se me lo 
. el pnñui lo¡ Se me le perdió el 
sombrero; To se lo soltó la liga 

B8 






2*2 



LE 



LEA 



(Se le solió). Xo se confunda 
le con el le que entra en l;is combi- 
naciones que Bello llama ternarias 
y constan, según el, de un acusativo 
reflejo, mi dativo superfino y un da- 
tivo propio, colocados en este mismo 
orden; v. gr.: tHágasemele una aco- 
gida cariñosa; c as I ii/aesemele ; » ó 
también anteponiéndolo al v., aunque 
no lo diga el autor: "Pido que á 
este niño se me le enseñe bu obliga- 
ción; y, si es necesario, que se me le 
castigue.* La diferencia entre estas 
construcciones castizas y el chilenis- 
mo está en que el le de aquéllas es 
verdadero pronombre personal, por- 
que se refiere á una tercera persona, 
y el le de éste no tiene á quién refe- 
rirse. — Hay también otro le vicioso 
en vez de les, comunísimo en Chile y 
en todas partes, y del cual no se han 
escapado ni los clásicos. «Esta fíente 
no le tiene miedo á las halas; 
Nosotros no le hemos dado que 

sentir ,i ellos». (Ejemplos puestos por 
liamos huarte). Esto no tiene actual- 
mente otra explicación que la mala 
pronunciación de le por les y la igno- 
rancia y descuido de algunos cajistas 

y correctores de pinchas; mas, aunque 

sea, como dice Cuervo, uno de los 
errores mas geniales de nuestra len- 
gua, no hay por qué dejar que se ex- 
tienda y propague, por mas que lo 
hayan defendido algunos como Etivo- 
dó y aunque incurrieron en él algunos 
clásicos. Si queremos que no se 
confunda el Bingular con el plural y 
que se guarden las leyes mas elemen- 
tales de la gramática, es indispensa- 
ble que iodos los que escriben pongan 

mas atención en cíe punid. No para 

mi consuelo, pe aino para que 

\ean en loa demás la fi aldud de 



vicio, agreguemos á las que trae 
Cuervo las siguientes citas: 

Embarcarme quiero n España 

V darle á mis males fin. 

(Tirso. El Burlador, I. '.'.'i 



iSe le diesen á los religiosos que allí 
viviesen cuatrocientas y cincuenta 
libras». (Sigüenza, Crónica, p. 111. 
1. I, c. XV). «Conozco algunas per- 
sonas, que me tienen harto lasti- 
mada..., por haberse apartado de 
quien con tanto amor se le quería 
dar por amigo». (Santa Teresa, 
Moradas, IV, c. III. Y cuatro veces 
mas en la misma obra). En cantares 
populares y en autores modernos es 
mucho más frecuente. El caso mas 
antiguo que hemos hallado es éste, 
del Marqués de Santillana, Don Iñigo 
López de Mendoza, en el «Cantar que 
fizo á sus fijas, loando la su fermo- 
sura»: 

De e¡-]>ina~ trahí 
K de oro las crespinas, 
Sembradas de perlas linas 
Que le aprietan >n- cabellos. 

— Delen, por denle. Véase Dar. 

Leader, m. Voz inglesa, que se 
pronuncia lidoer, y significa guia, co- 
ductor, jefe, capitán, caudillo, corifeo; 

lo mismo que nuestro antiguo y 
castizo adalid, del cual es posible que 
se derive el ingles. Si adalid, castella- 
no y mucho unís hermoso, significa 
"guia y cabeza, o muy señalado 
individuo, de algún part ido, corpora- 
ción o escuela", ¿á qué viene el 
emplear lili Vncahlo ¡líeles, mas feo 
y ile mas Borda pronunciación, para 

designar á los jetes ó «muy BeGalados 
individuos» de los partidos |«'lii í 



LEC 



LEC 



288 



Oigamos á nuestros clásicos: a Y más 
si las armas y letras traen por guía y 
adalid á la fermosura». (Quijote, 
p. I, c. XLII).« Avisóles su adalid de 
loa puestee donde habían de acudir». 
(Cervantes, Rmeonele a Cortadillo). 
«El santo Fray Juan de Colmenar, 
que iba como por capitán ó adalid 
escuadrón, dijo en alta voz á 
todos les que iban con él». (Sigüenza, 
. p. III, 1. III, disc. IÍ).— La 
etimología de adalid, es el árabe 
•nldalil, guía, indicador. 

Lealdad, f. Lealtad, y anfc. ieal- 
tanza. Bien podría registrarse en el 
Dice., como ant. también, la primera 
forma, porque fué usada por algunos 
clásicos, entre otros Estella, y, en rea- 
lidad, es más conforme á la fonética 
castellana, que convirtió la / latina en 
d : candad, amabilidad, verdad, Entre 
los modernos no faltan quienes dicen 
'. escriben todavía lealdad. 

Leco, ca, adj. Abreviación de 
patuleco. Véasele en su lugar. 

I.ki hada, f. En castellano sólo se 
llama asi la de los albafiiles y la 
i de que se fabrica el papel. — Lo 
que aquí llamamos lechada de 
cuten es emulsión: «bebida azucarada, 
de aspecto lácteo, que se prepara 
endo en agua ó alcohol semillas 
machacadas, gomas, ferinas, bálsai 

La '!■ 1 cuh i chileno se Baca de 
la flor de esta planta. 

Lechk, f. Leche al pie de la 
Asi anuncian en Chile el puesto en 
que- se vende leche de vaca, ordenada 
en presencia di 1 comprador. Es bien 
dicho y no puede reemplazarse con 

léela , que son VOCCS 

: general. — Leche cre- 
ma: postre 'i- cocida \ batida 
yemas de huevo y azúcar, En 



España y en Chile (no nos consta si 
también en otras partes) se llama, 
además, h la, porque asi apa- 

rece á la simple vista, por el batido 
de claras de huevo con azúcar que 
se le pone encima. — Leche de gallina, 
se llama en España una planta herbá- 
cea ele la familia de las liliáceas; en 
Chile es el huevo fresco o del día, 

pasado por agua. — Leche de 
tigre, loe. fig y fam. con que de- 
signamos humorísticamente el aguar- 
diente y otros licores tan fuertes como 
él. No se puede negar que es ingenio- 
sa. — Leche nevada: lo mismo 
que leche crema. — Sobre todo 

leche y sobre leche nada: proverbio 
con que indicamos que la leche se 
puede tomar sin hacer daño, después 
de cualquier alimento ó bebida, y 
después de ella, nada. 
Lechear, a. Muy usado es en 

Chile en vez del castizo ordeñar: 
«extraer la leche, exprimiendo la 
ubre i. Por lo que dicen Arona, del 
Perú, y Gagini, de Costa Rica, el 
significado de este v. en aquellas repú- 
blicas es dar su beneficio la vaca, y de 
ahí ha provenido la confusión con 
ordeíiar. Jamás ha habido en castella- 
no v. lechear, sino solamente adj. 
/. El v. que se usó antiguamente, 
pero nó en el significado de «ordeñar», 
sino de «amamantar», fué alechar, 
(pie no aparece en el Dice., pero sí y 
varias Mesen las versiones antiguas 

citadas en la Biblia de 8cÍ0: " l'ai'a 
ahí liar: ut darem lac filio meo». 
(111 Reg., III, 21). «Porque alechéis: 
ut sugatis». ( Isa., I.XVI, 1 1). tAle- 
charon sus cadillos: lactaverunl 
católos siiomi. (Thren., IV, :;). Tam- 
bién se halla el participio de presente 
a la antigua, alechán en ('anta- 



284 



LEG 



LEC 



res, VIH, l (sugentcm libera); en 
Isaías. XI. 8: "V solazarse h&alecMn 
sobre forado de víbora: Et delecta- 
bitnr infans ab abere super foramine 
aspidis»; td., XL, 11: tAlechantes 
guiará: foetas [oves] ipse portabit»; 
[d., XLIX, 23, un s. derivado del 
mismo v.: «Tus alechaderas: múrices 
tuae»; Thren.. II, ll : «En desfa- 
llecer niño y alechán en plaza de 
cimlad: Qnum deficeret parvnlus et 
lactens in plafceis oppidi». Lo general 
en nuestro chilenismo es conjugarlo 
solamente en las inflexiones en que 
no si' percibe el sonido de la segunda 
e, que se convierte en i, como en 
todos los verbos en ear. Por eso se 
oye lechar, lechaba, lechan- 
do, lechado, en vez de lechear= 
lechiar, etc., y muy rara vez se 
oirá lecheo, lecheas. 

Lechero, ka. Como sustantivos 
significan el hombreó la mujer que 
venden leche; por consiguiente, dicen 
mal los que en Chile designan con 
estos nombres al ordeñador y ordeña- 
dora. — Como adjs. solo significan: 
«que contiene leche ó tiene alguna 
de sus propiedades; aplícanse & las 
hembras de los animales que se tienen 
paia que den leche, como ovejas, 
cabras, etc». Por tanto, no debe de- 
cirse Industria lechera, sino 
solamente Industria de la leche, ó 
lechería, quesería, según los casos. 
Industria láctea seria pedantería 
imperdonable. -Lcc/iera, f. fig. Por 
alusión a la conocida fábula de 
Sumauiego l.ii Lechera, empléase esta 
voz, generalmente en fr., para motejar 
al que so fabrica en su magín toi res 
o c istilloa de viento que no están 
conformes con la realidad de la i ida. 
Va es tiempo de que In admite el 



Dice., y así, de una manera general, 
porque todavía no hay fr. ni loe. 
particular que encierre todo su sen- 
tido, aunque Caballero trae ('omn la 
cuenta de la lechera. — Faca lech¡ 
fig. y fani. Persona muy generosa, 
que, servida y halagada por otra, da 
a ésta cuanto le pide. — Institución 
de donde saca uno mucho provecho, 
generalmente por medios ilícitos, o El 
liseo es la vaca lechera de muchos». — 
Industria o negocio que no demanda 
grandes gastos ni trabajo y produce 
pingües utilidades. Es loe. de USO 
corriente en Chile y bien puede 
admitirse. 

Lecho de Prochi stbs, loe. fig. 

«i Aplicase á aquel principio ó regla que, 
no prestándose por su índole a re- 
cibir modificación alguna, Be pretende 
aplicar indistintamente a todos los ca- 
sos, de cualquier naturaleza que sean. 
El origen de esta fr. proviene de un 
célebre bandido de los tiempos fabu- 
losos, natural del Ática, llamado 
ProOTUStO, quien tenia en su 
Cueva una cania, solirc la cual tendía 

á los pasajeros que no habían podido 
escaparse de su ferocidad, estilando 
el cuerpo del infeliz cuya estatura 
era menor que el lecho, y amputando. 
por el conl rarío, las extremidades de 
aquellos que le superaban en longitud. 
Fué muerto por Teseo, el héroe mas 
célebre de aquellos tiempos después le 
Hercules. Algunas personas dicen y 

escriben Procusto, aunque impro- 
piamente!. (Sbarbi, Florilegio dt re- 
franes y modismos"). También es int- 
piopio PrOCruStO. |Hitque la verda- 
dera forma es Procrusles. La loe. es de 
harto uso y ya la Academia no debe 
\aeilar en aceptarla, lie aquí algunas 
autoridades; 



LEC 



LEG 



285 



_m concejil 
De qne ninguna Be excluye, 
ime <•! moderno Pindó 

! 
Y que mi juicio y mi cuno 
Km nn ruin.ir.ee formule. 

le Procusto 
A tal joya tal estuche. 
(Iireto.i, 

c Acomodando, n nuevo lecho 

dé Procusto, las máximas y pensa- 
miei - ;i las acciones y 

tendencias utilitarias» (Antonio I' - 
navides, Discurso leído en la Acad., 
Memorias, t. ¡\", pág. 368 l. iCnando 
- promulgan cánones, lech 
tlr Procusto, á que los hechos no 
nos también tener 
por co>a segura...». (Benot, Prosodia, 
pról.. II). "Por más que aban 

cu atormentarle Bobre el lecho </<• Pro- 
cru-ites». (Agustín Darán, Memorias 
de ' b. II, pág. 292 

■ ¡bió '-1 nombre 
Lechuga (Como cna). Loe. \i<s. 
un. ron que Indicaí una 

i mi y fresca y lozana- 
Xo aparece en el Dice. Caballero la 
en pl.: Como lechugas: familiar- 
mente, lo muy fresco y lo muy verde. 
Lechuza, íig. Dejándolo f. pira 
la mnjer y haciéndolo m. para el 
hombre, lo aplicamos al individuo 
albino, ó al rabio qne tira á albino. 
Por i ó insulto Be los 

i. El Dice, solo 
autoriza para llamar lechuzo y lechi 
adjs. y ■ il hombre y á la 

mujer q . mojan á la lechuza 

■juna de bus propiedades», que 
en i -o ca o podría ser el color de la 
!. del polo y de los ojos. — «Tiro 
qne falla en la labor de de una mina». 
(Echeverría y Reyes). No hemos 



podido comprobar esta acep., porque 
nadie nos lia dado noticia de ella, 
aunque hemos preguntado á muchos. 
Es posible que sea muy local, aunque 
i bien aplicada, porque todo tiro 
fallido produce un ruido sordo seme- 
jante al grito de la lechuza. Mas 
geueral es llamar vieja el tiro ó 
disparo que no hace explosión. 

Leg'ajar, a. Diñase enlegajar; 
•< reunir papeles formando legajo». 

Legar, a. «Dejar una persona á 
otra alguna manda en su testamento 
ó codicilo, es la acep principal y 
más usada, sin que hasta ahora se le 
haya dado la fig. correspondiente. 
Xo hablan pues á la castellana sino 
á la francesa los que dicen, por 
ejemplo: «Legará la posteridad una 
obra inmortal; Los malos hábitos 
que nos legara el despotismo; El 
pueblo griego nos legó obras ma- 
i todos los géneros». Si no 
interviene testamento ó codicilo, ó 
si no -o sostiene en toda la cláusula 
la mi de testamento, testador ó 

iicia. no es propio usar osle y.; 
■ .i dijur, transmitir, pasar, 
. dar, según los casos, y sin 
;ir las infinitas frases que pueden 
formarse con éstos y otros verbos. 
Esta es también la di ctrina del P. Mir. 
HSIABLE, adj. Que es capaz 
de ser legitimado. Moroco la admi- 
sión en el 1 »¡ee. 

Legitimado, da, adj., part. de 
legitimar, y ú. t. c. s. < lomo es de 
tanto uso en el foro, debe tener lugar 
propio en el Dice., como lo tienen 
par: icipios de monos importan- 
cia. — Lo mismo decimos del part. 
de presente legitiman te; ambos en 
esta acep. de legitimar: «hacer f 
:il bi ¡o que no lo ei n 



286 



LEÍ 



LEJ 



Legitimador, ra, adj. y ú. t. 
c. s. Más vale admitir legitima 

Legua. De á legua, in. adv- 
fig. Dígase Á la legua, A legua, .1 
leguas, De cien legua*, ¡Je muchas 
leguas, Desde media legua: «desde 
muy lejos, á gran distancian. 

Leguario, m. Piedra miliar ó 
miliaria. Esta voz es propia de 
Bolivia, y los pocos chilenos que 
la usan son los que están en los 
términos de Chile con aquella repú- 
blica. 

Lkgumbbe, f. En las provincias 
del Sur, todo guiso de legumbre 
verde ó seca. — Guisantes (arvejas) 
ú fréjoles secos. — La legumbre españo- 
la es «todo género de fruto ó semilla 
que se cría en vainas; por extensión; 
hortaliza.» Para el caso que anali- 
zamos úsese mejor menestra, «gui- 
sado compuesto con diferentes hor- 
talizas y trozos pequeños de carne ó 
jamón. || Legumbre seca, V. m. en 
pl. || liación de legumbres secas que 
se suministra ;i la tropa, presidiarios, 

etc.» 

Legumbrera, f. Hasta con 
ensaladera: fuente honda en que se 

sirve la ensalada en la mesa. 

Leíble ó legible, adj. 

Leída, f. Lectora, acción de la r_ 
Se usa en (.'hile y, según parece, en 
tocia América. Cío lo despreciau Cuer- 
vo ni Cejador, por estar bien formado; 
Bolo falta que lo admita el Dice, 

Lkído, da, adj., pan. de leer. Loa 
extranjeros residentes en Chile usan 
el barbarismo Misa leída, en vez de 
rezada (en contraposición á la canta- 
da), 6 /airada (en contraposición 
a la solemne), que es como pe dice 
en castellano. ¡' 'nidada con contami- 
narse, aunque en |al ni lil Úrgii 



diga también missa hela, légere mis- 
sam.' El castellano, que Carlos V 
dijo ser la lengua más apropiada para 
hablar con Dios, es mas respetuoso 

en lo que se refiere al culto divino; 
por eso, ¡qué diferencia entre misa 
rezada y misa leída! 

Lejos, adv. aPor galicismo juzga- 
mos, dice el P. Mir, el uso de la 
palabra lejos de, al estilo de la fran- 
cesa loin di. a manera de conjunción. 
Con harta frecuencia óyense locucio- 
nes á este tono: Lejos de callar, habló 
á destajo; Vosotros, lejos de meditar, 
estáis distraídos». Con toda atención 
hemos leído el largo art. que el sabio 
autor consagra á este modismo, y 
confesamos que no nos ha convencido. 
1 Huido por cierta su afirmación de 
que nunca lo usaron los clásicos, y 
que sólo empezó á oírse en el si- 
glo XVI II «con la mezcla y liga 
francesa», no vemos repugnancia en 
su significado para este uso. En 
efecto, lejos significa; tá gran distan- 
cia, en lugar ó tiempo distante o 
remoto; y ú. t. en sentido lig. Está 
muy lejos de mi ánimo», l'ues bien, 
esta gran distanda entre una acción 
y oda es lo que se expresa con el 
lejos castellano y con el loin frai 
y tan grande, que ambas acciones 
aparecen a veces como contrarias, 
como si la una corriera hacia un lado 
y la ol m al Ol ro. 1 bigamos la prui ki 
con las mismas frases clasicas que trae 

el P. M ir; «Tan lejos esta de convertir- 
Be, que, en vez de aborrecer el pecado, 
le comete'». (Garau). suprímase la 
comparación encerrada mtan...qui y 
quítese el v. estar, que muchas \ 
no ha¡¡ necesidad de expresar, y 

qU( dará la fr. á la moderna. ■ El alma 

tocada de Dios, cuando El le habla, 



LEJ 



LEJ 



;t todo otorga, á todo dice de si, tan 

i de resistir á sus razones, que se 
derrite á sus roces i Pedro Vega). 
Quítese la comparación tan.. .que, y 
la clausula, no sólo do perderá en el 
- ;do, sino que ganará en concisión 
y energía. «El pecador, que, por 
entn -us vicios y al deseo de 

• - api titos, deja de frecuentar 
divino sacramento, tan lejos de ha- 
llarse aventajado en rosa alguna, que 
antes le faltarán las fuerzas y se 
hallará seco como el heno al sol»- 
(Id.) Puede hacerse la misma prueba 
con igual resultado. Pero mejor aún es 
esta cita: «El Padre Maestro Fray Luis 
de (¡ranada, muy lejos de caer en 
este despeñadero en que peligran tan- 
iba hallar aquella tierra bue- 
na que diese fruto colmado». (Lie. 
Muñoz). Quítese el adv. muí/, porque 
no hay necesidad de encarecer tanto 
la distancia ú oposición entre una y 
otra idea, y Be verá con toda claridad 
el uso legitimo y el sentido propio 
del modií ondoa razones, 

que no alcanzan aserio, tratad P. Mir 
de defenderse de la viva luz que irradia 
o: l.* Que el muy lejos debe 
tomarse por muy a/parlado, muy 
alejado, muy ajeno; 2. a Que el modis- 
mo lejos de requiere oposición, y en 
no la hay. Respondemos: 
No hay necesidad de hacer adj. el 

. ni loes en castellano, aunque 

asi lo diga Bello, fuera de la expre- 

. en que está osado 

en vez de lejanas. En este modismo 

- empre adv., como lo son además 
de, fuera de, desde que, y otros con 
empiezan algunas prop 

subordinadas. Oposición 

ibíén hay enl re el despeñadero del 
me uo daba fruto para 



la predicación, y la buena tierra, que 
da fruto colmado. Mucho se apegó 
a la letra el Padre al querer ver esta 
oposición en los simples verbos caer 
y hallar. Por lo demás, lo único que 
sacamos en limpio de todo su largo 
alegato, es, que los clásicos nunca 
usaron el lejos dé solo, sino acompa- 
ñado de tan, cuanta, muy. Demos 
que así sea: ¿qué inconveniente hay 
para quitarle esa muleta y dejarlo 
que ande solo con sus dos piernas, 
que bien buenas y expeditas las tiene? 
Pero (pie es tomado del francés, 
y no debemos manchar con galicismos 
la pureza de nuestra lengua. Demos 
también que asi sea: ¿por que no 
hemos de aprovechar del vecino lo 
que, al par de ser más cómodo, más 
conciso y enérgico, no es contrario á 
la índole del castellano ni al signifi- 
cado de sus voces? Este es, precisa- 
mente, el desenvolvimiento legitimo 
ipu- hemos de dar á la lengua, porque 
ningún criterio humano puede aceptar 
epte se estancara desde la subida de los 
Borbones al trono de España. Pondé- 
rense ahora los modismos ni rrr. de t 
va laiiar de, con que se quiere corregir 
el lejos de, y se verá que no hay 
igualdad. Aquéllos significan simple 
sustitución de una persona ó cosa por 
otra, y éste, gran distancia y oposi- 
ción. Por eso, no dudamos (pie en 
algunos casos pueda y deba decirse 
i a vez ó en lugar di- ( En vez de me, /i- 
lar, estáis distraídos); pero tampoco 
nadie nos negará que (atando se 
quiere notar grande oposición, es 
mejor usar el lejos de. — Ir UllO, ó 

una cosa, lejos ó muy lejos. 
En sentido propio es castizo; pero en 
-•ululo fig, es galicismo rematado, 
que debe traducirse: prometer, adelan- 



288 



LEN 



LEN 



tar, alargar, dilatar, prever, an ■ 
despeñar. (Mir). — Llevar á uno. <> 
una cosa, muy lejos. Lio mismo 
que el anterior: en sentido recto es 
castizo; en sentido fig. tradúzcase 
por adelantar, alargarse, ll< 
al extremo (Baralt), ó (añádasele 
algún complemento regido de l 
El desorden nos llevará lejos. 
Lejos ;de qué? Es no decir nada ó 
decirlo tan borrosamente, que, si en 
francés gusta esa vaguedad, 
picarse ellos de exactos y claros, en 
castellano no lo entendemos con 
toda nnestra fantasía andaluza». 
(Cejador, t. L, pág. 330). 

Lele, adj. Corrupción de lelo, la: 
«fatuo, simple y como pasmado. 
1'. t. c. s.» «Xo estoy lele para 
creerlo». 

Lejíosinismo, ni. Giro ó modo de 
hablar, propio de la lengaa lemosina 
ó de oc; empleo de estos giros ó 
construcciones en otra lengua. «Se 
le han escapado muchos valencianis- 
mos, ó sean lemosinismos, en su 
Gramática». (Puigblanch, Opúsculos, 
i. I, pág. LXVIII). tío hay incon- 
veniente para que se admitan estos 
ilus vocablos. 

Lengua, f. Así se llama en chile, 

por la semejanza de forma, cada uno 
de los cinco onn-ins < 1. 1 erizo de mar 
o marino. Tales lenguas, 'pie son 
comestibles, son propias del erizo y 
do. rumo creen algunos, de la jaiba 
del género Pinnotheres (en cu 
piñacha) que casi siempre se halla 
dentro de su dermo-esqueleto. lisia 
jaiba es un parásito, <> mejor dicho, 
mi huésped o comensal, que bc alimen- 
ta ile las mismas sustancias que el 
erizo. Siilo cuando éste es sacado del 
mar. suel . por un tenor qué 



comer, alimentarse con las lenguas 
;i patrón. — En la acep.de «intér- 
prete o lenguaraz» se usa t. c ni. — 
iva de fuego: admítela el Dice. 
i ido recto <■ histórico sola- 
meir .cada una de las 

llamas en ligara de lengua que 
bajaron sobre la cabeza de los discí- 
pulos de Jesucristo en el día de 
Pentecosl ¡s ¡ pero no la admite en 
el sentido fig. de (persona mordaz. 
murmuradora y maldiciente", qn 
nsado en todas partes y es el mismo 
que el da a Lengua de escorpión, ó 

víbora, a /.■ 
viperina. — Todas estas expresiones, 
aunque no lo advierta el Dice., 
llevan género m. cuando se aplican 
á varón. 

Ofendido y despreciai 

ESa b ni. u «u condición, 
Cuando el lengua ife • ■ 
Ofendo siendo estimado. 

(líuiz do Atarean, Lat paredet oyen II 

— Lengua de gato: ¡llanta chilena, de 
la Familia de las rubiáceas (galium 
. icano relbún, nombre 
que también se usa bastante, lie 
aquí la descripción de Philippi: 
«raíz fuerte, cilindrica, dando salida 
a muchos tallos, de 15 á 20 centíme- 
tros de ¡ i ¿les, algo 
[por esto Be llama lengua de gato"]', 
hojas dispuestas por cuatro, aovadas 
oblongas, pedúnculos sencillos, anu- 
lares, llevando una a livs ti, 
en\ ih [tas por cuatro brácteas; fruto 
algo carnoso, colorado. Común <f 
la provincia de Aconcagua basta 
. Las raices sirven para teñir 
los géneros y son muy análogas a las 
de la rubia».-— También llamaniiw 
lengu galleta ' 



LEN 



LEN 



289 



hecha en forma de lengua de galo y 
áspera :il tacto. Parece que así la 
llamarán en Francia, de donde se 
importa, porque la* cajas que la con- 
tienen traen pintado un «jato con la 
lengua Fuera. — Otra lengua ile gato 
que se conoce aqui es una pastilla 
de chocolate que tiene la misma 
forma que la anterior. — Lengua de 
loro, |n>r otro nombre azucena del 
tanrpo 6 tulipán tUt monte: planta de 
la familia de las orquídeas (chloraea 
Lidl.): «raices fasciculadas: las tres 
hojuelas del cáliz casi iguales; el 

stemio alargado. Hay muchísimas 
especies. E! labelo tiene con frecuen- 
cia verrugas, ó pelos ó lacinias en 
furnia de hoz ó lámelas». (Philippi). 
— Pig. y fam. Persona «jue, por tener 
la lengua gruesa y aplotonada como 
la de los loros, pronuncia mal. — 
Lengua de trapo, 'pie decimos 
i-ii Chile, es en castellano lengua de 
tslropajo: «persona balbuciente, ó 
■ pie habla y pronuncia mal, de 
manera ipie apenas se entiende lo 
que dice». Es sinónimo de media 
lengua: «persona que pronuncia im- 
perfectamente ]Hir impedimento de 
la lengua: Empezó á contar una nota- 
cía aquel media lengua. || La misma 
pronunciación imperfecta: Empezó á 
contarlo crin su media lengua*. — 
fjengua de vaca: fuera de su signifi- 
cado recto, plañía chilena, de la 
familia de las alismáceas (sagittaria 
ehilensisj, 'loso tresespecies. — titala 

">>. 6g. Persona murmuradora ó 
maldiciente». Asi el l)icc, sin asig- 
narle género. A juicio nuestro, debe 
1 genero común, porque se 
l bre y ;, mujer. «Lago 

ibe, de Beguro, j*ir algún mala 

ua...Y lo cree: á la» m 
I bU., i III. 



lenguas se las cree siempre, porque 
siempre dicen la verdad ». (Pardo 
Bazán, La Quimera). «Vienen á 
sosegar ciertos temorcillos cpie tienen 
mi- paisanos de que el tal Jotabeche 
resulte ser un mala lengua*. (Jotabe- 
che, Copiapo). Sin necesidad de alegar 
mejores autoridades, bien clara se ve 
la analogía con lengua i/e escorpión 
media lengua, un bestia, un mala 
rabea, un gallina, etc., para asegurar 
que mala lengua es m. cuando se 
aplica á varón. — Tirarle <í uno la 
lengua: fr. fig. y fam. que Bignifica 
en Chile: provocar á uno á que hable 
sobre algo que convendría callar, 
]>ero que al prorocador le conviene 
saber. En Pereda hallamos Tirar de 
la lengua á uno: (Vamos, tú quieres 
decirme que he sido \<> quien te ha 
puesto en trance de pecar tira minie de 
la lengua». «En fin, no quiero hablar, 
por si me equivoco; y lo mejor será 
que no me tiréis de la lengua». (La 
Puchera, XIV, X IX). Elija el Dice, 
entre una y otra fr., porque una de 
las dos lia de admitir. A nosotros nos 
parece mejor la chilena. 

Lengíiista, m., lengüística, 
f., lengúístico, ca, adj. Discutió- 
se en otro tiempo si estos vocablos 
deberían sacarse del castellano lengua 
o del latín lingua. Como cultos que 
son, se inclinaron a la etimología 
latina: ]M>r eso ahora todos, incluso 
el Dice, decimos lingüista, lingüis- 
tica, en. 

Lengnita, f., dim. de lengua. 
Aunque muy usado en Chile, no es 
correcto. Los diminutivos propios 
son: lengüecila, lengüecilla, lengüe- 
zucla, y lengüeta, que tiene varias 
aceps. particulares. Es regla de la 
Gramática de la Academia que «los 



290 



LEN 



LEO 



bisílabos cnya segunda Bílaba es 
diptongo de ¡a, i", w, exigen la 
terminación erito, trillo, taco, ezuelo, 
¡chuela, achuelo». Sólo se exceptúan: 
nihi/ti, águila, pascuila. Guagüita, 
tan nsado en Chile, no entra en esta 
regla, porque es disílabo de dos 
diptongos. 

LENTE. Es ambiguo, pero se usa 
m. c. 111. 

Leña, f. Leña blanca: llama- 
mos en general la que no es de espino 
(nó el espino europeo, sino el chileno, 
mimosa cavenia Molina, de madera 
sumamente dura). Así llamamos tam- 
bién carbón blanco el que no es 
de espino, porque todos los de otras 
maderas son inferiores á éste. — Leña 
de canutillo: la que no se ha 
partido por medio, formando rajas, 
sino que se compone de cilindros 
como de tres pulgadas de diámetro; 
por consiguiente, más gruesa que la 
chamiza t chamarasca, támaras). 
En castellano tenemos tuero: cieña 
delgada y redonda». — Carga de leña. 
Euera del significado recto, tiene 
también el de — unidad de medida 

para la leña y que consta de G4 palos, 
de regular espesor y como de tres 
cuartas de largo cada DDO. Cuando 
los palos aumentan en espesor, dis- 
minuyen en longitud. En castellano 
hay para esto la voz estéreo: «unidad 
de medida para leñas, equivalente 
á la lefia que puede colocarse, apila- 
da, en el espacio de un metro cúbico». 

LbSatero, ha, m. y f. I./-:. 
ni: persona que se emplea en cortar 
leña; persona que la rende. También 
está admitido leñero, m., en este ulti- 
mo sentido. CuerVO hace notar que 

Juan de Timoneda usa pr iscua- 

niente hi\a<l"i j ■ latero; pero ¿I 



mismo agrega que esta ultima voz es 
vulgar. En efecto, cuatro Veces se lee 

leñatero en El Patrañuelo de Timo- 
neda, y en Chile es la única que usa 
la generalidad de la gente, porque 
leñador sólo es conocido de las perso- 
nas muy cultas. Pedimos que leñatero 
entre en el Dice. 

León, m. Asi se llama en Chile 
el mamífero carnicero (felis coneoli 
que en otras partes denominan puma, 
león de América, pangui entre los 
araucanos, y cuguar en los libros 
europeos. «Se parece por el color a 
la hembra del león, pero es mas bajo, 
mucho más débil y más cobarde. 
Sabemos todos cuánto daño causa A 
los ganados. Se halla cu toda la 
América». (Philippi). Lien puede el 
Dice, acoger esta nueva acep. — Fig. 
.luego de muchachos, que se juega 
entre dos y consiste en encerrar con 
catorce tantos ó piedrecillas, que - 
llaman perros, a un tanto mayor, que 
se llama león. Se juega en un cuadra- 
do dividido igualmente por tres lím as 
perpendiculares y tres horizontales, 
por las diagonales y por lineas per- 
pendiculares á estas, que van del 
extremo de la vertical del itedio a la 
horizontal del medio. De este modo, 
en el centro de cada lado se cortan 
tres lineas, las cuales, prolongadas 
fuera del cuadrado y en un solo lado 
forman dos ángulos completamenl • 
unidos al cuadrado por un solo punto 
y atravesados ¡hh- una linea horizon- 
tal. Este triangulo es la casa del 
león, por consiguiente, su ultimo 
refugio al ser acosado por los pe- 
rros. Estos se colocan en la inter- 
sección de las I as del cuadrado en 

las dos hileras inferió. es y dos más i 

cada lado de la siguiente, quedando 



LEO 



LEO 



291 



asi el león en medio de todo el cua- 
drado. Se mueve el león y en seguida 
un prro, y se signe así el juego 
alternando jugadas y avanzando hacia 
la casa, pero cuidando de no dejar 
claros, porque el león come por las 
lineas como peón de damas. Si los 
perros encierran al león cu su casa ó 
en otro punto, ganan el juego; pero, 
si él se come la mayor parte, lo pier- 
den. Esta es la manera general de 
jngar el Icón ó leoneito; pero en 
algunas partes hay variaciones acci- 
dentales, como son: jugarlo con 12 ó 
10 perros, colocarse el león á la en- 
trada de bu casa, etc. Es, poco unís 
ó menos, el juego (pie en otros países 
llaman del asalto, y en Méjico, del 
coyote. (Rol>elo, Aztequismos, 
pág. 186); no sabemos si en España 
la andarraya, que define ahora 
el Dice, con las mismas palabras de 
íícbrija. En Chile se 1- ha dado el 

i ibre del Icón, porque con perros 

adestrados ad hoe acostumbran los 
campesinos encerrar y cazar al león 
americano que acallamos de describir. 
Bien merece entrar en el Dice el 
nombre de este juego, que es de 
alguna habilidad y se usa en todo 
Chile. — Hacerle á uno un león ó leon- 
eito: hurla que se hace á los niños 
aplastándoles la nariz con el dedo 
índice y npoyando el pulgar y el de 
en medio debajo de las mejillas; á 

■ ¡anza del león, que es romo de 
nariz. La fr. ista bien formada y no 

ofertar á tontas otras parecidas 
que hay en castellano. — La partición 
\rticionet del león, loe. lit:., 
conocida en todas partes y que signi- 
fica: llevarse uno injustamente el 
todn o la mayor parte en cualquiera 

ribución, 6, en otros términos, 



abusar de su fuerza el más fuerte- 
Trae origen de la conocida fálmla de 
Esopo, imitada por Fedro, El León, 
la Vaca, la Cabra y la Oveja: los 
cuatro forman una sociedad de caza 
y cuando llega el momento de distri- 
buirse la presa, el león hace cuatro 
partes y con especiosas y falsas razo- 
nes se adjudica las cuatro. Ks loe. 
que debe entrar en el Dice., como ya 
lo pidió en sn tiempo D. .1. M. Sbarbi, 
tanto mas. cuanto que de ella parece 
derivarse el significado más usual del 
adj. leonino. Despacharse uno con el 
cucharón (adjudicarse á si propio la 
mejor parte en cualquiera distribu- 
ción) es la fr. castiza que más se le 
acerca. — ¡No me han asustado Icones, 
y me asustarán ratones! Refrán que 
se dice en Chile por donaire ó por 
desprecio al adversario en juegos, 
tinas, etc. — La pronunciación de Icón 
corriente en Chile es lion, en una 
sola silaba, como lo practican en casi 
todas partes y aun lo autoriza la mé- 
i rica castellana: 

El león, rey de los bosqui s poderoso; 

verso de Samaniego, en que debe 
leerse lion para que conste. Véase E. 

Leona, f. Véase Liona. 

LEONERO, m. "Persona que cuida 
de los leones que están en la leonera: 
fig. y fam., tablajero <> garitero».' 
Esto snlo significa esta voz en caste- 
llano y nó alborotador, bochinchero; 
y nótese que es s. y nó adj. Al 
corromper nosotros la palabra liorna 
en liona ó leona, formamos el 

correspondiente adj. leonero, ra, 
ó lionero, ra. (Véase este 
último).— Debería también registrarse 
ni el Dice, el adj. leonero, ra, (aplí- 



292 



LEP 



LES 



case ni ¡ierro adiestrado para la caza 
de leones), como lo usamos aquí, y ya 
t|iie en este mismo sentido están 
también admitidos lebrero, perdiguero, 
raposero y zorrero. Todo esto en la 
suposición de que se admita primero 
el s. león en la aeep. americana que 
hicimos notar. — Aprovechando el 
equívoco que resulta en leonero 
derivándolo de león y de la mal 
llamada leona, se usa entre nosotros 
este refrán: Xo ser uno todavía 
zorrero y querer ser leonero; no haber 
aprendido lo más fácil y pretender 
saber lo mas difícil. Se le dice por 
ironía ó donaire al alborotador ó 
bochinchero. 

Leónidas, n. pr. m. Siguiendo 
;i Cuervo y el uso común, dígase 
¡.lunillas. Aunque por regla general 
los nombres propios griegos toman 
para el castellano la acentuad m 
latina, en Leónidas hemos contrave- 
nido á esta regla y nos quedamos 
con el acento griego (Asomo"*;), por 
más que algunos digan ;i la latina 
Leónidas.— f. En Ulule hemos oído 
el nombre de Leónidas aplicado á 
mujer. El Martirologio trae Mete 
mártires con el nombre latino de 
Leónides, acentuado Leónides, j una 
vez Leónides, 

Leontina, f. Cadena de reloj. 
Es VOZ lomada del flanees liniilinr V 

muy usada en España, Begún se ve 
en las obras de Pereda y de Ir 

1 ' lesa de Pardo Razan, y aun en 

América. Cuervo la coloca entre las 
«voces francesas que fácil ísimnmen te 
|K)demos evitar». 

Lepitlia, l. Indigestión, colerina. 
— Lepidia de calambre: es lo 
que en castellano Be llama cólera 
■ mi lidien; «el cólera indígena [ A 



diferencia del asiático 6 cólera-morbo'], 

que ataca a algunas personas durante 
los calores del estío á consecuencia 
del abuso de frutas y bebidas, y se 
manifiesta con vómitos frecuentes, 
primero de alimentos, y después, de 
líquidos verdosos ó negruzcos, evacua- 
ciones ventrales de la misma índole, 
dolores abdominales, calambres, des- 
composición del semblante, pulso 
concentrado y frialdad de la piel». — 
Este nombre, aunque de uso general 
en Chile, no es chileno, ni su forma 
propia es lepidia, como creen y 
dicen las personas cultas, sino que es 
lipiria, como dice el pueblo: 

Arriejada una lipiria 
Comiendo duraznos verdee.., 

En el Dice, de Terreros: ilipiria: 
especie de calentura inflamatoria*; y 

en el de /.erólo: tlipiria: Medicina. 
Especie de fiebre continua o remiten- 
te, acompañada de excesivo calor y de 
gran frío BUperficials. En alguna 

parte liemos leído que también se 

usa esta voz en francés: lepyrie, baño 
caliente, y en italiano lipiria, sincopa 

de li/ii/iiiin. del griego a:í- ( „, dejar, 

y -;-., fuego. La forma lepidia 
parece ser contaminación con lepidio, 

cierta plañía medicinal. Cou todas 

estas noticias, no vemos inconveniente 
para que se admita la voz lipiria, por 
lo menos como americamismo, si es 
que ya no la usan en España, 

Lesear, n. Tontear, necear, 
bobear. Véase Leso. 

Lesera, f. Dicho » I ho tonto; 

necedad, tontci (n, tontera ó tontuna, 
bobcría, Véase Leso. 

[.KfitoNAR, a. i 'ausar lesión, eu Ib 
aeep. propia y en la fig. tde cualquier 
daño, perjuicio ó detrimento», Mucho 



LES 



LES 



203 



se usa este v. entre loe modernos, 
aunque loa puristas todavía se abstie- 
nen de él, y el Dice, tampoco 1" 
acepta. La mejor razón que tenemos 
nosotros para recomendarlo es porque 
tiene base y antecedentes en la lengua. 
1.a base es -. ñon, del latín l 
y los adj. h - . Ya que el v. 

latino laédere, del cual se derivan 

-. no dio i'ii castellano un v. 
parecido, saqnémoslo entonces del s, 
verbal, como se ha hecho con tantos 
otros. Véase Anexionar, i. os ante- 

ntes son estos mis os ■ rbos 
formados de un s. verbal, y en parti- 
cular el misino v. lesionar, qne dos 
i '1 partici- 

pio . que hoy debe mirarse 

como simple variante fonética de 
I le a |uí os de 

Berceo: 

mesquinieli] 
!)• Tabladiello era dd ira 

YA v. lisiar, con qne podría reempla- 
zare! . ¡ría, y no siempre, p 
la acep. propia, nunca para la fig., 
porque significa: (ofender y lasl imai 
una pan.- del cuerpo». I»'- los autores 
modi li [amos citar, i 
gemos Bolamente tres; (Tantas ocupa- 
ciones y la vida sedentaria que se 
vía forzado a llevar, lesionaron su 
salud ". (' // iarte, // 
<■. I ). •< V, mientras el medico va 
palpando en éste lo que está lesionado 
y lo que no lo está, irá interrogando 
'•I". (Pereda, Esbozos y rus,/,/,, 
■ Recuerdo qui entre los múltiples 
utos 'I" los lesionados, se distin- 
i la voz '!•• una mujer que j h -< ] r¡i 
confesión a gritos.» (Valbnonn, Pa- 
. 711). 



Leso, sa, adj. y u. i. c. s. Es de 
uso corriente en Chile en el s¡u r nili- 
cado de tonto, necio, bobo, tanto que 
Febrés lo da como castizo en la voz 
Cümpem. — Medio leso, se le dice 
á uno para suavizarle un tanto el 
insulto, diciéndole leso entero ó á 
secas. Las mujeres, que poro atinan 
con el uso de medio como adv., dicen 
media lesa, y así les dicen 
también a ellas los varones poco 
gramáticos. — Hacer leso á uno: 
engañarle en lo material ó inmaterial. 
—Hacerse uno leso ó el leso: 

rse desentendido o disimulado. 
hacerse bobo, zonzo, el tonto, hacerse 
el chiquitito (disimular uno lo que 
sabe o puede). — No estar uno 
para leso. Significa lo mismo que 
\n estar mi» para la cartera. Véase 
Cartera. — Pan y queso /muí el 
diablo leso, pan y luche para el 
i/i'i i/i/n chuchi: introducción para 
narrar un cuento, que se usa precedida 
de: Este, era, ij éste era, ó Esta era 
i/ ésta era, abreviado en Estera y 
estera. — 7'miln seré (o será e/y, 
¡•mi nó leso, o en terminación f., ó 
cu número pl. Sentencia que con 
cierta ironía se usa cuando si' quiere 
engañar á uno á ojos vistus, ó, en 
general, cuando se le trata como á 
tonto. — Verle ií tnm nuil di' leso: 
tratar de engañarle como á tonto, 
porque de tal son sus apariencias. 
U. ni. con interrogación: ;.l/' has 
visto cara dt leso? — La Procesión 
de los lesos intituló Camilo 
Ib nríquez una letrilla satírica que 
escribió contra sus enemigos políticos 
y que empezaba nsí: 

Los lesos nidd 

Pal ■> hacer una • i 
b i lueii li i, 



294 



LES 



LES 



\ hoy salen en procesión. 

¡Chiton! 
Y salga la procesión. 

En I8G5 publicó la imprenta de El 
independíenle una imitación ó pa- 
rodia, aplicada á los enemigos políticos 
de los conservadores.— La etimología 
de esta voz es, según Cejador (t. L, 
pág. 885), el énskaro lits, luz, lilch, 
lisa, lisatu, qae ha dado en castellano 
varios vocablos: romo liza, lija, h':<¡ 
y liso, liste último, que en gemianía 
significa «desvergonzado» y lo mismo 
en el l'erú, es el que, cambiando /en 
í y tomando el significado de «senci- 
llo, llano», ha producido, según el 
mismo autor, nuestro leso con todos 
sus derivados. Realmente, hombre liso 
es iel de verdad, ingenuo, sin dolo 
ni artificio». (Dice.) Mas. como estas 
cualidades no sabe el mundo npre- 
ciarlas y, al contrario, las mira como 
defectos, como una necedad o tontería, 
es muy natural que el hombre liso 
a la antigua y á lo cristiano pasara á 
ser el leso actual. Ya en su tiempo 
lo dijo con áureas palabras San Gre- 
gorio Magno: (Sapientia justorum 
est nil per ostensionem fingere, 
sensum verbis aperire, vera ut snnl 
diligere, falsa devitare...; sed haec 
jos tora m simplicitas deridetur-, qnia 
ali liujiis mnndi sapiuntibns, punta- 
lis virios fatuitas creditur. Oinne 
enim qnod innocenter agitur, ab eis 
proculdabio itultum pntatar, et 
quidquid in opere veritat approbat, 
carnali sapientia faluum Bonal ». 
i Mural., I. X, c. Wl). Fonél cánten- 
te, tampoco hay inconveniente para 

que la /de- lisn se haya Convelí ido cu ,, 

porqne esloa cambios nhtindnn cu 
castellano, tanto más, cnanto que la e 



es vocal llena y nías expresiva para el 
grueso y franco significado que se da 
á la voz reformada. Todo esto no 
impide que a este cambio haya tam- 
bién contribuido la contaminación 
con el adj. leso, su, (del latín lni> 
(agraviado, lastimado, ofendido; y, 
hablando del juicio, del entendimien- 
to ó de la imaginación, pervertido, 
turbado, trastornado». Por esto pnede 
nuestro leso derivarse directamente 
de esta 2." acep. del leso castellano, 
con sólo suprimir el complemento 
qae suele agregarse, diciendo, jwr ej., 
hombre leso, mujer lesa, en vez de 
hombre leso ,lr entendimiento, mujer 
lesa dr juicio. (Véase Difícil). 
Léanse ahora estas citas y juzgúese 
si tenemos ó nó razón: 

Del otuü el oorasón pi - 
El juicio qneda 
I >r libre tornado siervo, 
Convertido en aquel ciervo, 
Animal <le poco - 

(Castillejo, hi fábula 

(Si éstos [los dichos y sentimientos] 

BOD buenos V sanos, es cierto que 

tiene salud y buena disposición cu el 
juicio; y, si lesos y dañados, infalible- 
mente está enfermo. ..Todos csios. aun- 
que licúen ojos, no ven: y aunque tie- 
nen oelo-, no oyen, y asi se engañan, 
como licúen enfermo y leso el órgano 
del scnl ido interior», i Niercn berg, 
Aprecio u estima, I. V. <■. X. $ III)- 
Recuérdese también la cita que copia- 
mos <-n Haber, i Simple algunas 
nifica el mentecato, porque 
es como el niño ó la tabla rasa, por 

tener lesa la fantasía y los demás 

sentidos». (Covarrubias, Tesoro), 

»Ti:.\r.v a, un cierto modo ilícito «le 
i omprar y vender en que siempre \a 



LET 



LEV 



29 c 



leso el comprador». (////'</.) «Loa 
médicos de ninguna señal se aprove- 
chan tanto para conocer y entender 
.-i mi hombre • oo ó e.ifermo, 
como mirarlo ;i las obras que hace, 
-tas son buenas j sanas, es 
cierto que tiene salud, y si lesos y 
llanadas, infaliblemente está enfer- 
mo*. (Huarte. Examen de ingenios, 
2.° proem.) «Sin para ello tener licen- 
cia ile su superior y haber sido en 
ella leso y damnificado el dicho con- 
vento. ...Para hacer la dicha escritura 
no tuvieron licencia de V." S." y en 
ello fueron lesas y damnificadas [unas 
religiosas dominicas]». (Documentos 
:os en Toledo el •_':'. de Febrero 
dé 1618). 

Lesura, f. Lo mismo que lese- 
ra. — La lesuray"'' '*' madura: 
refrán con que se contesta á un dicho 
ó hecho tonto. 

Letanía ó letanías, f. En la 
acep. fig. y fam. de "lista, retahila, 
enumeración seguida de muchos nom- 
bres*, es necesario agregar: tlocucio- 
. porque tanto de ellas, 
como de «nombres», constan las 
letanías. 

Lkte 6 I. ti so, ti. pr. m. Según la 
M ■ logia griega y romana, río del 
infierno, cuyas aguas hacían olvidar 
lo pasado. Del griego Xr'íhj, olvido. 
Como el nombre es tan asado en la 
literatura universal, es indispensable 
que lo acoja '-I I>ii<-., que hasta ahora 
v ba contentado con el adj. leleo, ea, 
solamente. 

Letra, f. Entre otras acepe. tiene 

la d pecie de t anee '-orto, 

cuyos primero uclen glo- 

. I.a combinación métrica iritis 

popular en Chile, después del román- 

• ni' consta de una 



cuarteta o redondilla con cinco déci- 
mas, de las cuales las cuatro primeras 
son la ariosa de ésta y la última es la 
despedida del auditorio ó de los lec- 
tores y en la cual se contiene la mo- 
raleja, el epílogo, la pulla ó la ala- 
banza con que quiere terminar el 
poeta. A esta composición da el pueblo 
el nombre de letra ó de décima: 
«Sáqueme Vá. una letra; Enséñeme 
una décima para cantarla»; y, en 
general, llama también letra o 
verso cualquiera poesía. La estrofa 
tiene el nombre de pie. — No saber, 
ioi entender uno una letra. No parece 
1 1 ne alcancen á merecer el nombre de 
liases en el sentido estricto, y por 
eso, sin duda, las lia omitido el Dice. 
La fr. castiza es No saber una mía 
¡nía: «ser muy ignorante en una 
cosa», que no debería estar restringi- 
da al v. saber, porque también se usa 
con otros: No entiendo jota, Su le ni 
una jota, No habla jota de francés, etc. 

Leva, f., fam. y despectivo de 
levita. Víase Cema. — Á pata 
pelá[da] y con leva, loe. igual 
al refrán español En cueros // con 
sombrero, y guantes y pañizuelo. — 
Partirle ó rasgarle <i uno la leva, 
fr. 6g. y fam.: despachurrarlo ó de- 
jarlo despatarrado, inutilizarlo, frus- 
trarle un intento. 

Leva, f. Acción de dispararse la 
perra cachonda ó Batida, seguida de 
los perros. — Tunta ó reunión de la 
perra y de los perros en el misino 

caso. — Muerta la perra, se 
acaba la leva, fr. fig. y fam.. 
igual a la proverbial española Muerto 
el perro, se acabó la rabia, con que 
se 'la a entender que, en cesando una 
causa, cesan con ella sus efectos.— La 
etimología de esta voz parece ser elv. 



296 



LEV 



LEV 



araucano levn, rolar, correr veloz- 
mente, zafar, arrancar ¡i correr, del 
;idj. y adv. lev, aprisa, ligero y veloz; 
jktii contaminado con el s. castellano 
lera, que significa: (partida de his 
embarcaciones del puerto; recluta ó 
enganche de gente para el servicio 
de un estallo. Decíase comunmente 
de la reunión de ociosos y vagos, > jtie 
solía hacerse por la justicia para 
destinarlos al servicio de toar ó tie- 
rra». Aun más clara es la definición 
de Oejador: «acción de levantarse ó 
de irse»; confirmada con las siguien- 
tes autoridades: «No estalia sentada, 
porque siempre estaba de leva y en 
continuo movimiento». (Gracián, El 
< V iticón i. « Esto me traía ya de leva ►. 
[intención de irme]. (Gvzman de 
Alfarache). «Hizo señal de leva el 
varón alado». (I Iracián, El < kiti 
En castellano hay también la ir. 
Irse á leva y monte: escaparse, huir- 
se, retirarse; y en el Purén indómito 
de ÁJvarez de Toledo leemos (c. IX): 

En llegando i Boroa Im leva... 

Que al Caerte donde estaba Villanuí vi 
Kl ínribundo bárbaro le aprieta, 
Y que l.i gente amigí U l- >'a 

Para se rebelar > muy ínquii 



Lkvaduba, f. Estar » andaí uno 
con tu levadura hirviendo, fr. fig. 
v i'ain. Estar ó andar malhumorado, 
con la bilis revuelta. 

ÍjEVANTADA, i. CÍO aparece en el 

Dice, y es menester darlo á c< *r 

para que lo acepte. En Chile es de 
uso corriente en estas dos aceps del < . 
levan lar se-, idejar la cania el que 
estaba acostado; vestirse, dejar la 
cama el que estaba en ella por enfer- 
medu I " Seria un de- 



fecto de la lengua el que no tuviera 
un s. para significar esta acción tan 
común, pues suponemos qne nadie 
empleará h vantatniento, ni mei i - 
levantadura. que el Dice, declara 
ant. Probemos que levantada ->■ ha 
usado en castellano. 

;Ay <le aquel perdido loco 
Que aguarda su Urantaifa 
Para la noche llegada!. 

Barí de Palau, Cuttodia M hombre, j. l\ 

Nótese une esta pie/a es de pleno 
siglo de oro, de 1547. «La malque- 
rencia despierta rencillas, y el amor 
apaga las levantadas'». (Bto. Ávila, 
Carta á la Duquesa de Arcos). No Be 
ve claro si levantadas >•• s. ,, si es 
adj. que se refiera á rencillas. El texto 
latino á que se alude aquí («Odiura 
suscitat rixas: el universa delicia 
operil chantas,» Prov., X. 1 2), no 
basta para sacaríais de la duda, i Mi 

estada c mi levantada», traduce un 
antigno MS. citado |Hir Solo el 
sessionem et resurrectionem meam del 
Salmo 188, v. 2. «Acción y efecto de 
levantar», interpreta Cejador el s. 
levantada, (t. L, pág. 841). — Con esta 
definición tan general pueden darse 
al b. otras aceps. del v., como la de 

alzarse después de una caula, y asi 

lo usamos también nosotros: «Yo boj 
cojo, y Id. echará de ver con cuanto 
trabajo recorro a tropezones, caídas j 
levantadas la maldita acera". (Un 
diario de Santiago). — Levantada lar- 
•cnlitilla temprano. Asi decimos 
en Chile; mas no fallara quien lo 
pretenda corregir, escandalizado de 
que un s. esté modificado por un ad\ . 
Ya dijimos en el art. kcasn ida que 
es lenii ¡mu este uso cuando el adi . 
equivale á un complemento, /.irania- 



LEV 



LEV 



297 



da tarde vale levantada cá luna avan- 
zada del día», que es lo que dignifica 
aquí el adv. tarde; y levantada tem- 
prano, levantada oeu las primeras 

lloras del díai'. Asi se dice también 
capitulo aparte, barrio extramuros. 
Ku rigor, aparte es complemento, 
formado de á y parte, como extramu- 
ros es también complemento, aunque 
latino, y sólo por la costumbre se 
escriben en una sola palabra. Com- 
plementos de esta clase, que pueden 
considerarse como advs. y que se 
juntan sin inconveniente alguno con 
¡ntivos, los hay en castellano a 
montones: vida á bordo, levantada al 
alba ó muy de mañana, llegada de 
improviso ó de repente, razón muy 
fuera de camino, detalles muy por 
menudo, cruz á cuestas, subida cuesta 
arriba, viaje cuesta abajo, á pie, á 
caballo, estilo á la moderna, ponche 
á la romana, cuadro al óleo, grabado 
á fuego, dibujo á pluma, etc., etc. Por 
eso en otras lenguas muchos de estos 
complementos son verdaderos advs. 
Nótese también que muchos sustanti- 
vos verbales piden por régimen un 
adv.: mi permanencia allá, mi 
residencia allí, la quedada de Pedro 
'i'j'ti. 

Levantado, da, adj., part. de 
levantar. Transcribamos una preciosa 
nota del inspirado poeta é insigne 
hablista chileno Don Francisco A. 
Concha Castillo: «Debo confesar que 
ya me carga la palabrita ésta por el 
uso excesivo y generalmente impropio 
que de ella se hace. Xo hay escritor 
adocenado, orador intonso ó diarista 
campanudo que no la emplee por lo 
menos cuotidianamente. ;< toando digo 
que hasta loe mozos de café han 
hecho presa en ella! Ya no hay pechos 
D ■ CWI, i ni 



hidalgos, nobles c 'razones, sentimientos 

• los, esjw'iius generosos, etc., etc.; 

nó, señor, todos son ahora pechos 

levantados. ¡Hombre, vaya con 

Dios! Con tal contextura, por lo 
menos ya no será tan frecuente la 
tisis ni otras enfermedades del pul- 
món". La única aoep. fig. que el 
Dice da á levantado es la de «eleva- 
don, y pone como ejemplo: ánima, 
estilo levantado; por consiguiente, no 
puede, en sentido Gg,, aplicarse á 
/iec/10. 

Levantar, a. y r. Es castizo en 
la acep. fig. y general de «atribuir, 
imputar maliciosamente una cosa 
falsa»; por consiguiente, es un error 
restringirla al v. unido con el s. 
testimonio ó falso testimonio. — La que 
no es castiza es la de— llevarse una 
cosa ajena por robo ó usurpación, que 
se usa en Chile. «Cuando regresó, notó 

que los pillos le habían levanta- 
do tres maletas y el paraguas». (Dia- 
rio La Nueva República, n.° 524). 
Lo castizo habría sido: «Se le habían 
levantado con tres maletas y un para- 
guas", porque la fr. Levantarse con 
una cosa significa: «apoderarse de 
ella con usurpación ó injusticia». 

Levante, m. Derecho que paga 
al dueño del terreno el que corta 
maderas para beneficiarlas por sn 
cuenta. Formado del v. levantar, en 
la acep. general de mover ó quitar de 
una parte. 

Levita, f. Cuando significa la 
prenda de vestir (pie lleva este nom- 
bre, es siempre f., nunca ni., como 
suelen hacerlo en Chile. En una carta 
de Don Ignacio de Carrera, de 30 de 
Julio de 1817, leemos: «De donde 
[isla de Juan-Fernández] he salido 
desnudo, sin más que el levita de 

u 



298 



LEX 



LEY 



paño azul». La causa de este vicio, 
que también es español y quizás de 
otras naciones más, es la imitación 
del francés, en el cual licite es ni. 

Levita, m. a Israelita de la tribu 
de Leví, dedicado al servicio del 
templo; diácono»: son las dos aceps. 
que da á esta voz el Dice. Nosotros, 
en lugar de la última, le damos la de 
— seminarista con sotana, ó clérigo 
estudiante, porque, en general, éstos 
sirven en los templos como los anti- 
guos ¡evitas en el de Jerusalén. Por 
eso, casi no hay orador sagrado en 
Chile que no llame levitas A los semi- 
naristas que se preparan para el 
sacerdocio; y ¿quién podrá decir que 
no es una acep. fig. legítima y per- 
fectamente formada? — La de «diáco- 
no» que trae el Dice, no es tan 
exacta; porque, aunque el Breviario 
y otros libros llaman levita al diácono 
San Lorenzo, el Padre La Puente 
extiende el nombre de levita á los 
subdiáconos y diáconos: (Hermosa 
como la luna, por el orden de los 
levitas, que son los subdiáconos y 
diáconos». «Por las cuatro órdenes 
que se lian dicho, como por cuatro 
escalones, suben los clérigoa á las dos 
órdenes Bügradas de los subdiáconos y 
diáconos, que con nombre general se 
llaman levitas». (Del estado eelesias- 
tiro, trat. I, c. I y III). 

Léxico y léxico», ni. Estas dos 
formas (rae el Dice, y no la aguda 
lexicón, que se usó antiguamente, 
por el estilo de cronicón y exame- 
rón. Evidente ea entonces que el pl. 
no puede ser ahora lexicones, 
como dijeron, entre otros, Frakcieco 
de la Torre, Don Joan de [Harte y 
el Padre Isla (dos veces en su Fray 
Gerundio), sino Bolamente léxicos, 



tomándolo de la primera forma. 
La esdrújula no puede formarlo, 
porque no lo permite la índole del 
español. 

Lev, f. «La urbanidad cortesana 
consiste en hacerse una ley de 
la disimulación y del dolo», escribió 
el}P. Feijóo; mas el P. Mir advierte: 
«Es galicismo la fr. Hacerse una 
ley de». {Prontuario, introd., p. 
LXXVIII, nota); y galicismo tan 

repugnante como Hacerse un 
deber, Hacerse un honor.— 
La voz ley es castiza en la acep. de 
«lealtad, fidelidad, amo;'"; y, aunque 
generalmente se usa con los verbos 
tener y tomar, puede también usarse 
sola con algunos adjs. y con otros 
verbos. — La ley pareja »o es dura: 
fr. proverbial, de uso corriente en 
Chile, que significa: es soportable la 
ley que se aplica á todos igualmente, 
con imparcialidad y sin acepción de 
personas. Merece entrar en el Dice. 

Leyenda, f. Recitación de defectos 
ó cargos supuestos que se hace, por 
mero entretenimiento, en curtos jue- 
gos de naipes que son de pura recrea- 
ción, como el burro o cargaburro. 
En otros términos, es leerle la peniten- 
cia el vencedor al vencido, y por eso 
se llama leyenda; se Lace sacando el 
primero una por ana las cartas de la 
baraja y preguntando, por ejemplo: 
¿Cuántos fardos de pasto se come por 
día el bnrro? V Sti COI ■ ¡a con el 
número de la carta que asoma, V por 
esie tenor sigue la leyenda hasta 

acabar todas las carias o hasta que 

al lector se compadece del inoro. Como 
leyenda Bignifica (acción de leer» y. 

como ( n cierto i lo -e /. i en el 

número de las cartas, creemos 'pie 
acep. esl S bien Form ida y que 



LIA 



LIB 



200 



puede admitirse. — Mas nó asi esta 
otra: explicación de abreviaturas, 
signos y otras cosas en mapas, planos, 
grabados, etc. Basta para esto la voz 
explicación, que es la que se ba usado 
en castellano y que lo dice todo. Sólo 
en monedas y medallas se llama 
leyenda la inscripción que llevan. 

Lía, f. «Soga de esparto machar 
cada, tejida como trenza, para atar 
y asegurar los fardos, cargas y otras 
cosas». Esto significa en castellano. 
En libros cbilenos antiguos hemos 
visto lías de cuero, que segura- 
mente son los que ahora llamamos 
¡arillos. Véase Lacillo. Liatón y 

illa aignifica también (trencilla 
de esparto»; y baga, provincialismo 
de Aragón: «cuerda ó soga con que 
se atan y aseguran las cargas que lle- 
van las caballerías.» 

Liana, f. Voz muy usada princi- 
palmente por los modernistas y deca- 
dentes y que significa «bejuco», ni 
más ni menos. El bejuco es el (nombre 
de diversas plantas tropicales sarmen- 

- y cuyos tallos, largos y delgados, 
tienden por el suelo ó se arrollan 
n pican, por su 
flexibilidad y resistencia, para toda 
clase de ligaduras y para jarcias, 
tejidos, muebles, bastones, etc.» En 
Chile tenemos gran variedad de 
bejucos ó lianas en el conocido 
boqui. La voz liana (que debería 
escribirse liana) aparece en el Dice, 
de Zerolo y en el Enciclopédico 
Hispano— Americano; pero también 
aparece en los franceses é ingl 
aunque en todos ellos sin etimole 
Lo roas curioso es que uno de los 
franceses la define así: i nombre con 
ni en las colonias fran- 
gí tales Barn 



trepadores y que se apoyan sobre 
cualquier otro vegetal». ¡Lucidas 
quedan entonces las repúblicas suda- 
mericanas, porque, según esta defini- 
ción, son simples colonias francesas! 
Liana es pues la forma españolizada 
del francés liane, del v. lier, ligar, 
liar, atar, y no hay por qué admitirla 
en castellano prefiriéndola á bejuco, 
aunque éste sea tan poco poético por 
su terminación. 

Lianza, f. Cuenta corriente que 
tiene una persona en un despacho ó 
tienda. Abrir ó tener lianza. Es voz 
usada solamente entre el pueblo y, 
por lo que se ve, aféresis de alianza, 
que antiguamente fué también lian- 
za, como lo trae todavía el Dice. 

Después le amonestó 
Que siempre buena aquistanza 
Hobiese et firme lianza 
Con Francia q' e'l tanto anuí. 
(F. Pe'rcz de Ouzman, Loores de 

los rliiros varones). 

Liberación", f. Muy usado es en 
Chile tratándose de los derechos de 
aduana, pues se solicita del Gobierno 
en muchos casos la liberación de 
derechos para algunos artículos, y el 
Gobierno concede la liberación. Aun- 
que bien podría usarse exención ó 
dispensa y aunque liberación no asoma 
en el Dice., no nos atrevemos á 
reprobarlo, porque está bien formado 
del v. liberar, que, si está anticuado 
en el Dice, no lo está entre nosotros. 

Liberalesco, oa, adj. Relativo ó 
perteneciente al partido liberal, á sus 
doctrinas, etc. Es voz despectiva y 
bien formada, que se. usa en todas 
partes, y. por tanto, debe entrar en el 
Dice, 'i Aun sin tomar en cuenta los 
arranques patrióticos de su adolescen- 



31 1! i 



LIB 



LIB 



cia ni los arrebatos liberalescos de su 
juventud..., bien observamos en él... 
perdida ya aquella tierna y lírica 
pasión.. .» (Molina, Bretón de los 
Herreros, c. XLVIII). (Interesado 
fruto tle entusiasmo liberalesco*. 
(Ibid.yC. IV). 

Liberar, b. Nota de ant. le pone 
el Dice, y remite á libertar. Nosotros, 
siguiendo el lenguaje Je nuestras 
leyes, lo usamos todavía en la 2. a 
acep. de este último, que es: «eximir 
á uno de una obligación, sujeción ó 
deuda», pero solamente tratándose del 
pago de derechos de aduana. — Arción 
liberada se llama en nuestro lenguaje 
comercial la que dan las compañías 
ó sociedades sin exigir dinero y sin 
ninguna responsabilidad ulterior, por 
servicios que ellas han recibido ó 
por otros motivos. 

Libertario, ria, adj. Partidario 
de la libertad como la entienden los 
socialistas y anarquistas; relativo ó 
perteneciente á la misma. Es vocablo 
usado ni la jerga de ellos y que 
debe traducirse por libertino, li- 
cencioso, desenfrenado, libre, según los 
casos. 

Liberticida, adj. y ú. t. e. >. 
com. .Matador de la libertad. Usado 
por periodistas y oradores, pero 
inadmisible por su viciosa formación. 

Véase Filicida. 

Liberto, ta, adj. (Sociedad de 
reos libertos» ¡¡e denomina una 
que se lia formado en cierta ciudad 
de Chile. El fin, que debe de ser, sin 
duda, acallar de educar y regenerar á 
1"- reos 'lia- ban cumplido su condena 
y buscarles ocupación ó trabajo, no 
puede ■ i mas cristiano y liumani- 

i: ; pero no asi el nombre que se 

lia dado á la sociedad, que no puede 



ser más bárbaro y contrario al caste- 
llano. Liberto, la (s. m. y f., nó adj.). 
desde los tiempos de la antigua Roma 
sólo significa «esclavo á quien se ha 
dado libertad, respecto de su patrono»; 
y, por consiguiente, no debe confun- 
dirse con el adj. libre ni con el 
participio libertado, que tampoco 
podría aplicarse á reo en este caso y 
de una manera general. Dígase 
licenciado, adj., que significa «dado 
por libre». Hará pues muy bien 
dicha sociedad en reconsiderar su 
nombre para traducirlo á legítimo 
castellano. Sólo el Marques de Santi- 
llana, Don Iñigo López de Mendoza 
allá en tiempos de entonces, en el 
remoto siglo XV, usó liberto ]>or 
libertada: 

Ili AS. I ;iw *■ ! í y> atento 

De todo en torio al estudio, 
K fuera tiesto tripu li" 
Del vulgo, qucfi gnui'l tormento. 
Pues si t.il captividal 

Contemplación 
Trahe, non será presión. 
Mas oalma e* felioidat. 
POBl UNA. Si tu caroel fuese, Bía». 
Como tií pilles, por cierto, 
Con mayor racon libtrto 
Qne preso te llamarías. 

[Diat contra Fortuna, estrofas 111-2). 

•i Los ilos estados de Xinive cautiva y 
libertada», se intitula un libro clásico 
escrito en 1619 por el agustino Fray 

.bisé de la Madre de Dios. 

Libertoso, sa, adj. Vulgarismo 
chileno que se aplica generalmente al 
niño que se toma demasiada libertad 

contra la voluntad de sus padres. 

Librar, a. Dice el Dice, (ante- 
puesto á un s., dar o expedir lo que 
éste significa. Librar sentencia, reíd 
provisión, decretos, carta de ¡ 
batalla". Con mucha razón contesta 



LIB 



LIB 



801 



• > el I'. Mir que «es falso que el 
v. librar importe dar lo que el s. 
:íica, como lo vemos en las frases 
librar voces, librar estalli- 
do, librar besos, librar 
zancadilla, etc., que son bárba- 
ras, aunque dar roces, dar i 
Iluto, dar besos, d lilla sean 

s castizas. La razón es, porque, 
cuando el v. dar no suena despachar, 
/ir, no lleva en sí sentido de 
librar». Téngase pues como galicana 
lafr. Librar batalla, por mis 

que la haya amparado el Hice, y 
aunque la usen los modernos, y dígase 
¡lar batalla, entrar en batalla, salir <i 
batalla, irá la batalla, trabar batalla, 
. para no nombrar sino las frases 
en que entra el s. batalla. — La acep. 
de Comercio es: «girar ó expedir 
letras, cartas de crédito, íi otras 
ordenes de pago á cargo de uno. sobre 
los del qne gira». Por eso el 
plcmento directo ó acusativo no 
puede ser sino la letra, carta ú orden 
que se gira ó expide, nunca la per 
en cuyo favor se expide; por consi- 
guiente, no puede decirse (n participio 
pasivo la persona librada. 
aquella en cuyo favor se libró una 
letra. «Yo, que en mi buena suerte 
nía libra ja de tus servi- 

5», dijo con toda propiedad Cer- 
vantes. (Quijo/e, p. II, r. XLII). En 
activa llegó á darle como acusativo á 
aplemento «los tres polli- 
Cp. L C. XXV). tomando la 
cosa comprada \«>r el precio de ella, 
i - decir, el efecto por la causa. Véase 
Girar. 

Librea, m. El criado con librea, 
(•uva principal ocupación es acompa- 
ñar á su amo ,i pie, á caballo ó eu el 
coche, no se llama librea, como 



malamente dicen en Chile, sino 
lacayo. La librea (f., nunca m.) es el 
«iwstido qne los príncipes, señores y 
algunas otras personas dan ¡i sus 
familias y criados, por lo común, 
uniforme y con distintivos». Es 
cierto que en castellano hay algunos 
sustantives que, significando traje, 
vestido, intrumento ó cosa parecida, 
han pasado á significar, en otra 
acep., la persona qne los lleva, como 
barba, garnacha, máscara, corneta, 
Irma peta, etc.; pero librea no está en 
esta condición, porque hay vocablo 
especial para el que la lleva. 

LimtECAMBiO, m. Voz usada en to- 
das partes y digna de admitirse, sobre 
todo estindolo ya su contraria, que 
es proteccionismo. «No tenía temple 
para romper lanzas... ni por la pro- 
hibición aduanera, ni por el libreraiu- 
bioj). (Marqués de Molíns, Bretón, 
c. XVII). 

Librecambista, com. Partida- 
rio del librecambio. — Adj. Pertene- 
ciente ó relativo á esla doctrina 
económica. Es voz de uso general 
que debería ya estar en el Dice, como 
lo está su contraria proteccionista. 

Librbcultistíi, com. Partidario 
de la libertad de cultos. Bien puede 
admitirse, porque está bien formado 
y es útil. 

Librepensador, ka, ndj. Usado 

ya por Cánovas, Selga*, Valera, 
Menéndez y Pelayo y, cu general, 
por todos los modernos, en España 
y América, menee admitirse, con la 
consabida postdata: U. t. c. s. En 
pl., librepensadores, ras. Mas ¿cómo 
definirlo!-' Ya que h factura es fran- 
cesa, hable UU diario de aquella 
nación. «He llama librepensador, 
dice Le Peuplf Francais, al hombre 



302 



LIB 



LIB 



que, después de haber afirmado el 
derecho de todos á pensar libremente, 
se dedica en seguida á reducir ese 
derecho á que los demás piensen 
solamente como 61. Todo librepensador 
es asi una pequeña divinidad que 
promulga sus dogmas. Per.) lo que 
hay de más curioso en él, es que> 
ocurriendo con frecuencia el caso de 
que él no piense de ningún modo, 
lleva la libertad de pensar á su grado 
máximo de intensidad». La genea- 
logía podría ser ésta: Padre del 
librepensador, el filósofo de' 
siglo XVIII; padre de este, el es- 
píritu fuerte, que llamó La-Bru- 
yere: padre del espíritu fuerte, 
el incrédulo ó escéptico, que ha 
existido cu todos los siglos. 

Librepensamiento, m. Orcemos 
que ya debe entrar en el Dice., y aun 
la loe. libre piras" (ó librepienso) 
con que suele satirizarse á los libre- 
pensadores. 

Libretista, rom. Autor de uno 
o más libretos. « El siguiente número 
de música es un quinteto (pie el 
libretista puso en seguidillas». (Saine- 
tes inéditos de D. Ramón de la Cruz, 
nota de la pag. 19fí). Falta en el 
Dice, i >!'■ vocablo. 

Librillada, f. Lo que cabe en 
un lebrillo. A lo sumo podría aceptar- 
se en la forma lebrillada. Véanse el 
siguiente y Fuentada. 

Librillo, m. Dos artículos trae 
el I 'ice. para esta voz, diciendo del 
primero (pie es lo mismo (pie lebrillo, 
confusión (pie sólo hacen aquí las 
fregonas menos ó nada ilustres. 
Conviene que la Academia, usando 
de la segunda de sus facultades, lije 
la recta escritura de estas dos pala- 
bras, tan distintas en su etimología 



como en su significado, como que el 
lebrillo (tiesto doméstico) nada tiene 
que ver con el librillo (diminutivo de 
libro). Xo se le ocurrió tal confusión 
al Dice, de Autoridades.— Otro li- 
brillo que llamamos en Chile y cu 
Honduras es el castellano libro: 
«tercera de las cuatro cavidades en 
(pie se divide el estómago de los 
rumiantes»; porque tiene hojas como 
libro. — Para que se vea el uso del 
otro dim. librillo, léanse estas pala- 
bras de Santa Teresa: «Escribí á V. S. 
largo y le envié el librillo*, quiere 
decir, el «Camino de perfección». 
(Carta (VI, I); y esta quintilla de 
Bernardo González de Bobadilla. año 
1587: 

|Oh ]»>l>rc librillo ni'' 
Pues desciendes de aldeanos, 
Más te valiera en los 11*1108 
Apacentar tu cabrio, 
Que tratar con cortesanos. 

' :.. llardo. Bl'Miofecfl, t III. pag, - 

Libro, m. Tener uno sus li- 
bros mojados. La fr. casi i/a es; 
Traer uno los papeles mojados: «ser 
falsas ó sin fundamento las noticias 
que dicen. — Merecen ser colecciona- 
dos por los folkloristas chilenos los 
versos que se ponían en las primeras 
hojas de los libros para acompañar ó 
explicar el nombre del dueño, á fin 

de que se lo devolvieran los tenedores 
(detentadores) de libro?, que tanto 

abundan en esta tierra, ('nos, por 
ejemplo, decían: 

N-> i: , \ , odO ni me doy. 
!f mi dll'-fi 

l'- ro lo mas común era para caaos de 
pérdida o de extravío, y por eso casi 
todos comenzaban asi: 



LIC 



LIO 



Si este libro se perdiese, 
Como suele acontecer. 
Suplico al que me lo 1 
Que me lo sepa volver; 
Y, si no sabe mi nombre. 
Aquí' lo roy ¿ poner... 

L'uü concluía asi: 

nde ni de duque. 
Ni tampoc ' de marqn 
Sino de un pobre estudiante 
Que necesita aprender. 

LICENCIADA, f. Mujer que ha 
obtenido en ana facultad el grado que 
a habilita para ejercerla. t¿En qué 
facultad [está graduada]? Moka. En 
la de la bellaquería, bachillera en 

- de tirar coces; licenciada en 

- de venta y de mesones y doctora 
en Astrología y matemáticas». (J. de 
Luna, Diálogos familiares, dial. IX, 
año ICIO). Falta esta voz en el Dice; 
y es de notar que con los progresos 
del feminismo es más necesaria ahora 
que en el siglo XVII, en que se asaba 
jocosamente. 

Licenciosidad, f. Calidad de 
licencioso. Basta con licencia, liberti- 
naje, desenfreno, que ya es sabido que 
el castellano rehuye los nombres lar- 
i ad. 

Liceo, m. Ninguna de las tres 
aceps. que le da el Dice, corresponde 
al significado moderno de liceo. En 
Chile, a lo menos, liceo es sinónimo 
de instituto de segunda enseñanza: «es- 
tablecimiento oficial donde se signen 
stndios de cultura general comu- 
& las diversas carreras científicas 
y literarias». No •• 'veniente 

para que ge le dé también esta acep., 
ó por lo menos alguna más general, 
como ésta dr gimn 
nado ;i la enseñanza pública». 



Licituar, n. Ser lícito. Gracias 
a Dios, que no se ha generalizado 
tan bárbaro vocablo. 

LlCITCD, f. Calidad de licito. Es 
de uso general y merece entrar en el 
Dice, mejor que liceidad que pn - 
ponen otrus. Hace verdadera falta, 
porque no se puede reemplazar con 
otro vocablo: ni con legitimidad, ni 
con justicia, equidad, legalidad, dere- 
cho, porque todos expresan conceptos 
distintos del expresado por licitud. 
Por la misma razón pedimos la 
admisión del compuesto y contrario 
ilicitud. Véasele en su lugar. 

Licorera, f. Aparato en que se 
guardan frascos ó botellas pequeñas 
con licores finos, que se sirven como 
aperitivo, como postre, como refacción 
ó piscolabis. Generalmente se colocan 
también en el algunas copas pequeñas 
para beber dichos licores. Es voz de 
uso corriente en todas partes, aun en 
España, como se ve por este pasaje 
de (¡aldós: (Perritos de porcelana y 
una licorera de imitación de Bohe- 
mia». (Miau, V). Xo vemos razón 
para que esté excluida del Dice, y, 
al contrario, la abonan su buena 
formación, el uso general y la 
necesidad que hay de ella, pues ni 
frasquera (caja hecha con diferentes 
divisiones, en que se guardan ajusta- 
dos los frascos para llevarlos de una 
parte á otra) ni copera (mueble que 
se usa para contener las copas i n 
que se sirven licores), ni salvilla 
(bandeja con una ó varias encajada- 
ras donde se aseguran las copas, tazas 
o jicaras que se sirven en ella) pueden 
reemplazarla. 

Licorero, ra, m. y f. Dig 

Uta, com.: persona (pie lace 

licores; persona (pie los rende. 



304 



LIC 



LIE 



Licuante, adj. Aplícase ¡i la con- 
sonante que, precedida de otra y 
seguida de una vocal, forma silaba 
con ell;i»; como en las voces gloria, 
drama. Asi llamaban los gramáticos 
antiguos lo que los modernos letra 
liquida. Como el v. licuar en su 
primera acep. es sinónimo de liquidar, 
no vemos inconveniente para que se 
incluya el adj. licuante, por lo menos 
como anticuado y como igual á 
liquido. A este último es indispensable 
reconocerle esta acep. gramatical por 
sí solo, sin necesidad de atarlo, como 
lo hace el Dice, al s. letra, pues 
todos dicen no sólo letra liquida, 
sino también consonante liquida, la r 
líquida, la l liquida. 

LlCOEFACTlVO, va, adj. Que tiene 
fuerza ó virtud para liquidar. Está 
bien formado y merece admitirse. 

LlCUBGO, c¡.\, m. y f. (Por alusión 
á Licurgo, famoso legislador espar- 
tano). Persona inteligente y astuta, 
hábil. «Colocado ya sobre el rastro 
del asunto, como él decía, consultá- 
bale con los licurgos callejeros de 
('umbrales; después con los abogados 
de veras». (Pereda, Sabor de hi 
liu ruca, XI). 

Ento Turín. un gran Licurgo hecho, 
Dirf por su parecer. 

(Valbuena, El Bernardo, 1. lll) 

■i V Capita, que era el más Licurgo..., 
levantó el rostro y... comenzó á decir». 
(Estébauez Calderón, Gracias y do- 
naires de ln capa, en Escenas andalu- 
zas I. Cervantes había dicho también: 
c Haciéndose cada ano de los tres un 
nuevo legislador, un Licurgo moderno 
ó un Solón flamante». (Quijote, p, II. 
c. I ). Es tiempo de que ya lo acepte 

el I licc. un BÓlo en esla OOep., sino 



también en la de legislador, por lo 
menos como fam. Véase Alicurco, 
donde hay una cita de BretJn para 
esta 2." acep. y otra de Don Juan 
Valera para el f. licurga. 

Liendre. Es f., nunca m. 

Lienza, f. Significa en castellano: 
«lista <i tira estrecha de cualquier 
tela», y nada más. En Chile se usa 
malamente por tendel: «cuerda que 
se tiende borizontalmente entre dos 
reglones verticales para sentar con 
igualdad las hiladas de ladrillo ó 
piedra [ó adobe]»; por sedal: «hilo ó 
cuerda que se ata por una pinte al an- 
zuelo y por la otra á la caña de pes- 
car»; por la cuerda de la plomada o 
plomo; por la cuerda con que los ase- 
rradores señalan en los trozos de ma- 
dera las lineas de las tablas; y. un ge- 
neral, se llama aquí lienza un coi don 
de tejido fino y resistente, de hilo 
de algodón y que se vende en madejas. 
Sirve para muchos otros usos,como 
Ber: trazar líneas en las paredes, abrir 
celosías o ventanas, correr cortinas, 
a justar algunas prendas de ropa, etc. 

Lienzo, m. [Cuidado con el uso 
de esta \oz! Lienzo es la (tela que 
se fabrica del lino ó cáñamo»; por 
consiguiente, no es la de algodón, 
como se dice en Chile: esta se Huma 
algodón (hilado ó tejido, hecho de lu 
borra del algodón); a lo sumo podría 
llamarse lienzo de algodón. 

Libo, n. pr. m, Cno de los rarios 
nombres que Be daban á Baco, dios 
del vino; en latín f.gaeus, del griego 
iVóaw;, del v. Xów, desatar, librar; 
como quien dice libre di' cuidados y 
en posoion de muchas otras liberta- 
des, como Mielen tomarse los borra- 
chos, Por eso en latín se llamo Liber 
(libre) al mismo dios. Como 



LIG 



LIG 



805 



nombre Lieo lo osan tambióu los 
poetas españoles y los de obras naeio- 
-. conviene que se registre en el 
Dice Véase Astbea. 

üaiue vino, y que Lita 
Mi- nnevas angustias calme. 
(Bretón, II Eltgia rf< Tibulo). 

Así casi iodos los poetas españoles, 
basta Don Andrés Bello, que en su 
famosa oda A la Agricultura de la 
zona lórrila, cantó: 

Tú vUtcs Me jazmines 
El arbusto eabeo 
Y el reí fume le das, que en los festines 
La fiebre insana templará á Lito. 

Liga, f. Liga contra la tuberculo- 
sis. Liga contra la pornografía, Liga 
Don Bosco en favor de estudiantes 
pobres; y asi muchas otras ligas para 
esto, para aquello y para lo de más 
allá. Pues bien, el Dice, no conoce 
estas ligas, sino únicamente la «con- 
federación que hacen entre 6Í los 
príncipes ó estados,'- para defenderse 
de sus enemigos ó para ofenderlos». 
Es cierto, si consultamos la Historia, 
que éste es el concepto de todas las 
lijas que han existido, desde la Liga 
etolia y la Liga aquea en los últimos 
tiempos de la independencia de la 
antigua Grecia, hasta las que enumera 
la Historia Moderna; pero también 
ierto que el nombre, considerado 
en sí, no dice que la liga ha de ser 
entre príncipes ó estados; por consi- 
guiente, no hay pjr qué restringirla 
á ellos, máxime cuando el compuesto 
'■aligarse, con sus derivados coligación, 
indura, coligamiento, coligado, 
. definido de una manera general: 
entuna, confederarse unos con otros 
para algún fin». En Coalición tam- 

I !,.! I 111 



1 ico bc hace distinción entre princi- 
pes y no principes, poes está definido: 

«confederación, liga, unión». V.w 
1 '"['<■ fe»' ■ i lianza, lig \ unión 

entre algunas personas») se agregó: 
«y mas comunmente entre naciones o 
estados». Por todo esto somos de 
parecer que la liga no debe limitarse 
a los principes y estados, sino que 
debe dejarse libertad para que la 
formen todos los que quieran ligarse 
ó coligarse para cualquier fin. 

Ligerear, n. fam. Andar con 
ligereza ó de prisa, aligerar, alargar, 
acelerar ó apretar el paso, á buen 
paso, á paso largo, á paso tirado, mas 
ipie de ¡laso. 

Ligero, ra, adj. Censuro Baralt 
como galicismos las siguientes expre- 
siones: Estilo ligero, poesía ligera, 
conversación ligera, dando por sentado 
que ligero significa aquí: «fací!. 
agradable». Si fuera así, pase; pero 
nadie lo entenderá de esta manera, 
sino en el significado de aleve, de 
poco peso ó substancia», que es lo 
que expresa en castellano. — También 
censuró Hombre ligero en sus pala- 
bras y acciones, que, en expresión del 
P. Mir, «es fr. legítima, irreprensible; 
porque ligero suena también liviano, 

inconsiderado». ,;.\ w cena Baralt 

la e\pr. tan castiza Ligero de cascos? 
— Coiiiiila ligera, almuerzo ligero, le 
saben también á galicismos, siendo 
que ligero tiene aquí el mismo signi- 
ficado que dijimos: «leve, de poco 
peso ó substancia». — Dibujos ligeros, 
contornos ligeros, formas ligeras, 
construcción ligera, «Hecho con faci- 
lidad», interpreta aquí el adj. h 
y, por Lanío, lo condena por afrance- 
sado, porque la facilidad no pertenece 
al dibujo bíuo al dibujante, agre i 

i'i 



30G 



LIJ 



LIL 



el P. Mir. Con perdón de arabos 
diremos que ligero puede tener 
también aquí la acep. de «leve, de 
peca importancia y consideración, de 
poco peso», y en tal caso estaría bien 
usado.— Un ligero instinto de 
las cosas, una poción ligera, 
una ligera gratitud. Aquí 
traduce ligero por escaso, mezquino, 
pequeño. Es claro que, entendido así 
no puede defenderse. 

Ligero, adv. de m. Muy usado 
es entre nosotros, especialmente en 1 1 
lenguaje fain. «Anden ligero; No 
caminen tan ligero». Y aun en la 
forma diminutiva: i Acaba ligerito; 
Comamos ligerito». Según el 
Dice, la forma adverbial es ligera- 
menh y á la ligera. De ligero significa 
otra cosa: sin reflexión. Véase Mente 
(Adys. ion). — Dice Cejador que 
<t ligero debiera escribirse lijero, como 
lijo y lija, y es el que se desliza y 
corre macho, y, por consiguiente, el 
presto en cualquier menester, de don- 
de de poco peso para poderse mover, 
siempre aludiendo al movimien 
(T. L, pág. :'.;i2). 

Ligítima, ligitimar, ligíti- 
mo, ligítimamente, ligitimi- 
dad. Formas vulgares, en las cuales 
la primera i está por e, por efecto de 
la asimilación ó de la atracción que 
ejercen las otras dos. 

Lignita, f. Lignito, m.: tcarbón 
fósil que no produce coque cuando se 
calcina en vasos cenados». 

Lu;ni\ ORO, i: \. adj. Que devora 

la madera. Está bien formado j 
ice,- ger ndroil ido en el Dice, 
Lihueñe, m. Véase Dihueñe. 

LlJA, f. Papel de lija. Admitió el 
ultimo DiCC. B8ta acep. que fallaba. 

Lijado, m. Obra hecha con la lija 



o papel de lija. — LIJADURA, f. Acción 
o efecto de lijar. Los dos están bien 
formados y son más ó menos nece- 
sarios. 

Lila, f. Tenía en la 12." edición 
del Dice, las aceps. de «arbusto de 

la familia de las oleáceas » y «flor 

de este arbusto». — La 13." añadió 
esta otra: ccolor morado claro como 
la flor de la lila». Muy bien hecho, 
porque ya esta acep. era muy usada 
en todas partes. Sin embargo, esto no 
autoriza todavía para (pie se diga: 
Vestido lila, guantes lila, por- 
que falta abi la prep. de. Véase Café. 
Falta aún que el Dice, declare que 
en esta acep. el nombre es m. — He- 
cho una ó la lila, como la 
lila: andrajoso, harapiento ó hara- 
poso. Parece que en estas frases la voz 
lila es corrupción de la ////</> l'ila. 

Véase HUÜa. 

Lile, adj. Débil, decaído de fuer- 
zas por enfermedad; paralitico, trému- 
lo, que tirita. Ú. poco en las provin- 
cias centrales; pero de Cbillan al Sur 
es corriente. ;A dónde vas, viejo 
lile?» Kn Concepción fué muy co- 
nocido por esta cualidad Pascual 
l, ¡Ir, hasta tal ¡ututo que de ella se le 
formó apellido. Algunos pronuncian 

lili. — Nadie ha dado todavía la 
etimología de esta voz, sino única- 
mente hipótesis que no tienen proba- 
bilidades; nosotros no hemos hallado 
tampoco nada que nos parezca 
aceptal le. — En < Ihiloé, id*., una clase 
de papa. (Cavada). — Gay habla de un 
pato lile. — (Gratuita Oaimardi), 
en su Zoología, t. VIII, pag. 182. 

LlI.K.V, ni. Por olio nombre. ,<>/•- 

colén. Una tribu de la familia de 
las bixáceas, I tai <¡ R. y /'. •■ Ar- 
bustos Ó pequeños arboles siempr* 



LIM 



LIM 



307 



verdes, cou las hojas iuellizas de dos 
layas, la uua peciolada más grande, 
la otra sésil, más pequeña; flores dis- 
puestas en espigas ó en panojas en el 
sobaco de las hojas pequeñas, amari- 
llas, numerosas, á veces muy fragantes. 
■ mocen unas once especies, todas 
de Chile. — Azara microphi/lla Ilook, 
el chinchín de la provincia de Valdivia 
(omitida en la obra de Gay), tiene la 
madera muy dura, muy apreciada; la 
Azara semita R. et P., y la Azara 
lanceobta Houk, llamadas aromo de 
Castilla, merecen un lugar en los 
jardines». (Philippi). 

Lilequear, a. Tiritar, retemblar, 
de miedo ó por enfermedad. En algu- 
nas partes, liliquear, convertida la 
t átona en i por asimilación. Es for- 
mado de lile y se usa en las provin- 
cias del Sur. 

Liliquiento, ta, adj. Paralitico, 
trémulo; lo mismo que lile. 

Limatón, m. Es aum. de lima en 
p. de Arquitectura: '«madero 
que se coloca en el ángulo diedro que 
forman dos vertientes ó faldones de 
una cubierta, y en el cual se apoyan 
los pares cintos de la armadora». Es 
de uso corriente en Chile, y asimismo 
en Cuba, en Colombia, y qnizás en 
otras partes de América. ESI limatón 
que trae el Dice, sólo significa: «lima 
de figura redonda, gruesa y áspera, de 
que se sirven los cerrajeros y otros 
artífices en -us oficios». En Carpinte- 
ría le da el mismo !>>r. el nombre 
de cantón redondo. Va que la 
voz lima tiene lamas aceps. y lima- 
tón, que es su aum., una sola, no 
hemos hecho mal nosotros en traspasar 
i éste una Bola ile aquél; por eso es 
de desear que también lo apruebe el 
Picc, 



Limbo, m. «.Estar uno en el timbo, 
fr. fig. y fam.: estar distraído y como 
alelado, ó pendiente de un suceso sin 
poder resclver». Asi el Dice-: Es 
indispensable generalizar más la fr., 
porque se usa también de muchas 
otras maneras: ¿Vives en el limbo? 
¿Todavía no has salido del limbo? 
¿Vienes llegando del limbo? Nó, 
quiere quedarse todavía en el limbo». 
Baste esta sola cita de Tirso de 
Molina: 

Francisco. Doña Petronila, ¿vos 

Aquí? 
B0GEQCILI.A8 Y tú, f sales dtl Umbot 
¿Quien te vistió de alma en pena? 

{Bellaco sois, Gómez, II, 17."). 

Limenso, m. Llamamos así el 
fruto de una de las especies del melón, 
redondo, pequeño, de color anaranja- 
do, pero con algunas pintas ó rayas 
blanquecinas, y muy oloroso. Por 
esta razón se llama también melón ó 
meloncilo de olor. nCticumis Dudaim, 
melón de olor, tallo híspido, hojas 
casi quinqué-lobuladas, ovario peludo, 
fruto globuloso del tamaño de una 
naranja, con carne blanquizca insípi- 
da, pero muy fragante». (Philippi). 
Melón de la China ó de India*, lo 
l'aman otros Dices. — También suele 
darse aquí el nombre de limenso 
á otra especie de melón mas pequeño 
y delgado que el melón común, de 
forma larga aovada y del misino color 
que el anterior, por ser tan fragante 
como él; pero lo más general es lla- 
marlo melón pepino. — Aji 
limenso: uno colorado y largo, pi- 
cante, pero menos que el chileno, y 
que da muy buen color á la co- 
lor. Antes .-'• traía á Chile molido y 
-nado en calabacitas del tamaño 



308 



LTM 



LIM 



como dé nu huevo de gallina, y 
asi Be pendía en todos los despachos 
y almacenes, con el nombre, ordi- 
nariamente, de ají para la OOlor. 
Este ají es orijinario del Peni y, 
como á nosotros nos vino de Lima, se 
L llamó límense, y por corrupción 
limenso. Lo mismo parece que 
sucedió con el melón de olor. No hay 
pues razón para escribir limenzo, 
como lo hacen algunos. Dice Lenz, 
(pág. 902) que no sabe si la palabra 
límense se usa en otras combinacio- 
nes como extrañando que se haya 
preferido esta forma á limeño. No sólo 
se usa, sino que es la única que se 
usa en algunos casos, v. gr., tratándose 
de los concilios celebrados en Lima, 
que fueron famosos, sobre todo por 
la presidencia de Santo Toribio de 
fcfogrorejo. Do ellos se ha dicho y se 
dice siempre: El concilio límense I, II, 
etc., y nunca de otra manera. Por lo 
demás, la terminación ense, que es 
latina de origen, ha dado innumera- 
bles roces en castellano: matritense, 
ovetense, segoviense, parisiei 
Ion linense, hortense, amanuense. 

Limeta, f. «Botella, l." y 2." 
aceps.í, es la definición del Dice. 

Las aceps. riladas snn rslas: «vasija 
de cristal, vidrio Ó bario cocido, con 
el cuello largo y angosto, que sirve 
para contener líquidos. |¡ Todo el 
liquido que cahe en una botella». 
A esici tenemos 'pie observar: l ." que 
filia la etimología, que, según Simo- 
net, ,' t lias, uiii de voces ibéricas y lati- 
nas usadas entre los mozárabes ),escl 
árabe luma i. en latín phiala. De 
limma, pronunciado A la castellana, 
1 i el dini. limeta. '2.° La igualdad 

^niñeado con bott lia is ciei ta, 

lo menos en ''hile. Botella es el 



género; limeta es una especie, «le 
vientre ancho y corto y cuello bastante 
largo. Se usa generalmente para el 
agua en las mesas. Parece que eu 
España han olvidado esta voz, porque 
todos los autores modernos que han 
querido explicarla, no han salido de 
las voces generales lio/ella, rato. — 
No es soplar // hacer limetas (ó 
botellas). Fr. muy osada entre noso- 
tros para significar que una cosa no 
es tan fácil de hacer como parece. Se 
alude en ella á la facilidad y rapidez 
con que los artífices hacen las botillas 
de vidrio, soplando solamente en la 
especie de caña ó molde con que 
toman la composición derretida. V. 
también con interrogación. ¿Crees 
que es como soplar y hacer 
límelas.' La fr. merece entrar en el 
Dice. 

LlHITAllLK, adj. Que puede tener 
limite. Xo hay por qué tenerlo fuera 
del Dice. Véase Iu>iii'ai:i.k. 

Limitado, da, adj. Es castizo como 
part. del v. limitar y como adj.: 
«d ícese del que tiene corto entendi- 
miento». — Imitando al inglés, que 
dice Limited Gompany (sociedad ó 
compañía cuyos socios tienen limitada 
su responsabilidad individual al valor 
de sus acciones), están diciendo 
también los chilenos Sociedad limi- 
tada di Ara aro. de millas, de carbón. 

En castellano basto decir Sociedad o 
compañía tn comandita 6 coman- 
ditaria. 

Limitador, ra, adj. Véase 
Limitativo. 

LIMITÁIS. En castellano es siempre 

a., nunca n.-, por tanto, se usn 
mal cuando se dice, v, gr.: (Chile 
limita al X. con el Perú; limita 
al B. con la Argentina». En este 



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809 



caso deben asarse confinar ó lindar, 
ó el c i «Un lar. Véase 

Di.M.lNDiK. 

Limitativo, va, adj. Es el 

francés limitalif, re. Machos adjs. en 

ivo tiene el castellano; pero éste no 

inos que jamás lo haya asado. 

Dígase restrictivo, que limita, que 

. qw restringe. 

Limo, ni. Sólo significa en el Dice. 
barro ó lodo, y nó, como en Chile, 
Colombia y otras partea, limero, árbol 
(|tie produce limas. El nombre de 
limo es bastante antiguo, pues se usa 
p ir lo menos desde el tiempo del 
lllmo. Lizarraga (1605): «Las casas 
tienen sus huertas dentro, con na- 
ranjos, ¿irnos, membrillos, etc.» «To- 
dos los otros árboles nuestros no 
padecen detrimento, ni los uaranjos 
ni fimos, que se dan dentro y fuera 
de la ciudad». (Descripción han, 
1. II, c. LXXIV-V). En vista de 
uso y siguiendo el ejemplo de 
otros frutales que tienen dos nombres 
en el Dice, (durazno y duraznero, 
cotón y melocotonero, naranjo y 
naranjero, etc.), bien puede admitirse 
también nuestro limo. 

LiMJ.v. m. ¿si llamamos loschile- 
. y lo mismo los cubanos, cada 
uno de los dos maderos que, unidos 
por las teleras y paralelos por ambos 
lados al pértigo, forman la armazón 
de nuestras carretas. En ellos van 
hin' estacas. El uso de esta 

voz no tiene nada de estrafalario, 
como pudiera creerse, pues el Dice. 
mismo le da el significado de limonera, 
y limonera es: ccada una de las dos 
varas en COJO centro se coloca una 
ill-ria. para tirar un carruaje, 
ordinariamente Bola, pero á veces 
juntamente con otras & bu lado ó 



delante de ellas. || Conjunto de ambas 
varas». Mejor aún se explica nuestro 
uso por el Dice, de Autoridades, que 
dice: «Limones. Se llaman los made- 
ri >s largos que se ponen a uno y otro la- 
do para formar el asiento de la carreta, 
que, tirada de bueyes, sirve para con- 
ducir carbón, trigo, sal ú otras cosas». 
Cejador define los limones.- «made- 
ros en la carreta a los lados del lecho 
y en los que están hincadas las varas», 
y dice que se usa en vez de lemanes, 
aum. de lente, ant., timón, gobernalle, 
voz, esta última, tomada del vascuen- 
ce y nó del inglés, como dice el Dice. 
(T. L, págs. 2G3 y 658). Los nomines 
que el actual Dice, da á estos limones 
son: listón (usado en el art. Escale- 
ra), varal (cada uno de los dos palos 
redondos [entre nosotros también 
escuadrados] donde encajan las esta- 
cas que forman los costados de la 
caja en los carros y galeras) y tendal, 
provincialismo de Extremadura (cada 
uno de los maderos laterales del 
plano de la carreta). Sin embargo, 
en vista de las autoridades citadas, 
no tenemos por qué dejar esta acep. 
de limón. — La que si debemos déjal- 
es la de «madero inclinado que sirve 
de apoyo á los peldaños de una 
escalera». Esto no se llama en caste- 
Uino limón, sino zanca, f. 

Limosnkaií, n. y a. Pedir limosna; 
pedir una cosa de limosna. Tiene 
algún uso en Chile; y es v. antiguo, 
porque lo trae FebréS en la parte 
castellana en las aceps. de pedir 
limosna y de darla, y en MOGETU- 
yat.v dice: «andar mendigando, 
limosneando». Aunque tenemos los 
castizos mendigar y pordiosear, bien 
puede admitirse limosnear, porque 
está bien formado y lo usaron algunos 



310 



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clásicos. Véase Cejador, t. L, pág. óo7, 
y el Rebusco del P. Mir. — Fernán 
Pérez de Guzmán (siglo XV) empleó 
la forma Umosnar, en el significado 

de dar limosna: 

Mas curad de bien obrar 
l'n t- .rio tiempo é sazón 
R Bicmpre o Dios amar 
Cod muy pura contrición; 
\'. oon esta devoción 

.lama-* non ceaes oíanlo, 

.1 /'<.< pobres litnoman '«> 

<¿ue viven oon tribulación, (sic.) 

— La Condesa de Pardo Cazan ha usa- 
do aun el .«. postverbal limosneo: 
(Cnanto máa molestan [los mendigos], 
más eficaz es su acción para obtener el 
limosneo». (Zfl Vida contempo- 
ránea). Xo nos parece bien, poique 
no significa aquí lo que debiera: 
arción ó efecto de limosnear. 
Limosnero, ha. En castellano es 

adj. y significa: «caritativo, inclinado 
á dar limosna; que la da con frecuen- 
cia». Por eso el P. Niéremberg 
escribió: «El limosnero fué llamado 
antiguamente Philánthropos, esto es, 
amador de los hombres, por juz- 
garse por benefactor común el que 
daba socorro al que no conocía». 
(Carla VII). Y en este sentido usan 
esta voz todos los clásicos. ¿Cómo 
entonces lia venido á significar lo 
contrario, es decir, el que pide lisnios- 
na, mendigo, //«,• pordiosero, ra\ 
pidienlero, m.? Y esto no Bolo en 
América (Chile, Colombia, Costa 
Rica, Méjico), sino también en Espa- 
ña: «Con ella [la lengua española] 
podemos dar en rostro a la orgullosa 

cuanto ]Kibncita limosnera de Vol- 
taire [la lengua francesa]», escribió, 
hace poco, Don Clemente Cortejón 

en unta de su edición del Quijote 
(t. 1, pág. l'.'iO). A juicio nuestro, la 



explicación es ésta: como limosnero 
significa también en castellano: «el 
encargado de recoger y distribuir 
limosnas», oficio que, generalmente, 
desempeñan los legos de los conventos 
pidiendo por calles y casas, es muy 
natural que por piedad, en el mejor 
de los casos, ó por cristiana ironía se 
llamara también limosnero al 
siniple mendigo « pordiosero, porque 
pedía y recogía limosnas como el lego 
limosnero. — Limosnero y rego- 
deón, loe. chilena, igual á la española 
Pobre y soberbio en esta acep. : «el 
que no se contenta con lo que le dan 
ó con el favor (pie le hacen, creyén- 
dose merecedor de más». 

Limpiabarro, m. Limpiabarros, 
dice el Dice: «utensilio que suele 
ponerse á la entrada de las casas, pira 
que los que vienen de fuera se lim- 
pien el barro del calzado». En Chile 
llaman asi algunos él felpudo ó ruedo: 
(esterilla afelpada (i de pleita lisa, [de 
cáñamo ú otra materia parecida], 
annque sea larga ci cuadrada», qni 
pone también á la entrada de las 
casas para el mismo fin. 

Limpiada, f. Aunque son mu- 
chos los sustantivos verbales en da, 
familiares y no familiares, este no ha 
sido prohijado per el Dice, en el cual 
bollamos, en reemplazo, limpia, limpie- 
za y limpiadura; pero mas exacto aún 
es limpión, m.: limpiadura ligera. — 
Tratándose de sembrados y plantíos, 
dígase escarda ó escardadura, sacha- 
dura ó salladura. — Tratándose de la 
ropa, cepilladura ó acepilladura. — 

Tratándose de casas, usó Fernán 
Caballero el DO. limpiado, que no 

aparece en el Dice: (Se han unido... 
dos cosas que hacer, el blanqueo y 
limpiado*. (Cartas inédit 



LIM 



LIN 



811 



Limpiadientes, m. Tan correcto 
como mondadientes y escarbadientes. 

Limpiapeixes, ni. Instrumento de 
metal con que se limpian las púas de 
los peines. Merece entrar en el Dice. 

Limpiaplata, adj. Aplicase á la 
hierba llamada cola de caballo (en 
Chile, hierba del platero), por- 
que, eutre otros osos, se emplea para 
limpiar objetos de plata. Es posible que 
se use t. c. s. f., pero no lo hemos 
oido. 

Limpiar, a. Tratándose de sem- 
brados, huertos, jardines, son verbos 
más propios escardar ó escardillar, sa- 
char ó sallar; sin embargo el P. Ro- 
dríguez usó, como nosotros, limpiar: 
« Limpiarla [la tierra] de las malas 
hierbas». ..(Envió á su hijo á limpiar 
la heredad, que estaba llena de espinas 
y malezas». {Ejerc. de perfección, tr. 
I, c. XI). 

LlXPIDKZ, f. Sustantivo poético 
que hace falta en el Dice. Es de uso 
general y no se puede reemplazar 
con limpieza ni con ningún otro, 
porque se diferencia tanto de éste 
como límpido de lint} i". ..Se mostraba 
[el cielo] despejado y sin nubes, de 
una limpidez radiante!. (Pardo Bazán, 
Cu destripada/- de antaño). 

Limpio (En). Véase, para que no 
se abuse de ella, el verdadero signifi- 
cado de esta loe. ó modo adverbial. 
ni el Dice, significa en sustancia 
(sumariamente, en compendio), y se 
i para expresar el valor fijo que 
queda de una cosa, deducidos los 
y los desperdicios. También 
Eignifica: «en claro y sin enmiendas 
ni tachones, á diferencia de lo que 
está en borrador i. En este caso 
"inviene usarla con el v. /v/ier ú 
otro análogo, pero aó ron sacar, 



para no confundirla con la fr. Sacar 
en limpio, que significa: .'asegurarse 
de la certeza de una cosa». 

Lina, L, y ú. m. en pl. Hebra de 
lana gruesa y ordinaria; hebra de 
pelo ó cabello en mujeres del pueblo, 
«i Te tiro las linas», se dice en son 
de amenaza á las niñas menores. Es 
voz corriente en Chile, principal- 
mente entre el vulgo. Parece que 
procede del castellano liña, que no 
está en el Dice, pero ha sido estudia- 
do por Cejador en el t. L., pág. 871. 
Lo deriva de linea y lo interpreta 
hebra de hilo, y metafóricamente, 
linaje; y agrega que en Sayago, 
Uñas son «los pelos más fuertes de 
la lana churra, que hilan para coser 
el paño basto», (¡onzalo Correas trae 
también la fr. proverbial: «Su mala 
vecina da la aguja sin liña*, es decir, 
sin hebra de hilo. En gallego, liña 
significa también hebra de seda, de 
hilo, etc. No puede ser más claro el 
origen de nuestro chilenismo, pues ñ 
se convierte con frecuencia en n, y 
viceversa. Véase N. 

Linajiüo, da, adj. y ú t. c. s. 
«Que se precia de ser de gran linaje». 
Esta sola acep. le da el Dice; pero 
para entenderla como se debe, nótese 
lo que dice Menéndez y Pelayo: 
«Esta voz, inventada acaso por Que- 
vedo, tiene en todos los autores del 
siglo XVII, noel sentido honorífico 
que ahora disparatadamente le aplican 
muchos, sino el sentido despectivo de 
hombre fatuo y /resumido di- su 
alcurnia». ( Don Amos de Escalan' 
te, II, nota). Así realmente pinta y 
Batiriza al linajudo, entre otros perso- 
najes lidíenlos, el célebre Juan de 
Zabaleta cu su obra El día de fíexla; 
y recuérdese también que la termina- 



12 



LIN 



LIN 



cii í. udo, uda, nunca sigi inca en 
castellano una cosa honrosa. Óigase á 
Covarrubias: «Linajudo, vocablo 
bárbaro, el que se precia y jacta de 
bu linaje, dando ¡i entender viene 
de la casta de los Godos, ó de alguno 
de los doce Pares de Francia, ú de 
otra vanidad semejante». (Tesoro). 
Linao, in. Juego de pelota, muy 
usado en Chiloé. Dejemos que lo 
describa un hijo de aquella provincia: 
«El linao es un juego de pelota y al 
mismo tiempo un pugilato, que suele 
tener por contendientes á individuos 
de distintas capillas y subdelegaciones. 
Se reúnen los partidos desafiados, 
á la caída del sol, en una pampa 
escogida de antemano para el objeto 
y se elige ¡i aquellos individuos más 
diestros y fuertes, en ambos partidos. 
Los jefes de este juego fijan y miden 
la candía, que comunmente tiene 
una cuadra de largo, limitada en dos 
frentes por varas clavadas ad ¡toe, y 
por entre las cuales debe pasar la 
pelota sola, ó el victorioso con ella, 
y á esto llaman sacar raya. Los juga- 
dores suelen llegar hasta el número 
de ciento, y deben entrar en el juego 
con el tronco desnudo completamente; 
luego los jefes de partido hacen 
alinearse á todos, poniendo los mas 
fuertes á la cabeza y haciendo que los 
individuos de ambos partidos se den 
la mano para que haya más seguridad 
de que hay un número igual de 
jugadores por ambas partes; los que 
si bran se retiran. Cada jugador tiene 
su puesto señalado anticipadamente, 
sigim sus aptitudes; asi, los mas 
fuertes trabajan en el centro de la 
cancha, en lo más indo del pugilato, 
para arrebatar la pelota; los más 
ligeros se colocan á los costados de la 



cancha y cerca de la raya. La obliga- 
ción de éstos es correr con la pelota 
ó enviarla hacia su raya; hay otros, 
finalmente, que están fuera de la 
rancha, detras de las varas, y tienen 
por oficio sólo ti pelotear la bola qne 
viene de la cancha y enviarla hacia 
su raya, siempre que alcancen la 
pelota antes de tocar el suelo; si ésta 
pasa por en medio de las varas sin 
que la lleve un jugador, no hay raya. 
La pelota tiene, más ó menos, una 
cuarta de diámetro, y es. bien de 
madera, como se usaban antes, bien 
del tallo de una planta que nombran 
coekayuyo, forrada en lona. El paiti- 
do qne saca mayor número de rayas 
es el vencedor, y todo linao termina, 
generalmente, con un rudo pugilato 
en que toman parte casi todos los 
descontentos». (N T . N. N., Chiloé, 
c. VII). «Los bárbaros juegos de 
r/iurra y- el Unan, decía /:'/ t'li ilo/r 
el 12 de Marzo de 1874, fueron 
traídos al archipiélago de Chiloé pol- 
los araucanos mucho tiempo antes de 
la conquista española, según la tradi- 
ción que se conservan. En esto está 
equivocado el citado diario, como 
lo probamos en el art. Chueca. — 
Lenz (pág. 878) da como etimología 
probable de linao he voces araucanas 
lii;/rii, raices de cocbayuyo, y htu, qne 
designa á veces aparato, instrumento. 
Difícil parece pasar de tan larga 
composición á la Bendita vos '< 
¿No vendrá esta de llitm, cosa escon- 
dida, secreto ii oculta, y gadu, unas 
raíces que se comen? Llitm, según la 
práctica araucana, equivale á lint, 
y gadu, Begún vi b en Gnao. 

equivale a »</"<'. En tal caso, linao 
sena: un bulbo 'pie se oculta o encie- 
rra: porque la pelota de este juego -■ 



LIN 



LIN 



313 



hace de raicea tle cocbayiiyo ó de 

luche que encierran en lona o enero, 
á diferencia del bulbo del gaduógnao, 
([tic eatá debajo de tierra. H no agrada 
esta conjetura, proponemos también 

. otra: ligh, blanco, y nuln, bata- 
llar con cnaJqoier cosa: batallar con 
bola blanca. Aunque lo mejor será 
dejar la interpretación de este nombre 
a los chilotes, que, además del juego, 
tienen con el nombre de Linao nn 
puerto abrigado y de excelente tenede- 
ro en la costa oriental de Chiloé. 

Linaza, f. Así llaman en Chile la 
planta del lino. Sépase pues que la 
planta, la materia textil que se saca 
de sus tallos, la tela que de ella se 
hace, y, poéticamente, la vela de la 
nave, se llaman lino; y que sólo la 
simiente de la planta se llama linaza. 
Vi .se Hilo. — Linar es el sitio sem- 
brado de lino. 

Linchamiento, m. Acción ó efecto 
de linchar. Admitió el Dice, el v. en 
el Apéndice; pero le falta todavía el 
-.. que es tan usado como él. — Lin- 
chados, ha, adj. y ú t. c. s. Que 
lincha. Puede también admitirse, 
aunque se usa mucho menos que los 
otros dos. — Destiérrese pues la cos- 
tumbre de escribir lynchar, lyn- 
charniento, aunque provengan del 
apellido inglés Lynch. 

LlSDO, da, adj. Uno de los más 
hermosos vocablos que tiene el caste- 
llano. — ¡Ésta es la linda.' Ésta si que 
es linda: Frases de sentido irónico, 
rorrientes en Chile en el lenguaje 
fam. Xo creemos que alcancen á 
formar un chilenismo, y sólo las 
ponemos para que se estudie el uso 
de los adjs. en la terminación f., 
subentendido el s. correspondiente, 
como en tantas otras frases y locucio- 

Dicc. .le Chil. t. III. 



nes: ¡Buena la hicimos! Hacei' la 
chica, ¡Bonita la hiciste; Hacer 
una que sea sonada. Jugarle á uno 
la talquina. 

Li.nka, f. Por antonomasia, la linea 
férrea ó viaférrea, Cremos que puede 
admitirse, como está admitido por 
linea equinoccial: «Pasó la linea, Está 
debajo de la lineaii. (Dice.) — Linea 
di conducta: loe. fig. usada en todas 
partes y digua de entrar en el Dice. 
Si se puede decir, y se dice corriente- 
mente, campo ó esfera de acción, plan 
de vida, punto de honor, camino del 
deber, senda de la virtud, echar ó 
tirar lineas (discurrir los medios, 
tomar las medidas para conseguir una 
cosa), no vemos por qué no pueda 
decirse también linea de conducta. 
trazarse tal ó cual luna de conducta. 
La metáfora está bien aplicada y los 
términos no hacen desmerecer al sen- 
tido. A falta de autoridad clásica, 
pueden citarse casi todos los modernos; 
pero contentémonos con esta sola: 
«Toda la linea de su conducta le lleva- 
ba hacia este paso». (Pardo Bazán, 
La Vida contemporánea). I. mea de 
vapores. Expresión que puede consi- 
derarse admitida, pues el Dice, aceptó, 
en el Apéndice, esta nueva acep.: 
«camino terrestre ó marítimo. — Linea 
telefónica. Debe admitirse, como está 
ya la telegráfica. — Leer entre lineas: 
fr. fig. que bien puede admitirse 
como igual á Leer ruin renglones: 
«penetrar la intención de un escrito, 
suponiendo, por lo que dice, lo que 
intencionadamente callan. — Triun- 
far, vencer, ganar; al contrario, perder 
derrotarte, en Inda la linea; son frases 
figs. tomadas de la Milicia que usa- 
mos á cada paso y que bien pueden 
admitirse en el Dice, 

H 



3H 



LIN 



LIN 



Lingal, m. Sitio plantado de 
litigues; lugar donde abunda este 
árbol. No es tan usado que merezca 
admitirse. Algunos fundos que podían 
haber recibido esto nombre, bao 
preferido el de Los- Litigues. 

Limite, m. Árbol chileno, alto, 
frondoso, de corteza lisa y cenicienta. 
Sus bayas son de un negro violáceo, 
de cerca de una pulgada de largo, 
y las comen solamente las ares. La 
madera es blanca ó colorada, flexible, 
fibrosa y muy durable: por eso se 
emplea para la navegación, para 
vigas, yugos y muebles; aunque por 
sus fibras no puede dársele un bueu 
bruñido. La corteza es muy usada 
en curtiduría y da excelente color á la 
suela. Las hojas son nocivas á los 
animales, sin duda por el mucho 
tanino que contienen; por eso, cuando 
las comen, se alingan (enferman 
de lingue). He aquí la descripción 
de Philippi: aPersea lingue Nees, 
[familia de las lauríneas], árbol 
grande, muy hermoso, de las provin- 
cias del Sur, con hojas elípticas 
aovadas y el perigonio tomentoso, 
bermejo ».-IIay otra especie, el Persea 
Mayeniana Nees, que es el lingue de las 
provincias centrales; «tiene las hojas 
más acuminadas en su base, más 
pálidas en la cara inferior, el perigo- 
nio blanco y sedoso». Algunos, pero 
pocos, pronuncian liñe. La voz es 
araucana y, como entra en ella el 
sonido gn, peculiar de esta lengua 
(véase Gnao), es natural que su 
escritura y pronunciación varíen un 
tanto. Pebres escribió lige, pero ya 
es sabido qué Bonido da ol á esta a. 
La casi totalidad de los chilenos pro- 
nunciamos lingue, y así pedimos que 
se admita este vocablo con las dos 



aceps. de árbol chileno (ya descrito 
y clasificado) y corteza de este árbol. 
— En Chiloé se llama papa lingue 
una de las muchas especies del 
solanum luberosvm, papa ó patata. 

LinientO. ta, adj. Forma mis 
plebeya y menos usada que liñudo. 

Linógrafo, m. Asi ha empezado 
á llamar La l'nión de Santiago al 
tipógrafo que trabaja con el lineolipo. 
Como la primera parte del nombre 
podría tomarse por la planta llamada 
lino, cuando la voz que aquí entra es 
linea, por eso sa forma debería ser 
más bien lineógrafo, grabador de lí- 
neas. Por nuestra parte preferimos 
lineotipisla, com., que es el que usan 
ya en algunas imprenta. 

Linóleum, m. Del inglés lino- 
Iri/m, que se pronuncia linólatm. 
Basta con el castellano encerado, m.: 
«lienzo aderezado con cera ó cual- 
quiera materia bituminosa para hacer- 
lo impermeable». 

Linotipia, f. Preferimos lineo- 
iipo, m., como dicen algunos, y ojalá 
el Dice, fije pronto este vocablo. 
Vi ase GuíÓN, 3.", e, donde defendi- 
mos la forma preferida. 

Linterna, f. Falta en el Dice, la 
loe. linterna de Diógenes, que se usa 
en sentido propio y fig., por alusión 
á lo que se cuenta de este filósofo, 
que en pleno día iba por las ralles 
con un linterna encendida buscando 
un hombre, porque todos los que él 
conocía no merecían el nombre de 
-. En cate mismo sentido decimos 
nosotros familiarmente, tratándose de 
algo difícil de hallar, buscar ron un 
rnlm de vela, aunque te le busque con 

un cabo 'I' reía. 

Liñudo, da, adj. Todoa han 
traducido este chilenismo por lomudo, 



LIO 



LIO 



815 



da, (que tiene mucha lana ó vello); 

10 que no es exacto. Nadie confunde 
en Chile la lina con la hma, y, por 
consiguiente, tampoco deben confun- 
dirse los adjs. derivados de ambos 
sustantivos. Liñudo se aplica al 
animal que tiene linas, es decir, 
pelos largos y gruesos, al género ó 
tela ídem. A persona no lo hemos 
oído aplicar nunca, porque para eso 
se prefiere chascón, na. — En sen- 
tido fig. suele, sí, decirse del que es 
toiqte () de cortos alcances. 

Lio, m. a Porción de ropa ó de 
otras cosas atadas». Por consiguiente, 
el que llamamos en Chile lio de 
charqui, debe llamarse mejor fardo de 
charqui, porque fardo es: «lío grande 
de ropa ú otra cosa, muy ajustado y 
apretado, para poder llevarle de una 
parte á otra; lo que se hace regular- 
mente con las mercaderías que se 
han de transportar, y se cubren con 
arpillera ó lienzo embreado ó ence- 
rado, para que no se maltraten con 
los temporales». — En algunas partes, 
casco de colchón. (Véase Casco, 
2.» acep.) — Haz de la manta. — Ser 
de un lío, fr. fig. y fam.: ser de 
una pieza, sin doblez, y nó como 
algunas mantas, que son de dos líos 
ó haces; do ser de «los raras. 

LÍO, m. En Chiloé, chuño. Pue- 
de venir del araucano ligh, blanco, ó 
de liv, cosa limpia y clara, y aun de 

11 id, borra ó as • 

Liona, f. Vocablo usadísimo en 
Chile y que lia dado origen al V. 
alionar y al adj. lionero, ra- 
il- simple corrupción de limita 
(algazara, baraúnda, desorden, con- 
fuaión), por la dificultad que tiene 
i:l pueblo para pronunciar la r antes 
de ",- por eso diría primero * lionna 



(cf. canne, Connejo) y después 
liona, más suave. Los pseudocultos 
modernos, que sólo han conocido 
esta última forma, creyendo que hay 
en ella, nó un gato, sino un Icón 
encerrado, 6uelen escribir leona. 
Es raro que el Dice, no dé la etimo- 
logía de liorna, que no es otra que el 
nombre propio Liorna ( Liromo en 
italiano y I. ¡humus en latín), puerto 
de Italia en el Mediterráneo y ciudad 
capital de la provincia del mismo 
nombre. La ciudad es muy comercial 
y poblada; pero, con relación á los 
tiempos, parece lo fué más en el 
siglo XVI, cuando los españoles 
tuvieron tanto que hacer en Italia, 
porque desde entonces data el uso de 
esta voz como nombre común. A las 
autoridades de Gil y Zarate y de Bre- 
tón de los Herreros que traen otros, 
queremos nosotros añadir ésta de la 
si ñora Pardo Bazán: «Al punto de 
acomodarse en el tren se arma una 
liorna de todos los demonios, los 
mozos se evaporan sin decir oxte ni 
moxte, cargados con nuestros bártulos 
queridos, y la idea del extravío, de la 
confusión y de quedarse en tierra nos 
enloquece». (La Vida contemporá- 
nea). Después de esto se ve claro 
que no hay por qué ni para qué 
buscar voces equivalentes de nuestra 
liona; lo que hemos de hacer es 
birla y pronunciarla tal como es: 
liorna. 

Lionero, ra, adj. Es derivado 
del anterior y se usa mucho en el 
sentido de alborotador, ra; tumultua- 
rio, riu; sedicioso, sa¡ amoiinador, ra; 
azuzador, ra; agitador, ra; excitador, 
ra. Como se ve, no significan lo 
mismo todos estos adjs.; pero, Begún 
los casos, todos caben dentro del siguí- 



81G 



LÍQ 



LIR 



ficado general de lionero. Véase 
Leonero, con el cual no debe con- 
fundirse, ni tampoco con Aleonado. 

Liquidador, m. Aunque existe la 
voz sindico (sujeto encargado en un 
concurso de acreedores de liquidar la 
quiebra), oreemos que debe admitirse 
también liquidador, que es el que 
hace una liquidación, no por nombra- 
miento judicial ni por quiebra sola- 
mente, sino por cualquier otro motivo, 
como sería por conclusión de un 
negocio, por mudanza de local, etc. — 
Como adj. de dos terminaciones, 
aplicado á lo que tiene virtud para 
liquidar, véase Lictefactivo. 

Liquidar, a. Como término de 
Comercio significa: a hacer ajuste 
final de cuentas una casa de comercio 
para cesar en él». De donde se 
deduce que lo que se liquida son las 
cuentas ó las mercaderías, pero nó 
las personas; por consiguiente, no 
puede decirse, como en Chile: Liqui- 
daron á Pedro; Juan está 
liquidado; pero sí: Hirieron liqui- 
dar á Pedro; Juan liquidó lodos sus 
negocios', Liquidó también Diego. 
;A cuántas de esas liquidaciones se 
podrían aplicar mejor el v. alzar 
(«quebrar maliciosamente los merca- 
deres y hombres de negocios, ocul- 
tando (i enajenando sus bienes, para 
no pagar á sus acreedores») y el adj. 
ó participio alzado, da! Aunque en 
otras estaría mejor el n. /roñar, fig. y 
fam. (perder bienes hasta arruinarse). 

Líquido, ha. adj. Á más de las 
aceps. que le asigna el Dice, le damos 
también nosotros, pero sólo en el 
naje vulgar, y generalmente 
antepuesto al sustantivo, la de nació 
nrlo, mero; \. gr.: o De todo lo que 
me debes me has pagado líquidos 



cinco pesos. Me quedan líquidos 
veinte pesos». Es simple extensión 
de la acep. castiza: «aplícase á la suma 
que resulta de la comparación del 
cargo con la data. Deuda liquida, 
alcance liquido». 

¡Liray! Especie de interjección, 
que se usa como palabra de adorno 
en muchos cantos populares, y repi- 
tiéndose más de una vez en la misma es- 
trofa. Xo significa nada, ni sirve tam- 
poco para completar el verso, sino más 
bien para terminar la frase musical, 
y se usa porque suena bien al oído. 
Parece pues palabra de formación ca- 
prichosa, y no sabemos si se usará en 
otras partes ni si tendrá alguna rela- 
ción con el toponímico Liray, nombre 
de un fundo cercano á Santiago y de 
unas aguas minerales del departamen- 
to de Laja» Véase un ejemplo de 
la voz liray en medio de estos Falsos 
esdrújulos: 



Del pellejo de un ratónioo 

Se luí" una levita un gálico, 

; Liray, liray! 
Y so reía el muy borrico 
De verse tan currutatieo. 
; Liray, liray! 

Víanse también estos versos de la 
cueca llamada del liray: 

Y'o vivo ile un imposible ¿liray! 
Por un imposible muero ¡liray! 
Me es imposible olvidar ;liray! 
Al imposible m"° quiero ;liray! 

De leu mil Imposibles 
(jue el amor tiene, ¡llriy! 
Rendidos solo Ita i 
Noventa j uuo\ o ;liray! 
Noventa > nuove, sf, 
Y esta es mi pena ;liray! 
Kstc e] tósigo emftrga 
(Jue me envenena ;liray! 



LIS 



LIS 



81' 



—¡Avemaria, liray! Exclama- 
ción vulgar que ya poco se oye y que 
dice por burla ó desprecio el que 
recibe una amenaza, como indicando 
que ésta no le importa nada ó que no 
la cree. 
Lis, f. Lista ó residuos qne quedan 

rudos de las arenas ó del polvo, y 
en los cuales se lian juntado los 
_ r r:iiuili»s del metal qne se trata de 
reconocer. Esto sucede en el ensaye 
primordial ó reconocimiento de arenas 
ó de polvo aurífero ó argentífero por 
medio del mercurio ó simplemente 
¡M>r el agua. Así, se dice: «Este 
paquete ó porción de polvo ó de tierra 
aurífera dejó poca, mediana ó mucha 
lis de oro». Si los granulos Bon 
pequeñísimos, ó, al contrario, relati- 
vamente gruesos, se dice entonces 
(pie fia lis es delgada ó que la lis 

gruesa*. «Con agua vas deslaman- 
doy lmtando toda tierra ó barro basta 
demostrar el azogue, si está caliente 
ó frío, que lo conoces en la liz que 
al borde se presente». (P. Fernández 
Niño, Cartilla de Campo, p. 14C). El 
nombrees inglés puro (lees, pl., que 
se pronuncia lisK) y significa heces, 
sedimento, poso, zurrapa, feculencia, 
borras. El frunces dice lie, que 
significa también lo mismo.- hez, 
poso. 

Lisa, f. Distingue el Dice, la lisa 
(pez de río) de la liza ó mujo! (pez 
marino), aunque á ésta la llama 
también lisa. — Liza es, ademas, team- 
po dispuesto para que lidien dos ó 
toas personas. || Lid.» 

Lisbonés, sa, ó lisbonense, adj. 

y Ti. t. c. s. 

Liso, sa, adj. De la acep. de 
(desvergonzado! que tiene en Serma- 

niii, han tomado, sin duda, loa 



peruanos el uso que le dan en este 
mismo sentido. En Chile no se le 
conoce. Véase leso, con el cnal no 
debe confundirse. 

Lista, f. Xo debe confundirse con 
friso (faja más ó menos ancha que 
suele pintarse en la parte inferior de 
las paredes, de diverso color que 
otas. También suele ser de seda, 
estera de junco, papel pintado y 
otros géneros) ni con greca (adorno 
que consiste en una faja más ó menos 
ancha, que, volviéndose varias veces 
en ángulos rectos, forma una como 
cadena, por la continua repetición de 
un mismo dibujo). — La lista ó catá- 
logo de los manjares que se han de 
servir en una comida, aunque está 
bien designada con este nombre, se 
llama mejor minuta, nombre con que 
se puede desterrar el francés ménu, 
que tan metido está en todos los 
países de habla española. 

Listado ó listeado, da, adj. 
Tratándose de la «res vacuna que 
tiene el pelo con rayas verticales, de 
color más oscuro que el general de la 
capa», empléese mejor el adj. cho- 
rreado, da. 

Listón, m., aum. de lista. «Cinta 
de seda, más angosta qne la colonia»; 
y la colonia es «cinta de seda, lisa, 
de '.dos dedos de ancho, poco más ó 
menos*. — En nuestras provincias del 
Sur llaman listón la cinta de lana 
que usan las mujeres del pueblo 
para envolver ó forrar sus trenzas, ó, 
como dicen ellas, embarrilar los 
chapes- El ser de lana y no de 
seda no basta para calificar de chile- 
nismo esta voz. En Chile se usa 
desde el tiempo de la conquista, 
como cousta de Ercilla (Araucana, <•, 
XVII): 



318 



LIT 



LIT 



Hizo luego Bacal á 'los sirvientes 
Por mas confirmación algunos i'.uncs. 
R 'pas de mil colores diferentes. 
Jo( .-. llantos, chaquiras y Utt 

Como pueie verse en Simonet (voz 
Lixtuóx) no es de la esencia de la 
lista ni del lisian el ser de seda. 

Lita, f. (Canasto extendido de 
junco. Dícese también alita*. (Cava- 
da, Provincialismos de Ghüoé). Puede 
ser aféresis de ali/a ó venir del v. 
araucano lütumn, emparejar, allanar 
el auelo, por la forma plana de tal 
canasto. En Febrés-Astraldi aparece 
/nlhe, enano, que parece ser de la mis- 
ma familia. 

Lite ó litis, f. 

Literalmente, adv. de m. «Con- 
forme á la letra ó al sentido literal», 
lo define el Dice, y, conforme á esta 
definición, creemos que se puede 
decir: «La iglesia estalia literalmente 
repleta; Venía literalmente destilan- 
do».— Lo mismo decimos del adv. 
materialmente: «La iglesia estaba 
materialmente cuajada de niños». No 
le agrada al P. Mir este uso, (pie 
califica de moderno y propio de la 
cursiparla, porque tambos a dos 
adverbios pierden su obvio y natural 
sentido»; mas, con perdón suyo, le 
diremos qu< reconsidere el asunto y 
desentrañe el significado de uno y 
otro adv.: literalmente, lo qne dice el 
sentido literal ó la letra misma de la 
palabra; materialmente, lo que dice la 
materialidad ó el sonido material de 
la palabra, como suena la letra 6 la 
palabra. Según esto, «La iglesia 
literalmente repleta», es on encareci- 
miento 6 modo de decir qne Lace 
lijar la atención, por medio del ad\ ., 
en el adj. repleto, sin que el adv. 



salga de su propio significado: ¡i la 
letra, como suena la letra. Asi mismo, 
en «La iglesia materialmente (najada 
de niños», el adv. atrae fuertemente 
la atención al part. cuajada, indicando 
que, aun tomado éste en su sentido 
material, tal como suena la palabra, 
es verdadero. Por esto, ó se deatierran 
del lenguaje el pleonasmo, la hipér- 
bole y demás figuras retóricas, ó se 
dejan en paz, como propios y legíti- 
mos, estos modos de hablar. La 
corrección que propone el Padre, de 
.totalmente, cabalmente, del todo», 
para el primer caso, y «verdadera- 
mente, en realidad de verdad, total- 
mente», para el segundo, nos parece 
tan inútil y fría, qne mas valdría no 
usar ningún adv. 

Literariamente, adv. de m. 
De manera literaria, según la literatu- 
ra. Hace falta en el Dice. 

Literatear, n. Tratar ó hablar 
de cosas literarias; escribir como lite- 
rato ó sobre asuntos literarios. Es v. 
que debe admitirse en el Dice, porque 
hace falta y tiene algún uso. En 
Chile, á lo turnos, se usa familiarmen- 
te, y literariamente lo usó Don .luán 
Valera: «De aquí que, si nna joven- 
cita sale aficionada a literatear o a 
versifica'-, ella misma lo oculta como 
un defecto o impedimento dirimente». 
(Cartas americanas, El Parnaso 
colombiano, IV). 

Litigador, ra, adj. I. o echa 
os l Irtúzar; pero el uso dice qne 
no se le necesita, porque, para desig- 
ual- al que litiga, tenemos litigante; 
y para el propenso a mover pleitos y 
litigios, litigioso, so, pleitista. 

Litigiosamente, adv. de m. 
Tambión lo reclama Ortútar, sin 
advertir que el significado jjel adj. 



LIT 



LIT 



319 



litigioso (dicese de lo que está en 
duda y se disputa) no da base para 
un adv. de modo. 

Litote, ni. Figura de B 
que se llama también atenuación. 
Dos errores ae cometen con esta voz: 
hacerla grave y darle género ni., 
cuando es esdrújnla (litote) y de 
género f. Es cierto que en algunas 
obras españolas de cierta antigüedad 
aparece sin acento, y de ahí se lia 
deducido que debe pronunciarse gra- 
ve; pero á esto observamos que hasta 
hace poco han sido los impresores 
españoles bastante descuidados para 
acentuar las voces esdrújulos. En 
griego se acentúa grave, Xitotyj; pero 
debe advertirse que la ómicron es 
siempre y por naturaleza breve, por 
lo cual los latinos dijeron litóle, y de 
ellos debemos tomar nosotros esta 
voz. 

Litral, in. Sitio plantado delitres; 
lugar donde abunda es-te árbol. No es 
de mucho uso. 

LrrBB, m. Árbol chileno,~«delgado, 
pero muy ramoso. Su temido follaje 
tiene uu aspecto obscuro, y se le ve 
en las laderas descubiertas. Su ma- 
dera, seca al sol, es muy dura, y, 
remojada en el agua, puede suplir al 
hierro. Se usa, por esto, para curvas 
de buques, dientes de ruedas hidráu- 
licas, ejes de carretas, etc. Sus raíces 
dan una madera venada [vetada ó 
veteada] preciosa. Su sombra y el 
contacto de sus ramas, aun en los 
que las queman, produce un sarpulli- 
do o sarna, principalmente en los 
iiifins y mujeres, y el remedio es 
infusión de amapola y maitén. Sus 
frutos son pequeños, pero abundantes 
y dulces. Bu el Sur se hace de ellos 
una chicha como la del molle, y los 



indios fabrican pastas muy agrada- 
bles». (Vicuña Mackenna, Los árboles 
indígenas de Chile). Philippi lo 
clasifica en la familia de las anacar- 
diáccas y lo describe así: tLitrea 
caustica (laurus caustica Molina), 
arbusto, y aun árbol grande, con 
hojas enterísiinas, marginadas, muy 
nerviosas, flores amarillas numerosas, 
reunidas en panoja, drupas amarillen- 
tas del tamaño de un grano de 
pimienta. So cria desde Coquimbo 
hasta A rauco... Se dice que es vene- 
noso y que produce hinchazones y 
postillas en la cara y manos de las 
personas que lo cortan; pero é to será 
en casos excepcionales, y es lo cierto 
que el lilre no tiene nada de cáustico». 
Así será, pero la verdad es, que 
produce la enfermedad nombrada por 
Vicuña Mackenna, enfermedad que 
describe mejor aún nuestro abate 
Molina: «Los efluvios que se exhalan 
de este árbol, particularmente en 
estío, causan hinchazón y postillas 
acres en las partes descubiertas del 
cuerpo de cualquiera persona que se 
detiene ásu sombra; y este efecto, que 
de suyo no es mortífero, es tan variab'e 
como las complexiones con que se 
encuentra; pues hay sujetos que expe- 
rimentan muy poco daño, otros 
ninguno, y hay otros que, sin más 
que pasar por debajo del árbol, se 
cubren de postillas enteramente... 
Luego que se seca su madera, depone 
su jugo maligno y adquiere un 
hermoso color rojo, vetado de manchas 
amarillas y pardas»; por lo cual es 
muy estimada para muebles linos. — 
El citado Philippi describe también 
otra especie, Ltírea Miers: inores 
polígamas, cáliz cuadri ó quinqnefido, 
igual, persistente, cuatro á cinco 



320 



LIT 



LIU 



]" .!os, cuatro á diez estambres, un 
solo estilo corto, con tres estigmas, 
drupa pequeña, comprimida así como 
el huesillo». Es indispensable que el 
Dice, admita la voz litre con las 
aceps. de árbol chileno y enfermedad 
que produce su sombra ó su contacto. 
La etimología es el araucano lilhe ó 
Ubre, un árbol de mala sombra. 

Litreado, da, adj. Aplícase al 
licor que se vende por litros. Vito 
litreado. 

Litro, m. Tejido ordinario de lana, 
de un solo color ó listado, hecho en el 
país y que sirve para varios usos: 
para alfombra, tapete, frazada, para 
abrigo de las espaldas, para abrigo 
de las piernas cuando se cabalga, etc. 
Es el araucano rithlit ó rilhii, que 
Febrés traduce: «una manta gruesa 
de hilo burdo». La conversión de r 
en / se debe á que los araucanos 
«pronuncian la R en el principio, 
medio y fin de las palabras, no tan 
duro como nosotros en éstas, rayo, 
¡turra; ni tan suave como :en éstas, 
para, Marín, mar, sino en un medio, 
doblando algo la punta de la lengua 
arriba ó á un lado» (Febrés); ó, como 
dice el P. Félix .losé de Augusta, 
«muy suave, poco perceptible». Esto 
y el seguir en la última sílaba de la 
palabra un sonido bastante fuerte 
( Ihu ó trri) hizo suavizar más la 
primera r y convertirla en /. (Así 
también los peruanos, de Rimac 
Bacaron el nombre de Lima y 
de roen el moderno Jorro). En 
machas provincias, sin embargo, de 
Colchagua al Norte, se pronuncia 
todavía rito y no litro. 

Litroso, sa, adj. Enfermo del sar- 
pullido qnc produce la sombra ú el '■mi- 
tacto del litre. N'o es de mucho uso. 



Lituano, m. Lengua de los litua- 
nos. — Lituano, na, adj. Pertene- 
ciente ó relativo á esta lengua. Todo 
esto falta en el Dice. Don Pedro F. 
Monlau escribió en su tiempo lilhua- 
nio (Memorias de la Acad., t. IV, 
pág. 359); pero modernamente lia 
prevalecido lituano, el mismo nombre 
del pueblo. 

Liturgia, f. El Dice, la define 
solamente como «orden y forma que 
ha aprobado la Iglesia para celebrar 
los oficios divinos, y especialmente el 
santo sacrificio de la misa», cuando 
es también una ciencia aparte, que 
extrañamos no ver entre las demás 
que se citan, tanto en la lista de las 
abreviaturas, cuanto en las definicio- 
nes y distintas aceps. de las palabras. 
No basta decir la rúbrica ó las 
rúbricas. 

Littiuusta, m. Aunque exista 
rubriguista (el que sabe perfectamente 
y practica las rúbricas de la Iglesia), 
debe admitirse también lüurgisia: el 
que profesa la liturgia ó tiene en ella 
especiales conocimientos. 

Liudar, á. y r. U. en algunas partes 
de Chile, mientras en España está 
anticuado. Véase Enliudar y Lu- 
do. 

I. uno, da, adj. Asi decimos en 
Chile, con diptongo, pero cargando 
el acento en la (/. El Dice, escribe 
leudo, da: (aplícase á la masa ó pan 
fermentado ron levadura". No somos 
nosotros los que liemos variado la 
pronunciación de esta voz, que ya en 
tiempo del maestro Gonzalo Correas 

8C decía Inilti, y de ahí nuestro liúdo. 

•i Para que mejor se enl ieuda la jene- 

ral eszczion euando la i y la 11 no 
juntan en ditongo por tener el 
asento, i linzen sílaba por sí, pongo 



LIU 



LIU 



3l'1 



estos ejemplos Lain, caída, baúl, 
jente baúna, reír, desleír, pan LEUDO, 
oír, oído. Litis. ..■» Así escribió este 
célebre gramático en su Arle de la 
lengua española castellana en HlL't'. ¡ y 
poco más adelante dice, en la misma 
obra: viudo, lkúdo, creúsa. Nebrija 
dijo también que enleudar y nunU r 
no forman diptongo; por consiga ¡ente, 
enleúdo. Cuervo recuerda qne la Aca- 
demia, en la 4." edición del Dice. 
(180:!). introdujo, al mimo tiempo 
que hadar y leudo, lindar (ant.) y 
liwlo. y que mantuvo los últimos en 
varias ediciones posteriores. En segui- 
da cita á Diego Sánchez de Badajoz, 
poeta de 1554, que escribió: 

¿No veis que es el pan de nía 1 *» 
Que so la ropa se liudaf... 
Mal lobada y mal /í>«/o. 

Y termina diciendo que en Bogotá 
pronuncian también Hadar y liado. 
En Extremadura, según el Dice, 
dicen, por metátesis, ludia (levadura), 
Judiar (enleudar) y ludio, dia (leudo), 
lo que favorece también nuestra acen- 
tuación. Vean puca los 8S. Académicos 
quiénes están en posesión de la verda- 
dera: >i nosotros, qne pronunciamos 
liúdo el adj. y enliúdo el v. (según lo 
cual escribiríamos también leudo y 
enleudar, enleúdo, ó los españoles, que 
dicen leudo y enléudo. (Víase Eriliu- 
dar). Atendiendo á la etimología, 
que es levüare, frecuentativo de 
levare, de donde hrrfare y levdo, 
lebdado, liebda, como hallamos en las 
notas de Seto (Mat., XIII, 33; 
Lúe., XIII, 21), es evidente que 
debería ser leudare y leudo; mas, 
como el uso ha alterado esta pronun- 
ciación corriendo el acento hacia la ;/, 
y como tenemos casos ¡gnales cu 
Dio 'i- < lili . t III. 



reina, vaina, veinte, treinta, etc. 
parece que bien puede defenderse 
unestra pronunciación. Es ésta una 
vacilación muy propia de los dipton- 
gos, como ha sucedido con i/i, de 
cuidar y descuidar, que al principio 
fue OÍ, del latín cogito, después úi en 
España y America, y ahora ni en 
España. Diuda y diudor dicen en 
el Ecuador, en la Argentina y en el 
Uruguay, como corrupción de deu- 
da (por deuda) y deudor, asi como 
liulio españoles que dijeron deodo 
por deudo (el Marqués de Santillana, 
Bias contra fortuna, cstr. 162), y 
dicen todavía beodo, de bebido, bebda 
ó bet'do, leudo. — Damos también á 
liúdo, da, la acep. fig. de «flojo, des- 
caccido, sin vigor, perezoso, lacio», 
aplicada á persona y principalmente 
al soñoliento que se acaba de levantar. 
No creemos, como Cejador (t. L, 3G0), 
que sea voz distinta del leudo ó liúdo 
español, porque la metáfora tomada 
del pan ó masa está perfectamente 
aplicada. — El s. liudez, en este 
sentido, se usa muy poco. 

Lino, m. Planta de la familia de 
las amarilídeas, alstroemeria liglu, 
descrita asi por Phiüppi: «flores 
umbeladas, de color de rosa, con las 
hojuelas del perigonio oblongas-lan- 
ceoladas. De las provincias centrales, 
y sobre todo, de Concepción. De sus 
tubérculos se prepara el chuño de 
Concepción». VA nombre de peregrina, 
que le han dado algunos, corresponde 
á otra especie de la alstroemeria, que 
abunda en las provincias de Valpa- 
raíso y de Aconcagua y qne, en 
expresión del mismo Phiüppi, 
cultiva de.-ile muchísimo tiempo en 
Europa. Es nías bien plantado jardín. 
y el linio planta silvestre, '!<• terrenos 

41 



'¿2i 



LID 



LIV 



húmedos y areniscos. El Abate Molina 
describe asi el l tuto: tltaliemorocaUis, 
que los indios [y ahora todos los 
chilenos] llaman liulo, arroja un 
vastago de un pie de alto, con hojas 
aguzadas que abrazan el tronco; el 
cual se divide por la parte más alta 
en un gran número de ramillos, que 
rematan en una flor de color rojo muy 
hermoso, muy parecido por su hechu- 
ra á la azucena. Los labradores hacen 
de la raíz de esta planta una harina 
blanca, ligera, nutritiva y tan sana, 
que suelen darla en menestras á los 
enfermos». — La fécula (ó chuño) 
que se extrae del bulbo de esta planta 
no constituye una acep. aparte, por- 
que nadie dice liulo en este sentido, 
sino chuño de Iluto, como es lo 
propio y natural. — La etimología 
parece venir de las voces araucanas 
liyh, blanco, y thuvür, polvo, porque 
la fécula, que es lo más valioso de la 
planta, es, realmente, un polvo blan- 
quísimo. Lenz dice magistral mente: 
«que el tu sea sincopado [apom- 
pado, dice todo e! mundo] de tkuvúr 
polvo, como cree Cañas, es imposi- 
ble». ¡Imposible! ¿por qué? ¿No ve el 
doctor alemán que * lighlhuvúr 
resultaba durísimo de pronunciar 
para el pueblo y para todos y (pie, 
por consiguiente, el vocablo habría 
de abreviarse? ¿No lia oído que el 
pueblo dice actualmente telefo por 
teléfono, Irrazo por Ertizuriz, y 
otras barbaridades de este jaez, asi 
como las personas cultas dicen kilo 
por kilogramo, boche por boeftmehe, 
cinc por cinematógrafo, auto por 
automóvil, Baucha por Bautista, 
ÑÍCO por Nicolás, y asi otra multi- 
tud de abreviaciones familiares en 
cuanto á nombrea propios? Si no ad- 



mite esta explicación, le daremos otra 
etimología mejor: //}///, Manco, y fue, 
la tierra: lightue, y. con pérdida ó 
apócope de la e final inacentuada, 
ÜghtU, líutu, ÜÚtU, liulo: tierra 
ó polvo blanco. En cuanto a la \ 
lización de gh ó simple a en ;/, por 
estar antes de /, no hay necesidad de 
explicarla, porque es igual al fenó- 
meno que se observa en los grupos 
ce, el, gm, gd, pr, en que la primera 
consonante se convierte también en 
u. — Excusado parece decir que la voz 
l ¡uto debe entrar en el Dice. 

Lívido, da. adj. Amoratado ó que 
tira á morado, es lo único que signi- 
fica esta voz en castellano. ;I>e dónde 
ha provenido entonces el error, tan 
común, de hacerla sinónima de pálido.' 
Según parece, de la costumbre de 
aplicarla á los sustantivos cadáver, 
difunto, y á otras frases en que entra 
la idea de muerte, la pallida mora, que 
dijo Horacio. Como, realmente, en 
la agonía y en el primer período de 
la muerte, el rostro se pone pálido, 
y, como han visto que, tratándose de 
cadáveres y de difuntos, suele usarse 
el adj. lívido, de aquí han concluido 
los ignorantes: luego lívido es igual 
a pálido. Nó, señores: la lividez api- 
rece en los cadáveres, pero algunas 
horas después de la muerte, y consiste 
en manchas pequeñas en forma de 
puntos ó pintas, ó en placas más o 
menos grandes, de color violáceo o 
morado, lisie es el color lívido, muy 
di-tinto del pálido. I, a etimología 

tampoco favorece el error, porque el 

v. latino lino, ih- donde procede 

el adj., significa estar luido o 
amoratado. Bu el retrato que Lace 
Ovidio de la envidia, personificada, 
dice: 



LO 



LO 



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Xunquam recta acies, íirení rubigiue dentes: 
Es su mirar ceñudo y retorcido; 
Los dientes negros son. 

(Sánchex de Viana). 

En .sentido fig., ¡¡veo significa tener 
envidia. y lividiu, envidioso; y, como 
á la envidia la pinta pálida el citado 
poeta («Pallor in ore sedet»), quizás 
esto haya contribuido también al error. 

Lo. VA acusativo del pronombre 
él es le ó lo. La Academia admite que 
se usen indistintamente, «mientras la 
costumbre no dé preferencia al le 
sobre el lo, ó viceversa»; sin embargo, 
Don Andrés Bello dice: «La [doc- 
trina] que á mí me parece aproximarse 
algo al mejor uso, es la de Don Vicente 
Salva: le representa más bien las 
personas ó los entes personificados; lo, 
las cosas... Las corporaciones, como 
el pueblo, el rjéra'to, el cabildo, siguen 
á menudo la regla de las personas, y 
lo mismo hacen los seres animados 
irracionales, cuya inteligencia se acer- 
ca más á la del hombre. Al contrario, 
racionales, como (|ue pierden 
ese carácter cuando la acción que 
recae sobre ellos es de las que se 
ejercen frecuentemente sobre lo ina- 
nimado. Así, no disonará al decirse 
que á nn hombre lo partieron por 
medio, ó que lo hicieron añicos». 
Buena esta la regla y ojalá se practi- 
cara; pero la verdad es que los mejores 
escritores no la han tomado ni la 
turnan en cuenta y usan del le ó lo 
Como mejor les suena al oído ó según 

oOBtambre que se han formado. — 
Muy usado es en Chile el neutro lo 
junto con un apellido, para designar 
nn fundo ó propiedad rural que 
pertenece 6 perteneció ;i la persona de 
apellido: /.» Bravo, Lo Guzmán; 



fundos ó propiedades que muchas 
veces se han convertido en verdader